sábado, 11 de diciembre de 2021

El gran Lars

La socialdemocracia exhibe su dominio con Scholz y sus otros artífices

Gemma Casadevall



Berlín, 11 dic (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) alemán exhibió hoy su nueva posición de fuerza dominante en la primera potencia europea, cohesionado en torno al canciller, Olaf Scholz, y con la incorporación a la presidencia del artífice de su éxito electoral, Lars Klingbeil.
"Algunos no contaban con un éxito para los socialdemócratas. Pero el nuestro no es un caso único en Europa. Tenemos jefes del gobierno socialdemócrata en Finlandia, en Dinamarca, en Portugal, España... y ahora un canciller alemán", afirmó Scholz ante el congreso federal del SPD.
"Eso es lo que cambia Europa, la socialdemocracia vuelve a estar ahí", añadió. El arranque de su gobierno se produce "en un momento difícil" por la pandemia, admitió, para asegurar que su coalición con verdes y liberales "responderá al objetivo común de modernizar" el país, "de acuerdo al mandato del ciudadano".
Fue el primer mensaje de Scholz al partido tras su investidura como canciller, el miércoles, y seguía a la elección como copresidente de Klingbeil, que obtuvo el 86 % de los votos. El nuevo líder compartirá la cúpula bicéfala con la izquierdista Saskia Esken, quien fue ratificada en su puesto con un 76 % de apoyo.
"Estábamos contra la pared, pero nunca nos dimos por vencidos", había recordado Klingbeil al pedir el apoyo de los delegados, en un congreso de formato híbrido por imperativo de la pandemia.
Aludía así a la situación del partido hace un año, en que los sondeos apuntaban a un derrumbe electoral y a que Scholz quedaría en tercera posición, tras conservadores y verdes.
 
DINÁMICA CONTRA PRONÓSTICO

A Klingbeil se le considera el arquitecto del éxito de Scholz, quien en las pasadas elecciones generales logró para el SPD la posición de fuerza más votada, con un 25,7 %, mientras el bloque conservador de Angela Merkel, liderado por Armin Laschet, se hundió en su mínimo en unos comicios nacionales, con un 24,1 %.
De 43 años y secretario general del SPD desde 2017, Klingbeil ha dinamizado el SPD y conectado con la militancia más joven desde las redes sociales, con mensajes más provocadores y directos que los habituales entre la cúpula.
Para el puesto de secretario general fue elegido, con un 77 %, Kevin Kühnert, exlíder de las juventudes del partido -los Jusos-. Desde esa posición lideró la oposición frontal a la antigua gran coalición y puso las cosas difíciles a la dirección, pero ahora se le considera el renovador que precisa el SPD.
Klingbeil releva a Norbert Walter-Borjans, de 69 años, que en 2019 ascendió a la jefatura junto con Esken representando el ala izquierdista del SPD. Se impusieron a ocho rivales, incluido Scholz, que contaba con el apoyo del aparato.
A Scholz se le identificaba entonces con la caída de militancia experimentada desde 2005 y acelerada tras sucesivas ediciones de la gran coalición de Merkel. También con la línea del excanciller Gerhard Schröder, cuyo duro plan de recortes colocó al partido al borde del desgarro interno.
Esken y Walter-Borjans optaron en 2020 por proponer candidato a la Cancillería a Scholz, vicecanciller y titular de Finanzas con Merkel, por considerarlo el más indicado para captar los votos del centro.
Walter-Borjans renunció hace unas semanas a seguir en el cargo, del que se despidió hoy festejando el resurgimiento del partido. Lo hizo recordando el Nobel de la Paz recibido en 1971 por Willy Brandt, el primero de los cuatro cancilleres federales socialdemócratas del país -junto a Helmut Schmidt, Schröder y Scholz-.
Klingbeil y Esken tienen el cometido de cohesionar al SPD, un partido que en la última década y media ha vivido diez relevos en su cúpula, salpicados por zancadillas internas.

LA ALCALDÍA BERLINESA Y LA PRESIDENCIA

El SPD, además de la Cancillería, forma parte de los gobiernos regionales en diez de los 16 "Länder" de Alemania. Antes de que termine el año se prevé la elección de la socialdemócrata Franziska Giffey como primera alcaldesa para la ciudad-estado de Berlín.
Ya en febrero, el SPD confía en ver reelegido como presidente a Frank-Walter Steinmeier, quien fue ministro de Exteriores en la primera legislatura de Merkel y candidato socialdemócrata a la Cancillería en 2009. EFE gc/psh

jueves, 9 de diciembre de 2021

El primer día de Olaf

Scholz agafa el relleu



Dos mesos i mig després de gua­nyar les elec­ci­ons gene­rals amb un punt i mig més que el bloc con­ser­va­dor d’Angela Merkel, el soci­al­demòcrata Olaf Scholz va jurar ahir el càrrec com a nou can­ce­ller ale­many. El for­mat de gran coa­lició que, teòrica­ment, tant de mal havia fet al Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD) en les pri­me­res legis­la­tu­res de Merkel ha aca­bat afa­vo­rint el seu retorn al cap­da­vant de la potència euro­pea. Pot ser que la peça clau hagi estat que el can­di­dat a la can­ce­lle­ria pels con­ser­va­dors no era ja Merkel, sinó el poc creïble Armin Lasc­het.
El cas és que Scholz ha recon­que­rit el poder que va per­dre el 2005 Ger­hard Schröder, l’ante­rior can­ce­ller soci­al­demòcrata. I que ho ha fet empès per un per­fil d’home tran­quil, sem­blant a Merkel.
Scholz va ser inves­tit pel Par­la­ment amb 395 vots a favor, dels 707 dipo­si­tats. Són mol­tes les incògni­tes que envol­ten el seu tri­par­tit amb verds i libe­rals. Espe­ci­al­ment pel que fa a la capa­ci­tat d’enten­dre’s entre una for­mació eco­lo­gista que vol la trans­for­mació indus­trial cap a l’eco­no­mia verda i uns libe­rals que defen­sen el fre del deute sense puja­des fis­cals. Són els apòstols de l’empresa pri­vada, cone­guts com el par­tit “dels sous alts”.
Scholz, l’home tran­quil, se n’ha sor­tit. Fa sis mesos es con­si­de­rava un can­di­dat sense pos­si­bi­li­tats, con­dem­nat a con­duir l’SPD al següent enfon­sa­ment, després del que va viure el 2017 amb Mar­tin Schulz. Però va saber treure pro­fit de la seva doble con­dició de minis­tre de Finan­ces i vice­can­ce­ller de Merkel. Ha tren­cat el dogma de l’aus­te­ri­tat que va repre­sen­tar el seu ante­ces­sor a Finan­ces, el con­ser­va­dor Wolf­gang Schäuble. Ha mobi­lit­zat recur­sos com no es veia a Ale­ma­nya des de la reu­ni­fi­cació pre­ci­pi­tada amb la cai­guda del mur de Berlín, el 1989. I ho ha fet per eixu­gar els estralls econòmics de la covid, per evi­tar aco­mi­a­da­ments mas­sius i també per aten­dre els afec­tats per les inun­da­ci­ons de l’oest del país.
Ale­ma­nya, país obses­si­o­nat per l’esta­bi­li­tat, queda sota el lide­ratge d’aquest soci­al­demòcrata mode­rat, que va fer car­rera amb Schröder, fins a arri­bar a secre­tari gene­ral de l’SPD. Ales­ho­res se’l va veure com a còmplice del pla de refor­mes soci­als de Schröder. Les reta­lla­des van esquer­dar la família soci­al­demòcrata, Schöder va con­vo­car elec­ci­ons anti­ci­pa­des enmig del des­gast intern. I Merkel el va der­ro­tar. Però Scholz ha sabut girar la truita. Ja no és el còmplice de les reta­lla­des, sinó el dar­rer vice­can­ce­ller de Merkel.
El seu fil con­duc­tor per con­ci­liar el com­bat climàtic verd amb la defensa de l’eco­no­mia pri­vada libe­ral és l’objec­tiu de moder­nit­zar Ale­ma­nya. La potència euro­pea arros­sega anys d’anqui­lo­sa­ment, amb un tei­xit indus­trial anti­quat. Aquest endar­re­ri­ment és espe­ci­al­ment palès en la digi­ta­lit­zació. És la rea­li­tat labo­ral de qui prac­tica el tele­tre­ball enmig de la pandèmia o s’ha vist con­fron­tat amb una escola vir­tual ine­xis­tent. També ha estat un dels motius del fet que la vacu­nació fun­cionés a bat­ze­ga­des, ja que la digi­ta­lit­zació tam­poc no ha arri­bat a la sani­tat pública.
Scholz vol posar el segell soci­al­demòcrata en qüesti­ons com l’aug­ment del salari mínim inter­pro­fes­si­o­nal –dels 9,5 euros actu­als als 12– i la lluita per l’accés a un habi­tatge digne –es pro­posa impul­sar la cons­trucció de 400.000 pisos per any–. Per lli­gar el que volen l’SPD i els Verds amb la pro­mesa libe­ral de no apu­jar impos­tos ni fer dis­pa­rar el deute cal­dran “solu­ci­ons cre­a­ti­ves”, adme­ten els tres socis.

Merkel ja és excancellera

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Jugada perfecta

La socialdemocracia recupera el liderazgo con Scholz como sucesor de Merkel 

Gemma Casadevall


Berlín, 8 dic (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) recuperó el liderazgo en Alemania a través de Olaf Scholz, el nuevo canciller federal al frente de una coalición inédita con verdes y liberales, que cierra el periodo de 16 años en el poder de la conservadora Angela Merkel.
Scholz, de 63 años, vicecanciller y titular de Finanzas en la última gran coalición, fue investido por el Parlamento federal (Bundestag), dos meses y medio después de las elecciones generales y tras un exitoso proceso negociador en busca de socios de gobierno.
Obtuvo el respaldo de 395 diputados, frente a 303 en contra y 6 abstenciones. La alianza entre su Partido Socialdemócrata (SPD), los Verdes y el Partido Liberal (FDP) suma en el Bundestag 416 del total de 736 escaños, aunque el número de diputados presentes era de 707.
Fue, de acuerdo a la práctica alemana, una sesión de investidura sobria, que se abrió con un saludo de la presidenta de la cámara, la socialdemócrata Bärbal Bas, quien luego dio la bienvenida a Merkel, asistente desde la tribuna de diputados, así como al excanciller Gerhard Schröder.
Siguió al saludo una larga ovación, con los diputados en pie y orientado hacia Merkel, quien no se sienta ya entre los parlamentarios. Su retirada de la política incluía la renuncia a ser de nuevo candidata de su distrito del noreste del país, tras treinta años como diputada.
Esta circunstancia hizo que Merkel no pudiera cumplir la costumbre de ser la primera en estrechar la mano a su sucesor, como ha sido con todos sus antecesores -incluidas las sucesiones menos armónicas, como la del socialdemócrata Helmut Schmidt por el conservador Helmut Kohl, vía voto de censura-.
El relevo entre Scholz y Merkel ha sido un ejercicio de juego limpio entre estos dos políticos representantes del centrismo, aunque desde familias políticas opuestas.

LA COALICIÓN MÁS PARITARIA

La investidura siguió a la firma, este martes, del pacto de coalición entre las tres formaciones, que en los días precedentes habían ratificado, por separado, el acuerdo negociado entre sus cúpulas.
El nuevo gobierno será el más paritario de la historia de Alemania, ya que ocho de sus 16 ministerios estarán ocupados por mujeres, entre ellos los cuatro que atañen a la seguridad nacional y política exterior: Asuntos Exteriores, Interior, Defensa y Ayuda al Desarrollo.
Al Partido Socialdemócrata (SPD), la fuerza más votada en las elecciones generales con un 25,7 %, le corresponden siete ministerios, además de la Cancillería. El sello del partido está en Trabajo y Asuntos Sociales, cuyo titular sigue siendo Hubertus Heil, y el nuevo ministerio de la Vivienda, para Klara Geywitz.
Al primero le corresponde llevar adelante la promesa de subir el salario mínimo interprofesional de los 9,5 euros actuales a 12 euros. A la segunda, atender a la principal preocupación de muchos alemanes, el acceso a una vivienda digna, para lo que se apoyará la construcción de 400.000 viviendas anuales, de las cuales 100.000 con inversión pública.
El más comprometido ministerio del momento, Sanidad, lo ocupará el experto en epidemiología Karl Lauterbach, defensor de la máxima cautela y de la vacuna obligatoria contra la covid, lo que le ha convertido en objetivo preferente de los ataques de los antivacunas y la ultraderecha.
 
EL COMPLEJO EQUILIBRIO ENTRE VERDES Y LIBERALES

Los Verdes, que obtuvieron un 14,8 % en las generales, tendrán cinco carteras, entre ellas la de Economía y Clima, para su co-presidente y nuevo vicecanciller, Robert Habeck, mientras que su co-presidenta, Annalena Baerbock, ocupará Asuntos Exteriores.
El primero promete impulsar una transformación industrial hacia la economía verde; la segunda tratará de marcar una línea propia en Exteriores, el ministerio que recuperan los Verdes tras su hasta ahora única experiencia en un gobierno federal, como socios de Schröder, y con Joschka Fischer como jefe de la diplomacia alemana.
Al FPD, con un 11,5 % en esos comicios, le correspondieron cuatro ministerios, uno de los cuales, Finanzas, tiene la clave de prácticamente todo en la potencia europea. Lo ocupará su líder, Christian Lindner, que defiende el techo de deuda y, a la vez, el no a toda subida fiscal.
Scholz deberá lidiar entre ambos socios, a los que Merkel no logró poner de acuerdo en 2017 para ser sus socios de coalición.
Los Verdes se comportaron como un socio fiable en las dos legislaturas de Schröder (1998/2005). El FDP puede llegar a actuar como una oposición interna dentro del gobierno, una función que, en la última gran coalición Merkel, ejerció la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) respecto a su partido matriz, la Unión Cristianodemócrata (CDU). EFE gc/egw

martes, 7 de diciembre de 2021

Lauterbach, cómo no

 

Scholz lliga un govern tripartit centrat en la covid

lunes, 6 de diciembre de 2021

Y ganó Lauterbach

Scholz completa un gobierno casi paritario y centrado en la pandemia

Gemma Casadevall

Berlín, 6 dic (EFE).- La nueva coalición de Gobierno alemana, bajo el liderazgo del socialdemócrata Olaf Scholz, será un equipo algo más joven que el último de la canciller saliente Angela Merkel, concentrada en la lucha contra la pandemia y casi paritario, al menos en el reparto de ministerios.
El pacto de coalición tiene el visto bueno de los partidos implicados. Los Verdes comunicaron este lunes el resultado de su consulta a las bases, que dieron el sí por un 86 % de los votos; el sábado, el congreso del Partido Socialdemócrata (SPD) lo respaldó con un 98,8 %, mientras que el domingo el Partido Liberal (FDP) lo hizo por un 92 %.
El pacto de gobierno quedó así listo para ser firmado mañana. Le seguirá el miércoles la investidura de Scholz en el Parlamento (Bundestag), donde el tripartito suma 416 de los 736 diputados. Se cerrará así la "era Angela Merkel", tras los 16 años en el poder de una mujer, crecida en el este, que en 2005 hizo ya historia con su llegada a la Cancillería.
El próximo gobierno no cumplirá el objetivo declarado de Scholz de lograr un reparto paritario de sus carteras. Habrán pesado sobre ello la pandemia, por un lado, y el hecho de que uno de los tres socios, los liberales, no compartían ese objetivo.
Scholz no dio hasta hoy la lista de los siete ministros, dos de los cuales se daban por seguros -Hubertus Heil, titular de Trabajo bajo Merkel, que seguirá en el cargo, y Wolfgang Schmidt, persona de confianza de Scholz, como ministro de la Cancillería.
Para lograr el objetivo de la paridad debería haber designado el SPD a cinco mujeres para los restantes ministerios y dejar fuera al experto en epidemiología Karl Lauterbach. Es una figura de referencia en la pandemia, defensor de la máxima cautela, de la vacunación obligatoria y objeto preferente de las hostilidades de los antivacunas.
Scholz hizo pesar la prioridad de la lucha contra la pandemia y optó por Lauterbach para Sanidad. "Nosotros hemos optado para nuestros siete ministerios por cuatro mujeres y tres hombres", afirmó Scholz, al dar a conocer la lista de sus titulares. Los Verdes tendrán tres mujeres y dos hombres, mientras que el FDP solo una ministra, por tres ministros.
Las ministras del SPD serán Christina Lambrecht, hasta ahora ministra de Justicia, que pasará a Defensa; en Interior estará Nancy Faeser y al frente del nuevo ministerio de la Vivienda se colocará Klara Geywitz, vicepresidenta del SPD. La última cartera de su competencia, Ayuda al Desarrollo, será para Svenja Schulze, hasta ahora en Medio Ambiente.
Con la designación de Lauterbach, Scholz reafirmó la prioridad de la lucha contra la pandemia. La semana pasada puso al general mayor Carsten Breuer al frente del equipo de crisis contra la covid que integrarán representantes de su gobierno, de los "Länder" y expertos.

LA PERSPECTIVA VERDE Y LA LIBERAL

La lucha contra la pandemia es "lo primerísimo", coincidió la co-presidenta de los Verdes, Annalena Baerbock, designada ministra de Asuntos Exteriores y, con 40 años, la más joven miembro del próximo gobierno, junto con su correligionaria Anne Spiegel, de su misma edad y futura titular del Ministerio de Familia, Mujer y Juventud.
La media de edad estará en los 50,2 años, uno por debajo de la correspondiente a la gran coalición de Merkel al asumir sus tareas, en 2017.
Baerbock quiere marcar su propia línea a Exteriores, un departamento que desde hace décadas se mueve por el mismo patrón -europeísmo, fidelidad al eje franco-alemán y al transatlántico-. No se prevén rupturas, pero sí posiciones más críticas respecto a China o Rusia.
Su compañero en la co-presidencia verde, Robert Habeck, marcará sus propias pautas al frente del superministerio de Economía y Clima. Será el nuevo vicecanciller, la posición que ocupó Scholz con Merkel.
Agricultura será para Cem Özdemir, quien en 1994 marcó un hito al convertirse en el primer diputado de origen turco en el Bundestag. Cierra la lista de ministros verdes Steffi Lemke, en Medio Ambiente.
El tercer miembro de la alianza es el FDP -obtuvo un 11,5 % en las generales, frente al 14,8 % de los Verdes y el 25,7 % del SPD-. Pero le corresponde una cartera clave, Finanzas, que asume su líder, Christian Lindner, defensor del freno de la deuda.
A los liberales les corresponderán asimismo Transportes y Digitalización, que ocupará el secretario general, Volker Wissing, mientras que en Justicia estará Marco Buschmann. Reservan un ministerio a una mujer, Bettina Stark-Watzinger, para Educación. EFE   gc/egw/ie

domingo, 5 de diciembre de 2021

Paridad post Merkel

L’SPD alemany dona un xec en blanc al tripartit de Scholz


Gua­nyar amb un 98,8% acos­tuma a ser l’expressió d’una volun­tat política, més que un vot sin­cer. Amb un resul­tat com aquest, els soci­al­demòcra­tes ale­manys van rati­fi­car Mar­tin Schulz com a can­di­dat per der­ro­tar Merkel, el 2017. Uns mesos després, el can­di­dat va ensor­rar el par­tit al seu mínim històric. Però ahir ningú al Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD) volia recor­dar aquest capítol, sinó més aviat cele­brar l’immi­nent retorn al poder d’un dels seus, Olaf Scholz. El can­di­dat que en les gene­rals del setem­bre va obte­nir per al par­tit un 25,7% --cinc punts per damunt del que va obte­nir Schulz qua­tre anys enrere.
Un 98,8% és el suport que els dele­gats van donar ahir al pacte de coa­lició amb els verds i els libe­rals que, dime­cres vinent, si no hi ha un ter­ratrèmol polític, col·loca­ran Scholz a la can­ce­lle­ria que dei­xarà vacant Merkel. Avui toca al Par­tit Libe­ral (FDP) donar el vis­ti­plau a l’acord de govern, men­tre que dilluns es conei­xerà el resul­tat de la con­sulta entre els 125.000 mili­tants dels verds.
Tots tres socis entra­ran en una coa­lició inèdita en un govern fede­ral. I tots tres poden exhi­bir el seu tri­omf com a nego­ci­a­dors. Scholz, perquè a més de recu­pe­rar el poder per­dut per la soci­al­de­mocràcia fa 16 anys, amb la der­rota de Ger­hard Schröder, ha acon­se­guit que els verds i els libe­rals no es bara­lles­sin entre si, com li va pas­sar a Merkel el 2017, quan va fra­cas­sar en l’intent de lli­gar una coa­lició amb ells.
Els verds, perquè tor­nen a un govern fede­ral com a segon soci i, per tant, amb dret a la vice­can­ce­lle­ria, i un total de cinc minis­te­ris –entre ells, el super­mi­nis­teri d’Eco­no­mia i Clima, que serà per a Robert Habeck, a més d’Afers Estran­gers, per a Anna­lena Baer­bock.
I els libe­rals, perquè tin­dran el seu líder, Chris­tian Lind­ner, al cap­da­vant de Finan­ces, una car­tera clau en la pri­mera potència euro­pea i, per extensió, davant Brus­sel·les.
Però no són temps per dei­xar-se empor­tar per l’eufòria. Ahir mateix, Merkel va dedi­car el seu dar­rer pod­cast com a can­ce­llera, el vide­o­mis­satge que envia pun­tu­al­ment a la ciu­ta­da­nia des del 2006, a dema­nar un cop més a la població que es vacuni.

Mis­sat­ges paral·lels


“La nos­tra pri­mera tasca, la més impor­tant, serà pro­te­gir la salut dels nos­tres ciu­ta­dans con­tra la pandèmia”, va mani­fes­tar per la seva banda Scholz en el congrés del seu par­tit.
Els mis­sat­ges paral·lels, de la can­ce­llera en fun­ci­ons i de qui és encara el seu vice­can­ce­ller sem­bla­ven tan coor­di­nats com han estat al llarg de la dar­rera gran coa­lició entre els con­ser­va­dors de Merkel i els soci­al­demòcra­tes.
La pandèmia és la gran crisi que la líder ale­ma­nya deixa sense resol­dre. La can­ce­llera de for­mació científica –és doc­tora en ciències físiques– va ser capaç de trans­me­tre als seus ciu­ta­dans a què s’enfron­ta­ven, en la pri­mera onada de la covid.
Pro­ba­ble­ment, la seva gestió cau­te­losa els va estal­viar estralls pit­jors, com els que van viure altres països euro­peus. Però la quarta onada de con­ta­gis ha estat incle­ment. El gran repte del tri­par­tit inèdit de Scholz és, si més no, recu­pe­rar-ne el con­trol.

Els comptes de la paritat

Els ecologistes ja tenen designats els seus cinc ministres, com també ho han fet els liberals de l’FDP amb els quatre que els corresponen. El socialdemòcrata Olaf Scholz, en canvi, continua sense comunicar la llista dels sis que li corresponen.
La incògnita principal de la composició del primer govern federal tripartit és qui ocuparà Sanitat, un ministeri amb poques competències, perquè estan compartides amb els poders regionals, però molta responsabilitat.
El nom que més sona és el de Karl Lauterbach, expert socialdemòcrata omnipresent als mitjans de comunicació durant tota la pandèmia i defensor de la màxima prudència per combatre-la. Seria la figura del moment, si no fos que els liberals no s’atenen al principi de la paritat i han atorgat tres dels seus quatre ministeris a homes. Els verds, per la seva banda, ho van compensar una mica en assignar tres carteres a dones i dues a homes. Ara Scholz es troba amb poc marge d’actuació per als seus sis ministres, dos dels quals –a més del propi, com a de cap del govern– semblen tenir el lloc assegurat. Es tracta d’Hubertus Heil, actual responsable de la cartera de Treball, i Wolfgang Schmidt, persona de màxima confiança seva, que passaria a ocupar el càrrec de ministre adscrit a la cancelleria.

sábado, 4 de diciembre de 2021

Sin Merkel


La CDU cede la voz a la militancia en busca de un nuevo líder

Gemma Casadevall 


Berlín, 4 dic (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana cede la voz a las bases en busca de un líder para la era pos Angela Merkel, puesto al que aspira uno de sus rivales históricos, el derechista Friedrich Merz, y dos candidatos moderados, Norbert Röttgen y Helge Braun.
Los 405.000 militantes del partido tienen desde este sábado y hasta el próximo día 16 para votar, en una consulta inédita en el partido de cancilleres como Konrad Adenauer, Helmut Kohl o Merkel, donde la elección de la presidencia corresponde al congreso federal.
De no haber un claro ganador, se recurrirá a una segunda vuelta entre los finalistas. El vencedor se someterá a la ratificación por los 1.001 delegados del partido en un congreso, virtual por imperativo de la pandemia y que tendrá lugar del 21 al 22 de enero.
Merz, Röttgen y Braun defendieron en las pasadas semanas sus candidaturas ante las bases, primero por separado y finalmente los tres. Ahí mostraron más cohesión que rivalidad, en un esfuerzo por superar la división entre el ala derechista y la centrista, identificada con Merkel.
Será el tercer intento por encontrar un liderazgo firme al partido, cuya presidencia pasó en 2018 a manos de la favorita para suceder a Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer, quién tiró la toalla al año siguiente cuestionada en su liderazgo.
El segundo intento lo protagonizó el asimismo centrista Armin Laschet, quien se impuso como candidato común de la CDU y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) para las elecciones generales del pasado septiembre. A su derrota con el peor resultado para el bloque en unos comicios nacionales -un 24,1 %- siguió la decisión de renovar la cúpula.
No hay ninguna candidata para el partido que Merkel dirigió entre el 2000 y el 2018, pese a los pronunciamientos de mujeres destacadas del partido reclamando más voz. La única que se postuló, Sabine Buder, de 37 años y prácticamente desconocida, no logró la designación de su distrito.

LOS TRES ASPIRANTES

Merz, de 66 años y nacido en el populoso "Land" (estado federado) de Renania del Norte-Westfalia, aspira por tercera vez a la presidencia y lo hace con un discurso más moderado que hasta ahora. Pese a ello, se le identifica como un rival de Merkel, que llegó al partido cuando ella era aún una científica del este del país aparentemente sin intención de entrar en política.
En 1989 era ya eurodiputado, en 1994 ingresó en el Bundestag (Parlamento) y representó ya entonces las corrientes derechistas. Tras la derrota electoral de Kohl, en 1998, y el escándalo de la financiación irregular del partido vio cómo Merkel ascendía a la presidencia.
Merkel le desplazó en 2002 como líder de la oposición parlamentaria, a lo que siguió la retirada de Merz para consagrarse a grupos de presión industriales. A esa fase debe su fama de millonario, que viaja en jet privado.
Regresó a la vanguardia en 2018 como rival de Kramp-Karrenbauer, que le derrotó por la mínima ventaja, lo mismo que le ocurrió luego ante Laschet.
Norbert Röttgen, de 56 años y asimismo renano, representa la moderación, pero tiene su propia espina frente a Merkel, de quien fue ministro de Medio Ambiente entre 2009 y 2012. La canciller le destituyó entonces al ser derrotado en las regionales de su "Land" tras varios deslices personales.
Preside desde 2014 la comisión de Exteriores del Bundestag y su opinión es reclamada tanto por medios alemanes como internacionales. Compitió en 2019 con Merz y Laschet por la presidencia del partido. Entonces era un aspirante sin apoyos internos, pero mientras tanto ha ganado adeptos.
El tercer candidato, y el último que postuló oficialmente su candidatura, es Helge Braun, de 49 años y originario de Hessen, el "Land" de la capital financiera del país, Fráncfort.
Ha sido el ministro a la sombra de Merkel en la última legislatura. Al frente del Ministerio de la Cancillería ha coordinado la gestión de la pandemia y las sucesivas reuniones con los poderes regionales.
No es un político mediático, pero representa la fidelidad a la líder en retirada, en un partido que volvió a la oposición tras los 16 años de Merkel en la Cancillería. EFE
gc/jac 

viernes, 3 de diciembre de 2021

Lauterbach, un problema matemático

Scholz, ante el dilema de la paridad

Gemma Casadevall


Berlín, 3 dic (EFE).- El socialdemócrata Olaf Scholz entra mañana en la recta final hasta su investidura como canciller, el próximo miércoles, con la prevista ratificación de su pacto de coalición por parte de su partido y de sus futuros socios, verdes y liberales, y la incógnita de quién asumirá la cartera de Sanidad.
Al Partido Socialdemócrata (SPD) le corresponde el primer turno para dar el visto bueno al acuerdo negociado en su ronda final entre Scholz, los copresidentes verdes -Robert Habeck y Annalena Baerbock- y el líder del Partido Liberal (FDP), Christian Lindner, junto a su secretario general, Volker Wissing.
Lo hará en un congreso con voto telemático este sábado. Le seguirá el domingo el FDP en un formato similar, tras lo cual el lunes los Verdes comunicarán el resultado de la consulta entre sus 125.000 militantes.
La ratificación de los tres socios aún virtuales, una constelación inédita a escala de un gobierno federal alemán, es el penúltimo capítulo hasta el relevo en el poder. Éste se materializará con la sesión de investidura, prevista para el miércoles, en el Bundestag (Parlamento), donde el tripartito suma 416 del total de 736 escaños.
"El miércoles terminará la etapa en la Cancillería de Angela Merkel. A partir de ahí, como ha anunciado reiteradamente, se retirará de la actividad política", respondió hoy el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, a la pregunta sobre los planes futuros o posible agenda pública de la líder.
Ese día habrá cumplido 5.860 días en el cargo -diez menos que el patriarca conservador Helmut Kohl, récord de permanencia en el poder en la Alemania actual-. Seibert, con once años cumplidos como portavoz, no reveló tampoco cuáles son sus propios planes tras el fin, ya inminente, de la "era Merkel".

SANIDAD, LA ÚLTIMA INCÓGNITA

El reparto de carteras se conoce: seis para el SPD, cinco para los Verdes -entre ellos el superministerio de Economía y Clima, para Habeck, además del de Asuntos Exteriores, para Baerbock-, y cuatro para el FDP -encabezados por Finanzas, para Lindner, defensor del techo de deuda.
Los liberales nunca favorecieron la cuota femenina: están en la franja baja en cuanto a representación de mujeres en el Bundestag, con un 23,9 % de escaños ocupados por diputadas; el furgón de cola lo ocupa la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 13 % de parlamentarias.
En la asignación de sus carteras tampoco buscaron la paridad, sino que tres de sus cuatro ministerios estarán ocupados por hombres -Finanzas, Justicia y Transportes-.
Los Verdes, partido con la máxima cuota de escaños femeninos, un 59 %, compensó algo ese desequilibrio al asignar tres de sus cinco carteras a mujeres -Exteriores, Medioambiente y el Ministerio de la Mujer, Familia y Juventud.
Pero ni así evitan a Scholz el probablemente mayor dilema ante la formación de su equipo. Su puesto como jefe de gobierno obviamente no está en discusión. Tampoco hay dudas respecto al de ministro adscrito a la Cancillería, un cargo adicional a los seis que les corresponden, que será para Wolfgang Schmidt, persona de confianza desde que era alcalde-gobernador de Hamburgo, antes de convertirse en vicecanciller de Merkel.
Se da por hecho, asimismo, que seguirá al frente de Trabajo y Asuntos Sociales Hubertus Heil, puntal de los logros de sello socialdemócrata en la pasada legislatura y también del objetivo de subir el salario mínimo interprofesional de sus 9,5 euros actuales a 12, incluido en el pacto de coalición.
A Scholz no le queda margen si aspira a la paridad en lo que respecta a Sanidad. Para muchos compatriotas, la persona ideal es Karl Lauterbach, experto en la materia y omnipresente en los medios desde que estalló la pandemia.
Cada uno de sus pronósticos, advertencias y recomendaciones sobre las pautas a seguir se ha cumplido. Defiende la máxima cautela, en línea con lo que ha sido la gestión de Merkel, quien deja el puesto sin haber podido atajar la última de las grandes crisis de sus 16 años como canciller.
Los Verdes y los liberales asignaron sus ministerios tras presentar su pacto de coalición. Scholz, quien asignó ya la jefatura del equipo de crisis contra la covid al general mayor Carsten Breuer, se guarda su lista y no la dará a conocer, según ha asegurado, hasta la semana próxima. EFE  gc/egw/jac


Baño de realidad

 

Alemanya s’afegeix a la vacunació obligatòria


La vacu­nació obli­gatòria, una línia ver­me­lla fins fa ben poc per a tot l’espec­tre par­la­men­tari ale­many, serà a mitjà ter­mini –és a dir, al febrer– un fet, amb el sí vir­tual d’Angela Merkel. Després de set­ma­nes de sen­sació de buit de poder, la can­ce­llera sor­tint i el seu suc­ces­sor, Olaf Scholz, van acor­dar-ho en una reunió amb els líders regi­o­nals, la dar­rera amb Merkel al poder.

Hi ha massa “lla­cu­nes de no immu­nit­zats”, va adme­tre Merkel. La taxa de ciu­ta­dans amb la pauta com­pleta de vacu­nació és del 68,8%. Hi ha 30 mili­ons de dosis per admi­nis­trar fins a finals d’any. Però la fúria de la quarta onada de con­ta­gis i la vari­ant sud-afri­cana fan neces­sari recórrer a l’ins­tru­ment que ja es dis­po­sen a acti­var veïns com ara Àustria. La vacu­nació obli­gatòria tri­garà uns mesos. La dar­rera reunió de Merkel amb els líders regi­o­nals, més Scholz, va ser­vir, a més, per con­sen­suar uns pro­to­cols d’actu­ació imme­di­ata, com el tan­ca­ment de l’oci noc­turn quan se superi la incidència set­ma­nal de 350 casos per 100.000 habi­tants –ara mateix la incidència set­ma­nal és de 438 casos–. O limi­tar l’accés al comerç no essen­cial als vacu­nats.

Scholz, que pre­vi­si­ble­ment serà inves­tit dime­cres vinent, va assu­mir així el lide­ratge de la bata­lla con­tra la covid, una crisi que Merkel no ha pogut vèncer. Ja ha desig­nat com a cap del nou equip de crisi el gene­ral Cars­ten Bre­uer, tot i que encara no se sap qui serà el seu titu­lar de Sani­tat. Demà, el seu Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD) ha de rati­fi­car el pacte de coa­lició i diu­menge s’espera que ho faci el Par­tit Libe­ral (FDP) de Chris­tian Lind­ner, el falcó del fre del deute, que serà minis­tre de Finan­ces. L’endemà, dilluns, s’espera el vis­ti­plau d’Els Verds, que tin­dran el super­mi­nis­teri d’Eco­no­mia i Clima, per al copre­si­dent Robert Habeck, i el d’Afers Estran­gers, per a Anna­lena Baer­bock.

Merkel pas­sarà a ser excan­ce­llera. No haurà batut el rècord de per­manència en el poder de Hel­mut Kohl per deu dies –s’hi hau­ria hagut d’estar fins al 17 de desem­bre–. Però és clar que no li cal tam­poc un rècord estadístic per ser històrica.

Ahir al ves­pre, Merkel va tenir el seu comiat mili­tar amb música de Nina Hagen. Com mana la tra­dició, als can­ce­llers –com als pre­si­dents, els minis­tres de Defensa i els màxims càrrecs mili­tars– se’ls aco­mi­ada amb la Zap­fens­treich, el toc de reti­rada. Una marxa noc­turna, amb sol­dats des­fi­lant amb tor­xes, que ve de temps prus­si­ans i que sem­pre aixeca una mica de con­trovèrsia, perquè també va adop­tar-la Adolf Hit­ler.

A més de les mar­xes mili­tars i de l’himne naci­o­nal, cada des­ti­na­tari de la cerimònia té dret a triar un parell de cançons. Ger­hard Schröder va triar en el seu comiat, el 2005, el My way. Merkel, tres peces: el Du hast den Farb­film ver­ges­sen, de la reina del punk Nina Hagen; Für mich soll’s rote Rosen reg­nen, de la gran dama de la cançó ale­ma­nya Hil­de­gard Knef, i un himne religiós del segle XVIII, Grosse Gott, wir loben dich.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Última mutación de Merkel

 Alemania impone la vacuna obligatoria ante la «laguna de no inmunizados»

Joana Serra, Corresponsal en Berlín

Alemania se plegó a la evidencia de que la lucha contra la covid no se ganará mientras existan «lagunas de no inmunizados» –en palabras de la canciller saliente, Angela Merkel- como las que persisten en ese país. Deberá imponerse la vacunación obligatoria. Se hará, previsiblemente, en febrero. Y, de sentarse aún Merkel como diputada en el Bundestag (Parlamento), su voto sería a favor de esa imposición. La canciller, quien como el resto de su bloque conservador y sus socios de coalición socialdemócratas habían defendido siempre la voluntariedad de la vacuna, admitió así un giro que hasta hace poco parecía impensable. Merkel se retirará del poder previsiblemente la próxima semana y no ocupará ningún escaño parlamentario. Pero dejó constancia de cuál sería su hipotético voto, tras su última reunión con los líderes regionales y su previsto sucesor, el socialdemócrata Olaf Scholz.

La vacuna será obligatoria en un país donde la tasa de ciudadanos con la pauta completa está en el 68,8 % --por debajo de España o Portugal, entre otros socios europeos. Sus autoridades se plantean administrar 30 millones de dosis –entre primeras, segundas o de refresco-- en lo que queda de año. Pero hasta que esto ocurra y hasta que entre en vigor la obligatoriedad de vacunarse pasarán demasiadas semanas. La incidencia por siete días y 100.000 habitantes ha descendido levemente en los últimos días, tras meses de ascenso continuado. Sigue, sin embargo, en niveles muy altos, con 439,2 casos a escala nacional y por encima de los 1.100 en los distritos del este más afectados.

Se necesitan medidas de alcance nacional y aplicación inmediata, coincidieron la canciller saliente y su sucesor. Hasta ahora, regían severas restricciones a escala regional, tanto en el este como en Baviera. La última reunión dirigida por Merkel sirvió para consensuar protocolos unitarios, como el cierre del ocio nocturno a partir de niveles de incidencia superiores a los 350 casos semanales. El acceso a comercios no esenciales quedará restringido en todo el país a los vacunados o sanados. Y se limitarán las reuniones entre no vacunados a personas de un mismo núcleo de convivencia u otras dos de otro núcleo.

Scholz asumió así, de facto, las riendas de la batalla contra la covid, una crisis que Merkel no ha podido dejar zanjada. La canciller, que a lo largo de sus 16 años en el poder ha afrontado tantas otras crisis, desde la del euro a la de los refugiados, dejará el cargo en el peor momento de la pandemia para Alemania. Si en la primera ola se la revalorizó como una líder de formación científica –es doctora en Ciencias Físicas- que sabía trasladar a sus ciudadanos conceptos complejos que otros mandatarios no acertaban a entender, en la segunda y la tercera Alemania se vio castigada por picos de muertos y contagios, que solo descendieron tras meses de cierre de la vida pública.

La cuarta ola ha caído con toda su virulencia en la primera potencia europea en medio del relevo político. Las autoridades alemanas respondieron durante semanas con medidas tibias, mientras la vecina Austria y otros socios aplicaban confinamientos o avanzaban hacia la vacunación obligatoria.

A Merkel, canciller aún en funciones, se le reprochó de nuevo lo que ha sido una constante en su ejercicio del poder –las reacciones tardías--. Y a Scholz, haber estado demasiado concentrado en la negociación de su coalición con verdes y liberales, en lugar de ponerse al frente ya de la gestión, desde su posición de vicecanciller del ejecutivo saliente.

El relevo formal del poder se demorará aún unos días. La fecha prevista para la investidura de Scholz es el próximo miércoles. Antes de ello, el sábado, su Partido Socialdemócrata (SPD) deberá ratificar el pacto de coalición. Le seguirá el domingo el Partido Liberal (FDP), en un formato parecido, del que su líder, Christian Lindner, halcón defensor del freno de la deuda, saldrá formalmente designado como ministro de Finanzas.

Ya el lunes, los Verdes darán a conocer el resultado de su consulta entre las bases, con su co-presidente Robert Habeck como futuro superministro de Economía y del Clima, y su compañera de cúpula bicéfala, Annalena Baerbock, como titular de Asuntos Exteriores.

Scholz designó ya esta semana al jefe del equipo de crisis contra la covid, el general mayor Carsten Creuer. Pero le falta presentar la lista de los seis ministros que corresponden a su partido. El más complejo es el de Sanidad, para el que se ha barajado insistentemente a Karl Lauterbach, experto de referencia en toda la crisis de la pandemia para los ciudadanos alemanes. En su contra habla el objetivo de presentar un equipo paritario entre hombres y mujeres. De las seis plazas que debe designar el SPD, tres están fijadas –la de Scholz, la de su ministro de la Cancillería, para su hombre de confianza Wolfgang Schmidt, y la de Trabajo, para su titular saliente, Hubertus Heil-. A Scholz no le queda ya más margen para otro hombre, si se ciñe al objetivo de la paridad.

El Zapfenstreich, ahora sí

Rosas rojas y Nina Hagen en el adiós militar más emotivo para Merkel          

Gemma Casadevall 

Berlín, 2 dic (EFE).- Un ramo de rosas rojas y la música de Nina Hagen marcaron la despedida brindada por el ejército alemán a la canciller Angela Merkel, quien en una semana dejará su cargo y que optó por un adiós musical tan poco convencional como ha sido su estilo de liderazgo.
El desfile nocturno de soldados portando antorchas, el "Zapfenstreich" o "Toque de retreta", plasmó en el patio del Ministerio de Defensa el "fin de la era Merkel". Sus 16 años en el poder terminarán el próximo miércoles, con la investidura del socialdemócrata Olaf Scholz, el vicecanciller de su última gran coalición.
"Quiero agradecer a cuantos han afrontado con todas sus fuerzas la pandemia", afirmó, en dirección a personal sanitario y soldados. Criticó a continuación, en el que seguramente será su último discurso como canciller, "a quienes niegan la evidencia científica y propagan el odio".
Merkel, quien habrá estado 5.860 días en su puesto -diez días menos que el patriarca Helmut Kohl, récord de permanencia en el poder-, pasó del rigor de ese último mensaje al tono irónico en lo musical y la fidelidad a los orígenes.
Sentada junto a la ministra de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer, la líder escuchó con sonrisas de complicidad "Du hast den Farbfilm vergessen" -"Olvidaste la película en color"-, de Nina Hagen. La exreina del punk estrenó en 1974 esa canción, cuya letra recriminaba a un novio -Micha- que solo le hizo fotos en blanco y negro porque olvidó el carrete en color.
Hagen era entonces, como Merkel, ciudadana de la República Democrática Alemana (RDA). Dos años después, tras pasar al lado occidental, la cantante le dio a su pieza y a su vida un giro punk.Queda la duda de si Merkel, como otros germano-orientales, escuchaba ya ese éxito de Hagen desde el otro lado del Muro. "Du hast den Farbfilm vergessen" fue "un éxito de mi juventud", "procedente también de la RDA", se limitó a explicar la canciller, en una anterior comparecencia ante los medios.La siguiente pieza fue "Für mich soll"s rote Rose regnen" -"Por mí lloverán rosas rojas"-. Una balada de la gran dama de la canción alemana Hildegard Knef, mujer de voz profunda que, como actriz, causó en 1951 escándalo con un fugaz desnudo en un film alemán -"Die Sünderin", "La pecadora"-.
Completó su selección el canto religioso del siglo XVIII, "Grosse Gott, wir loben dich" -"Señor, te alabamos"-, presumiblemente alusivo a su pasado como hija del pastor protestante Horst Kasner.

MÁXIMO, PERO CONTROVERTIDO HONOR MILITAR

El "Zapfenstreich" es el máximo honor militar, destinado a despedir a altos cargos en Alemania y está reservado a cancilleres, presidentes federales, ministros de Defensa o militares de máximo rango.
Data de 1838 y se consolidó en tiempos prusianos, pero su pervivencia no está exenta de controversia, puesto que Adolf Hitler lo adoptó y algunos siguen identificando el desfile de las antorchas con el nazismo. Pese a ello, la ceremonia ha acompañado la despedida de sucesivos mandatarios de la República Federal de Alemania (RFA). Cada uno de ellos le ha imprimido su sello personal en la elección de las piezas a interpretar por la banda, entre las marchas militares y el himno nacional.

DEL "MY WAY" DE SCHRÖDER AL SCORPIONS DE VON DER LEYEN

La selección de los homenajeados ha ido a menudo salpicada de ironías. El socialdemócrata Gerhard Schröder, eligió para su despedida, en 2005, el "My Way", una pieza muy acorde con la personalidad de un político que quiso siempre marcar su propia vía.
La conservadora Ursula von der Leyen se despidió en 2019 como ministra de Defensa, antes de pasar a presidir la Comisión Europea (CE), a ritmo del "Wind of Changes" de "Scorpions".
También se rindió el honor de la despedida militar al socialcristiano bávaro Karl-Theodor zu Guttenberg, quien en 2011 dejó Defensa por el escándalo un plagio en su doctorado y que eligió el "Smoke on the Water" de Deep Purple. El presidente Christian Wulff, quien dejó el cargo por sospechas de corrupción, en 2012, optó por "Over the Rainbow" de Judy Garland. EFE   gc/ie