viernes, 26 de junio de 2020

Polonia, formato home office


Präsidentenwahlen in Polen noch vor der Sommerpause

Polonia, unas elecciones atípicas en diez claves

Varsovia, 27 jun (EFE).- Polonia celebra el domingo unas elecciones presidenciales atípicas, por ser los primeros comicios a esa escala en un país de la UE en plena pandemia, y que se presentan como un duelo entre los ultraconservadores en el poder y la oposición liberal europeísta.

LOS CANDIDATOS: once son los candidatos admitidos por la Comisión Nacional Electoral polaca, pero solo a dos les dan opciones los sondeos a la presidencia: su actual titular, Andrzej Duda, al que apoya la dominante Ley y Justicia (PiS), y el alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski, de la liberal Plataforma Ciudadana (PO).

DUDA, MÁS CERCANO A TRUMP QUE A BRUSELAS: el presidente considera la fidelidad a la OTAN una cuestión prioritaria y al presidente Donald Trump como su mejor aliado y escudo frente Rusia. Sus cinco años de presidencia han estado marcados por la confrontación con Bruselas, que recela de unas reformas que atentan contra la independencia del poder judicial y la libertad de prensa.

TRZASKOWSKI, LA ESPERANZA DE UNA POLONIA MÁS TOLERANTE: al alcalde de Varsovia le ve su electorado como la opción para contener la línea autoritaria y tradicionalista del PiS, identificado con el exprimer ministro y actual líder del partido, Jaroslaw Kaczynski, el hombre fuerte de Polonia.

LECH KACZYNSKI Y DONALD TUSK, LOS REFERENTES: Duda es el heredero político del expresidente Lech Kaczynski, fallecido en la catástrofe aérea de Smolesk (2010) y hermano gemelo de Jaroslaw. Trzaskowski fue ministro con Donald Tusk, el expresidente del Consejo Europeo y figura de más relieve internacional del PO, aunque algunos polacos lo identifican más con Bruselas que con su país.

VENERACIÓN A WOJTYLA Y MOVILIZACIÓN LGTBI: La Polonia actual sigue siendo eminentemente católica -un 90 % de su población lo es- y venera mayoritariamente la figura de Karol Wojtyla, el papa polaco. Se aprecian, sin embargo, las ansias de una mayor secularización de su sociedad, mientras crece el apoyo ciudadano al colectivo LGTBI frente a las corrientes homófobas del PiS.

UNA PRIMERA CONVOCATORIA FALLIDA: inicialmente las presidenciales iban a celebrarse el 10 de mayo. El PiS trató de mantener la fecha pese a las restricciones impuestas por la pandemia, para lo que se consideró la fórmula del voto por correo como única vía de sufragio, no contemplada por la ley electoral. La oposición llamó al boicot, hubo disidencias en el PiS y finalmente se pactó el aplazamiento.

LA FECHA ALTERNATIVA Y LA POSIBLE SEGUNDA VUELTA: la convocatoria quedó en suspenso apenas dos días antes de la celebración de los comicios. Luego el Parlamento polaco dio luz verde al 28 de junio como nueva fecha electoral. La decisión final podría quedar para una segunda vuelta, el 12 de julio, si ningún candidato alcanza el 50 %.

CASI 30 MILLONES DE ELECTORES LLAMADOS A LAS URNAS: Unos 29,9 millones de electores están convocados a las urnas, en un país que ocupa el quinto puesto en la Unión Europea (UE) en cuanto a peso demográfico -tiene 37,9 millones de habitantes-, detrás de Alemania, Francia, Italia y España.

VOTO CAPITALINO FRENTE AL VOTO RURAL: Polonia está distribuido entre 27.230 distritos electorales, el más poblado de los cuales es Mazowiecki, el correspondiente a Varsovia, con 4,1 millones de electores. El factor del voto capitalino, teóricamente favorable al alcalde, frente al rural, más tradicionalista, puede ser clave en el desenlace de la elección.

VOTO CON MASCARILLA: El coronavirus obligó a retrasar la primera convocatoria e impone ahora condiciones inusuales: uso de mascarilla, desinfectante de manos, distancia de seguridad y aforo limitado en los colegios electorales. Todo ello, en un país que ha sido menos castigado por la pandemia que otros socios europeos: 33.395 casos confirmados y 1.429 fallecidos, según cifras oficiales. EFE


Las presidenciales polacas, un nuevo duelo entre los ultraconservadores y la oposición liberal

Varsovia, 26 jun (EFE).- Las presidenciales polacas de este domingo se plantean como un nuevo pulso entre el partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS), que busca la reelección de Andrzej Duda, y la vía más europeísta, representada por el aspirante liberal y alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski.
El duelo entre dos bloques que desde hace una década y media vienen disputándose la jefatura del Estado centra la atención de esos comicios, los primeros presidenciales de un socio de la Unión Europea (UE) en tiempos de pandemia.
Duda partía como claro favorito a la reelección tras cinco años en el cargo. Pero el ímpetu adoptado por Trzarkowski en las últimas semanas apuntan a una posible segunda vuelta, que de producirse se celebraría el 12 de julio.
A Duda le apadrina el líder del PiS y hombre fuerte del país, Jaroslaw Kaczynski. El alcalde de la capital está respaldado por la oposición liberal que lideró el exprimer ministro y expresidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.
Son los principales candidatos, aunque no los únicos. En liza por el voto de los casi 30 millones de polacos convocados a las urnas hay once candidatos, entre ellos el líder del Partido Campesino Polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz; el izquierdista Robert Biedron, el ultraderechista Krzysztof Bosak y el periodista Szymon Holownia.
Solo a los representantes del PiS y la liberal Plataforma Ciudadana (PO) les dan opciones los sondeos a batirse por la presidencia. A Duda se le pronostica entre un 40 y un 45 %, frente al 30 o 35 % de Trzarkowski.
Ambos tienen 48 años y ambos han sido eurodiputados. Pero representan visiones muy distintas de Polonia: la ultranacionalista y estrictamente católica, aliada de la Hungría de Viktor Orbán, por un lado; la identificada con el centrismo liberal europeo, por el otro.
Una reelección de Duda daría alas a las controvertidas reformas del PiS, con mayoría absoluta en el Sejm (Parlamento federal); Trzarkowski podría ejercer de contrapeso frente a las tendencias autoritarias del PiS que trata de contener Bruselas.
UNOS COMICIOS ATÍPICOS
Los comicios se celebran este domingo tras haberse aplazado la convocatoria prevista para el 10 de mayo. Polonia estaba entonces bajo el signo de las restricciones por la pandemia. El PiS pretendía mantener la cita por la vía del voto por correo, pese a que esta opción, como fórmula única de sufragio, no está contemplada por la ley electoral polaca.
Tras un tira y afloja -y amagos de rebeldía interna en las filas de Kaczynski- se optó por aplazarlas "in extremis". La Plataforma Ciudadana, que había llamado al boicot en mayo, eligió a Trzarkowski como candidato.
A partir de ahí, lo que parecía una victoria segura y en primera vuelta de Duda empezó a tambalear. Cobraron fuerzas las movilizaciones por una Polonia europeísta y tolerante frente a la cruzada de las corrientes internas homófobas del PiS.
La campaña electoral ha tenido menos virulencia que en otras ocasiones, con actos restringidos por la pandemia. El más destacado "acto de campaña" de Duda fue, esta semana, su encuentro en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump. El gran aliado transatlántico, una vez más, aprovechó la ocasión para colocar a Polonia como ejemplo de fidelidad a la OTAN.
EL PULSO HEREDADO DE LECH KACZYNSKI
A Duda se le considera el heredero político de Lech Kaczynski, presidente del país entre el 23 de diciembre de 2005 al 10 de abril 2010, día en que se estrelló el avión en que viajaba junto con otras 95 personas, en el aeropuerto ruso de Smolensk.
Empezó ahí la ascensión de Duda, persona de confianza del fallecido presidente. El candidato del PiS en las siguientes presidenciales, en medio de la conmoción por una catástrofe aérea, fue su hermano gemelo y exprimer ministro Jaroslaw Kaczynski.
Pero la victoria la obtuvo el liberal Bronislaw Komorowski, quien había ejercido la presidencia en funciones en ese momento álgido para el país desde su posición de presidente del Parlamento.
Cinco años después, el elegido para luchar por recuperar la presidencia para el PiS fue Duda, quien se impuso al liberal Komorowski en una reñida segunda vuelta.
Su rival ahora es un alcalde capitalino que muchos polacos consideran una opción sólida para frenar al PiS, pero que otros compatriotas ven como alguien lejano, tal como acabó ocurriéndole a Tusk. EFE


Trzaskowski, la voz del "basta ya" a Kazcynski (Perfil)

Varsovia, 26 jun (EFE).- El liberal Rafal Trzaskowski, alcalde de Varsovia, concurre a las presidenciales de este domingo como aspirante a romper la hegemonía del ultraconservador partido "Ley y Justicia" (PiS) y voz del "basta ya" contra la Polonia de Jaroslaw Kaczynski.
Tiene la misma edad -48 años- que el presidente al que quiere derrotar, Andrzej Duda. Pero representa todo aquello que es antagónico al gubernamental PiS.
Rechaza el concepto excluyente del catolicismo, el tradicionalismo y la homofobia y cuida la imagen de hombre moderno, europeísta y dinámico.
Le respalda la liberal Plataforma Ciudadana (PO), el partido del exprimer ministro polaco y expresidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Una formación que para muchos polacos representa el anhelo europeísta, pero que para el votante del PiS es una especie de apéndice de Bruselas.
Hasta hace unos meses, Trzaskowki no estaba siquiera en la carrera por la presidencia. Se convirtió en candidato tras desconvocarse los comicios, previstos para el 10 de mayo.
El PiS pretendía mantener la fecha, pese a las restricciones impuestas por la pandemia y con el voto por correo como única vía para sufragar. Finalmente se aplazaron al 28 de junio, en medio de una fuerte controversia.
La principal fuerza opositora optó entonces por Tzaskowski, en lugar de la que habría sido única aspirante mujer en esos comicios, Malgorzata Kidawa-Blonska.
Al alcalde se le pronosticaban mejores opciones de atraer al electorado que a su rival interna. Su candidatura dio un vuelco a una carrera por la presidencia que parecía sentenciada.
En las últimas dos semanas su fórmula se ha disparado en los sondeos hasta el 30 y 35 %, mientras que Duda podría no llegar al 50 % y tener que ir a segunda vuelta, que se considera tendría un final abierto.
Al alcalde le impulsa el descontento con el ultraconservadurismo del PiS que lidera Kasczynski. Pero puede frenarle el hecho de representar el voto capitalino, frente a la Polonia rural y campesina.
POLÍGLOTA, EUROPEÍSTA Y ABANDERADO DEL COLECTIVO LGTBI
Nació en 1972 en Varsovia, ha estudiado en la capital polaca, pero también en Oxford y París, habla cinco idiomas además del propio -inglés, ruso, español, francés e italiano-. Ha ejercido como traductor simultáneo y como docente, como analista político y experto en integración europea.
Entre 2009 y 2013 ejerció como eurodiputado; de ahí a ministro de Administración y Digitalización durante la segunda legislatura de Donald Tusk como primer ministro. De esa posición pasó a viceministro de Exteriores, puesto que ocupó hasta 2015.
El colectivo LGTBI lo ha adoptado como candidato, en medio de una campaña polarizada en torno a sus derechos. Mientras el PiS insiste en su defensa de los valores de la familia tradicional católica, Trzaskoswki respalda las movilizaciones a favor de la tolerancia.
No es ésta su única bandera y tampoco el único motivo de confrontación directa con el PiS. Recientemente suscribió, junto con los alcaldes de Hungría, República Checa y Eslovaquia, el manifiesto bajo el sello de la "Asociación de Ciudades Libres", en lucha contra el populismo y las formaciones ultraconservadoras que gobiernan, por ejemplo, en Polonia.
Desde que se convirtió en alcalde, en 2018, el PiS ha redoblado sus ataques contra el político liberal, al que califican de elitista y alejado de la realidad de millones de polacos.
Él suele responder, con cierta provocación, que es persona leída, amante del jazz y que no considera estas aficiones reñidas con la aspiración presidencial. EFE


Duda, el heredero de Kaczynski que limó las aristas de su mentor (Perfil)

Varsovia, 26 jun (EFE).- El ultraconservador Andrzjei Duda aspira a su reelección como presidente de Polonia, cinco años después de llegar al cargo apadrinado por el líder de Ley y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczynski, aunque sin la virulencia verbal de su mentor.
De 48 años, jurista de profesión y, desde que asumió la presidencia, desvinculado formalmente de su militancia política, Duda es la apuesta de Kaczynski para avanzar en unas polémicas reformas de las que Bruselas recela.
Llegó a su puesto casi como un desconocido para sus compatriotas, pero sustentado en sus fuertes vínculos con el expresidente Lech Kazcynski, muerto en la catástrofe aérea de Smolensk y también con su hermano gemelo y ahora hombre fuerte de Polonia, Jaroslaw.
Formó parte del círculo estrecho del fallecido jefe del Estado, al que suele referirse como su "maestro". La tragedia del avión presidencial, con 96 muertos, dejó a la elite política polaca diezmada y llevó a Duda, cinco años después, a la jefatura.
Es discípulo fiel de todo lo que significan los Kaczynski, el apellido que ha ejercido su dominio sobre la política de ese socio de la Unión Europea (UE) y la OTAN desde hace casi veinte años.
Fue subsecretario de Estado de Justicia, vicesecretario del gabinete de Lech Kaczynski, hasta la muerte de éste, diputado nacional y de ahí pasó a eurodiputado. Había luchado, sin éxito, por la alcaldía de su ciudad natal, Cracovia.
Pese a su teórico poco gancho ante el elector se convirtió en candidato del PiS a la presidencia. Sus promesas de mejoras sociales a las familias y su fidelidad a los estrictos principios católicos le dieron la victoria en 2015 frente al entonces presidente Bronislaw Komorowski, apoyado por la Plataforma Cívica.
Le ayudó en su cometido el descontento social entre la población hacia las líneas europeístas de su rival. Polonia comenzaba a ver como una extraña a Bruselas y al entonces presidente del Consejo Europeo, el liberal polaco Donald Tusk.
Cinco años después, su campaña por la reelección parecía que iba a ser un tranquilo paseo. Sus consignas son parecidas a las que defendía como aspirante: defensor de los valores de la familia cristiana y enemigo de las reivindicaciones paritarias para el colectivo LGTBI.
En la recta final hasta las urnas, los sondeos apuntan a que tal vez no está todo decidido y que puede tener que ir a segunda vuelta.
MÁS CERCA DE TRUMP QUE DE BRUSELAS
De talante calmado y rostro eternamente sonriente, Duda ha buscado en esta semana previa a la cita con las urnas el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump, otro mandatario en busca de la reelección -en noviembre-, a quien visitó en la Casa Blanca esta semana como su más solícito socio de la Unión Europea (UE).
El esquema no es novedoso. Polonia fue el primer país europeo que visitó Trump tras llegar al poder. Ahí marcó ya las distancias respecto al resto de miembros europeos de la Alianza Atlántica que, según Washington, no aportan lo suficiente a la Defensa de la OTAN.
Duda no es Kaczynski y no abundó, más que a través de la expresión de su eterna sonrisa cortés, en las acusaciones de Trump hacia los "criminales" que no cumplen con sus compromisos en el gasto militar.
Está por ver si la cercanía al PiS y la fidelidad transatlántica serán suficientes para lograr la reelección. Duda ha tratado de guardar, cuando menos, las formas en el pulso que mantiene el PiS con Bruselas. La acritud y las aristas siguen reservadas al líder del partido.
El bloque de los descontentos con el rumbo de confrontación permanente del partido mayoritario y gubernamental ha crecido en estos últimos cinco años. EFE

miércoles, 24 de junio de 2020

Y el virus seguía ahí

Alemanya aïlla dues ciutats per una infecció massiva

Un total de 1.553 con­ta­gis, entre un col·lec­tiu de 7.000 tre­ba­lla­dors d’un escor­xa­dor, ha obli­gat Ale­ma­nya a fer un pas enrere en la reac­ti­vació de la vida pública. La ciu­tat afec­tada, Güters­loh, amb 96.000 habi­tants, a més del dis­tricte veí de Waren­dorf, a l’extra­radi, tor­nen a la situ­ació de con­fi­na­ment light que ha vis­cut durant mesos tot el país, però que des del maig s’havia anat obrint.
“És un brot loca­lit­zat, que ens adver­teix de la capa­ci­tat repro­duc­tiva d’un virus que con­ti­nua pre­sent entre nosal­tres”, va dir el cap de l’Ins­ti­tut Robert Koch (RKI), Lot­har Wie­ler, encar­re­gat de trans­me­tre les xifres ofi­ci­als de la pandèmia a Ale­ma­nya. A escala naci­o­nal, la situ­ació està con­tro­lada, hi ha regi­ons sen­ce­res on no hi ha ni un nou infec­tat. Però Güters­loh o, millor dit, l’escor­xa­dor Tönnies ha fet dis­pa­rar de nou l’alarma en un país on, fins ara, el coro­na­vi­rus havia cau­sat menys estralls que en altres de veïns –190.862 con­ta­gis, 8.895 morts i 175.700 paci­ents recu­pe­rats, en un país de 82 mili­ons d’habi­tants.
A Tönnies plou sobre mullat. Les con­di­ci­ons en què viuen molts dels seus tre­ba­lla­dors, roma­ne­sos i búlgars sub­con­trac­tats, havien estat repe­ti­da­ment denun­ci­a­des molt abans de la pandèmia. Ara el cap del govern regi­o­nal de Rin del Nord-Westfàlia, Armin Lasc­het, admet les “com­pli­ca­ci­ons huma­nitàries addi­ci­o­nals” a què s’enfron­ten per poder-los aten­dre. Són per­so­nes en qua­ran­tena, tras­lla­dats a habi­tat­ges més dig­nes que els habi­ta­cles que rebien de l’empresa. Però lluny de la família i sense pos­si­bi­li­tats d’enten­dre o fer-se enten­dre, ja que en molts casos no par­len ale­many.
Tot Güters­loh està afec­tat. Han tor­nat a tan­car esco­les, gim­na­sos, s’ha limi­tat la vida comer­cial i pública. Però els 7.000 tre­ba­lla­dors de l’empresa de carn es veuen, de cop, en un doble con­fi­na­ment: el que afecta els seus veïns ale­manys i el del migrant, aïllat soci­al­ment.
Fora del per­so­nal sub­con­trac­tat, el nom­bre de con­ta­gis nous és de 24. Una xifra que no moti­va­ria cap mesura espe­cial si no fos per la por d’una extensió. El cap del govern regi­o­nal era un dels aspi­rants a pre­si­dir el par­tit de Merkel, la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU). Repre­senta la línia dels lle­ials a Merkel. En teo­ria, podia gua­nyar la par­tida i, pot­ser, esde­ve­nir el següent can­di­dat a la can­ce­lle­ria en les gene­rals del 2021.
La mala gestió de la crisi l’ha pràcti­ca­ment des­tro­nat. Men­tre que Merkel ha insis­tit en la prudència, Lasc­het ha estat un dels que més pressa han tin­gut a reo­brir la vida pública, inclo­ses pis­ci­nes muni­ci­pals.
Fes­tes il·legals
Aquests brots no són, però, els únics que pre­o­cu­pen. N’hi ha hagut també en blocs de Berlín –on viuen també immi­grants–, a Göttin­gen –entre famílies d’ori­gen turc– i no hi ha dia que no en sur­tin de nous. Fins ara, tots en estats fede­rats amb governs que han optat per la reac­ti­vació ràpida.
Als pro­ble­mes deri­vats de les con­di­ci­ons de tre­ball a l’escor­xa­dor s’han afe­git altres efec­tes col·late­rals. La deses­ca­lada ale­ma­nya no és tan con­tro­lada com vol­dria Merkel. Amb l’adeu a mol­tes res­tric­ci­ons s’han mul­ti­pli­cat les fes­tes il·legals. Els clubs i dis­co­te­ques con­ti­nuen tan­cats i el jovent ha pas­sat del pícnic a la macro-festa dita espontània.

lunes, 22 de junio de 2020

Adios a Malle

Un estiu de ‘Balkonia’ i rescats

viernes, 19 de junio de 2020

Canceller europea

Merkel afronta una presidència europea que no és de tràmit

El polvorín del matadero

Alemanya lluita contra els brots enmig la reactivació

jueves, 18 de junio de 2020

Sacando a Gütersloh del rincón de la historia

Los brotes de coronavirus salpican el buen expediente alemán frente a la pandemia

Gemma Casadevall

Corona-Massentest im Kreis Gütersloh: Lange Schlangen vor Testzentren

Berlín, 18 jun (EFE).- Varios brotes de coronavirus surgidos en plena desescalada salpican el hasta ahora buen expediente de Alemania contra la pandemia y cuestionan la gestión de las regiones que más rápidamente optaron por relajar las restricciones.
El caso de un bloque de viviendas de Gotinga (centro del país), cuyos 700 habitantes quedaron en cuarentena tras verificarse un centenar de contagios, puso este jueves en jaque a las autoridades del "Land" de Baja Sajonia.
En esa misma ciudad se habían registrado hace unas semanas unos 150 contagios, tras unas fiestas familiares que juntaron a parientes de localidades vecinas cuando aún era vigente la limitación de las reuniones a un máximo de diez personas. También en ese "Land" se habían registrado infecciones masivas en residencias de ancianos.
El centenar de nuevas infecciones ya verificadas, más las que puedan derivarse de las personas de contacto con estos afectados, podrían obligar a las autoridades sanitarias a establecer parámetros especiales. Es el mecanismo previsto si la tasa de contagios semanal supera los 50 por 100.000 habitantes; este jueves, la marca se situó ya en las 44,86 nuevas infecciones.
Este brote sigue al detectado hace unos días en siete bloques de viviendas del distrito berlinés de Neukölln, un barrio popular y multiétnico, donde quedaron en cuarentena 370 hogares. Las autoridades de la ciudad-estado y capital alemana han sido asimismo de las más presurosas en el levantamiento de las restricciones.
Desde hace dos semanas no hay limitación a las reuniones al aire libre. Sigue siendo obligatorio del uso de mascarillas en el transporte público y comercios. Pero en la práctica no hay rigor en su aplicación y ni sanciones a quien lo incumpla.

EL POLVORÍN DE LOS MATADEROS

Junto a esos casos en edificios de viviendas se ha desatado la alarma por las infecciones aparecidas entre trabajadores de mataderos y plantas de productos cárnicos. Un sector que emplea a numerosos inmigración de Rumanía y Bulgaria, a los que se aloja en barracones en condiciones frecuentemente denunciadas como infrahumanas.
El más reciente se dio ahora en Gütersloh, en el oeste del país, con 650 positivos, según alertaron las autoridades sanitarias de Renania del Norte-Westfalia, otro "Land" cuyas autoridades optaron por una rápida reactivación de la vida pública y económica.
Por la empresa afectada, Tönnies, pasaron unos 7.000 trabajadores en los últimos tiempos. Las autoridades sanitarias tratan de identificar a las personas de contacto con los afectados, sean compañeros o familiares, en Alemania o sus países de origen.
Las palabras del primer ministro regional, Armin Laschet, apuntando a que se trata de "casos importados" de Rumanía y Bulgaria desataron las críticas contra este político, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel.
Laschet aspira a presidir el partido de la líder alemana -y, con ello, a luchar por la Cancillería en las elecciones generales previstas para 2021-. Sin embargo, su gestión frente a la pandemia, muy alejada de la línea cautelosa de Merkel, parece condenarle a quedar fuera de la lucha por la sucesión.
Los brotes y denuncias sobre la situación en mataderos alemanes vienen sucediéndose desde el inicio de la pandemia. En Coesfeld, asimismo en Renania del Norte-Westfalia, se cerró otra planta cárnica a principios de mayo al verificarse 129 casos de COVID-19.
Ahora, un colectivo de padres de familia y docentes alzó su voz contra Laschet, al que reprochan que deban cerrarse de nuevo escuelas y guarderías por esos brotes, en un "Land" que aceleró la apertura de gimnasios, piscinas y bares de copas.

DESESCALADA CUESTIONADA

Estos nuevos brotes cuestionan a las autoridades de los estados federados afectados, a las que compete implementar las medidas contra la pandemia, sean restricciones o el levantamiento de éstas.
Renania del Norte-Westfalia, con 18 millones de habitantes, ha sido el segundo estado federado más afectado por la pandemia tras Baviera. El gobierno bávaro, un "Land" identificado con la prosperidad económica, no titubeó a la hora de paralizar la vida pública durante semanas. El renano hizo exactamente lo contrario.
Merkel ha tratado de consensuar con los poderes regionales líneas comunes. En última línea la aplicación de las medidas compete a éstos, de acuerdo a las normas del federalismo alemán.
La canciller no suele prodigarse en ataques directos. Pero sus críticas al proceder de líderes y correligionarios como Laschet han sido perfectamente audibles en las últimas semanas.
Son brotes que ensombrecen el balance de una lucha contra la pandemia que no está cerrada aún. Hasta ahora, en el país se verificaron 187.764 contagios, según cifras del Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia. 174.100 son pacientes recuperados, mientras que la cifra de víctimas mortales se sitúa en 8.856. EFE gc/jam/si

sábado, 13 de junio de 2020

Buenas intenciones que envejecen mal



"Raza", un término controvertido anclado en la Constitución desde 1949

Gemma Casadevall

Berlín, 13 jun (EFE).- El término "raza", inscrito en la Constitución alemana de 1949 como antídoto contra el ideario racista nazi, divide a la Alemania de hoy entre quienes defienden el sentido del articulado y quienes alertan de que es obsoleto y contraproducente.
"Nadie debe verse perjudicado o favorecido por su sexo, su origen, su raza, su idioma, su patria, creencia, ideología religiosa o política", establece el artículo 3 de la Carta Magna. Así quedó redactado, cuatro años después de la derrota del Tercer Reich, para preservar a las generaciones presentes y futuras del fanatismo nazi por la raza aria.

Rassismus - Wie das Wort "Rasse" in das Grundgesetz kam ...

"Entre los seres humanos no hay, según la ciencia, más que una raza. No es acorde con los tiempos y debe ser modificado", advertía recientemente el diputado Karamba Diaby, en declaraciones a la radio pública regional de Berlín y Brandeburgo, Rbb.
Diaby, del co-gubernamental Partido Socialdemócrata (SPD), nació en Senegal y se convirtió en 2013 en el primer diputado negro del Bundestag (Parlamento federal). Ha sufrido varios ataques racistas, el último de ellos en forma de disparos contra su oficina de Halle, en el este del país, donde la ultraderecha es la segunda fuerza.
La suya no es una opinión aislada. En medio de las movilizaciones contra el racismo derivadas de la muerte de George Floyd en Estados Unidos, han surgido iniciativas a favor de una enmienda constitucional tanto del SPD, como de los opositores Verdes, La Izquierda y Partido Liberal (FDP), además de la comunidad judía.
Desde el ministerio de Justicia, cuya titular es la socialdemócrata Christine Lambrecht, se recordaba esta semana que ese artículo constitucional se escribió "sobre el trasfondo de la persecución sufrida por las minorías bajo el nacionalsocialismo, especialmente los judíos".
"Los padres y madres de la patria quisieron entonces dar una señal clara contra la locura racista del nazismo", explicaron fuentes de ese Ministerio. El término raza es tal vez obsoleto, desde el punto de vista científico, pero se usa en el mismo sentido en resoluciones europeas, según ese departamento.

BAJO LA SACUDIDA DE FLOYD

La lucha contra el racismo es objetivo prioritario del Gobierno federal, apuntó al respecto por su parte la viceportavoz del Ejecutivo, Ulrike Demmer. Impulsar una reforma para erradicar ese término es tarea de largo recorrido, mientras que erradicar el racismo en todas sus formas es parte de la agenda diaria, añadió.
La propia Merkel expresó ya, en una reciente entrevista con la televisión pública alemana, su horror ante la muerte de Floyd, víctima de la violencia policial y el racismo. Pero advirtió también de que el racismo "existió y sigue existiendo" en Alemania.
En sentido parecido se pronunció su ministro de Exteriores, el socialdemócrata Heiko Maas, al recordar que en Alemania "hay ataques racistas, los negros sufren discriminación y se arranca la kipá de la cabeza a los judíos".

DE LA CARTA MAGNA A LA CALLE

La vida pública alemana es espejo de esta realidad. Por un lado, las manifestaciones masivas de decenas de miles de personas, en todo el país, exigiendo justicia para Floyd y denunciando el racismo en el propio país. Por el otro, las estadísticas tanto sobre la violencia racista como del llamado "micro-racismo" social.
Alemania tiene un problema persistente de discriminación racista y no apoya a los afectados de manera consecuente a la hora de hacer valer sus derechos, constataba esta semana la Oficina Federal contra Discriminación, al presentar su informe anual.
No se trata solo de agresiones físicas o verbales, sino de comportamientos reveladores del racismo latente o el micro-racismo.
La mayoría de los casos reportados en ese informe -un 36 %- ocurren en el ámbito laboral, ya sea en el puesto de trabajo o al buscar empleo. Le sigue, con un 26 %, los sufridos en quehaceres cotidianos, sea la búsqueda de vivienda, al ir a la compra, en un restaurante, el banco o cualquier otra gestión.

NADIE SE CIERRA, PERO FALTA UN IMPULSO

La oposición -con excepción de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), tercera fuerza a escala nacional- parece determinada a reemplazar el término "raza" por el de "origen étnico". Desde el co-gubernamental SPD se respalda la idea y el bloque conservador de Merkel tampoco apunta a un bloqueo.
"Estoy dispuesto a abordar esas propuestas. No me cierro a ello", aseguró el ministro del Interior, Horst Seehofer, de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido hermanado con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller.
Pero más importante que una reforma constitucional -para la que se precisan el apoyo de dos tercios del Bundestag más la ratificación de la cámara alta (Bunderat)- es, según Seehofer, "combatir el racismo a la práctica". EFE
gc-egw/jam/amg

jueves, 11 de junio de 2020

Estímulos con flojera


La pandèmia posa a prova la resistència alemanya

La pre­gunta de fins quan podrà Ale­ma­nya treure’s de la but­xaca meca­nis­mes sufi­ci­ents per garan­tir que ni el país ni els seus ciu­ta­dans no s’enfon­sa­ran enmig de la pandèmia plana sobre la pri­mera potència euro­pea. El govern d’Angela Merkel ha acti­vat des del mes de març pas­sat un paquet extra­or­di­nari i excep­ci­o­nal rere l’altre.
Ales­ho­res va apro­var un pres­su­post suple­men­tari de 156.000 mili­ons d’euros –el més gran de la història de la República Fede­ral d’Ale­ma­nya (RFA)–. Fa una set­mana va anun­ciar un pla de reac­ti­vació econòmica de 130.000 mili­ons d’euros, que inclou una bai­xada de l’IVA durant sis mesos –del 19 % actual al 16 %– i estímuls a tots els sec­tors, des d’empre­ses fins a famílies, món cul­tu­ral i altres sec­tors cas­ti­gats per la pandèmia.
Merkel sap que això vol dir endeu­ta­ment, la paraula que va que­dar pro­hi­bida sota pràcti­ca­ment tot el seu man­dat. Però sosté que pre­ci­sa­ment l’aus­te­ri­tat dels anys pas­sats per­metrà al país de l’esta­bi­li­tat pres­su­postària tren­car amb aquesta dinàmica sense hipo­te­car a nivells insos­te­ni­bles les gene­ra­ci­ons futu­res.
Dos indi­ca­dors, amb dos dies de diferència, posen a prova, però, la capa­ci­tat de resistència econòmica ale­ma­nya. Les expor­ta­ci­ons, motor tra­di­ci­o­nal de la indústria del país, van caure a l’abril un 31 %. Ale­ma­nya no res­pira si no exporta, s’acos­tuma a dir. És la cai­guda men­sual més greu en setanta anys i arriba després de l’enfon­sa­ment de la pro­ducció indus­trial, pale­sada en les xifres difo­ses la vigília: una cai­guda intera­nual del 25% a l’abril.
La coa­lició de Merkel pro­nos­tica una cai­guda del pro­ducte inte­rior brut (PIB) del 6,3% per a aquest any. De nou, la recessió més greu de la història de la RFA. I un atur dis­pa­rat, en un mer­cat labo­ral que fins ara era l’enveja de molts socis euro­peus. Entre l’abril i el maig ha sumat mig milió d’atu­rats. L’índex de l’atur és encara mode­rat –un 6,1 %–, però cal tenir en compte que hi ha set mili­ons de per­so­nes en règim de reducció de jor­nada, la fórmula de tre­ball sub­ven­ci­o­nat cre­ada pel govern per evi­tar aco­mi­a­da­ments mas­sius.
Bona part de l’acti­vi­tat econòmica ja s’ha reac­ti­vat, en un país amb 83 mili­ons d’habi­tants on la pandèmia ha dei­xat fins ara una xifra alta de con­ta­gis –186.861 fins ara–, però mode­rada quant a vícti­mes mor­tals –8.729–. Que­den uns 6.700 paci­ents encara actius i dos terços del ter­ri­tori es con­si­de­ren lliu­res d’infecció.
Però Ale­ma­nya no rut­llarà men­tre no rut­llin els seus socis comer­ci­als. El mer­cat pri­o­ri­tari és a la UE. L’interès econòmic pri­o­ri­tari de Merkel en el semes­tre de pre­sidència ale­ma­nya del bloc comu­ni­tari, a par­tir de l’1 de juliol, és òbvi­a­ment acon­se­guir tirar enda­vant el pla de recons­trucció dis­se­nyat per la pre­si­denta de la Comissió Euro­pea, Ursula von der Leyen, en har­mo­nia amb Berlín i París.

L’automòbil, víctima inesperada

La crisi derivada de la pandèmia ha tingut dimensions apocalíptiques al sector de l’automòbil, fill tradicionalment mimat des del poder polític alemany i que ara ha quedat fora del paquet de rescat. La caiguda de la producció mensual va ser a l’abril d’un 75% en aquest sector. Les esperances dels consorcis estaven fixades en la proposta dels conservadors de Baviera i els socialdemòcrates de la Baixa Saxònia –dos estats federats on tenen la seu BMW i Volkswagen– d’incloure en el paquet de reactivació econòmica una prima per a la compra d’un cotxe nou, inclosos els de motor convencional o dièsel. Però la coalició d’Angela Merkel ha deixat fora del paquet un sector del qual depenen al país uns 400.000 llocs de feina. S’ha trencat així amb la dinàmica favorable a un sector capdavanter per a la indústria alemanya.

jueves, 4 de junio de 2020

Recomendaciones que suenan a prohibición

Alemanya no espera Espanya i obre el turisme cap a la UE

L’Estat espa­nyol és la des­ti­nació pre­fe­rida dels ale­manys, amb 11 mili­ons de visi­tants per any i les Bale­ars com a prin­ci­pal objec­tiu del gran desem­bar­ca­ment. Però aquest any els seus ciu­ta­dans estan pen­dents encara de rebre llum verd per pas­sar-hi les vacan­ces, contrària­ment al que ha pas­sat amb la resta de la Unió Euro­pea (UE) i l’espai Schen­gen.
“L’Estat espa­nyol per­metrà l’arri­bada de turis­tes pre­vi­si­ble­ment una mica més tard. Quan ho facin, ho apli­ca­rem d’imme­diat”, va dir el minis­tre d’Afers Estran­gers, el soci­al­demòcrata Heiko Maas, en anun­ciar l’aixe­ca­ment de l’advertència con­tra els viat­ges a l’estran­ger amb data del 15 de juny per a tota la UE i la zona Schen­gen, o una mica més tard, en el cas de l’Estat espa­nyol. Tam­poc no s’aixeca l’advertència cap al Regne Unit, l’epi­cen­tre de la pandèmia a escala euro­pea. O cap a Noru­ega, les auto­ri­tats de la qual no es deci­dei­xen a aixe­car les res­tric­ci­ons.
L’advertència con­tra els viat­ges a qual­se­vol país del món la va eme­tre el govern d’Angela Merkel a mit­jan març, en esten­dre’s la pandèmia. Era la pri­mera vegada que un govern d’Ale­ma­nya, gran emis­sor de turis­tes, reco­ma­nava no viat­jar enlloc, si no era impres­cin­di­ble. Era una advertència, no una pro­hi­bició. Però amb això el depar­ta­ment de Maas va voler curar-se en salut: més de 240.000 ale­manys van haver de ser repa­tri­ats, del març ençà, després d’haver-se que­dat blo­que­jats al lloc on feien vacan­ces, men­tre uns tan­ca­ven fron­te­res o espais aeris. “No hi haurà una segona ope­ració de repa­tri­ació sem­blant”, va insis­tir ahir Maas, que fa set­ma­nes que adver­teix que aquest estiu no serà “nor­mal” per a ningú. Qui surti de vacan­ces a l’estran­ger ha d’assu­mir la seva res­pon­sa­bi­li­tat, en cas de pro­ble­mes.
Ale­ma­nya, amb 182.000 con­ta­gis, 8.550 morts i 167.300 paci­ents recu­pe­rats, no ha patit com altres socis les con­seqüències de la pandèmia i el seu sis­tema sani­tari no ha col·lap­sat, però ningú no pot estar segur de què pas­sarà quan s’obrin les por­tes al turisme. Molts ciu­ta­dans d’aquest país de 83 mili­ons d’habi­tants i gran ins­tint viat­ger ja s’havien resig­nat a pas­sar l’estiu a casa, només un 13% pen­sa­ven anar a fora, segons una enquesta de la tele­visió pública. A molts, les res­tric­ci­ons impo­sa­des en els pri­mers mesos de pandèmia els han ser­vit per “des­co­brir” la família que tenen a casa. Apren­dre a tenir temps per als fills, sigui per jugar o per aju­dar-los a fer els deu­res. Aquest estiu pot ser, també, una ocasió per retro­bar-se amb el seu llac, el camp, les mun­ta­nyes o les plat­ges ale­ma­nyes del Bàltic. Qui no vul­gui espe­rar el llum verd per anar a l’Estat espa­nyol podia viat­jar des d’ahir mateix a Itàlia, l’altra des­ti­nació clàssica per al turista ale­many, que ja ha obert fron­te­res.