domingo, 22 de septiembre de 2013

An Tagen wie diesen


Merkel hace de nuevo historia pero engulle a su socio

Gemma Casadevall

Berlín, 22 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, marcó hoy otro hito, ocho años después de convertirse en la primera mujer -y del Este del país- al frente de la Cancillería, al rozar la mayoría absoluta en unas elecciones que convirtieron en extraparlamentarios a sus socios liberales.
Merkel buscaba la reelección para su tercer mandato y obtuvo un 41,5 %, el mejor resultado de la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) desde el 43,8 % obtenido en 1990 por Helmut Kohl, en medio de la euforia entonces por la reunificación del país.
Contenida, como siempre, pero emocionada y hasta "íntima" -agradeció el apoyo de su esposo, Joachim Sauer, en una casi declaración de amor insólita en ella-, Merkel fue aclamada en la sede de la CDU, mientras los liberales vivían su "waterloo".
A este partido histórico, que marcó la pauta de la política exterior alemana casi ininterrumpidamente, en 17 de los 22 gobiernos federales, le correspondió ahora encajar una maldición similar a la de los anteriores socios de Merkel, los socialdemócratas.
Merkel accedió a la cancillería en 2005 y, con apenas un punto sobre el derrotado Gerhard Schröder y sin mayoría para tratar de formar gobierno con los liberales, se puso al frente de una gran coalición con Frank-Walter Steinmeier en la cartera de Exteriores.
El Partido Socialdemócrata (SPD) del vicecanciller cayó diez puntos en las siguientes elecciones generales. El FDP, que en 2009 se convirtió en socio de Merkel con un récord histórico del 14,6 %, quedó ahora por debajo del 5 % mínimo para lograr escaños.
Decir que Merkel, con reputación de implacable con sus socios europeos, engulló ahora, sin más, a sus aliados domésticos sería olvidar la cadena de disensiones y crisis de liderazgo del FDP en estos cuatro años.
De la imagen triunfante del ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, erigido en 2009 en artífice del auge liberal, se pasó en mitad de la legislatura a un relevo al frente del partido, que asumió el ministro de Economía, Philipp Rösler.
El relevo pretendía remediar la caída en picado de electorado de los liberales, pero lejos de lograr invertir esa tendencia la acentuó.
La popularidad de Merkel entre el electorado parece inmune a toda crítica a escala internacional, por la tenaza de la austeridad a rajatabla que ha defendido su gobierno frente a sus socios de la UE.
Tampoco parece afectarle que el buen balance, en cuanto a cifras macroeconómicas, de la primera economía europea no se refleje en la microeconomía ciudadana, en medio de la creciente precarización del mercado laboral germano.
Merkel hizo campaña para atesorar el favor de su electorado y negó el auxilio a los liberales, que pedían desesperadamente votos prestados -el llamado "segundo voto", a la lista de los partidos, de los dos que tiene cada papeleta.
La negativa de la canciller a salir al rescate del socio con problemas, ahora a escala de su gobierno, podría acarrearle daños colaterales, puesto que dejó parlamentariamente muerto a su aliado tradicional mientras ruge la nueva amenaza del euroescepticismo.
La Alternativa para Alemania (AfD), formación que pretende la salida "voluntaria" del euro de los países en dificultades, lograron un resultado parecido al de los liberales, lo que supone un "relevo" en el panorama político alemán poco tranquilizador para Merkel.
En cualquier caso, los comicios dejaron clara la capacidad de la canciller para movilizar a un electorado, al parecer convencido de que su liderazgo garantiza una Alemania fuerte y blindada ante tempestades que sacuden a otros países.
El índice de participación en estas generales fue del 73 %, el más alto desde 2002, tras una intensa campaña que se prolongó hasta esta misma jornada electoral.
Mientras los partidos seguían pidiendo el voto -en Alemania no hay día de reflexión- en este domingo electoral, el popular diario "Bild" -afín a las filas de la CDU desde tiempos de Kohl- repartió 41 millones de ejemplares gratuitos por los buzones de todo el país llamando a los 61,8 millones de electores a votar. EFE
gc/jpm/mlg/jsg

Actualizando


La imbatible "Angie" impone su ley, en las urnas y a escala mundial

Gemma Casadevall

Berlín, 22 sep (EFE).- La canciller Angela Merkel batió hoy en las urnas a Peer Steinbrück, el tercer rival socialdemócrata que se cruzó en el camino de esta líder atípica que ejerce su poderío global sin dejar de ser una "Angie" cercana a su electorado alemán.
Steinbrück cayó derrotado frente a la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), tal como le ocurrió en 2009 al aspirante a la Cancillería, Franz-Walter Steinmeier, o en 2005 al entonces jefe del Gobierno alemán, Gerhard Schröder.
Es la tercera victoria en la lucha por la Cancillería de esta política de 59 años, a la que desde su llegada al poder han tratado de descodificar biógrafos y analistas de todo el mundo, en busca de definiciones para una líder con un estilo propio de imponerse.
En la campaña por la reelección recuperó su aura de "Mutti" -"mamá"-, la mujer que, sin hijos propios, adoptó a todo un país, incluidos aquellos que no se comportan según sus normas de conducta, para protegerlos o reñirles, según convenga.
A escala mundial se la respeta y teme como la encarnación de una austeridad que atenaza a los socios de la zona euro, mientras que su electorado la valora como un ejemplo de política inmune a los males que afectan a otros líderes -escándalos de corrupción o de otra índole-.
Es la perseverancia, la discreción y la sangre fría, que la llevó al poder tras imponerse por un punto -35,2 % frente a 34,2%- al animal político que era Schröder, pero que ya antes había asestado varios golpes a rivales teóricamente superiores de sus propias filas.
Una de las fechas clave de su trayectoria fue el 22 de diciembre de 1999, cuando llamó a la CDU a "emanciparse" del patriarca del partido y su mentor personal, Helmut Kohl.
Merkel era entonces secretaria general de la CDU, formación que había quedado apeada del poder un año atrás y que estaba hundida en un escándalo de financiación irregular en la llamada "era Kohl".
Con esa llamada a pasar página, Merkel se convirtió poco después en presidenta de la CDU, aprovechando que ninguno de los "barones" de la formación luchó por asumir sus riendas en horas bajas y que el exdelfín de Kohl, Wolfgang Schäuble, estaba salpicado por el escándalo.
Fue el momento clave para una "muchacha del este", como la apodó Kohl, de ojos melancólicos y sonrisa picarona, cuya carrera hasta el liderazgo de la potencia europea escapa a los tópicos.
Nada en su biografía parecía predestinarla en esa dirección: Angela Dorothea Kassner, el nombre con el que vino al mundo en 1954, en Hamburgo, creció en la República Democrática Alemana (RDA), en una de cuyas parroquias servía su padre, pastor protestante, y fue una escolar aplicada, sin llegar a despuntar.
Estudió entre Leipzig y Berlín, lejos de la parroquia de pueblo de su padre, y se casó con 23 años con el compañero de estudios del que aún conserva el apellido, Ulrich Merkel.
Cinco años después se divorció y empezó su segunda gran apuesta sentimental: conoció a Joachim Sauer, entonces casado con otra mujer y con dos hijos, que se convirtió en el "consejero" de su tesis doctoral en Física y, años después, en su esposo.
No estuvo entre los cientos de miles de germano-orientales que el 9 de noviembre de 1989 celebraron entre lágrimas y cervezas la caída del Muro de Berlín, sino que se enteró de la noticia al salir de su sauna semanal y se retiró a casa porque tenía que madrugar.
Había sido secretaria de propaganda de las Juventudes Alemanas (FDJ), o juventudes comunistas de la RDA, pero antes ya de la caída del Muro contactó con grupos de la oposición disidente al régimen.
En febrero de 1990 ingresó en la CDU y Kohl la convirtió un año después en ministra de la Mujer y la Juventud, en 1991, necesitado de llenar su cantera con jóvenes talentos de la extinta RDA.
Escaló posiciones, llegó a la secretaria general y luego a la presidencia de la CDU. Pero incluso en esa posición encajó algunos golpes, como la designación del bávaro Edmund Stoiber como candidato a arrebatar la Cancillería a Schröder, en 2002.
Stoiber fracasó y tres años después Merkel escribió por partida doble una página de la historia, al convertirse en la primer mujer y primer político crecido en el Este en la Cancillería alemana.
Si hasta entonces ninguno de sus rivales, internos o de las filas contrarias, la había apartado de su rumbo, a partir de ahí amplificó su dominio a escala internacional. EFE
gc/nl/mlg

La gran pregunta del domingo


Dossier al dominical Avui/El Punt 










sábado, 21 de septiembre de 2013

Tan representativo como el resto


L'imperi del sondeig


“Guanyarà la cancellera. Jo mateixa tenia al principi dubtes sobre Angela Merkel, la dona de l'est. Però s'ha sabut imposar. A tots els homes i sense crits. No causa escàndols, és tranquil·la i Alemanya està millor que els altres països europeus. Què més volem?” L'opinió d'Ingrid Pescher, de 87 anys, vídua i resident a Oberhausen, a l'antiga regió minera i cor roig d'Alemanya, s'identifica amb la més comuna entre els votants de la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de l'oest del país, a qui va costar prou acceptar el lideratge d'una política crescuda a l'antic territori comunista. Un cop acceptat, però, l'instint conservador del votant no canvia fàcilment en un país on l'estabilitat és el màxim criteri.
“Guanyarà Merkel. Amb una oposició que l'únic que sap ensenyar és el dit amunt”, opina Andreas Klaus, de 53 anys, arquitecte i “no votant” de la CDU. Viu a cavall entre la feina a São Paulo i la maleteta que conserva a la capital alemanya, on torna aquests dies coincidint amb les eleccions.
Klaus apunta una imatge que ha donat la volta al món, la del candidat socialdemòcrata Peer Steinbrück, ensenyant en una portada d'un suplement el dit enlaire. “No és que ho trobi ni groller ni escandalós. Però no crec que l'hagi ajudat a atreure electorat indecís en un país on fins i tot els socialdemòcrates són, en realitat, conservadors. A un partit amb 150 anys d'història no li van bé poca-soltades com aquestes.”
“Guanyarà Merkel. No és tan mala dona com ens la volen vendre a Espanya. Com a mínim no té el pecat de l'avarícia. És una persona normal, a qui jo mateix votaria, si no fos que sóc d'esquerres. Steinbrück és un polític gastat”, diu el Patricio, de Badajoz, que viu a Alemanya des de fa vint anys.
El Patricio viu i treballa a Düsseldorf des de fa uns deu anys i sap de què parla quan esmenta el terme de polític “gastat”. Steinbrück va ser primer ministre a Renània, el seu land, fins al 2005. Va ser precisament la derrota en les regionals d'aquell estiu el que va determinar l'aleshores canceller Gerhard Schröder a convocar les eleccions legislatives que va perdre uns mesos després i que van col·locar Merkel al poder.
L'avarícia de Steinbrück
Steinbrück va passar de líder socialdemòcrata del land on viuen tant la vídua Ingrid com l'emigrant de Badajoz a ministre de Finances de Merkel, a la gran coalició. Es va guanyar després la fama d'ambiciós pels sobresous que cobrava quan era diputat com a conferenciant expert en finances. Les opinions de tres ciutadans no són, evidentment, una enquesta representativa. Els sondejos fets amb criteris i mans professionals insisteixen que el final és obert.
El govern de centredreta de Merkel està empatat en les enquestes amb el bloc opositor (socialdemòcrates, Els Verds i L'Esquerra), amb una lleugera majoria d'un 0,5 % per a l'oficialisme. Però el bloc opositor no té possibilitats perquè l'SPD descarta L'Esquerra com a soci.
És a dir: serà Merkel amb els seus aliats actuals, els liberals. O Merkel en format gran coalició, cosa que vol dir sense una oposició parlamentària forta. Aquestes són les dues opcions més repetides aquests dies. Les enquestes insisteixen en el final obert; els mitjans i l'oposició, òbviament, s'agafen aferrissament a aquesta possibilitat.
També es recupera l'amenaça dels euroescèptics i el teòric mal que poden fer a la cancellera fins i tot si queden per sota del 5% i sense escons, ja que robarien vots a l'oficialisme.
Als mítings de final de campanya hi va la militància disciplinada i en alguns hi fa més soroll la premsa que el públic. Per primer cop en la història, l'Oficina Federal de Premsa ha organitzat rutes dirigides, de divendres i diumenge, per als periodistes estrangers. L'admissió s'havia tancat una setmana enrere, però veient que continuen arribant més enviats han ampliat els terminis
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Del viejo Konrad a Angie


De Adenauer a Merkel: ocho cancilleres que recolocaron a Alemania en el mundo

Gemma Casadevall

Konrad AdenauerBerlín, 21 sep (EFE).- La República Federal de Alemania (RFA) ha conocido ocho cancilleres, de Konrad Adenauer a Angela Merkel, cada uno de los cuales imprimió su sello en el proceso de recolocar al país en el mundo, desde la dura posguerra a su dominio actual.
Fueron cinco líderes de la Unión Cristianodemócrata (CDU) -Adenauer, Ludwig Erhard, Kurt Georg Kiesinger y Helmut Kohl, hasta Merkel- y tres del Partido Socialdemócrata (SPD) del aspirante Peer Steinbrück -Willy Brandt, Helmut Schmidt y Gerhard Schröder-.
Adenauer (1949-1963) se convirtió en primer canciller con 73 años y con dos rasgos biográficos insólitos a ojos de hoy, como su edad y el hecho de proceder de un cargo de poco rango: alcalde de Colonia.
Le avalaba su reputación de excombatiente contra el Tercer Reich, ya que estuvo entre los que detectaron la monstruosidad del nazismo, lo que acarreó la inhabilitación y detenciones por la Gestapo.
Sus grandes retos fueron la reconstrucción nacional, en un país ocupado por las potencias vencedoras -Estados Unidos, Francia, Unión Soviética y Reino Unido- y separado de su mitad oriental -o República Democrática Alemana (RDA)-.
Bajo su mandato se convirtió la RFA en miembro de la OTAN y de la Comunidad Económica Europea y se firmó el Tratado del Elíseo, el puntal del eje franco-alemán forjado con Charles de Gaulle.
Con 87 años, forzado por su socio de coalición, el Partido Liberal (FDP), cedió el cargo a Erhard (1963-1966), su ministro de Economía, quien antes de acceder a la Cancillería ya había escrito su propia página de la historia como artífice del "milagro alemán".
Le siguió el más controvertido y fugaz canciller: Kiesinger (1966-1969), quien accedió al cargo tras abandonar la coalición los liberales, en desacuerdo con la política fiscal de Erhard.
Kiesinger se puso al frente de una gran coalición para consolidar la reconstrucción nacional, pero no estuvo a la altura de sus antecesores, lastrado además por su pasado en el partido nazi.
Le sucedió el primer canciller del SPD, Brandt (1969-1974) -ministro de Exteriores durante la gran coalición- identificado con la "Ostpolitik" con que la RFA, hasta entonces abocada a los aliados occidentales, miró hacia el este.
No fue fácil para Brandt, quien había sido alcalde del Berlín que quedó atravesado por el Muro, la noche de 13 de agosto de 1961.
El talante visionario de Brandt se plasmó en gestos de alto valor simbólico, como su genuflexión en Varsovia, en 1970, un hito en las relaciones con su vecino, cuya invasión por Hitler marcó el arranque de la Segunda Guerra Mundial.
La labor de Brandt quedó truncada tras revelarse que un funcionario de la cancillería, Günter Guillaume, era un agente comunista, lo que precipitó su dimisión y relevo por Schmidt (1974-1982).
El segundo canciller socialdemócrata representó el pulso firme frente a toda tempestad. Combatió el terrorismo sin concesiones, en la que fue la etapa más mortífera de la Fracción del Ejército Rojo (RAF), la banda fundada por Andreas Baader y Ulrike Meinhof.
Lidió con la crisis del petróleo de 1973 y la crisis económica de 1979, además de impulsar el fortalecimiento de la unión europea y el eje franco-alemán, junto al francés Valery Giscard d'Estaing.
Quedó apeado del poder por el abandono de los liberales, lo que catapultó al poder a un político tachado de "provinciano", Kohl (1982-1998), que acabó negociando la reunificación alemana con las cuatro potencias, tras el hundimiento del Telón de Acero.
Kohl, récord de permanencia en el poder -16 años-, representa la fase determinante para la integración y ampliación al Este de la UE y a una Alemania que, pese a seguir negociando todos sus pasos con los aliados, adoptaba un papel cada vez más firme en el mundo.
Su sucesor, Schröder (1998-2005), se puso al frente del primer gobierno roji-verde de la RFA, con un exlíder del 68, Joschka Fischer, convertido en ministro de Exteriores y dirigiendo la primera intervención de combate de Alemania en la OTAN, en los Balcanes.
Schröder rompió moldes a escala internacional y también la línea de sumisión tradicional de la política exterior alemana a EEUU, a raíz del no tajante a la intervención en Irak.
A escala nacional, impulsó la "Agenda 2010", el plan de recortes sociales que le costó el cargo, porque parte de su propio partido y su electorado le abandonó, pero del que Alemania salió reforzada frente a la crisis.
Merkel (2005) le derrotó por una ventaja mínima, y bajo su liderazgo Alemania se consolidó como la potencia europea que ahora es capaz de imponer su ley dentro y fuera de la UE. EFE
gc/rz/ah

Regreso al Journal, para el análisis preelectoral

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la mejor de todas!!! Me encanta trabajar contigo!

Con la querida Silvia, compartiendo 2 m. de estudio en la Dw- 

viernes, 20 de septiembre de 2013

Al son de Roland Kaiser

Steinbrück no es rendeix i exhibeix optimisme



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Combatiu, eloqüent i irònic: així es va presentar ahir a l'Alexanderplatz de Berlín Peer Steinbrück, l'aspirant socialdemòcrata que, amb els sondejos a la mà i les perspectives d'aliances considerades possibles, no pot derrotar l'actual cancellera, Angela Merkel. L'acompanyava la bateria de la cúpula del Partit Socialdemòcrata –des del líder, Sigmar Gabriel, fins al cap del grup parlamentari, Franz-Walter Steinmeier, i l'alcalde berlinès, Klaus Wowereit–, entre uns 5.000 militants, plegats al cor roig de la capital alemanya. “D'aquí a tres dies teniu la clau del futur: o m'envieu a mi a casa, o hi envieu el govern d'Angela Merkel”, va dir en un discurs molt al seu estil de líder atípic, capaç de combinar l'optimisme característic d'un míting amb les xifres macroeconòmiques, el seu domini en els temps de ministre de Finances en la gran coalició amb Merkel. “Parlo clar, com sempre ho faig: tenim difícil la victòria, però la cursa no està decidida”, va afirmar, per desfermar, uns segons després, tota la càrrega de retrets a la política d'austeritat de Merkel, incloses xifres de dèficits i percentatges, amb pèls, senyals, comes i decimals.
La presència a l'Alexanderplatz, l'últim gran acte de l'SPD a la capital alemanya abans de les eleccions de diumenge, de les primeres espases del partit estava perfectament escenificada. Steinbrück va ser designat candidat del partit després d'un llarg estira-i-arronsa intern amb Gabriel Steinmeier. L'SPD ha estat tot el contrari a la cohesió interna i aquesta recta final s'havia de girar la truita, amb una cúpula decidida a donar suport al candidat. “Podeu triar entre un govern que vola en cercle o un equip que sap on vol anar a parar”, va dir Steinbrück, entre aplaudiments fins i tot exagerats de Gabriel Steinmeier, ministre d'Afers Estrangers en la primera legislatura de Merkel i el rival que la cancellera va derrotar el 2009.
Una escenografia perfecta, inclosa la música triada per entretenir l'espera fins a l'arribada dels polítics –una barreja d'èxits de música melòdica local, a l'estil del que se sent en qualsevol festa a Mallorca on estiuegin alemanys–. La militància congregada eren majoritàriament matrimonis de cinquanta anys cap amunt o vella guàrdia socialdemòcrata. Compartien amb la diligència l'afany per aplaudir disciplinadament els discursos o ballar ben juntets com si fossin a Mallorca, l'últim estiu romàntic en la seva vida de matrimoni una mica gastat.
En l'acte a l'Alexanderplatz, a l'antic sector est del Berlín dividit, es respirava una mena de compàs d'espera fins als següents sondejos. En les darreres setmanes, cada enquesta ha mostrat una tendència a la recuperació de l'SPD, que ha reduït les distàncies respecte als conservadors de Merkel. Ara fins i tot s'entreveu un empat entre l'aliança de govern de centredreta de la cancellera i el bloc opositor format per l'SPD, Verds i Esquerra.
El problema, per a Steinbrück, és que ha rebutjat qualsevol suport de l'Esquerra. I la matemàtica electoral no dóna cap opció a l'aspirant socialdemòcrata de treure el lloc a la cancellera.
O torna al format de gran coalició, com a soci junior, o s'oblida del seu no suposadament etern a l'Esquerra. És a dir, el partit que avui, divendres, es col·locarà a l'escenari de l'Alexanderplatz, per recordar que sense ells no es pot ni somiar en un autèntic relleu en el poder.

Razones históricas, programáticas, personales

La Izquierda alemana, condenada a no entenderse con Steinbrück

Gemma Casadevall

Gregor Gysi würde seine politische Karriere gerne damit krönen, dass er die Linke in die Regierung bringt.Berlín, 20 sep (EFE).- La Izquierda alemana cerró hoy filas en torno a su "máximo líder", Gregor Gysi, mientras los sondeos la señalan como factor clave del bloque opositor ante las elecciones del domingo, aunque la socialdemocracia la descarta como socio por razones históricas, programáticas y hasta personales.
Bajo un fuerte chaparrón, y en la Alexanderplatz donde el día anterior el socialdemócrata Peer Steinbrück llamó a los suyos a luchar por cada voto, Gysi ofreció uno de esos recitales que le han dado el título, legislatura tras legislatura, de orador más agudo del Bundestag (Parlamento federal).
"Ni por un segundo creí que yo pudiera llegar a ministro. Menos aún a canciller. Peor lo tienen los que mienten y dicen aspirar al relevo en el poder, sin nosotros, cuando saben que no habrá relevo sin contar con La Izquierda", proclamó ante su fiel militancia.
Sin carpa y sin otra protección que algunos paraguas rojos del partido con el lema "Schirm, Charme und Linke" -"Paraguas, Encanto e Izquierda"-, la militancia aclamó a su figura más carismática, cuyo argumento, además, está respaldado por los sondeos.
Por mucho que Steinbrück exhiba optimismo, ni una encuesta da la mayoría necesaria al Partido Socialdemócrata (SPD) en alianza con Los Verdes. La alternativa más viable al gobierno de centro-derecha de Angela Merkel es una gran coalición, lo que en rigor no es un relevo en el poder, sino un cambio de socio.
Gysi logró su primer escaño en el Bundestag en 1990, al frente del postcomunista Partido del Socialismo Democrático (PDS), formación que lograba victorias absolutas en sus bastiones del Este, mientras que en el resto del país obtenía resultados pírricos.
A los años de arrinconamiento, en que se les tachaba de herederos del régimen del Muro de Berlín, siguió la fusión con la disidencia que Oskar Lafontaine arrastró consigo al dimitir como líder del SPD y ministro de Finanzas del canciller Gerhard Schroeder, en 1999.
Bajo el nuevo nombre de La Izquierda, dejó de sufrir por lograr el 5 % de media nacional necesario para obtener escaños y se situó en las generales de 2009 en el 11,9 %.
Ha integrado gobiernos regionales con el SPD -incluida la ciudad-estado de Berlín, donde Gysi fue responsable de Economía-. Pero ninguno de los siete líderes que siguieron a Lafontaine al frente del SPD -de Schroeder al actual, Sigmar Gabriel-, ha roto el tabú de ver a La Izquierda como socio a escala federal.
Por un lado, por razones históricas, ya que todo acercamiento servía a las filas conservadoras para desenterrar fantasmas de la Guerra Fría y apuntar que el SPD se vendía a los herederos del Muro.
A los argumentos del centro-derecha se unen los de la militancia de mayor edad, que recuerdan aún la unificación con el partido comunista a que quedó forzado el SPD en territorio germano-oriental, en 1946, y la represión sufrida por quienes se resistieron.
Junto a las heridas históricas existen los abismos programáticos del único partido del Bundestag que rechaza toda intervención militar, con o sin paraguas de la OTAN y la ONU, y practica la oposición a rajatabla a las líneas de la política exterior alemana.
Todo eso, sin embargo, parece más superable -Los Verdes también se oponían a mucho hasta que Schroeder les convirtió en socios de coalición, en 1998- que la hostilidad personal hacia Lafontaine.
Sigue pesando sobre el partido el cisma creado con el doble abandono de Lafontaine, quien a sus 70 años y semiretirado de la vanguardia política forma pareja de hecho con Sarah Wagenknecht, líder del ala más leal a las esencias comunistas de La Izquierda. EFE
gc/si

jueves, 19 de septiembre de 2013

Nuestro Briefwahl (II)


El buzón del correo, el nuevo y silencioso protagonista de las elecciones alemanas

Gemma Casadevall

Berlín, 19 sep (EFE).- El buzón de correos se perfila como un nuevo protagonista en la campaña electoral alemana, algo anodina en cuanto a presencia en la calle, pero con un brío creciente en cuanto al voto por correo o los "mensajes personales" al ciudadano.
Para las elecciones generales del próximo domingo se espera un récord de participación en el voto por correo: hasta un 25% de los electores de los grandes núcleos urbanos no acudirá al local asignado, sino que habrá votado en el buzón.
La canciller, Angela Merkel, aspira, por su parte, a movilizar a los indecisos a través del "saludo personal" que este viernes recibirán en el buzón de su casa cinco millones de alemanes.
"Si Ud. quiere que siga trabajando como su canciller, vaya el domingo a votar a la Unión Cristianodemócrata (CDU)", pide Merkel, quien se despide con un correcto y cálido "Saludos de corazón".
La estrategia del mensaje por carta no es nueva y, de hecho, el aspirante socialdemócrata, Peer Steinbrück ha lanzado una ofensiva similar, aunque a menor escala -dos millones de destinatarios-.
Sí es novedoso, en cambio, el boom del voto por correo al que recurre el ciudadano alemán cada vez con mayor ahínco, sea porque el domingo tiene planes mejores que ir a votar, sea para asegurarse de que nada le impedirá cumplir con ese deber democrático.
El voto por correo es un valor en auge: del 18,7 % registrado en 2005 se pasó al 21,4 % en 2009 y ahora se le pronostica el 25 % en lugares como la capital, Berlín.
Lo que se instauró en 1957 como una fórmula excepcional para garantizar el acceso al voto a quienes tenían la movilidad limitada -permanente o temporal- o sabían que ese día no podrían acudir a su local electoral se ha convertido en práctica habitual.
Solo en Berlín ha habido hasta el momento 530.000 solicitudes para votar por correo y la opción, fomentada por una intensa campaña de la Deutsche Post, está abierta hasta mañana viernes por la tarde.
De la labor difusora se ha pasado a cierto pánico, ya que en algunos distritos se teme no se podrá atender al alud de solicitudes o que el escrutinio sufrirá demoras -como ocurrió en las regionales de Baviera, el domingo anterior-, lastrado por ese procedimiento.
El voto por correo podría ser víctima de su éxito, a lo que se unen las alarmas de juristas acerca de la legitimidad de esa fórmula, nacida como excepcional y ahora masificada.
En rigor, esta fórmula contraviene varios del artículo 38 de la Constitución alemana, sobre las elecciones al Parlamento federal (Bundestag).
Ahí se establece que el voto debe ser general, inmediato, libre, igualitario y secreto. Es decir, que todos los ciudadanos deben poder emitir su voto sin intermediarios, sin coacción, en igualdad de condiciones y con garantía de confidencialidad.
No es lo mismo estampar la cruz sobre la papeleta en la intimidad de la cabina de votación que en la cocina de casa -con los consabidos riesgos de "influencia" familiar-.
Tampoco lo es hacerlo en la misma fecha de la elección que días antes, puesto que en el último tramo pueden haberse precipitado decisiones políticas trascendentes a escándalos susceptibles de cambiar el sentido del voto, en cuyo caso de nada servirá aporrear el buzón donde se depositó el sobre.
La proliferación del voto por correo es un "flagrante vulneración" del Artículo 38, advertía en un reciente artículo del diario "Berliner Zeitung" Ulrich Battis, profesor emérito en Derecho Constitucional de la Universidad Humboldt.
Si esta pasión por el correo supera el 33 % habrá que recurrir al Constitucional, alertó Battis. EFE
gc/nl

La muerte anunciada. O no.

L'agonia del soci


El ministre alemany d'Economia , el liberal Philipp Rösler, amb la cancellera Angela Merkel, en l'última reunió de gabinet abans dels comicis Foto: EFE.
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Raine Brüderleés conegut tant pel fet d'explicar acudits poc afortunats com per tenir sortides fora de to
“El dia 22, a les 18.01 h, anirem a regar amb xampany la Reinhardstrasse”, deia aquests dies una piulada d'Andreas Baum, un dels caps destacats del partit Els Pirates. A la Reinhardstrasse hi ha la seu del Partit Liberal (FDP), el soci de govern d'Angela Merkel. El que aquesta formació essencialment jove, defensora de la llibertat a internet, vol anar a “celebrar” no és precisament un èxit, sinó l'enfonsament de la formació enemiga. Als Pirates, la formació que va irrompre fa dos anys com del no-res obtenint el 8,9% al Parlament regional de Berlín, no els pronostiquen els sondejos un futur daurat en les eleccions d'aquest diumenge. Després de ser la sensació a la cambra berlinesa, el 2011, i d'apuntar-se una sèrie d'èxits més, sempre a escala regional, ara es calcula que obtindran un 3% dels vots, per sota del mínim del 5% necessari per obtenir escons.
La família Pirata no es vol deixar prendre les ganes d'anar de festa, la nit electoral. Si no es pot celebrar l'èxit privat, celebrarem el naufragi liberal, diu Baum. L'edifici de la Reinhardstrasse, al barri de Mitte, on el preu pel metre quadrat d'oficina es dispara a nivells desconeguts per a la relativament assequible capital alemanya, il·lustra els vincles de l'FDP amb el poder econòmic. Està envoltat de lobbys, equips d'advocats no precisament laboralistes, assessories de coaching, etc. Tot un engranatge que s'adiu amb la reputació d'un partit que ha donat grans figures polítiques, però també molts escàndols relacionats amb donatius i finançament irregular.
Pot arribar a desaparèixer una formació que a Alemanya s'anomena “el partit dels sous alts”? Els sondejos són implacables amb el partit que, de soci de govern, va passar a extraparlamentari diumenge passat, en les eleccions de Baviera.
Del rècord històric del 14,6% que van aconseguir a les generals del 2009 podien passar ara a un 5 %. “Arriben exhaustos al final de la cursa, és clar. Però, compte: no és el primer cop que se'ls dóna per morts. I que literalment es revifen, el dia de les eleccions. Mentre uns corren massa a donar-los l'extrema unció, d'altres els col·loquen la respiració assistida”, explicava Manfred Güllner, director de l'institut demoscòpic Forsa, en una trobada amb corresponsals estrangers. “Però aquest cop ho tenen realment complicat”, hi afegeix.
Per a la generació jove i pirata, l'FDP és el partit de Guido Westerwelle, el líder dinàmic i ambiciós que va conduir la formació fins a aquest 14,6%. Això va convertir-lo en soci de la Unió Cristianodemòcrata (CDU) d'Angela Merkel i va facilitar a la cancellera una reelecció més còmoda, després de la primera legislatura en gran coalició. A canvi, Merkel va col·locar Westerwelle al capdavant del Ministeri d'Afers Estrangers, un càrrec que anava gran a un polític amb més vista per a les finances que per a la geopolítica.
La legislatura ha estat un viacrucis insòlit, ple de dissonàncies internes entre els dos socis considerats naturals. La bona estrella de l'FDP es va apagar, fins a caure en picat en successives elecciones regionals.
Acudits de vell verd
El relleu com a cap del partit de Westerwelle pel seu col·lega, el titular d'Economia, Philipp Rösler, a mitja legislatura, no ha ajudat a invertir la tendència. Menys encara ho ha fet la designació com a candidat en les generals de Raine Brüderle, un veterà que tan aviat sorprèn amb acudits propis de vell verd com amb sortides de to que en el món polític atribueixen a la seva tercera passió, després de la política i les dones: l'alcohol.
Per a la generació dels Pirates i l'internet, l'FDP és una barreja d'aquest Westerwelle, ara menys arrogant que el 2009, però poc creïble a escala internacional, el veterà poca-solta de Brüderle i el líder sense carisma, Rösler. Per a la generació anterior, però, l'FDP és un partit històric, que ha governat sota cancellers conservadors (Konrad Adenauer, Ludwig Eckhard, Helmut Kohl i, finalment, Merkel) però també socialdemòcrates (Willy Brandt). “Ha estat el partit que va marcar la política exterior alemanya”, admet Cem Özdemir, líder d'Els Verds, el partit que va prendre a l'FDP la denominació de “soci petit”, amb l'últim canceller socialdemòcrata, Gerhard Schröder.
Formació històrica
“L'FDP no és només el partit de polítics que ara ens semblen petits o de l'electorat oportunista que somia conduir un Porsche. També ha estat el partit de Hans Dieter Genscher o d'Otto von Lamsdorf (dos ministres històrics, un d'Afers Estrangers i l'altre d'Economia)”, afegeix l'expert Güllner.
Merkel insisteix que no s'han de regalar vots a aquest soci amb problemes, per molt que els liberals mantinguin que volen que la cancellera sigui reelegida i ells convertir-se en socis en el govern. Potser ara que els liberals estan afeblits, són menys molestos per a Merkel que al principi de la legislatura. Però també els té prou apamats.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Despedida? qué despedida, dice Seibert


La coalición de Merkel cierra una tortuosa legislatura

Gemma Casadevall

Berlín, 18 sep (EFE).- El Gobierno de Angela Merkel celebró hoy su última reunión antes de las elecciones generales del domingo, una sesión con aires de despedida por la debilidad de los socios liberales, que entraron en el Ejecutivo con un 14,6 % de los votos y a los que ahora los sondeos sitúan en la cuerda floja del 5 %.
"¿Despedida? No, no hubo despedidas. Fue una reunión de trabajo, como las anteriores", zanjó el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, en el turno regular tras el Consejo, a una pregunta sobre los presuntos adioses de la canciller a algunos miembros del Ejecutivo.
Ni despedidas, ni chistes, ni ausencias -fuera de la del titular de Finanzas, Wolfgang Schäuble, quien cumplía hoy 71 años-, insistió Seibert, ante las recurrentes preguntas sobre los cuatro ministerios del Partido Liberal (FDP): Exteriores, Economía, Justicia y Sanidad.
"No es tiempo de balances", añadió Seibert, amparado en que el Ejecutivo sigue con su trabajo más allá de los comicios del domingo, hasta que tome el relevo el equipo siguiente, sea de la misma constelación o con cualquier otro formato.

El único balance que emitió Seibert fue estadístico: 491 leyes aprobadas y 158 consejos de ministros, de ellos 144 presididos por Merkel y el resto por uno de sus vicecancilleres -el titular de Exteriores, Guido Westerwelle, o del de Economía, Philipp Rosler, ambos liberales.
Ha sido un equipo repetidamente definido como el más "integrador" de la historia alemana: una canciller crecida en el Este, un titular de Exteriores homosexual, el de Finanzas en silla de ruedas y el de Economía nacido en Vietnam, adoptado de niño por una pareja alemana
No hubo despedidas ni chistes, a decir de Seibert, sino que se trabajó y se aprobó la introducción de un salario mínimo para dos sectores -limpieza de edificios y picapedreros- con lo que asciende ya a doce el número de ramas profesionales donde existe esa fórmula.
La implantación de un salario mínimo interprofesional es uno de los caballos de batalla de la oposición, que reivindica su necesidad ante la creciente precariedad del mercado laboral alemán.
Merkel lo ha rechazado hasta ahora, en parte por el no cerrado de los liberales, uno de los múltiples disensos en una coalición que ya en su arranque demostró iba a ser menos armoniosa de lo que cabía suponer, siendo teóricos socios naturales.
El FDP se convirtió en aliado de Merkel tras lograr en 2009 el mejor resultado de su historia en unas generales, lo que posibilitó a la canciller liberarse de los socialdemócratas con los que gobernó en su primera legislatura.
La clave del éxito electoral se atribuyó a Westerwelle, por entonces dinámico líder del FDP. Pero ya en las negociaciones de coalición se vio que no todo iba a ser armonía en ese gobierno.
El tira y afloja entre las filas de Merkel y los liberales, hasta firmar el pacto de coalición, fue más intenso que el sostenido cuatro años atrás entre la misma canciller y los socialdemócratas.
El arranque de la alianza estuvo marcada por disensos -en materia fiscal, principalmente- mientras caían los porcentajes del FDP, uno tras otros, en sucesivos comicios regionales.
Westerwelle pasó de ser considerado artífice del auge liberal a responsable de la crisis de electorado y fue sustituido como líder de la formación y como vicecanciller por Rösler.
El relevo no ayudó a recuperar terreno a un partido histórico que formó parte de 17 de los 22 gobiernos federales alemanes, principalmente bajo liderazgo conservador, pero también con los socialdemócratas Willy Brandt y Helmut Schmidt.
Las elecciones bávaras del domingo pasado dejaron al FDP malherido, por quedar sin escaños a una semana de los comicios generales.
El FDP ha activado la llamada "campaña por el segundo voto", destinado a captar el apoyo "prestado" a las listas del partido del electorado conservador.
Merkel, que en la legislatura lidió con los disensos internos, no está dispuesta a regalar votos, apunta en cada uno de sus mítines de fin de campaña.
Mientras, el aspirante socialdemócrata, Peer Steinbrück, pelea por un difícil gobierno de centroizquierda consciente de que su partido puede verse abocado de nuevo a una gran coalición. EFE
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Hasta la última gota de sangre

Cursa ‘last minute'


Seguidores de la cancellera alemanya, Angela Merkel, ahir en durant un míting a Magdeburg Foto: FABRIZIO BENSCH / REUTERS.
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L'embranzida de la rectafinal de la campanya contrasta amb l'ensopiment de les setmanes anteriors
“No fem campanya per a Els Verds. Anem a totes i la nostra cursa per a un relleu de poder no es clourà fins diumenge, a les sis de la tarda”, explica Andrea Nahles, secretària general del Partit Socialdemòcrata (SPD), des de la Willy Brandt Haus, la seu de la formació. “Jo mateixa hi aniré porta a porta, tot el cap de setmana, buscant en el meu veïnat de Münster, la meva circumscripció”, continua, pletòrica d'energia i convincent, en presentar a un grup reduït de periodistes l'anomenat Pla 72 hores, les de la recta final.
Nahles, de 43 anys, i exlíder dels Jusos (les joventuts socialdemòcrates) va demostrar fa pocs dies, des del Bundestag (Parlament federal), que és una dona sense complexos, en posar-se a cantar davant dels diputats la cançó de Pippi Langstrumpf, adreçant-se a la cancellera Angela Merkel perquè viu allunyada del món real.
“Dissabte aniré porta per porta, fins que s'emeti el resum televisat de la Bundesliga. I diumenge hi tornaré, mentre hi hagi temps de mobilitzar els electors”, insistia aquesta avesada política, que abans de secretària general va ser vicepresidenta. Trucar a la porta del ciutadà dissabte, quan comença el programa esportiu més vist del país, “podria ser contraproduent”, admet tot rient, mentre esmorza cafè, entrepans i fruita fresca.
Peer Steinbrück, el líder del socialdemòcrates és un altre polític sense complexes, però no anirà porta per porta demanant als alemanys que el votin per accedir a la cancelleria que ara ocupa la seva excap. El ministre de Finances durant la primera legislatura de Merkel té programats per a aquest cap de setmana els darrers mítings, de manera que continuarà viatjant pel país fins diumenge a la tarda, quan l'esperen a la Willy Brandt Haus.
Nahles transmet energia des d'una seu de l'SPD pràcticament buida. “Estem tots fent campanya, menys jo, que esmorzo amb vostès, tot i que no em convé”, riu en al·lusió als seus problemes de sobrepès. Els sondejos difosos ahir donen a la coalició de Merkel amb els liberals un empat matemàtic amb l'hipotètic bloc opositor que formarien els socialdemòcrates de l'SPD, Els Verds i l'Esquerra. “Tothom sap que aquest bloc no es convertirà en govern”, hi insisteix Nahles referint-se a la formació d'esquerres nascuda del postcomunisme i dels socialdemòcrates que es van escindir de l'SPD, en temps de Gerhard Schröder a la cancelleria, perquè considera la seva línia centrista una traïció al llegat de Willy Brandt.
Steinbrück està decidit a endur-se el triomf diumenge tal com ho va fer Schröder en tres ocasions (el 1998, el 2002 i també el 2005, quan va quedar lleugerament per sota de Merkel però jurava, en un clar error de càlcul, que “aquesta dona” mai no seria líder d'una gran coalició). L'aposta del candidat de l'SPD ara és exactament aquesta: que la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de Merkel no pugui repetir l'aliança actual amb els afeblits liberals i que es torni al format de gran coalició, l'alternativa més probable. D'Els Verds, els aliats naturals amb qui va governar Schröder, ja ni en parlen. Cal dir que la cancellera Merkel no està disposada a demanar el vot per als seus companys de govern. I que l'alternativa que lidera Steinbrück també va a la seva en la cursa last minute socialdemòcrata.
Suspens
L'embranzida d'aquesta recta final de campanya contrasta amb l'ensopiment de les setmanes anteriors i aporta un punt de suspens apuntalat pels sondejos. Ningú no vol donar per sentenciada la cursa. Sigui perquè això no convé al negoci dels instituts demoscòpics i dels mitjans de comunicació o perquè realment hi ha marge per a la sorpresa.
El cas és que la televisió pública s'ha saltat també la llei no escrita que en l'última setmana no es difonen pronòstics. Demà, dijous, i per primer cop en la història a Alemanya, hi haurà una darrera emissió delPolitbarometer a la ZDF, el més fiable del país.

martes, 17 de septiembre de 2013

Menudillos


Piratas y euroescépticos luchan en territorio hostil

Gemma Casadevall

Berlín, 17 sep (EFE).- Los Piratas y los euroescépticos luchan en las generales alemanas para obtener escaños, en un país cuyo sistema electoral está diseñado para frenar a formaciones extremistas, lo que por extensión dificulta el acceso a neófitos y minoritarios. 

Desde hace décadas, el Parlamento federal (Bundestag) tiene una constelación casi cerrada, integrada por cinco grupos -conservadores, socialdemócratas, Verdes, liberales y la actual Izquierda- y casi inexpugnable para otras formaciones. 
Los últimos que accedieron al club, tras la caída del Muro, fueron los representantes del Partido del Socialismo Democrático (PDS) -llamada la Izquierda, después de su fusión con la disidencia socialdemócrata-, que en realidad no era nuevo, sino el heredero político del Partido Socialista Unificado de la República Democrática Alemana (RDA). 
En 1983 lograron la hazaña los Verdes, aupados por el gran movimiento ecologista y antimilitarista de los 80, mientras que la única formación pequeña que está en el Bundestag desde sus orígenes -el Partido Liberal (FDP)- se sustenta en lobbys económicos. 
Los Piratas y la Alternativa por Alemania (AfD) se enmarcan en el grupo de formaciones que dan mucho que hablar, una como abanderada de la libertad en internet y la otra como aglutinante del euroescepticismo, pero con escasas posibilidades de éxito. 
Si finalmente consigue escaños AfD será a costa de la debilidad del FDP y se convertirá sin duda en la sensación de las generales de este domingo, independientemente de cómo se salde la carrera por la Cancillería. 
A Los Piratas, formación sin plataforma programática que irrumpió en el Parlamento del "Land" de Berlín en 2011, y luego conquistó escaños en varias cámaras regionales, parece que se le extinguió la buena estrella inicial, sacudido por innumerables peleas internas. 
Ambas formaciones, de objetivos bien dispares, comparten su condición de "damnificados colaterales" de un sistema electoral que ha puesto las vallas muy altas para los intrusos, como resultado de las lecciones de la historia. 
La República Federal de Alemania (RFA), fundada sobre las ruinas de la Segunda Guerra Mundial, trató de blindarse contra los extremismos, de derechas o de izquierdas. 
El éxito de esa operación blindaje lo representa el hecho que las formaciones claramente ultraderechistas -como el Partido Nacional Democrático (NPD), principal aglutinante del voto neonazi- nunca lograron escaños en el Bundestag, aunque sí en cámaras regionales. 
Tal logro se debe, en buena parte, a un sistema electoral mixto, que combina dos votos -mandatos directos y voto proporcional-, que favorece a las grandes formaciones en detrimento de las pequeñas. 
Cada elector tiene dos votos: el primero, a un candidato de su circunscripción, y el segundo a la lista de un partido de su "Land". 
La mitad de los escaños del Bundestag van a cada uno de los vencedores de distrito -el llamado mandato directo-, que salvo excepciones recae en esas grandes formaciones, ya que optar por candidatos sin opción a victoria es tirar el voto a la basura. 
La otra mitad de la cámara surge del reparto proporcional del segundo voto, a aquellas formaciones que superen el listón del 5 %. 
En resumen, el acceso al Bundestag se limita a quienes superaron ese mínimo o a quienes lograron mandatos directos en bastiones en el este, método por la que el PDS accedió a sus primeros escaños en el Bundestag, en los años siguientes a la reunificación. 
Ni a los Piratas ni a los euroescépticos se les vaticinan victorias en distritos, puesto que no tienen tales bastiones, ni el 5% a escala nacional, salvo sorpresas de última hora. 
Menos aún a las otras 25 formaciones minoritarias y hasta excéntricas que concurren a las generales con denominaciones como Los Violetas, Los Lectores de la Biblia o los Defensores de los Derechos de los Animales, algunas con larga trayectoria como reincidentes en la búsqueda de su lugar en el Bundestag. EFE 

gc/ig

On the road

Merkel ho aparca tot en la recta final cap a la reelecció


Merkel davant del seu autobús abans de sortir ahir a fer un acte de campanya electoral Foto: WOLFGANG KUMM / EFE.
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Dilluns a primera hora, Angela Merkel va engegar l'anomenat “autobús de les 150 hores”, el comboi de campanya de la seva Unió Cristianodemòcrata (CDU), disposada a recórrer el país, de nord a sud i d'est a oest, en els darrers dies fins a les eleccions del dia 22.
Res d'entretenir-se a Berlín felicitant el guanyador dels comicis de diumenge passat, el bavarès Horst Seehofer, conqueridor de la majoria absoluta per al partit germà de la CDU, la Unió Socialcristiana de Baviera (CSU).
La cancellera va demostrar que no tenia temps per a grans conferències de premsa, malgrat el costum a Alemanya de fer-ho l'endemà d'unes eleccions.
Va deixar dit, per boca del secretari general de la CDU, Herman Grohe, que el partit lluitarà perquè cada vot dels seus vagi al seu sac i que no hi haurà “rescat” ni regals per als socis liberals, enfonsats i fora del Parlament de Baviera, en els comicis de diumenge.
La consigna no és una broma a Alemanya, on l'elector té dos vots –el primer, a un candidat del seu districte i el segon, a una llista de partit–, de manera que pot repartir la seva elecció en dos. En cas d'angoixes –per als liberals, per exemple–, se'ls “regala” el vot segon, que defineix el repartiment proporcional de llocs al Bundestag (Parlament federal).
No hi haurà regals, és l'ordre de la cancellera, per molt que, des de la central dels liberals, el seu líder i ministre d'Economia, Philipp Rösler, demanava desesperadament aquest segon vot, sense embuts, perquè, diu, si ells no arriben al Bundestag no es revalidarà la coalició que Merkel defineix com la millor que ha governat Alemanya des de la reunificació.
La por dels liberals
Pànic entre els liberals. I una cancellera que ho deixa tot aquesta setmana per dedicar-se exclusivament a la campanya.
Mentrestant, els socialdemòcrates de l'aspirant Peer Steinbrück lluiten, també sense dissimular gens ni mica, per la gran coalició que els retorni al poder, encara que sigui com a socis del teòric enemic.
Cap sondeig dóna possibilitats de majoria a una aliança entre l'SPD i els Verds, si no és comptant amb l'Esquerra, la formació alimentada per la dissidència socialdemòcrata, que, segons assegura Steinbrück, està descartada com a soci.
L'opció de Steinbrück, per tant, és lluitar per rematar la jugada de diumenge, a Baviera, amb un enfonsament a escala federal dels liberals que el converteixi en “salvador” de la reelecció que Merkel vol, sigui com sigui.
I, enmig d'aquest context, els Verds es disparen un tret al peu: quan només falta una setmana per a les eleccions, el cap de llista, Jürgen Trittin, havia d'admetre “l'error” comès als anys vuitanta, en plena adolescència boja del partit, quan va perfilar un programa, per a unes municipals, en què es propugnava alleugerir les penes als pedòfils, en cas de sexe consentit i sense violència amb menors. Que això sortís ahir, i en el diari òrgan dels Verds –la Taz–, sembla cosa del diable.
Els Verds ja anaven de mal borràs amb propostes com ara la instauració d'un “dijous vegetarià” per reeducar l'estómac alemany. Tolerància amb la pedofília? Nein, Danke, deu pensar el seu electorat, més madur que als anys vuitanta.
LES CLAUS

El perill del foc amic

G.C.S
Militants de la CDU , davant un cartell de Merkel Foto: EFE.
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Merkel, la líder global que no ha cedit quan se l'ha titllat de representant d'un nou euroegoisme, per la pressió a què Alemanya sotmet els socis més afeblits, no vol regalar ara el “rescat” als seus socis en perill d'enfonsar-se. Ja sigui perquè confia que el Partit Liberal (FDP) se'n sortirà, com sempre ha fet aquesta formació periòdicament en perill de supervivència, o perquè sap que no es pot refiar de l'avantatge que encara té sobre el Partit Socialdemòcrata, tot i que no sobre un bloc cohesionat d'esquerres, desconegut a Alemanya, però no impossible.
La cancellera necessita reforçar-se i aconseguir el màxim percentatge de vots perquè ningú no li discuteixi el dret a liderar el pròxim govern, sigui quin sigui el resultat dels seus actuals socis. Merkel ha entrat en la recta final de la campanya cap a la reelecció entre ràfegues de foc amic, cap als liberals, el partit que ha ocupat en aquesta legislatura posicions rellevants, com ara al Ministeri d'Afers Estrangers –Guido Westerwelle– i al d'Economia –Philipp Rösler.
Foc amic, sense complexos ni compassions, molt a l'estil d'aquesta cancellera “de ferro”, com se l'anomena, acostumada a sortir-se amb la seva i a adaptar-se als aliats més diversos.

lunes, 16 de septiembre de 2013

El gran viaje a Potsdam



Merkel vuelve a ser Angie en pos del voto

Gemma Casadevall 

Potsdam (Alemania), 16 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, adoptó hoy la imagen de la "Angie" más cercana al ciudadano, sea el joven emprendedor o el jubilado, en una gira que la llevará por todo el país en busca del voto que precisa para su reelección en los comicios generales del 22 de septiembre. 

"Les pido su voto para ser su canciller cuatro años más", dijo la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) en un mitin en Potsdam, ante unos 1.500 asistentes, incluidos algunos manifestantes que, fuera del cordón de seguridad, abucheaban su discurso. 
"Aquí estoy, ante ustedes, pensando en que cuando visito Portugal o Grecia también se me recibe entre protestas. Soy consciente, tanto ahí como aquí, de que forman parte de la grandeza de nuestras democracias", añadió, impasible a los gritos en contra, pero sin caer en el menosprecio de ignorarlos. 
Un día después de la apabullante victoria de su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera, que logró la mayoría absoluta en ese próspero "Land", a una semana de las generales, Merkel insistió en pedir cada uno de los votos para sus filas. 
"No podemos regalar ni un voto, ni siquiera a los socios con quienes queremos seguir gobernando porque los resultados van a ser muy, muy estrechos", afirmó, mientras jóvenes del partido agitaban decenas de carteles con el nombre de "Angie", su apelativo en toda campaña electoral desde que llegó al poder, en 2005. 
Los liberales, sus socios, quedaron sin escaños en Baviera y reclaman del electorado de la CDU votos "prestados", ante el temor a que le ocurra lo mismo el domingo 22 y con el argumento de que ello abocaría a la canciller a una gran coalición o a ceder el poder al bloque opositor. 
Merkel llamó a su electorado a movilizarse desde Potsdam, capital de Brandeburgo, el "Land" circundante de Berlín, donde gobierna el Partido Socialdemócrata (SPD), cuyo líder, Sigmar Gabriel, daba esta misma tarde su propio mitin, a escasa distancia de donde la canciller. 
A Gabriel no le esperaba tampoco una gran audiencia -un millar de seguidores- pese a que su electorado local es más abultado que el de la CDU y a que se repartieron más "invitaciones" a las bases. 
Hoy Merkel puso en marcha el llamado "Autobús de las 150 horas", que recorrerá el país a un ritmo de tres etapas diarias, con el objetivo de plantarse el próximo domingo en Berlín a tiempo para festejar su meta: la reelección. 
La canciller exhibirá a lo largo de la gira cercanía al ciudadano, algo que a la denominada "mujer más poderosa del mundo" -o "personaje", sin más- se le da bastante mejor que los duelos televisados, como el que mantuvo contra el aspirante del SPD, Peer Steinbrück, a principios de mes. 
Sus mítines son una mezcla de capacidad de conectar con sus compatriotas, sin perder su halo de líder mundial y alternando el mensaje cotidiano con las alusiones a su programa de gobierno, desde el no eterno a los eurobonos a la austeridad como dogma. 
Se concentrará en recorrer el país -aunque no en el autobús de las 150 horas de campaña, sino principalmente en helicóptero- repitiendo con absoluta profesionalidad las mismas consignas y sin estridencias, de acuerdo a su estilo. 
Son mítines sin grandes despliegues, incluso modestos, pero donde todo cuadra: desde la sobria pero digna gastronomía -muy ricas salchichas asadas y Radeberger, la mejor cerveza del Este- amenizados por un grupo pop que entretiene la espera, también muy dignamente, con éxitos de ayer, de hoy y de siempre. 


"Ahí llega. Puntual y sin despeinarse, como siempre", dice exactamente a la hora marcada -las 17.30 GMT- Michael Pollitz, uno de los jóvenes del partido que espera con el cartel de "Angie". 

Casi simultáneamente, Andreas Michael, militante de izquierda, da la señal a sus diez colegas para que arrecien los abucheos y silbatos destinados a "recibir" a la canciller, mientras muestran pancartas contra la creciente precariedad laboral en la gran potencia europea. EFE 
gc/acm