martes, 14 de marzo de 2023

Pistorius no perdona

 


Alemania releva su máximo cargo militar, entre alertas sobre el


maltrecho estado de su Ejército

                                                                                                                                               Marina Ferrer

El general Carsten Breuer, el militar al que el canciller Olaf Scholz colocó en 2021 al frente de la campaña de vacunación masiva contra el coronavirus, será el encargado de activar la llamada “Zeitwende” -o “cambio de era”- del ejército alemán. Informaciones coincidentes de la televisión pública ARD y otros medios de referencia daban este martes por inminente su nombramiento como Inspector General del ejército, el puesto que ocupa desde 2018 Eberhard Zorn. Algunos medios relacionaban este relevo con unas declaraciones de Zorn el pasado septiembre al semanario “Focus”, en que cuestionaba la capacidad de Ucrania para contener al ejército ruso o reconquistar territorios perdidos, además de aludir a la “posibilidad” de que Moscú abriera otros frentes. Fuera en los países Bálticos o en la frontera con Finlandia.

Las declaraciones levantaron cierto revuelo. Pero no sería esto la razón única para sustituirlo. Zorn vio desfilar a tres ministras de Defensa: la conservadora Ursula von der Leyen, antes de acceder a la presidencia de la Comisión Europea (CE); su correligionaria Annegret Kramp-Karrenbauer, a la que se vio como favorita para suceder a Angela Merkel, y finalmente la socialdemócrata Christine Lambrecht, Scholz en el poder-. Boris Pistorius, el actual titular de Defensa, con dos meses en el puesto, debe llevar adelante una renovación de las fuerzas armadas que no puede demorarse más. El elegido es Breuer, el general que se ganó la confianza del canciller al aplicar rigor militar a la logística anticovid. De 58 años y al frente del Comando Territorial de la Bundeswehr, el ejército federal, de Breuer se espera entre otras cosas que el próximo informe de la Defensora del Ejército no sea idéntico a la lista de alarmas, agravios y quejas que lleva presentando desde hace años ese departamento, adscrito al Parlamento.

Al inspector general del ejército le corresponde la planificación de las fuerzas armadas, algo que a más tardar desde la inicio de la invasión rusa tiene una relevancia que excede a Alemania.

La lista de deficiencias que arrastra el ejército alemán es “enorme”, detalló Högl, la Defensora del Ejército, al presentar su informe. Va desde uniformes para los soldados a munición y tanques o cuarteles que amenazan ruina. Desde el anuncio de la “Zeitwente”, unos días después del inicio de la invasión rusa, no se ha subsanado ni uno de los déficits que año a año ha ido denunciando su departamento. “A la Bundeswehr le faltaba ya de todo y desde el 24 de febrero de 2022 tiene aún menos”, afirmó Högl, del partido socialdemócrata como Scholz.

La presentación de su lista de agravios sería casi un ejercicio rutinario, al que los alemanes ya ni sorprendería si no fuera que el término de la “Zeitwende” iba acompañado del anuncio de un paquete de inversiones de 100.000 millones de euros destinados a la puesta al día del ejército.

“No es solo cuestión de dinero: es dejadez y negligencia”, prosiguio Högl. De los fondos anunciados hace un año “no ha llegado aún ni un euro ni un céntimo de euro a la tropa”, lamentó. Los suministros a Ucrania se aceleraron bajo la gestión de Pistorius. Los 18 Leopard2 comprometidos por Alemania están ya listos para su entrega y los soldados ucranianos que debían recibir su instrucción en el país ya completaron esa fase. Pero en lo que concierne al estado de las tropas en Alemania no hubo cambios. Solo el adecentamiento de los cuarteles requeriría una inversión de 50.000 millones de euros. O sea, la mitad del paquete anunciado como histórico por Scholz.

Actualmente el Ejército alemán está integrado por 183.051 soldados. El objetivo declarado de Defensa es llegar a 203.000 en 2031 para responder a los requerimientos propios o de la OTAN. La cifra de aspirantes es descendente -cayó un 12 % en 2022. Y los alicientes para poder invertir esa tendencia son “hoy por hoy, nulos”, según Högl.

lunes, 13 de marzo de 2023

El Sipri advierte

 


Europa acelera su rearme, en paralelo a los suministros a Ucrania
                                                                                                                                                      Marina Ferrer
"Con la invasión rusa sobre Ucrania los europeos empezaron a importar más armas y más aceleradamente", resumió el investigador Pieter Wezeman, del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), en las conclusiones de su último informe. Por su parte, Rusia, el segundo exportador mundial tras Estados Unidos, restringió sus envíos ante sus propias necesidades.
El SIPRI es el barómetro más consolidado y fiable a escala internacional sobre el estado de la industria armamentística. Sus conclusiones tal vez no sean una sorpresa. Pero sí un reflejo de unos cambios de paradigma que empezaron a producirse antes del 24 de febrero de 2022, fecha del inicio de la invasión: los países que sienten esas "tensiones" como amenaza sobre su territorio o región empezaron a compras más armas.
El informe del SIPRI contempla en su análisis global el periodo de cinco años -de 2018 a 2022-, pero en el caso de Ucrania afina el objetivo hasta concentrarse en lo ocurrido en el último año: de la decimocuarta posición de países importadores que ocupó se disparó en 2022 al tercer lugar, solo superado por Catar e India.
El comercio mundial de armas se redujo en un 5,1 % en los últimos cinco años, pero Europa activó sus importaciones hasta registrar en este periodo un incremento del 47 %, que sube hasta el 65 % en el caso de los miembros de la OTAN. La razón, según SIPRI, son las "tensiones" con Rusia, lo que les llevó a casi duplicar sus compras de armas.  
Estados Unidos ha consolidado en es periodo su dominio sobre las exportaciones: un 40 % del total de ventas mundiales corresponden a ese país, mientras que Rusia, que defiende su segunda posición, se sitúa ahora en un 16 %. Los puestos siguientes son para Francia, China y Alemania (con porcentajes del 11 %, 5,2 % y 4,2 %, respectivamente). Les sigue España, en sexta posición, con un 2,6 %-.
Interesante también es la correlación de fuerzas entre el bloque de los cinco grandes productores y exportadores: Estados Unidos y Rusia ocupan desde hace décadas la primera y segunda posición, pero la brecha entre ellos se ha agrandado, mientras que el tercero, Francia, acortó distancias respecto al competidor ruso.
Estado Unidos, sin amenaza bélica sobre su territorio, exportó en estos cinco años un 14 % más que en el periodo anterior. Rusia, el país invasor y por tanto necesitado de suministros internos, redujo sus exportaciones en un 31 %, con China y Egipto como principales receptores.
El SIPRI parte de la base de que las exportaciones rusas seguirán restringiéndose en los próximos años en medio de la creciente demanda del propio país. Rusia "dará prioridad a los suministros para sus fuerzas armadas y la demanda procedente de otros países está bajando por las sanciones occidentales contra Moscú", constata Wezeman en sus conclusiones.
Fuera de la situación en la región europea o los efectos de la invasión rusa sobre Ucrania, es asimismo revelador en el informe del SIPRI los "riesgos" sobre Asia y la respuesta a los países compradores a éstos: India está a la cabeza de los importadores, pero no es el único país en esa situación de su región. En Asia-Oceanía están seis de los principales compradores de armas del mundo: Corea del Sur registró en esos últimos años un incremento del 61 % de importaciones de armas, mientras que Japón lo hizo en un 171 %. En ambos casos, su suministrador principal es Estados Unidos. "Hay una percepción creciente de amenazas procedentes de China y Corea del Norte", explica el SIPRI.

jueves, 9 de marzo de 2023

Sacudida

Seis muertos en un ataque contra un centro de

Testigos de Jehová de Hamburgo


                                                                                                                                         Marina Ferrer


Al menos seis personas murieron al irrumpir un agresor en un centro de los Testigos de Jehová en Hamburgo donde se estaba celebrando un acto entre los miembros de esa comunidad. El ataque, que según el diario “Bild” dejó al menos ocho heridos, se produjo sobre las nueve de la noche en el distrito de Altersdorf, en el norte de la ciudad hanseática alemana, algo alejado del centro de Hamburgo.

La policía recibió el primer aviso sobre las 21.15 de la noche, según el canal de televisión NTV. Inmeditamente después se procedió a acordonar la zona, mientras se alertaba a la población a través de twitter que la situación de “extremo peligro”. Al mismo tiempo se pidió a los ciudadanos que trataran de limitar sus llamadas telefónicas salvo a situaciones de emergencia para evitar el colapso de las líneas.

Inicialmente se informó de que el agresor se había dado a la fuga. Sin embargo, fuentes policiales indicaron a continuación, según NTV, de que no había indicios de ello, lo que según ese canal indicaría que el atacante estaba aún en el edificio o tal vez entre los muertos.





La mañana después



Ex-Testigo de Jehová, autor de la matanza en un


templo de la comunidad de Hamburgo

                                                                                                                                          

Ocho muertos, incluido un feto de siete meses y el propio atacante, fue el balance de la matanza provocada por un exmiembro de los Testigos de Jehová en un templo de esa comunidad religiosa de Hamburgo. El atancante era un hombre de 35 años, sin antecedentes y con permiso de armas, que vació hasta nueve veces el cargador de su pistola hasta finalmente apuntar contra sí mismo y suicidarse.

No se le había retirado el permiso de armas pese a tenerse indicios de que sufría transtornos mentales, indicó el jefe de la Policía de Hamburgo, Ralf Martin Meyer, en la comparecencia ante los medios este viernes, la mañana siguiente de la matanza. Se investiga asimismo si había entrado en conflicto con la comunidad a la que había pertenecido pero que dejó un año y medio atrás voluntariamente.

Sus víctimas fueron cuatro hombres y dos mujeres de entre 33 y 60 años, así como el feto de 28 semanas. Todos ellos eran de nacionalidad alemana y todos murieron a consecuencia de los disparos. Otras ocho personas, seis mujeres y dos hombres, resultaron heridos de gravedad. Una de las mujeres heridas era ugandesa y la otra ucraniana.

La matanza de Hamburgo ha sacudido un colectivo que, en general, lleva una existencia más bien discreta en el país. El edificio donde Philipp F., como le identifican medios como el tabloide “Bild” o el semanario “Der Spiegel”, era una construcción de tres plantas, en el distrito de Gross Borstel, un lugar alejado del centro de Hamburgo y al sur de su aeropuerto.

Todo empezó unos minutos después de las nueve de la noche, momento en que un vecino de la zona captó con su teléfono móvil cómo un individuo entraba en el templo o Salón del Reino. Había unas cincuenta personas reunidas para uno de los oficios religiosos semanales de la comunidad. El vecino afirmó haber escuchado hasta veinticinco disparos seguidos dentro del templo, luego un largo silencio. Unos minutos después oyó una nueva y única detonación, presumiblemente el disparo con el que Philipp F. se suicidó.

Para entonces ya había llegado al lugar y entrado en el edificio un comando especial de la policía, procedente del vecino distrito de Alsterdorf. En la media hora siguiente, mientras se trataba de descartar que hubiera otros atacantes o que alguno se hubiera dado a la fuga llegaron hasta la zona más unidades del cuerpo especial de la policía tanto de Gross Borstel como de Alsterdorf y Eppendorf. Casi a media noche se levantó la alarma, aunque se seguía aconsejando al vecindario evitar salir a la calle a través de la cuenta policial en twitter.

Los Testigos de Jehová están reconocidos en Alemania como comunidad religiosa y cuentan con unos 170.000 miembros. Respetan las leyes del país, aunque no comparten ciertas reglas y estructuras institucionales, pero sin entrar en confrontación con el Estado. Su principal foco de conflicto es el rechazo al servicio militar obligatorio, lo que en tiempos del Tercer Reich les costó la persecución y problemas con la justicia bajo la República Democrática Alemana (RDA) comunista.

Se les atribuyen estructuras internas totalitarias, lo que hace que se les vea contemple con hostilidad o al menos escepticismo, aunque no suelen haber mayores conflictos sociales entre los miembros de la comunidad y sus conciudadanos.

martes, 7 de marzo de 2023

Panorámica para 08.03, Día de la Mujer

Alemania: el tripartito no cumple con la paridad

Marina Ferrer

Ni el tripartito de Olaf Scholz ni el Parlamento federal (Bundestag) cumplen con la paridad. La coalición de gobierno entre socialdemócratas, verdes y liberales está integrada por 16 ministros -además del canciller-, de los cuales siete son mujeres. Al inicio de la legislatura sí fueron ocho y ocho, pero el relevo en Defensa de la socialdemócrata Cristine Lambrecht por su correligionario Boris Pistorius rompió el equilibrio.

Solo los verdes cumplen con creces con el objetivo del reparto paritario -con tres ministras y dos ministros-, mientras que los liberales ni se lo plantearon -tres de sus cuatro ministerios los ocupan hombres. De los siete ministros socialdemócratas, cuatro son hombres, además del canciller.

En el Parlamento de la actual legislatura un 34,8 % de los escaños está ocupado por diputadas. Sólo dos partidos cumplen con la paridad, los Verdes y la Izquierda, con un 59,3 y un 53,8 % respectivamente. Entre los socialdemócratas los escaños ocupados por diputadas está en un 41 %, tanto los conservadores como los liberales sobre el 23 % y, finalmente, la ultraderecha tiene apenas un 13,3 % de sus puestos parlamentarios ocupados por diputadas.

La cuota femenina por ley en el ámbito empresarial se implantó en 2016, bajo la última gran coalición entre conservadores y socialdemócratas de la canciller Angela Merkel. Afecta a los consejos de administración de las firmas del DAX40 y establece que un 30 % de esos puestos serán ocupados por mujeres.

Casi un 60 % de las mujeres entre 15 años y hasta la edad de jubilación –66 años-- son laboralmente activas y cotizan en la seguridad social, un porcentaje algo inferior que el de hombre -un 65,9 %-. Pero el porcentaje de las que trabajan a tiempo parcial se sitúa en el 40 %, mientras que en los hombres esa cuota se sitúa en el 13 %. La brecha salarial de las trabajadoras respecto a los trabajadores se sitúa en el 18,1 %, según los datos difundidos esta semana por la Agencia Oficial de Empleo.

lunes, 6 de marzo de 2023

Oskar, el sepulturero

La Izquierda alemana, entre la agonía y la escisión




                                                                                                                                                Marina Ferrer

De “irresponsables” tachó este lunes el presidente de La Izquierda, Martin Schirdewan, las especulaciones sobre una escisión de un partido, el suyo, que si tiene escaños en el Bundestag (Parlamento federal) es gracias a los mandatos directos ganados en un par de distritos del este del país. La situación de La Izquierda, o Die Linke, es casi agónica desde las elecciones generales de 2021, en que obtuvo un 4,9 %. Es decir, por debajo del listón del 5 % mínimo para obtener escaños, salvo que se logre tres victorias de distrito, como fue el caso, uno de ellos por parte de su líder más histórico, Gregor Gysi.


La estocada final podría venir de Sahra Wagenknecht, figura del ala más cercana al comunismo, quien el viernes pasado anunció que no volverá a presentarse a unas elecciones con ese partido. Su renuncia podría verse incluso como un alivio para La Izquierda. Es un personaje identificado con la línea pro-rusa de la que la cúpula del partido trata de distanciarse. Algunos de sus postulados se acercan a los de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). No solo en lo que respecta a la actual “comprensión” hacia el presidente Vladímir Putin. También defendió posicionamientos propios del radicalismo xenófobo ultra en la crisis humanitaria de 2015, cuando Alemania recibió cerca de un millón de refugiados.


Wagenknecht impulsó en febrero una “Marcha por la Paz” convocada junto con Alice Schwarzer, icono del feminismo histórico alemán y ahora decantada hacia un ultraconservadurismo. La iniciativa congregó a decenas de miles de personas ante la Puerta de Brandeburgo, entre ciudadanos “comunes” contrarios a los suministros de armas a Ucrania y algunas banderas pro-rusas. En la marcha se mezclaron varias columnas de ultraderechistas, mientras la cúpula de La Izquierda rechazaba todo vínculo con la convocatoria.


Wagenknecht, de 53 años, y Schwarzer, de 79, no estaban solas ante el escenario. La convocatoria significó también la reaparición pública de Oskar Lafontaine, asimismo de 79 años y fundador de La Izquierda junto con Gysi en 2005.


Era más que una señal de alarma para el partido. Lafontaine dejó formalmente su militancia en marzo del año pasado, unas semanas después del inicio de la invasión rusa. Lo hizo en desacuerdo con la línea hacia Moscú del partido. "Al fundar La Izquierda quise ofrecer una alternativa frente a la política de inseguridad y desequilibrios sociales. La actual Izquierda ha renunciado a esos objetivos", afirmó entonces Lafontaine. Die Linke, la Izquierda, había abandonado los ideales de desarme y pacifismo con que nació, dijo, al no rechazar con la contundencia debida la línea de rearme del canciller Olaf Scholz.

La ruptura con su partido es el segundo desgarro político protagonizado por Lafontaine. El primero lo provocó en 1999 con su doble dimisión como presidente del Partido Socialdemócrata (SPD) y ministro de Finanzas, unos pocos meses después de llegar al poder Gerhard Schröder al frente de una coalición roji-verde.


Lafontaine se llevó consigo a la disidencia socialdemócrata en lo que se consideró un ajuste de cuentas político, pero con cierto componente testosterónico, entre el centrismo de Schröder y las esencias más izquierdistas del SPD. Acabó fusionándose con el post-comunista Partido del Socialismo Democrático (PDS) de Gysi, una formación arrinconada por el resto del espectro parlamentario alemán de entonces y etiquetada de heredera del régimen del muro de Berlín.


Juntos consolidaron La Izquierda, que poco a poco se ganó puestos como socio de coalición del SPD en el este del país, incluida Berlín, e incluso logró colocar a uno de los suyos, Bodo Ramelow, al frente del gobierno regional de Turingia, en el este. A Wagenknecht, casada con Lafontaine en 2014, la invitó hace unos días a ingresar en la AfD el cabecilla de su ala más radical, Björn Höcke, líder precisamente de Turingia.

domingo, 5 de marzo de 2023

Marina explicando a Baerbock

 

Alemania, en busca del “Real-Feminismus”


                                                                                                                                   Marina Ferrer





Otro feminismo es posible, defiende la ministra alemana de Asuntos Exteriores, la verde Annalena Baerbock. El feminismo anclado en realidades, no en cuestiones ideológicas y partiendo de obviedades, como es cerca de la mitad de la población del mundo son mujeres, pero ni siquiera en democracias avanzadas se ha logrado la paridad. La brecha de género persiste en el ámbito político, el económico, el laboral o el social, por no hablar de la lacra de la violencia sexual. Hasta hace unos pocos años, un asesinato o agresión por parte de la pareja o expareja se consideraban en Alemania “crímenes privados”, con escasa repercusión en los medios.


“No pretendemos una revolución. Partimos de lo que debería ser una obviedad, como es la defensa de la igualdad de derechos de la mujer en todo el mundo”, proclamó Baerbock esta semana, al presentar las “Líneas marco de una política Exterior y de Ayuda al Desarrollo feminista”. Lo hizo acompañada de la ministra de Ayuda al Desarrollo, la socialdemócrata Svenja Schulze, aunque el proyecto lleva el sello personal de Baerbock.


No se trata de un simple “panfleto”, explicó la titular de Exteriores. Es un documento de 89 páginas, pormenorizado por capítulos, incluidos los instrumentos con que cuenta su ministerio para llevar a la realidad ese objetivo. Y también los déficits en paridad de su departamento: un 49,8 % de los empleados de Exteriores, dentro y fuera del país, son mujeres, pero principalmente en puestos administrativos o de intérpretes. Solo un 27 % de los altos cargos -incluidos embajadores – están ocupados por mujeres.


El objetivo declarado más ambicioso -y verificable- atañe a la Ayuda al Desarrollo: para 2025, un 90 % de los fondos y recursos de ese departamento deben destinarse a proyectos que impulsen la paridad de género. Sea en África, en América Latina o cualquier otra parte del mundo. Algo difícil de llevar a cabo, admite Baerbock, en casos como Afganistán, donde el régimen taliban trata de excluir a la mujer del mundo laboral o la gestión de cualquier empresa o proyecto. “Tenemos ante nosotros el dilema de cómo seguir apoyando a la mujer afgana, cuando solo puede hacerse a través de ONG gestionadas por hombres”, en palabras de la ministra.


Cada uno de los proyectos que apoye el departamento de Ayuda al Desarrollo -lucha contra la hambruna, contra la pobreza extrema, contra la crisis climática, por el acceso a la sanidad o a la energía- debe contemplar el aspecto de la paridad de género, coinciden Schulze y Baerbock. El plan de ambas ministras cuenta con el respaldo del tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz y fue refrendado en su último Consejo de Ministros.


El sello de la política exterior feminista estaba entre las prioridades de Baerbock al asumir su puesto, en diciembre de 2021, tras la victoria del socialdemócrata Scholz. Se puso fin ahí a 16 años de mandato de la conservadora Angela Merkel. La mera presencia de una mujer al frente de la primera potencia europea, considerada además exponente de un liderazgo sólido, dialogante y sensato, fue un hito para el feminismo, pese a que la propia Merkel tardó bastante en sentirse identificada con ese término. 


La realidad es que tras su retirada la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que Merkel lideró durante 18 años, volvió a manos de un hombre, Friedrich Merz, un rival interno histórico de Merkel. En el Bundestag (Parlamento federal) de la presente legislatura, apenas un 31 % de los escaños está ocupado por diputadas. Y en el tripartito de Scholz tampoco se ha logrado la paridad, principalmente porque solo los Verdes cumplen con ese criterio en el reparto de carteras, mientras que los liberales ni se lo plantean.


“Los parlamentos de México o Sudáfrica nos dan lecciones de paridad”, reconoció Baerbock, para destacar que, en cuanto a gobiernos , los buenos ejemplos proceden de España o Chile.

El concepto de política exterior feminista no es nuevo. Lleva un siglo de discusiones e implementación en distintos países, a partir de la idea lanzada en el Congreso Internacional de la Mujer en La Haya, de 1915. Países como Canadá o España mantienen esa bandera, mientras que Suecia, lo abandonó en 2022 tras el relevo en el poder de la socialdemócrata Magdalena Andersson por el conservador Ulf Kristersson, al frente de una coalición centrista con el apoyo externo de la ultraderecha.


El término “Real-Feminismus” encaja con la línea los Verdes. Baerbock representa, como el vicecanciller y ministro de Economía, Robert Habeck, a los “realos” o pragmáticos dentro de la formación ecologista. La otra corriente, los “fundis”, prácticamente se extinguió. En tiempos de Joschka Fischer en Exteriores, bajo el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005), aún complicaron la vida a los “realos”. Uno de los últimos representantes destacados esa ala, el diputado Anton Hofreiter, es ahora máximo defensor de los suministros de armas a Ucrania, como lo son Baerbock y Habeck.

sábado, 4 de marzo de 2023

A doble página

 Revifa el ‘made in Germany’


Quan el febrer del 2022 el can­ce­ller Olaf Scholz va anun­ciar l’ano­me­nat Zeitwende –canvi d’era– en la política de defensa ale­ma­nya, més d’un es va fre­gar els ulls. Ale­ma­nya s’havia com­por­tat des la fi de la Segona Guerra Mun­dial com un país poruc –o pru­dent-- quant a defensa, admi­nis­trat per les qua­tre potències ven­ce­do­res sobre el nazisme –els EUA, França, el Regne Unit i la Unió Soviètica–. Amb la reu­ni­fi­cació pac­tada amb aquests ali­ats, el 1990 es va donar per aca­bada la guerra freda i la por a una con­fron­tació dins el seu ter­ri­tori entre el bloc occi­den­tal i el soviètic. Va enfi­lar cap a la des­mi­li­ta­rit­zació, les reta­lla­des en defensa i el pas a l’exèrcit pro­fes­si­o­nal: dels 460.000 sol­dats que tenia el 1991, es va bai­xar als 183.000 actu­als.

Part del vis­ti­plau dels ali­ats a una nova Ale­ma­nya unida venia del com­promís més o menys explícit per part del país uni­fi­cat de man­te­nir la dis­creció en matèria de defensa, a canvi de ser una potència econòmica i demogràfica. Era i és un país sense arse­nal nuclear propi, però amb la base dels EUA més gran d’Europa al seu ter­ri­tori, a Rams­tein.

Des­mar­catge de Merkel


La Zeitwende de Scholz no altera aquest esquema, pel que fa al domini econòmic. Però implica un gir dràstic res­pecte a la des­pesa en defensa. Amb Angela Merkel al poder, Ale­ma­nya havia impa­ci­en­tat tant el demòcrata Obama com el repu­blicà Trump amb el seva aus­te­ri­tat defen­siva, molt per sota de l’objec­tiu del 2% mar­cat per l’OTAN

De cop, amb el dis­curs del Zeitwende al Bun­des­tag, Scholz va aban­do­nar la timi­desa defen­siva. D’una banda, perquè anun­ci­ava un paquet d’inver­si­ons de 100.000 mili­ons d’euros per posar al dia el seu exèrcit. De l’altra, perquè liqui­dava la norma de no lliu­rar arma­ment a regi­ons en con­flicte. Scholz garan­tia tot el suport huma­ni­tari, finan­cer i arma­mentístic a Ucraïna, com a país víctima d’una guerra d’agressió.

El canvi d’era no ha estat tan dinàmic com hau­ria vol­gut el pre­si­dent ucraïnès, Volodímir Zelenski. La pri­mera par­tida de sub­mi­nis­tra­ments ale­many sem­blava un acu­dit dolent: 5.000 cas­cos de sol­dat, va pro­me­tre la lla­vors minis­tra de Defensa, Chris­tine Lam­brecht.

Però a poc a poc Ale­ma­nya es va anar posant les piles. L’any 2022 es va tan­car amb el segon millor balanç per a la indústria d’arma­ment del país: Ale­ma­nya va expor­tar arreu del món 8.350 mili­ons d’euros en mate­rial bèl·lic. Més d’una quarta part d’aquest total –2.240 mili­ons d’euros– van anar des­ti­nats a Ucraïna. En for­ma­ven part 30 blin­dats lleu­gers del tipus Gepard i 14 obu­sos, cinc llançamíssils i dues bate­ries del sis­tema de defensa antiaèria Iris-T. Un 47,5% d’aquest volum expor­tat era mate­rial de guerra i la resta, logístic. El per­cen­tatge més alt en deu anys.

Can­ce­ller sota pressió


Tot això pas­sava encara el 2022, quan Scholz con­ti­nu­ava sota for­tes pres­si­o­nes dels ali­ats occi­den­tals, prin­ci­pal­ment de Polònia i els bàltics, i se li retreia len­ti­tud en els sub­mi­nis­tra­ments.

El punt màxim es va pro­duir a prin­ci­pis de 2023, les set­ma­nes en què des de totes ban­des, i espe­ci­al­ment des de Polònia, es cri­ti­cava Scholz perquè no donava llum verd als Leo­pard2, els tancs que Zelenski neces­sita per recu­pe­rar el ter­ri­tori con­que­rit per Rússia. No només no acce­dia a enviar-ne dels del seu exèrcit –en té uns 350, segons Defensa--, sinó que, al damunt, no auto­rit­zava els seus ali­ats de l’OTAN a posar-ne de pro­pis a dis­po­sició d’Ucraïna. Els Leo­pard són de fabri­cació ale­ma­nya i, per tant, es neces­sita el seu permís per lliu­rar-los a un ter­cer.

Quan Scholz hi va donar llum verd, mig món par­lava dels Leo­pard2 –que Ale­ma­nya fabrica des dels anys vui­tanta– com si fos­sin la clau per gua­nyar la guerra. El can­ce­ller en va posar a dis­po­sició d’Ucraïna 14, que més tard s’han con­ver­tit en 18. Molts dels ali­ats que tant pres­si­o­na­ven es van ama­gar una estona, fins que van començar a mate­ri­a­lit­zar-se ofer­tes amb comp­ta­go­tes.

Catorze més per part polo­nesa; deu per part espa­nyola, com va pro­me­tre el pre­si­dent del govern, Pedro Sánchez, en la seva visita a Zelenski un dia abans de l’ani­ver­sari de l’inici de la invasió.

Els vells Leo­pard2 són el nou segell made in Ger­many o garan­tia de soli­desa, mobi­li­tat i eficiència. La millor publi­ci­tat pos­si­ble per al seu fabri­cant, Krauss Maf­fei Weg­mann. Ucraïna encara no té asse­gu­rada la xifra dels 88 tancs –o un batalló– que es con­si­de­rava necessària per a una pri­mera ton­gada. Però men­tres­tant Ale­ma­nya ha començat a posar al dia més d’un cen­te­nar dels encara més vells, els Leo­pard1, dels magat­zems d’aquests fabri­cants per lliu­rar-los entre aquest any i el vinent a Ucraïna. El full de coman­des no para de créixer.

El “no a la guerra” ja no és verd

Tam­poc la llista que el Minis­teri de Defensa actu­a­litza cada set­mana amb el mate­rial sub­mi­nis­trat o com­promès en ferm a Ucraïna. Hi ha 500 míssils anti­a­e­ris Fin­ger, bate­ries de defensa Patriot, 40 tancs lleu­gers Mar­der, 300.000 peces de munició per als Gepard, 156.000 gra­na­des de mà, 22 mili­ons de bales d’arti­lle­ria i 90 sen­sors per detec­tar drons. Els cas­cos de l’exmi­nis­tra Lam­brecht han que­dat engo­lits en una llista amb més de 150 cate­go­ries.

El titu­lar de Defensa és ara Boris Pis­to­rius, que ha donat dina­misme a aques­tes par­ti­des i al paquet de 100.000 mili­ons d’euros anun­ciat per Scholz per moder­nit­zar el seu exèrcit. Els pri­mers 30.000 mili­ons es començaran a tra­duir en coman­des aquest any, segons Pis­to­rius.

Rhein­me­tall, l’empresa més gran del sec­tor a Ale­ma­nya, amb 29.500 tre­ba­lla­dors, espera rebre aquest 2023 tant noves coman­des inter­nes com d’altres països de l’OTAN. Hecker & Hoch ha començat a ampliar plan­ti­lla, segons expli­cava el seu pre­si­dent, Jens Bodo Koch, a l’agència ale­ma­nya de notícies Dpa. La Bun­deswehr (exèrcit ale­many) es que­darà sense els Leo­pard2 per entre­nar els seus sol­dats quan lliuri els 18 pro­me­sos a Ucraïna. Del 350 que teòrica­ment té el seu exèrcit, només n’hi ha uns vint de pre­pa­rats per entrar en ser­vei. “En Defensa, reno­var les existències no és com anar al super­mer­cat”, deia en una visita a la tropa Pis­to­rius. Les noves coman­des neces­si­ten al seu temps. Però el made in Ger­many arma­mentístic ale­many bull d’acti­vi­tat.

Que tot això passi amb un tri­par­tit al govern entre soci­al­demòcra­tes, verds i libe­rals pot sem­blar con­tra­dic­tori. La minis­tra d’Afers Estran­gers, Anna­lena Baer­bock, i el d’Eco­no­mia, Robert Habeck, tots dos dels Verds, han estat el motor del lliu­ra­ment d’armes a Ucraïna en els moments en què Scholz s’enca­llava.

Habeck ocupa la posició de vice­can­ce­ller en la coa­lició i, com a titu­lar d’Eco­no­mia, és qui auto­ritza for­mal­ment les expor­ta­ci­ons d’armes. Tant ell com Baer­bock havien defen­sat, ja des dels seus temps a l’opo­sició, la línia més dura envers Mos­cou. “La pau no és sub­missió”, sosté la minis­tra. A Ale­ma­nya, les mar­xes del “No a la guerra” no les con­voca l’eco­pa­ci­fisme, sinó un duet con­tra natura: la líder del sec­tor comu­nista de l’Esquerra, Sahra Wagenk­necht, i la figura més des­ta­cada del femi­nisme històric ale­many, Alice Schwar­zer.

Pri­mer van publi­car un mani­fest en què dema­na­ven l’atu­rada del sub­mi­nis­tra­ment d’armes a Ucraïna que va pro­vo­car el rebuig de tot l’espec­tre par­la­men­tari, menys de la ultra­dreta Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD). La cúpula de L’Esquerra es va dis­tan­ciar de les mar­xes de Wagenk­necht, on hi ha més presència dels radi­cals de dre­tes que del par­tit ideològica­ment més pro­per al comu­nisme.

Més que una anècdota


La coa­lició atípica entre aques­tes dues dones podria sem­blar una mera anècdota. Wagenk­necht defensa posi­ci­ons sem­blants a les de l’AfD en qüesti­ons com ara l’aco­llida de refu­gi­ats, men­tre que a Schwar­zer se la iden­ti­fica de fa temps amb posi­ci­ons molt con­ser­va­do­res.El cas és, però, que la pri­mera d’aques­tes mar­xes, el 25 de febrer, va aple­gar davant la Porta de Bran­den­burg de Berlín dese­nes de milers de segui­dors, entre ban­de­res pro Vladímir Putin i d’altres iden­ti­fi­ca­bles com del paci­fisme històric ale­many. El líder de l’ala més radi­cal de l’AfD, Björn Höcke, ja ha con­vi­dat Wagenk­necht a ingres­sar al seu par­tit.

viernes, 3 de marzo de 2023

Chau Giffey

Berlín despedirá al tripartito de izquierdas tras el corto mandato de la alcaldesa

Marina Ferrer


La socialdemócrata Franziska Giffey se convirtió en 2021 en la primera alcaldesa de la ciudad-estado de Berlín. Pero el suyo ha sido un mandato efímero, marcado por el caos logístico que se generó en esos comicios y que derivó en la anulación de los resultados.

Fue preciso convocar de nuevo a las urnas a los 2,8 millones de electores de la capital alemana, por decisión del Tribunal Constitucional. Unas semanas después de la repetición de los comicios, Giffey ha renunciado a tratar de seguir al frente de su tripartito con Verdes y La Izquierda. Se decantó por una gran coalición liderada por la Unión Cristianodemócrata (CDU), cuyo candidato, Kai Wegner, anunció este jueves el inicio formal de las negociaciones.

El partido conservador ganó los comicios del pasado 12 de febrero al alzarse con un 28 % de los votos. El Partido Socialdemócrata (SPD) de Giffey cayó a su peor resultado histórico en la capital alemana, con un 18,4 %, el mismo porcentaje que los Verdes. A ese empate se sumó el hecho de que la alcaldesa debía su segundo puesto a apenas 53 votos, los que le separaban de Bettina Jarach, la líder de los Verdes y su compañera de la coalición saliente.

La situación podía haber sido incluso peor para Giffey. Wegner, presumiblemente el nuevo alcalde, tenía ante sí la posibilidad de elegir al partido de Jarach como socio, con el que mantuvo algunos contactos de sondeo entre elogios mutuos al espíritu constructivo.

Giffey, ministra de la Familia en la cuarta legislatura de la conservadora Angela Merkel y representante del ala más centrista del SPD, optó por abrazar la gran coalición. Perderá el puesto de alcaldesa, pero asegura para su partido la posición de socio de Gobierno. Quedan fuera los Verdes y la Izquierda, partido en lucha por su supervivencia, ya que a escala federal está en la cuerda floja del 5 %, el mínimo para obtener escaños.

El “Land” de Berlín ha estado gobernado durante más de veinte años por alcaldes socialdemócratas. En rigor, a Giffey no se la podía responsabilizar del caos que obligó a repetir los comicios de 2021. Era la candidata del partido, sin cargos en la ciudad-estado, y su propósito era suceder a su correligionario Michael Müller.

Sin embargo, se la identifica con una mala gestión aparentemente endémica del “Land”, cuyo más reciente exponente fue la incapacidad para organizar unas elecciones en la capital de la primera potencia europea.

jueves, 2 de marzo de 2023

Arranca Marina





Scholz insiste en el rearme ante su encuentro con Biden y recuerda que “la sumisión no es paz”

                                                                                                                                                     Marina Ferrer


“El amor por la paz no puede significar sumisión al vecino más poderoso. Si Ucrania renuncia ahora a defenderse el resultado no será la paz, sino el fin de Ucrania”, proclamó Olaf Scholz desde el Bundestag (Parlamento federal), el mismo lugar donde hace casi exactamente un año anunció la llamada “Zeitwende” -”cambio de era”- en la política de Defensa de la primera potencia europea. El propósito de esa declaración era hacer balance de lo que se ha materializado en ese cambio de paradigma de un país cuyo ejército arrastraba años de recortes presupuestarios y abandono. 

El fondo especial de 100.000 millones de euros anunciado entonces, destinado a poner al día a las fuerzas armadas de la República Federal de Alemania (RFA) aún no se ha plasmado en la realidad. Pero sí lo ha hecho el compromiso expresado entonces por el socialdemócrata Scholz, con el apoyo de sus socios verdes y liberales, de prestar todo el apoyo humanitario, financiero y militar posible a Ucrania. Fue también un cambio de paradigma para un país que hasta entonces no entregaba armas a regiones en guerra.

La RFA es en términos absolutos el principal contribuyente de la Unión Europea (UE) a la ayuda que llega a Kiev, por mucho que Polonia y otros aliados hayan reprochado a Scholz lentitud en la toma de decisiones. Con la dimisión a principios de este año de la que fue ministra de Defensa, Christine Lambrecht y el relevo a favor del asimismo socialdemócrata Boris Pistorius, Alemania ha dejado de ser el aliado titubeante.

Un factor clave fue el debloqueo a los envíos de carros de combate del tipo Leopard2, de fabricación alemana. El ejército de Scholz se desprende de 18 de esos blindados -y queda sin ninguna unidad en activo en su territorio para la instrucción de sus soldados. Es la mayor aportación por parte europea al batallón de 88 unidades que espera recibir Kiev en los próximos meses, a los que se sumarán hasta final de año y 2024 de un centenar de los Leopard1, que han recibido asimismo el visto bueno de Berlín para su entrega.

La declaración de Scholz precedió a la partida del canciller hacia Washigton para reunirse con el presidente Joe Biden. El propósito de ambos líderes es mostrar cohesión. Alemania, como Estados Unidos, están determinados a defender la tesis del aislamiento internacional de Rusia, por mucho que su ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, se exhibiera en la reunión del G20 de Nueva Delhi con varios de sus homólogos.

Ante el Bundestag ,el canciller reiteró el propósito de aumentar el gasto en Defensa hasta el objetivo marcado por la OTAN del 2 % del Producto Interior Bruto (PIB). En 2020, el porcentaje alemán estaba en el 1,1 %, mientras que en 2021 se había subido al 1,3 %. “Hemos puesto fin a la situación de abandono de nuestras fuerzas armadas. También hará un aumento consolidado del presupuesto de Defensa hasta alcanzar la meta del 2,0 %”, aseguró Scholz.