La resaca electoral lastra los contactos entre potenciales socios de Merkel
Gemma Casadevall
Berlín, 29 sep (EFE).- El arranque de los contactos entre los potenciales
socios del nuevo gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel, se ve lastrado
por la crisis abierta en sus filas tras las elecciones, donde la victoria
conservadora quedó empañada por una fuerte caída de votos.
Hace cuatro años,
los cristianodemócratas tardaron casi tres meses en cerrar el acuerdo de
coalición con los socialdemócratas y la esperanza es ahora contar con un
gobierno antes de navidades.
Los tradicionales "sondeos" previos a la
apertura formal de negociaciones entre posibles aliados aún no han empezado,
aunque a la práctica ya existen contactos y se refleja en un cruce de
declaraciones estratégicas.
El exministro de Medio Ambiente Jürgen Trittin,
de los Verdes, delegado de los ecopacifistas para dirigir esos sondeos, pidió
este jueves desde la televisión pública a las filas conservadoras que muestren
cohesión para poder empezar con contactos serios.

Los Verdes y el Partido
Liberal (FDP) son los potenciales aliados de Merkel para un tripartito inédito a
escala federal, la única constelación posible para un gobierno con mayoría
estable si los socialdemócratas insisten en descartar otra gran coalición, como
la que dirigió la canciller en su primer y su tercer mandato.
Ya antes de
los comicios del domingo se daba por hecho que las negociaciones entre
conservadores, verdes y liberales iban a ser complejas.
Pero el problema
mayor parece no proceder de los abismos programáticos entre esas tres
formaciones, sino de las grietas aparecidas en la Unión Socialcristiana bávara
(CSU), partido hermanado a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel.
El
bloque conservador venció con un 32,9 % de los votos, frente al 20,5 % que
obtuvo el Partido Socialdemócrata (SPD), pero perdió 8,5 puntos respecto a 2013
y se situó en su segundo peor resultado histórico.
Especialmente grave es la
situación para Horst Seehofer, líder bávaro, que quedó en un 38 %, algo insólito
para un partido acostumbrado a tener mayorías casi absolutas en el próspero
"Land" (estado federado).
Mientras crecen las presiones sobre Seehofer, se
suceden los reproches a Merkel, a la que se culpa de haber dejado espacio a la
ultraderecha por su línea poco conservadora.
La crispación sigue a una
legislatura marcada por las exigencias de Seehofer a Merkel de poner un límite a
la acogida de solicitantes de asilo en el país, que ha recibido desde 2015 a 1,3
millones de refugiados.
Seehofer podría recuperar esa reivindicación como
condición para un pacto de coalición, algo inaceptable para los Verdes.
Por
el momento, la designación del ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, como
futuro presidente del Bundestag (cámara baja) es la única señal de avance, ya
que "libera" un puesto clave para un eventual socio.
El FDP estaría
encantado de ocuparlo, aunque la perspectiva de que Finanzas recaiga en un
liberal sería compleja para los Verdes.
La resaca postelectoral es dura
también en el SPD, abocado a otra crisis tras haber encajado su mínimo histórico
y decidir en la misma noche electoral su líder, Martin Schulz, el pase a la
oposición.
Para el socialdemócrata y excanciller Gerhard Schröder, se trata
de un error que le resta capacidad de maniobra.
Mientras, otro antiguo jefe
socialdemócrata, Franz Müntefering, negociador de la primera gran coalición de
Merkel, criticó que se haya elegido como jefa del grupo parlamentario -y líder
de la oposición- a la exministra de Trabajo Andrea Nahles, por considerar que
ese cometido le competía Schulz.
El descalabro del SPD acentúa la crisis del
partido, que desde 1999 ha tenido ocho cambios en la presidencia y nunca se ha
recuperado de la escisión de Oskar Lafontaine, quien rompió ese año con Schröder
llevándose consigo a la militancia más izquierdista.
Tampoco la
ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) puede festejar como habría
deseado su auge, tras haber logrado el acceso al Bundestag y además como tercera
fuerza, bajo el impacto por el abandono del grupo parlamentario de su
copresidenta, Frauke Petry.
En medios alemanes se estima que Petry y su
esposo, Marcus Pretzell, líder hasta ahora de AfD en el "Land" de Renania del
Norte-Westfalia, preparan la fundación de un nuevo partido menos radical.
Por el momento no les ha seguido ninguno de los 93 diputados que tendrá el
AfD. EFE
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