jueves, 30 de mayo de 2019

Angela, desde el planeta Merkel


Merkel, la crisis des de fora


domingo, 26 de mayo de 2019

Wahltag


Las urnas dan otro toque a la coalición de Merkel e impulsan a los Verdes

Gemma Casadevall



Berlín, 26 may (EFE).- Las urnas dieron otro toque de advertencia a la coalición de la canciller alemana, Angela Merkel, en especial a sus aliados socialdemócratas, e impulsaron a los Verdes a la posición de segunda fuerza en el país con más peso demográfico de la Unión Europea (UE). 
El bloque conservador, integrado por la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), se mantuvo como fuerza más votada en las europeas, con un 29,3 % de los votos, una caída de seis puntos respecto a 2014, según los datos de la autoridad electoral, una vez escrutados 362 de los 401 distritos. 
Peor aún fueron los resultados de su socios de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), que cayó al 16,1 % -once puntos menos que en las anteriores europeas- y añadió así otro récord a la baja a la tendencia negativa de los últimos años. 
Los Verdes fueron los grandes triunfadores de la cita electoral, ya que escalaron hasta el 20,7 %, lo que confirma la línea ascendente evidenciada en una serie de comicios regionales tras las generales de 2017. 
La formación ecologista se impuso como primer partido en Berlín y otras importantes ciudades del país y fue, además, la clara preferida entre los votantes de hasta 30 años, con un 36,5 %, según datos de la televisión pública ZDF. 
En cuarta posición se situó la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 10,2 %, un porcentaje que sitúa a esa formación algo por debajo de sus expectativas, seguidos del Partido Liberal (FDP), con un 5,4 %, y La Izquierda, con un 5 %. 
El bloque conservador acudía con el líder del Partido Popular Europeo (PPE), el bávaro Manfred Weber, como cabeza de lista común y aspirante respaldado por Merkel para la presidencia de la Comisión Europea (CE). 
"El objetivo era ser primera fuerza y lo logramos. Por supuesto mantenemos la aspiración de liderar el futuro europeo", afirmó Weber, en declaraciones a la ZDF, tras difundir la televisión pública los primeros sondeos, al cierre de las urnas. 
En sentido parecido se pronunció la líder de la CDU y sucesora de Merkel al frente del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, quien ratificó su cerrado apoyo a Weber. 
La líder del SPD, Andrea Nahles, admitió su "extrema decepción" por la "nueva y dura derrota" que apuntan los sondeos, felicitó a los Verdes y dijo "aceptar el desafío" de recuperar el electorado que, según su apreciación, se ha ido a la formación ecologista. 
La comparecencia de Nahles, una hora después del cierre de los colegios electorales, estuvo precedida por rumores que apuntaban a su dimisión, un año después de asumir el liderazgo del partido, y a un regreso a la dirección de quien fue su antecesor, Martin Schulz. 
Para el SPD la jornada fue doblemente amarga, ya que su hundimiento a escala de los comicios europeos estuvo acompañado de la pérdida de su posición de primera fuerza en Bremen, el pequeño "Land" norteño donde se celebraban elecciones regionales. 
Durante 73 años la socialdemocracia dominó en ese estado federado, pero ahora cayó a la segunda posición, con un 25,2 %, mientras que la CDU logró el primer puesto con un 27,3 %. 
La otra cara de la moneda al hundimiento del SPD eran los Verdes, cuyo líder, Robert Habeck, es el político mejor valorado del país y que estuvo muy activo en la campaña de los cabeza de lista de su partido, a escala europea, Ska Keller y Sven Giegold. 
La AfD subió con respecto a sus resultados europeos de 2014 (un 7,4 %), pero el 10,2 % supone un claro descenso en relación al 12 % obtenido hace un año y medio en las generales, la última prueba a escala nacional. 
Casi 64,9 millones de electores estaban convocados a las urnas en Alemania, el país de mayor peso demográfico de la Unión Europea y al que le corresponde el número más alto de escaños en la Eurocámara: 96, del total de 751.  El índice de participación subió al 59 %, frente al 48,1 % de 2014. EFE 

jueves, 23 de mayo de 2019

En la cueva de Görlitz


Los ultras alemanes cierran filas en su bastión más radical

Gemma Casadevall




Görlitz (Alemania), 23 may (EFE).- La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) cerró hoy filas en su campaña europea en Görlitz, la ciudad fronteriza con Polonia en la que los radicales se miden casi de igual a igual con los conservadores de Angela Merkel. 
"Ellos se proclaman demócratas, pero nosotros somos quienes sufrimos a diario acciones vandálicas contra nuestros carteles, nuestras oficinas o nuestros voluntarios", afirmó Sebastian Wippel, aspirante a lograr la primera alcaldía de Alemania para la AfD. 
"Basta con el vandalismo", "Basta de caos europeo", "Cierre de fronteras, ya" o "Ni una mezquita en la ciudad" son algunas de las consignas de este candidato a las municipales que, junto a las europeas, se celebrarán el domingo en nueve de los 16 estados federados del país. 
A Wippel le acompaña en su mitin, en una histórica cervecería en las afueras de Görlitz, el líder del partido, Jörg Meuthen, consciente de que de Görlitz puede surgir la siguiente señal de ascenso del partido. 
A escala de los comicios europeos, al partido no le esperan grandes victorias el domingo, ya que se le pronostica un 12 % -seis décimas por debajo de su resultado en las generales de 2017- y un cuarto puesto tras los conservadores -que obtendrían un 30 %-, Los Verdes (20 %) y socialdemócratas (17 %). 
En Görlitz, con 56.000 habitantes, obtuvo entonces en 2017 un 32,9 % y aquí aspiran a colocar ahora a su primer alcalde, con Wippel en reñido duelo con Octavien Ursu, de la Unión Cristianodemócrata (CDU), actual titular del Ayuntamiento. 
A este remoto distrito se desplazaron estos días no solo Meuthen, sino también Annegret Kramp-Karrenbauer, la sucesora de Merkel al frente de la CDU, así como el líder de Los Verdes, Robert Habeck, el político mejor valorado del país. 
"La Europa sin fronteras es una mierda. Siempre tuvimos que batallar con la mano de obra polaca, ahora nos llegan los marroquíes desde España o los delincuentes sirios desde Grecia", comenta a Efe Manfred Haartman, panadero de 53 años, asistente al mitin cervecero. 
Los polacos llegaban a trabajar de día y se volvían a casa por la noche, "desde que entraron en la UE acaparan los fondos europeos", apunta a su lado su mujer, Regina, para quien "por lo menos, ellos sí saben a quién votar, derechas como la nuestra, y compensan así a los izquierdistas del sur europeo". 
"La reconquista ha empezado en toda Europa, también en España", proclama en ese momento desde la tribuna de oradores Tino Chrupalla, quien en las generales arrebató a la CDU la victoria de distrito. 
El matrimonio se define como "orgullosos ultraderechistas", "ciudadanos de bien" del bastión más radical de Sajonia, el "Land" donde la AfD dobló la media nacional del partido en 2017 y en cuya capital, Dresde, nació el movimiento islamófobo Pegida. 
Görlitz tiene una población extranjera baja -6.890 ciudadanos- y la cifra de refugiados acogidos desde la crisis migratoria de 2015 -un total de 1.150- es asimismo asumible para una ciudad próspera, en el contexto de esa parte del país, con un desempleo del 10,6 %. 
El discurso xenófobo de la AfD ha cuajado aquí, como en el resto de Sajonia, donde la ultraderecha aspira a superar a la CDU en las regionales del próximo septiembre, junto con otros dos estados federados del este, el antiguo territorio de la Alemania comunista. 
La fragmentación del voto y la erosión del bipartidismo ha convertido en peligro real a la ultraderecha "por culpa del sobredimensionado eco mediático, que amplifica cualquier avance, incluso a escala local", asegura Jana Lübeck, candidata de la Izquierda, en uno de los puestos de información política de la ciudad. 
"Por Görlitz verás a más cabezas rapadas por la calle que velos islámicos", dice Bastian Beck, joven izquierdista que, junto a una cincuentena de colegas, baila junto a la cervecería, a modo de acto protesta contra el mitin ultraderechista.



"El efecto Ibiza puede contagiar a la AfD. Pero tal vez logren rentabilizar el victimismo a su favor", opina Werner Patzelt, politológo de Dresde, sobre el escándalo que ha hundido la coalición del canciller austríaco, Sebastian Kurz, con la ultraconservadora FPÖ. 
Patzelt alude al vídeo grabado en una villa ibicenca, en que el ya exlíder del partido ultranacionalista FPÖ y exvicenciller Heinz-Christian Strache aparecía prometiendo contratos públicos a una falsa millonaria rusa, borracho y en actitud penosa, a cambio de donaciones ilegales para su partido.  Strache dimitió de sus cargos denunciando un "atentado político" contra su persona. EFE 

Fuego amigo


Els ultres holandesos volen la ‘pole position’ 




Thi­erry Bau­det, la nova estre­lla del popu­lisme dretà holandès, juga fort en les elec­ci­ons euro­pees. Després d’haver con­ver­tit el seu nou par­tit, Fòrum per la Democràcia (FvD), en la pri­mera força del Senat holandès, en les elec­ci­ons pro­vin­ci­als del març pas­sat, ara vol que­dar de nou per damunt dels libe­rals del pri­mer minis­tre, Mark Rutte. I, per extensió, per davant de qui 40 anys va ser el ros­tre de la dreta popu­lista al seu país, Geert Wil­ders, el líder del Par­tit de la Lli­ber­tat (PVV).

Bau­det, de 36 anys i més pro­per al movi­ment dels iden­ti­ta­ris hips­ter que del neo­na­zisme, va esca­lar del pràcti­ca­ment no-res par­la­men­tari a la posició de noi ter­ri­ble al Senat gràcies al 14% obtin­gut en les pro­vin­ci­als, uns comi­cis fins ales­ho­res amb poca trans­cendència, si més no a escala inter­na­ci­o­nal. L’extrema frag­men­tació de l’espec­tre par­la­men­tari del seu país i la feblesa dels par­tits tra­di­ci­o­nals va pos­si­bi­li­tar aquesta embran­zida. Ara vol repe­tir la pole posi­tion en les euro­pees que el seu país cele­bra avui, i dei­xar així com un par­tit del pas­sat la com­petència que lidera Wil­ders, l’aliat de la família ultra­dre­tana clàssica euro­pea.

Ningú no hau­ria ima­gi­nat fa uns pocs anys que en un país com el seu, de tra­dició euro­pe­ista, pogués arre­lar un par­tit que demana el Nexit –adap­tació del Bre­xit a la ter­mi­no­lo­gia neer­lan­desa o dels Països Bai­xos.

Per Bau­det, la UE és un caos i una ver­go­nya, que ha malmès la soci­e­tat del benes­tar de països com el seu amb la política de fron­te­res ober­tes. Un 72% dels seus com­pa­tri­o­tes volen que­dar-se a la UE. Però amb per­cen­tat­ges com els que acon­se­gueix el seu par­tit en té prou per anar de “ven­ce­dor” en uns temps en què els ultres obte­nen la màxima pan­ta­lla mediàtica, amb resul­tats molt per sota del que en ter­mes estric­tes vol dir repre­sen­tar la majo­ria.

Rutte ho té difícil i la resta dels par­tits esta­blerts euro­peus també. Però un nou èxit elec­to­ral per a Bau­det tam­poc no encaixa en el plans de Wil­ders, el dis­curs euro­escèptic del qual ha per­dut força. Tots dos pre­te­nen lide­rar l’“alli­be­ra­ment” d’Holanda res­pecte de les ins­ti­tu­ci­ons euro­pees i tor­nar la sobi­ra­nia als esta­ments del poder naci­o­nal. Però només un dels dos pot assu­mir aquest lide­ratge.

Les euro­pees són un nou epi­sodi en la pugna pel lide­ratge ultra entre el nou­vin­gut Bau­det i un Wil­ders una mica enve­llit, en un país fun­da­ci­o­nal i per tant refe­rent dins la UE, però amb pocs escons dins l’euro­cam­bra.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Malos modos ibicencos



Els ultres pressionen Kurz




El futur polític de Sebas­tian Kurz, el can­ce­ller austríac que va arri­bar al poder amb els vots de la ultra­dreta, con­ti­nua amenaçat per qui fins dilluns eren els seus ali­ats, ara defe­nes­trats com a socis de govern per un escàndol de cor­rupció. La intenció del cap del govern con­ser­va­dor és con­ti­nuar en fun­ci­ons fins a les elec­ci­ons anti­ci­pa­des, el pro­per setem­bre, amb un equip de tecnòcra­tes que ocu­pin les vacants dei­xa­des pels cinc minis­tres de l’ultra FPÖ, després de tren­car-se la coa­lició de govern for­mada un any i mig abans.
Però l’exti­tu­lar de l’Inte­rior Her­bert Kickl va dei­xar clar ahir que el seu par­tit votarà en con­tra de Kurz en la moció de cen­sura par­la­mentària impul­sada per un par­tit opo­si­tor mino­ri­tari –Jetzt–, dilluns vinent. “Seria una ingenuïtat ima­gi­nar-se que, després que ens hagi reti­rat la con­fiança com a socis de govern, nosal­tres no des­confiéssim de Kurz”, va dir Kickl, con­si­de­rat l’home fort de l’FPÖ i repre­sen­tant de la seva ala més dura.
La situ­ació a Viena és d’abso­luta incer­tesa, enmig de la crisi política des­fer­mada diven­dres pas­sat i mate­ri­a­lit­zada en diver­ses fases: pri­mer va haver de dei­xar el govern el vice­can­ce­ller Heinz-Chis­tian Strache, que va dimi­tir del seu càrrec a l’exe­cu­tiu i també com a líder de l’FPÖ, en difon­dre la premsa ale­ma­nya un vídeo, enre­gis­trat el 2017 en una casa d’Eivissa, on pro­me­tia con­trac­tes públics a una falsa milionària russa a canvi d’ajut a la seva cam­pa­nya.
L’FPÖ va que­dar tocat, però no resig­nat a abai­xar el cap mal­grat les peno­ses imat­ges del vídeo, un parany d’auto­ria no acla­rida. A la dimissió de Strache va seguir, dilluns, l’exigència del can­ce­ller Kurz al minis­tre de l’Inte­rior Kickl de dei­xar el govern, amb l’argu­ment que quan es va gra­var el vídeo ell era secre­tari gene­ral de l’FPÖ i res­pon­sa­ble de les finan­ces de la for­mació ultra­dre­tana. Kickl va ser des­tituït, però no va mar­xar sol, sinó que es va endur amb ell els altres minis­tres del seu par­tit.
El propòsit de Kurz d’“alli­be­rar-se” dels ultres i dema­nar de nou el vot ciu­tadà, des de la posició de can­ce­ller en fun­ci­ons, queda supe­di­tat al vot par­la­men­tari, que tindrà lloc l’endemà de les elec­ci­ons euro­pees. L’FPÖ i una part de l’opo­sició vota­ran en con­tra. No queda clar si soci­al­demòcra­tes –antics socis de govern en ante­ri­ors coa­li­ci­ons– o libe­rals res­pon­dran posi­ti­va­ment a la demanda del can­ce­ller de ser “res­pon­sa­bles” i dei­xar arri­bar als comi­cis el nou equip, repo­blat amb tecnòcra­tes.
Tant Kurz com el pre­si­dent del país, l’eco­lo­gista Ale­xan­der van der Bellen, dema­nen cohesió als par­tits esta­blerts. El Par­tit Popu­lar del can­ce­ller té 61 dipu­tats al Par­la­ment, on la majo­ria són els 92 escons. La segona força són els soci­al­demòcra­tes, amb 52 llocs, un més que l’ultra­dretà FPÖ.

martes, 21 de mayo de 2019

Ibiza tuvo que ser (II)



La ultradreta abandona la coalició a Àustria



No és fàcil des­fer-se dels ultres un cop se’ls ha obert la porta al poder, com va pale­sar ahir el can­ce­ller austríac, el con­ser­va­dor Sebas­tian Kurz. El cap del govern de Viena va haver de tirar pel dret i aco­mi­a­dar el minis­tre de l’Inte­rior, l’ultra­dretà Her­bet Kickl, mal­grat les ame­na­ces des de les files radi­cals de dei­xar-lo sol fins a les elec­ci­ons anti­ci­pa­des, el setem­bre vinent.
La reacció del par­tit ultra­dretà no es va fer espe­rar i sola­ment uns quants minuts després de l’anunci de des­ti­tució, la resta de minis­tres del FPÖ al govern van anun­ciar l’aban­do­na­ment de la coa­lició amb Kurz, en pro­testa per la des­ti­tució del seu com­pany de files. Con­cre­ta­ment, han dimi­tit qua­tre minis­tres: els de Defensa, Trans­ports, Sani­tat i Exte­ri­ors. Les seves car­te­res les assu­mi­ran alts fun­ci­o­na­ris o experts, segons havia pre­vist ja Kurz abans de la des­ti­tució del seu minis­tre de l’Inte­rior. La coa­lició del FPÖ i el Par­tit Popu­lar ha durat dos anys.
L’aco­mi­a­da­ment de Kickl segueix a la dimissió dis­sabte de Heinz-Chris­tian Strache, vice­can­ce­ller i cap del par­tit ultra­dretà l’FPÖ, enmig de l’escàndol des­fer­mat per un vídeo on ofe­ria con­trac­tes públics a una falsa mul­ti­mi­lionària russa. “Nor­mal­ment, els minis­tres es man­te­nen al càrrec en fun­ci­ons fins que pren jura­ment el nou govern”, havia afir­mat a pri­mera hora del matí Kickl. La seva idea era con­ti­nuar al govern, amb els seus com­panys de par­tit. Un risc impos­si­ble d’assu­mir per Kurz, enmig del ter­ratrèmol des­fer­mat per la difusió de les imat­ges de Strache, clara­ment bor­ratxo, a una casa d’Eivissa i pro­me­tent tota mena de favors a la teòrica neboda d’un oli­garca rus a canvi d’ajut en cam­pa­nya.
El FPÖ és un dels par­tits ultra­dre­tans més arre­lats d’Europa dins aquest espec­tre radi­cal i ha que­dat total­ment des­col·locat amb el cop sofert. A una set­mana de les elec­ci­ons euro­pees, és una bufe­tada per a tota la família ultra del bloc comu­ni­tari. No obs­tant això, els ultres austríacs pre­te­nien plan­tar cara a la deter­mi­nació de Kurz de des­pren­dre’s del minis­tre de l’Inte­rior. Kickl era secre­tari gene­ral del par­tit en el moment de la gra­vació d’Eivissa, el 2017, uns mesos abans de les elec­ci­ons gene­rals austríaques que van con­ver­tir els ultres en socis de govern de Kurz. Un any abans, l’FPÖ havia sege­llat la seva aliança amb Rússia Unida, el par­tit del pre­si­dent Vladímir Putin.

El vídeo eivis­senc que ha enfon­sat l’FPÖ era un parany. No demos­tra una trama russa real, però sí la manca d’escrúpols de Strache a l’hora d’asse­gu­rar-se ajuts per a la seva cam­pa­nya elec­to­ral. Els vin­cles amb el par­tit de Putin sí que ho són, de reals, i de fa temps pre­o­cu­pen els socis de la UE. Que Kickl, qui fins ahir con­tro­lava els ser­veis secrets interns, pogués trans­fe­rir dades a Mos­cou pre­o­cu­pava els socis euro­peus. A la pràctica, els ser­veis d’espi­o­natge austríacs feia mesos que esta­ven aïllats de la intel·ligència euro­pea.
Àustria ha que­dat abo­cada a la incer­tesa política almenys fins a les elec­ci­ons anti­ci­pa­des, que segons va anun­ciar el pre­si­dent del país, l’eco­lo­gista Ale­xan­der Van der Bellen, s’han de fer “tan aviat com sigui pos­si­ble”. Les elec­ci­ons podrien tenir lloc a prin­ci­pis de setem­bre, segons els càlculs del pre­si­dent, qui enmig de la crisi s’ha com­por­tat com un aliat seré per a Kurz. El cap de govern està afe­blit enmig de la tem­pesta política. Però molt pit­jor hau­ria estat per ell con­ti­nuar unit als ultres, sota l’impacte d’unes imat­ges ver­go­nyants que han donat la volta al món.

domingo, 19 de mayo de 2019

Habeck, el hombre



Alemanya i l’ascens verd

Més elec­tors que mai –64,9 mili­ons– i un interès inèdit per unes elec­ci­ons tra­di­ci­o­nal­ment cas­ti­ga­des per l’abs­tenció –la par­ti­ci­pació el 2014 va ser d’un 48% i ara un 56% dels ciu­ta­dans es decla­ren “interes­sats o molt interes­sats” en aquests comi­cis–. Aquest és el pano­rama de l’última enquesta de la tele­visió pública ZDF a una set­mana dels comi­cis euro­peus. El país més poderós del bloc i també el més habi­tat ha cres­cut en elec­to­rat, en part a causa del nom­bre de resi­dents comu­ni­ta­ris al seu ter­ri­tori, 2,9 mili­ons d’elec­tors, gai­rebé un milió més que cinc anys enrere.
Els grans bene­fi­ci­ats d’aques­tes xifres, però, no seran ni el bloc con­ser­va­dor de la can­ce­llera Angela Merkel ni encara menys els seus socis de coa­lició soci­al­demòcra­tes. Tam­poc la ultra­dre­tana Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD). Els son­de­jos asse­nya­len que els Verds seran la segona força a escala naci­o­nal en les euro­pees per pri­mer cop en la seva història i com a repre­sen­tants d’un nou “seny” eco­lo­gista, sense esca­ra­falls, insults ni escàndols. Aquest és el per­fil del seu líder, Robert

Habeck, que dis­puta a Merkel la posició de polític més ben valo­rat del país.
Entre un 19% i un 20% dels vots es pro­nos­tica per als Verds. És a dir, deu punts per sota dels con­ser­va­dors i dos punts per damunt del Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD). Merkel no ha de témer una der­rota en la que pro­ba­ble­ment sigui la seva última elecció en actiu i a escala naci­o­nal. La can­ce­llera pràcti­ca­ment no par­ti­cipa en actes de cam­pa­nya, ja que aquest paper es reserva a la seva suc­ces­sora al cap­da­vant de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU), Anne­gret Kramp-Kar­re­na­buer –o AKK–. A la nova líder dels con­ser­va­dors ale­manys li per­toca ara fer cos­tat a Man­fred Weber, de la seva ager­ma­nada Unió Soci­al­cris­ti­ana de Bavi­era (CSU), com a cap de llista dels popu­lars euro­peus.

Merkel segueix el seu camí, per­se­guida per espe­cu­la­ci­ons d’una reti­rada a favor d’AKK abans que acabi la legis­la­tura el 2021. Ella els rebutja cada cop que se li demana, de la mateixa manera que nega que aspiri a un futur càrrec a Europa. Els rumors de cons­pi­ra­ci­ons i reti­rada entre­te­nen els mit­jans a Ale­ma­nya, i men­tres­tant AKK va fent el seu rodatge.
Els soci­al­demòcra­tes con­ti­nuen en una línia des­cen­dent, sem­bla que irre­ver­si­ble, que el diu­menge 26 podria tra­duir-se en un altre cop per al par­tit: hi ha elec­ci­ons regi­o­nals en paral·lel a la ciu­tat-estat de Bre­men, el land més petit del país amb mig milió de votants, on des de fa setanta anys governa l’SPD. El son­deig de la tele­visió pública asse­nyala que la pri­mera força pas­sarà a ser la CDU.

A la ultra­dre­tana AfD se li pro­nos­tica a les euro­pees una posició de quarta força, amb un 12% dels vots. El par­tit està empas­ti­fat per una sèrie d’escàndols de dona­tius sos­pi­to­sos que els han cos­tat una multa de 400.000 euros. El gran salt el vol fer a les regi­o­nals en tres estats fede­rats de l’est, on podria obte­nir resul­tats històrics.

Ibiza tuvo que ser


Kurz diu adéu a la coalició amb els ultres 

Gemma C. Serra

El perill de com­par­tir res amb la ultra­dreta va dei­xar ahir el ter­reny de la hipòtesi per deri­var en un ter­ratrèmol polític, a una set­mana de les elec­ci­ons euro­pees. El cap de govern austríac, el popu­lar Sebas­tian Kurz, va donar per aca­bada la seva coa­lició de govern, un any i escaig després d’arri­bar al poder amb el suport de la ultra­dreta, i va dema­nar la con­vo­catòria d’elec­ci­ons anti­ci­pa­des al pre­si­dent, l’eco­lo­gista Ale­xan­der van der Bellen.

El deto­nant de la rup­tura va ser un vídeo, gra­vat amb càmera oculta en una casa llo­gada d’Eivissa, el 2017, que de la nit al dia va fer la volta al món. El pro­ta­go­nista prin­ci­pal n’és el líder de la ultra­dre­tana FPÖ i fins ahir vice­can­ce­ller Heinz-Chris­tian Strache, qui, ani­mat per l’alco­hol i la com­pa­nyia d’una falsa mul­ti­mi­lionària russa, pro­me­tia favors a canvi d’ajut a la seva cam­pa­nya.
L’FPÖ no és una for­mació nova, en l’òrbita dels radi­cals euro­peus. És una ultra­dreta arre­lada des de fa dècades a Àustria, que ha for­mat part de qua­tre ali­an­ces de govern en aquest país.

“És un atemp­tat polític […], estava begut […], van apro­fi­tar-se d’uns moments de com­por­ta­ment de mas­cle...”, eren les expli­ca­ci­ons d’aquest polític de 49 anys, enxam­pat de ple en el que ell creia que era un negoci amb una oli­garca russa dis­po­sada a inver­tir en la seva cam­pa­nya elec­to­ral a canvi de con­trac­tes esta­tals un cop arribés al poder.
Dos mit­jans de referència ale­manys, el set­ma­nari Der Spi­e­gel i Süddeustche Zei­tung, van llançar la bomba diven­dres al ves­pre, amb la publi­cació de les pri­me­res imat­ges. La teòrica mul­ti­mi­lionària era part d’un parany en què Strache jugava amb pos­si­bi­li­tats tals com ara acon­se­guir el con­trol del diari més gran i influ­ent del país –el Kro­nen Zei­tung– per poder mani­pu­lar l’opinió pública. Una qüestió, per a ell, fàcil, ja que “els peri­o­dis­tes són les més grans putes del pla­neta”.

Dis­sabte, Strache dimi­tia com a líder de l’FPÖ i vice­can­ce­ller de Kurz men­tre acu­sava els mit­jans ale­manys de “cons­pi­ració política” i denun­ci­ava la publi­cació d’una gra­vació obtin­guda “il·lícita­ment”. Poc després, al cen­tre de Viena, dese­nes de milers de ciu­ta­dans exi­gien al can­ce­ller con­ser­va­dor la con­vo­catòria d’elec­ci­ons anti­ci­pa­des amb pan­car­tes con­tra el “neo­nazi Strache” i amb cants d’“Eivissa, Eivissa”, al·lusius a la festa i la bor­rat­xera.

Que un polític intenti pas­sar per víctima després de ser enxam­pat en una situ­ació tan explícita com aque­lla sessió eivis­senca ja diu prou del per­so­natge. La coa­lició entre el can­ce­ller con­ser­va­dor i Strache, a més, ha estat font d’escàndols con­ti­nu­ats pels con­tac­tes de l’FPÖ amb el neo­na­zisme més explícit.

Era una situ­ació explo­siva per a Kurz, que el 2017 es va con­ver­tir en el cap del govern més jove de la Unió Euro­pea (UE) aliat amb aquest par­tit. El vídeo eivis­senc és d’uns mesos abans de les últi­mes elec­ci­ons gene­rals austríaques.
Kurz va arri­bar al poder el mes de desem­bre, després de des­car­tar-se altres for­mes de govern. El govern de Viena ja havia acu­mu­lat mol­tes cri­sis en aquest any i escaig i, de fet, hi havia rumors que la situ­ació escla­ta­ria fins a una con­vo­catòria d’elec­ci­ons anti­ci­pa­des a mitjà ter­mini.

Però no es comp­tava amb un escàndol com el que va escla­tar entre diven­dres i dis­sabte, dia en què Strache havia d’estar, jun­ta­ment amb mem­bres d’altres par­tits de la ultra­dreta, a Milà, ager­ma­nats i dis­po­sats a con­que­rir l’euro­cam­bra, aban­de­rats per la fran­cesa Marine Le Pen i l’italià Mat­teo Sal­vini.

viernes, 3 de mayo de 2019

A golpe de Wahl-O-Mat

Alemania busca el voto joven, clave para romper el abstencionismo en las europeas



Gemma Casadevall


Berlín, 3 may (EFE).- Los partidos políticos alemanes, mayoritarios o residuales, se lanzaron hoy a la búsqueda del voto ciudadano para las elecciones europeas y muy especialmente el del elector joven, considerado clave para romper la tónica abstencionista en esos comicios. 
"El voto joven será fundamental para lograr un aumento de la participación", declaró el presidente de la Central Federal para la Formación Política (BPB), Thomas Krüger, al activar el llamado "Wahl-O-Mat", herramienta informática destinada a orientar al elector hacia el partido que le es más afín. 
Para los comicios del 26 de mayo están convocados a las urnas en Alemania 64,8 millones de ciudadanos, de los cuales 3,9 millones podrán votar por primera vez en unas europeas. 
El enemigo ante unos comicios "determinantes para el futuro de la Unión Europea", recuerda Krüger, es el alto abstencionismo que ha marcado las últimas europeas: en 2014, la participación se situó en Alemania en el 48 %, frente al 76, 2 % de los comicios generales de 2017. 
El "Wahl-O-Mat" existe en Alemania desde 2002 y desde entonces se ha popularizado como "instrumento orientador" preferente entre los ciudadanos de todas las edades y capas sociales, aunque con "especial impacto" entre los jóvenes, apunta Krüger. 
Si en ese primer año de implantación alcanzó los 3,6 millones de consultas, en 2017 -cuando se celebraron las últimas elecciones generales- el cómputo se había disparado a los 15,7 millones. 
De cara a las europeas, se ha lanzado una versión perfeccionada, en que junto al tradicional "orientador", basado en 38 preguntas, se incluyen datos estadísticos y trasfondo político del resto de la UE. 
El portal contempla los 41 partidos admitidos por la autoridad electoral alemana para esos comicios, entre los que el usuario puede elegir a ocho para que la herramienta los ordene en función de su grado de afinidad revelado por las respuestas que se dieron. 
La activación del "Wahl-O-Mat" tuvo lugar en la representación del Parlamento Europeo de la capital alemana, junto a la plaza donde se levanta la emblemática Puerta de Brandeburgo. 
Ahí está instalada la exposición permanente "Erlebnis Europa" -"Experiencia Europea"- y ahí quedarán también estos días los monitores, abiertos a la consulta ciudadanas. 
A la activación de la herramienta acudieron representantes de 14 partidos, desde el bloque conservador de la canciller Angela Merkel y sus socios socialdemócratas hasta la oposición en el Bundestag (Parlamento federal), además de otros siete partidos extraparlamentarios. 
"En los jóvenes reside nuestra fuerza electoral", comentó a Efe Patrick Beyer, de Los Piratas, partido que en las europeas de 2014 obtuvo un 1,4 % y con ello un escaño (de los 96 que corresponden a Alemania). 
"Nos dirigimos a los jóvenes que exigen recuperar soberanía nacional para el pueblo alemán", sostuvo el líder del ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD), Udo Voigt, formación que nunca alcanzó el Bundestag, pero que en Estrasburgo tiene un puesto, debido al 1 % obtenido cinco años atrás.


Resultado de imagen de wahl o mat europawahl 2019



"Los jóvenes de la UE son mayoritariamente europeístas. Y ese sentimiento crece, pese a lo que pueda hacer pensar el auge de los populismos derechistas", sostuvo por su parte Peter Mannott, director del equipo de investigación política del instituto demoscópico YouGov. 
En cabeza está España, donde un 79 % de los jóvenes entre 16 a 26 años se declaran europeístas, según el estudio de YouGov difundido hoy y realizado en base a encuestas en 11 países europeos, por encargo de la Fundación Tui, adscrita a ese grupo turístico. 
Los puestos inferiores los ocupan Italia y Suecia, con un 61 %, lo que para Mannott indica un "respetable grado de afinidad hacia Europa". 
En lo que respecta a España, se ha observado un retroceso frente al estudio del año pasado, en que el aprecio a la UE se disparó al 85 %, frente al 73 % de 2017. 
El aprecio hacia Europa ha crecido, en cambio, en el Reino Unido, Grecia y Polonia -con porcentajes que van al 68 %, 66 % y 73 %-, afirma Marcus Spittler, politólogo de la Fundación Tui. 
"Puede que el europeísmo crezca allí donde se teme la perspectiva de quedar fuera de juego", considera Spittler, en alusión al "brexit" para los británicos, los repetidos rescates que precisó Grecia o los avisos lanzados desde Bruselas a Varsovia por la línea de su Gobierno ultraconservador nacionalista. EFE 
gc/jam/si