sábado, 18 de febrero de 2023

Penoso Penn

Penn documenta el inicio de la invasión de Ucrania, al borde de la propaganda

Gemma Casadevall



Berlín, 18 feb (EFE).- El actor y director estadounidense Sean Penn defendió hoy ante la Berlinale su "Superpower" como un filme muy personal, que documenta el inicio de la invasión de Ucrania por Rusia, y que acaba situándose al límite de la propaganda.
"Nuestro compromiso es con la verdad, con el espíritu de lucha de los ucranianos que arriesgan su vida, con la defensa de la libertad", afirmó el cineasta ante los medios del festival de cine alemán, ante reiteradas preguntas acerca del aspecto partidista de su filme.
"No sé si eso es o no propaganda. Es nuestra película", refrendó por su parte el co-director Aaron Kaufmann, quien como Penn vivió desde Kiev las semanas precedentes al inicio de la invasión y también el día en que se materializó la agresión rusa, el 24 de febrero de 2022.
Para Penn, como para Kaufmann, el presidente Volodímir Zelenski, como su entorno, son "nuestros amigos"; cada uno de los encuentros y entrevistas con el líder o sus directos colaboradores se producen entre abrazos, apretones de manos y el saludo "Slava Ukriani".
"No tengo la menor intención de hablar con (Vladímir) Putin. No es el momento", admitió Penn, ante reiteradas preguntas -algunas de ellas, formuladas por representantes de medios identificables como pro-rusos- acerca de si había buscado testimonios del otro lado, el no ucraniano.
Putin sí aparece en "Superpower", pero a través de sus declaraciones bélicas, antes o después de consumar su guerra de agresión. Es un autócrata de mirada gélida, distante y agresivo.
Zelenski es el líder cercano, que da coraje a su población y llama a defender la democracia, tanto en Ucrania como en Europa; inspira fortaleza a los suyos, como lo hace el exboxeador y actual alcalde de Kiev, el coloso Vitali Klitchko.
El núcleo de la película son las imágenes del equipo de Penn moviéndose por Kiev, entrevistando a Zelenski en su cuartel general horas después del inicio de la invasión o saliendo luego en dirección a la frontera polaca.
La cruzarán andando, en medio del atasco de decenas de miles de ucranianos saliendo del país. Ya en Varsovia, entrevistarán al primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, el aliado europeo que venía reclamando una línea más dura hacia Moscú desde mucho antes de consumarse la invasión.
Alterna estas escenas con imágenes de archivo del movimiento pro-europeo de la plaza del Maidán, la represión que le siguió y el ascenso de Zelenski desde su posición de talentoso actor, bailarín y cómico hasta la llegada al poder por la fuerza de los votos.
También incide en la anexión de Crimea en 2014, con Ucrania incapaz de defenderse, con un ejército aún precario y mientras líderes como la entonces canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés Emmanuel Macron trataban de mediar o impedir una escalada mayor.
El rostro compungido y ojeroso de Penn es omnipresente en las escenas rodadas por su equipo, sea mientras toma una copa tras otra en su hotel o mientras recorre Ucrania en los días siguientes al arranque de la invasión.
Es probablemente esta presencia constante del cineasta el peor enemigo de su película, incluso para aquellos que ven a Penn y su equipo en el lado correcto de la historia, en tanto que defensores del país invadido, no del agresor.
"Superpower" se estrenaba fuera de competición en la sección Berlinale Special, tres días después de la inauguración del festival con un mensaje virtual de Zelenski y con Penn convertido en un maestro de ceremonias presencial.
Ucrania es, en lo político, el tema dominante de la Berlinale, un festival tradicionalmente "comprometido" con la defensa de la democracia, contra la represión o la guerra, cuya 73 edición coincide además con el primer aniversario del inicio de la invasión. EFE
gc/jgb 

"Manodrome" envuelve la Berlinale en un manicomio de masculinidades tóxicas

Gemma Casadevall
 
Berlín, 18 feb (EFE).- La película "Manodrome" envolvió hoy a la Berlinale en un manicomio de masculinidades tóxicas, con Adrien Brody y Jesse Eisenberg como elemento mediático principal sobre la alfombra roja del festival, en una jornada en que el cine chino aportó algo de armonía a la competición.
El título "Manodrome" remite al nombre de una secta liderada por el llamado "padre Dan" -el personaje de Brody- en que "las fronteras entre camaradería, masculinidad y homosexualidad desaparecen", explicó ante el festival su director, John Trengove.
Eisenberg interpreta a uno de los "hijos" del manipulador y dominante Dan. Es un conductor de Uber al borde la precariedad, asiduo al body building y con una novia embarazada, que se mueve como un "adulto infantilizado", en palabras del actor.
Es un "saco de reacciones febriles", a punto de estallar por una acumulación de traumas, hasta que finalmente explota.
"En Estados Unidos es fácil hacerse con un arma. Cualquiera puede adquirirla y evidentemente se usa. Es nuestra tragedia como sociedad", resumió Brody, respecto a las sucesivas explosiones de violencia a trompadas de Ralph, hasta finalmente llegar a la pistola.
Trengove volvía a la Berlinale tras haber presentado en su sección Panorama "The Wound" (2016). Ya ahí, el director sudafricano exploraba en una serie de rituales de la masculinidad como detonantes de fuerzas internas, que en su nuevo filme van de lo tóxico a las reacciones incontrolables y la violencia física extrema.
"Manodrome", de producción británico-estadounidense, es uno de los pocos filmes en la competición oficial en esta 73 edición de la Berlinale con rostros famosos, lo que le daba rango de acontecimiento al menos mediático.
Junto a Brody -Oscar en 2002 por "El pianista"- y Eisenberg -con el mismo rostro de perpetuo adolescente que en "The Social Network"-, la película llevó al festival la presencia de Odessa Young, la novia embarazada de Ralph- y Sallieu Sesay -el líder del colectivo gay del gimnasio, contrapunto al guru de la secta de los "hijos de Dan"-.
La búsqueda del padre desaparecido en "Manodrome" es una de las múltiples toxicidades acumuladas por el personaje de Eisenberg, envuelto en sus estallidos de iras pasadas y presentes, mientras que por parte del cine chino se presentó en la competición oficial "Bai ta zhi Guang" -"The shadowless tower"-.
También ahí su protagonista masculino busca al hombre que se esfumó del seno familiar. Está asimismo confrontado con su propia paternidad, con sus relaciones de pareja pasadas o en curso, así como con el síndrome del abandono paterno.
El recorrido por todos estos traumas ocupa a su director, Zhang Lu, 144 minutos, mientras que en la producción británico-estadounidense se resuelve en 95. Ello no impide, sin embargo, que la película de Trengove acabe haciéndose larga, en medio de episodios que van agregándose al argumento en busca del final.
Zhang en cambio va tejiendo a su ritmo habitual, sin altibajos, la historia del divorciado al que un día le pasan el teléfono del padre biológico y empieza a reordenar su existencia. Primero escucha su voz, pero le deja sin respuesta; luego se sienta en su silla, mira sus películas y deja alguna que otra huella en la casa del padre, mientras éste está haciendo volar su cometa en una playa vecina.
El director chino es uno de esos cineastas que periódicamente regresan a la competición del festival berlinés. Ahí presentó en 2007 su "Dream Desert", tres años después regresó con "Dooman River" y en 2019 lo hizo con "Fukuoka".
La suya es una de las tres producciones asiáticas incluidas entre los 19 filmes a competición. Le seguirán la asimismo china "Art College 1994", de Liu Jian, y la japonesa "Suzume", en ambos casos películas de animación. EFE
gc/amg
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viernes, 17 de febrero de 2023

Múnich virtual

 Exhibició d’unitat contra Putin

Per pri­mer cop en anys, la Con­ferència de Segu­re­tat de Munic no incloïa la presència de repre­sen­tants del Krem­lin perquè no hi havien estat con­vi­dats. I, per pri­mer cop des de l’inici de la invasió d’Ucraïna, fa gai­rebé un any, a Olaf Scholz se’l veia dis­po­sat a assu­mir el lide­ratge de la res­posta euro­pea a la guerra des­fer­mada pel pre­si­dent Vladímir Putin.

“Hem arri­bat a un acord per sub­mi­nis­trar els tancs Leo­pard que neces­sita Ucraïna per a la seva defensa. I no entenc les demo­res per part d’aquells que abans ens pres­si­o­na­ven”, va dir el can­ce­ller, en una clara referència a les recla­ma­ci­ons de certs ali­ats –prin­ci­pal­ment Polònia– perquè donés llum verd a l’envi­a­ment d’aquests car­ros de com­bat i que, dues set­ma­nes després, con­tinuï sense con­cre­tar-se quan es farà.

Men­tre Scholz es treia l’espina, el francès Emma­nuel Macron des­car­tava la marxa enrere: “No és l’hora del diàleg, perquè Rússia ha triat el camí de la guerra”, va dir, en el següent torn de paraula.

França s’ha mogut fins ara en les grans pro­me­ses i els com­pro­mi­sos de soli­da­ri­tat amb Ucraïna. Però se situa entre els països ali­ats que no es deci­dei­xen a enviar els seus tancs, que, en el cas francès, serien els Leclerc. També s’ha des­mar­cat del pri­mer moment en què sem­blava dis­po­sat a apor­tar avi­ons de com­bat, pot­ser apro­fi­tant que els EUA tam­poc no ho volen fer.

Scholz va aparèixer segur i con­vin­cent, en una con­ferència en què per part dels ali­ats transatlàntics s’espera avui la inter­venció de la vice­pre­si­denta Kamala Har­ris, men­tre que per part del bloc euro­peu ho farà la pre­si­denta de la Comissió Euro­pea (CE), Ursula von der Leyen. El can­ce­ller no ha de témer de cap de les dues retrets o indi­rec­tes, ja que la seva con­signa ha estat sem­pre que qual­se­vol decisió s’ha d’adop­tar per con­sens entre els ali­ats.

Was­hing­ton i Berlín s’esfor­cen ara mateix a mos­trar cohesió. Ale­ma­nya entrena ja al seu ter­ri­tori els sol­dats ucraïnesos, amb la pers­pec­tiva de lliu­rar els catorze Leo­pard2 pro­me­sos a finals de març. Per part nord-ame­ri­cana, no hi ha un calen­dari clar res­pecte als seus Abrams, el seu equi­va­lent als tancs de fabri­cació ale­ma­nya.

Con­tri­bució ale­ma­nya

La Con­ferència de Segu­re­tat s’havia obert amb un mis­satge vir­tual del pre­si­dent Volodímir Zelenski, un for­mat que comença a ser l’habi­tual en tro­ba­des dels líders del món occi­den­tal i que en aquest cop era quasi obli­gat. El pròxim dia 24 és l’ani­ver­sari de l’inici de la invasió russa i, dos dies abans, s’espera a Varsòvia el pre­si­dent Biden. “Es diu que David lluita con­tra Goliat a la vora del riu Dni­pro”, va dir Zelenski. “Vull cor­re­gir-ho: David no només lluita a la riba del Dni­pro; també de l’Spree i del Sena”, hi va afe­gir, en referència als rius ucraïnès, ber­linès i pari­senc. De la pau a Ucraïna en depèn l’euro­pea.

Ucraïna neces­sita “més velo­ci­tat” en els lliu­ra­ments d’armes, va recor­dar. Un mis­satge que, en altres moments hau­ria sonat a retret a Scholz, però que ara el reforçava. Al cap­da­vall, Ale­ma­nya és el pri­mer con­tri­bu­ent a escala de la Unió Euro­pea en ajut huma­ni­tari, finan­cer i d’arma­ment a Ucraïna. En part, perquè li cor­res­pon com a gran potència euro­pea. I, en part, com a mea culpa davant la dependència energètica de Rússia, que ha hagut de tallar acce­le­ra­da­ment arran de la invasió a Ucraïna.

Un puñado de bebés grandes

Un trepidante "Blackberry" alegra el arranque de la Berlinale 

Gemma Casadevall


Berlín, 17 feb (EFE).- La canadiense "Blackberry", una película tan trepidante como lo fue el auge y derrumbe de los primeros teléfonos inteligentes, alegró la primera jornada a competición de la Berlinale, mientras que el australiano Rolf de Heer aportó un apocalíptico filme sin diálogos.

El realizador Matt Johnson, director y protagonista de "Blackberry", trasladó al festival a los geniales innovadores de la telefonía móvil confrontados con los tiburones del gremio.
Su personaje es Doug, el más "freak" entre los colegas de Mike Lazaridis -interpretado por Jay Baruchel-, el jefe de una provinciana empresa canadiense formada por colegas que se comportan como bebés grandes.
"Nunca tuve un 'blackberry', mi padre sí. Es un producto de otra época", afirmó Johnson, quien compareció con el mismo "look" que en el filme, mientras Baruchel, a su lado, aseguraba que la marca es "un orgullo para Canadá" frente a la superpotencia de Estados Unidos.
Johnson y su actor hicieron alarde ante la Berlinale de aquello que da fuerza a su película: diálogos rápidos, respuestas incisivas, dinamismo y el mismo aire de camaradería con que nació su prodigio.
Su primer tiburón es Jim Balsillie -el personaje de Glen Howerton-, al que se unirán otros depredadores, además de ingenieros reclutados entre la competencia con contratos fraudulentos. Juntos lanzarán el "Blackberry que durante diez años dominó la telefonía móvil, hasta que un ingenio superior llamado iPhone lo degradó a obsoleto.
El villano no es, sin embargo, ni la competencia "Made in China" ni Steve Jobs, sino los tiburones internos, además de la Comisión Nacional del Mercado de Valores que indaga en los fraudes.
"Blackberry" es el tercer film del canadiense, tras "Dirties" y "Operation Avalanche". Johnson envuelve deliberadamente su cámara en el caos, entre saltos de imagen, órdenes y contraórdenes inapelables y miradas de desconsuelo de los bebés grandes a los que se les rompe el juguete.
El filme está basado en el best seller "Losing the signal" y da ocasión para reflexionar sobre la dependencia generada por unos aparatos que iban a resolver el día a día del usuario, pero que acaban esclavizándole.
El canadiense levantó una jornada programada para presentar las tres primeras de las 19 aspirantes a los Osos del festival. Las otras dos eran la australiana "The survival of Kindness", de De Heer, y la primera de las cinco representantes alemanas a concurso, "Irgendwann werden wir uns alles erzählen" -"Someday we'll tell each other Everything"-, de Emily Atef.
La cámara de De Heer atrapa al espectador en la dura imagen de una mujer negra, abandonada dentro de una jaula oxidada en un desierto, atravesado por hormigas rojas. Ahí la deja un grupo de hombres blancos que se comunican entre sí en un lenguaje ininteligible y cubiertos con máscaras de gas.
Es un film sin diálogos, más allá de los ruidos ininteligibles. Discurre entre aldeas devastadas por los hombres blancos que enferman en una atmósfera apestada, fábricas tóxicas y una travesía por el desierto en que el primer alivio serán unas botas viejas, pero donde mejorar el calzado significa acercarse a una civilización en vías de extinción.
El filme de Atef topó en su pase para los medios con probablemente lo peor que puede ocurrirle a una película: que los momentos supuestamente de mayor intensidad provoquen risas.
La realizadora, nacida en Berlín y de raíces franco-iraníes, concursó en la Berlinale dos años atrás con "3 Days in Quiberon" y volvía con la historia de un reencuentro en una granja perdida de la Alemania oriental entre parientes del este y del oeste alemán, tras la caída del Muro.
En paralelo discurre una historia de amor con ribetes literarios entre una muchacha que pasa del amor adolescente a la pasión adulta. Las risas ante escenas que querían ser sensuales, pero parsimoniosas, fueron inclementes.
Con esas películas se abrió la carrera hacia los Osos, que entregará el jurado presidido por la actriz estadounidense Kristen Stewart y con la directora española Carla Simón entre sus miembros. En los próximos días se presentarán el resto de candidatas, entre ellas "20.000 especies de abejas", de la española Estíbaliz Urresola, y "Tótem", de la mexicana Lila Avilés. EFE  gc/rf  

La Berlinale, un altavoz del exilio iraní y del apoyo a Ucrania

Berlín, 17 feb (Efe).- Irán, una cinematografía que en ediciones pasadas de la Berlinale ganó los máximos honores del festival alemán, está presente en su actual edición a través de sus cineastas en el exilio, convertidos en altavoz de las protestas contra el régimen de Teherán.
"Estamos obligados a levantar la voz contra el régimen. Sea con nuestras películas, con nuestras palabras o con nuestras actitudes", afirmó la directora Sepideh Farsi, tras la proyección para los medios de "La Sirène", un filme de animación centrado en el conflicto Irán-Irak en los años 80.
Su película, exhibida fuera de concurso en la sección Panorama, se estrenará oficialmente el sábado, pero ya tras su previa ante los medios sirvió de plataforma a las protestas contra el régimen ante el Berlinale Palast.
Varias mujeres iraníes desplegaron una pancarta con la frase "Woman Life Freedom", mientras que la actriz iraní Golshifteh Farahani denunció asimismo la situación en su país en su presentación como parte del jurado internacional del festival que preside su colega estadounidense Kristen Stewart.
"Irán es una dictadura. La existencia de nuestros artistas e intelectuales está en peligro", afirmó Farahami, quien, al igual que Farsi, vive en el exilio.
La Berlinale ha convertido las protestas contra el régimen en uno de los contenidos políticos de esta edición, después de que en el pasado varios realizadores iraníes ganaran el Oso de Oro del festival.
El último de ellos fue Mohammad Rasoulof, en 2022, con "There is no Evil", si bien no puedo acudir a recogerlo por estar retenido en su país, mientras que en 2015 fue una sobrina de Jafar Panahi la que recogió el suyo por "Taxi", por causas parecidas.
Junto a la solidaridad hacia la oposición iraní, el festival alemán es exponente del apoyo a Ucrania y a su presidente, Volodímir Zelenski, quien intervino de modo virtual en la gala de apertura del jueves previo al estreno del film "She came to me", de Rebecca Miller.
Zelenski, quien en 2022 intervino ya de forma virtual en los festivales de Cannes y Venecia, es el personaje central del documental del actor y director estadounidense Sean Penn "Superpower", que se estrenará el sábado fuera de competición.
El filme fue rodado en Ucrania entre 2021 y hasta poco antes del inicio de la invasión rusa, el 24 de febrero de 2022, que sorprendió al equipo de Penn en el país.
La Berlinale renueva así su carácter de festival con una alta voluntad de compromiso político, en este caso plasmado en el apoyo a la oposición iraní y contra la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania.
Al margen de estas expresiones políticas, el festival se ha visto salpicado por algunas manifestaciones fuera de programa, como la protagonizada en la jornada inaugural por dos activistas climáticos de la llamada "Letzte Generation" -"Última generación"-, que se pegaron en el suelo ante el Berlinale Palast.
La acción apenas alteró el discurrir sobre la alfombra roja de los invitados a la gala inaugural, entre ellos varios ministros del gobierno de Olaf Scholz -como la titular de Cultura, Claudia Roth, y el vicecanciller y ministro de Economía, Robert Habeck, ambos de los Verdes, así como la de Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser-.
También coincidiendo con la jornada inaugural hicieron llegar su protesta en las inmediaciones del Berlinale Palast un grupo de empleados de salas de cine implicadas en el festival, dentro de la campaña de huelgas convocada por el sindicato del sector servicios Ver.di. EFE  gc/rf 

jueves, 16 de febrero de 2023

Sosa comedia romántica

La Berlinale se vuelca en lo mediático con Anne Hathaway

Gemma Casadevall

Berlín, 16 feb (EFE).- La Berlinale optó por el impacto mediático en su apertura, con el estreno de "She came to me", una comedia suave que llevó a la capital alemana a Anne Hathaway, Peter Dinklage y Marisa Tomei, para un festival centrado en lo político en la solidaridad hacia Ucrania.

     "Muestro diversos aspectos de mi país, muy polarizado, pero a la vez con rostros múltiples", explicó ante los medios la directora estadounidense Rebecca Miller, rodeada de los actores mencionados, más Evan Ellison y Joanna Kulig, además del compositor Bryce Dessner, factor esencial en un filme donde la ópera es parte del argumento.

Hathaway será la perfecta pareja de Dinklage, fanática del orden y con una "relación íntima secreta con Dios", explicó Miller. Él es un compositor en crisis y con múltiples neurosis, hasta se topa con la capitana de una barcaza remolcadora -Tomei- enamorada del amor.

Las relaciones supuestamente sólidas del mundo adulto serán cambiantes, mientras que los dos adolescentes -Ellison y Harlow Jane- creen haber encontrado el amor eterno. Es un Romeo y Julieta en que la rivalidad se plasma en el fanatismo político, mientras que la religiosidad monjil es benefactora.

"Mi corazón late por el cine, no importa si es bajo el sello independiente o no", afirmó Hathaway, acaparadora de los primeros flashes de este festival, seguida de cerca por Dinklage, aún bajo la estela del "Juego de tronos".

Miller, identificada como directora de Sundance y de nuevo con una comedia romántica en la Berlinale -tras el "Maggie's Plan" que presentó en 2016-, estrenaba su película fuera de competición y con el cometido de aportar el brillo considerado inherente a todo festival.

Para la gala de la noche se había anunciado la intervención virtual del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, figura central del documental "Superpower" que estrenará el próximo sábado Sean Penn, también con carácter de exhibición.

El líder ucraniano ya ha dirigido sus mensajes en dos anteriores grandes festivales de cine europeo -el de Cannes y el de Venecia-. El de este jueves, sin embargo, tenía un carácter especial, a punto de cumplirse un año del inicio de la invasión rusa sobre Ucrania.

"Quiero expresar mi agradecimiento al festival por haber incluido a un héroe de nuestro tiempo", afirmó Hathaway, en alusión a Zelenski. "Con ello nos dan a todos nosotros la posibilidad de expresar nuestro deseo casi universal de paz", añadió la actriz estadounidense.

Con el equipo de Miller, la Berlinale se aseguró una alfombra roja con las dosis requerida de estrellato, a lo que se sumó la presencia como presidenta del jurado de la actriz estadounidense Kristen Stewart.

Al equipo de Stewart, integrado además por la directora española Carla Simón, por su colega rumano Radu Jude y por el chino Johnnie To, les corresponderá repartir los premios oficiales del festival entre las 19 películas incluidas en su sección oficial. 

Simón regresa a la Berlinale tras haber ganado en 2022 el Oso de Oro con "Alcarrás", mientras que Jude obtuvo el máximo premio el año anterior, con "Bad Luck Banging or Loony Porn"

Entre las películas a concurso vuelve a haber una candidata española, "20.000 especies de abejas", de Estíbaliz Urresola, mientras que América Latina está representada por la mexicana "Tótem", de Lila Avilés, y Portugal por "Mal Viver", de Joao Canijo.

El cine anfitrión alemán presenta cinco títulos, entre ellos "Music", de Angela Schanelec, "Ingeborg Bachmann", de la veterana Margarethe von Trotta, y "Roter Himmel", de Christian Petzold, un realizador asiduo a la Berlinale. 

De Canadá acudirá "Blackberry", dirigida e interpretada por el canadiense Matt Johnson, y Reino Unido concursará con "Manodrome", dirigida por John Trengove y con Adrien Brody y Jesse Eisenberg.

Por parte francesa competirá "Sur l'Adamant", un documental de Nicolas Philibert sobre el día a día de un centro psiquiátrico, así como "Le grand Chariot", de Philippe Garrel. Completa el ciclo europeo la franco-italiana "Disco Boy", un duro filme dirigido por Giacomo Abbruzzese. EFE  gc/rf  

De vueltas con Carla

Kristen Stewart y Carla Simón, los rostros de un jurado joven



 Gemma Casadevall

Berlín, 16 feb (EFE).- La actriz estadounidense Kristen Stewart se ha presentado hoy ante la Berlinale entre temblorosa y responsable, al frente del jurado internacional que elegirá al Oso de Oro de la 73 edición el festival y con la directora catalana Carla Simón como parte de su equipo.

     "Estoy temblando ante tanto talento", ha afirmado Stewart en su presentación ante los medios, en la jornada inaugural del festival que arrancará con la proyección fuera de concurso de "She came to me", una comedia romántica dirigida por Rebecca Miller.

"Tenemos la responsabilidad de darle el Oso a una película que nos impacte a nosotros y, a la vez, que creamos que impactará al público", ha resumido Simón, ganadora en 2022 del Oro con "Alcarrás", un filme al que Berlín dio "una repercusión internacional que nunca hubiera soñado", ha añadido.

Stewart, con 32 años, es la presidenta del jurado más joven de la historia del festival, mientras que Simón (Barcelona, 1986) ganó el Oro con una película hablada en catalán, algo asimismo histórico en el palmarés del festival alemán.

"Somos un jurado joven y muy diverso. Va a ser una experiencia muy interesante", ha comentado a Efe Simón, en un aparte tras su presentación ante los medios. 

Berlín es para esta directora "una fábrica de sueños particular", ha recordado, ya que al triunfo de "Alcarrás" había precedido el premio a la mejor ópera prima obtenido ahí en 2017 con "Estiu 1993" (Verano 1993).

Mientras Simón y Stewart han alternado los términos "responsabilidad" y "búsqueda de lo nuevo", otro Oso de Oro, el rumano Radu Jude, ha recurrido a la ironía ante la pregunta de sus objetivos como miembro del jurado.

"La industria del cine es una mezcla de dinero y estupidez", ha dicho, para explicar que seguía encontrando a quién se preguntaba cómo "una mierda como ésa" pudo darle el Oro en 2021. Es decir, su sátira sobre la doble moral y el sexo viralizado "Bad Luck Banging or Loony Porn".

Completan el equipo de Stewart la actriz iraní Golshifteh Farahani, la directora alemana Valeska Grisebach, la cineasta estadounidense Francine Maisler y el realizador chino Johnnie To.

Farahani ha reflexionado sobre la especial simbología que entraña Berlín, "la ciudad que derribó su Muro", en un momento en que parece que "otros muros están por romperse", pese a los intentos de "otras dictaduras" por socavar vidas humanas, sea en Irán o en Rusia. 

El jurado internacional de Stewart desfilará esta noche ante la primera alfombra roja de este festival, que espera al equipo de "She came to me", encabezado por Anne Hathaway, Marisa Tomei y Peter Dinklage. 

La gala inaugural no será tan ligera como esa película, ya que se espera el mensaje virtual del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a punto de cumplirse un año del inicio de la invasión rusa a su país.

La figura del líder ucraniano centra el documental "Superpower" de Sean Pean, que se estrenará en la sección Berlinale Special, fuera de concurso. 

A la jornada inaugural seguirá el viernes el desfile de las 19 aspirantes a los Osos, entre ellas la española "20.000 especies de abejas", de Estíbaliz Urresola, la mexicana "Tótem", de Lila Avilés, y la portuguesa "Mal Viver", de Joao Canijo.

Habrá cinco representantes alemanas, como "Music", de Angela Schanelec, "Ingeborg Bachmann", de la veterana Margarethe von Trotta, y "Roter Himmel", de Christian Petzold. 

De Canadá acudirá "Blackberry", dirigida e interpretada por el canadiense Matt Johnson, y Reino Unido concursará con "Manodrome", dirigida por John Trengove y con Adrien Brody y Jesse Eisenberg.

Por parte francesa competirá "Sur l'Adamant", un documental de Nicolas Philibert sobre el día a día de un centro psiquiátrico, así como "Le grand Chariot", de Philippe Garrel. Completa el ciclo europeo la franco-italiana "Disco Boy", un duro filme dirigido por Giacomo Abbruzzese. EFE

gc/rml

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miércoles, 15 de febrero de 2023

Post covid

La Berlinale se vuelca en la realidad y en la reconquista con el público

Gemma Casadevall




Berlín, 15 feb (EFE).- La Berlinale abrirá mañana su 73 edición con la exhibición de la comedia romántica "She came to me" para volcarse luego en la realidad, enviar su mensaje solidario a Ucrania y tratar de reconquistar su carácter popular, liberado de las restricciones del covid. 

Las 19 aspirantes a los Osos, sobre las que decidirá el jurado presidido por Kristen Steward y con la directora española Carla Simón entre sus miembros, son un exponente de distintas "crisis actuales", según avanzó el director de la Berlinale, Carlo Chatrian, al presentar su programación.

     El festival pretende ser una "ventana al mundo", con varias películas a concurso volcadas en la infancia, como la española "20.000 especies de abejas", de Estíbaliz Urresola, en torno a una niña transexual, o "Totem", de la mexicana Lila Avilés.

La inaugural "She came to me", fuera de concurso, aportará el tono ligero, con Rebecca Miller en la dirección y Anne Hathaway en el reparto. 

En los días siguientes desfilarán las aspirantes al Oso, alternadas con invitados especiales y homenajeados, como el actor y director estadounidense Sean Penn, que estrenará "Superpower", y su compatriota Steven Spielberg, que recibirá el Oso de Oro de Honor.

"Superpower" es el esperado documental que Penn y Aaron Kaufmann empezaron a rodar en Ucrania en 2021 y que les convirtió en testigos del inicio de la invasión rusa, el 24 de febrero de 2022. El presidente Volodímir Zelenski es su figura central y se espera asimismo su intervención virtual ante la Berlinale.

Stewart, con 32 años la presidenta del jurado más joven de la historia del festival, tendrá entre su equipo a Simón, quien vuelve a Berlín tras haber ganado en 2022 el Oso de Oro con "Alcarrás", y el rumano Radu Jude, ganador del máximo premio en 2021 con "Bad Luck Banging or Loony Porn".

La selección de las aspirantes a los Osos incluye muchos representantes del cine independiente y nombres jóvenes, como las mencionadas directoras española y mexicana. 

De Portugal competirá "Mal Viver", de Joao Canijo, director presente además en la segunda sección del festival, "Encounters", con el contramolde de la anterior, "Viver mal". 

Habrá cinco representantes alemanas, entre ellas "Music", de Angela Schanelec, e "Ingeborg Bachmann", de la veterana Margarethe von Trotta y con Vicke Krieps en el papel de la gran escritora austríaca, viajando por el desierto tras su ruptura con Max Frisch.

Otro alemán, Christian Petzold, vuelve al festival del que es asiduo con "Roter Himmel". Es un filme con aire de continuidad de "Ondina", interpretado también por Paula Beer. Completan la representación del cine anfitrión Christoph Hochhäusler y Emily Atef.

Aportará una dosis de ironía "Blackberry", sobre el auge y caída de estos teléfonos inteligentes, dirigida e interpretada por el canadiense Matt Johnson. Por parte británica concursa "Manodrome", dirigida por John Trengove y con Adrien Brody y Jesse Eisenberg.

De Francia llegará el siguiente golpe de realidad, "Sur l'Adamant", en que Nicolas Philibert se sumerge en el día a día de un centro de día para discapacitados. El otro francés a concurso es "Le grand Chariot", con Philippe Garrel incidiendo en su familia.

Completa el ciclo europeo la franco-italiana "Disco Boy", un duro filme dirigido por Giacomo Abbruzzese con el alemán Franz Rogowski interpretando a un desarraigado enrolado en la legión francesa.

Del cine asiático proceden dos filmes de animación: la japonesa "Suzume", de Makoto Shinkai, y "Art College 1994", de Liu Jian, que se añadió a la selección en el último momento. La estadounidense "Past Lives", de Celine Song, recorre el periplo amoroso de una surcoreana -Greta Lee-, de continente en continente.

Dos australianos -"Limbo", de Ivan Sen, y "The survival of Kindness", de Rolf de Heer-, y la china "The shadowless tower", de Zhang Lu, completan la lista de aspirantes.

GOLDA, SENECA Y BORIS BECKER

Tres producciones fuera de concurso traerán a la alfombra roja algo de impacto mediático. Se espera a Helen Mirren, protagonista de "Golda", el film centrado en la primera ministra israelí Golda Meir. 

La proyección de "Seneca" aportará la presencia de John Malkovich, mientras que para el estreno del documental "Boom! Boom! The world vs. Boris Becker" se espera la del exastro alemán del tenis, tras pasar ocho meses en una cárcel británica por problemas financieros.

La Berlinale aspira a recuperar este año su sello de identidad: el de festival abierto al público que, con excepción de los años de la pandemia, vendía 330.000 entradas. EFE

gc/jam/rf


lunes, 13 de febrero de 2023

Giffey, la alcaldesa efímera

Berlín castiga els socialdemòcrates de Scholz

Berlín va tor­nar ahir a les urnes, un any i mig després d’unes elec­ci­ons regi­o­nals, muni­ci­pals i gene­rals que van aca­bar en caos enmig d’un munt de pro­ble­mes logístics. El Tri­bu­nal Cons­ti­tu­ci­o­nal va deci­dir que calia repe­tir-les per les irre­gu­la­ri­tats detec­ta­des en uns dos-cents col·legis elec­to­rals. I el vot de càstig va ser per als soci­al­demòcra­tes del can­ce­ller Olaf Scholz. No és que la culpa del des­ga­vell fos de l’alcal­dessa, la soci­al­demòcrata Fran­ziska Gif­fey, que ales­ho­res va pujar al càrrec. Però és clar que el ciu­tadà ber­linès no con­fia ja en el par­tit que ha lide­rat tots els governs de la capi­tal des del 2001.

La victòria va ser per a Kai Weg­ner, de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU), que va obte­nir el 28% dels vots –deu punts més que el 2021, segons les pro­jec­ci­ons de vot de les vuit del ves­pre–, men­tre que el Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD) es va ensor­rar a un 18,2% –uns tres punts per sota d’ales­ho­res.

Gif­fey, a més, ha que­dat una o dues dècimes per sota dels Verds de Bet­tina Jarasch. Matemàtica­ment, és pos­si­ble una ree­dició del tri­par­tit actual entre soci­al­demòcra­tes, els Verds i l’Esquerra –amb un 12,8 %. Però pot­ser no sota lide­ratge de Gif­fey, sinó de l’eco­lo­gista Jarasch.

Ahir al ves­pre, els per­cen­tat­ges eren encara massa volàtils perquè ningú no cantés victòria. Weg­ner neces­sita un soci, que tant poden ser els verds com els soci­al­demòcra­tes. Però, si Jarasch té una opció per donar l’alcal­dia de la capi­tal als Verds, ho inten­tarà.

Men­tres­tant, la història de les elec­ci­ons caòtiques del 2021 con­ti­nua aver­go­nyint els ber­li­ne­sos. En temps de l’alcalde soci­al­demòcrata Klaus Wowe­reit, que va gover­nar entre el 2001 i el 2014, encara feia certa gràcia la seva frase apli­cada a l’estat de Berlín “pobre, però sexy”. Ales­ho­res, encara es podia jugar amb la imatge de capi­tal dife­rent, alter­na­tiva i sense pre­ten­si­ons. Ara, a la fama de ciu­tat bruta, inse­gura i amb una pre­ca­ri­e­tat crei­xent, s’hi ha afe­git la inca­pa­ci­tat d’orga­nit­zar unes elec­ci­ons, per increïble que sem­bli en la capi­tal d’una potència euro­pea.

lunes, 6 de febrero de 2023

Silencio aliado

 Scholz busca 88 Leopards


Durant set­ma­nes, sem­blava que Olaf Scholz no obri­ria la gàbia dels Leo­pard 2. Ucraïna insis­tia que els moderns tancs de llicència ale­ma­nya eren impres­cin­di­bles per a la seva defensa. I els ali­ats occi­den­tals pres­si­o­na­ven el can­ce­ller, ja que qual­se­vol lliu­ra­ment dels car­ros de com­bat made in Ger­many a ter­cers neces­sita el permís de Berlín.
Scholz es defen­sava recor­dant que Ale­ma­nya és el pri­mer con­tri­bu­ent en ter­mes abso­luts de la Unió Euro­pea (UE) quant a ajut econòmic, huma­ni­tari i mili­tar a Ucraïna. La per­cepció, però, era que el líder de la pri­mera potència euro­pea dub­tava, s’ama­gava o tenia por d’una esca­lada de la potència nuclear que és Rússia.
El mateix dia que va donar llum verd als sub­mi­nis­tra­ments, el 24 de gener, va com­parèixer al Par­la­ment. En el torn de pre­gun­tes, el can­ce­ller va dema­nar-se amb certa iro­nia quants dels ali­ats que tant havien insis­tit a trans­fe­rir tancs n’apor­ta­rien dels seus.
Una set­mana després, el seu minis­tre de Defensa, Boris Pis­to­rius, va pre­sen­tar a la caserna d’August­dorf, a l’oest d’Ale­ma­nya, els pri­mers Leo­pard 2 dels 14 que Ale­ma­nya s’ha com­promès a lliu­rar. Teòrica­ment, però, el que espera Volodímir Zelenski dels ali­ats euro­peus no són 14 tancs, sinó dos bata­llons, el que vol dir 88 uni­tats. Tots han de ser de la mateixa ton­gada per garan­tir-ne l’ope­ra­ti­vi­tat, tenint en compte que els sol­dats ucraïnesos han de rebre la ins­trucció ade­quada per fer-los anar. Els Abrams pro­me­sos pels EUA i els Cha­llen­ger del Regne Unit no van en el mateix paquet.
De moment, només Polònia ha igua­lat el com­promís d’Ale­ma­nya: n’apor­tarà 14 uni­tats. De Varsòvia van pro­ce­dir les màximes crítiques con­tra la inde­cisió de Scholz. Si més no, aquest aliat no s’ha que­dat enrere, sinó que va dema­nar permís per sub­mi­nis­trar-ne dels seus tan bon punt el can­ce­ller ale­many hi va donar auto­rit­zació.
Són dotze els països que s’han ofert a con­tri­buir al sub­mi­nis­tra­ment dels tancs. Entre aquests, Espa­nya, Por­tu­gal, els Països Bai­xos i Finlàndia, a més de Noru­ega, que no és soci de la UE, però sí de l’OTAN. Tant Madrid com Lis­boa han mos­trat repe­ti­da­ment la seva dis­po­sició a con­tri­buir-hi. Però encara estan en procés de revisió els que tenen en actiu i amb capa­ci­tat per entrar en ser­vei. Una cosa és tenir-ne, una altra que no esti­guin emma­gat­ze­mats, fora de ser­vei o des­ti­nats a una missió inter­na­ci­o­nal.
Segons el set­ma­nari Der Spi­e­gel, dels més de 300 de l’exèrcit ale­many, només 19 estan dis­po­ni­bles. Quan hagi lliu­rat els 14 com­pro­me­sos, no en tindrà per a la ins­trucció dels pro­pis sol­dats.
El set­ma­nari sosté, en el dar­rer número, a la venda des de dis­sabte pas­sat, que Scholz ha estat tru­cant per­so­nal­ment els socis més fidels per dema­nar-los xifres vin­cu­lants, no només volun­tats.
El minis­tre Pis­to­rius ha man­tin­gut un parell de tan­des de vide­o­con­ferències amb altres socis, sense que, de moment, se’n cone­guin resul­tats. El minis­tre de Defensa ja ha anun­ciat que n’encar­re­garà de nous per subs­ti­tuir-los. En paral·lel, Scholz ha auto­rit­zat al fabri­cant dels Leo­pard 1, ante­ces­sor del 2, a posar al dia els que tin­gui dis­po­ni­bles per lliu­rar-los a Ucraïna sense des­pu­llar el seu exèrcit de la versió més actu­a­lit­zada i ope­ra­tiva.
També en paral·lel, Noru­ega ha encar­re­gat a Ale­ma­nya 54 Leo­pard 2 nous de trinca, sense pre­ci­sar-ne quants dels que ja té ani­ran a Ucraïna.

domingo, 5 de febrero de 2023

El fragilísimo cordón sanitario


El exjefe del espionaje alemán sacude a la oposición conservadora post-Merkel
Joana Serra
Hans Georg Maassen, de 60 años y exjefe de los servicios secretos alemanes, decidió ignorar la orden de darse de baja como militante de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido en el que ingresó hace cuatro décadas y media.
El apremio a dejar sus filas expiraba el domingo y el motivo, según su presidente actual, Friedrich Merz, es que "vulnera los fundamentos y resoluciones del partido". Principalmente, la norma aprobada por sucesivos congresos de la CDU de no cooperar ni buscar alianzas con la ultraderecha.
Maassen era ya una figura envuelta en la polémica en tiempos de Angela Merkel al frente del partido y en la cancillería. Fue nombrado jefe de los servicios secretos de Interior en 2012 y estuvo en este puesto hasta que en 2018 fue cesado tras reiterados escándalos vinculados con la ultraderecha.
Entre ellos, relativizar unas "cacerías de extranjeros" por parte de turbas neonazis en Chemnitz, en el este del país, viralizadas en redes sociales, pero que el jefe del espionaje aparentemente no calibró como peligrosas. En esa parte del país es donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) saca sus mejores resultados. En algunos de sus bastiones tiene la posición de primera fuerza.
Merkel, por entonces aún jefa de la CDU, le mantuvo en su cargo mientras fue posible. Maassen contaba con la confianza de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido hermanado a la CDU.  Finalmente le relevó, por imperativos de sus entonces socios de coalición socialdemócratas.
Cinco años después, con la centrista Merkel ya retirada y el derechista Merz al frente de la CDU, Maassen sigue siendo un problema. La semana anterior, el exjefe de los espías fue elegido líder de la llamada "Werte Union", la "Unión de Valores". Se trata de una organización sin estructura de partido, pero que llegó a ejercer una fuerte influencia entre los conservadores alemanes.
En los últimos tiempos se la ve más cercana a la AfD que a la CDU. De algunas de sus reuniones se filtraron pronunciamientos de Maassen que podrían encajar en la terminología xenófoba ultra.
Desde la Junge Union, o Juventudes de la CDU, se considera incompatible pertenecer a ese grupo y militar en el partido identificado con los cancilleres Konrad Adenauer, Helmut Kohl y Merkel. La "Unión de Valores" es un foco de agitación política, ahora liderada por quien durante años tuvo acceso de documentos clasificados e información confidencial.
Maassen es una bomba de relojería. Desafía sin reparos al partido que lideró 17 de los 25 gobiernos que ha tenido la República Federal de Alemania (RFA) y se acerca a la AfD, el partido que hace ahora 10 años se convirtió en la primera fuerza del espectro ultraderechista con escaños en el Bundestag (Parlamento federal).
El cordón sanitario en torno a la AfD es quebradizo. En 2020 la propia Merkel intervino para rescatarlo, al dar la orden de "revertir" la elección de un primer ministro regional, en Turingia, que se había conseguido con la suma de los votos de la CDU, los liberales y los ultraderechistas.
De nuevo Turingia, donde la AfD está liderada por su sector más extremista, fue hace una semana escenario de otro voto cómplice entre conservadores, liberales y ultras -aunque de efectos menores, puesto que se trataba de la aprobación de una normativa-.
También Turingia se ha convertido para Maassen en una especie de refugio político, ya que de uno de sus distritos salió elegido candidato al Bundestag, en 2021, desde su posición de elemento díscolo a las normas de la cúpula del partido.
Merz, exrival histórico de Merkel en la familia conservadora alemana, ha heredado de la excanciller un problema del que no le será fácil desprenderse. El proceso de expulsión de un partido es un camino complejo, ya que el afectado puede presentar recursos a distintas instancias. Y no es el único entre los representantes de la CDU del este que defiende como "inevitable" abrirse al diálogo con los ultras.

sábado, 4 de febrero de 2023

El dueño de la jaula

 

El minimalismo de Scholz, una enervante y productiva estrategia
Joana Serra
"Olaf Scholz no titubea. Reflexiona y negocia con los aliados", afirmó estos días su portavoz, Steffen Hebestreit, ante la enésima ronda de preguntas sobre las supuestas líneas rojas del canciller y su autorización a enviar "Leopard2" a Ucrania, tanto de su ejército como de sus aliados. "El canciller nunca habló de líneas rojas", añadió el portavoz a la pregunta de otro periodista sobre si acabará accediendo a enviar los aviones de combate que reclama Kiev, pero que rechazan Berlín y Washington.
El término "línea roja" no está en los protocolos ni transcripciones de las múltiples comparecencias ante los medios alemanes, ante el Bundestag (Parlamento) o en la reciente gira por América Latina de Scholz. Pero sí en las interpretaciones de periodistas, expertos e interlocutores cada vez que el canciller ha dicho que su país no enviará cazas y que hay pleno acuerdo con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en que la OTAN no puede convertirse en parte de la guerra de Ucrania. La participación directa de cualquier soldado, de cualquier país miembro en la guerra podría precipitar una escalada con la potencia nuclear que es Rusia.
La parquedad o minimalismo comunicativo de Scholz ayuda a la estrategia defensiva de su portavoz. Hay que creerle que nunca pronunció Scholz lo de la "línea roja", pese a que así se interpretó. Si tras las múltiples "reflexiones" y "negociación con los aliados" acaba habiendo un envío de cazas desde un país de la OTAN tampoco podrá imputarse a Scholz haber roto ese compromiso.
El socialdemócrata Scholz, a quien desde su propio tripartito con verdes y liberales se atribuyó indecesión respecto a los "Leopard2", no solo enviará 14 tanques de su ejército a Ucrania. También negocia con la industria la puesta a punto de un número indeterminado del modelo predecesor, el "Leopard1", para entregarlos a Kiev.
De las presiones para autorizar esos envíos se pasó a la falta de concreción sobre cuántas unidades suministrarán esos aliados que teóricamente anhelaban la luz verde alemana para sumarse. Según el semanario "Der Spiegel", el propio Scholz ha estado estos días llamando a varios homólogos europeos en busca de concreciones. El compromiso declarado es juntar dos batallones entre los socios europeos -es decir, 88 tanques-. Hasta ahora solo Polonia, el aliado que más presionó, igualó la oferta alemana: 14 blindados.
España, Portugal, Países Bajos y Finlandia están en la lista de los países comprometidos con esos envíos, pero pendientes de revisión de sus existencias. En tiempos de paz, que un país disponga de 328 "Leopard2", como Alemania, no significa que estén a punto. La mayoría están en depósitos militares, otros están en misiones de la OTAN, destinados a la instrucción de los soldados alemanes o, ahora, de los ucranianos ya en cuarteles de Alemania.
A las llamadas que "Der Spiegel" afirma ha realizado Scholz entre sus socios más fiables -sin especificar cuáles- se suman las rondas de consultas de su ministro de Defensa, Boris Pistorius, entre sus homólogos. Se sabe que una de esas rondas fue con la ministra española, Margarita Robles, aunque no se informó por parte alemana de sus resultados.
Los primeros soldados ucranianos se instruyen ya en Alemania en el manejo de los "Leopard2", mientras se espera que se concrete cómo se juntan los dos batallones.
A falta de claridad hacia estos envíos a corto o medio plazo, la relevancia adoptada por los "Leopard2", que Ucrania reclamaba como imprescindibles para su Defensa, parece haber relanzado unos tanques que el consorcio alemán  Kraus-Maffei Wegmann lleva fabricando desde 1978 y del que disponen 16 aliados de la OTAN. Noruega encargó hace unos días 54 unidades más, destinadas a renovar su flota.
A la industria armamentística alemana le llegan pedidos, también los destinados a la lista de suministros a a Ucrania. Frente a los que le atribuyen indecisión, Scholz ha reivindicado una y otra vez que su país es el primer contribuyente de la Unión Europea (UE) a la ayuda humanitaria, financiera y militar a Ucrania.
El listado que, semana a semana, actualiza en su web el ministerio de Defensa supera los cien apartados. Incluye desde chalecos o cascos a generadores eléctricos, mantas y material sanitario, pasando por dos millones de granadas, recambios para los MIG-29, varios millones de piezas de munición, hasta llegar a las baterías antiaéreas IRIS-T, 500 misiles Stinger y 7.900 bazookas "Matador". En camino están 40 carros ligeros "Marder", 7 "Gepard", una batería Patriot y 13 blindados "Biber". Para marzo o abril espera entregar los 14 "Leopard2".

viernes, 3 de febrero de 2023

Curados de espantos

 Meloni avanza hacia su "asimilación" de la mano de Scholz

Joana Serra


La ultraderechista Giorgia Meloni dio este viernes otro paso hacia su asimilación como líder al frente de uno de los países fundadores de la Unión Europea (UE) y la tercera economía de la zona euro. La líder ultraderechista italiana fue cordialmente recibida por el socialdemócrata Olaf Scholz, su homólogo de la primera potencia económica del bloque. Lo que podía haber sido una exhibición de disensos se convirtió en una especie reválida con aprobado para Meloni, quien esta semana cumplió sus primeros cien días en el poder.
La visita de Meloni, "una postfascista en la Cancillería" alemana, según tituló "Der Spiegel", se produjo en una semana en que no faltaron las referencias al pasado más monstruoso de Alemania, el del Tercer Reich.
El lunes se recordaron los 90 años de la llegada al poder de Adolf Hitler, cuyo partido nacionalsocialista había sido en las elecciones de noviembre de 1932 el más votado, con un 33,2 %. El jueves, Vladímir Putin conmemoró los 80 años de la victoria soviética sobre la Alemania nazi en la desgastadora batalla de Stalingrad.
"Nosotros no enviamos tanques a sus fronteras. Tenemos con qué responder", desafió Putin, en alusión a los "Leopard2", los tanques a los que Scholz ha dado luz verde para su envío a Ucrania. Sean los del ejército alemán o los de sus aliados de la OTAN.
Meloni llegó a Berlín alejada del término "heredera de Mussolini" con que se la reconoció en su campaña electoral, como líder de los Hermanos de Italia y con el que llegó al poder en octubre de 2022. Está claro que Scholz hubiera preferido recibir al europeista Mario Draghi, con quien el ahora canciller había despachado en sus tiempos de ministro de Finanzas en la última coalición de Angela Merkel. El expresidente del Banco Central Europeo (BCE) y exprimer ministro italiano es un socio más fiable para Alemania que su sucesora.
Pero el socialdemócrata Scholz responde a estas situaciones como aprendió bajo la conservadora Merkel. Con sangre fría y sonrisas dosificadas para no incurrir ni en la hostilidad ni en la excesiva cercanía.
"Alemania e Italia son socios consolidados en lo político, lo económico y lo cultural", abrió Scholz su comparencia con Meloni. Los alemanes son "apasionados amigos de Italia", prosiguió, en alusión a un país que para sus compatriotas fue y es sinónimo de vacaciones, comida rica y "dolce vitta" más o menos asequible.
A la parte agradable siguieron las menciones del canciller a la necesidad de "contener la inmigración ilegal", algo que Meloni quisiera elevar a niveles superiores. También a la condena de la guerra "de agresión de Vladímir Putin", siguió Scholz, probablemente aliviado por el hecho que Meloni no se haya dejado llevar por la amistad pasada entre Silvio Berlusconi, el líder de su coaligada Forza Italia, y el jefe del Kremlin.
La pregunta más difícil de la reválida en Berlín surgió al ser interrogada por su "alergia" a lo alemán. "Ni idea de cuándo habré dicho eso", dijo, de pronto nerviosa. Aclaró luego que probablemente se refirió al idioma, que desconoce, mientras algunos localizaban en google la frase traicionera: "Soy alérgica hacia Alemania, también a sus libros", aparecida en una entrevista de 2019.

jueves, 2 de febrero de 2023

Escenas de un matrimonio


Finlandia y Suecia se atrincheran como bloque inseparable frente a la presión turca
Joana Serra
"Es en interés de todos que Suecia y Finlandia ingresen juntos en la OTAN. Ambos países cumplen las condiciones para hacerlo", aseveró este jueves la primera ministra finlandesa, Sanna Marin, desde Estocolmo. Junto a ella, su homólogo sueco, Ulf Kristersson, plasmó en una frase -"juntos embarcamos y juntos seguimos en el mismo barco"- la voluntad de ingresar como bloque nórdico en la Alianza.
Ambos países nórdicos rompieron juntos en 2022 el principio del no alineamiento militar que habían mantenido durante décadas. El inicio de la invasión de Ucrania, el 24 de febrero, precipitó el giro en esos dos socios de la Unión Europea (UE), pero no de la OTAN. En ese momento lideraban sus respectivos gobiernos dos socialdemócratas, la finlandesa Marin y la sueca Magdalena Andersson. Con el relevo en el poder sueco a favor del conservador Kristersson -que gobierna con el apoyo externo de la ultraderecha- no se ha roto esa sintonía, al menos en Defensa.
Tanto Marin como Kristersson consideran prioritaria la seguridad de sus ciudadanos y ven el ingreso en la OTAN como su mejor garante. Finlandia, con 1.340 kilómetros de frontera con Rusia, podría estar dentro de la Alianza si rompiera la línea de lealtad hacia Suecia. Ambos países sellaron la solicitud de ingreso en la pasada cumbre de la OTAN de Madrid-. Pero todo ingreso pasa por la ratificación de cada uno de los estados miembros de la Alianza.
Siguen sin haberlo hecho ni Hungría ni Turquía. En el caso húngaro, supuestamente es cuestión de semanas que se cumpla el requisito. Turquía en cambio sigue sin retirar sus objecciones a Suecia, país que considera "tierra asilo" del terrorismo kurdo.
Ankara lanzó un bombón envenenado a Helsinki al sugerir que, en caso de disgregar su solicitud de la de Estocolmo, dará luz verde a su ingreso. Una frase algo confusa del ministro de Exteriores finlandés, Pekka Haavisto, asegurando que "no descartaba" el ingreso en solitario, desató hace una semana las expectativas de ruptura.
A las de por sí enmarañadas negociaciones a diversos niveles entre Helsinki, Estocolmo y Ankara, con Estados Unidos y la central de la OTAN presionando a favor de los nórdicos, se sumaron incidentes tal vez menores, pero que para Turquía son reflejo de la islamofobia anclada en una Europa mayoritariamente no musulmana.
Primero apareció un muñeco ahorcado representando al presidente Recep Tayyip Erdogan en el centro de Estocolmo. A ello se sumaron sucesivas quemas de un ejemplar del Corán ante la embajada turca de la capital sueca.
Lo primero fue una escenificación obra de un grupo prokurdo. Lo segundo, una provocación de un agitador ultraderechista sueco-danés, Rasmus Paludan. Ankara dió por suspendidas las negociaciones con Estocolmo e invitó a Helsinki a ir por su cuenta.
La líder socialdemócrata finlandesa, que en abril luchará por su reelección en unos comicios de final abierto, recordó desde Estocolmo que ambos países aspirantes cerraron con Turquía un memorando o acuerdo para posibilitar el ingreso.
No se quedó en un mero protocolo, sino que la coalición de derecha-liberal de Kristersson ha enviado al trámite parlamentario un proyecto de ley para endurecer la ley antiterrorista. Entre otras cosas, ahogará la fuentes de financiación de organizaciones terroristas. Es una propuesta hecha a medida para contentar a Turquía. Pero Erdogan, quien a su vez tiene por delante una cita con las urnas, el próximo mayo, parece determinado a defender su imagen de líder fuerte, que marca sus propias reglas en la OTAN.
La próxima cumbre de la Alianza será en Vilna, la capital de Lituania que, como el resto de países bálticos y Polonia, temen a Rusia tanto como lo hace Finlandia. Su condición de países fronterizos y las invasiones sufridas en el pasado convierten en razonables estos temores.
El ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, reiteró el miércoles desde Estonia sus objecciones a Suecia. Defendió desde este país báltico que los intereses de seguridad turcos están al mismo nivel que los que impulsan el deseo nórdico a ingresar en la Alianza. Turquía sufre el azote del terrorismo, de lo que Ankara responsabiliza al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y grupos similares.
Turquía venía reclamando la extradición de kurdos asilados en Suecia -un país que, ya bajo Andersson, empezó a endurecer las leyes de inmigración-. A la quema del Corán en Estocolo siguió una escenificación parecida de Paludan en Copenhague. Ankara ha llamado a consultas a los embajadores de estos dos países nórdicos, así como al de Noruega -miembro de la OTAN, pero no de la UE-, para exigirles que prohiban las provocaciones islamófobas. Suecia condenó las performances de Paludan. Pero también recordó que no va a prohibirlas, por estar amparadas en la libertad de expresión.

miércoles, 1 de febrero de 2023

Pistorius abre la veda




Alemania prueba sus "Leopard2" entre dudas sobre su operatividad
Joana Serra
Exactamente una semana después de dar luz verde al envío de los "Leopard 2" a Ucrania, Alemania exhibió los carros de combate 2A6 que destinados a instruir en su manejo a los soldados ucranianos y, a continuación, a ser entregados a Kiev. Fue en el cuartel de t, en el oeste del país, la base del batallón 203 de blindados, y en presencia del ministro de Defensa, el socialdemócrata Boris Pistorius.
La jornada resultó poco apacible. No solo porque en Augustdorf llovía copiosamente y las temperaturas eran gélidas -según reconoció el ministro tras participar en una maniobra-, sino sobre todo porque unas horas antes doce soldados alemanes habían sufrido heridas -en un caso, de gravedad- al chocar dos blindados del tipo "Puma" en un ejercicio de rutina en Gardelegen, en el este del país.
A los "Puma", carros ligeros, les persiguen las malas noticias. A mediados de diciembre generaron un alud de críticas sobre la entonces ministra de Defensa, Christine Lambrecht, al revelarse que ninguno de los 18 modernos tanques de ese modelo, destinados a incorporarse a unidades de la OTAN, podía entrar en servicio por distintos problemas técnicos o averías. Fue preciso reemplazarlos por los del tipo "Marder" por orden de Lambrecht, quien dimitió el pasado enero fuertemente cuestionada en su gestión y especialmente en lo que concierne a los suministros destinados a Ucrania.
El recambio de los "Pumas" por los "Marder" -"Martas", en alemán- habría quedado como asunto pasado, como los problemas de Lambrecht en su poco más de un año al frente de Defensa. Pero el accidente de este miércoles arroja dudas sobre el estado de los blindados de cualquier modelo y mientras Pistorius admite no han podido revisarse aún bajo su responsabilidad.
Tras expresar su consternación por el accidente y garantizar la correspondiente investigación, Pistorius explicó ante los medios que los 14 "Leopard2" destinados a ser entregados por Alemania a Ucrania dejarán un hueco nada fácil de cubrir en el ejército alemán y, por extensión, en la dotación correspondiente a la OTAN. "Tenemos que buscar respuesto. Y está claro que hacerse con este tipo de vehículos no es como acudir a un supermercado", explicó.
"Tenemos que velar por nuestra seguridad. La situación actual no es la que antes del 24 de febrero de 2022", añadió, en alusión al inicio de la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

El "made in Germany"

Los "Leopard" son de fabricación compartida entre dos empresas alemanas, Krauss-Maffei-Wegmann -que tiene la licencia sobre los blindados- y Rheinmetall -al que compete el cañón y sus componentes-. Al doble sello alemán se debe que ninguno de los aliados con este tipo de carros de combate -16, entre los países de la OTAN- pudiera transferirlos a Ucrania hasta que Alemania lo autorizó. Pistorius quiere acelerar ahora el pedido de nuevos tanques para su ejército. Pero es consciente de que la entrega llevará su tiempo. Serán entregados a Kiev entre marzo y principios de abril, una vez completada la instrucción acelerada de los soldados ucranianos. Y en Augustdorf no hay repuesto para esas unidades.
Alemania tiene, según cifras oficiales, 328 unidades del "Leopard" pero, al igual que ocurre en otros países, en tiempos de paz una mayoría de ellos está en desuso o depositados en almacenes de las fuerzas armadas. Pistorius explicó al asumir su puesto que había dado orden de revisar el estado de esas existencias. En ese momento, según el semanario "Der Spiegel", apenas 19 de los carros del ejército alemán y en sus cuarteles podían entrar en servicio.
Los "Leopard2" serán los primeros carros de combates que Alemania entregará a Ucrania. Pero no son los únicos blindados que Berlín ha suministrado ya a Kiev. En el listado del ministerio de Defensa con el material militar entregado hay más de treinta posiciones, entre munición, chalecos, cascos o artillería, además de 30 unidados de los blindados "Gepard". Se les unirán otros 7 "Gepard", más 40 "Marder" y los anunciados 14 "Leopard". La pieza hasta ahora más valorada por su alta efectividad Ucrania fueron las baterías de defensa IRIS-T, así como las Patriot -aún en camino-.