domingo, 26 de abril de 2009

Animando el blog


"Blancanieves" mexicana vestida por Gaultier triunfó en Berlín

 

Gemma Casadevall

Berlín, 26 abr (EFE).- La bailarina mexicana Elisa Carrillo Cabrera triunfó hoy en Berlín como sensual "Blancanieves" vestida por Jean Paul Gaultier, desde el escenario de la Deutsche Oper y como protagonista de una coreografía del francés Angelin Preijocal.

Más felina que dulce, con una cabellera azabache, como quiere el cuento y de tez menos blanca de lo que pensaron los hermanos Grimm, Carrillo se alzó como heroína de "Schneewittchen" -"Blancanieves"-, estrenado hoy como plato fuerte de la temporada berlinesa.

Se trata de una producción potente, tanto por el nombre de Gaultier, como por venir refrendada por las dos grandes óperas de Berlín -es producción de la Staatsoper Unter den Linden, en el antiguo lado oriental, y se estrenaba en la Deutsche, al otro lado de la ciudad-.

Gaultier no se lo puso fácil a algunos miembros del cuerpo de baile de la Staatsoper. A la madre de Blancanieves, Bettina Thiel, le corresponde alumbrar a su hija sobre talones de muchos centímetros. En circunstancias parecidas se desenvuelve la madrastra, Beatrice Knopp, convertida en una dómina con mucho látex, arriesgada capa y polisón y, encima, sobre calzado de vértigo.

Mientras Elisa Carrillo cimbrea, se envuelve y desenvuelve sobre su príncipe, Leonard Jakovina, sin el menor obstáculo por parte de su fina túnica y descalza, a su enamorado le corresponde contenerse en un ceñidísimo traje de torero.

Los cuentos son buena materia para el ballet y el cuerpo de baile de la Staatsoper allanó cualquier traba derivada de los diseños de Gaultier, en una producción que Preijocal había mostrado ya en el Festival de Lyon y que en Berlín tuvo su estreno internacional enriquecida con el sello de las dos óperas de la capital alemana.

Preijocal eligió para su composición la música de Gustav Mahler, con fragmentos de varias de sus sinfonías y algún que otro toque de música electrónica.

Los decorados -de Thierry Leproust- compartieron protagonismo con los diseños de Gaultier y los "cómplices" de Blancanieves, los enanitos, se erigieron en vencedores morales de la gala.

Puesto que no podían ser enanos -ni siquiera bajitos-, Prejocal los convirtió en ágiles alpinistas trepadores, tan asexuados frente a los encantos de Blancanieves como los personajes del cuento, pero mucho mejor dotados para el ballet.

Una creativa escena con los siete trepando por sus correas de escalador se llevó una de las ovaciones más cerradas de la gala, junto con la endiablada danza de la madrastra cuando, por fin, se despoja de los altísimos talones para mostrar todo su poderío.

En el cómputo final, los "pas de deux" de Carrillo y Jakovina se ganaron los bravos generalizados, desde que arranca su descubrimiento como enamorados -en una pieza muda, sin música- hasta el beso que devuelve a la vida el cuerpo inerme, pero con todo cimbreante, de Blancanieves.

La imagen de la Carrillo, a pecho descubierto, dormida entre un colchón de rojas manzanas, ocupa desde hace semanas las carteleras berlinesas, como un reclamo mediático para este plato fuerte de la temporada de ballet de la capital.

La escena es inexistente sobre el escenario, pero la Blancanieves mexicana no precisa más imán que ella misma para acaparar ovaciones. EFE

gc/ma

martes, 21 de abril de 2009

Una noche en la ópera


La amenaza integrista se llama Fritz


Se abre juicio al grupo de Sauerland, célula integrista de conversos alemanes

 

Gemma Casadevall

Berlín, 21 abr (EFE).- La audiencia territorial de Düsseldorf abre mañana el macroproceso contra el cuarteto integrante del grupo de Sauerland, una célula islámica presuntamente liderada por dos conversos alemanes, detenidos en 2007 con 730 kilos de explosivos y a los que se imputa planear atentados en todo el país.

Fritz Gelowitz, de 29 años y convertido al islam a los 15; Daniel Schneider, de 23 y musulmán desde 2003; el turco-alemán Atila Selek, de 24 años y nacido en Alemania, y Adem Yilmaz, turco de 39 años que llegó al país hace 20 años, son los encausados como presuntos miembros de la Unión Islámica de la Yihad (IJU), célula de Al Qaeda.
El proceso será presidido por el juez Ottmar Breidling, avezado en casos de terrorismo islámico, quien asume un juicio que se perfila largo y complejo, cuyas actas alcanzan los 530 archivadores y para el que sólo la fiscalía ha convocado a 219 testigos.
Los investigadores han advertido del enorme grado de fanatismo del grupo, especialmente en el caso de los dos conversos. Los expertos judiciales alemanes pronostican que, conociendo a Breidling, cortará de raíz cualquier provocación de los acusados en la sala.
Para los medios, la célula de Sauerland nació en septiembre de 2007, pero los servicios de seguridad llevaban año y medio observándoles de cerca.
El 4 de septiembre, finalmente, un comando de elite entró al asalto en una casa de vacaciones de la idílica localidad de Oberschledorn (oeste de Alemania) y sacó de ahí, descalzo y esposado, a Schneider, el presunto cabecilla.
Tras meses de seguir sus movimientos, se dio la orden de pasar a la acción ante la certeza de que habían empezado a manipular los 730 kilos de material explosivo, almacenado en 26 toneles. Estaban provistos de 26 detonadores, por lo que se temía que en cualquier momento podían perpetrar un atentado.
A la detención de Schneider siguió la de Gelowitz, estudiante de Economía de Ulm que se hacía llamar por sus colegas Abdalah, y también la de Yilmaz. Completó el cuarteto Selek, extraditado en 2008 por Turquía, como presunto suministrar del material explosivo.
El ministro alemán del Interior, Wolfgang Schäuble, habló de una nueva dimensión de la amenaza terrorista, ante la evidencia de que quienes estaban dispuestos a perpetrar los atentados no eran ya terroristas reclutados de países islámicos, sino jóvenes conversos alemanes.
Entre los objetivos que barajaban se encontraban el aeropuerto de Fráncfort, la base militar aérea de EEUU de Ramstein, la mayor de Europa, así como estadios de fútbol o estaciones ferroviarias y otros lugares en ciudades como Düsseldorf, Múnich, Stuttgart y Colonia.
Mientras tres de los acusados estaban en prisión preventiva y el cuarto en proceso de extradición, la policía llevó a cabo sucesivas redadas en varios estados federados del sur, norte y oeste del país.
En una de estas operaciones, hace unos meses, fueron registrados los domicilios de dos ciudadanos serbios, sospechosos de haber proporcionado a Gelowicz detonadores militares.
Se sospecha que la célula estaba apoyada por islamistas serbios, según el último número del semanario "Der Spiegel", que se remitía al Departamento Federal de Investigaciones de lo Criminal (BKA).
La defensa fundamentará sus alegatos en el supuesto de que sin apoyo logístico no habrían sido capaces de llevar adelante sus planes y que eran instrumentos de algún "agente provocador".
La fiscalía los considera elementos dispuestos a actuar por sí mismos, que se habían equipado asimismo por decisión autónoma para ello, movidos por un fanatismo desconocido hasta ahora entre ciudadanos alemanes. EFE
gc/jcb/ah

jueves, 12 de marzo de 2009

Aktion T-4

Museo Judío recupera la voz de las víctimas de la eutanasia nazi

 

Gemma Casadevall

Berlín, 12 mar (EFE).- El Museo Judío de Berlín ha recuperado la voz de las víctimas del programa de eutanasia nazi, a través de una exposición que recorre el delirio racista del Tercer Reich y su clase médica cómplice e invita a reflexionar sobre los límites éticos de la genética actual.

El caso de Martin Bader, zapatero remendón, pone rostro a lo que fue el destino compartido por las 210.000 víctimas de la "Aktion T-4", el plan de exterminio del Tercer Reich para inválidos, débiles mentales o pacientes afectados por enfermedades genéticas.

Bader no padecía ninguna dolencia congénita, pero había quedado inhabilitado para el trabajo como consecuencia de una gripe contraída ya adulto, que degeneró en Parkinson.

"Su diario, sus cartas y las actas médicas desde que ingresó en el centro de Bad Schussenried hasta que le trasladaron a las cámaras de la muerte de Grafeneck se convirtieron para mi en la voz del padre que murió", explicó a EFE Helmut Bader, el hijo de la víctima, quien ha participado en la elaboración de la muestra.

Bader tenía un año cuando su padre ingresó en los ficheros de la medicina nazi, en 1934, un año después de la llegada de Hitler al poder. De las consideradas revisiones de rutina iniciales pasó al ingreso en Bad Schussenried y luego el traslado al lugar donde moriría, en Grafeneck (sur de Alemania).

"Sus cartas me devolvieron al hombre jovial que fue y cuya vida quedó a manos del T-4", explicó su hijo. El programa de eutanasia nazi, orquestado entre 1940 y 1941, tomó ese nombre del domicilio donde se fraguó, en la Tiergartenstrasse número 4 de Berlín.

"Fue la continuación del programa de esterilización forzosa emprendido por Hitler inmediatamente después de llegar al poder. O una estación intermedia del exterminio masivo de Auschwitz", indicó Margret Kampmeyer, comisaria de la muestra.

La exposición, titulada "Medicina mortal. La obsesión por la raza del nacionalsocialismo", toma el material ya exhibido por el Museo del Holocausto de Washington, ampliado con los documentos de esas víctimas y "desposeído de la escenificación de esa muestra, más emocional y concebida para el público americano", indicó Kampmeyer.

Sobria, sin dramatismos, la exposición berlinesa traslada al edificio en zigzag obra del arquitecto Daniel Libeskind lo que empezó como programa de "higiene étnica" y desató el genocidio.

Unas 400.000 personas, mujeres, niños y hombres adultos fueron sometidos a la esterilización forzosa, sea por padecer enfermedades genéticas o por favorecer la 'arianización' del Tercer Reich.

A este colectivo siguieron las víctimas del T-4, programa que Hitler no llevó a sus últimas consecuencias. Se interrumpió en 1941 "dado que las víctimas no eran únicamente judíos, sino también ciudadanos arios, lo que generó presión social", dijo Kampmeyer.

La presiones de la iglesia, entre otras, y el miedo a que "a los enfermos mentales siguieran simplemente los viejos" hicieron dar marcha atrás a Hitler. Aparentemente, al menos, ya que en realidad había puesto en marcha su plan de exterminio masivo.

La muestra recupera las teorías de la eugenesia y sus pioneros alemanes, así como el concepto de política familiar nazi, y deriva luego en Auschwitz y los monstruos de la clase médica, como Josef Mengele y sus experimentos letales con niños gemelos, a ser posible gitanos.

Sus salas ilustran no sólo planes secretos, como el T-4 o Auschwitz, sino también campañas públicas, como los "diez mandamientos" para una buena elección del cónyuge.

Algunos de los mandatos harían sonreír -"casarse sólo por amor", puesto que a mayor felicidad mejor funciona la procreación-, de no ir acompañados de otros dónde queda la intencionalidad racista: hay que elegir a un alemán o al menos un nórdico, puesto que toda mezcla de razas implica distorsión en el objetivo de pureza aria.

"Cuando leemos que en tal o cual clínica de EEUU se investiga para que los padres puedan seleccionar el color de piel u ojos de sus hijos deberíamos dar la alarma. No son nazis. Pero la genética actual necesita también sus límites éticos", dijo Cilly Kugelmann, directora del programa de exposiciones del Museo Judío berlinés.

El cartel que ilustra la exposición muestra el catálogo del color de ojos elaborado en 1910, mucho antes de la llegada de Hitler al poder, por médicos alemanes. EFE

gc/ik

(fotos)

jueves, 5 de marzo de 2009

Paladeando la cicatriz


Neues Museum regresa a su Isla y convierte en bellos los estragos del tiempo

 

Gemma Casadevall

Berlín, 5 mar (EFE).- La Isla de los Museos de Berlín completó un largo proceso de revitalización con la presentación hoy del Neues Museum, la última de sus piezas que seguía cerrada y que el arquitecto David Chipperfield ha convertido en monumento a los estragos del tiempo.

El genio del arquitecto, combinado con la majestuosidad de los museos vecinos -Pergamon, Altes Museum, Bode y Alte Nationagalerie-, lograron rescatar con toda su belleza un edificio comido por las bombas de la Segunda Guerra Mundial, y darle la dignidad precisa para alojar de nuevo a Nefertiti, la Reina del Nilo.
Lo que quedó, quedó. Lo que se vino abajo, se sustituyó por piedra nueva y blanca, rectas columnas, suelos de madera y estructuras de acero. Nada de rellenar huecos con imitaciones de materiales pasados ni recomponer mosaicos destruidos por las bombas.
Este es el concepto aplicado por Chipperfield a una remodelación que deja al aire las cicatrices del tiempo y no tapona siquiera los balazos que quedaron en sus paredes.
El edificio, construido en 1843 según los planos de Friedrich August Schüler, fue parcialmente destruido por dos bombardeos, en 1943 y 1945. Las autoridades germano-orientales lo dejaron tal cual, en los años de la división de la ciudad.
Ahora, bajo el prisma de Chipperfield, reabrió sus puertas para completar la Isla de los Museos, el mayor proyecto de recuperación museística llevado a cabo desde la Caída del Muro, en 1989.
El Pergamon y el Altes Museum, dos clásicos, se habían mantenido en funcionamiento pese a las obras de restauración exterior -cuya última fase se prolongará hasta 2026. Los más dañados, como la Alte Nationalgalerie y el Bode, fueron reabiertos en 2001 y 2006.
Ahora le llegó el turno al Neues Museum, cerrado desde 1939, cuando el Tercer Reich decidió trasladar a lugar seguro sus colecciones, incluido el bello busto de Nefertiti.
"Tras once años de trabajo y confrontación con la historia, me llegó la hora de devolver las llaves. Voy a hacerlo a disgusto", admitió Chipperfield, ante la entrega protocolaria de llaves al alcalde-gobernador de la ciudad, Klaus Wowereit.



Suya es la rectilínea escalinata que sustituye a la que levantó Schüler -sobre cuya tribuna quedó instalado el busto Nefertiti-, destruida por el incendio desatado por los bombardeos de 1943.
De los tiempos de Schüler se conservó en cambio la cúpula del ala norte, donde ahora se colocará de nuevo a la Reina del Nilo.
Por las tres plantas del museo se distribuirán las restantes piezas de la colección de arte, sarcófagos, relieves, joyas y papiros egipcios, durante años alojadas en domicilios provisionales.
La recuperación total del Neues Museum se hará esperar unos meses. A la presentación hoy seguirán tres días de puertas abiertas, animadas por la coreografía de Sasha Waltz.
Luego cerrará de nuevo, para preparar el traslado de Nefertiti bajo la cúpula. La exposición se abrirá en octubre, en lo que será el fin de un tortuoso viaje de la Reina, a sus 3.300 años de edad.
El busto más bello del mundo, a decir de algunos, fue descubierto el 7 de diciembre de 1912 por el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt en unas excavaciones en el valle de Amarna, entre Luxor y El Cairo.
Primero fue presentada en sociedad en el mismo Neues Museum al que ahora regresará. Luego, en los años 30, estuvo a punto de regresar al Nilo, ante las exigencias de restitución de Egipto.
Hitler se opuso a devolverla. Oportunamente se la escondió en una mina de Turingia (este de Alemania) mientras caían las bombas sobre Berlín y ahí la encontraron las tropas estadounidenses.
En los años 50 fue exhibida en las afueras del sector americano, a partir de 1967 se la alojó en otro museo del lado occidental, en el barrio de Charlottemburg, donde se quedó cuatro décadas más.
En 2005 empezó otro periplo de domicilios provisionales, desde el futurista Kulturforum, compartiendo espacio con una instalación de neón, hasta el edificio prusiano del Altes Museum.
El último traslado de nuevo al Neues será de apenas 500 metros y sin salir ya de la Isla, donde reaparecerá con su inalterable sonrisa, bajo la nueva luz que ha dado al museo Chipperfield.
La remodelación del Neues costó 200 millones de euros (251 millones de dólares), del total que 1.000 millones (1.256 millones en dólares) invertidos en toda la Isla de los Museos. Chipperfield entregó hoy simbólicamente las llaves, aunque tiene pendiente de culminar una estructura, que comunicará por el exterior el Neues y un ala del Pergamon y que estará lista en el 2011. EFE
gc/nvm/dm

(con fotos)

domingo, 1 de marzo de 2009

Crónica 2, abril/junio 2009


Rothko en conversación con Giotto y Nefertiti




Gemma Casadevall


„En ninguna otra capital del mundo se siente tanto la historia como en Berlín“,  solemos decir los berlineses de adopción al visitante. Berlín ha convertido en imán las cicatrices de la historia en alternancia con el futuro. Y el diálogo entre el pasado y el presente, extrapolado de lo alemán a lo universal, parece haberse contagiado también de algunas de sus exposiciones.
El paseo del visitante por la primavera artística berlinesa empieza en la Gemäldegalerie, la pinacoteca enclada entre el futurista Kulturforum. Mark Rothko dialoga con su venerado Giotto, en una exposición volcada a evocar la vinculación anímica, a través de los siglos, del abstracto generador del „Color Field Paintings“ y un Fra Angelico que ni sabe ni padece de tal fascinación. La pinacoteca se lanza sin reparos a tal diálogo, después del fiasco con que cerró en febrero la vecina Neue Nationalgalerie su intento de hacer hablar a las penumbras de Paul Klee con el mundo de colorines de Jeff Koons.
Por si la conversación entre Giotto y Rothko acaba en nada, la pinacoteca apuesta paralelamente por lo inalterable e inaugura, con la llegada de la primavera, algo sin fisuras: „Los maestros von Flémalle y Rogier van der Weyden“.
Paseando un trecho más, en dirección oeste, el visitante se reencuentra con otro talento dialogante: Alberto Giacometti, en el Käthe Kollwitz Museum. A las estilizadas esculturas del suizo se las vio el pasado invierno conversando con Nefertiti, en el Altes Museum. El busto de Annette Arm, la musa con la que se casó Giacometti, habló ahí largo y tendido con Nefertiti. „El hombre que marcha“ se impuso sobre una esculturita de madera de diez centímetros y un total de otras diez piezas desarrollaron el diálogo sin complejos de Giacometti, alias el Egipcio, con la vasta colección de piezas originarias del Nilo. En el Käthe Kollwitz, Giacometti no viaja tan lejos. Su interlocutor ahí son las esculturas de Walter Moroder, cobrando sentido a través de los trazos del suizo.
A Nefertiti le importará poco que le hayan arrebatado la compañía de Annette Arm. Fue un lapso pírrico para una reina con 3.300 años encima,  impertérrita, a la espera de que se la reubique. Desde que en 1912 diera con ella el arqueólogo alemán Ludwig Borhardt, entre Luxor y El Cairo, la reina ha sido vagabunda célebre. Primero fue a parar al Neues Museum, luego los nazis la escondieron en una mina mientras los bombardeos aliados castigaban al Berlín de Hitler. Los americanos la rescataron del agujero y se la quedaron en el burgués barrio de Charlotemburgo. Con la reunificación empezó su regreso por etapas en dirección al Neues. Primero, a merced de los neones del Kulturforum. Luego, en el Altes. Ahora aguarda impasible a que esté lista su nueva vitrina en el Neues.
La sensación de esta primavera no deben ser las exposiciones, dicen los ideólogos del Patrimonio Prusiano, entidad que gestiona los museos estatales de la ciudad. La protagonista será la reapertura del Neues Museum, la última pieza de la Isla de los Museos. Destruido en un 70 por ciento por los bombardeos que no rozaron a Nefertiti, el Neues resucita por obra y gracia del talento arquitectónico de David Chipperfield, más los 300 millones de euros que costó la obra.
El estreno del Neues será este marzo, con las salas aún vacías, simplemente para que el visitante complete su paseo por el Pergamon, el Altes, el Boden y la Alte Nationalgalerie. Octubre llegarán Nefertiti y sus amigos. La Isla de los Museos habrá cerrado así la costosa recuperación iniciada tras la caída del Muro.
Los ideólogos del Patrimonio Prusiano podrán concentrar a partir de ahí sus múltiples sentidos en lo que, a juicio de una élite arquitectónica, es tan descomunal como aberrante: la reconstrucción del Palacio de los Hohenzollern, de la nada absoluta –de nuevo, culpa de los bombardeos- a la réplica orquestada por el italiano Francesco Stella. Será el „Centro Pompidou del siglo XXI“, dicen. Costará medio billón de euros, para cuando esté listo -2013- todos nos habremos aburrido de hablar del rebautizado Foro Humboldt. Y amputa la creatividad en aras de una mera carátula barroca, dicen los críticos.
En Berlín, el diálogo con la historia tropieza siempre en las palabras nazismo y  bombardeos aliados. Mientras, una ciudad de provincias, Halle, logró su pequeña maravilla: colocar una espectacular cubierta trapezoidal de alumnio con 300 toneladas de peso sobre una ruina sajona. Dos arquitectos españoles, Fuensanta Nieto y Enrique Sobajano, ensablaron las ruinas de castillo de Moritzburg, construido en 1513, en un moderno museo con 4.000 metros cuadrados de superficie.
En Moritzburg depositó el coleccionista Hermann Gerlinger una colección de 500 obras con los primeros espadas de Die Brücke y Der Blauer Reiter. Moritzburg, sobre una colina, tiene su „Ventana a la ciudad“, dos ventanales rectilíneos sobre la ciudad, con la ruina sajona en diálogo con Emil Nolde, Ernst Ludwig Kirchner, Lovis Corint, Max Liebermann, Vasily Kandinsky, Edvar Munch y Klee, entre otros. A una hora en cómodo viaje en tren desde Berlín.


 


sábado, 14 de febrero de 2009

Latinoamérica se zanpó los Osos

Canto quechua de "La teta asustada" ganó el Oro y "Gigante" cautivó a Berlín


Gemma Casadevall Berlín, 14 feb (EFE).- La Berlinale se rindió al canto quechua de la hispano-peruana "La teta asustada", de Claudia Llosa, ganadora del Oso de Oro de ese festival, erigido en plataforma del nuevo cine latinoamericano al dar otros tres premios a la uruguayo-argentina "Gigante", de Adrián Biniez.
El jurado presidido por la actriz escocesa Tilda Swinton, con la directora española Isabel Coixet entre sus miembros, optó por las cinematografías aún por explorar y dio su máximo honor a "La teta asustada", primer film de Perú a competición en la historia de la Berlinale y, además, hablado en un 40 por ciento en quechua.
"Gigante", rodada en Montevideo, ganó el Gran Premio del Jurado -compartido con la alemana "Alle anderen", de Maren Ade-, el galardón como mejor ópera prima y el Alfred Bauer, en memoria del fundador del festival, asimismo ex aequo con "Tatarak", del veterano Andrzej Wajda.
Biniez cautivó con la historia de su enorme vigilante de hipermercado enamorado de una empleada y subió hasta tres veces al escenario del Berlinale Palast a por sus sucesivos premios, primero emocionado, luego atónito y finalmente dando un alarido.
Llosa, emocionada hasta las lágrimas, dedicó su premio a Perú y recordó que el determinante papel de los coproductores españoles como plataforma de una cinematografía que difícilmente sale de sus fronteras. Su actriz principal, Magaly Solier, embelesó al auditorio al cantar una pieza en quechua, emotiva y mágica como en el filme.
La directora, de 32 años, nacida en Lima y afincada en Barcelona, representaba a una cinematografía debutante, la peruana, desde la magia de la lengua indígena. Biniez, nacido en Buenos Aires en 1974 y residente en Montevideo, acudía a Berlín con su primera película.
"La teta asustada" es una película enigmática, que transcurre entre agrestes paisajes de los barrios más pobres de Lima y que remite al drama de las miles de mujeres peruanas violadas o torturadas en los años de guerra y terrorismo.
Cuenta esa historia a través de Fausta, el papel que interpreta Solier, una muchacha que trata de dar un entierro digno a su madre, violada como miles de mujeres más en las dos décadas de guerra y terrorismo.
La película toma el nombre de la misteriosa enfermedad que, según el decir popular, transmiten a sus hijos a través de la leche materna las mujeres que fueron violadas o torturadas en el embarazo.
Coixet y Switon eligieron esa película, de corte sencillo, cargada de simbolismos y algo hermética, en un festival que plagado de grandes personajes femeninos y que recibió un buen desfile de divas, como Michelle Pfeiffer, Demi Moore y René Zerweger.
Ninguna gran estrella recibió premio, sino que los galardones, de acuerdo asimismo al sello personal de Swinton y resto de los miembros del jurado optaron por los independientes.
El Oso de Plata al mejor actor fue para el africano Sotigui Kouyate, por "London River", la película de Rachid Bouchareb a la que todas las apuestas daban como favorita, principalmente por el gran papel de Brenda Blethyn, que se quedó sin premio. La Plata a la mejor actriz fue para Birgit Minichmayr, por "Alle Anderen", segundo premio para el cine anfitrión.
El Oso al mejor director fue para el iraní Ashgar Farhadi, por "Darbareye Elly" ("About Elly"), otro de los favoritos que sí se llevó su merecidísimo premio. Otra película que encabezaba apuestas a los Osos, "The Messenger", del estadounidense Oren Moverman, tuvo que conformarse con una Plata al mejor guión.
Llosa y Biniez no fueron los únicos cineastas hispanoamericanos que se fueron con premio de la Berlinale. El Teddy, al cine de contenido homosexual, fue para "Rabioso sol, rabioso cielo", del mexicano Julián Hernández. La película vasca "Ander", de Roberto Castón, se llevó el premio de la Confederación Internacional de Cine de Arte y Ensayo.
La sección oficial de la Berlinale se cerró con la gala de la entrega de los galardones y la proyección, fuera de concurso, de "Eden in West", del director griego Costa-Gavras.
El domingo se prolongará aún el festival con el denominado día del espectador, con el que la Berlinale cumple con su tradición de festival más popular del mundo en su categoría.
En sus diez días de existencia, se proyectaron 282 películas, distribuidas en 1.238 sesiones y se vendieron un total de 270.000 entradas al público de a pie, lo que según cifras oficiales supone un nuevo récord de visitantes. EFE
gc/fpa
(foto)

La teta ganadora

Llosa: "La Berlinale es una escalera al futuro para el cine peruano"


Gemma Casadevall
Berlín, 14 feb (EFE).- La directora Claudia Llosa, ganadora del Oso de Oro de la Berlinale con "La teta asustada", acudió a Berlín consciente de que es una "escalera al futuro para el cine peruano", una cinematografía que debutó así en la sección a competición y lo hizo, además, utilizando el quechua.
"En mi película hay muchos símbolos adoptados de mitos y tradiciones peruanas. Como la escalera al futuro sobre la que se colocan los novios que van a casarse. Eso es para nuestro cine la Berlinale: una escalera al futuro", explicó a EFE la directora, de 32 años.
Para Llosa, nacida en Lima y afincada en Barcelona desde hace cinco años, el cine de su país "sale poco al exterior y, cuando lo hace, es de forma dispersa, sin continuidad".
Que su película llegara a la sección oficial de la Berlinale se debe, dice, a que es una coproducción española -intervinieron TVE, TV3, además de Wanda Visión-.
"Sin ese apoyo no estaríamos aquí, con una película hablada en un 40 por ciento en quechua", dijo. "La teta asustada" contó asimismo con el apoyo previo del World Cinema Fund, el fondo que destina la Berlinale a proyectos cinematográficos en Latinoamérica, África y Oriente Medio, entre otras regiones.
"Primero nos dijeron que veníamos aquí, pero pensé que sería en Forum o Panorama. Hasta hace un par de semanas no sabíamos que íbamos a competición", explicó. A la emotiva acogida que le brindó el festival, en el estreno el pasado jueves, siguió el viernes el premio de la crítica internacional FIPRESCI. Hoy, sábado, el triunfo fue redondo.
"La teta asustada" está centrado en el personaje interpretado por Magaly Solier, Fausta, una muchacha que lucha por dar un entierro digno a su madre. A través de ella se recorre el drama de miles de mujeres violadas en los años del terrorismo en Perú, entre 1980 y 2000.
"Es una película contra la impunidad". No se puede pasar página sobre las víctimas del terror, los muertos no pueden esconderse bajo una sábana blanca", apuntó Llosa.
"La teta asustada" toma el nombre de una extraña enfermedad que transmiten a sus hijos, a través de la leche materna, esas madres que han sido violadas o torturadas durante el embarazo.
"A esas víctimas se les ha negado hasta la identidad. Muchos no tienen ni carné de identidad. No nacieron, no murieron. Sin identidad, no hay recuerdo". añade.
Se estima que las dos décadas de guerra y terrorismo generaron 70.000 víctimas. "Fue un periodo negro, aún por explorar", explica.
"La teta asustada" es la segunda película de Llosa, tras "Madeinusa", de 2006, asimismo de coproducción española.
Llosa, emparentada con el escritor Mario Vargas Llosa -primo segundo de su padre-, se siente orgullosa de haber introducido un lenguaje hasta ahora inédito en la Berlinale, el quechua.
"Es un lenguaje que puede sonar aquí un poco enigmático. De eso se trata: de jugar con enigmas y con símbolos", resumió. Símbolos como la escalera al futuro, un mensaje de esperanza para los novios a punto de casarse, ahora ampliado a todo el cine peruano. EFE
gc/fpa

viernes, 13 de febrero de 2009

Latinoamérica, en el esprint

Wajda cerró la competición y se desató el baile de apuestas por el Oso


Gemma Casadevall Berlín, 13 feb (EFE).- La película "Tatarak", de Andrzej Wajda, puso hoy punto final a la sección a competición de la Berlinale y se desató el baile de las apuestas de quién se llevará el Oso, con "London River" y "The Messenger" como claros favoritos, seguidos del cine iraní y sin descartarse alguna sorpresa para Latinoamérica.
La quiniela de "Screen" -el magazine diario del festival- da como ganadora a "London River", de Rachid Bouchareb, seguida del film de Oren Moverman.
Son dos películas poderosas, la primera sobre padres que buscan a sus hijos entre las víctimas de los atentados de Londres de 2005; la segunda sobre un dúo de oficiales de EEUU, mensajeros que comunican a los familiares la muerte de cada soldado en Irak.
En ambos casos, además, magníficamente interpretados por Brenda Blethyn, la primera, y Woody Harrelson y Ben Foster, la segunda. No habría abucheos a tales Osos, de producirse.
Pero el jurado de la Berlinale no debe dejarse dirigir ni por la opinión general ni por el afán de complacer a todos, sino que entre sus cometidos está dar con su propia película.
Ha sido una Berlinale con grandes personajes femeninos, con muchas divas en acción -Michelle Pfeiffer, Demi Moore, Renée Zellweger-, todas ellas deslumbrantes y muy en su papel en la película, y con heroínas menos vistosas, pero con interpretaciones impactantes, como la citada Blethyn.
La última película, "Tatarak", aportó otra gran actriz, Krystina Janda, interpretando a una mujer madura prendada de un jovencito, uno de los temas recurrentes en esta Berlinale.
El jurado está dominado por dos mujeres: la actriz escocesa Tilda Swinton, su presidenta, más la directora española Isabel Coixet. Ambas, representantes del cine independiente, emotivo, de temas poderosos y ajenos a las historias consabidas.
Las acompañan el escritor sueco Henning Mankell, el director estadounidense-hongkonés Wayne Wang, y el de Burkina Fasso Gaston Kaboré, así como el dramaturgo y cineasta alemán Christoph Schlingensief, y la cocinera y "activista culinaria" estadounidense Alice Waters.
Mankell, seguido de Kaboré y Schlingensief, lanzó al abrirse la Berlinale una proclama a favor de África, del cine de contenido y beligerante y de abrir la mirada a cinematografías por explorar.
El cine iraní no puede quejarse de escasa atención en festivales europeos -ha sido presencia habitual en las últimas Berlinales- y "Darbareye Elly", de Asghar Farhadi, gustó a público y crítica.
Latinoamérica fue la gran vencedora en la anterior edición, con el Oso de Oro a la brasileña "Tropa de Elite" de Jose Padilha, y el premio Alfred Bauer y también de la crítica FIPRESCI a "Lake Tahoe", del mexicano Fernando Eimbcke.
Tras años de dominio argentino, brasileño y mexicano, la presente Berlinale exploró en Uruguay y Perú, por primera vez a competición.
La uruguaya-argentina "Gigante", de Adrián Biniez, cautivó por su historia sencilla de un colosal guardia de seguridad de hipermercado enamorado de una empleada.
La hispano-peruana "La teta asustada", de Claudia Llosa, dejó al festival bajo el impacto del drama de los miles de mujeres violadas en las décadas de guerra civil y terrorismo, en los 80. Ambas tienen buenas y más que merecidas opciones a premio.
Un claro peligro para todas las aspirantes viene, por supuesto, por parte del cine anfitrión, especialmente de "Storm", de Hans Christian Schmid, apuntalado en la excelente Kerry Fox.
El jurado es, por definición, independiente, aunque en los últimos años el palmarés ha llevado siempre el sello del director del Festival, Dieter Kosslick, quien no se corta al explicar que cada uno de sus miembros son "amigos", suyos y de la Berlinale.
Teóricamente, todas las películas a concurso son "sus" películas, las de Kosslick. Pero las que más insistentemente citó, previo al Festival, fueron "Storm" y la danesa "Lille Soldat", de Annette Olesen, centrada en los traumas postraumáticos de una soldado de regreso de Irak y de una prostituta africana. Otras dos mujeres para la Berlinale más femenina que se recuerda. EFE
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jueves, 12 de febrero de 2009

Estreno en quechua


Berlinale se emocionó con el oculto mundo quechua y se refrescó con Zellweger

 
Gemma Casadevall

Berlín, 12 feb (EFE).- La Berlinale se emocionó hoy con el mundo oculto del quechua a través de "La teta asustada", de Claudia Llosa, primera película peruana a competición en la historia del festival, y se refrescó con la deliciosa Renée Zellweger de "My One and Only", un bálsamo contra cualquier crisis.
Sencilla, dura, algo hermética y cargada de simbolismos, "La teta asustada" sumergió al festival berlinés en el drama de las mujeres violadas en Perú en las dos décadas de guerra y terrorismo que sacudieron el país a partir de los 80 del siglo pasado y que dejaron cerca de 70.000 víctimas.
De producción hispano-peruana y rodada principalmente en zonas pobres de Lima, "La teta asustada" se centra en una muchacha, Magaly Soler, que acaba de perder a su madre y que quiere enterrarla dignamente, como un grito contra la impunidad de esos crímenes.
Con ella, con sus cantos en quechua, su rostro hermoso, pero agreste como el paisaje, el espectador llega a la historia de esas mujeres traumatizadas y de la llamada enfermedad de la "teta asustada", que éstas transmitirán a sus hijos, a través de la leche.
"No se puede enterrar a las víctimas bajo un manto de silencio, hay que recuperar su historia, la identidad perdida de toda una generación de personas que, por no tener, no tienen ni carné de identidad, simplemente porque no consta que nacieron", explicó Llosa, nacida en Lima y afincada en Barcelona desde hace cinco años.
Sin la co-producción española la película no estaría en la Berlinale, enfatizó la directora ante el estreno internacional de su segundo largometraje tras "Madeinusa".
"La teta asustada" está hablada en un cuarenta por ciento en quechua, un lenguaje hermético no sólo para la Berlinale, sino también para los peruanos que, como la señora para la que trabaja Fausta, la muchacha, pertenecen a otra clase, la ajena al mundo indígena.
El quechua se habla en Perú, Ecuador, Bolivia y parte de Argentina, recordó Llosa, pero la comunicación entre los indígenas y los que no lo son puede llegar a ser nula. "Entre Fausta y la señora la llegará a haber. Y se romperá, cuando la muchacha crea haber salvado el abismo".
A Fausta le está reservada la pobreza de las alturas de Lima, donde los matrimonios son colectivos, porque no hay dinero, y donde se va de boda en boda sin cambiar de traje.
Una historia a la que acompañan algunas piezas musicales de Margaly Soler, cantante y compositora, que embelesó a los presentes en la conferencia de prensa cantando en directo una tonada en quechua.
También embelesó, pero de otra manera, Zellweger y su "My One an Only", dirigida por Richard Loncraine, donde borda el papel de una madre que abandona al marido infiel y se marcha a bordo de un Cadillac con dos hijos adolescentes en busca de un suplente.
Zellweger, una rubia platino de labios pintados de rojo carmesí, va de mudanza en mudanza por medio país, a ritmo de "Big Band". Viaja en pos de esa suplencia y constata que, a partir de cierta edad, a una mujer sólo le pedirán en matrimonio hombres arruinados, calenturientos o incluso débiles mentales.
Triste conclusión para la mujer, en una Berlinale consagrada a grandes personajes femeninos, a menudo a vueltas con la edad o que viven tórridos romances con jovencitos, como fue el caso de Michele Pfeiffer -"Chéri"- o Kate Winslet -"The Reader"-.
"La independencia de una mujer consiste en saber cuidarse de una misma", sentenció Zellweger, tan deliciosa en directo como en el filme, con un rubio platino algo rebajado e idénticas muecas con sus labios de fresa y sus ojos diminutos.
"My One and Only" es una de esas refrescantes comedias que uno tiene la sensación de haber visto trescientas veces, pero donde toda la maquinaria funciona a la perfección.
Todo un bálsamo contra la crisis, no sólo la financiera mundial, sino la que más de uno habrá vivido en la Berlinale ante la acumulación de filmes extremadamente duros.
A falta de la última película, "Tatarak", de Andrzej Wajda, las quinielas apuntan a "London River" -de Rachid Bouchareb-, seguida de "The Messenger" -Oren Movernman-, la iraní "Darbareye Elly" -Asghar Farhadi- y la argentino-uruguaya "Gigante", de Adrián Biniez.
De imponerse la favorita, el éxito del director sería compartido con su actriz Brenda Blethyn, puntal de una película con otro gran personaje de mujer, para una Berlinale de dominio femenino. EFE
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Más cincuentonas e imponente sopor


Bellezas y ronquidos sobre la alfombra roja de la Berlinale





Gemma Casadevall Berlín, 12 feb (EFE).- Renée Zellweger, Michelle Pfeiffer, Demi Moore y Kate Winslet han sido las reinas sobre la alfombra roja de la Berlinale, que en esta 59 edición que entró hoy en la recta final ha estado dominada por grandes divas irradiando belleza y sabios consejos y por algún que otro ronquido en las salas de proyección.
Por supuesto ninguna reveló si pasó o no por cirugía o recurrió al bótox, sino que dieron sensatas recomendaciones a favor de la vida sana, la felicidad conyugal, el equilibrio entre el yin y el yang y asuntos parecidos.
Pfeiffer, cumplidos los cincuenta y maravillosa como siempre, dijo que lo principal es ser feliz. Moore, a los 46 e igualmente espléndida, que en esta vida lo importante es sentar prioridades y la suya son su esposo y su familia.
Zellweger, de 39 y divorciada, afirmó no tener prisa en encontrar marido. Y Winslet, de 33 y casada con el director Sam Mendes, hizo gala de llevar con total naturalidad los desnudos de sus películas, esté rellenita, como en "Titanic", o esbelta, como en "The Reader".
Hermosas, sin complejos ni a los cincuenta ni a los treinta, maravillosas, sonrientes y equilibradas. La Berlinale no tuvo esta vez ni una diva esquiva o malhumorada -al estilo de Catherine Deneuve- y nadie se quejó de su suerte en el amor o el desamor.
Tema recurrente fue la edad, no tanto por malsana curiosidad periodística, sino por exigencias del guión. Tanto Winslet como Pfeiffer interpretan en las películas a mujeres maduras -unas más que otras- que se meten en la cama con adolescentes.
Zellweger da cuerpo a una atractiva rubia platino que abandona al marido infiel y se lanza en busca de un sustituto, para constatar que el paso del tiempo no es buen aliado para la mujer.
Ni Winslet ni Pfeiffer tienen futuro con sus amantes jóvenes y Zellweger ni siquiera encuentra pareja, joven o vieja.
Todas ellas compensaron con creces ese algo desesperanzador mensaje global para la mujer a fuerza de lucir espléndidas.
Las relaciones entre mujeres maduras y hombres claramente más jóvenes es tema creciente en Hollywood, lo que para Pfeiffer es "algo positivo, en la dirección correcta". Menos positivo será que tales licencias sólo se les permitan a las hermosamente conservadas, no al común de las mortales.
Sobre la alfombra roja, la única que trajo un ejemplo de relación estable con un esposo claramente más joven fue Moore, quien apareció feliz y acompañada del suyo, Ashton Kutcher, de 31 años.
Los maliciosos seguirán preguntándose si la piel tersa de unas y otras es real o asunto del bisturí y si el amor entre Moore y Kutcher tiene futuro, vista la diferencia de edad en contra de ella.
Reales fueron, como en toda Berlinale, los ronquidos que salpicaron algunas proyecciones, en aumento a medida que avanza un festival donde se proyectan 390 películas en todas sus secciones.
Algunos se abandonan al sueño sin contemplaciones, otros, más considerados, aprovechan las pausas entre película y película.
"Nosotros tratamos de entrar siempre en cuando abren la sala para echar una cabezadita hasta que empieza la película", comentaba Margareth Luke, neozelandesa acreditada en el European Film Market como su esposo, David, ambos desperezándose justo a tiempo para el inicio de la proyección, tras dormitar en su butaca tomados de la mano. Amor real, también en la Berlinale. EFE
gc/nvm/agf

miércoles, 11 de febrero de 2009

Claudia, la sacudida


Llosa: "No se puede pasar página sobre las víctimas del terror y la guerra"
 
Gemma Casadevall

Berlín, 11 feb (EFE).- La directora de cine Claudia Llosa llevará mañana a competición "La teta asustada", primera película de Perú que concursa por los Osos en una Berlinale y que explora en las víctimas de la guerra y el terrorismo en su país, así como en la lucha contra la impunidad.
"No se puede pasar página sobre las víctimas del terror, los muertos no pueden esconderse bajo una sábana blanca, porque, si no se aborda el pasado sin miedo, éste vuelve a salir a flote", explicó a EFE Llosa, ante el estreno de su película en el Festival de Cine.
"La teta asustada" toma el nombre de una extraña enfermedad que transmiten a sus hijos, a través de la leche materna, las madres que han sido violadas o torturadas durante el embarazo.
"Fausta, mi protagonista, quiere dar un entierro digno a su madre. Pero ello no es posible si se le niega la posibilidad de recuperar su recuerdo, si se pretende ignorar la existencia de esas víctimas", indicó la directora, de 32 años y nacida en Lima.
La película, una co-producción hispano-peruana, incide en la recuperación del recuerdo y la lucha contra la impunidad sobre el telón de fondo de las cerca de 70.000 víctimas de la guerra y el terrorismo en su país entre 1980 y 2000.
"Fue un periodo negro, por explorar, sobre todo políticamente. Es responsabilidad de los políticos hacerlo, pero también nuestra, de los ciudadanos, cineastas o no, impulsar esa recuperación de la memoria de nuestras víctimas", indicó.
"La teta asustada" es la segunda película de Llosa, tras "Madeinusa", de 2006, asimismo coproducida por la española Wanda Films.
"Que esté yo en Berlín, compitiendo, tiene mucho que ver con lo bien que funcionó esa película y con mi relación con esa productora. Perú tiene una industria pequeña, de unos diez o doce títulos al año. No es una potencia como Argentina, Brasil o México", indicó.
Para Llosa, a ese poco volumen de títulos se une que las películas de su país "salen poco al exterior y lo hacen muy espaciadamente, con grandes intervalos de tiempo".
La sección a competición de la Berlinale había estado dominada en los últimos años, en lo que se refiere al cine latinoamericano, por Argentina y Brasil.
La presente edición se abrió al cine uruguayo con "Gigante", de Adrián Biniez, película íntegramente filmada en Montevideo, a la que ahora se sumó "La teta asustada", rodada en Lima.
Llosa, emparentada con el escritor Mario Vargas Llosa -primo segundo de su padre- y residente en Barcelona desde hace unos años, define la película con la que lucha por los Osos del festival como un filme "lleno de simbología" y elementos mágicos.
"Empezando por el quechua, el lenguaje que utilizan en un 40 por ciento mis personajes, todo puede sonar aquí un poco enigmático. De eso se trata: de jugar con enigmas y con símbolos", resumió.
Admite que parte de la carga simbólica puede perderse en el camino, por desconocimiento de la realidad de su país, pero confía en que, a cambio, salga enriquecida "por las nuevas lecturas que aquí se le den". EFE
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Cappellari, rinconeando por Berlín


"In Berlin", un paseo por la ciudad con mirada argentina

Gemma Casadevall

Berlín, 11 feb (EFE).- El director y guionista argentino Ciro Cappellari presentó hoy en la Berlinale "In Berlin", un documental incluido en la sección Special, firmado a dos manos con el camarógrafo alemán Michael Ballhaus y que recorre la capital y sus personajes con una mirada porteña.
"Es una obra hecha entre dos, Michael y yo, pero hay algo en la forma de llevar la cámara, de acercarse a los personajes, muy argentina, más humana, menos fría de lo que sería aquí", explicó a Efe Cappellari, afincado en Berlín desde hace veinte años.
"In Berlin" repasa, a través de una veintena de personajes, la realidad cambiante de la capital alemana de hoy -"veinte años después de la caída del Muro", recuerda el director- y surgió por encargo de la radio-televisión pública de Berlín y Brandeburgo, el estado circundante.
"Es una ciudad que a todo visitante le da la impresión de estar aún en proceso de cambio constante, de movimiento, de ir haciéndose día a día", opina Cappellari.
Los personajes elegidos van de la actriz Angela Winkler -"El tambor de hojalata", entre otros- y su hija Nele, con síndrome de Down y tras los pasos interpretativos de su madre, al alcalde de la ciudad, el socialdemócrata Klaus Wowereit, o a tenderos turcos.
La cámara de Cappellari se mete por los rincones de una ciudad algo "enamorada de sí misma" y de su caos, de su aparente falta de armonía, y retrata su vida oficial, cultural, callejera y también pasiones futbolísticas, "tanto de los alemanes-alemanes como de los turco-alemanes".
Imágenes de la pasada Eurocopa, alternadas con paseos por la ciudad acompañados por artistas. Barbacoas primaverales, en el parque del Tiergarten, combinadas con panorámicas aéreas. Mientras Nele ensaya su primera pieza en el teatro Volksbühne, su madre interpreta a Bertolt Brecht en el de la Berliner Ensemble, dirigida por Bob Wilson.
Wowereit, interpelado por una ciudadana ante el Ayuntamiento o comprando flores con su novio, Jörg, es uno de los protagonistas institucionales más presentes. "Me sorprendió ver su accesibilidad, su dominio de la situación, entre amigos, en casa o bajo la lluvia de abucheos de manifestantes", dijo Cappellari.
Para Ballhaus, nacido en 1935 y de los más prestigiosos camarógrafos alemanes con tres nominaciones a Óscar -"Broadcast News" (1987), "The Fabulous Baker Boys" (1989), y "Gangs of New York" (2002)-, no tenía hasta ahora experiencia en dirección.
"Yo, que siempre había dirigido en solitario, también me estrené como codirector", cuenta el argentino. "Y no fui elemento fácil, hay que decirlo", admite.
"Yo llevaba la cámara, él dirigía. El aportó unos cuantos personajes amigos, yo los míos. Más o menos a partes iguales, aunque en ocasiones por separado, para finalmente juntarnos de nuevo en un montaje complejo, acompañado de múltiples discusiones, no siempre tan relajadas", se confiesa el argentino.
El resultado es un documental amable, en el que se presenta al Berlín más multiétnico y tolerante, sin aristas.
Cappellari, premio en el Festival de Sundance (EE.UU.) en 1996 al mejor guión, por "Sin Querer", tiene más carrera detrás de sí en Alemania que en su país, Argentina.
"Claro que me gustaría filmar ahí de nuevo. Me lo planteo para el año próximo, veremos", dice. Para ello, deberá terminar antes un proyecto en el que lleva trabajando desde el Mundial 2006, en Alemania, en que recorre varios proyectos sociales de fútbol callejero de todo el mundo.
"Espero acabarlo con el siguiente Mundial, el del próximo año, en Sudáfrica. Veremos", admite.
EFE
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