La muerte de un hombre en el este desata la "caza al extranjero"
Gemma Casadevall
Berlín, 27 ago (EFE).- La muerte de un hombre tras una pelea en una fiesta
popular en el este de Alemania desató lo que el Gobierno de la canciller Angela
Merkel calificó hoy de "intolerable incitación xenófoba", alimentada por la
crispación ante ese crimen y una campaña de desinformación ultraderechista en
las redes sociales.
La situación refleja una "nueva dimensión de la
disposición a la violencia", acrecentada por la "difusión de mentiras", explicó
el ministro del Interior del "Land" de Sajonia, Roland Wöller, a raíz de lo
ocurrido en Chemnitz este domingo, cuando unos 800 neonazis se lanzaron "a la
caza del extranjero" por las calles de la ciudad.
El detonante de la
convocatoria radical fue la muerte de un ciudadano alemán de 35 años, que en la
madrugada del sábado al domingo se vio inmerso en lo que fuentes policiales
tildaron de "pelea verbal" en las fiestas de la ciudad.
En la disputa se
vieron involucradas varias personas más, de diversas procedencias y
nacionalidades, entre ellos un sirio y un iraquí, de 23 y 22 años
respectivamente, detenidos hoy como presuntos autores materiales de la muerte a
cuchilladas del hombre y a los que se imputa homicidio.
Lo que siguió a
continuación, según relató la portavoz policial, Sonja Penzel, fue una
convocatoria a través de las redes sociales entre los hooligans y neonazis de la
ciudad a concentrarse en un punto determinado para mostrar "a los extranjeros
quién manda aquí".
Entre los 800 ultraderechistas concentrados había un
grupo de unos 50 neonazis identificados por las fuerzas policiales como
"violentos", indicó Penzel, quienes "comandaron" al resto, mientras se ignoraba
las órdenes de dispersarse de las fuerzas policiales desplegadas por el centro
de Chemnitz.
Se tiene constancia de tres agresiones o situaciones de acoso
contra extranjeros -un afgano, un sirio y un búlgaro- en puntos distintos de la
ciudad y en los tres casos contra personas que se encontraron de forma casual
con los radicales.
Tanto la portavoz como el titular de Interior del "Land"
apelaron a la colaboración ciudadana para localizar a los responsables de estas
u otras posibles agresiones, al tiempo que pedían "prudencia" ante las nuevas
convocatorias lanzadas para este lunes.
La Policía reforzó sus dispositivos
ante dos concentraciones de signo distinto junto a la estatua de Karl Marx
(símbolo de Chemnitz, que en tiempos de la Alemania comunista se llamó Karl-Marx
Stadt), una en contra de la xenofobia y otra de signo neonazi.
La marcha
ultraderechista convocó a entre mil y dos mil personas, entre los que se
escucharon consignas hitlerianas y gritos xenófobas, mientras que la izquierda
fue secundada por mil personas.
Pese al fuerte contingente policial hubo
lanzamiento de botellas y objetos pirotécnicos entre ambos bandos, así como
algunos heridos, cuya cifra no ha concretado la Policía, hasta que finalmente se
logró controlar la situación.
El portavoz del Gobierno alemán, Steffen
Seibert, había condenado, por su parte, cualquier tipo de "acoso" contra
extranjeros y declaró que "en Alemania no hay espacio para tomarse la justicia
por su mano, para grupos que quieren propagar el odio en las calles, para la
intolerancia y para el extremismo".
"Lo que sabemos es que en Chemnitz una
persona fue asesinada y eso es terrible", señaló el portavoz, al tiempo que
subrayó que corresponde a la policía esclarecer lo ocurrido, como corresponde a
un Estado de derecho cuando tiene lugar un delito.
El diputado de la
ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) Markus Frohnmaier había llamado
abiertamente a los ciudadanos a través de su cuenta de Twitter a tomarse la
justicia por su mano.
Chemnitz, como el resto de Sajonia y el conjunto del
este alemán, es zona de fuerte implantación para esa formación, que en las
elecciones generales del año pasado se alzó en esa parte del país con un 22%,
casi diez puntos más que la media nacional (12,6 %).
En la capital del
"Land" se originó, en 2014, el movimiento Patriotas Europeos contra la
Islamización de Occidente (Pegida), con fuerte vínculos con AfD, a pesar de no
tener una estructura común.
Los disturbios de Chemnitz siguen al escándalo
desatado la semana pasada, a raíz de una protesta convocada por Pegida en contra
de la presencia ese día en Dresde de la canciller Merkel.
Un manifestante
increpó y trató de impedir ser grabado por un equipo de la televisión pública
ZDF, que acabó retenido durante 45 minutos por la policía, lo que causó una ola
de indignación entre los medios de comunicación y la clase política por la
presunta connivencia de esos agentes con el simpatizante de Pegida.
Posteriormente salió a relucir que el manifestante trabaja en el
departamento de Investigaciones de lo Criminal del "Land", lo que aumentó el
estupor por lo ocurrido.
La propia Merkel salió en defensa de la libertad de
prensa y recordó ahí que todo aquel que acude a una manifestación tiene que
contar con que puede ser filmado. EFE
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