martes, 29 de junio de 2010

La patada hacia arriba de Merkel


Wulff, de eterno rebelde a la sombra de Kohl a barón domesticado por Merkel

Gemma Casadevall

Berlín, 29 jun (EFE).- El primer ministro de Baja Sajonia, Christian Wulff, aspira a convertirse este miércoles en el presidente más joven de la República Federal de Alemania (RFA), desde su posición de eterno rebelde durante la "era Helmut Kohl", convertido ahora en candidato fiel de Angela Merkel.




La canciller lanzó su candidatura hace un mes como solución de emergencia a la intempestiva dimisión del presidente Horst Köhler -por razones aún no aclaradas- y ante la oposición interna al nombre que saltó como primera opción para un relevo más espectacular, la ministra de Trabajo, Ursula von der Leyen.
Desde entonces, a Wulff, hombre con reputación de estratega mucho más duro de lo que su eterna sonrisa y suaves maneras hacen pensar, ha tenido que lidiar con la dudas de sus propias filas sobre si es la persona adecuada para el primer cargo representativo del país.
Por si fuera poco, la oposición socialdemócrata-verde se sacó de la manga un as, el independiente y ex disidente al régimen germano-oriental Joachim Gauck, como candidato alternativo que la propia Merkel habría apoyado con fervor, de haber surgido la idea de sus propias filas y no de las del adversario.
Wulff no ha perdido pese a ello la sonrisa o, si lo ha hecho, ha sido en privado. De 51 años y desde 2003 al frente del gobierno de Baja Sajonia, el candidato de Merkel a presidente es hombre avezado en encajar reveses políticos sin abandonar su tono suave.
El cargo presidencial no estaba en los planes de un político que se ganó el apodo de "joven salvaje" en tiempos de Kohl en la Cancillería y cuyo nombre se identificó en el pasado como rival interno de Merkel, al que el ejercicio del poder ha domesticado.
Wulff dejó atrás su perfil de rebelde en la Unión Cristianodemócrata (CDU) desde que asumió el liderazgo de su "Land", donde gobierna en coalición con el Partido Liberal.
Baja Sajonia, con capital en Hannover, es un estado federado identificado con el consorcio automovilístico Volkswagen -cuya sede central está en Wolfsburgo-. Wulff arrebató en 2003 el gobierno a Sigmar Gabriel, heredero regional del entonces canciller Gerhard Schröder y ahora presidente del Partido Socialdemócrata (SPD).
Antes de llegar a ese puesto, Wulff encajó dos derrotas seguidas en el "Land" ante Schröder, jefe del Gobierno de Baja Sajonia desde 1990 a 1998, año en que arrebató la cancillería a Kohl.
Ya en el cargo, Wulff limó sus perfiles de renovador en las filas democristianas, aunque retuvo su aura de líder ambicioso, al acecho de alcanzar, cuando la ocasión lo permitiera, los máximos puestos del país, incluida la Cancillería.
La dimisión de Köhler -teóricamente, por unas inoportunas declaraciones justificando misiones internacionales del Ejército por los intereses económicos de Alemania- trastocó esos planes por la Presidencia, cargo que en la RFA tiene un sesgo apartidista.
Nacido en Osnabrück (Baja Sajonia), jurista y en las filas de la CDU desde 1975, Wulff será, de lograr la elección, el segundo católico en el cargo tras Heinrich Lübke (presidente del país entre 1959 y 1969).
Entre él, su esposa Bettina y su hijo de dos años, rejuvenecerán los aires del Palacio de Bellevue, la sede presidencial.
Desde que, cuatro años atrás, se divorció de su primera esposa, Wulff y su actual mujer, más el bebé, son presencia habitual de la prensa del corazón alemana y las tertulias televisivas, como exponente de familia alemana moderna. EFE
gc/jcb/ig



Joachim, el intachable enemigo


Gauck, el candidato perfecto de la oposición que quita el sueño a Merkel



Gemma Casadevall

Berlín, 29 jun (EFE).- Independiente, disidente en tiempos de la Alemania comunista y convertido por Helmut Kohl en tutor de los archivos de la Stasi, Joachim Gauck aspira a la presidencia alemana como candidato de la oposición, con un perfil hecho tan a medida para el cargo que quita el sueño a las filas de Angela Merkel.
De 70 años, teólogo e impecable orador, Gauck tiene a su favor las simpatías ciudadanas, de los medios y hasta de un sector de las coalición de centro-derecha de la canciller, quien a su vez se ha deshecho en halagos a quien, como ella, creció en territorio de la extinta República Democrática Alemana (RDA).
De decidirse la elección presidencial por sufragio universal -y no por parte de la Asamblea Federal, donde las filas de Merkel tienen una mayoría de unos 21 delegados-, se le daría por prácticamente garantizado el máximo cargo representativo del país.
Lo único que se opone a que se convierta en el décimo presidente del país es la disciplina de partido de las filas de la canciller, ya que una victoria de Gauck sería fatal para Merkel.
Nacido en Rostock (norte de Alemania) el 24 de enero de 1940, hijo de un capitán deportado a Siberia en 1950 y fundador luego del Neues Forum -o plataforma de la disidencia de la Revolución Pacífica contra la RDA-, la biografía y el talante conciliador de Gauck le convierten en adversario a temer, con o sin mayoría asegurada.
Su designación por la oposición socialdemócrata-verde, un día después de que Merkel diese a conocer la candidatura de sus filas -Christian Wulff, barón regional de Baja Sajonia-, fue encajada por la coalición de la canciller como un desafío y una amenaza.
"Soy realista y sé contar. Asumo la candidatura con sentido de la responsabilidad y como parte de una sociedad en la que siempre defendí los valores de la libertad y la democracia", dijo entonces Gauck, para desgranar a continuación un discurso improvisado que bien hubiera encajado en la ceremonia de asunción presidencial.
La oposición necesitaba un candidato digno, en la derrota matemática o en la victoria por sorpresa, y lo encontró en Gauck, apuntalándose en el principio constitucional de que la presidencia está por encima de partidismos -hasta ahora, la mayoría de los presidentes dejó en suspenso su militancia mientras ocupó el cargo-.
Gauck representa para los alemanes la conciliación, la consciencia y el coraje en la defensa de la democracia, como dijo la propia Merkel, en un mensaje de felicitación por su 70 cumpleaños.
De hijo de un deportado que no vio a su padre en años, pasó a pastor evangélico -como el padre de Merkel-, para sumarse a la disidencia ante la represión de la RDA en el ámbito eclesiástico.
Kohl le convirtió, tras la caída del Muro y la reunificación, en director del departamento federal para la tutela de los archivos de la Stasi, la policía política comunista.
Desempeñó ese cargo hasta el año 2000, pero la institución que custodia los gigantescos archivos se sigue llamando "Oficina Gauck", por el sello que imprimió al organismo.
A Gauck se le identificó con el espíritu de justicia, no de revanchismo, capaz de poner el dedo en la llaga, sin arrugarse.
A este pastor protestante, padre de cuatro hijos, divorciado y desde 1990 con una nueva compañera sentimental, periodista, se le auguran pocas posibilidades de imponerse en la votación.
La mera presentación de su candidatura fue, sin embargo, un gol a la canciller. Cada voto que se le escape será una victoria moral para la oposición y, por contra, un voto cerrado a Wulff será interpretado como reflejo del pánico en sus filas. EFE
gc/jcb/mcd

miércoles, 23 de junio de 2010

Madiba, este no fue tu Mundial

¿Qué ha hecho Mandela para merecer esto?


Gemma Casadevall Johannesburgo, 23 jun (EFE).- La estatua de dos toneladas y medio de Nelson Mandela, ante el centro comercial de Sandton, en Johannesburgo, el Museo del Apartheid y el antiguo gueto negro de Soweto se convirtieron con el Mundial en socorrido plató para la foto de recuerdo de la afición, entre partido y partido.
"¡Honduras, Honduras!", canta y salta un corro de hondureños, ante un cámara de una televisión argentina, a los pies del monumento al héroe, en la Nelson Mandela Square. A metro y medio, otro grupo similar les sale al paso al grito "México, México, México", asimismo con los correspondientes uniformes y amuletos de su selección.
"Veintisiete años en la cárcel para que te acabes viendo así", dice, irónico, Bernard, ex ingeniero de 70 años, ahora taxista extraoficial, mirando la estatua plantada en 2004, semioculta tras una carpa mundialistas de Sony y junto al Shopping Center del barrio que concentra hoteles de lujo y centro neurálgico de la FIFA.
A Bernard, blanco, lo del Mandela Square no le parece ni mejor ni peor que las procesiones de aficionados que, a veces sin siquiera descolgarse la bandera o la vuvuzela de la espalda, el Museo del Apartheid, alejado del centro urbano y camino a Soweto.
"Un día os llevamos de 'shopping', al otro el Museo, al tercero al gueto. Todo lo que lleve el apellido Mandela es un imán turístico. Pobre, si se viera... Pero es buen hombre, seguro que hasta se alegra por nosotros", prosigue el taxista ocasional.
Las villas de lujo de los negros acomodados de Soweto, el gueto a unos 20 kilómetros de Johannesburgo creado en 1904, cuando las autoridades retiraron a la población negra de la capital, es punto de partida del recorrido por lo que ahora es un distrito con casi cuatro millones de habitantes, tan negros como los de entonces.
"Es un 'apartheid' a la inversa. Yo, aunque quisiera, no podría vivir aquí. Primero, porque soy blanco; segundo porque no tengo el dinero suficiente para pagarme una casa así, con piscina", se lamenta otro taxista ocasional, Marc, sobre los cincuenta y desempleado, que jura no ser racista, pero habla como si lo fuera.
Las casas con piscina de los negros ricos es la cara elitista de la moneda de Soweto. La otra son las barracas de techo de uralita, sin agua corriente ni electricidad, paralelo a una Villa Miseria bonaerense o las favelas de Sao Paulo, en que cualquier muchacho se presta a hacer de guía e incluso a llevarte al interior de uno de los habitáculos donde viven varias familias.
"¿En tu país hay sitios así?", pregunta "B" -como se hace llamar-, al visitante, al que instruye sobre a quién se puede o no fotografías y a quién dejar una propina para evitar la avalancha de niños corriendo alrededor. "Dale a éste y él los reparte", dice, "B", el administrador de las propinas de los visitantes.
A la villa ilegal de Soweto se adentran unas decenas de turistas -ahí, no uniformados con los colores de su selección-; las zonas acomodadas, más la villa de lujo de Winnie Mandela o la casa-museo del ex presidente son visita obligada de los grandes circuitos.
Ante la casa de Mandela danza una comparsa zulú para los visitantes llegados en grandes autocares, sea para recorrer la antigua vivienda o para comer en el restaurante vecino, que por supuesto también se apellida Mandela.
"Pobre 'Madiba', este no es su Mundial", dice Muriel, habitante de la villa-miseria sudafricana. Madiba es como llaman cariñosamente a Mandela todos los sudafricanos, blancos o negros.
"Nunca lo fue, porque como todo Mundial éste pertenece a la FIFA, pero seguro que se alegró por todos", repite Bernard, nuestro consolidado taxista extraoficial.
"Está muy viejo, cualquier día se nos va y encima el primer día el golpe de la muerte de su biznieta", prosigue, mientras señala el lugar donde se estrelló el auto en que volvía a casa Zenani Mandela, de 13 años, tras el concierto de apertura, en Soweto.
"¿Qué ha hecho Mandela para merecer esto?", dice el taxista, quien confía aún en la asistencia de Madiba para el partido final, el 11 de julio, en el Soccer City, el mayor estadio de Sudáfrica, con 88.000 plazas, a las puertas de Soweto. EFE
gc/jag
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domingo, 6 de junio de 2010

Empeñándonos en hablar de crisis

 

Merkel, a la recerca del seu rescat

RETROCÉS · La cancellera, immersa en una caiguda lliure de la seva coalició als sondejos, necessita pactar i reeixir en un programa de retallades RIVALS · L'oposició guanya terreny davant l'elecció del nou president del país
Gemma C. Serra

 

La cancellera Merkel, després de reunir-se ahir amb el president rus a Meseberg, al nord de Berlín  AFPLa cancellera alemanya, Angela Merkel, ha viscut una septimana horribilis i avui diumenge tampoc no tindrà repòs. Dilluns li va caure al damunt la dimissió intempestiva del president, Horst Köhler, per unes declaracions inoportunes que molts ni havien sentit, i quan encara no havia paït l'ensurt de la dimissió, igualment poc explicada, d'un dels barons regionals de la seva Unió Cristianodemòcrata (CDU), Roland Koch, cinc dies abans. Dimarts i dimecres semblava que tenia un relleu ideal per a Köhler, la popularíssima ministra de Treball, Ursula von der Leyen, però els barons encara en actiu la van bloquejar. Dijous va presentar un candidat, deia, idoni per a la presidència, l'atractiu primer ministre de Baixa Saxònia, Christian Wulff -un altre baró- , però divendres l'oposició socialdemòcrata i verda es va treure de la màniga un candidat de perfil perfecte que es va guanyar els elogis generalitzats de la premsa més conservadora: Joachim Gauck, teòleg i exdissident a l'Alemanya comunista, a qui Helmut Kohl va encarregar la feina d'obrir les actes de la Stasi, després de la caiguda del Mur, i una autoritat moral valorada per tot el país excepte pels postcomunistes.
A punt de tancar la seva setmana horrible, la coalició va haver de deixar aparcats, abans-d'ahir, per falta d'entesa, la reforma sanitària -la CSU bloqueja els plans del ministre liberal del gremi, Philipp Rösler- i el nou calendari per a l'apagada de les centrals nuclears -per manca d'acord sobre els nous terminis entre el govern de Merkel i els barons dels lands afectats.
Amb aquest bagatge, i unes enquestes en caiguda lliure, Merkel es tancarà avui i demà amb els seus socis, la Unió Social Cristiana de Baviera (CSU) i el Partit Liberal (FDP), per mirar de lligar un paquet de rescat. Es tracta de frenar l'endeutament amb un programa esglaonat fins al 2016, d'acord amb el model imposat per la UE -i indirectament per Alemanya, el primer contribuent- al conjunt de la castigada eurozona. Fins ara, dominen les dissonàncies internes entre el liberal Guido Westerwelle, el bavarès Horst Seehofer i la pròpia Merkel sobre què es pot retallar. A ningú no li estranya, perquè el desacord és l'estat natural de la coalició en aquesta segona legislatura de la cancellera i es preveu que demà reapareguin tots tres líders amb un compromís de mínims.
Als mitjans alemanys s'han estès els comentaris dels qui asseguren -com el Süddeutsche Zeitung- que en set mesos de gestió al govern de Merkel se'l veu més desgastat que al roig-i-verd de Gerhard Schröder, abans d'anar a les eleccions anticipades que va perdre, el 2005.
Les dissonàncies internes s'amunteguen i el missatge de les enquestes no deixa marge d'error: la CDU-CSU de Merkel va caure aquesta setmana al Politbarometer de la televisió pública alemanya al 33%, només dos punts per damunt del Partit Socialdemòcrata (SPD), que en guanya dos i puja al 31%. Si se celebressin eleccions generals avui, la coalició de CDU-CSU més liberal trauria, diu el baròmetre polític més prestigiós del país, un 40%, mentre que un teòric bloc entre SPD, Els Verds i l'Esquerra n'obtindria un 54%.
La hipotètica aliança entre aquestes tres formacions no existeix ni en somnis, l'Esquerra continua descartada com a soci ja que aglutina el postcomunisme i la dissidència socialdemòcrata. Sí que va ser il·lustratiu, però, veure com SPD i Els Verds es presentaven divendres plegats, com no es veia des del temps del govern de Schröder, per tirar endavant la candidatura de Gauck a la presidència.
Matemàticament parlant, Christian Wulff, de 50 anys i baró de la CDU, no pot perdre davant Joachim Gauck, de 70 anys i figura de la reunificació. Les files de Merkel tenen una majoria de 23 vots a l'Assemblea Federal, que escollirà, a tot estirar el 30 de juny, el successor de Köhler. L'Assemblea està formada pels 622 diputats del Bundestag (cambra baixa) més 622 enviats dels Estats federats, siguin polítics o presentadors de televisió.
Teòricament Gauck no pot guanyar, però sí que pot fer molt de mal a Merkel. Que a Wulff se li escapin més o menys vots servirà, però, per mesurar el desgast de poder de Merkel. Socialdemòcrates i ElsVerds ho saben i per això van impulsar una candidatura, la de Gauck, més propera a l'espectre conservador que del propi. Com més s'escolta Gauck, més fàcil és imaginar-se'l com el president perfecte. A Wulff no li va quedar cap més remei que elogiar la talla d'un rival que ha superat dues dictadures -la nazi i la comunista- i que és la imatge de la integritat.

viernes, 4 de junio de 2010

SPD y los Verdes se sacaron de la manga un as

Oposición desafía a Merkel con Gauck, candidato perfecto para la presidencia


Gemma Casadevall

Berlín, 4 jun (EFE).- La oposición socialdemócrata-verde presentó hoy al teólogo y ex disidente germanooriental Joachim Gauck como el candidato idóneo a la presidencia de Alemania, en tanto que independiente y de reconocido talante conciliador, un claro desafío al aspirante de la coalición de Angela Merkel, Christian Wulff.
Un día después de que la canciller y sus socios -el liberal Guido Westerwelle y el socialcristiano bávaro Horst Seehofer- designaran para la presidencia a Wulff, la alianza roji-verde lanzó una propuesta sólida, destinada como mínimo a dar una batalla digna al correligionario de Merkel y primer ministro de Baja Sajonia.
"Soy realista y sé contar. Asumo la candidatura con sentido de la responsabilidad y como parte de una sociedad en la que siempre defendí los valores de la libertad y la democracia", dijo Gauck, de 70 años, flanqueado por los presidentes del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, y los Verdes, Cem Özdemir.
Numéricamente hablando, Gauck tiene las de perder, puesto que la coalición de Merkel tiene una cómoda mayoría en la Asamblea Federal, integrada por los 622 diputados de la cámara baja (Bundestag) y el mismo número de enviados de los "Länder", entre políticos y figuras de la vida pública, de deportistas a gente del espectáculo.
A la Asamblea corresponderá el 30 de junio elegir al sucesor de Horst Köhler, quien el pasado lunes presentó la dimisión por haber vinculado las misiones en el extranjero del Ejército con los intereses económicos de Alemania.
"No presentamos un contracandidato porque sí, sino un concepto distinto para la presidencia, ajena a partidismos", dijo Gabriel, mientras Özdemir calificó a Wulff de "miembro del lobby de la Unión Cristianodemócrata", como vicepresidente del partido de Merkel.
"Gauck sintetiza el espíritu de conciliación y a la vez la voz de la consciencia", prosiguió Gabriel, para aclarar luego que tales elogios no eran propios, sino "adoptados" de los pronunciados por Merkel, en el reciente 70 cumpleaños de su ahora candidato.
Hijo de un trabajador de los astilleros de Rostock (este de Alemania), al que los soviéticos deportaron a Siberia en 1950, Gauck fue miembro fundador del movimiento disidente de la RDA Neues Forum.
Tras la reunificación se convirtió, por designación del canciller Helmut Kohl, en director del departamento federal para la tutela de los archivos de la Stasi, la policía secreta comunista, cargo que desempeñó hasta el año 2000 pero al que se sigue llamando "Oficina Gauck", por el sello que imprimió al organismo.
A Gauck se le identificó con el espíritu de justicia, no de revanchismo, capaz de poner el dedo en la llaga, sin arrugarse.
Este pastor protestante, padre de cuatro hijos, divorciado y desde 1990 con una nueva compañera sentimental, desgranó hoy un improvisado discurso sobre responsabilidad, miedos del ciudadano ante crisis como las actuales y coraje a la medida de un presidente.
Sus posibilidades de imponerse a Wulff son mínimas, pero la mera presentación fue un gol para las filas de la canciller, que siguen cayendo en las encuestas al nivel más bajo desde 2006, mientras la antigua alianza roji-verde de Gerhard Schröder se revitaliza.
De celebrarse elecciones este domingo, la coalición de Merkel obtendría 40 puntos -dos menos que la semana anterior, según el Politbarometer de la televisión pública-. Un bloque entre el SPD, los Verdes y la Izquierda obtendría un 54 por ciento.
La presidencia es el primer cargo representativo del país con rango de autoridad moral, al que compete asimismo ratificar, tras minucioso estudio, las leyes emanadas del Bundestag y Bundesrat (cámara baja y alta). EFE
gc/jcb/ah/lab

jueves, 3 de junio de 2010

Un rival interno menos


Wulff, un renovador democristiano que se consolidó en la Baja Sajonia alemana
 
Gemma Casadevall

Berlín, 3 jun (EFE).- El primer ministro de Baja Sajonia, Christian Wulff, se convertirá previsiblemente el 30 de junio en presidente de Alemania, desde su posición de candidato "sorpresa" lanzado por las filas de la canciller Angela Merkel como solución de emergencia tras la dimisión intempestiva de Horst Köhler.
Tres días después de la dimisión de Köhler por sus declaraciones vinculando las misiones del Ejército con los intereses económicos de Alemania, Wulff fue designado hoy para el máximo cargo de representación del país por Merkel y sus socios, el liberal Guido Westerwelle y el socialcristiano bávaro Horst Seehofer.
Wulff, quien en 2003 se convirtió en jefe de Gobierno de Baja Sajonia desde su posición de joven renovador de la Unión Cristianodemócrata (CDU), responde a la imagen de político ambicioso, cuyo nombre sonó en repetidas ocasiones como eterno aspirante incluso a la Cancillería y rival interno de Merkel.
El aún líder regional se convertirá, salvo sorpresas, en el presidente más joven de la historia de la República Federal de Alemania (RFA), cargo al que accederá unas semanas después de cumplir los 51 años.
Rostro habitual de tertulias televisivas y prensa del corazón como exponente de familia perfecta, junto a su segunda esposa Bettina y su hijo de dos años, Wulff dejó atrás su perfil de innovador en la CDU en su etapa como líder de ese "Land", que gobierna en coalición con el Partido Liberal.
Baja Sajonia, con capital en Hannover, es un estado federado identificado sobre todo con el consorcio automovilístico Volkswagen -cuya sede central está en Wolfsburgo- y cuyo Gobierno arrebató Wulff al socialdemócrata Sigmar Gabriel, heredero político en ese "Land" del entonces canciller Gerhard Schröder.
Antes de alcanzar ese objetivo, Wulff tuvo que encajar dos derrotas consecutivas en los comicios regionales del "Land" ante Schröder, al frente del Gobierno de Baja Sajonia desde 1990 a 1998, año en que accedió a la Cancillería tras ganar a Helmut Kohl.
Ya en el cargo, Wulff limó su perfil de político renovador en las filas democristianas, aunque retuvo su aura de líder ambicioso, al acecho de alcanzar, cuando la ocasión lo permitiera, los máximos puestos del país, incluida la Cancillería, hasta que ahora llega su designación para la Presidencia.
El cargo presidencial es de carácter representativo y se elige por el voto de la Asamblea Federal, integrada por los 622 miembros de la cámara baja (Bundestag) más el mismo número de enviados de los "Lander" o estados federados, sean políticos o representantes de la vida pública, deportistas o personajes de la farándula.
Se le considera idóneo para el cargo en tanto que orador brillante, con el tono adecuado para las ocasiones más solemnes y emotivas, y asimismo como representante de aires renovadores.
Nacido en Osnabrück (Baja Sajonia), jurista y en las filas de la CDU desde 1975, Wulff será, tras Heinrich Lübke (presidente del país entre 1959 y 1969), el segundo católico que ocupa ese cargo.
Su designación como presidente fue resultado del rechazo manifiesto de varios de sus colegas y "barones" regionales de la CDU a la que se anunció prematuramente como favorita de Merkel para el puesto, la ministra del Trabajo, Ursula von der Leyen, médico de profesión y madre de siete hijos. EFE
gc/nvm/acm

De juerga por el Jüdisches Museum


Superman anima el triangle de l'horror berlinés



Gemma C. Serra



Superman, el Capità América i Sabraman, versió rabínica dels superherois dissenyats per acabar amb el Doctor Mengele, animen en aquesta primavera berlinesa l'anomenat triangle de l'horror que formen el Museu Jueu, el monument a les víctimes de l'Holocaust i la Topografia del Terror, sobre les ruines dels calabossos nazis. L'heroi amb la “S” al pit desmunta Josef Goebbels de l'aparell de propaganda, a Radio Berlin; el Capità América li esclasta un cop de puny a Hitler i Sabraman assetja Mengele, amb la Creu de David sobre el tòrax de la seva disfressa blava i blanca, els colors de la bandera d'Israel.

Tot això passa dins l'edifici en zigzag del Museu Jueu de Daniel Libeskind. En passar els arcs de seguretat i aparells detectors de metall, idèntics als als controls de qualsevol aeroport, el visitant té dues opciones: a mà dreta, escales avall, anirà a parar a l'exposició permanent que el confronta amb la teoria, la maquinària i la pràctica del programa d'extermini nazi, culminació de la persecució històrica als jueus; a mà esquerra, escales amunt, arriba als 500 metres quadrats d'exposició temporal, centrada en els herois i superherois del còmic, majoritàriament procedents dels EEUU, que des dels seus quaderns de paper van esbatussar Hitler i els seus lloctinents.

Una opció bastant més entretinguda que l'altra, amb què el Museu repassa el arrels jueus de Superman i alguns els seus companys de lluita, tots ells dotats de cuixes i bíceps poderosos, embotits en leotardos i capas multicolors.

“Herois, Freaks i Superrabins”, és el títol de l'exposició, que conté uns 400 objectes, entre còmics de col.leccionista, alguna pel.lícula primitiva de dibuixos animats i altres suports audiovisuals. S'hi recorda que els inicis del gènere arranquen de bastant abans de la persecució nazi, amb l'arribada d'uns quants emigrants jueus als EEUU, representants de la primera onada de l'humor característic jueu portat, aleshores, al paper o al cinema. Gent com Harry Herschfield, qui el 1914 va publicar les primeres tires del seu “Abbie the Agent”, seguit de Jerry Siegel i Joe Schuster, els dos nord-americans d'origen jueu creadors de Superman, el 1938, fins arribar a Uri Fink, el pare de l'inefable Sabraman, un superhome fruit d'un experiment errat dels serveis secrets israelians, que converteix un policia supervivent de l'Holocaust en perseguidor de Mengele.

La primera fornada, a principis del XX, representa la ironia subtil amb què els jueus es veuen a sí mateixos, comerciants amb ambicions de petits capitalistes; la segona, les ànsies de dotar el món -i dotar-se a sí mateixos- dels superpoders necessaris per acabar amb l'horror nazi; el tercer, un producte ja dels anys 70, n'és una de les répliques creades per la imaginació d'un dibuixant arrelat l'Estat d'Israel, quan l'horror era ja història, però no les ferides deixades ni tampoc la voluntat d'enxampar i posar davant la justícia els qui havien fugit, com Mengele.

I enmig de tot això, l'exposició no oblida tampoc els qui no van ser autors de còmic instal.lats a Nova York no a Jerusalem, sinó els que van intentar descriure el que véien, des de l'interior mateix de l'horror, com Horst Rosenthal, mort a Auschwitz i autor d'una versió de Mickey Mouse traslladada a un camp de concentració.

Ironia subtil, còmic en estat pur o realitat terrorífica: aquestes són les tres vessants presents al Museu Jueu en una exposició que crida l'atenció del visitant amb un Superman davant la façana metàl.lica de Libeskind, amb el cap enclotat a terra i sagnant, per recordar-lo allò que també el super-super-super herois poden tenir el seu mal dia.

La mostra té tots els números per esdevenir un dels èxits de programació del Museu Jueu, un dels més visitants de Berlín -amb permís del Pergamon- i que sense haver arribat encara al decè cumpleanys ha d'ampliar dependències. Encara que sembli impossible, s'ha quedat petit l'impressionant edifici de traçat tortuós, com una Estrella de David trencada i travessat d'escletxes per traspassar a l'interior alguna llum, com els raigs de sol a les ranures dels vagons que portaven els deportats a Auschwitz. Per resoldre la manca d'espai, el mateix Libeskind ha dissenyat una mena de carcassa que disfressarà el que era una nau industrial per a la venda a l'engrós de flors, a l'acera del davant. Allà s'hi encabiran els arxius, biblioteca i departament d'investigació del Museu, amb intenció d'obrir les portes l'any vinent.

Reproduir l'horror nazi necessita espai i creatividad, com la mostrada per Libeskind, al Museu Jueu, i les altres dues peces que formen allò que el diari berlinés “Der Tagesspiegel” anomenava “el triangle dels horrors” en ocasió de la inauguració del tercer puntal, la Topografia del Terror. Totes tres construccions són recents -el Museu va ser inaugurat el 2001, el monument a les víctimes ha complert ara els cinc anys i la Topografia no té encara ni un mes-. Cadascuna d'aquestes parts ha estat acompanyada de llargues polèmiques, sobre dimensions, disseny i oportunitat de recordar el pitjor capítol de la història alemanya, des del cor del país de què va partir l'Holocaust i la Segona Guerra Mundial. I cadascuna representa visions arquitectòniques diferents: el zigzag de Libeskind, el parc de 7.011 blocs de formigó de Peter Eisenmann, que recorda els sis milions de jueus assassinats, i, ara, l'edifici fred i rectangular de la Topografia, aixecat sobre les ruïnes del que van ser els calabossos nazis.

Es tracta, en aquest cas, d'una versió abaratida del que originàriament havia creat l'arquitecte suís Peter Zumthor, consistent en dues torres gegantines, que després de deu anys de discussions va fer enderrocar el mateix Ajuntament berlinés, vist que no arribava el pressupost. L'edifici finalment inaugurat es un rectangle d'una planta, amb dos nivells més subterranis, obra de la berlinesa Ursula Wilms. La tercera pota del triangle no s'ha encarregat a cap geni de prestigi arribat de l'estranger, sinó a un talent del país. Les 4,5 hectàrees de sòl que van ocupar les centrals de la Gestapo i les SS, amb la cancelleria de Hitler i el ministeri de les forces aèrees de veïns, té prou pes històric per sí mateix per no necessitar grans noms.

És un edifici fred, molt en la tradició Bauhaus, complementat per un cantó amb un dels pocs troços originals del Mur que queden al centre de Berlin, plantat sobre les restes dels calabossos. Una combinació, testimoni de les dues dictadures consecutives que va representar Berlín, la nazi i la comunista, al sector est de la capital. Davant de tant record històric, no ve malament passar-se per l'exposició dels Superherois nascuts del sentit de l'humor i de supervivència jueus.

sábado, 29 de mayo de 2010

lunes, 10 de mayo de 2010

El voto de castigo renano


Merkel impone disciplina a sus filas tras "toque de alerta" de Renania
  
Gemma Casadevall

Berlín, 10 may (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, puso hoy fin a los devaneos de sus socios, un día después de que su alianza quedara apeada en Renania del Norte-Westfalia, y dirigió a su Unión Cristianodemócrata (CDU) en busca de una gran coalición, como única vía para mantenerse en el poder y evitar el desgaste.
Merkel, quien dio hoy una lección de autoridad, no se anduvo con tapujos y comenzó su primera declaración tras los comicios del domingo admitiendo que el mensaje dado por las urnas fue una "dura derrota" para los suyos, que más allá de las consecuencias en ese "Land" tendrá efectos en su gobierno de Berlín.
"Por el momento no habrá una rebaja fiscal, porque lo prioritario ahora es la consolidación presupuestaria", afirmó la canciller, para concretar que tal posibilidad quedaba descartada "por lo menos para los próximos dos años" y que no es una opción a contemplar en los presupuestos de 2011 ni de 2012.
Con ello daba por zanjadas las exigencias de rebaja fiscal de sus socios del Partido Liberal (FDP), que primero entorpecieron las negociaciones de coalición con propuestas que la CDU rechazaba por imprudentes y que hasta hoy insistían en esa aspiración, arrastrando así los siete primeros meses de gobierno al disenso permanente.
Mientras Merkel presentaba sus conclusiones, el líder del FDP, vicecanciller y ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, compareció compungido en la sede de su partido y afirmó haber captado "el toque de alerta" del electorado.
Westerwelle, principal responsable de la mala imagen del gobierno, según los sondeos, se comprometió a trabajar "por un mejor clima en la coalición" de Berlín, lo que implica acatar a Merkel.
Renania marcó un antes y un después para la coalición de Merkel, cuyos grandes proyectos para la actual legislatura pueden quedar bloqueados, uno tras otro, en el Bundesrat.
Leyes como la que establece la contribución de Alemania a la ayuda financiera a Grecia -22.400 millones de euros en tres años-, aprobada por la vía de urgencia el pasado viernes en la Cámara baja -donde el SPD se abstuvo- y luego en la alta, quedarán sujetas al consenso.
Este tipo de situaciones puede colocar a Merkel en dificultades, domésticas o globales.
El mandato de la cúpula CDU al aún primer ministro renano, Jürgen Rüttgers, es de sobreponerse a la derrota, sacar fuerzas de flaqueza y atar una gran coalición en Renania con el SPD.
La socialdemocracia pasó en horas de la euforia del domingo, en que los primeros resultados les daban ventaja sobre la CDU, a cierta consternación, puesto que finalmente quedaron en un 34,5 por ciento, 0,1 por debajo de Rüttgers.
Ambas formaciones quedarán equiparadas en cuanto a escaños en la nueva cámara y la aspirante socialdemócrata, Hannelore Kraft, se aferra a que luchará por el liderazgo al frente del Gobierno.
El SPD tiene varias opciones, desde una gran coalición a un tripartito con los Verdes -12,1 por ciento- y La Izquierda -5,6 por ciento- o la llamada fórmula "semáforo" -con Verdes y FDP-. Ninguna está descartada, afirma Kraft, quien antes que nada quiere tantear a los Verdes, su aliado natural, pero insuficiente para una mayoría.
Kraft mantiene la aspiración de reconquistar para el SPD su bastión tradicional hasta 2005, en que Rüttgers les arrebató el poder para colocarse al frente de su coalición de centro-derecha.
"En la Bundesliga, en caso de empate a puntos a final de temporada el título se resuelve por cómputo de goles. En unas elecciones, cuenta el número de votos. Y nosotros superamos al SPD en 6.000", afirmaba Rüttgers, aún cabizbajo, pero obligado a luchar por retener lo que queda de poder en Renania.
La baza de una gran coalición, para la CDU, es una manera de "salvar los muebles" tras la pérdida de la mayoría en el Bundesrat y a la vez un toque de aviso en dirección al FDP en Berlín, al que se recuerda que ésa fue la alianza que lideró Merkel en su primera legislatura, bastante más armónica que la presente. EFE
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Renània: trampa de Schröder, trampa de Merkel

 

Merkel rep un dur revés al Rin del Nord-Westfàlia i perd la majoria al Senat

| La CDU baixa deu punts en els comicis de l'Estat més poblat d'Alemanya i empata amb l'SPD | Un exviceministre democristià exigeix la dimissió de la cancellera
Gemma C. Serra


En el seu primer test electoral després de formar coalició amb els liberals, ahir la cancellera Angela Merkel va tenir un doble disgust que ja es veia a venir: la Unió Cristianodemòcrata (CDU) va caure deu punts en les eleccions al Rin del Nord-Westfàlia i deixa l'aliança de centredreta sense majoria al Bundesrat, el Senat.
Simpatitzants socialdemòcrates celebrant els resultats d'ahir en les eleccions del Rin del Nord-Westfàlia
El resultat suposa alguna cosa més que un maldecap per a una cancellera en crisi permanent amb els seus socis liberals i europeus i ara, a sobre, amb la necessitat de recuperar la bona sintonia al Bundesrat amb els antics aliats socialdemòcrates, de qui es va divorciar en acabar la primera legislatura.
El land més poblat del país, amb 18 milions d'habitants, ha deixat les dues grans formacions empatades -34,3% per a la CDU i 34,5% per al Partit Socialdemòcrata-, fet que situa en fora de joc l'aliança de la CDU amb els liberals a la cambra de Düsseldorf i, de retruc, la majoria de Merkel al Bundesrat.
Un empat que als socialdemòcrates els serveix per parlar de resurrecció i de retorn al poder en el que va ser el seu feu fins al 2005, i tot plegat de la mà d'una dona, Hannelore Kraft, a qui fa uns mesos ningú coneixia. Kraft, de 48 anys i vicepresidenta del partit des de fa sis mesos, provarà de fer coalició amb els Verds, si el repartiment final d'escons els ho permet.
Per a la CDU, aquest mateix empat és un cop que consolida la crisi permanent en què viu la coalició de Merkel des de la seva reelecció, al setembre. Parlar de desgast de poder set mesos després d'obrir legislatura sembla exagerat, però aquesta és la percepció que se'n té. Fins i tot un membre de la CDU, l'exviceministre de Defensa Willy Wimmer, va exigir ahir la "dimissió immediata" de Merkel, sense especificar, però, si com a cancellera o com a cap de la CDU.
La crisi grega
Les eleccions renanes eren més que un test. El dramatisme de la crisi grega i els rostres compungits dels líders de la UE buscant a la desesperada com evitar l'enfonsament de l'eurozona no és, precisament, l'ambient propici per a una coalició que des de l'inici acapara males notícies.
Tot això sense oblidar que també s'havia d'escoltar la veu de l'electorat d'un land que, a més de clavar un revés a la coalició de Berlín, havia de votar qui vol que mani els propers quatre anys a casa.
Queda el dubte de saber si els renans han votat egoistament, amb el cap fred i pensant en el que convé a aquesta antiga regió minera que cinc anys enrere va forçar la prejubilació de Gerhard Schröder.
Ara l'elector tenia el dilema de donar una lliçó a la coalició de la cancellera, i especialment al seu empipador soci liberal i ministre d'Exteriors Guido Westerwelle, o votar per la continuïtat de Jürgen Rüttgers, un dels primers ministres regionals més populars d'Alemanya.
Abans dels comicis, el president de l'SPD, Sigmar Gabriel, ironitzava dient que a Merkel li aniria bé una clatelladeta per abaixar els fums als liberals. També deia que la tragèdia grega li seria una excusa per desviar l'atenció cap a situacions internacionals.
El preu, però, és massa alt per a Merkel. Perdre el control de la cambra alta no convé a una cancellera a qui les coses li sortien millor quan governava amb els socialdemòcrates.

domingo, 9 de mayo de 2010

Descontrol renano


Coalición de Merkel cae en Renania y pierde control de la Cámara Alta alemana

Gemma Casadevall

Berlín, 9 may (EFE).- Las elecciones en la región de Renania del Norte-Westfalia se saldaron hoy con un doble revés para la canciller alemana Angela Merkel, que no podrá reeditar su coalición de gobierno en ese "Land", el más poblado del país, y que además ha perdido el control de la Cámara alta (Bundesrat).
Los pronósticos que apuntaban a un revés para Merkel, fruto del mal funcionamiento de su coalición de centro-derecha en Berlín y a los efectos de la crisis griega, se cumplieron con creces: la Unión Cristianodemócrata (CDU) cayó al 34,4 por ciento, más de diez puntos por debajo del 44,8% de las regionales de 2005, según las proyecciones de voto de la televisión pública ZDF a las 20.00 GMT
El Partido Socialdemócrata (SPD), por contra, quedó teóricamente en posición de recuperar el bastión perdido entonces, el llamado "corazón rojo" de Alemania, apuntalado por el despegue de los Verdes, o al frente de un tripartito con La Izquierda.
El SPD y la CDU quedaron prácticamente empatados, con apenas 0,1 puntos de ventaja para los socialdemócratas, unos dos puntos y medio por debajo del 37,1 por ciento logrado en las anteriores regionales.
Pese a que el empate aún puede decantarse en favor de la CDU según el reparto definitivo de los escaños, el rostro de la victoria en Düsseldorf, capital del "Land", fue el de la aspirante socialdemócrata, Hannelore Kraft, mientras que el aún primer ministro regional, Jürgen Rüttgers, admitía con gesto compungido la derrota de la CDU.
El Partido Liberal (FDP), socio de la CDU tanto en Berlín como hasta ahora en Düsseldorf, se situó en el 6,7 por ciento, algo por encima del 6,2 de 2005, pero muy por debajo respecto al 11 por ciento de las generales que les convirtió en aliados de Merkel.
Los Verdes, con los que Kraft aspira a gobernar, se dispararon hasta el 12,4 por ciento y duplicaron así los resultados de 2005.
La Izquierda, hasta ahora sin representación en la cámara renana, obtuvo un 5,5 por ciento y conquistó otro "Land", el más poblado del país con 18 millones de habitantes, algo impensable unos años atrás para esa formación surgida del comunismo del este de Alemania.
Los comicios de este "Land" eran el primer test en las urnas para la coalición de centro-derecha que lidera Merkel, desde su reelección como canciller en las generales de 2009.
Las encuestas apuntaban desde hacía mes y medio a un relevo de la alianza renana, arrastrada por la mala imagen del gobierno de Merkel con sus teóricos socios deseados, los liberales, que han ido de disenso en disenso desde su arranque, siete meses atrás.
La cuestión es dolorosa para el líder del FDP y ministro de Asuntos Exteriores de Merkel, Guido Westerwelle, al que se culpa de la falta de armonía de la coalición, ahora caída en su "Land" natal.
Los pronósticos en contra se precipitaron las últimas semanas, a raíz de la gestión de la crisis griega por parte de Merkel, que de actuar de freno al planes de rescate de sus socios de la UE pasó a aprobarlo con Alemania como primer contribuyente de la UE, con 22.400 millones de euros en tres años.
En las elecciones renanas confluían muchos factores cargados de simbolismo tanto para derrotados como para vencedores.
La victoria de Rüttgers en ese estado, cinco años atrás, puso a Merkel rumbo a la cancillería y mandó a la pre-jubilación al entonces canciller socialdemócrata Gerhard Schroder.
De resultas de la derrota del SPD en el estado identificado con el poderío minero y acerero alemán, el entonces canciller Gerhard Schroder optó por convocar elecciones generales anticipadas, con la esperanza de que se impondría a la que por entonces calibró como una rival inferior, Merkel.
Schroder erró entonces el cálculo. Cinco años después, el SPD se apuntó hoy su primera victoria importante ante las urnas, mientras que en Merkel hizo mella la suma del efecto "contagio" de la crisis griega y el persistente mal funcionamiento de su coalición.
La pérdida del control del Bundesrat, a cuya ratificación se somete aproximadamente el 70 por ciento de las leyes, implicará la necesidad de buscar el consenso con los socialdemócratas para los grandes proyectos en ciernes de la presente legislatura, desde la reforma sanitaria a ajustes fiscales.
Algo que la canciller conoce de su primera legislatura en gran coalición, sólo que por entonces contaba con el SPD en el gobierno, no en la oposición. EFE
gc/jcb/jc

Tranqueando

La cancellera trontolla

VATICINI · Els sondejos auguren el relleu de la coalició liberal-conservadora al land més poblat en els comicis d'avui COP · Merkel s'arrisca a perdre la majoria al Senat, on els Estats federats poden aturar fins a un 70% de les lleis UE · La gestió de la crisi grega, responsable de la mala imatge del govern federal
Gemma C. Serra

Rin del Nord-Westfàlia, amb 18 milions d'habitants, va obrir les portes del poder a Angela Merkel, el 2005. La seva Unió Democratacristiana (CDU) va fer història en aquelles regionals, en prendre-li l'últim gran feu als socialdemòcrates i abocar Gerhard Schröder a unes eleccions anticipades que va guanyar Merkel. El Partit Socialdemòcrata (SPD) somia a recuperar, en les eleccions d'avui, l'Estat federat més poblat del país o, si més no, retallar-li el poder a la cancellera. És a dir, deixar-la sense majoria a la cambra de representació territorial, el Bundesrat, l'instància on els lands poden bloquejar un 70% de les lleis beneïdes per la cambra baixa, el Bundestag.
Un jove emet el seu vot anticipat a les regionals de Rin del Nord-Westfàlia, divendres passat a la ciutat d'Essen
La gestió del govern davant la crisi grega ha alimentat la mala imatge de la coalició entre la Unió Demòcratacristiana (CDU) i el Partit Liberal (FDP) que governa tant a Berlín com a Düsseldorf, la capital renana. Si de fa mesos els sondejos apuntaven a un mer "recanvi" de soci, però amb victòria clara per a la CDU, en la recta final les males notes al govern s'han precipitat i es parla d'empat entre les dues grans formacions, amb avantatge mínim per a un dels dos contrincants -el primer ministre Jürgen Rüttgers i l'aspirant socialdemòcrata, Hannelore Kraft.
Set mesos després de la reelecció de Merkel, ara amb l'FDP com a soci, a les eleccions renanes han confluït un munt de factors dramàtics, com ho va ser la intervenció de la cancellera aquesta setmana al Bundestag per demanar el sí al pla de rescat de Grècia, al qual Alemanya aportarà la màxima xifra de la Unió Europea: 22.400 milions d'euros. Merkel va passar, en poquetes setmanes, d'actuar de fre al pla d'ajut a demanar cohesió davant una despesa que rebutgen dos de cada tres alemanys.
A poc a poc i mala lletra: aquest seria el veredicte que molts dels ciutadans -un 75%- donen no només a la gestió de Merkel davant la crisi grega, sinó al conjunt del treball de la seva coalició amb l'FDP a Berlín. El principal responsable de la mala imatge era, fins ara, el líder liberal, Guido Westerwelle, el ministre d'Exteriors més impopular de la història de la República Federal d'Alemanya (RFA). Amb la crisi grega, la pèrdua de credibilitat s'ha estès al conjunt de la coalició. Fins a quin punt aquest efecte s'encomanarà a l'elector renà es veurà quan tanquin les urnes.
Les opcions són moltes i els colors de les coalicions possibles van de l'aliança entre la CDU i Els Verds a un tripartit SPD, Els Verds i Esquerra o una gran coalició. Cap d'aquestes opcions no evitarà a Merkel la pèrdua de la majoria al Bundesrat, que només pot defensar si, contra tot pronòstic, es manté a Düsseldorf una coalició com la que governa a Berlín.
La cancellera de ferro trontolla. Fins al punt que aquesta setmana, després de la intervenció al Bundestag a la recerca de cohesió -"un bon europeu no és qui ajuda d'immediat, sinó qui vetlla per l'estabilitat de l'eurozona"- i mentre a Atenes cremaven els primers bancs, la cancellera va recordar els seus temps com "la noieta de l'Est", sota l'escut protector de Helmut Kohl. Va ser a la festa oficial del 80 aniversari de l'excanceller -un mes després de l'aniversari de debò, que va celebrar a la seva casa de Oggersheim-. Merkel, que el 1999 va cridar la CDU a "emancipar-se" del patriarca per l'escàndol pel finançament irregular a l'era Kohl, es va desfer en elogis davant dels 800 convidats. Ella, com els milions de ciutadans crescuts a l'Alemanya comunista, tenen molt a agrair a l'artífex de la reunificació alemanya, va dir la cancellera.
"L'euro, una garantia de pau"
Kohl, assegut en una cadira de rodes i amb dificultats de parla, li va donar una frase que a Merkel li hauria agradat traslladar a l'elector renà: "No puc entendre els que dubten davant l'ajut a Grècia. És una situació difícil, però no podem oblidar que per a nosaltres la Unió Europea és una qüestió de vida o mort, i l'euro, una benedicció, un tros de garantia de pau".

Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 12. Diumenge, 9 de maig del 2010

sábado, 8 de mayo de 2010

Precocinando el revés


Merkel lucha en el sprint por voto renano, test electoral marcado por crisis

  
Gemma Casadevall

Berlín, 8 may (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, lanzó hoy su última llamada por el voto a su Unión Cristianodemócrata (CDU) ante las elecciones de mañana en Renania del Norte-Westfalia, consideradas un test de alcance nacional que podría saldarse con un revés a su coalición, marcada por su mala imagen y la crisis griega.
Merkel cerró la campaña de la CDU en la plaza del Ayuntamiento de la ciudad renana de Bielefeld, con una dramática llamada a "impedir" un relevo en el poder a favor de un bloque liderado por el Partido Socialdemócrata (SPD), con los Verdes y la Izquierda como aliados.
"No están los tiempos para experimentos", sentenció la presidenta de la CDU, quien recordó que los socialdemócratas no han descartado una cooperación con la Izquierda, representante para Merkel del postcomunismo de la extinta República Democrática Alemana (RDA).
Merkel pidió así el voto para el líder de la CDU y primer ministro de Renania, Jürgen Rüttgens, al frente de una coalición con el Partido Liberal (FDP), como la que gobierna en Berlín, y a la que los sondeos dan por derrotada en los comicios de este domingo.
Mientras la canciller pedía el voto para Rüttgers ante unos 3.000 asistentes en su último mitin renano, su ex ministro de Exteriores y actual jefe de la oposición socialdemócrata en el Parlamento, Frank-Walter Steinmeier, hacía lo propio con su correligionaria Hannelore Kraft, en la ciudad natal de ésta, Mülheim.
Los últimos sondeos apuntan a un empate entre las dos fuerzas mayoritarias, la CDU y el SPD, tal vez con ligera ventaja para Kraft, quien de ser casi una desconocida ha pasado a figura emergente, tras ser elegida vicepresidenta de su nueva cúpula, el pasado noviembre.
Para el SPD, recuperar el poder de lo que fue su bastión tradicional, el llamado "corazón rojo" y región minera y acerística por antonomasia de Alemania, sería la señal de resurrección que el partido necesita y su primer gran triunfo desde que Merkel llegó a la Cancillería, en 2005.
La victoria entonces de Merkel sucedió pocos meses después de que la socialdemocracia perdiera ese "Land", donde había dominado durante décadas, lo que precipitó la convocatoria de elecciones generales anticipadas por parte del entonces canciller Gerhard Schröder.
Los sondeos dan ahora prácticamente por seguro que la CDU no podrá renovar su coalición con los liberales, lo que además de los efectos en ese "Land" precipitará la pérdida de su mayoría en la cámara alta, Bundesrat.
Renania del Norte-Westfalia es el estado federado más poblado de Alemania -unos 13 millones de votantes, del total de 18 millones de habitantes- y las elecciones son el primer test en las urnas desde la reelección de Merkel en las generales del pasado septiembre.
La canciller logró entonces el doble objetivo de la reelección y también pasar de la gran coalición con el SPD de su primera legislatura a una alianza con sus socios naturales, el FDP.
Sin embargo, el arranque de su gobierno de centro-derecha fue todo lo contrario a armónico, por las exigencias liberales de bajar impuestos -lo que la CDU considera imprudente-, y desde entonces el teórico "matrimonio por convicción" ha ido de disenso en disenso.
Los titubeos ante la crisis griega de Merkel, que pasó de tratar de frenar el rescate a pedir de forma vehemente -sin éxito- el respaldo de todo el Parlamento a la aportación de 22.400 millones de euros que costará a Alemania el plan, han precipitado los sondeos en contra.
Los últimos pronósticos del instituto Forsa apuntan a que entre el SPD y los Verdes sumarán 47 puntos, frente a los 43 de la CDU y el FDP.
De ser así, ninguno de los dos bloques tradicionales tendría la mayoría, lo que abre las puertas a un amplio abanico de constelaciones posibles, desde un tripartito SPD, Verdes y La Izquierda, a una alianza entre la CDU y los Verdes o una gran coalición, como la que lideró Merkel en su primera legislatura.
Ninguna de estas constelaciones evitaría a la coalición de centro-derecha la pérdida de la mayoría en el Bundesrat, cámara a cuya ratificación se somete el 70 por ciento de las leyes, que quedarían así supeditadas a la búsqueda de consensos con el SPD. EFE
gc/ah

viernes, 7 de mayo de 2010

Renania, al acecho


Elecciones renanas apuntan a revés para Merkel, contagiada por crisis griega

Gemma Casadevall

Berlín, 7 may (EFE).- La elecciones del domingo en Renania del Norte-Westfalia apuntan a un doble revés para la coalición de Angela Merkel, fruto del mal arranque de su gobierno y precipitado por la crisis griega, ya que un relevo en el "Land" más poblado de Alemania acarreará la pérdida de la mayoría en la cámara alta, el Bundesrat.
Los sondeos no dejan de dar malas noticias a la alianza integrada por la Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) y el Partido Liberal (FDP), la coalición que gobierna tanto en Berlín como en Düsseldorf, capital renana.
Si hace un mes y medio se pronosticaba que la CDU defendería su posición de primera fuerza pero se vería obligada a buscarse un nuevo socio por la debilidad del FDP, ahora se perfila un empate entre el partido de Merkel y los socialdemócratas, con una levísima ventaja incluso para la actual fuerza en la oposición.
El Partido Socialdemócrata (SPD), que se vio apeado del poder en 2005 en lo que fue su bastión tradicional durante décadas, el llamado "corazón rojo" de Alemania, resucitaría así en el "Land" que, cinco años atrás, puso a Merkel rumbo a la cancillería.
La derrota entonces del SPD precipitó la convocatoria de elecciones anticipadas por parte del canciller Gerhard Schröder, debilitado por sus impopulares reformas estructurales y confiado en que podía derrotar a Merkel, lo que no ocurrió.
Sobre las elecciones renanas confluyen una serie de factores que dan a esos comicios dimensiones que exceden a los efectos sobre el futuro del "Land", con 18 millones de habitantes. Es el primer test ante las urnas para la coalición de Merkel, en permanente disenso desde que se estrenó apenas siete meses atrás.
El teórico socio natural de la CDU, el FDP, persiste en su obsesión por unas rebajas fiscales que las filas de Merkel consideran imprudentes y el vicecanciller y presidente del FDP, Guido Westerwelle, se ha coronado en este tiempo como el ministro de Exteriores más impopular de la historia de la República.
A la mala imagen entre el ciudadano común -un 75 por ciento de los electores está insatisfecho con su trabajo, según el "Politbarometer" de la televisión pública ZDF-, se unió ahora el dramatismo imprimido por la crisis griega a toda la Eurozona.
Dos tercios de los alemanes rechazan el plan de rescate del que Alemania será el mayor contribuyente -con 22.400 millones de euros- y para el que Merkel no logró, pese a su dramático discurso y su llamamiento a la cohesión, ante la cámara baja o Bundestag, el apoyo del SPD.
La aprobación del paquete estaba asegurada, puesto que las filas de Merkel tienen mayoría tanto ahí como en el Bundesrat. Esta situación cambiará a partir del domingo, ya que, si no hay sorpresa, su coalición perderá la mayoría en la cámara de representación territorial, por la que pasa un 70 por ciento de las leyes.
Los sondeos dan para muchas posibilidades de coalición, menos para la única que permitiría a Merkel mantener esa mayoría, es decir, la continuidad de la actual.
Los últimos pronósticos del instituto Forsa apuntan a que entre el SPD y los Verdes sumarían 47 puntos, frente a los 43 de la CDU y el FDP.
De ser así, ninguno de los bloques tradicionales tendría la mayoría y las alternativas más probables van de una coalición CDU y Verdes a un tripartito SPD, Verdes y La Izquierda o una gran coalición, como la que gobernó en Berlín en la primera legislatura de Merkel.
Cualquier avance por parte del SPD, incluida la posibilidad de liderar un gobierno, será un espaldarazo para un partido que ha ido de crisis en crisis desde la derrota de Schröder ante Merkel en 2005.
De concretarse la reconquista del "Land" perdido, la artífice de la victoria sería Hannelore Kraft, hasta hace unos meses una desconocida para el elector común y desde noviembre del año pasado vicepresidenta del SPD e integrante de la cúpula renovada que preside Sigmar Gabriel.
Kraft -apellido que significa "fuerza"- se habría impuesto así al primer ministro titular, Jürgen Rüttgers, que a pesar de gozar de buena reputación entre el electorado habría sido la primera víctima política en Alemania de "contagio" de la crisis griega. EFE
gc/jcb/tcr

miércoles, 5 de mayo de 2010

Monumentalidad reducida

  
Berlín abre su Topografía del Terror sobre las ruinas de los calabozos nazis
 
Gemma Casadevall

Berlín, 5 may (EFE).- Sobre el solar de 4,5 hectáreas que ocuparon las centrales de la Gestapo y las SS se abrirá mañana el centro de documentación "Topografía del Terror", un sobrio edificio de forma rectangular, construido sobre lo que fueron los calabozos del aparato nazi.
"Esto no es un monumento más ni un lugar para rendir homenaje a las víctimas del nazismo, es un lugar al que venir a aprender", explica Andreas Nachama, director de la Fundación Topografía del Terror, en una visita para medios extranjeros en Berlín previa a la inauguración del centro por el presidente alemán, Horst Köhler.
Para recordar a los seis millones de judíos asesinados por el nazismo está, a unas manzanas, el monumento a las víctimas del Holocausto, el gigantesco patio de bloques de hormigón diseñado por Peter Eisenmann, de cuya inauguración se cumplen ahora cinco años.
Y para documentar el destino de ese colectivo, al que el nazismo pretendió exterminar, está asimismo en el corazón de Berlín el edificio en zigzag del Museo Judío, obra de Daniel Libeskind.
Las líneas frías del centro, obra de la arquitecta berlinesa Ursula Wilms, están estilísticamente muy alejadas del fuerte simbolismo que encierra el laberinto de Eisenmann, junto a la Puerta de Brandeburgo, o del tortuoso discurrir del museo de Libeskind.
"Es funcional, como lo es también el cometido del centro de documentación que, además de exposiciones, albergará una biblioteca y archivos abiertos a la investigación", explica Nachama, sobre el edificio en cuya construcción se invirtieron 19 millones de euros (24.574 millones de dólares).
Se trata de una versión abaratada del concepto diseñado en 1993 por el suizo Peter Zumthor, consistente en dos inmensas torres para las que se calculó un presupuesto de 25 millones de euros (32,3 millones de dólares), que luego se amplificó a 39 millones (50,4 millones de dólares) y que finalmente se vino abajo -también en el sentido literal-: las autoridades berlinesas ordenaron en 2004 su demolición, por inviabilidad del proyecto.
De las dos torres gigantescas se pasó a un rectángulo gris, de una planta sobre el solar -más dos niveles bajo tierra- acristalado, que para Nachama remite a las líneas Bauhaus.
Ese es el discreto formato elegido para evocar el aparato del terror contenido entre la Gestapo, las SS, la cancillería de Hitler y el ministerio de Aviación.
La exposición interior evocará la maquinaria del poder que gestó no sólo el plan de exterminio de los judíos, sino también al resto de colectivos de víctimas del nazismo -gitanos, homosexuales, enemigos del régimen, etc-.
"Los historiadores no solemos notar eso que otros llaman energía negativa de un lugar. Si no, no podríamos hacer nuestro trabajo", explica Nachama, respecto al pasado del solar y los obstáculos del proyecto, hasta el edificio actual, alrededor del cual "se dejará crecer la hierba".
La historia de la Topografía del Terror empezó en 1987, con la inauguración de una exposición al aire libre junto a uno de los pocos fragmentos del Muro de Berlín -"otro testigo de otro horror, de otra dictadura", al decir de Nachama- que queda en pie.
Junto a esa ruina del Muro se organizó más o menos precariamente una muestra aprovechando algunos vestigios de los calabozos nazis, donde se torturó a unas 15.000 personas.
Ahí, en el número 8 de la entonces Prinz Albrecht Strasse, ahora Niederkirchnerstrasse, estuvieron entre 1934 y 1945 la sede de la Gestapo, en vecindad con el antiguo palacio prusiano donde Hitler instaló su centro de poder y otras dependencias del Tercer Reich.
Del complejo que concentró el aparato del terror nazi, apenas quedó nada tras la II Guerra Mundial, más allá del ministerio de Aviación -convertido ahora en ministerio de Hacienda-, y el adyacente Martin Gropius Bau, actualmente uno de los museos de mejor programación de la capital.
La exposición al aire libre, precaria o no, ha recibido desde 1987 medio millón de visitantes anuales, atraídos por el magnetismo histórico del lugar, junto a la ruina del Muro.
Ahora se trasladó parte del material al interior del nuevo centro, a la espera de que se adecente esa parte exterior del solar.
Nachama admite sus dudas acerca de si su edificio rectangular tendrá el mismo poder de captación que la ruina de los calabozos. Está previsto reabrir la exposición junto a los vestigios del Muro en los próximos meses, con una conformación aún a estudiar, en función de la acogida que reciba el centro de documentación. EFE
gc/jcb/cat
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