sábado, 5 de septiembre de 2026

El simpático Siegmund y su iracundo ideólogo

Alternativa para Alemania (AfD): retrato del partido neonazi y prorruso que se prepara para dar el salto al poder



Una caja llena de donativos al partido ultra Alternativa para Alemania (AfD), durante un acto electoral. / RONNY HARTMANN / AFP

  Gemma Casadevall    Berlín05 SEPT 2026 6:00


La Alternativa para Alemania (AfD) de Sajonia-Anhalt no es una ultraderecha como otras. Ni siquiera como la del resto del partido a escala nacional. Está dominada por el "Ala", su corriente más radicalizada, la misma que hace dos años llevó a Björn Höcke en el vecino 'land' de Turingia al resultado entonces récord del 32,8%. Este domingo aspira a conquistar el poder por primera vez en un estado federado. Lo hará, de materializarse, a través de esa "Ala", en que confluyen lo más monstruoso de la historia del país y la gran amenaza actual sobre Occidente, el neonazismo y los vínculos con el Kremlin.

El grueso de su electorado no se identifica como neonazi o prorruso. Pero aparentemente a ese elector no le asusta dar su voto a un partido con semejante "vida interior". En los comicios regionales del domingo se le pronostican un 40% o hasta un 43% de los votos, un récord absoluto para un partido fundado en 2013. Su auge ha acentuado el desgaste del centro político, que durante décadas ocuparon los conservadores de Friedrich Merz y sus socios socialdemócratas.

"La ilusión de que Alemania había aprendido la lección tras el nacionalsocialismo yace en ruinas. El tabú moral ha perdido fuerza", lamenta Matthias Quent, sociólogo y catedrático de Digitalización y Transformación Social en la Escuela Superior de Jena (Turingia). A una parte de este electorado le mueve "el resentimiento, el miedo, la ira, la rebeldía y un sentimiento de 'nosotros contra ellos'", alerta, desde la televisión pública ARD. "Durante décadas, nos permitimos el lujo de debatir teóricamente sobre una prohibición. Ahora estamos ante una nueva dimensión de su amenaza sobre el orden constitucional", concluye el profesor.

Otros partidos de la ultraderecha europea, desde los Hermanos de Italia de Giorgia Meloni a la Agrupación Nacional de la francesa Marine Le Pen, han moderado su discurso para atraerse el espectro electoral más amplio posibe. La AfD ha seguido el camino inverso. Nació como partido euroescéptico, pero con ese perfil no alcanzó el Parlamento. Cuatro años después, irrumpió como fuerza parlamentaria transmutada en partido contra la acogida de refugiados. A partir de ahí ha recolectado el voto de sucesivos descontentos --contra las restricciones en la pandemia, contra el apoyo militar a Ucrania, contra los extranjeros o contra la inflación-. Sus miembros fundacionales han abandonado el partido despavoridos. Los rostros de su efervescencia son sus dos copresidentes, Alice Weidel y Tino Chrupalla. Con ellos se convirtió en segunda fuerza en el Parlamento en las elecciones de 2025. Ahora ocupa la primera posición en intención de voto a escala nacional. La misión de "hacer historia" para la AfD y llegar a gobernar trascurre ahora a escala regional y a cargo de un líder vinculado al neonazismo y de un ideólogo prorruso.

Ulrich Siegmund, candidato de Alternativa para Alemania (AfD) en el estado de Sajonia-Anhalt. / JENS SCHLUTER / AFP

Siegmund, el jovial tertuliano ultra

Ulrich Siegmund, su candidato de Sajonia-Anhalt, no es solo ese líder cercano y jovial que va de un mitin al siguiente en una Simson, la emblemática motocicleta de la extinta Alemania comunista. Es también el tertuliano que ha compartido cafés y tartas con el líder del movimiento identitario austríaco Martin Sellner. Fue en la reunión de Potsdam, en 2023, donde se abordó la expulsión de millones de extranjeros. Su entorno lo forman exmiembros del grupúsculo neonazi llamado Juventudes Fieles a la Patria (HDJ), prohibido hace una década y media. De "pecados de juventud" califica Siegmund la pertenencia a un grupo que hacía desfilar a menores en uniforme nazi, en un país donde mostrar el saludo hitleriano o negar el Holocausto conlleva penas de cárcel. No disimula su simpatía hacia un blogero llamado "Aktivist Mann", entre cuyas hazañas está la intentona de asaltar el Parlamento, en 2020, con un grupo de antivacunas.

El convocante de la tertulia de Potsdam era un destacado ultra, Gernot Mörig. Su objetivo, desarrollar un "plan maestro" para "contrarrestar la destrucción de nuestro país", según reveló el portal investigativo 'Correctiv'. Para el austriaco Sellner, la estrategia para la remigración de millones de personas consiste en dictar leyes que atenacen a los extranjeros. Siegmund aportó al debate planteamientos sobre "cómo aumentar la presión" en cafés, bares u otros negocios regentados por extranjeros para echarlos.

En Kaliningrado con la bandera hermana

El rastro neonazi no es suficientemente disuasorio para electores dichos "corrientes" como tampoco lo es que la AfD sea un partido prorruso. Los ciberataques, sabotajes y campañas de desinformación de "sello ruso" eran ya el pan de cada día en Alemania. Ahora, el gobierno de Friedrich Merz ha acusado formalmente a Rusia del ataque fallido con drones contra el aeropuerto de la ciudad sajona de Leipzig. Desde la AfD, una formación que se dice pacifista porque rechaza la ayuda militar a Ucrania, se ha cuestionado la pista rusa. Es un partido que mima sus lazos con Moscú y que ha levantado ampollas por los viajes de cortesía de diputados u otros cargos suyos al Kremlin o al Donbás ucraniano, en algún caso cancelados in extremis.

Una entrevista al segundo de a bordo del 'land', el vicepresidente del grupo parlamentario en Magdeburgo Hans-Thomas Tillschneider, sirvió para refrescar la memoria. El periodista que le entrevistaba era Paul Ronzheimer, excorresponsal en Ucrania del sensacionalista diario 'Bild'. El encuentro derivó en bronca al detectar el periodista una taza del ejército ruso sobre el escritorio de Tillschneider. "Un regalo que no pienso devolver", respondió de mala manera el político. La anécdota, debidamente reproducida por medios de referencia, sirvió para recordar los vínculos del político con el Kremlin. Para muestra, su reciente misión de amistad al enclave ruso de Kaliningrado, donde posó agitando banderas hermanadas, de Rusia y de Alemania.

viernes, 4 de septiembre de 2026

Ni Sajonia a secas ni Baja Sajonia: Sajonia-Anhalt


Sajonia-Anhalt: así es el pequeño 'land' del este que puede llevar al poder a la ultraderecha en Alemania




Carteles electorales en Kroppenstedt, en el estado de Sajonia-Anhalt (Alemania). / RONNY HARTMANN / AFP
  Gemma Casadevall   Magdeburgo04 SEPT 2026
 
Un estado federado, o land, de 2,1 millones de ciudadanos en un país con 84 millones de habitantes, sin tejido industrial relevante y que aporta apenas un 1,8% al PIB nacional; con una población demográficamente envejecida, tendencia a despoblarse y un porcentaje de ciudadanos extranjeros o de origen migratorio del 12%, menos de la mitad que la media del país. Sajonia-Anhalt no tiene el peso económico de su vecina del noroeste, Baja Sajonia, donde está la sede de Volkswagen y cuya capital, Hannover, acoge cada año la mayor feria industrial del país. Tampoco tiene los tesoros monumentales ni las inversiones que recibe Sajonia, su otra vecina, al sureste, con ciudades como Dresde o Leipzig.

En la puerta de la iglesia de Wittenberg, una de las ciudades de Sajonia-Anhalt, clavó en 1517 Martín Lutero las 95 tesis que desencadenaron la Reforma Protestante; en su capital, Magdeburgo, están depositados las reliquias mortales del kaiser Otto el Grande; y en otra de sus ciudades, Dessau, abrió en 1925 la Escuela Bauhaus, la vanguardia artística y arquitectónica que persiguió el régimen de Adolf Hitler. Son hitos del pasado, que poco explican del presente del land que el próximo domingo puede dar una estocada tal vez mortal al gobierno de Friedrich Merz.

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) es ya primera fuerza en intención de voto a escala nacional. Su líder en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, aspira a conquistar para el partido la primera jefatura en un Gobierno regional. Es decir, alcanzar el poder por sus propias fuerzas y finiquitar el cortafuegos o Brandmauer alemán.



El canciller alemán, Friedrich Merz, en un acto electoral en el estado de Sajonia-Anhalt. / JENS SCHLUETER / AFP

Siegmund exhibe como un tesoro la portada del semanario Der Spiegel que le califica de "el hombre más peligroso de Alemania". Un titular tramposo que satisface a su ego. De 35 años y nacido en una ciudad del land’ de 6.100 habitantes, Havelberg, representa el ala más radical de un partido de por sí tóxico, al que el grueso de la ultraderecha europea ha mantenido al margen de la gran familia. Exhibe como un regalo el título de "peligroso" recibido del semanario político de referencia alemán. Comparten su orgullo los dos copresidentes del partido, Alice Weidel y Tino Chrupalla, pese a que durante un tiempo marcaron distancias respecto a Siegmund y a su anterior estrella emergente, Björn Höcke, el líder de Turingia.

Saltar a la mayoría absoluta

Desde este anodino land del este alemán, antiguo territorio comunista, quiere hacer historia Siegmund. Puede lograrlo si escala al porcentaje del 43% y si, además, los partidos pequeños quedan por debajo del 5 %, el listón mínimo para acceder a escaños. Por pequeños se entiende tanto el Partido Socialdemócrata del vicecanciller y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, como Los Verdes. A la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merz, el partido del actual primer ministro regional, Sven Schulzen, la sitúan los sondeos en segunda posición, veinte puntos por debajo de la AfD. La Izquierda clásica está sobre el 11 %, mientras que la prorrusa Alianza Sarah Wagenknecht (BSW) queda por debajo del mínimo. Cuantos más partidos entren en la tarta parlamentaria menos opciones tendrá la AfD de hacerse con la mayoría absoluta. A no ser que salte por encima del 43%.

¿En qué piensa ese altísimo porcentaje de ciudadanos, determinados a entregar su voto a un partido que, según expertos económicos, representantes de la industria e incluso el Deutsche Bank, el líder de la banca nacional, ahuyentaría a inversores, trabajadores y llevaría al land a la ruina? La AfD comparte con el trumpismo su capacidad para escapar a la lógica.


Mitin electoral de Ulrich Siegmund, candidato de Alternativa para Alemania (AfD) en el estado de Sajonia-Anhalt. / RONNY HARTMANN / AFP

Seguir a Siegmund en sus mítines, sea en Halle, la segunda ciudad del país, en Magdeburgo o en puntos algo más recónditos es tropezarse con ciudadanos de toda edad y condición en éxtasis en pos de una selfie con su líder. Reina en las redes sociales, con más de 700.000 seguidores, y tiene extraordinarias dotes para la cercanía, tanto entre ciudadanos no identificables como ultras como entre declarados neonazis. La mayoría de estas ciudades presenta un paisaje similar al del resto del este alemán: estaciones ferroviarias adecentadas; zonas peatonales con las conocidas cadenas comerciales; cafés gentrificados y locales identificables como "extranjeros", sean Kebabs o shisha lounge.

El centro alemán en vilo


Siegmund propaga la consigna de la "remigración". Estuvo entre los oradores del cónclave de identitarios y neonazis celebrado en Potsam, en 2023, donde se habló de expulsar a "millones de extranjeros". Ello le costó su defenestración al frente de la comisión de asuntos sociales de la cámara de Magdeburgo. Ese castigo quedará en nada si coloca a su partido en el poder. Será difícil mantener a la AfD al margen de comisiones parlamentarias, del acceso a secretos oficiales o los datos del espionaje alemán del Interior. Es decir, los órganos que tienen clasificado al partido como "extremista" y bajo vigilancia a su agrupación juvenil. De ahí procede Siegmund y varios personajes de su entorno, vinculados a un grupúsculo llamado Juventudes Fieles a la Patria (HDJ), prohibido en 2009 por tratar de instruir a menores como "combatientes del nacionalsocialismo".

Con este bagaje logró la AfD la posición de primera fuerza del land con un 37,1 % en las elecciones generales de 2025. Toda Alemania, y especialmente su centro político, estará en vilo el domingo, cuando a las 18.00 en punto cierren los colegios electorales y se difundan las primeras proyecciones de voto. Si obtiene un 40 %, levantará los brazos ante su indiscutible éxito, aunque seguirá aislado. Si despega al 43 % o más, la sacudida sobre el tablero alemán procedente de ese land’ anodino se celebrará como propio por toda la internacional ultraderechista.

martes, 1 de septiembre de 2026

Leipzig y el dron ruso

Alemania acusa a Rusia del fallido ataque con drones bomba del aeropuerto de Leipzig



Un dron vuela frente a una aeronave que despega cerca de Leipzig / Jan Woitas/dpa / Europa Press

 Gemma Casadevall   Berlín01 SEPT 2026 

El gobierno alemán ha acusado formalmente a Rusia del ataque fallido con drones bomba del pasado agosto contra el aeropuerto de Leipzig, en el este del país. "La forma de actuar, el material y las técnicas empleadas apuntan con toda claridad a Rusia", ha afirmado el ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, casi un mes después de que se activaran las alarmas por la presencia de un dron con explosivos en ese aeródromo, punto neurálgico para el transporte de suministros militares a Ucrania de sus aliados occidentales. "Sabemos que Alemania es objetivo de ataques híbridos rusos en forma de sabotajes, desinformación y ciberataques, que no pueden quedar sin respuesta", añadió el ministro, en una comparecencia conjunta con el titular de Exteriores, Johann Wadephul.

Lo ocurrido en Leipzig "no es un caso aislado", aseveró Dobrindt. Se inscribe en una larga lista de ataques híbridos en que intervienen lo que el ministro alemán calificó de "agentes de bajo nivel" rusos. Solo el pasado año se detectaron en Alemania 200.000 ciberataques presuntamente procedentes del exterior, unos 1.000 vuelos de drones sobre instalaciones militares o infraestructuras críticas y 300 casos sospechosos de sabotaje, según la televisión pública ZDF. Su autoría es difícil de demostrar, pero el principal sospechoso es Moscú.

A la espera de una "respuesta consensuada" de la UE y la OTAN

La respuesta por parte de Alemania consistirá, precisó Wadephul, en el cierre del consulado general ruso de Bonn, en el oeste del país, así como de la denominada Casa de Rusia de Berlín, un centro cultural que actúa supuestamente de tapadera para el espionaje de Moscú al que se rescindirá el contrato. Asimismo se incrementarán el control sobre los pasajeros procedentes de Rusia y sobre la llamada "flota fantasma" rusa.

Wadephul propondrá además una extensión de las sanciones de la UE contra Rusia en la reunión de los titulares de Exteriores comunitarios que tiene lugar en Irlanda y a la que se sumó el ministro alemán, tras su intervención en Berlín.

La comparencia de Wadephul y Dobrint sigue a unas declaraciones del canciller alemán, Friedrich Merz, el pasado fin de semana, donde anunció una "respuesta consensuada" con sus aliados de la UE y la OTAN al "ataque híbrido" de Leipzig. Según la televisión pública ZDF, Merz abordado este martes la cuestión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Hasta ahora, ni el canciller ni sus ministros habían apuntado explícitamente a Moscú, pese a que en medios alemanes se daba por hecho la "pista rusa".

Los Antonov ucranianos como presunto objetivo

El ataque frustrado de Leipzig se produjo el pasado 4 de agosto. El dron-bomba no llegó a estallar, porque fue neutralizado de forma fortuita por un trabajador del recinto que detectó el artefacto transitando junto a aviones de transporte Antonov ucranianos. Se activaron de inmediato las alarmas en lo que se calificó de "ataque híbrido" provocado por "agentes extranjeros", aunque sin especificar de qué país, contra una infraestructura crítica del país.

La comparecencia de Dobrindt y Wadephul fue sin turno de preguntas. Pero según el semanario Der Spiegel, en el atentado frustrado intervino un espía ruso y varias personas más. El explosivo utilizado es asimismo común en los servicios secretos de ese país.

Una infraestructura esencial para el apoyo a Ucrania

El aeropuerto de Leipzig es un punto neurálgico de alto valor estratégico para los transportes de suministros militares destinados a Ucrania procedentes de Alemania o de otros aliados occidentales. Las investigaciones preliminares indicaron que el dron iba equipado con un kilo de Semtex, material explosivo plástico.

El dron llevaba varias horas en el recinto cuando fue detectado de forma fortuita por el trabajador, un conductor de autobuses. Había esquivado los sensores del aeropuerto ya que aparentemente había sido modificado para poder burlar esos sistemas. Poco después colisionó un segundo aparato no tripulado contra un avión de carga de DHL, compañía que también tiene su centro operativo en Leipzig. Días más tarde, según medios alemanes, se detectó un tercer aparato similar.

Desde hace días se venía avanzando en distintos medios alemanes una decisión del Gobierno de Merz respecto a Rusia por estos ataques, que se inscriben en los sucesivos incidentes con drones o violaciones del espacio aéreo de otros socios de la OTAN y la UE, principalmente Letonia y Rumanía.

Ni Mette-Marit ni Marius

Haakon VIII de Noruega jura la Constitución como "garante de continuidad" y en ausencia de Mette Marit




 Gemma Casadevall   Berlín01 SEPT 2026 

El rey Haakon VIII prestó desde el Parlamento de Noruega, Storting, su juramento de lealtad a la Constitución, erigido en "garante de continuidad" tras la muerte de su padre, Harald V. El relevo en el trono está marcado por la incertidumbre en torno a la reina consorte, Mette-Marit, ausente por "complicaciones de salud", según comunicó la Casa Real. La expectación se ha trasladado hacia la princesa heredera, Ingrid Alexandra, quien presidió la ceremonia junto a su padre y acompañó del brazo de su abuela, la reina Sonia, tanto en la entrada como a la salida del Storting.

"Prometo y juro gobernar el Reino de Noruega de acuerdo con su Constitución y sus leyes", fue la frase protocolaria de Haakon ante el presidente del Parlamento, Masud Gharahkhani, sus diputados y miembros del gobierno del socialdemócrata Jonas Gahr Store. Fue una ceremonia de apenas 20 minutos, solemne y hasta silenciosa, fuera del juramento y las palabras del presidente.

Noruega es una monarquía parlamentaria, cuyo rey se limita a funciones representativas. Tiene, sin embargo, rango de autoridad moral, de acuerdo al modelo practicado por 
Harald en sus 35 años de reinado y hasta su muerte el pasado viernes, a los 89 años
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Haakon llegó al Storting en un Lincoln Continental de 1966 descapotable, el mismo auto usado en la boda de sus padres o en la suya propia con Mette-Marit. Procedía del Palacio Real, donde está abierta la capilla ardiente por su padre. Harald fue un monarca identificado con el modelo de sociedad abierta e inclusiva del país nórdico. De Haakon se espera que sea un garante de continuidad, como lo definió el presidente del Parlamento.

Ingrid Alexandra, el rostro de la perpetuidad

La atención mediática está depositada en la princesa heredera, de 22 años. A Ingrid Alexandra se le atribuye un papel de gran relevancia en la Corona. La hermana mayor de Haakon, Marta Luisa, está apartada de competencias institucionales incluso desde antes de casarse con el chamán estadounidense, Durek Verret, su segundo esposo. Madre de tres hijos, fruto de su anterior matrimonio, practica junto a su marido unas excentricidades excesivas incluso para la tolerante Noruega. El hermano menor de Ingrid Alexandra, Sverre Magnus, de 20 años, es demasiado joven para arropar a su padre en la tarea de calmar las turbulencias familiares.

Ingrid Alexandra estudiaba hasta unos meses en Australia. Regresó a Oslo en verano para estar junto a su madre, por entonces en lista de espera para recibir un trasplante de pulmón. A Mette-Marit se le diagnosticó un fibroma pulmonar en 2018 y se restablece aún del trasplante que le fue practicado en junio. La princesa heredera seguirá sus estudios universitarios en Oslo, lo que previsiblemente multiplicará su presencia mediática.

La fragilidad de la reina consorte

Ingrid Alexandra llevó del brazo al Parlamento a su abuela Sonia, sumida en la tristeza desde que enviudó. Harald rompió moldes hace más de medio siglo al casarse con esta plebeya. Juntos formaron luego un matrimonio modélico. Sobre la nueva reina consorte confluyen muchas incertidumbres, sea por su frágil salud o por la condena por dos casos de violación y otras agresiones sexuales contra su hijo mayor, Marius Borg Hoiby.

Mette-Marit sí había comparecido en el Palacio Real la víspera de la jura de su esposo. Lo hizo de la mano de Sonia y por detrás de la comitiva que trasladó el féretro de Harald hasta la capilla real. Presidían el grupo Haakon e Ingrid Alexandra, seguidos del resto de hijos y nietos de Harald. Ahí estaba también Marius, quien cumple condena en arresto domiciliario, tobillera electrónica incluida, en el palacio de Skaugum junto a Mette-Marit.

Era su primera aparición en meses y su presencia no iba a pasar desapercibida. El hijo mayor de Mette-Marit, de 29 años y nacido de una relación anterior, ha vivido en palacio desde que su madre se casó con Haakon, en 2001. No forma parte de la familia real, pero sí es "un miembro importante y querido de la familia", en palabras del actual rey. Su proceso por violación ha sacudido a Noruega casi tanto como el trato de amigo que Mette-Marit dispensó al pederasta estadounidense Jeffrey Epstein.

Harald, al que los noruegos suelen definir como un "abuelo cálido y divertido", trató a Marius como a uno de sus nietos. Incluirlo en el grupo que trasladó el féretro puede interpretarse con la voluntad de no esconderle, como un honor inmerecido para un violador o como una afrenta a sus víctimas. A Marius Borg Hoiby se le espera en el entierro de Harald, el 9 de septiembre, ya que ha recibido autorización policial para ello.