Laschet promete impulsar la economía y no subir impuestos
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Laschet promete impulsar la economía y no subir impuestos
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Alemania, entre el continuista Laschet y otras formas de conquistar el centro
Gemma Casadevall
Baerbock, en lucha desigual por un "centro verde" para la era post-Merkel Gemma Casadevall Berlín, 12 jun (EFE).- La candidata de los Verdes alemanes, Annalena Baerbock, relanzó hoy su campaña por la Cancillería que dejará Angela Merkel, apeada del liderazgo en los sondeos pero dispuesta a luchar por un relevo verde, desde un "ecologismo realista" no radical. "Este verano cambiarán los vientos tras un invierno marcado por la pandemia", proclamó Baerbock, tras ser ratificada como candidata por un 98,5 % de los votos. "Tenemos el optimismo y determinación necesarios para liderar el cambio, asumo esa responsabilidad", afirmó. "En septiembre termina una era. Nosotros queremos liderar la siguiente", prosiguió, en alusión a los comicios nacionales del 26 de ese mes, tras los que se despedirá del poder de Merkel. Su objetivo es "servir al bienestar común", enfatizó, en un claro mensaje al grueso del electorado, no solo al adscrito a su partido. El desafío es lograr un "futuro mejor", lo que implica la "lucha climática responsable" y la conciliación entre propósitos medioambientales y viabilidad económica. "No podemos prometer un cielo azul si no es factible", añadió, tras proponer un "pacto verde" con la industria. Baerbock es "la mujer del futuro", proclamó el secretario ejecutivo del partido, Michael Kellner. Para lograrlo, el partido defenderá un "cambio realista", "sin radicalismos", según su co-presidente, Robert Habeck. LA FUGACIDAD DEL PRIMER PUESTO Los Verdes se habían disparado a la "pole position" en los sondeos al ser propuesta Baerbock como candidata, en marzo. Ese liderazgo se disipó, entre varios deslices de la líder y la debilidad del partido en el este, reflejada en las regionales del pasado domingo. Los conservadores se impusieron ahí como cortafuegos al ímpetu de la ultraderecha en esa mitad del país. Baerbock logró su ratificación, meses después de haber consensuado su candidatura con Habeck, ambos representantes del ala realista de un partido nacido como movimiento de protesta. Pero el bloque conservador, liderado por el centrista Armin Laschet, ha recuperado la primera posición en intención de voto, con 28 puntos frente a los 20 de los Verdes. Matemáticamente no está descartado un relevo verde, pero debería cuajar un tripartito con socialdemócratas y liberales. Entre Baerbock y Habeck dirigieron un congreso híbrido, con sus intervenciones ante un auditorio con aforo reducido, mientras los delegados dirigían videosaludos o intervenciones desde casa -con la correspondiente exposición de estanterías, imágenes de dormitorios, cocinas, etc-. Prosperaron las mociones que reflejan el "cambio realista" de Habeck. De llegar al poder, prometen subir el salario mínimo interprofesional a 12 euros por hora -de los 9,5 actuales- y mejorar los subsidios a desempleados crónicos y perceptores del auxilio social. Con ello tratan de romper con la imagen de partido consagrado a defensas medioambientales y sin la misma sensibilidad para combatir la precarización social. Su esencia sigue siendo la lucha climática -la primera preocupación actualmente del elector, según los sondeos-. También ahí buscaron propuestas equilibradas, ansiosos de quitarse la etiqueta de partido "de las prohibiciones" -como le llama la ultraderecha, por querer restringir los vuelos "low cost" o imponer un límite de velocidad en las autopistas-. EL MEA CULPA DE UNA CANDIDATA ACOSADA La intervención de Baerbock arrancó con un "mea culpa" por sus tropiezos en su precampaña. Algo que ya hizo en varias declaraciones a los medios, pero que precisaba repetir ante los suyos. En la lista de errores hay desde imprecisiones en su curriculum académico -que ha ido corrigiendo- a "olvidos" luego subsanados en la declaración de ingresos adicionales al Bundestag. Cada error han sido profusamente difundido por los medios, en rango similar a los escándalos por negocios con mascarillas anti-covid de diputados conservadores o las sospechas sobre el ministro de Sanidad, el conservador Jens Spahn, de que quiso repartir partidas deficientes en discapacitados y sin techo. Todo sombra sobre Baerbock se amplifica. También se abunda en su falta de experiencia de gobierno, en un país poco proclive a dejarse seducir por líderes sin rodaje. Laschet sí exhibe experiencia como primer ministro del "Land" más poblado del país, Renania del Norte-Westfalia, con 18 millones de habitantes. La última andanada contra la candidata procedió de un loby económico, que la presentó como un Moisés con unas Tablas de la Ley a modo de las prohibiciones que implantaría. La comunidad judía berlinesa y la Oficina Antisemitismo han levantado la voz contra su anunció difundido por diferentes medios. Implica unas "connotaciones religiosas antisemitas" peligrosas, según dicha oficina, que tacha de "fatales" tales estrategias. EFE gc/mah (foto) (audio) (foto) (audio):Firma Berlín:Origen 732:NumPalabras U:Prioridad EX6153:Clave (pmu mun mxc rdo col pur usa exg):Destinos (11003000):Iptcsrc | |
Los Verdes lanzan a Baerbock a la Cancillería como líder de la "libertad con normas"
Gemma Casadevall
Al frente de la Unión Cristianodemócrata (CDU) desde enero, Laschet había sufrido ya un doble tropezón en las primeras regionales del año, en Renania Palatinado y Baden-Württemberg (suroeste del país). Su partido quedó bajo mínimos, mientras socialdemócratas y verdes salían reforzados.
Saltaron entonces un par de deslices que minaron la credibilidad de Baerbock. Primero, tuvo que corregir su declaración ante el Bundestag (Parlamento), porque no incluía unos ingresos del partido; luego surgieron imprecisiones en su curriculum académico y profesional, lo que en Alemania no es un asunto menor.
A los Verdes, que suelen exigir máxima transparencia al conjunto del ámbito político y económico, este tipo de errores no se les perdona. Pero al margen de los problemas de credibilidad, lo que está fuera de duda es que políticamente siguen pinchando en el este, por lo que cuesta imaginárselos gobernando todo el país.
En la siguiente ronda de regionales, en Sajonia-Anhalt, en el este, la CDU se disparó por encima del 37 %, seguida de la ultraderecha, con un 20,8 %, mientras los Verdes quedaban en sexta posición, con un 5,8 %.
Paso a paso, el bloque conservador ha recuperado el liderazgo en intención de voto -un 28 %, según el sondeo de la primera cadena, ARD- mientras que los Verdes cayeron al 20 %.
Siguen aventajando a los socialdemócratas, terceros con un 15 %. Numéricamente es aún posible el relevo en el poder con Baerbock al frente de un tripartito, tal vez apuntalado en el Partido Liberal (FDP).
LUCHA CLIMÁTICA CONTRA EXPERIENCIA DE GOBIERNO
El cambio climático es la principal preocupación del ciudadano, según el citado sondeo de la ARD. La incertidumbre por la pandemia ha pasado a un segundo lugar, ante el descenso continuado de la incidencia de contagios y una vacunación acelerada.
Esto teóricamente favorece a los Verdes. Pero las regionales de este año, en tres "Länder" muy distintos, tuvieron como denominador común la reelección de políticos muy rodados, con dos legislaturas tras de sí. En Renania Palatinado ganó la socialdemócrata Malu Dreyer; en Baden-Württemberg el verde Winfried Kretschmann, y en Sajonia-Anhalt el conservador Reiner Haseloff.
La experiencia de gobierno es un puntal en Alemania. Baerbock, diputada en el Bundestag (Parlamento federal) desde 2013, no la tiene. Y el ansia de cambio que la impulsaba hace apenas un mes parece haberse diluido, al menos momentáneamente. EFE
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