viernes, 10 de septiembre de 2021

Templin

 Merkel vuelve a sus raíces, el bosque del este ajeno a su carrera política

Gemma Casadevall



Templin (Alemania), 10 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, incluyó hoy en su ronda de despedidas a Templin, la ciudad germanooriental donde creció y donde es ciudadana ilustre, pese a quedar en territorio ajeno a su carrera política.
"Aquí tengo mis raíces, aquí vuelvo siempre encantada de poder hacerlo", afirmó la líder alemana en esta pequeña población, envuelta en el revuelo mediático propio de estos días, a poco más de dos semanas de las elecciones generales que marcarán el adiós a la "era Merkel".
El escenario marcado para su previsiblemente última visita ahí como canciller era el parque ciudadano de esta ciudad de apenas 15.636 habitantes, a hora y media en tren regional de Berlín. Ahí debía plantar un árbol, un tilo, e inaugurar una guardería.
La acompañaba en la ceremonia el alcalde de la ciudad, Detlef Tabbert, de La Izquierda, el partido al que Merkel excluye como aliado por representar el postcomunismo político surgido en el este tras la reunificación, junto a la disidencia socialdemócrata.
De Tabbert recibió el título de ciudadana ilustre de la ciudad en 2019. Fue iniciativa de su madre, Herlind Kasner, viuda del pastor protestante Horst Kasner, quien en 1954 dejó el acomodado Hamburgo por el este del país para ejercer ahí su vocación pastoral.
Poco antes de morir, en abril de 2019, Herlind Kasner vio cómo el alcalde izquierdista otorgaba ese título para su hija. Lo hizo desde su posición de persona muy querida en Templin, donde hasta los 90 años fue maestra de inglés titular de la Volkshohschule -escuela popular-.
"No la votamos, pero respetamos su trabajo. Incluso cuando dice esas cosas terribles de nosotros", comentó a Efe Günter Tattenberg, de la oficina de Die Linke -La Izquierda- local.Los ataques de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller, contra el aspirante socialdemócrata a la Cancillería, el ministro de Finanzas Olaf Scholz, se concentran estos días en una hipotética alianza con los Verdes apoyada en La Izquierda.
El hecho de que Scholz no la haya descartado explícitamente ha ocupado varias intervenciones de la canciller en favor del candidato de su bloque conservador, Armin Laschet, al que los sondeos sitúan en segundo lugar en intención de voto, tras el SPD.
"Creció aquí, pero nunca representó políticamente al este. Su corazón estaba en el oeste, en el Hamburgo donde nació", sostiene Tattenberg.

UN ÁRBOL Y UNA GUARDERÍA, JUNTO AL BOSQUE

"Siempre que estoy aquí me siento bien", aseguró Merkel, a una pregunta de los medios concentrados en el parque y tras echar simbólicamente algunas palas de tierra junto al árbol.
Plantar el tilo era un cita pendiente desde 2020 -año en que se celebraba el 750 aniversario de Templin-. Entonces quedó aplazada, como tantos otros actos, por la pandemia.
Le siguió la colocación del fundamento de una guardería en el corazón del parque ciudadano. "Por aquí pasaba todas las mañanas camino a mi escuela", recordó Merkel.
"Por encima de las restricciones de entonces, guardo recuerdos felices de mi infancia y juventud, están aquí, como mis raíces", añadió, en alusión al régimen de la República Democrática Alemania (RDA).
Templin fue el segundo domicilio en el este de los Kasner, el apellido con el que vino al mundo Merkel. Su padre fue un pastor protestante, izquierdista y convencido de que podía conciliar su labor pastoral en territorio hostil a la iglesia.
Pidió el traslado al este justamente porque ahí escaseaban esas vocaciones. Se le apodó "Kasner, el rojo", pero no hay indicios de que mantuviera "cercanías" con el régimen.
La familia dejó Hamburgo unas semanas después de nacer Angela Dorothea -en julio de 1954-. Primero se instalaron en la parroquia de Quitzow.
En 1957 pasaron a Templin, donde Merkel vivió hasta 1973, cuando se trasladó a Leipzig para estudiar Ciencias Químicas. Hasta 1990, un año después de la caída del muro berlinés, no entró en política.
Cuando lo hizo, fue como política de la CDU, pero no en Templin, sino en Stralsund, el distrito báltico donde en 1990 logró el primer escaño de diputada y del que con estos comicios se despide también.
A menos de un kilómetro del lugar donde hoy la canciller plantó su tilo sigue la casa del bosque, la Waldhof, donde vivió esos años. Poco después de llegar ahí la familia se convirtió en hogar para discapacitados psíquicos. Hoy es una bien acondicionada colonia tutelada para esas personas.
También de camino hacia la Waldhof está el cementerio del bosque con las tumbas de Horst -muerto en 2011- y Herlind Kasner -en 2019. Yacen bajo una muy discreta lápida común.
Tan discreta, como todo lo que envuelve el ámbito privado de Angela Merkel, la política crecida en el este a la que frecuentemente se ha llamado en estos 16 años pasados la mujer más poderosa del mundo. EFE    gc/jam/si    (foto)

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Lamparón final

La caída en los sondeos de Laschet estropea el adiós cum laude de Merkel

Gemma Casadevall


Berlín, 8 sep (EFE).- La caída en los sondeos del candidato conservador a las elecciones generales alemanas, Armin Laschet, ha movilizado a la canciller Angela Merkel, en la recta final de su mandato y de pronto inmersa en la campaña de su teórico sucesor natural.
El llamado "fin de la era Merkel" está resultando más complejo de lo que cabría esperar para esta líder, extraordinariamente bien valorada tanto entre sus compatriotas y como en el exterior.
De pronto la campaña saltó a espacios donde Merkel observó siempre el precepto de no entrar en cuestiones partidistas, como la Cancillería o el Parlamento federal (Bundestag). Desde ahí ha salido en en defensa de Laschet, candidato del bloque conservador al que ella siempre llevó a la victoria.
Los sondeos sitúan a la Unión Cristianodemócrata (CDU) y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) en una intención de voto entre el 19 % y un 22 %. Son récords a la baja históricos, mientras que el Partido Socialdemócrata (SPD) resurge con porcentajes del 25 al 26 % de los votos.
En su intento por "salvar" a su bloque del hundimiento, Merkel pasó al ataque de quien ha sido su vicecanciller en esta última legislatura, el candidato socialdemócrata Olaf Scholz. Lo hace advirtiendo de que ni el SPD ni sus socios preferentes, Los Verdes, descartan dejarse apoyar por La Izquierda, aglutinante del poscomunismo del este y la escisión socialdemócrata de Oskar Lafontaine.
Primero lo dijo en una comparecencia en Cancillería junto a un líder extranjero -el austríaco Sebastian Kurz-. Lo repitió luego de visita con Laschet a una de las regiones afectadas por las últimas inundaciones. En ambos casos fue en respuesta a preguntas de los periodistas sobre la campaña de Laschet.
Ayer lo integró al que era previsiblemente su último discurso aún como diputada electa del Bundestag, del que ha formado parte desde 1990. Escuchó abucheos no solo desde la Izquierda, sino también del jefe de grupo parlamentario socialdemócrata, Rolf Mützenich, quien la acusó de "malversar" su cargo de canciller.
La última sesión parlamentaria de esta legislatura fue un acto de campaña. A Merkel le siguieron Scholz y la líder de los Verdes, Annalena Baerbock, además de Laschet, quien no es diputado del Bundestag, pero que intervino en su calidad de jefe de gobierno del "Land" de Renania del Norte Westfalia.
La de Merkel no fue la única "intervención en campaña". Pero sí la que más llamó la atención, por inusual en la canciller y porque ni siquiera es una candidata en campaña.

EL ÚLTIMO CARTUCHO

"La abuela nos explica qué fue el comunismo", titula irónicamente el diario "Die Tageszeitung", afín al ecologismo alemán que, al igual que su partido, Los Verdes, recela de la Izquierda.
La frase alude al rechazo de Merkel, crecida en el este, hacia una formación que algunos tachan de heredero del régimen germano-oriental. Pero también a que ese tipo de campaña está desfasada, 30 años después de la reunificación alemana y con La Izquierda consolidada como socio de coalición normalizada a escala regional -como es el caso del tripartito de la ciudad-estado y capital, Berlín-.
El rechazo a una coalición con la Izquierda responde a una lógica actual por sus posiciones en política exterior -rechazo a la OTAN, al trato preferente de EEUU como socio transatlántico o a la participación alemana en tropas internacionales-.
Pero la insistencia en rechazarla como socio y en recordar que lo mismo hace la CDU/CSU con la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) implica una equiparación como "enemigos de la democracia" que suena ya obsoleta, incluso a los que nunca votarían a La Izquierda.

PÁNICO TRAS EL DESORDEN SUCESORIO

A Merkel se le venía reprochando desde la CDU/CSU su falta de apoyo explícito a Laschet. Y cuando decidió implicarse no ha sido en actos de partido, como correspondería. Sí, se la espera, sin embargo, en el cierre de campaña de Múnich, el viernes 24.
Todo eso ocurre tras un intento fracasado de sucesión ordenada y un pulso continuado entre las alas centrista y el derechista de su bloque. Lo primero se plasmó en la dimisión de quien fue elegida en 2018 como su sucesora ideal, la entonces secretaria general de la CDU Annegret Kramp-Karrenbauer, quien un año después tiró la toalla sin consolidar su liderazgo.
Lo segundo ha sido una pugna con varios capítulos entre Laschet y rivales derechistas -como el líder bávaro Markus Söder-. Laschet logró en marzo la elección como jefe de la CDU y luego como candidato.
Pero el silencio de Merkel hizo crecer la leyenda de que ni siquiera ella está convencida de su capacidad para ser canciller. Su intervención "in extremis" se ve como el último cartucho de un bloque que contempla con pánico el paso a la oposición y bajo mínimos históricos. EFE   
gc/jam/si

sábado, 4 de septiembre de 2021

De Kohl a nuestros días

Laschet alienta el miedo a un bloque "supeditado" a La Izquierda

Gemma Casadevall


Foto @gemmacasa

Potsdam (Alemania), 4 sep (EFE).- El candidato conservador a la Cancillería, Armin Laschet, llevó hoy su campaña al este del país, basada en la advertencia de que el favorito de los sondeos, el socialdemócrata Olaf Scholz, no excluye pactar con La Izquierda post-comunista, incompatible con la política exterior de la Alemania actual.
"¿Aceptará o no un ministro de La Izquierda Scholz si llega a la cancillería? ¿Por qué no es capaz de responder a esa pregunta con un sí o un no?", apuntó Laschet, ante los delegados de su Unión Cristianodemócrata (CDU) en Brandeburgo, el "Land" que envuelve Berlín.
"Nuestra situación no es fácil, lo sé. Pero también sé que defenderemos la Cancillería", prosiguió, entre las ovaciones de sus correligionarios.
Su bloque, formado por la CDU y la Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera, ocupa la segunda posición en los sondeos ante las generales del 26 de septiembre. El "Politbarometer" de la televisión pública ZDF le pronostica un 22 %, frente al 25 % de Scholz.
Dramática para él es su valoración como candidato: un 70 % ve a Scholz, vicecanciller y ministro de Finanzas, más capacitado para ser canciller; apenas un 25 % se decanta por Laschet, líder del partido de Angela Merkel y su teórico sucesor natural.
La no exclusión de La Izquierda se ha convertido en puntal de su campaña. Merkel, quien se mantiene al margen de la campaña, rechazó esta semana que Scholz represente una forma de continuismo -como suele presentarse, en tanto que vicecanciller- precisamente por no descartar a La Izquierda.
Los conservadores rechazan "categóricamente toda cooperación o diálogo" con la ultraderecha, recordó Laschet. En cambio, los socialdemócratas no lo hacen con ese partido, socio en varios Ejecutivos regionales, entre ellos Berlín.
Laschet niega que pretenda relanzar el fantasma de los "Rote Socke" -"calcetines rojos", como se denominó a los miembros del régimen germano-oriental-. Se trata de recordar el rechazo a la OTAN de La Izquierda y su "falta de respeto" al ejército alemán que, dijo, "tan heroicamente" ha evacuado "a cuantos afganos en peligro" ha podido sacar de Kabul.
 
HERIDAS DEL PASADO Y ABISMOS DEL PRESENTE

"Nunca más expropiaciones, nunca más comunismo", es uno de los lemas de los carteles presentes en los accesos al pabellón donde la CDU del "Land" celebra su congreso regional.
"Scholz está inmerso en el charco de la corrupción", afirma su candidata local, Saskia Ludwig. Incide así en el fraude masivo de resultados en la empresa de trasacciones digitales Wirecard, cuya quiebra manchó a Finanzas, que no supervisó como debería.
Wirecard es una de las sombras que pesan sobre la gestión de Scholz.
Potsdam, capital del "Land", era lugar propicio para las advertencias contra un bloque izquierdista, además de ser una ciudad clave en las elecciones generales. Es el distrito electoral tanto de Scholz como de la verde Annalena Baerbock, la tercera en los sondeos con un 17 %.
Es bastión tradicional de la socialdemocracia y lo fue de La Izquierda. Laschet y su equipo han recuperado las alertas contra el postcomunismo, cuyo resurgir fue la bestia negra de la política alemana en los años siguientes a la reunificación.
El entonces canciller Helmut Kohl la convirtió en enemigo número uno de la democracia en esa mitad del país. Merkel, crecida en el este, ha mantenido esa posición.
La Izquierda está de capa caída. Los sondeos la sitúan entre el 7 y el 6 % a escala nacional -en 2017 obtuvo un 9,2 %. Pero podría ser el puntal de un tripartido con SPD y Verdes, una de las coaliciones matemáticamente posibles, según los sondeos. Los recelos contra esa formación, surgida de la fusión entre el post-comunismo del este y la disidencia socialdemócrata de Oskar Lafontaine, persisten también en el SPD y en los Verdes.
El SPD no ha superado el desgarro provocado por la escisión de Lafontaine -expresidente del partido y ministro de Finanzas en la primera fase del gobierno roji-verde de Gerhard Schröder (1998-2005)-.
A las heridas recientes -o las históricas, derivadas de la fusión forzada de la socialdemocracia con el Partido Comunista bajo el régimen germano-oriental- se unen los abismos actuales en política exterior.
Scholz ha descartado colaborar con todo partido que no exprese su claro compromiso con la OTAN y otras líneas maestras de la política exterior alemana. Pero no ha mencionado de forma explícita a La Izquierda. EFE  gc/rml

lunes, 30 de agosto de 2021

El clon socialdemócrata

 El socialdemòcrata Scholz copia Merkel en la cursa a la cancelleria

La reti­rada de l’Afga­nis­tan ha estat “un des­as­tre per a Occi­dent i per al govern ale­many”, segons Armin Lasc­het, el can­di­dat con­ser­va­dor a suc­ceir la seva com­pa­nya de par­tit, Angela Merkel. Ale­ma­nya ha d’enfor­tir la seva política de segu­re­tat i defensa, segons el soci­al­demòcrata Olaf Scholz, minis­tre de Finan­ces i vice­can­ce­ller en l’actual coa­lició. I uns i altres, con­ser­va­dors i soci­al­demòcra­tes, van rebut­jar les deman­des de l’opo­sició d’acce­le­rar l’eva­cu­ació dels col·labo­ra­dors locals i les seves famílies quan encara era pos­si­ble, segons va recor­dar l’aspi­rant d’Els Verds, Anna­lena Baer­bock.

Els tres can­di­dats amb pos­si­bi­li­tats de suc­ceir Merkel en les elec­ci­ons gene­rals del setem­bre van pro­ta­go­nit­zar ahir un pri­mer debat a la tele­visió mar­cat pels intents des­es­pe­rats de Lasc­het per mos­trar con­tundència; els de Scholz, per no come­tre errors, i els de Baer­bock, per man­te­nir-se en el com­bat. L’Afga­nis­tan va ser el tema d’arren­cada, i es va seguir amb la lluita con­tra la pandèmia –tots tres van coin­ci­dir que no cal­dria noves res­tric­ci­ons dràsti­ques– i, d’aquí, a la crisi climàtica i la política fami­liar, entre enfron­ta­ments direc­tes entre Lasc­het i Baer­bock, men­tre Scholz res­po­nia només quan se li pre­gun­tava. La seva estratègia con­sis­teix a no come­tre errors. I, de moment, li fun­ci­ona. La intenció de vot s’ha dis­pa­rat a favor seu. Fa una set­mana, els son­de­jos més favo­ra­bles el col·loca­ven empa­tat en un 22% amb Lasc­het. Entre dime­cres i ahir, s’ha situat entre un i dos punts per sobre del con­ser­va­dor. Els Verds van per sota, entre el 18% i el 16%. Van tan de cai­guda que no es des­carta que els tre­guin del ter­cer lloc els libe­rals, actu­al­ment qua­tre punts per sota dels eco­lo­gis­tes.

El debat a tres –o Tri­ell, com en diuen en ale­many, ja que s’hi enfron­ten tres con­trin­cants– és el pri­mer en aquest for­mat de la tele­visió ale­ma­nya. Fins ara, sem­pre havien estat entre els can­di­dats de les dues grans for­ma­ci­ons. S’hi va incor­po­rar el ter­cer quan sem­blava que Baer­bock tenia pos­si­bi­li­tats d’acce­dir al càrrec, cosa que hau­ria tren­cat la tra­di­ci­o­nal alter­nança entre con­ser­va­dors i soci­al­demòcra­tes

Baer­bock, que fa uns mesos lide­rava la intenció de vot, ha que­dat des­car­tada per un seguit d’errors per­so­nals. Ni el fet que l’emergència climàtica figuri entre les prin­ci­pals pre­o­cu­pa­ci­ons del ciu­tadà, en aquest estiu d’inun­da­ci­ons catastròfiques, l’ha aju­dat a remun­tar.

A Scholz li ha pas­sat el con­trari. Des de fa mesos superava Lasc­het i Baer­bock en valo­ració per­so­nal, però sem­blava con­dem­nat al ter­cer lloc per la feblesa del seu par­tit des que Merkel és al poder. De cop ha cap­gi­rat la situ­ació en pre­sen­tar-se com a “con­ti­nu­a­dor” de la can­ce­llera, tot i repre­sen­tar el par­tit rival. L’ajuda la seva funció de vice­can­ce­ller i el tarannà mode­rat. El que en altres països seria un líder de per­fil baix, a Ale­ma­nya es veu com un polític asse­nyat, que no comet errors ni insulta els rivals.

viernes, 27 de agosto de 2021

La Raute de Scholz

Los sondeos impulsan a Scholz, el socialdemócrata más merkeliano

Gemma Casadevall





Berlín, 27 ago (EFE).- Los sondeos apuntan a un relevo en la Cancillería alemana a favor del ministro de Finanzas, Olaf Scholz, un socialdemócrata muy "merkeliano", cuya campaña juega a las afinidades respecto a Angela Merkel, pese a representar a la formación rival.
"Es un puesto muy arriesgado, en unos momentos muy difíciles. Pero que tanta gente me diga 'tú puedes' es de gran valor para mí", afirmó Scholz hoy, en un mitin desde el corazón de Berlín y a menos de un mes de las elecciones generales que marcarán el fin de la "era Merkel", el 26 de septiembre.
La lucha incesante contra la pandemia y los recursos movilizados para paliar los efectos de las devastadoras inundaciones del oeste del país son sus temas de campaña. Los enumera como parte de la coalición de la que es vicecanciller, pero determinado a que el siguiente esté "liderado por la socialdemocracia", el partido, dice, de la "justicia social", "del equilibrio" y de la "solidaridad".
Scholz busca más las similitudes hacia ésta que aristas hacia el rival político. Incluso juega a copiarle la "raute" -el rombo-, como se conoce el gesto más característico de la canciller, las manos juntas, formando esa figura.
Así aparece en una fotografía ya emblemática del suplemento del diario "Süddeutsche Zeitung". A la pregunta sobre sus "similitudes" con Merkel respondió, en tono irónico: "Para un hombre, nunca es malo ser comparado con una canciller exitoso". En esta campaña cuida la imagen de político serio, sin estridencias, acorde a la línea de la líder alemana.
Será el tercer ministro socialdemócrata de Merkel que lucha por la cancillería. En 2009 lo intentó el entonces titular de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier; le siguió en 2013 el de Finanzas, Peer Steinbrück.
Ambos se estrellaron. Pero al bloque conservador no le lidera ya en estas elecciones Merkel, que dejará el poder tras 16 años, invicta y con una muy alta valoración entre sus conciudadanos.

El candidato "natural" a sucederla sería el líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el centrista Armin Laschet, pero apenas un 25 % de los alemanes le ve capacitado para ser canciller, según el último "Politbarometer" de la televisión pública ZDF. Un 65 % considera a Scholz el mejor candidato.
El SPD, durante meses condenado a la tercera posición, está en ese sondeo empatado en un 22 % con los conservadores. Otra encuesta lo colocó esta semana por delante del bloque conservador, por primera vez desde 2006.
El impulso adoptado por Scholz ha contagiado a su correligionaria Franziska Giffey, exministra de la Familia y ahora candidata a la alcaldía de Berlín, cuyos comicios regionales se celebran también el 26 de septiembre. Los sondeos la sitúan en primera posición, con un 19 % de los votos, dos puntos por delante de la verde Bettina Jarasch, quien hasta hace poco lideró los pronósticos.
NERVIOSISMO CONSERVADOR
Laschet se impuso como candidato conservador pese a no estar entre los políticos mejor valorados del país. Libró entonces un duro pulso con el más carismático y derechista Markus Söder, líder de su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), pero cae semana a semana en los sondeos.
Como jefe de gobierno del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país, tuvo una gestión errática frente a la pandemia. En plenas inundaciones, que se cebaron en su "Land", se viralizó un video donde aparecía riéndose en un acto de apoyo a los damnificados.
Merkel, que se había mostrado neutral en precampaña, salió hace una semana a respaldarlo en un primer mitin, mientras se suceden los mensajes de pánico -incluidos los de Söder- ante la perspectiva de pasar a la oposición.
DESPLOME VERDE
La campaña tampoco está favoreciendo a la verde Annalena Baerbock, cuya designación como candidata disparó los sondeos a su favor, hasta colocarla en primera posición. Varios errores o deslices la han hecho caer al tercer puesto -con pronósticos que oscilan entre el 20 y el 17 %-, mientras sube el Partido Liberal (FDP) que lidera Christian Lindner.
A los liberales se les considera claves para la formación del próximo Gobierno en Alemania, probablemente un tripartito liderado por Laschet o por Scholz y con los verdes como socio. Puede seguir subiendo como captador del voto conservador de quienes no consideran a su candidato capacitado para acceder a Merkel. EFE
gc/psh
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martes, 24 de agosto de 2021

Otra crisis importada

 

Polònia construirà un mur fronterer amb Bielorússia



Polònia vol el seu propi mur fron­te­rer per als 418 quilòmetres que la sepa­ren de la Bie­lorússia d’Alek­sandr Lukai­xenko. Un mes després que Lituània comencés a “mili­ta­rit­zar” la seva fron­tera amb l’ano­me­nada última dic­ta­dura euro­pea, Varsòvia intenta pro­te­gir-se del que, com els seus veïns bàltics, qua­li­fi­quen de “guerra migratòria” enge­gada des de Minsk, la capi­tal bie­lo­russa. Tot arrenca de l’asil con­ce­dit per Lituània als líders opo­si­tors al règim de Lukai­xenko. La més des­ta­cada és Svet­lana Tik­hanóvskaia, exi­li­ada a aquest país des de fa més d’un any, arran de les elec­ci­ons denun­ci­a­des com a frau­du­len­tes amb què Lukai­xenko va voler eter­nit­zar el seu poder. Ella i uns quants dis­si­dents més han con­ver­tit aquest país bàltic en la base d’ope­ra­ci­ons des d’on este­nen la seva acció inter­na­ci­o­nal con­tra el règim bie­lorús. Lituània, amb 679 quilòmetres de fron­tera amb Bie­lorússia, va expe­ri­men­tar el que ha denun­ciat com a “guerra migratòria” a mit­jans de juliol. De cop, arri­ba­ven al país, afa­vo­rits per l’alli­be­ra­ment de visats des de Bie­lorússia, un nom­bre crei­xent de migrants ira­quians, afga­ne­sos i de països afri­cans. Més de 4.000 en unes quan­tes set­ma­nes, sis cops més del que seria habi­tual en aquests pas­sos fron­te­rers, gene­ral­ment poc con­tro­lats.


A aquesta situ­ació, que Lituània va denun­ciar a Brus­sel·les, va afe­gir-se el des­vi­a­ment cap a Minsk d’un avió comer­cial on volava un dis­si­dent, que va que­dar detin­gut a Minsk. Les tres repúbli­ques bàlti­ques –Estònia i Letònia, a més de Lituània– van aixe­car la veu i van recla­mar san­ci­ons més dures de la UE con­tra Lukai­xenko. La res­posta d’aquest va ser més i més pressió migratòria a les fron­te­res, que els països afec­tats pas­sa­ven a reforçar amb més i més presència mili­tar.


Polònia, gene­ral­ment ali­ada dels bàltics quan es tracta de pres­si­o­nar con­tra Minsk o adver­tir con­tra Mos­cou, va entrar a la següent fase amb l’aco­llida al seu ter­ri­tori de l’atleta bie­lo­russa Krist­sina Tsi­ma­nuskaia. La velo­cista va dei­xar els Jocs Olímpics de Tòquio després de denun­ciar ame­na­ces i un intent de segrest de Minsk per haver donat suport a la dis­sidència. El seu ros­tre va esde­ve­nir el següent símbol de l’opo­sició, mar­cada pels lide­rat­ges de dones com Tik­hanóvskaia.


Varsòvia asse­gura ara que pateix una pressió inha­bi­tual a la fron­tera per part d’immi­grats empe­sos pel règim de Lukai­xenko. “Aixe­ca­rem una fron­tera sòlida, de dos metres i mig”, escri­via el minis­tre de Defensa polonès, Mariusz Blaszc­zak, a través del seu compte a Twit­ter.


Tant Polònia com Lituània havien defen­sat polítiques migratòries res­tric­ti­ves molt abans de la “guerra” que atri­bu­ei­xen a Lukai­xenko. Varsòvia s’ha tan­cat a tots els repar­ti­ments de refu­gi­ats pro­po­sats per Brus­sel·les o per pres­si­ons d’Ale­ma­nya, el soci euro­peu que més deman­dants d’asil ha aco­llit en les suc­ces­si­ves cri­sis migratòries. Ara ho argu­menta amb el deure que té de pro­te­gir les fron­te­res exte­ri­ors de la UE, una situ­ació que com­para amb la que es viu a Itàlia o Grècia.

viernes, 20 de agosto de 2021

Último viaje a Moscú

 Merkel cercarà avui amb Putin sortides a la crisi afganesa

domingo, 15 de agosto de 2021

Continuismo rival

El socialdemòcrata Scholz, el preferit per succeir Merkel

sábado, 14 de agosto de 2021

Camisa blanca en campaña


El socialdemócrata Scholz, a por la Cancillería de Merkel desde territorio rival

Gemma Casadevall


Berlín, 14 ago (EFE).- El candidato socialdemócrata y ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, entró en la "fase caliente" de la lucha por la Cancillería que dejará Angela Merkel desde su posición de segundo en la coalición de Gobierno y en territorio de su rival conservador, Armin Laschet.
"No podemos mantenernos en el 'sigamos como estamos'. El principio debe ser el de avanzar en la dirección correcta, la de un futuro mejor, el de la cohesión social", clamó Scholz, en el acto de arranque de campaña, en Bochum, ciudad del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, cuyo primer ministro es Laschet.
Las inundaciones sufridas por Alemania, "que tantas vidas han costado, que han arrasado casas, talleres, infraestructuras, nos han mostrado la fuerza de la naturaleza y que no se puede seguir haciendo simplemente lo mismo. Hay que hacerlo mejor", continuó, desde uno de los estados federados que sufrieron la devastación.
Para hacer frente a pandemia se movilizaron "enormes recursos financieros", evaluados por el titular de Finanzas en 400.000 millones de euros hasta finales del próximo año. Para afrontar los "grandes desafíos presentes" hay que actuar con los principios de la "cohesión y la solidaridad", algo que para Scholz no se logrará con "otro gobierno bajo liderazgo conservador" ni bajando los impuestos a los ingresos más altos.
Abrir la campaña en Bochum implicaba, de por sí, un desafío directo al bloque conservador, desde un "Land" que fue bastión del Partido Socialdemócrata (SPD) y que ahora gobierna Laschet.
El SPD trata no sólo de ganarse al electorado de ese "Land", el más poblado del país -con 18 millones de habitantes-, sino además dejar en evidencia los deficits del teórico sucesor "natural" de Merkel.
Laschet representa la vía centrista de Merkel, pero no se le identifica como su continuador, ni por talante personal ni en cuanto a capacidad de manejarse ante grandes crisis o desafíos.
El SPD apuesta por Scholz como exponente de "competencia y experiencia", en palabras de la presidenta del SPD, Saskia Esken, quien como el resto de la cúpula del partido arropó a Scholz en Bochum, en un acto al aire libre transmitido a la militancia repartida por otros puntos del país.
"Olaf tiene el respaldo de todo el partido, Laschet siembra dudas entre los suyos", sentenció el secretario general del SPD, Lars Klingbeil, quien suele lanzar este tipo de pullas directas. Scholz es bastante más diplomático, acorde a su perfl moderado y a su papel en la gran coalición.
Laschet fue elegido líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) a principios de año tras imponerse a su ala más derechista. A eso siguió otro pulso frente al primer ministro bávaro, Markus Söder, hasta ser designado candidato del bloque conservador.
En esa decisión influyó que Laschet representaba el "Land" de mayor peso del país. Pero en lugar de ganar posiciones ha ido cayendo en los sondeos.
De entrada no era ya un político bien valorado en el país debido a su errática gestión de la pandemia. Las inundaciones que afectaron su "Land" reabrieron las críticas a su escasa ambición como líder regional en la lucha climática -principal preocupación del ciudadano-.
Pero el peor zarpazo le vino cuando se viralizaron unas imágenes en que aparecía riéndose, mientras el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, expresaba su consternación a los damnificados en una catástrofe con más de 180 víctimas mortales -60 de la cuales en su región-.
Apenas un 21 % de los ciudadanos quiere a Laschet como canciller, frente al 41 % que se decanta por Scholz. En tercera posición cae la verde Annalena Baerbock, con un 16 %.
Esta clasificación es teórica, puesto que en la democracia parlamentaria alemana el canciller no se elige por voto directo ciudadano, sino que surge de la mayoría resultante en el Bundestag (cámara baja).
El bloque conservador de Laschet sigue en primera posición, pero ha perdido dos puntos en una semana y se sitúa en un 26 % de intención de voto según el último "Politbarometer" de la televisión pública ZDF. El SPD, durante meses en tercera posición, ha remontado y se sitúa ahora en un 19 %, empatado con los ecologistas.
Scholz necesita quedar al menos en segunda posición en las elecciones del 26 de septiembre para reclamar para sí la Cancillería, probablemente al frente de un tripartito con Verdes y liberales -con un 11 % de los votos-.  La apertura de su campaña fue en Bochum. El cierre, el viernes 24, será en Colonia, asimismo en el "Land" de Renania del Norte-Westfalia. EFE gc/amg  (foto) (vídeo) (audio)

viernes, 13 de agosto de 2021

La memoria como ritual

 Un matí traumàtic



“Hi ha països que ama­guen el pit­jor de la seva història. Ale­ma­nya ho mos­tra. Als ciu­ta­dans o a qui ens visi­ten. El que vol dir, de vega­des, el perill d’esde­ve­nir un punt d’atracció o curi­o­si­tat turística”, explica la his­to­ri­a­dora Irm­gard Zündorf, del Leib­niz Zen­trum d’Inves­ti­gació Històrica de Pots­dam, ciu­tat veïna a Berlín i capi­tal del land de Bran­den­burg. En l’ano­me­nat pont de Glei­nicke, entre el dis­tricte ber­linès de Wann­see i Pots­dam, s’espera avui la visita del can­di­dat a la can­ce­lle­ria ale­ma­nya, Armin Lasc­het. És un dels punts emblemàtics en aquest 13 d’agost, 60è ani­ver­sari de la cons­trucció del mur que, fins al 9 de novem­bre de 1989, va repre­sen­tar la traumàtica divisió de la capi­tal ale­ma­nya per l’ano­me­nada “franja de la mort”. Van ser 10.680 dies en què inten­tar fugir a l’altre cos­tat, l’occi­den­tal, es podia pagar amb la vida.


El pont de Glei­nicke va ser un dels punts on es va plas­mar la guerra freda o con­fron­tació política entre el bloc occi­den­tal i els països de l’òrbita soviètica. Allà van tenir lloc uns quants inter­can­vis d’espies entre els dos can­tons. Ara, fora de l’agenda política en el dia de l’ani­ver­sari, és un punt de visita turística de la regió i també un dels esce­na­ris ori­gi­nals esco­llits pel direc­tor Ste­ven Spi­el­berg per a la seva pel·lícula El pont dels espies (2015), sobre l’inter­canvi entre l’agent nord-ame­ricà Fran­cis Gary Powers i el soviètic Rudolf Abel.


Zündorf, com el seu col·lega Gero Neu­ge­ba­uer, de la Uni­ver­si­tat Lliure de Berlín, no veu del tot mala­ment aques­tes mane­res de difon­dre la història recent ale­ma­nya. “És ine­vi­ta­ble una certa tri­vi­a­lit­zació. Però si es fa amb el res­pecte degut, és una manera de tre­ba­llar i con­tri­buir a superar les feri­des de la història”, explica Neu­ge­ba­uer.


El pont dels espies rebrà la visita de Lasc­het, el can­di­dat “natu­ral” a suc­ceir Angela Merkel en les elec­ci­ons gene­rals del pròxim 26 de setem­bre, en tant que líder de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata de la can­ce­llera. Al cor de Berlín, el pre­si­dent del país, el soci­al­demòcrata Frank-Wal­ter Stein­me­ier, par­larà en l’acte cen­tral de la Ber­na­uers­trasse, el car­rer que millor repre­senta el pati­ment dels ciu­ta­dans que, de la nit al dia, van tro­bar-se que vivien en una ciu­tat par­tida.
La cons­trucció del mur va enxam­par de ple aquest car­rer, de manera que algu­nes façanes dona­ven a la part occi­den­tal, o l’ano­me­nat Berlín lliure, i la resta de l’edi­fici era a l’ori­en­tal. Va ser el lloc triat per dese­nes de ber­li­ne­sos per fugir a l’altre cantó als pri­mers temps del mur, fins que les auto­ri­tats de l’Ale­ma­nya comu­nista en van tapar amb ciment les fines­tres per on sal­ta­ven els que volien fugir del règim.

El pont dels espies o la Ber­na­uers­trasse, on ara hi ha el cen­tre de docu­men­tació sobre el mur, són expo­nents d’aquest trac­ta­ment divul­ga­dor i res­pectuós de la història. El Check­point Char­lie, antic pas fron­te­rer entre el sec­tor ori­en­tal i l’ocu­pat pels Estats Units, és una mena de fira de sou­ve­nirs i un dels punts més visi­tats pels turis­tes a la capi­tal ale­ma­nya.

El pas­sat més traumàtic és, alhora, una mena de senyal d’iden­ti­tat que atrau el visi­tant. El mur va estar dem­peus gai­rebé trenta-dos anys. És a dir, des d’aquell matí d’agost del 1961 en què els ciu­ta­dans van veure com de la divisió poli­cial entre les qua­tre potències ali­a­des –França, el Regne Unit, els EUA i la Unió Soviètica– es pas­sava a un mur, i fins que aquest va caure, el novem­bre del 1989.

En les set­ma­nes i mesos següents, es va aixe­car el que després s’ano­me­na­ria “franja de la mort”. No eren només dels qua­ranta-qua­tre quilòmetres que tra­ves­sa­ven la ciu­tat, sinó també els 122 que van encer­clar el sec­tor occi­den­tal. La vida ber­li­nesa va discórrer en aque­lla situ­ació anòmala fins al 8 de novem­bre de 1989, la nit de la cai­guda del mur. Almenys cent qua­ranta per­so­nes hi van morir en inten­tar sal­tar al “Berlín lliure”; però 5.075 van acon­se­guir pas­sar al cantó occi­den­tal. Algu­nes d’aques­tes fugi­des, prin­ci­pal­ment les més ago­sa­ra­des, són part del museu pri­vat i botiga de sou­ve­nirs del Check­point Char­lie.

martes, 10 de agosto de 2021

La libertad del facha

Los ultras se transmutan como partido "contra el miedo" a la covid o a la crisis climática

Gemma Casadevall

Schwerin (Alemania) 10 ago (EFE).- La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) busca reforzarse ante las elecciones generales de septiembre como un partido "liberador" frente "a los miedos" derivados de la covid o la emergencia climática.
"La industria del pánico ha devastado nuestras ciudades", clamó Tino Chrupalla, candidato del partido junto con Alice Weidel, en el arranque de su campaña electoral para los comicios del 26 de septiembre.
"Ellos imponen una renuncia tras otra. Nosotros representamos la voluntad de avanzar", sostenía por su parte Weidel, frente al imponente castillo de Schwerin, capital del "Land" de Mercklenburgo Antempomerania, en el este del país.
El punto de arranque de la campaña responde a la estrategia del partido de reforzarse en esa mitad de Alemania, donde obtienen resultados récord y disputan la primera posición a los grandes partidos -conservadores, socialdemócratas o Izquierda-.
El mitin de arranque concentró ahí casi a tantos seguidores -unos quinientos- como, tras el cordón policial, ciudadanos dispuestos a plantar cara a la AfD, con pancartas afirmando que dar el voto a este partido es "votar a los nazis".
"Reforzar las fronteras es normal", "Nunca más confinamiento" o "Queremos libertad" eran los lemas más repetidos en los carteles de los seguidores de la AfD, salpicados por banderas alemanas.

La AfD, que en 2017 se convirtió en la tercera fuerza nacional con un 12,6 %, ha perdido fuelle. Se le pronostica entre un 9 % y un 10 %, debilitada por sus cismas entre radicales y los llamados moderados, además de escándalos y sanciones por donativos irregulares.
Weidel y Chrupalla son una opción arriesgada. Ella, asesora financiera, reside entre el sur de Alemania y Suiza, forma pareja con otra mujer y representa el ala neoliberal del partido. Lidera el grupo parlamentario en el Bundestag (Parlamento federal), pero se la considera fría y alejada de las bases.
Chrupalla, pintor de oficio, ha llegado a una de las vicepresidencias aupado por los espectaculares resultados en su distrito de Görlitz (junto a Polonia). Representa el carisma y también la cercanía con el ala más radical del partido.
"Temo por la seguridad de mi familia", afirma Weidel, tras aludir al "hogar que formamos con mi compañera sentimental". A continuación recuerda el ataque a cuchilladas sufrido por una pareja de homosexuales en Dresde -uno de los cuales, murió- y también que el atacante era "un refugiado sirio".
La política migratoria de Angela Merkel y la ley de asilo siguen estando en la lista de los ataques de la AfD a la canciller. Pero el tema prioritario ahora es esa "industria del pánico" con que, según el partido, se pretende "socavar" a Alemania.
"Nos quieren sometidos con la histeria de la apocalipsis climática o la apocalipsis del covid", sostiene Chrupalla. La responsable es, a su parecer, Merkel, que sigue capitalizando la hostilidad, pese a que no se presenta a la reelección.
Quienes sí lo harán -el candidato conservador Armin Laschet, su rival socialdemócrata Olaf Scholz o la verde Annalena Baerbock- son "más de lo mismo", afirma Weidel.
Laschet, por ser el líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel; Scholz, en su calidad de ministro de Finanzas y vicecanciller en la gran coalición, y Baerbock, porque pretende "llevar a sus extremos la cultura de la prohibición".
"Quieren que nos sintamos culpables si viajamos o si no nos vacunamos", afirma Chrupalla, quien entre ironías sugiere que, de llegar los Verdes al poder, "la carne se venderá bajo receta en las farmacias".
La lógica de la AfD no se atiene a las alertas de la ONU sobre el cambio climático o a la catástrofe reciente de un país que este verano ha sufrido unas inundaciones devastadoras, con 180 muertos.
Su lema de campaña es "Alemania, pero normal". Quieren representar el deseo de "normalidad" tras unas restricciones que implicaron el cierre de la vida pública durante meses.
El centro de Schwerin, una hermosa ciudad cuyo centro bulle de actividad entre cafés, restaurantes y comercios, no resistirá "otro apagón como el que vivimos", aseguraba a Efe Chrupalla, antes de su intervención.

DISCURSO DESDE EL AISLAMIENTO POLÍTICO

Las posiciones de la AfD respecto a la emergencia climática o la covid difieren diametralmente de las del resto del arco parlamentario.
Es la única formación parlamentaria que no forma parte de ninguna coalición, tampoco a escala regional, y que está excluida como socio de cualquier alianza de gobierno.
Se ha nutrido y sigue nutriéndose del voto de protesta. En 2013, su año fundacional, su discurso se basaba en el rechazo a los rescates en la zona euro; entonces no alcanzó el Bundestag al quedar unas décimas por debajo del 5 % mínimo para acceder a escaños.
En 2017, dos años después de que Alemania recibiera casi un millón de refugiados, se convirtió en la primera fuerza de su espectro con escaños en el Bundestag. Ahora trata de repetir su resultado de entonces con ese nuevo voto surgido del descontento. EFE  gc/si    (foto) (audio) (vídeo)

sábado, 7 de agosto de 2021

Qué tendrá ella

Alemania, entre la revalorizada Merkel y los débiles aspirantes a sucederla

Gemma Casadevall

Berlín, 7 ago (EFE).- La pregunta de qué tiene Angela Merkel que no tengan los aspirantes a sucederla planea sobre Alemania ante las elecciones generales del 26 septiembre, con unos sondeos marcados por la revalorización de una canciller en retirada y la debilidad de los candidatos a tomar su relevo.
Un 75 % de los encuestados valora como "positivo" el balance de los 16 años en el poder de Merkel, según la encuesta semanal de la televisión pública, ARD. El alto aprecio por la canciller contrasta con la escasa valoración de los aspirantes a sucederla.
Su bloque conservador lidera los sondeos -se le estima un 27 % de los votos-, pero a su candidato, el centrista Armin Laschet, apenas un 20 % de los encuestados le ve capacitado para el puesto.
Peor parada sale la candidata de los Verdes, Annalena Baerbock. El partido ecologista ocupa la segunda posición en los sondeos, con un 19 %, pero solo un 16 % considera a su líder apta para la Cancillería. El mejor valorado, con un 35 %, es el socialdemócrata Olaf Scholz, ministro de Finanzas y vicecanciller, pero tiene difícil la elección porque su partido va en tercera posición, con un 18 %.
Alemania parece haber entrado en una "nostalgia premonitoria" ante el adiós a la canciller. "Merkel tiene desde hace unos años un nivel de estima como nunca tuvo ningún otro político con tanto tiempo en el poder", apunta a Efe el politólogo Hajo Funke, de la Universidad Libre de Berlín.
Se ha extendido la sensación de que, tras Merkel, "todo será más difícil", argumentaba en una reunión con medios extranjeros, Robin Alexander, jefe de Política en el diario conservador "Die Welt". Alexander es autor de dos libros sobre la canciller, "Die Getriebenen" y "Machtverfall" -"La impulsada" y "El declive en el poder"-, el primero centrado en la crisis de los refugiados y el segundo en su última etapa.
Para Alexander, la fortaleza de Merkel reside en la meticulosidad analítica con que se prepara sea la crisis del euro, la de los refugiados, cómo afrontar a un Donald Trump en la Casa Blanca o cómo documentarse ante un factor desconocido, como la covid-19.
"Notaremos la ausencia de Merkel en un doble sentido: echaremos de menos lo que ha significado y notaremos los efectos de sus errores políticos, sea en política climática o con los vaivenes en política europea", sostiene Funke.
"Merkel ha logrado personificar la estabilidad", opina la periodista del diario español "El País" Ana Carbajosa, autora de "Angela Merkel. Crónica de una era", que saldrá en septiembre. Representa "la infatigable búsqueda de consensos, dentro y fuera de Alemania" y se la valora como política "seria y creíble", por encima de sus errores o aciertos.
"Debe su altísima valoración a cómo ha superado tantas crisis, internacionales o nacionales", considera otro politólogo berlinés, Thorsten Faas. Y también a que mira "desde fuera" la contienda electoral.
Merkel se retirará invicta, ya que no cayó en la tentación a intentar otra reelección -como sí hizo, recuerda Funke-, Helmut Kohl, quien tras 16 años en el poder buscó otro mandato, para derrotado ante el socialdemócrata Gerhard Schröder.

LA PAYASADA DE LASCHET Y LOS DISPAROS AL PIE DE VERDES



Merkel es la solidez, frente a la incertidumbre que despiertan sus potenciales sucesores. Laschet fue designado candidato a la Cancillería tras un duro pulso con el líder bávaro, el derechista Markus Söder. Ya entonces pesaba sobre él el lastre de su mala gestión de la pandemia en el "Land" del que es primer ministro, Renania del Norte-Westfalia.
Mejoró algo su posición en junio. Pero en julio se desmoronó de nuevo, en medio de las devastadoras inundaciones en su "Land" y el vecino de Renania Palatinado, con un balance de más de 180 muertos.
Se recordaron ahí las críticas a su falta de ambición en política medioambiental, con la emergencia climática convertida en principal preocupación del elector.
El descrédito entró en lo personal, al viralizarse unas imágenes que le mostraban riéndose al fondo, mientras el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, expresaba su consternación a los damnificados. Algo inimaginable en Merkel.
La verde Baerbock llegó a liderar los sondeos, pero una serie de deslices, errores y sospechas de plagio la hicieron perder terreno. A ello se sumó ahora la exclusión de la lista electoral de los ecologistas en un "Land", el Sarre, derivada de un conflicto interno que ha devuelto a los verdes a la imagen pasada como formación caótica e inmadura.
El socialdemócrata Scholz podría ser el ganador de la jugada. Es el único que exhibe experiencia de gobierno con Merkel. Es decir, parte de lo que se echará de menos cuando la canciller se retire. EFE   gc/jpm/pi

miércoles, 4 de agosto de 2021

Subiendo

El socialdemócrata Scholz busca el poder desde el puesto de "vice" de Merkel 

Gemma Casadevall 





 Berlín, 4 ago (EFE).- La socialdemocracia alemana fía su lucha por la Cancillería a Olaf Scholz y a su posición de ministro de Finanzas y vicecanciller, único entre los candidatos que puede exhibir experiencia en el Gobierno alemán y como "segundo" de Angela Merkel.
"Faltan 53 días para las elecciones. Poco a poco sobre el terreno nos damos cuenta de que la gente empieza a plantearse: ¿quién debe suceder a Angela Merkel, tras 16 años en el poder?", afirmó el secretario general del Partido Socialdemócrata (SPD), Lars Klingbeil, al presentar la campaña para las elecciones del 26 de septiembre.
Serán unos comicios muy especiales. Por primera vez en 70 años no aspira a la reelección quien ocupa la Cancillería y hay tres candidatos con posibilidades de conquistarla, recordó el secretario general del partido.
Los sondeos colocan en primera posición en intención de voto al sucesor de la canciller en ese bloque, el centrista Armin Laschet, seguido de la Verde Annalena Laschet. Pero, según los cálculos del SPD, al final pesará la cuestión de quién está mejor preparado para ejercer el poder.
"Crece la pregunta de quién puede ser canciller. Quién está más capacitado: Armin Laschet, Annalena Baerbock u Olaf Scholz. Quién entre los tres tiene la fuerza y la competencia, la experiencia y la capacidad para ejercer ese cargo", insistía Klingbeil.
El lema de la campaña es "Scholz packt es an" -traducible por "Scholz asume la tarea". El vicecanciller y ministro de Finanzas es la figura esencial, incluso única, en los carteles y videos electorales.
Los contenidos son los que el SPD define como sus "señas de identidad": un salario mínimo interprofesional, alquileres pagables, defensa climática basada en la innovación, creación de empleo y jubilaciones que garanticen una vejez digna.
ASCENSO DEL SEGUNDO PUESTO AL LIDERAZGO
El SPD aspira un ascenso para Scholz, de vicecanciller a jefe del primer gobierno de la era "post-Merkel". La presentación de la campaña se hizo en ausencia del candidato, quien justamente a esas horas presidía el Consejo de Ministros, como hace en las ausencias de la canciller, por motivos de agenda o vacacionales.
El arranque de la campaña será el próximo día 14, con un acto en Bochum, ciudad del "Land" de Renania del Norte-Westfalia del que es primer ministro Laschet. También en ese estado federado cerrará el SPD su ronda de mítines el 24 de septiembre.
"Es nuestro 'Land' esencial", justificó Klingbeil, preguntado sobre el motivo de arrancar y cerrar ahí. Renania del Norte-Westfalia fue efectivamente uno de los bastiones históricos del SPD, pero desde 2017 lidera su gobierno regional Laschet.
El propósito del SPD es llevar al terreno del candidato conservador la última batalla por la cancillería. El bloque de Laschet lidera en intención de voto -con un 28 %, frente al 21 de los Verdes y el 18 % del SPD, según el último "Politbarometer" de la televisión pública ZDF-; pero la credibilidad del teórico sucesor natural de Merkel estaba lastrada ya por su errática gestión durante la pandemia, a lo que se sumaron ahora varios deslices en medio de las devastadoras inundaciones en el oeste del país.
A Laschet, que interrumpió su pre-campaña a raíz de una catástrofe con más de 180 muertos entre su "Land" y el vecino de Renania Palatinado, le han perseguido estos días vecinos indignados por los fallos en los sistemas de alerta o porque no llegan las ayudas directas a quienes perdieron todo.
Scholz ha compartido con Laschet alguna de estas visitas a los damnificados. Solo que a él no se le recrimina la gestión sobre el terreno, competencia del "Land", y en cambio sí se espera de su posición en Finanzas una ayuda a la reconstrucción estimada en miles de millones de euros.
SUPERAR A LOS VERDES COMO OBJETIVO
El reto para Scholz no es superar a Laschet, lo que se da por más que improbable. Sí puede aspirar, en cambio, a arrebatar a Baerbock la segunda posición, lo que haría matemáticamente factible un relevo en el poder bajo liderazgo del SPD, en alianza con Verdes y liberales -sobre un 11 % en intención de voto-.
El sondeo de la ZDF le colocan aún bastante por debajo de los Verdes. Pero otros institutos demoscópicos sitúan a SPD y ecologistas empatados en un 18 % de los votos.
Donde sí es evidente la ventaja de Scholz es en la valoración ciudadana: un 54 % de los electores lo ven capacitado para estar al frente de la Cancillería, porcentaje que baja al 35 % en el caso de Laschet, mientras que apenas un 25 % ve apta para ejercerlo a Baerbock.
La experiencia de gobierno es un factor de gran relevancia para el elector alemán. Para el SPD, la clave para mantener viva su batalla por la Cancillería. EFE
gc/alf