Scholz corona con el Carlomagno al Zelenski más "europeo"
Marina Ferrer
Volodímir Zelenski recibió el premio Carlomagno a los valores europeos, de manos del canciller Olaf Scholz y en el histórico Salón de la Coronación de Aquisgrán (oeste alemán), un honor que tuvo rango de agradecimiento del conjunto de Europa al galardonado
"Europa tiene mucho que agradecerle al presidente Zelenski y al pueblo ucraniano", aseguró Scholz, quien recordó que la lista de los premiados con el Carlomango es un "who is who" del proyecto europeo.
El pueblo ucraniano representa "el coraje inconmensurable" ante una "guerra de agresión" contra un país que "tomó ya su decisión a favor de Europa" y que ahora afronta "imperialismo ciego" de Vladímir Putin, en palabras de Scholz.
Zelenski recogió su galardón en un momento clave de una contraofensiva que, según había asegurado aún en Berlín, "está casi lista", pero precisa más aportes de armas aliadas.
Lo hizo arropado no solo por la plana mayor alemana, sino de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, y el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, sus dos grandes aliados.
Nada en la ceremonia de Aquisgrán fue como siempre -incluido el retraso de una hora, debido a los dispositivos de seguridad. A Zelenski se le recibió con una ovación tan histórica como la Sala de la Coronación y algunos ojos humedecidos entre los presentes.
El acto estuvo precedido por el anuncio de Scholz, aún en Berlín, de otra partida de ayuda militar por 2.700 millones de euros -que incluye 30 Leopard1 y 20 carros Marder, 100 vehículos blindados de combate y 200 drones de reconocimiento. Ello eleva a 17.000 millones de euros la ayuda alemana a la defensa de Ucrania, la mayor de un socio europeo a Kyiv, solo superada por EEUU.
Zelenski reiteró asimismo desde Berlín su petición de aviones de combate y aseguró que no entra en sus planes atacar territorio ruso en su contraofensiva. "Adonde voy, lo hago oficialmente. No irrumpo en ningún lado", aseguró en su comparecencia desde la cancillería de Berlín, desde donde voló con Scholz hacia Aquisgrán.
La esperada contraofensiva está "casi lista". Pero le faltan "un par de visitas" a otros aliados, aseguró Zelenski, quien según fuentes diplomáticas volaría desde Aquisgrán a París.
La visita de Zelenski a Alemania había estado envuelta en un zigzag de filtraciones periodísticas y secretismo por parte del gobierno de Scholz. Cualquier movimiento del líder ucraniano precisa la absoluta discreción y cualquier desliz habría echado al traste un viaje complejo.
Zelenski agradeció reiteradamente el apoyo a Scholz, con quien ya se tutea, aunque ha tardado en perdonar a Berlín la pasada complicidad de dos cancilleres sucesivos -el socialdemócrata Gerhard Schröder y luego la conservadora Angela Merkel- con Moscú. Schröder fue la pieza clave en la dependencia energética respecto a Rusia, algo que Merkel no solo no cortó a raíz de la anexión de Crimea, en 2014, sino que incluso acrecentó.
A Scholz le correspondió cortar esa dependencia y comprometerse a la máxima solidaridad con Kyiv, lo que además del aporte de armas se ha traducido en la acogida de más de un millón de ucranianos. Pero los movimientos de Scholz han sido una lentitud exasperante. Durante meses frenó la entrega de los tanques carros Leopard2 y sigue rechazando el envío de cazas occidentales.
Los desacuerdos pasados quedaron enterrados este domingo entre Berlín y Aquisgrán. El Carlomagno, instituido en 1950, es un galardón que han recibido desde los padres de la UE, Jean Monnet (1953) y Robert Schuman (1958), a los papas Juan Pablo II (2004) y Francisco (2016).
También fue entregado a figuras como el premier británico Winston Churchill (1955), el presidente del gobierno español Felipe González (1993) y cancilleres alemanes y presidentes franceses, como Merkel (2008) y Emmanuel Macron (2018). En la nómina de premiados quedan también Javier Solana (como secretario general de la OTAN, 2007) y el presidente de EEUU, Bill Clinton (2000).
El año anterior lo habían recibido las líderes de la oposición bielorrusa Svetlana Tijanóvskaya, Veronika Zepkalo y Maria Kolesnikova. Ya en ese reconocimiento al coraje de las bielorrusas estuvo muy presente Ucrania y se convirtió en un premio compartido a los defensores Kyiv, meses después de iniciada la invasión rusa.
