Berlín fa experiments i no té por de les coalicions Frankenstein
Gemma C. Serra - Berlín
L’expressió coalició Frankenstein, sovint emprada per certs partits de la dreta per deslegitimar qualsevol acord entre Pedro Sánchez amb Junts o Bildu, no tindria a Alemanya una càrrega tan negativa. Ja fa uns anys que s’hi experimenta, amb coalicions de noms exòtics com ara kiwi, Jamaica i Kenya, nascudes de la voluntat de mantenir aïllada la ultradretana Alternativa per a Alemanya (AfD). Els dos grans blocs que durant dècades s’han alternat en el poder, els conservadors i els socialdemòcrates, ja no en tenen prou amb els aliats dits naturals. A escala del govern federal, el líder de la Unió Cristianodemòcrata (CDU), el canceller Friedrich Merz, ha revalidat l’aliança amb els socialdemòcrates amb què Merkel va governar en tres de les seves quatre legislatures. Però ara ja no se l’anomena gran coalició, atès que l’SPD ha perdut la posició de segona força. En els comicis generals del febrer passat, van caure fins a un 16,4%, gairebé cinc punts per sota d’AfD i dotze menys que els conservadors de Merz. L’afebliment dels dos blocs tradicionals és progressiu i potser irreversible. Alguns sondejos col·loquen ara els ultres com a primera força.
A escala dels governs nacionals, l’esquema havia estat relativament senzill: entre el 1949 i el 1998, els conservadors i els socialdemòcrates van governar gairebé sempre amb els liberals com a socis. Amb el socialdemòcrata Schröder, es va obrir el ventall amb la incorporació d’Els Verds com a aliats. El gir centrista de Schröder va provocar l’escissió de L’Esquerra, fet que va precipitar una davallada de vots als socialdemòcrates imparable. Amb Merkel es va entrar en l’òrbita de les grans coalicions. El seu successor, el socialdemòcrata Scholz, ja va necessitar, però, dos socis, verds i liberals. Merz aguanta precàriament una aliança amb els socialdemòcrates sota mínims.
En paral·lel, a escala regional s’ha desfermat una panoràmica d’aliances amb noms, com dèiem, cada cop més exòtics: kiwi, Jamaica, Kenya... S’identifica cada partit amb un color: negre per als conservadors, vermell per a l’SPD, groc per als liberals, verd per als ecologistes, més vermell per a L’Esquerra i lila per al nou populisme esquerrà de Sahra Wagenknecht. Per kiwi s’entén una aliança entre conservadors i verds, mentre que Jamaica seria entre conservadors, verds i liberals, d’acord amb els colors de la bandera d’aquesta illa. Kenya, entre conservadors, verds i l’SPD. L’únic color absent fins ara de tot joc és el blau, el d’AfD.
L’afebliment fins a mínims històrics de l’SPD i el creixement d’AfD han generat aquestes constel·lacions, incloses les considerades contra natura. Que fins ara les més agosarades només s’hagin practicat a escala regional no vol dir que no puguin passar a una escala superior. A Alemanya, el rodatge d’una aliança de govern arrenca tradicionalment en algun land.
martes, 30 de diciembre de 2025
Andamios patrimoniales
Berlín se exhibe 'en obras': del Pérgamo al futuro Museo Moderno

Detalle del relieve escultórico Telephosfries, que forma parte del Gran Altar de Pérgamo, durante un recorrido para la prensa por las remodelaciones del afamado Museo de Pérgamo, en Berlín (Alemania). / HANNIBAL HANSCHKE / EFE
"Estamos ante un hito. Todo brillará con una luz nueva", aseguraba el ministro alemán de Cultura, Wolfgang Weimer, ante decenas de cámaras y equipos de televisión, alemanes o internacionales, ansiosos por captar el hito anunciado: el Altar de Pérgamo, la joya del museo más visitado de Berlín -mientras estuvo abierto- aparece ahora entre andamios, con su escalinata recubierta de cartones y telas protectoras, mientras los frisos, esculturas, mosaicos y relieves, convenientemente señalizados, reposan repartidos por el suelo de la inmensa sala, a la espera de ser restituidos a su lugar original.
Weimer, titular de Cultura del gobierno de Friedrich Merz, acudió a la cita con la prensa acompañado por la presidenta de la Fundación del Patrimonio Prusiano, Marion Ackermann, cuya institución gestiona 21 museos públicos de la capital alemana, más archivos, bibliotecas, colecciones culturales y proyectos de investigación. No se trataba en esta ocasión de inaugurar una exposición o reabrir el Pérgamo. Simplemente se presentaba a los medios, a modo de ‘visita de obras’, el estado intermedio de una restauración cuyos primeros resultados se ofrecerán al público en la primavera de 2027. Corresponderá a esta fase tanto el Altar de Pérgamo como una cúpula de la Alhambra de Granada. Para poder acceder el Pérgamo al completo hay que esperar bastante más: será en el año 2037, tras unas obras presupuestadas en 1.200 millones de euros.

Andamios en el Gran Altar de Pérgamo, durante un recorrido para la prensa por las remodelaciones del afamado Museo de Pérgamo, en Berlín (Alemania). / HANNIBAL HANSCHKE / EFE
Es mucho el esfuerzo que se reclama tanto del berlinés como del visitante a la capital alemana. El Pérgamo es la pieza más destacada de la Isla de los Museos, el corazón del tejido museístico clásico, y cerró sus puertas en octubre de 2023. Su famoso Altar había quedado clausurado incluso nueve años antes, en 2014. Tal vez la intención de Weimer y de Ackermann, ambos en sus respectivos cargos desde hace seis meses, es calmar la impaciencia, enviando señales de cómo van las cosas en ese interior, ahora cerrado por obras.
Despedirse por una década y media del Pérgamo fue un shock para muchos berlineses. Que fuera a prolongarse catorce años o tal vez más -teniendo en cuenta que las obras en Berlín tienden a eternizarse y los retrasos son la norma- dejó una sensación de extrañeza. Se explicó que era preciso sanear cimientos, estructuras, soportes y cubierta para garantizar su preservación. Son muchos los retos derivados de su restauración. La Isla de los Museos está sobre el río que cruza la ciudad, el Spree. Se asienta sobre un cráter que fue reforzado con bloques de madera para la construcción de los primeros edificios, en el siglo XVIII. A esos elementos históricos se sumaron en las últimas décadas espectaculares edificios, como la Galería James Simon del arquitecto británico David Chipperfield, que obligó a reforzar el suelo con 1.200 pilares de acero. El hito de la restauración a que alude el ministro es, sobre todo, un desafío a la ingeniería.
Un pabellón gris junto al puro Bauhaus
La espera hasta el reencuentro con el Altar de Pérgamo, en 2027, será relativamente corta. Dos años después se prevé la inauguración de un museo de nuevo cuño, cuya construcción ha atraído ya a miles de visitantes. Es el llamado 'Berlin Modern', emplazado entre el gran exponente de la línea pura Bauhaus que es la Neue Nationalgalerie, la Philharmonie y la Pinacoteca.
Inicialmente iba a inaugurarse en 2028. Aquí hay ya un retraso reconocido: será en 2029. También han reconocido las autoridades museísticas que el presupuesto de 200 millones inicialmente contemplado se disparará a 507 millones. Por ahora.

Obras en el Museo Moderno, este diciembre en Berlín. / G. C.
Las obras avanzan y se organizó recientemente un gran fin de semana de puertas abiertas, que se estima aprovecharon 9.000 ciudadanos para visitar las obras. El edificio, de los arquitectos suizos Herzog & de Meuron, cumple con todos los requisitos de construcción respetuosa con el medio ambiente y se ajusta con rigor el precepto de la eficiencia energética. Pero ello no le ha evitado duras críticas desde los medios berlineses, que califican el edificio de mastodóntico. Se critica su acceso, que semeja una superficie comercial tipo ‘Aldi’ . Se dice, además, que con sus proporciones tapona la vecina Neue Nationalgalerie, a la Philarmonie, la histórica Iglesia de San Mateo, reconstruída tras la II Guerra Mundial, o la Pinacoteca.
Que un equipo de arquitectos de hoy se haya atrevido a superar en altura del Nationalgalerie de Mies van der Rohe ha sido recibido como una afrenta al genio del Bauhaus. La Philharmonie, obra de Hans Scharoun, no queda opacada. Pero su vecino le resta visibilidad a la esplanada que la envuelve.
Al ministro Weimer, como a la presidenta de los museos, Marion Ackermann, les correspondió argumentar que el edificio resultante necesita esas dimensiones para albergar como se merecen obras de Otto Dix, Andy Warhol, Rebecca Horn y Anselm Kiefer, entre otros, que ahora duermen almacenadas en fondos museísticos.
Weimer y Ackermann piden paciencia a los visitantes. Una vez terminado, será no solo un museo, sino también un lugar de encuentro, con sus cafés y sus jardines interiores, aseguran.
domingo, 28 de diciembre de 2025
Delicias vienesas
Viena, la metrópoli de la vivienda sostenible: un modelo de arraigo histórico

Una calle comercial en el centro histórico de Viena. / HARALD DOSTAL / IMAGO / REUTERS
¿Se puede presumir de ser una metrópoli y, a la vez, de tener el parque de viviendas más asequible de Europa? Eso viene haciendo Viena, una capital referente de una política de la vivienda orientada al ciudadano, en unos tiempos en que la escasez de pisos asequibles es el mayor quebradero de cabeza de los europeos. ¿Se puede extrapolar su modelo a otras ciudades semejantes? Difícilmente: la receta del éxito vienesa no se improvisa. Sus orígenes se sitúan en la caída del imperio austrohúngaro y a la apuesta persistente por la vivienda protegida de la socialdemocracia, la fuerza históricamente dominante de la llamada 'Viena Roja'.
Aproximadamente el 60% de los 1,9 millones de ciudadanos de Viena viven en pisos de propiedad municipal o subvencionados, con contratos indefinidos y transferibles a la siguiente generación, protegidos por un tope al precio del alquiler. Que el ayuntamiento sea el mayor propietario de las viviendas actúa de dique de contención en todo el mercado inmobiliario. A las 220.000 viviendas de propiedad municipal se suman otros 200.000 pisos de cooperativas o subsidiados, según cifras oficiales de 2023.
Pisos protegidos para todos
No hay que estar en situación de precariedad para solicitar uno de los pisos de propiedad pública, que además están repartidos por todos los distritos, desde el centro a un extrarradio que cuenta con un transporte público eficiente. La gran mayoría de los ciudadanos vieneses cumplen los requisitos para solicitarlos. Basta con ser europeo, tener un arraigo en la capital de al menos dos años y unos ingresos netos que no excedan a los 3.900 euros mensuales, en el caso de una persona sola, o del doble, para un núcleo familiar con cuatro personas. La oferta va de viviendas sencillas, a alquileres por debajo de los 500 euros mensuales, a pisos que en Barcelona o Madrid se considerarían de alto standing, de 100 metros cuadrados, pero por arriendos sobre los 1.200 euros.
Para entender por qué eso funciona así de bien en Viena, pero también por qué no es exportable a cualquiera otra ciudad social y políticamente comparable, hay que poner la mirada en la historia austriaca. Tras la Primera Guerra Mundial, con el derrumbe del imperio austrohúngaro, la Viena obrera era un panorama de chabolas y viviendas irregulares.
Las primeras elecciones libres a escala municipal, en mayo de 1919, dieron la mayoría absoluta al Partido Socialdemócrata. Arrancó ahí un b destinado a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, en lo que jugó un papel determinante la política de la vivienda. Hasta 1934 se construyeron 60.000 viviendas protegidas, así como centros de asistencia médica, servicios sociales, educacionales y culturales.
El concepto de la 'Viena Roja' se extendió a otros ámbitos de la vida ciudadana, desde el papel de la mujer o la organización del tiempo libre, al reparto de las tareas domésticas, como documentaba una reciente exposición del Museo de Historia de Viena. De la precariedad en que quedó Viena tras la I Guerra se saltó a conceptos pioneros también en urbanismo. Del chabolismo se pasó a la construcción de nuevos núcleos residenciales.
La gran revolución urbanística y arquitectónica quedó interrumpida con la anexión de Austria por el Tercer Reich nazi. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, Viena volvió a ser socialdemócrata.
Surgen los puntos débiles
A la capital austríaca se la sigue considerando la meca de la vivienda asequible. Pero incluso en su historia exitosa aparecieron agujeros negros: los alquileres son asequibles, pero los gastos de mantenimiento del edificio y demás costes comunes son muy altos y van a cuenta exclusivamente del inquilino, que además debe asumir reparaciones y otros gastos adicionales.
Vivir de alquiler es relativamente barato en comparación con otras ciudades europeas. Sin embargo, dar el salto a la vivienda de propiedad está reservado a los ciudadanos de altos ingresos. En cinco años, y pese al tope al incremento de precios, los alquileres se dispararon con un incremento del 30%. Y no hay oferta para todos los recién llegados. La población aumenta cada año en unos 25.000 habitantes, mientras que el crecimiento del parque de viviendas se sitúa en unas 10.000.
A Viena la envidia cualquier berlinés o ciudadano de otra capital centroeuropea. Pero entre sus habitantes se manejan los mismos términos como sinónimo de desarrollo urbano negativo: gentrificación, especulación inmobiliaria y desplazamiento de los vecinos del centro hacia extrarradio, empujados por el alza de precios.
El malestar es creciente, aunque los problemas para acceder a una vivienda del vienés medio no sean comparables en su dimensión a los que sufren otros europeos. La ultraderecha FPÖ se erigió en la fuerza más votada en las elecciones generales de 2024, aunque finalmente se quedó fuera de la coalición de gobierno que lidera el conservador Christian Stocker. El alcalde de Viena sigue siendo un socialdemócrata, Michael Ludwig.
A la capital austríaca se la sigue considerando la meca de la vivienda asequible. Pero incluso en su historia exitosa aparecieron agujeros negros: los alquileres son asequibles, pero los gastos de mantenimiento del edificio y demás costes comunes son muy altos y van a cuenta exclusivamente del inquilino, que además debe asumir reparaciones y otros gastos adicionales.
Vivir de alquiler es relativamente barato en comparación con otras ciudades europeas. Sin embargo, dar el salto a la vivienda de propiedad está reservado a los ciudadanos de altos ingresos. En cinco años, y pese al tope al incremento de precios, los alquileres se dispararon con un incremento del 30%. Y no hay oferta para todos los recién llegados. La población aumenta cada año en unos 25.000 habitantes, mientras que el crecimiento del parque de viviendas se sitúa en unas 10.000.
A Viena la envidia cualquier berlinés o ciudadano de otra capital centroeuropea. Pero entre sus habitantes se manejan los mismos términos como sinónimo de desarrollo urbano negativo: gentrificación, especulación inmobiliaria y desplazamiento de los vecinos del centro hacia extrarradio, empujados por el alza de precios.
El malestar es creciente, aunque los problemas para acceder a una vivienda del vienés medio no sean comparables en su dimensión a los que sufren otros europeos. La ultraderecha FPÖ se erigió en la fuerza más votada en las elecciones generales de 2024, aunque finalmente se quedó fuera de la coalición de gobierno que lidera el conservador Christian Stocker. El alcalde de Viena sigue siendo un socialdemócrata, Michael Ludwig.
domingo, 21 de diciembre de 2025
Engendros voladores
La cara y cruz de los drones: una pesadilla para el flanco este de Europa y el posible maná de Ucrania

KHARKIV (Ukraine), 29/10/2025.- EFE/EPA/SERGEY KOZLOV / SERGEY KOZLOV / EFE
"Rusia es y seguirá siendo una amenaza para toda Europa. La única respuesta posible es reforzar la cooperación", afirmaba esta semana el primer ministro finlandés, Petteri Orpo, anfitrión de la cumbre de líderes del flanco oriental.
La reunión en Helsinki juntó a líderes de Suecia, Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, además de Finlandia. Es decir, seis miembros de la Unión Europea y la OTAN fronterizos con Rusia o su aliada, Bielorrusia. Asistían también Bulgaria y Rumanía. Los bálticos venían exigiendo desde la anexión de Crimea, en 2014, el refuerzo del flanco oriental de la Alianza Atlántica. Suecia y Finlandia se unieron a ella a raíz de la invasión a gran escala de Ucrania, en 2022.
Países políticamente polarizados como Polonia, con un jefe de Gobierno europeísta –Donald Tusk– en pulso permanente y frontal con el presidente ultranacionalista –Karol Nawrowki–, reaccionaron mostrando cohesión ante la "agresión sin precedentes" que fue la incursión de 19 drones rusos en su territorio, el pasado septiembre. A esta señal de advertencia siguieron otras irrupciones que obligaron a cerrar el espacio aéreo de aeropuertos de Dinamarca, Alemania, Bélgica, los países bálticos, Polonia o Rumanía. En su mayoría siguen sin esclarecerse, puesto que a la presencia de drones militares se unieron los aparatos de uso comercial y hasta balones aéreos usados para el contrabando. Su multiplicidad ha puesto en jaque a los países afectados.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se reúnen al inicio de una sesión plenaria del Foro de la Industria de Defensa de la Cumbre de la OTAN en La Haya/ JONAS ROOSENS / EFE
La respuesta es la llamada Eastern Flank Watch (vigilancia del flanco oriental), cuyo liderazgo han asumido Finlandia y Polonia. Entre sus objetivos prioritarios está el muro antidrones anunciado a toda prisa por la Comisión Europea tras la incursión de aparatos de gran tamaño en Polonia, que "puso a prueba la capacidad de respuesta rápida de las defensas del conjunto de la OTAN". "Si era un test, le salió muy barato a Rusia. Son aparatos de fabricación en serie y obligan a la OTAN a dar respuestas eficientes, pero equilibradas, para no precipitar una escalada", comentaba en una reunión con corresponsales en Berlín Kai-Olaf Lang, experto en seguridad de la Fundación Ciencia y Política (SWP).
'Sacrificar' aparatos no tripulados sale barato y, además, se pone a prueba tanto la efectividad defensiva como las posibles reacciones de pánico de la población, advierte el experto. Son la pesadilla más reciente del espacio aéreo de países geográficamente cercanos a Rusia y, por extensión, de vecinos como Alemania.
Producto estrella del país agredido
Pero los drones son también, en paralelo, una plataforma de éxito para Ucrania. Además de precisar apoyo militar, político y económico de sus aliados, empieza a producir estos aparatos en el exterior y se plantea exportar sus excedentes de armas para financiarse.
El pasado lunes, el canciller Friedrich Merz ofició de anfitrión en la cumbre entre Volodímir Zelenski y los emisarios de Donald Trump –su representante para misiones de paz, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner–, además de los principales líderes europeos de Ucrania y cúpulas de la OTAN y la UE. En paralelo a sus reuniones maratonianas, discurrió en Berlín un foro germano-ucraniano con empresarios y potenciales inversores en el país aún en guerra.
Ahí hizo acto de presencia Zelenski, mientras Merz anunciaba un plan de 10 puntos que incluye la apertura de una delegación de la industria armamentística ucraniana en Berlín y de una planta de producción en serie de drones de combate en territorio alemán. Unas semanas antes, Zelenski había presentado en Dinamarca una oficina similar en territorio danés, donde se ha instalado ya una planta de producción de combustible de la ucraniana Fire Point, fabricante del misil de largo alcance 'Flamingo'.

A Ukrainian commander callsign Fidel of the 14th Separate Unmanned Aerial Systems Regiment (AP Photo/Evgeniy Maloletka) / Evgeniy Maloletka / AP
La empresa germano-ucraniana establecida en Alemania recibe el nombre de Quantum Frontline Industries (QFI). Será la pionera dentro de la UE en la producción automatizada e industrial de drones. Las empresas implicadas prometen transparencia y lucha contra la corrupción, el gran lamparón sobre el equipo de Zelenski. Junto a la fabricación masiva de aparatos destinados a la defensa de Ucrania se plantea producir drones para el flanco oriental de la OTAN.
Exportación de los excedentes
"Nuestro objetivo es coproducir y exportar. Necesitamos vender nuestros excedentes para adquirir sistemas defensivos que nosotros mismos no podemos fabricar", explicó Zelenski ante los empresarios. Alemania es el primer contribuyente de la UE a la ayuda militar a Ucrania. Junto con Dinamarca, asimismo muy comprometida con el apoyo a Kiev, actúa de palanca de lanzamiento al sector armamentístico ucraniano.
La exportación de excedentes es posible desde el levantamiento de la prohibición de ventas de armas propias firmado por Zelenski en noviembre. Los drones 'made in Ucrania' están destinados a ser competitivos a escala internacional. Los grandes consorcios armamentísticos alemanes les dan aún rango de subproducto, ya que su fuerte son los tanques, los misiles de largo alcance como los Taurus o los sistemas de defensa antiaérea.

Soldados ucranianos instalan redes para protegerse de los drones en una zona del Donetsk. / EFE
Ucrania ha logrado desarrollar en tiempo récord drones muy eficientes y además los fabrica en cantidades superiores a las necesidades de su defensa nacional. Los que saldrán de Quantum Frontline son aparatos totalmente automatizados, emparentados con los de largo alcance que ha desarrollado Ucrania, con una autonomía de hasta 1.000 kilómetros. En Ucrania, su producción es bajo tierra, para protegerlos de los bombardeos rusos. Con estos aparatos no tripulados ha logrado el Ejército de Zelenski atacar refinerías petroleras, terminales de crudo y centrales energéticas rusas. Son golpes al corazón del conglomerado estatal controlado por el Kremlin que es Rosneft. El siguiente gran capítulo para la industria armamentística ucraniana son los misiles Sapsan y los Flamingo.
lunes, 15 de diciembre de 2025
Volodímir y los parientes de Trump
EEUU ofrece a Zelenski unas garantías de seguridad "como las de la OTAN", pero condicionadas a un acuerdo rápido

El enviado de Trump Steve Witkoff saluda al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en presencia del canciller alemán, Friedrich Merz, durante la reunión mantenida el domingo en Berlín. / GUIDO BERGMANN / OFICINA DE PRENSA DEL GOBIERNO ALEMÁN / EFE
"Hemos escuchado de la parte estadounidense la disposición a otorgarnos garantías de seguridad equivalentes al artículo 5 del tratado de la OTAN. Esto no está nada mal, aunque es solo un primer paso”, afirmó este lunes Volodímir Zelenski desde Berlín, tras dos largas sesiones consecutivas con los emisarios de Donald Trump --su representante para misiones de paz, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner--. Zelenski acudió a la cita de nuevo arropado por sus grandes aliados europeos, que plantean el despliegue de una fuerza multinacional para asegurar la paz.
Las garantías ofrecidas por EEUU son "buenas", pero no estarán "para siempre sobre la mesa", era el mensaje de advertencia lanzado desde la Casa Blanca, desveló el diario alemán 'Die Welt'. A Zelenski le han transmitido asimismo sus interlocutores estadounidense que, por parte de Moscú, se mantiene la exigencia de la retirada total de sus tropas del Donbás, incluidas las regiones que no están bajo control ruso, lo que el presidente ucraniano rechaza.
Trump, por su parte, aseguró que EEUU está “más cerca que nunca” de alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania, tras “una muy buena conversación” con líderes europeos, según dijo este lunes durante un acto en la Casa Blanca. El apremio de Washington sobre Zelenski está destinado a plasmarse, asimismo, en la videoconferencia que el propio Trump mantendrá en la cena de trabajo con que se cerrará la jornada del presidente ucraniano en Berlín, acompañado de sus principales aliados europeos, así como de Witkoff y Kushner.
Por encima de estas presiones, Zelenski calificó el diálogo mantenido con los emisarios de Trump como "provechoso", incluido en el capítulo de las garantías de seguridad. "No han sido conversaciones fáciles, nunca lo son. Pero sí muy provechosas. Sobre todo porque les hemos dedicado el tiempo necesario", afirmó Zelenski, en la conferencia de prensa conjunta con Merz.
Ha habido "progresos reales", indicó por su parte el jefe del equipo negociador ucraniano, Rustem Umerov, aunque sin dar más detalles. En sentido parecido se pronunciaron asismimo fuentes estadounidenses, en un aparte con medios de su país.
Negociaciones maratonianas
Las reuniones se iniciaron el domingo por la tarde en Berlín, con una primera sesión de cinco horas. Según medios alemanes, el presidente finlandés, Alexander Stubb, se erigió ahí en actor neutral entre Estados Unidos y Ucrania.
Stubb tuvo ya un primer encuentro el domingo con Witkoff y Kushner en el Hotel Adlon, donde se alojan los enviados de Trump. Inicialmente se preveía que acudiera a Berlín el lunes, para la cumbre posterior convocada por Merz con doce líderes europeos, entre ellos el francés Emmanuel Macron, el británico Keir Starmer, el polaco Donald Tusk, la italiana Giorgia Meloni y la danesa Mette Frederiksen, además de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Al presidente finlandés se le atribuye un papel clave, tanto por su reconocida sintonía personal con Trump, con el que suele compartir partidas de golf, como por la situación geopolítica de Finlandia. El país nórdico ingresó por la vía rápida en la OTAN a raíz de la invasión rusa de Ucrania, en 2022, tras haber mantenido durante décadas unas provechosas relaciones con Moscú. Es el país de la UE con la frontera más extensa con Rusia, 1.340 kilómetros. Sufrió, en tiempos de la Unión Soviética, varias invasiones de su poderoso vecino, pero en 1944 optó por ceder parte de su territorio (un 12%) a cambio de preservar su independencia.
En las reuniiones del domingo y del lunes se abordó el llamado plan de paz de 20 puntos y las agendas económicas respectivas. La economía centró asimismo el programa oficial de Zelenski este lunes en Berlín, incluida su intervención con Merz en el foro económico germano-ucraniano. El canciller alemán destacó la creación de la empresa conjunta germano-ucraniana Quantum Frontline Industries (QFI), que producirá a escala industrial drones para el Ejército ucraniano.
El del domingo también fue el primer encuentro personal entre Zelenski y Witkoff, a quien se considera aliado de intereses con Vladímir Putin. El líder ucraniano le saludó con un abrazo, tras lo cual se retiraron para una reunión de varias horas a puerta cerrada.
Evitar nuevas agresiones rusas
En Berlín han estado sobre la mesa el plan de paz de 20 puntos, las garantías de seguridad que reclama Kiev --es decir, convertirse en miembro de facto de la OTAN, a cambio de renunciar a su ingreso formal--, así como asuntos económicos para la reconstrucción de su país.
Por parte alemana se rebajaron expectativas respecto al propósito de Trump de lograr un plan de paz antes de las Navidades. El Kremlin, por su parte, rechaza las modificaciones que plantean los aliados europeos de Zelenski, especialmente en lo que respecta a la reducción del Ejército ucraniano. Según el borrador inicial de Witkoff, deberían quedar en 600.000, aproximadamente la mitad de los efectivos actuales. Los líderes europeos consideran que deben ser al menos 800.000 en tiempos de paz.
Para Zelenski, es fundamental lograr garantías de seguridad reales para evitar nuevas agresiones rusas, como las sufridas en 2014, con la anexión de Crimea, a la que siguió la invasión de 2022. Quiere una fórmula equivalente al Artículo 5 de la Alianza, según el cual toda agresión a uno de los estados miembros es considerado una agresión al conjunto de la OTAN.
En un comunicado final, suscrito por los 12 líderes europeos presentes en la cumbre, se alude a la presencia de una fuerza multinacional y se alude a la llamada 'coalición de voluntarios'. Se establece, asimismo, la obligación "jurídicamente vinculante" de adoptar medidas a escala nacional destinadas a restablecer la paz, en caso de un futuro ataque armado. "Estas medidas pueden incluir el despliegue de fuerzas armadas, apoyo logístico y de inteligencia, así como medidas económicas y diplomáticas".
El líder ucraniano rechaza la retirada total del Donbás en los términos que exige Rusia. Para Kiev, la cuestión territorial debe empezar por congelar la línea de frente y lograr un alto el fuego, a partir del cual se iniciarían las negociaciones.
sábado, 13 de diciembre de 2025
El loco de Magdeburg
Crónica desde Magdeburgo: Mercadillos navideños en alerta máxima en Alemania

Ambiente en el mercadillo de Magdeburgo / Gemma Casadevall
Acceder al mercadillo de Magdeburgo no significa automáticamente ‘respirar’ el espíritu navideño, entendiendo por ello armonía, felicidad o paz. El visitante debe sortear una doble muralla de bloques de hormigón y vallas de seguridad, patrullas policiales y seguridad privada. Superado el cordón, desfilará sobre adoquines salpicados de flores, velas y placas con nombres de mujer: Jutta, Nadine, Rita, Birgit… En algunos casos, les acompaña el apellido. En otros, consta solo el nombre de pila, junto a la fecha del día en que murieron: el 20 de diciembre de 2024. Fue en ese mismo lugar, a las 19.02 horas. Un conductor de 50 años apretó ese día el acelerador de un potente BMW alquilado. El recinto estaba teóricamente protegido. Pero encontró un hueco en el no tan hermético dispositivo de seguridad. Menos de un minuto tardó en arrebatarles la vida a seis personas, entre ellas un niño. Otras 300 resultaron heridas.

Flores en recuerdo a las víctimas / Gemma Casadevall
"No hay derecho. Todo eso por culpa de un loco. Y seguimos subvencionando a esa gente, mientras nosotros recibimos pensiones de miseria", protesta una anciana, avanzando entre bloques de hormigón. Por 'ese loco' se refiere esta mujer, como probablemente muchos entre los 240.000 ciudadanos de Magdeburg, a Taleb al-Abdulmohsen, el autor del atropello múltiple ocurrido hace casi un año. Pero extiende su queja por los subsidios a ‘esa gente’ a todo extranjero que, a su parecer, vive a costa del estado alemán. Magdeburgo es la capital del ‘land’ de Sajonia-Anhalt, en el este de Alemania. La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se disparó ahí como primera fuerza en las últimas elecciones generales, con un 37 % de los votos.
Villancicos y bozinazos
El ‘glühwein’ -el inequívoco vino caliente navideño con canela y otras especias- espera al visitante en el mercadillo, lo mismo que las salchichas fritas, las sopas de innumerables sabores o los churros, tan adoptados por los estómagos alemanes como otras especialidades internacionales. Los villancicos suenan en alternancia con los bocinazos de carruseles y otras atracciones. Pero la tragedia ocurrida el año pasado pesa sobre el ánimo general. Por si alguno lo olvidó, ahí están los carteles que advierten de las medidas aplicadas para optimizar la seguridad, incluida la prohibición de llevar cuchillos u otros objetos cortantes.
"Por supuesto no olvidamos. Y cuanto más se acerca el día 20, más nos cuesta contener las emociones", explicaba la alcaldesa de Magdeburgo, Simone Borris, en la inauguración del mercadillo. Su apertura estuvo precedida de un debate entre feriantes y organizaciones vecinales acerca de la oportunidad de celebrarlo. Finalmente se autorizó, por considerar que cancelarlo era sucumbir al miedo.
La decisión de Magdeburgo no es distinta a la adoptada por Berlín. Año a año abre al público uno de sus mercadillos más populares y céntricos, el de la Breitscheidplatz. También ahí se recuerda el atentado de 2016, cuando el tunecino Anis Amri irrumpió con un camión de gran tonelaje robado a punta de pistola. Doce personas murieron y unas 70 resultaron heridas, en un atentado reivindicado por Estado Islámico y cometido por un refugiado radicalizado. El mercadillo de la Breitscheidplatz berlinesa está ahora fortificado. Lo mismo ocurre con otros muchos entre los cientos de mercadillos, grandes o menores, de todo el país.

Adoquines de seguridad a la entrada del mercadillo. / Gemma Casadevall

Lugar donde se celebra el juicio al saudí que atentó en Magdeburgo. / Gemma Casadevall
El juez Dirk Sternberg le conmina una y otra vez a limitarse a preguntar, ya que está en su derecho, pero no a insultar ni a opinar. De las provocaciones pasa el procesado a los ataques de ira e intentos de salirse de su cabina blindada, para acabar reducido por los agentes. Se dirige a los testigos con los ojos desorbitados y entre frases incongruentes, propias de un loco, de un fanático o de una mezcla de paranoias. Asistir al proceso es casi insoportable incluso para quien no ha sido parte de la tragedia. Cuesta imaginar cómo lo supera el padre de André, el niño de nueve años fallecido, parte de la acusación particular.
El historial del acusado es un exponente de los fallos en la seguridad. Llegó a Alemania en 2006, se le reconoció como refugiado 2016 y acumuló procedimientos por alternaciones del orden público, amenazas y denuncias porque se sentía 'perseguido' por el espionaje saudí. Pese a todo, logró ejercer como psiquiatra en un centro de terapias contra adicciones.
"Estábamos desbordados por la tragedia. Ahora me supera verle ante mi", explica en una pausa del proceso, Xenia S., una joven que prestó primeros auxilios en el atentado. El desfile de testimonios prosigue, a dos kilómetros del centro de Magdeburgo, donde los visitantes del mercadillo se toman un ‘glühwein’ que obviamente no sabe igual que en otros años.

Ambiente en el mercadillo de Magdeburgo / Gemma Casadevall
Acceder al mercadillo de Magdeburgo no significa automáticamente ‘respirar’ el espíritu navideño, entendiendo por ello armonía, felicidad o paz. El visitante debe sortear una doble muralla de bloques de hormigón y vallas de seguridad, patrullas policiales y seguridad privada. Superado el cordón, desfilará sobre adoquines salpicados de flores, velas y placas con nombres de mujer: Jutta, Nadine, Rita, Birgit… En algunos casos, les acompaña el apellido. En otros, consta solo el nombre de pila, junto a la fecha del día en que murieron: el 20 de diciembre de 2024. Fue en ese mismo lugar, a las 19.02 horas. Un conductor de 50 años apretó ese día el acelerador de un potente BMW alquilado. El recinto estaba teóricamente protegido. Pero encontró un hueco en el no tan hermético dispositivo de seguridad. Menos de un minuto tardó en arrebatarles la vida a seis personas, entre ellas un niño. Otras 300 resultaron heridas.

Flores en recuerdo a las víctimas / Gemma Casadevall
"No hay derecho. Todo eso por culpa de un loco. Y seguimos subvencionando a esa gente, mientras nosotros recibimos pensiones de miseria", protesta una anciana, avanzando entre bloques de hormigón. Por 'ese loco' se refiere esta mujer, como probablemente muchos entre los 240.000 ciudadanos de Magdeburg, a Taleb al-Abdulmohsen, el autor del atropello múltiple ocurrido hace casi un año. Pero extiende su queja por los subsidios a ‘esa gente’ a todo extranjero que, a su parecer, vive a costa del estado alemán. Magdeburgo es la capital del ‘land’ de Sajonia-Anhalt, en el este de Alemania. La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se disparó ahí como primera fuerza en las últimas elecciones generales, con un 37 % de los votos.
Villancicos y bozinazos
El ‘glühwein’ -el inequívoco vino caliente navideño con canela y otras especias- espera al visitante en el mercadillo, lo mismo que las salchichas fritas, las sopas de innumerables sabores o los churros, tan adoptados por los estómagos alemanes como otras especialidades internacionales. Los villancicos suenan en alternancia con los bocinazos de carruseles y otras atracciones. Pero la tragedia ocurrida el año pasado pesa sobre el ánimo general. Por si alguno lo olvidó, ahí están los carteles que advierten de las medidas aplicadas para optimizar la seguridad, incluida la prohibición de llevar cuchillos u otros objetos cortantes.
"Por supuesto no olvidamos. Y cuanto más se acerca el día 20, más nos cuesta contener las emociones", explicaba la alcaldesa de Magdeburgo, Simone Borris, en la inauguración del mercadillo. Su apertura estuvo precedida de un debate entre feriantes y organizaciones vecinales acerca de la oportunidad de celebrarlo. Finalmente se autorizó, por considerar que cancelarlo era sucumbir al miedo.
La decisión de Magdeburgo no es distinta a la adoptada por Berlín. Año a año abre al público uno de sus mercadillos más populares y céntricos, el de la Breitscheidplatz. También ahí se recuerda el atentado de 2016, cuando el tunecino Anis Amri irrumpió con un camión de gran tonelaje robado a punta de pistola. Doce personas murieron y unas 70 resultaron heridas, en un atentado reivindicado por Estado Islámico y cometido por un refugiado radicalizado. El mercadillo de la Breitscheidplatz berlinesa está ahora fortificado. Lo mismo ocurre con otros muchos entre los cientos de mercadillos, grandes o menores, de todo el país.

Adoquines de seguridad a la entrada del mercadillo. / Gemma Casadevall
Proceso en el extrarradio
En Magdeburgo confluyen una tragedia es muy reciente y el juicio que se celebra en paralelo en su extrarradio contra Al-Abdulmohsen. Tiene lugar en una nave con aspecto de pabellón industrial construido especialmente para este proceso. Su dispositivo de seguridad recuerda al del mercadillo. El acusado es un médico saudí que se declara enemigo del Islam y que comparece tras una cabina blindada, junto a su abogado y custodiado por agentes fuertemente armados. Desde ahí se permite dirigir sus propias preguntas a testigos, supervivientes o familiares de las víctimas. Cuestiona sin remilgos la identidad del abogado que le defendió en un proceso anterior -"Este hombre no tiene ni idea, no fue mi abogado", estalla.
En Magdeburgo confluyen una tragedia es muy reciente y el juicio que se celebra en paralelo en su extrarradio contra Al-Abdulmohsen. Tiene lugar en una nave con aspecto de pabellón industrial construido especialmente para este proceso. Su dispositivo de seguridad recuerda al del mercadillo. El acusado es un médico saudí que se declara enemigo del Islam y que comparece tras una cabina blindada, junto a su abogado y custodiado por agentes fuertemente armados. Desde ahí se permite dirigir sus propias preguntas a testigos, supervivientes o familiares de las víctimas. Cuestiona sin remilgos la identidad del abogado que le defendió en un proceso anterior -"Este hombre no tiene ni idea, no fue mi abogado", estalla.

Lugar donde se celebra el juicio al saudí que atentó en Magdeburgo. / Gemma Casadevall
El juez Dirk Sternberg le conmina una y otra vez a limitarse a preguntar, ya que está en su derecho, pero no a insultar ni a opinar. De las provocaciones pasa el procesado a los ataques de ira e intentos de salirse de su cabina blindada, para acabar reducido por los agentes. Se dirige a los testigos con los ojos desorbitados y entre frases incongruentes, propias de un loco, de un fanático o de una mezcla de paranoias. Asistir al proceso es casi insoportable incluso para quien no ha sido parte de la tragedia. Cuesta imaginar cómo lo supera el padre de André, el niño de nueve años fallecido, parte de la acusación particular.
El historial del acusado es un exponente de los fallos en la seguridad. Llegó a Alemania en 2006, se le reconoció como refugiado 2016 y acumuló procedimientos por alternaciones del orden público, amenazas y denuncias porque se sentía 'perseguido' por el espionaje saudí. Pese a todo, logró ejercer como psiquiatra en un centro de terapias contra adicciones.
"Estábamos desbordados por la tragedia. Ahora me supera verle ante mi", explica en una pausa del proceso, Xenia S., una joven que prestó primeros auxilios en el atentado. El desfile de testimonios prosigue, a dos kilómetros del centro de Magdeburgo, donde los visitantes del mercadillo se toman un ‘glühwein’ que obviamente no sabe igual que en otros años.
viernes, 12 de diciembre de 2025
Las urnas de Putin
Alemania acusa a Rusia de ciberataques e "injerencia masiva" en las elecciones
El Gobierno de Alemania acusa a Rusia de sabotajes, injerencia masiva y campañas de desinformación en las elecciones generales del pasado febrero. El Ministerio de Exteriores ha convocado en consecuencia al embajador ruso, por considerar demostrado que Moscú "amenazó la seguridad nacional" con un ciberataque contra el tráfico aéreo el pasado agosto. La inteligencia germana responsabiliza de ese ataque al grupo de 'hackers' ruso Fancy Bears y al servicio de espionaje militar GRU, según un portavoz ministerial.
El objetivo de estas actividades en la campaña electoral es "desestabilizar y dividir a la sociedad alemana", de acuerdo con esa fuente. El Ejecutivo estudia una serie de contramedidas, incluidas sanciones personales, para que Rusia pague "un alto precio por sus acciones híbridas".
En lo que respecta a la injerencia electoral, Berlín acusa a Rusia de tratar de influir en "asuntos internos alemanes" a través de la campaña de desinformación 'Storm 1516', apoyada desde el GRU. Sus operaciones se concretaron en los comicios generales del pasado febrero, pero han venido desarrollándose de forma continuada desde hace cierto tiempo. Se ejecutan a través de plataformas y webs en los que se difunden videos hostiles, especialmente contra el bloque conservador del canciller Friedrich Merz y contra los Verdes, socios junto con los liberales de la anterior coalición de gobierno del socialdemócrata Olaf Scholz.
Los conservadores de Merz se impusieron en esas elecciones, que se celebraron por anticipado tras la ruptura del tripartito de Olaf Scholz. Despuntó en esos comicios hasta colocarse en la segunda posición la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), partido identificado como prorruso y con vínculos notorios con el Kremlin.
El Gobierno de Alemania acusa a Rusia de sabotajes, injerencia masiva y campañas de desinformación en las elecciones generales del pasado febrero. El Ministerio de Exteriores ha convocado en consecuencia al embajador ruso, por considerar demostrado que Moscú "amenazó la seguridad nacional" con un ciberataque contra el tráfico aéreo el pasado agosto. La inteligencia germana responsabiliza de ese ataque al grupo de 'hackers' ruso Fancy Bears y al servicio de espionaje militar GRU, según un portavoz ministerial.
El objetivo de estas actividades en la campaña electoral es "desestabilizar y dividir a la sociedad alemana", de acuerdo con esa fuente. El Ejecutivo estudia una serie de contramedidas, incluidas sanciones personales, para que Rusia pague "un alto precio por sus acciones híbridas".
En lo que respecta a la injerencia electoral, Berlín acusa a Rusia de tratar de influir en "asuntos internos alemanes" a través de la campaña de desinformación 'Storm 1516', apoyada desde el GRU. Sus operaciones se concretaron en los comicios generales del pasado febrero, pero han venido desarrollándose de forma continuada desde hace cierto tiempo. Se ejecutan a través de plataformas y webs en los que se difunden videos hostiles, especialmente contra el bloque conservador del canciller Friedrich Merz y contra los Verdes, socios junto con los liberales de la anterior coalición de gobierno del socialdemócrata Olaf Scholz.
Los conservadores de Merz se impusieron en esas elecciones, que se celebraron por anticipado tras la ruptura del tripartito de Olaf Scholz. Despuntó en esos comicios hasta colocarse en la segunda posición la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), partido identificado como prorruso y con vínculos notorios con el Kremlin.
Falsos vídeos generados por IA
Como parte de esta campaña se difundieron vídeos generados por inteligencia artificial sobre supuestas manipulaciones de papeletas. Unos días antes de los comicios, celebrados el 23 de febrero, los servicios de seguridad alemanes habían informado ya de lo que entonces se consideraron indicios de una campaña de desinformación. En esos vídeos falsos se denunciaba, entre otras cosas, que en ciertas papeletas no aparecía la opción para votar a la AfD.
El semanario 'Der Spiegel' cita el ejemplo de otro vídeo con declaraciones de un médico que aseguraba que Merz había recibido tratamiento por problemas psíquicos. Estas informaciones estaban basadas en actas médicas falsificadas. Otro ejemplo es la campaña contra el vicecanciller y ministro de Economía de Scholz, el verde Robert Habeck, al que se imputaban sobornos relacionados con Ucrania. Detrás de las operaciones de 'Storm 1516' está el grupo moscotiva Center for Geopoltical Expertise, teledirigido desde el GRU. A este grupo se atribuyó una campaña dirigida en Estados Unidos contra la entonces candidata demócrata Kamala Harris.
Según el portavoz de Exteriores, el gobierno alemán analizará con sus socios europeos una serie de medidas para sancionar a los responsables de estas operaciones.
Como parte de esta campaña se difundieron vídeos generados por inteligencia artificial sobre supuestas manipulaciones de papeletas. Unos días antes de los comicios, celebrados el 23 de febrero, los servicios de seguridad alemanes habían informado ya de lo que entonces se consideraron indicios de una campaña de desinformación. En esos vídeos falsos se denunciaba, entre otras cosas, que en ciertas papeletas no aparecía la opción para votar a la AfD.
El semanario 'Der Spiegel' cita el ejemplo de otro vídeo con declaraciones de un médico que aseguraba que Merz había recibido tratamiento por problemas psíquicos. Estas informaciones estaban basadas en actas médicas falsificadas. Otro ejemplo es la campaña contra el vicecanciller y ministro de Economía de Scholz, el verde Robert Habeck, al que se imputaban sobornos relacionados con Ucrania. Detrás de las operaciones de 'Storm 1516' está el grupo moscotiva Center for Geopoltical Expertise, teledirigido desde el GRU. A este grupo se atribuyó una campaña dirigida en Estados Unidos contra la entonces candidata demócrata Kamala Harris.
Según el portavoz de Exteriores, el gobierno alemán analizará con sus socios europeos una serie de medidas para sancionar a los responsables de estas operaciones.
Rheinmetall y el "Made in Germany"
Alemania confía en el rearme como palanca para reactivar su maltrecha economía

Un tanque Leopard 2, de fabricación alemana, durante unas maniobras militares en Grafenwoehr, el pasado mes de febrero. / MARTIN DIVISEK / EFE
Berlín12 DIC 2025
Fabricar tanques en lugar de coches: desde el punto de vista militar es necesario; desde el económico, parece sensato. Esta es la perspectiva planteada desde el 'IPG-Journal', publicación de la Fundación Friedrich Ebert, afín al Partido Socialdemócrata (SPD), por su analista económica Vera Gohla. Recuerda ahí que dos ministros clave del Gobierno son socialdemócratas: el de Defensa, Boris Pistorius, y el de Finanzas y líder del SPD, Lars Klingbeil. Y que Alemania levantó el freno a la deuda para Defensa. Ello implica un cheque en blanco a esas inversiones y además se ha previsto un fondo especial de 100.000 millones de euros hasta 2035. Todo parece preparado para que el rearme actúe de catapulta, tras dos años en recesión, cerrando 2025 bajo el signo del estancamiento y con el sector de la automoción en crisis.
Las cuentas no son tan claras ni los sectores aludidos tienen un peso equivalente: la industria del armamento da empleo, directo o indirecto, a medio millón de trabajadores y representa un 1% del PIB alemán. De la automoción en su conjunto dependen 5,5 millones de puestos de trabajo y aporta un 4,5% al PIB. Es la columna vertebral de la industria germana, incluso estando en crisis. Pero es cierto que uno y otro sector están en dinámicas opuestas. El del armamento está en auge, mientras que al 'Made in Germany' del motor le ocurre lo contrario.
Desde Bruselas se impulsa una 'europeización' de la inversión en Defensa, precipitada por la amenaza rusa y el miedo a que Estados Unidos abandone a su suerte a Kiev y a sus aliados europeos. La industria armamentística mundial ha disparado su facturación con un incremento del 6%, según el informe de ventas de los 100 grandes fabricantes del sector del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). La guerra en Ucrania es el gran motor de este ascenso. Según el SIPRI, los gobiernos confían más en el rearme que en la diplomacia.
Alemania no puede medirse con la competencia estadounidense. Pero el crecimiento de sus empresas es ya mayor que la media global del 6%. En el conjunto de Europa, el incremento de ventas del sector fue del 13%. Los cuatro mayores fabricantes de armas alemanes --Rheinmetall, ThyssenKrupp, Hensold y Diehl-- se sitúan en el 36%. Que Alemania esté entre los aliados de la OTAN dispuestos a elevar su gasto militar hasta el 5 % --entre gasto directo e inversiones-- ayuda a su industria.
De las cuatro empresas alemanas mencionadas, solo Rheinmetall está entre los 20 primeros puestos del listado del SIPRI. Las seis primeras posiciones son para EEUU, con gigantes como Lockheed Martin, RTX y Northrop Grumman.
Fabricar tanques en lugar de coches: desde el punto de vista militar es necesario; desde el económico, parece sensato. Esta es la perspectiva planteada desde el 'IPG-Journal', publicación de la Fundación Friedrich Ebert, afín al Partido Socialdemócrata (SPD), por su analista económica Vera Gohla. Recuerda ahí que dos ministros clave del Gobierno son socialdemócratas: el de Defensa, Boris Pistorius, y el de Finanzas y líder del SPD, Lars Klingbeil. Y que Alemania levantó el freno a la deuda para Defensa. Ello implica un cheque en blanco a esas inversiones y además se ha previsto un fondo especial de 100.000 millones de euros hasta 2035. Todo parece preparado para que el rearme actúe de catapulta, tras dos años en recesión, cerrando 2025 bajo el signo del estancamiento y con el sector de la automoción en crisis.
Las cuentas no son tan claras ni los sectores aludidos tienen un peso equivalente: la industria del armamento da empleo, directo o indirecto, a medio millón de trabajadores y representa un 1% del PIB alemán. De la automoción en su conjunto dependen 5,5 millones de puestos de trabajo y aporta un 4,5% al PIB. Es la columna vertebral de la industria germana, incluso estando en crisis. Pero es cierto que uno y otro sector están en dinámicas opuestas. El del armamento está en auge, mientras que al 'Made in Germany' del motor le ocurre lo contrario.
Desde Bruselas se impulsa una 'europeización' de la inversión en Defensa, precipitada por la amenaza rusa y el miedo a que Estados Unidos abandone a su suerte a Kiev y a sus aliados europeos. La industria armamentística mundial ha disparado su facturación con un incremento del 6%, según el informe de ventas de los 100 grandes fabricantes del sector del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). La guerra en Ucrania es el gran motor de este ascenso. Según el SIPRI, los gobiernos confían más en el rearme que en la diplomacia.
Alemania no puede medirse con la competencia estadounidense. Pero el crecimiento de sus empresas es ya mayor que la media global del 6%. En el conjunto de Europa, el incremento de ventas del sector fue del 13%. Los cuatro mayores fabricantes de armas alemanes --Rheinmetall, ThyssenKrupp, Hensold y Diehl-- se sitúan en el 36%. Que Alemania esté entre los aliados de la OTAN dispuestos a elevar su gasto militar hasta el 5 % --entre gasto directo e inversiones-- ayuda a su industria.
De las cuatro empresas alemanas mencionadas, solo Rheinmetall está entre los 20 primeros puestos del listado del SIPRI. Las seis primeras posiciones son para EEUU, con gigantes como Lockheed Martin, RTX y Northrop Grumman.
Planificar el rearme, incluso si llega la paz
"No podemos repetir los errores de los últimos 30 años. Debemos pensar operativamente. No centrarnos en la amenaza rusa, sino planificar el rearme europeo incluso si se logra, como todos deseamos, que llegue la paz a Ucrania", argumenta el CEO de Rheinmetall, Armin Papperger, en un encuentro con corresponsales extranjeros en Alemania. Pensar a largo plazo es la máxima del empresario, en conjunción con la voluntad de la coalición entre el bloque conservador de Friedrich Merz y el SPD.
Pensar en las necesidades inmediatas no sacará a la industria europea de la sumisión respecto a Estados Unidos, advierte. Rheinmetall tiene la cartera de pedidos llena para los próximos 15 años. Precisa aumentar capacidades de producción, innovar y desarrollar productos competitivos, como lo han sido sus 'Leopard2', los blindados por los que Volodímir Zelenski estuvo clamando durante casi un año hasta que en 2023 Berlín les dio luz verde.
Los 'Leopard2' fueron una de las líneas rojas que Berlín tardó lo suyo en traspasar. Con Merz en la Cancillería se aceleró el rearme iniciado ya más tímidamente bajo su antecesor, Olaf Scholz. Pero han sido muchas --demasiadas, a juicio de Papperger-- las décadas de timidez germana en materia de Defensa.
Rheinmetall se propone disparar sus ventas hasta los 50.000 millones de euros para 2030. Es decir, cinco veces su volumen actual. En 2021, un año antes del inicio de la invasión rusa, su volumen de ventas estaba en 5.700 millones de euros. Cerró el ejercicio de 2024 con 9.800 millones de euros. En noviembre se iniciaron las obras para una nueva fábrica en Lituania, cerró un acuerdo para otra planta en Bulgaria y, en su carrusel de pedidos, se incluye la fabricación de cohetes ATACMS para Lockheed Martin. Será previsiblemente el gran beneficiado del incremento en Alemania de la partida de Defensa, que según los planes de Merz se triplicará entre 2025 y 2030, hasta alcanzar los 180.000 millones de euros.
"Queremos contratos a largo plazo. Solo así se puede innovar", afirma Papperger. A la pregunta de si entre sus interlocutores políticos se encuentra la ultraderechista Alternativa para Alemania (AFD), tiene Papperger una respuesta rápida: "Nosotros solo negociamos pedidos con los partidos en el Gobierno. Y AfD no está en el Gobierno".
"No podemos repetir los errores de los últimos 30 años. Debemos pensar operativamente. No centrarnos en la amenaza rusa, sino planificar el rearme europeo incluso si se logra, como todos deseamos, que llegue la paz a Ucrania", argumenta el CEO de Rheinmetall, Armin Papperger, en un encuentro con corresponsales extranjeros en Alemania. Pensar a largo plazo es la máxima del empresario, en conjunción con la voluntad de la coalición entre el bloque conservador de Friedrich Merz y el SPD.
Pensar en las necesidades inmediatas no sacará a la industria europea de la sumisión respecto a Estados Unidos, advierte. Rheinmetall tiene la cartera de pedidos llena para los próximos 15 años. Precisa aumentar capacidades de producción, innovar y desarrollar productos competitivos, como lo han sido sus 'Leopard2', los blindados por los que Volodímir Zelenski estuvo clamando durante casi un año hasta que en 2023 Berlín les dio luz verde.
Los 'Leopard2' fueron una de las líneas rojas que Berlín tardó lo suyo en traspasar. Con Merz en la Cancillería se aceleró el rearme iniciado ya más tímidamente bajo su antecesor, Olaf Scholz. Pero han sido muchas --demasiadas, a juicio de Papperger-- las décadas de timidez germana en materia de Defensa.
Rheinmetall se propone disparar sus ventas hasta los 50.000 millones de euros para 2030. Es decir, cinco veces su volumen actual. En 2021, un año antes del inicio de la invasión rusa, su volumen de ventas estaba en 5.700 millones de euros. Cerró el ejercicio de 2024 con 9.800 millones de euros. En noviembre se iniciaron las obras para una nueva fábrica en Lituania, cerró un acuerdo para otra planta en Bulgaria y, en su carrusel de pedidos, se incluye la fabricación de cohetes ATACMS para Lockheed Martin. Será previsiblemente el gran beneficiado del incremento en Alemania de la partida de Defensa, que según los planes de Merz se triplicará entre 2025 y 2030, hasta alcanzar los 180.000 millones de euros.
"Queremos contratos a largo plazo. Solo así se puede innovar", afirma Papperger. A la pregunta de si entre sus interlocutores políticos se encuentra la ultraderechista Alternativa para Alemania (AFD), tiene Papperger una respuesta rápida: "Nosotros solo negociamos pedidos con los partidos en el Gobierno. Y AfD no está en el Gobierno".
jueves, 11 de diciembre de 2025
En nombre de Donald
Machado i la línia fina entre l’aliança i la complicitat amb Trump
Gemma C. Serra
Es pot estar “treballant estretament” amb un govern que parla d’envair el teu país, però sense ser còmplice de les pèrdues humanes que pot comportar aquesta intervenció militar? Per a María Corina Machado, la líder de l’oposició veneçolana i premi Nobel de la pau 2025, aquesta mena d’exercici equilibrista és possible. També ho és reconèixer Donald Trump com un aliat, amb qui comparteix l’objectiu de provocar l’enfonsament del règim de Nicolás Maduro, però que aparentment no en coneix els detalls o l’agenda.
Machado va aconseguir finalment el seu propòsit d’arribar a Oslo, encara que amb un retard considerable i quan ja havia estat la seva filla, Ana Corina Sosa, l’encarregada de rebre en nom de la mare el guardó, a més de pronunciar-ne el discurs d’agraïment a la institució fundada per Alfred Nobel. La mitjanit de dimecres a dijous, unes quantes hores després de cloure’s la cerimònia, va començar a circular per les xarxes de l’oposició veneçolana la notícia que acabava d’aterrar, per fi, a l’aeroport d’Oslo. Dues hores i mitja més tard, de matinada, sortia Machado al balcó del Grand Hotel de la capital noruega, entre un esclat d’eufòria tant per part dels qui hi feien guàrdia, principalment veneçolans, com de la mateixa Machado. Es posava així fi als 16 mesos de clandestinitat i, sobretot, es palesava que ni tan sols la tenalla de Maduro pot tenir-ho tot controlat.
Al matí següent, ja més serena, feliç, però amb rostre cansat, Machado oferia dues conferències de premsa seguides, la primera organitzada pel govern de Noruega i la segona pel Comitè Nobel. No va donar detalls de com havia aconseguit sortir del seu país ni encara menys, lògicament, de com s’ho pensa fer per tornar-hi, ja que insisteix que no vol quedar-se a l’exili. Però sí que va explicar que havia comptat amb “ajut” dels Estats Units.
Els enigmes entorn aquest viatge donaran segurament per a moltes versions diferents o pel·liculeres. Durant els dos dies precedents, cada cop que el Comitè Nobel comunicava novetats entorn de la premiada era per informar que se suspenia algun apartat del programa perquè no havia aconseguit arribar. També s’insistia, com ho feia l’entorn opositor, que tenia la voluntat ferma d’arribar a Oslo.
Machado, de 58 anys, és una dona lluitadora, perseverant i valenta. Ho va demostrar un cop més amb aquest viatge tan arriscat. No només per la logística en sí, sinó perquè a més coincideix en un moment en què molts veneçolans, fins i tot de l’oposició, però més moderada, es posen les mans al cap amb un Trump que ataca per aire embarcacions suposadament del narcotràfic. Fins ara son gairebé 90 els veneçolans morts en aquestes operacions. La idea que d’aquests atacs es passi a una invasió o intervenció militar fa que organitzacions esquerranes i ONG pacifistes denunciïn un Nobel de la pau que premia una dona valenta i lluitadora, però que no retrocedeix per por a la paraula mort. “Al meu país hi ha tota una generació de joves que no han conegut la democràcia i que estan disposats a donar la vida per alliberar-lo”, va assegurar Machado, en la segona conferència de premsa. És a dir, la que organitzava el Comitè Nobel, representant d’uns guardons destinats a premiar el compromís polític, individual o col·lectiu per la pau.
Es pot estar “treballant estretament” amb un govern que parla d’envair el teu país, però sense ser còmplice de les pèrdues humanes que pot comportar aquesta intervenció militar? Per a María Corina Machado, la líder de l’oposició veneçolana i premi Nobel de la pau 2025, aquesta mena d’exercici equilibrista és possible. També ho és reconèixer Donald Trump com un aliat, amb qui comparteix l’objectiu de provocar l’enfonsament del règim de Nicolás Maduro, però que aparentment no en coneix els detalls o l’agenda.
Machado va aconseguir finalment el seu propòsit d’arribar a Oslo, encara que amb un retard considerable i quan ja havia estat la seva filla, Ana Corina Sosa, l’encarregada de rebre en nom de la mare el guardó, a més de pronunciar-ne el discurs d’agraïment a la institució fundada per Alfred Nobel. La mitjanit de dimecres a dijous, unes quantes hores després de cloure’s la cerimònia, va començar a circular per les xarxes de l’oposició veneçolana la notícia que acabava d’aterrar, per fi, a l’aeroport d’Oslo. Dues hores i mitja més tard, de matinada, sortia Machado al balcó del Grand Hotel de la capital noruega, entre un esclat d’eufòria tant per part dels qui hi feien guàrdia, principalment veneçolans, com de la mateixa Machado. Es posava així fi als 16 mesos de clandestinitat i, sobretot, es palesava que ni tan sols la tenalla de Maduro pot tenir-ho tot controlat.
Al matí següent, ja més serena, feliç, però amb rostre cansat, Machado oferia dues conferències de premsa seguides, la primera organitzada pel govern de Noruega i la segona pel Comitè Nobel. No va donar detalls de com havia aconseguit sortir del seu país ni encara menys, lògicament, de com s’ho pensa fer per tornar-hi, ja que insisteix que no vol quedar-se a l’exili. Però sí que va explicar que havia comptat amb “ajut” dels Estats Units.
Els enigmes entorn aquest viatge donaran segurament per a moltes versions diferents o pel·liculeres. Durant els dos dies precedents, cada cop que el Comitè Nobel comunicava novetats entorn de la premiada era per informar que se suspenia algun apartat del programa perquè no havia aconseguit arribar. També s’insistia, com ho feia l’entorn opositor, que tenia la voluntat ferma d’arribar a Oslo.
Machado, de 58 anys, és una dona lluitadora, perseverant i valenta. Ho va demostrar un cop més amb aquest viatge tan arriscat. No només per la logística en sí, sinó perquè a més coincideix en un moment en què molts veneçolans, fins i tot de l’oposició, però més moderada, es posen les mans al cap amb un Trump que ataca per aire embarcacions suposadament del narcotràfic. Fins ara son gairebé 90 els veneçolans morts en aquestes operacions. La idea que d’aquests atacs es passi a una invasió o intervenció militar fa que organitzacions esquerranes i ONG pacifistes denunciïn un Nobel de la pau que premia una dona valenta i lluitadora, però que no retrocedeix per por a la paraula mort. “Al meu país hi ha tota una generació de joves que no han conegut la democràcia i que estan disposats a donar la vida per alliberar-lo”, va assegurar Machado, en la segona conferència de premsa. És a dir, la que organitzava el Comitè Nobel, representant d’uns guardons destinats a premiar el compromís polític, individual o col·lectiu per la pau.
De impecable blanco y sin dormir
María Corina Machado: "Sí, trabajamos de manera ardua con el Gobierno de Trump"

Corina Machado dice que Venezuela ya fue invadida/ EFE
Oslo11 DIC 2025
"Sí, trabajamos de manera ardua con el Gobierno de EEUU", pero "no estamos involucrados en las decisiones y operaciones relacionadas con la seguridad nacional de un país extranjero". Con estas dos frases trató de saldar María Corina Machado las insistentes preguntas sobre sus vínculos con Donald Trump o sus planes de intervención en Venezuela. Era la primera aparición pública de la líder de la oposición desde el inicio del año. No llevaba ni 24 horas en Oslo, adonde llegó la madrugada siguiente a la ceremonia en que se le concedía el Premio Nobel de la Paz. Si logró salir de su país fue con "el apoyo del Gobierno de Estados Unidos", aclaró, en relación a la siguiente gran incógnita sobre cómo consiguió romper el cerco de Nicolás Maduro. Pero tampoco ahí reveló los detalles sobre el itinerario o métodos a los que recurrió ni precisó cuándo se plantea regresar a Venezuela, más allá de insistir en su determinación a hacerlo. Su propósito es "devolver a los venezolanos" el Nobel que, a su parecer, corresponde a sus compatriotas.
"Desconozco si Estados Unidos tiene un ultimátum. Nosotros iremos hasta el final", respondió la líder de la oposición venezolana, a la cuestión de si Trump ha impuesto a Maduro un plazo para su 'salida' de Venezuela. Machado compareció ante los medios en Oslo irradiando optimismo, esperanza, determinación y energía, pero evitando concretar sus planes o la agenda con que la oposición, y el presidente electo Edmundo González Urrutia, quieren conseguir el adiós al régimen opresor de Maduro.
"Tengo la esperanza de que Venezuela volverá a ser libre, volverá a ser un faro de esperanza y de democracia", afirmó. "Algún día seré capaz de explicarles mi experiencia", dijo, en relación a las incertidumbres creadas por un viaje que finalmente consumó, aunque con retraso, por lo que fue su hija, Ana Corina Sosa, quien pronunció su discurso de recepción del premio.
Teóricamente salió Machado de Venezuela por vía marítima, hasta la isla neerlandesa de Curazao. Al menos esta es la versión más consistente difundida desde Estados Unidos. Más allá de estas incógnitas, sobre Machado pesa la pregunta de si respalda una eventual invasión militar como la que parece estar dispuesto a lanzar Trump. Esquivó la cuestión hablando de una Venezuela que, en realidad, ya está invadida: "Mi país ya ha sido invadido en múltiples formas. Tenemos agentes rusos, tenemos agentes iraníes, grupos terroristas como Hizbulá y Hamás que operan libremente con el beneplácito del régimen", enumeró. "Tenemos a la guerrilla colombiana, a los cárteles de la droga y que no solo están involucrados en el narcotráfico, sino también en la trata de personas y en redes de prostitución", añadió.
Aludía así al que ha sido el argumento de Trump para justificar sus ataques contra barcas presuntamente del narcotráfico, que han causado hasta ahora cerca de 90 muertos. Es necesario, dijo Machado, "cortar el flujo" de financiación que percibe el régimen.
Reencuentros políticos y privados
La presencia de Machado en Oslo quedó envuelta en una oleada de emociones, abrazos y también de reencuentros, desde lo más personal a lo político. "Llevaba semanas pensando en este momento, en quién sería la primera persona que abrazaría, cuál de mis hijos. O tal vez a los tres. Ha sido uno de los momentos más espirituales de mi vida", aseguro, en relación al momento en que pudo abrazar de nuevo a los suyos, lo que no ocurría desde hacía dos años.
Su avión había aterrizado en el aeropuerto de Oslo pasada la medianoche. Apenas dos horas y media después aparecía Machado en el balcón del Grand Hotel, saludaba desde ahí a las decenas de personas que le esperaban en la calle y a continuación bajaba a abrazar y besar a desconocidos, familiares o compañeros opositores, sin distinción, entre descargas emocionales y banderas venezolanas.
Sus primeras declaraciones, ya más serena, se habían producido a la mañana siguiente, en un breve encuentro con los medios junto al primer ministro noruego, Jonas Gahr Store. El jefe del Gobierno de Oslo, del Partido Laborista, le prometió todo su apoyo, además de recordar a los millones de ciudadanos que forman la diáspora venezolana.
La agenda de Machado se había iniciado a primera hora, con una visita al Parlamento noruego. De ahí pasó a su encuentro con el primer ministro Store. Ya sobre el mediodía se recuperó la conferencia de prensa inicialmente prevista para la víspera de la ceremonia del Nobel, pero que fue suspendida porque no había logrado llegar a Oslo.
Fue ahí donde se produjo el siguiente reencuentro, en este caso con el idioma español, tras sus anteriores declaraciones junto al primer ministro noruego en inglés. "Todos sabemos que éste (el premio Nobel) ha sido un reconocimiento para todos nosotros, para millones de venezolanos. Mi deber era venir a recoger este premio para llevarlo de vuelta a Venezuela. Sé que muy pronto estaré de vuelta. Nuestra generación entera pasará a la posteridad", aseguró, en ese primer mensaje en español.
De blanco impecable, sonriente y radiante, su rostro reflejaba no solo la emoción, sino también el cansancio tras su complejo viaje a Oslo, más sus 16 meses de clandestinidad o tal vez las dos décadas largas de confrontación, primero con Hugo Chávez y luego con Maduro.
Reiteró ahí su propósito de regresar a Venezuela, aunque sin concretar cuándo. "No depende de la salida o no del régimen", respondió, a la pregunta de si se podía plantear volver en las condiciones actuales y ante las presiones del Gobierno de Maduro, que la califica de "terrorista".
Divergencia de opiniones
En la segunda y más larga comparecencia ante los medios, estuvo Machado acompañada del presidente del Comité Nobel, Jorgen Watne Frydnes. "No hay paz con opresión", reiteró este, como había hecho el día anterior en la ceremonia del Nobel.
"Venezuela atraviesa uno de los periodos de represión más dura de su historia". "Eso es lo que ocurre cuando la democracia colapsa", resumió Frydnes.
Hay coincidencia, a derecha e izquierda, sobre el cambio radical que representa en el pulso entre la oposición y el chavismo el Nobel de la Paz para Machado y el hecho de que lograra salir del país. Este giro se produce, sin embargo, en un momento álgido, por la determinación expresada por Trump de intervenir en Venezuela y el hecho de que Machado no solo no ha rechazado esa opción, sino que más bien parece respaldarla. Junto a las muestras de devoción hacia Machado y lo que representa, Oslo fue asimismo estos días escenario de protestas de movimientos pacifistas e izquierdistas, principalmente noruegos, contra lo que consideran un "Premio Nobel manchado de sangre".
La presencia de Machado en Oslo quedó envuelta en una oleada de emociones, abrazos y también de reencuentros, desde lo más personal a lo político. "Llevaba semanas pensando en este momento, en quién sería la primera persona que abrazaría, cuál de mis hijos. O tal vez a los tres. Ha sido uno de los momentos más espirituales de mi vida", aseguro, en relación al momento en que pudo abrazar de nuevo a los suyos, lo que no ocurría desde hacía dos años.
Su avión había aterrizado en el aeropuerto de Oslo pasada la medianoche. Apenas dos horas y media después aparecía Machado en el balcón del Grand Hotel, saludaba desde ahí a las decenas de personas que le esperaban en la calle y a continuación bajaba a abrazar y besar a desconocidos, familiares o compañeros opositores, sin distinción, entre descargas emocionales y banderas venezolanas.
Sus primeras declaraciones, ya más serena, se habían producido a la mañana siguiente, en un breve encuentro con los medios junto al primer ministro noruego, Jonas Gahr Store. El jefe del Gobierno de Oslo, del Partido Laborista, le prometió todo su apoyo, además de recordar a los millones de ciudadanos que forman la diáspora venezolana.
La agenda de Machado se había iniciado a primera hora, con una visita al Parlamento noruego. De ahí pasó a su encuentro con el primer ministro Store. Ya sobre el mediodía se recuperó la conferencia de prensa inicialmente prevista para la víspera de la ceremonia del Nobel, pero que fue suspendida porque no había logrado llegar a Oslo.
Fue ahí donde se produjo el siguiente reencuentro, en este caso con el idioma español, tras sus anteriores declaraciones junto al primer ministro noruego en inglés. "Todos sabemos que éste (el premio Nobel) ha sido un reconocimiento para todos nosotros, para millones de venezolanos. Mi deber era venir a recoger este premio para llevarlo de vuelta a Venezuela. Sé que muy pronto estaré de vuelta. Nuestra generación entera pasará a la posteridad", aseguró, en ese primer mensaje en español.
De blanco impecable, sonriente y radiante, su rostro reflejaba no solo la emoción, sino también el cansancio tras su complejo viaje a Oslo, más sus 16 meses de clandestinidad o tal vez las dos décadas largas de confrontación, primero con Hugo Chávez y luego con Maduro.
Reiteró ahí su propósito de regresar a Venezuela, aunque sin concretar cuándo. "No depende de la salida o no del régimen", respondió, a la pregunta de si se podía plantear volver en las condiciones actuales y ante las presiones del Gobierno de Maduro, que la califica de "terrorista".
Divergencia de opiniones
En la segunda y más larga comparecencia ante los medios, estuvo Machado acompañada del presidente del Comité Nobel, Jorgen Watne Frydnes. "No hay paz con opresión", reiteró este, como había hecho el día anterior en la ceremonia del Nobel.
"Venezuela atraviesa uno de los periodos de represión más dura de su historia". "Eso es lo que ocurre cuando la democracia colapsa", resumió Frydnes.
Hay coincidencia, a derecha e izquierda, sobre el cambio radical que representa en el pulso entre la oposición y el chavismo el Nobel de la Paz para Machado y el hecho de que lograra salir del país. Este giro se produce, sin embargo, en un momento álgido, por la determinación expresada por Trump de intervenir en Venezuela y el hecho de que Machado no solo no ha rechazado esa opción, sino que más bien parece respaldarla. Junto a las muestras de devoción hacia Machado y lo que representa, Oslo fue asimismo estos días escenario de protestas de movimientos pacifistas e izquierdistas, principalmente noruegos, contra lo que consideran un "Premio Nobel manchado de sangre".
Es ella: María Corina, en la madrugada noruega
María Corina Machado rompe el cerco de Maduro y llega a Oslo la madrugada siguiente al Nobel

María Corina Machado reaparece en Oslo tras más de un año de clandestinidad

Gemma Casadevall
Oslo11 DIC 2025
Pasada la medianoche, la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, aterrizó en Oslo, tras más de un año en la clandestinidad y casi 12 horas después de que su hija, Ana Corina Sosa, recogiera en su nombre el preciado galardón instituido por Alfred Nobel. Ya entrada la madrugada, sobre las 02.30, salió a saludar desde el balcón del Grand Hotel de Oslo a las decenas de personas que la esperaban; bajó a continuación a la calle, se acercó hasta los ahí congregados, entre abrazos, besos y gritos de "Venezuela libre!", cantó el himno nacional de su país, ignoró el cordón de seguridad y hasta se dejó hacer alguna selfie entre los presentes.
Las vallas de protección y el anhelo de los organizadores noruegos por tratar de hacer que ese primer encuentro se produjera la mañana siguiente se estrellaron en el entusiasmo tanto de Machado como de sus seguidores y su familia, ansiosos por abrazarla. El esperado reencuentro se produjo dos días después de lo inicialmente previsto, en los que había crecido la incertidumbre sobre si lograría la Premio Nobel de la Paz su propósito de romper el cerco impuesto por el régimen de Nicolás Maduro.
La noticia de que efectivamente Machado estaba ya en Oslo la dio el director del Comité Nobel noruego, Jørgen Watne Frydnes, al informar al filo de la medianoche de su llegada al aeropuerto de la capital noruega. El interior del Grand Hotel se había convertido para entonces, de nuevo, en un hervidero de medios y personas del entorno de Machado que esperaban poder verla esa misma madrugada.
Encuentro con la familia
En una improvisada comparecencia ante la prensa, Frydnes aseguró en ese momento que Machado no iba a dirigirse esa misma noche a los presentes, sino que se retiraría para reunirse en primer lugar con sus familiares. Junto a Ana Corina se encuentran en la capital noruega la madre de la líder opositora, Corina Parisca, así como su hijo Ricardo y otros familiares, amigos y representantes de la oposición venezolana, como Leopoldo López.
“Ha sido un día maravilloso. Muchas gracias a todos”, dijo Frydnes, para añadir a continuación que el jueves se concretaría el programa de la primera jornada de Machado en Oslo. La intención, según se había informado previamente, es que visite el Parlamento noruego y se reúna con el primer ministro del país, Jonas Gahr Store, tras lo cual tendrá lugar la conferencia de prensa que inicialmente se había previsto celebrar la víspera de la ceremonia del Nobel.
Frydnes trataba de convencer así a los congregados de esperar al día siguiente, mientras que desde el entorno de Machado se aseguraba que sí haría acto de presencia y saludaría a quienes la estaban esperando esa misma madrugada. Efectivamente, Machado no esperó tampoco al jueves, sino que se acercó a los presentes, mientras se desbordaban las emociones en una noche no tan gélida como suele ocurrir en diciembre en Noruega. Se produjo el ansiado abrazo con su hija, protagonista de la ceremonia del Nobel, primero en el interior del hotel y luego ya en la calle, en una celebración compartida entre su entorno más privado, incluida su madre, en silla de ruedas, y quienes habían quedado esperando, de guardia, ante el hotel.
La propia Machado había difundido un mensaje horas antes, aun rumbo a Oslo, expresando su deseo de poder abrazar a su familia y sus hijos, a quienes no ha visto en dos años, recalcó, pero también de encontrarse con sus compatriotas que se habían desplazado a Oslo para recibirla.
Primera intervención en público
La presencia de Machado en la capital noruega era su primera intervención en público desde principios de año. En su nombre había recogido el Nobel de la Paz en el Ayuntamiento de Oslo su hija Ana Corina, a quien correspondió también pronunciar el discurso de aceptación, mientras se seguía esperando la llegada de su madre.
Fue asimismo su hija, acompañada de su hermano Ricardo, quien había salido a saludar varias horas después de la ceremonia, desde ese mismo balcón del Grand Hotel, a los cientos de ciudadanos, principalmente venezolanos, pero también noruegos, que participaron en la tradicional procesión con antorchas con que se homenajea cada año, desde hace décadas, al recién galardonado.
En el discurso ante el Ayuntamiento de Oslo, Machado había expresado, por boca de su hija, su agradecimiento al pueblo venezolano y también "a los líderes del mundo que nos acompañan y defienden". "Venezuela volverá a respirar. Abriremos las puertas de las cárceles y veremos salir al sol a miles de inocentes que fueron encarcelados injustamente", aseguró. Por parte del Comité noruego, Frydnes instó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a aceptar los resultados electorales de 2024, a renunciar a su cargo y a sentar las bases "para una transición pacífica a la democracia", de acuerdo "a la voluntad del pueblo venezolano".
miércoles, 10 de diciembre de 2025
"¿Vendrá María Corina?"
La Nobel de la Pau absent més present
“¿Vendrá María Corina?” era, des de dimarts al vespre, la frase més escoltada a Oslo. Especialment al Grand Hotel, el lloc on acostumen a allotjar-se els guanyadors del premi Nobel, els seus familiars, l’entorn polític i, per descomptat, els mitjans de comunicació. També s’escoltava pels carrers de la capital noruega, on s’havien arribat milers de veneçolans procedents de mig Europa i fins i tot de Miami. “Mi corazón me dice a ratos que vendrá. Luego lo descarto. Salir de Venezuela es muy peligroso para María Corina, pero volver ahí si sale de donde está sería imposible para ella. Y no piensa exiliarse”, explicava María, una veneçolana resident a Osnabrück, a Alemanya, i de visita a Oslo amb una amiga alemanya. Totes dues s’havien plantat el dia abans al Grand Hotel amb l’esperança de veure arribar la líder de l’oposició. Totes dues eren el matí de dimecres amb la bandera de Veneçuela, davant l’ajuntament de la capital noruega, el lloc on des de sempre té lloc la cerimònia del Nobel de la pau.
María Corina Machado, en la clandestinitat des de fa setze mesos, havia d’arribar a Oslo dimarts, per al que hauria estat la primera aparició pública des del gener del 2025. Però primer es va ajornar “unes hores”’ la conferència de premsa prevista, que finalment es va suspendre perquè no havia pogut arribar a Oslo. A primera hora del matí de dimecres, el director de l’Institut Nobel, Kristian Berg Harpviken, informava que no seria tampoc a la cerimònia, perquè continuava sense haver pogut arribar a Oslo. Qui llegiria el seu discurs, en anglès, seria la seva filla, Ana Corina Sosa. Deixava, però, la porta oberta a una visita, potser al vespre, potser l’endemà, ja que segons la mateixa Machado estava de viatge cap a Noruega.
A l’hora marcada, d’acord amb el protocol, entraven a la sala gran de l’ajuntament els representants del Comitè Nobel, amb el seu president, Jorgen Watne Frydnes, acompanyant la filla de l’homenatjada. Minuts després ho feien el rei Harald i la reina Sònia, seguits de l’hereu, Haakon, i la seva esposa, Mette Marit.
Entre el centenar de convidats hi eren uns quants líders de la dreta a l’Amèrica Llatina, entre ells, el president argentí, Javier Milei. I també Edmundo Gutiérrez Urrutia, el candidat que va enfrontar-se a Nicolás Maduro en les presidencials del 2024, ja que Machado estava inhabilitada, i que ara és a l’exili espanyol. Va ser el guanyador d’aquelles eleccions, segons les actes aconseguides per l’oposició i refermades per diferents estaments internacionals, amb un 67% dels vots. Maduro es va donar per reelegit i va engegar una de les seves operacions repressores contra els qui sostenien el contrari.
María Corina no va poder llegir el seu discurs a Oslo. En lloc seu va fer-ho la seva filla, resident a Nova York. L’absència de la premiada amb el Nobel donava encara més força al missatge contra la repressió del règim chavista que representa Maduro. Res no il·lustra millor la duresa d’una dictadura que el fet d’impedir sortir o entrar del país a qui s’hi oposa i resisteix, com ha estat fent Machado des de fa més de vint anys. María Corina és el símbol, la veu i el rostre de l’oposició veneçolana que, segons alguns, representa la via més radical, la que busca la sortida de Maduro i que no defuig l’aliança amb Donald Trump.
“Permeteu-me retre homenatge als nostres herois, als nostres presos polítics […] I també als líders del món que ens acompanyen”, deia María Machado, per boca de la seva filla. En uns moments en què el món assisteix als anuncis diaris de Trump d’una intervenció militar a Veneçuela o que s’ataca per aire les suposades barques del narcotràfic, sentir la Casa Blanca com una aliada es pot interpretar com legitimar les morts de compatriotes. “Si volem democràcia, hem d’estar disposats a lluitar per la llibertat”, va llegir Ana Corina.
La cerimònia va discórrer amb la solemnitat i puntualitat acostumades en aquests premis centenaris. Al carrer i a la sala continuava la pregunta: vindrà María Corina? Quan? El mateix Comitè Nobel havia difós un missatge de la líder opositora on assegurava, de nou, que era camí d’Oslo. “Esperamos tenerla aquí en unas horas”, deia la seva filla. Segons totes dues, més una tercera dona Machado, Corina Parisca, la mare de María Corina, també present a Oslo, fa dos anys que no es veuen. Noruega era el punt de trobada per una abraçada que aparentment ningú no sabia ben bé quan es produirà.
Ana Corina, el rostro de la espera
María Corina Machado agradece el Nobel de la Paz: "Si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad"

La hija de Corina Machado recoge el Premio Nobel de la Paz en Oslo en ausencia de su madre /Europa Press
"El pueblo venezolano no se rinde (…) Permítanme rendir homenaje a los héroes, a nuestros presos políticos (…) y a los líderes del mundo que nos acompañaron y defendieron nuestra causa": con estas palabras, leídas por su hija Ana Corina Sosa, la opositora venezolana María Corina Machado agradeció la entrega del Premio Nobel de la Paz 2025. Fue en ausencia ya que, según recordó en su discurso, lleva 16 meses en la clandestinidad. Es decir, prácticamente todo el tiempo transcurrido desde que Edmundo González Urrutia --"un diplomático sereno y valiente"-- ganó, estando ella inhabilitada como candidata, las elecciones presidenciales frente a Nicolás Maduro "con el 67% de los votos", relató. Fue una victoria que, lejos de ser reconocida por el derrotado, desató la ira de un régimen acostumbrado a "desmantelar la democracia". "La riqueza petrolera no se usó para liberar, sino para someter", dijo, frase que podía interpretarse como alusión a Noruega, una potencia petrolera y democracia avanzada que basa su bienestar precisamente en el fondo soberano nutrido de la riqueza generada por el crudo.
"La dictadura respondió aplicando el terror. 2.500 personas fueron secuestradas, desaparecidas o torturadas. Marcaron sus casas, tomaron a familias enteras como rehenes (…) A más de 220 adolescentes detenidos tras las elecciones les torturaron", recordó Machado, por boca de su hija, quien también proclamó solemne: "Si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad".

La hija de María Corina Machado: "Todos sabemos que regresará a Venezuela muy pronto"
La ausencia de la líder venezolana, a quien según Ana Corina se espera en Oslo "en unas horas" pero finalmente no participó en la procesión de antorchas ni en el banquete de gala, acentuó la emoción en el acto del Ayuntamiento de Oslo, al que acudieron cuatro líderes derechistas latinoamericanos --el presidente argentino, Javier Milei, y sus homólogos panameño, José Raúl Mulino, el paraguayo Santiago Peña y ecuatoriano Daniel Noboa-- y que presidían, como hacen todos los años, los reyes Harald y Sonia. El monarca noruego, de 87 años, avanzó con dificultades hasta su puesto presidencial, de acuerdo al protocolo marcado en esa ceremonia centenaria.
A los líderes de América Latina aludió presumiblemente Machado en su discurso, al mencionar a quienes acompañan la lucha de tantos venezolanos. Pero también podía interpretarse, por extensión, como un recuerdo a Donald Trump, el presidente estadounidense que quería para sí el Nobel de la Paz y al que Machado ha calificado sin reparos como su aliado.
Del modelo de democracia al descalabro chavista
Fue un discurso equilibrado e inteligente, en el que recorrió la historia de Venezuela y la suya personal y de su familia. Recordó cómo su país pasó de tener "una democracia que se convirtió en la más estable de América Latina" a caer en manos del "cabecilla de un golpe militar contra la democracias". "Muchos pensaron que el carisma podía sustituir al Estado de derecho", añadió. En el discurso no se mencionó con sus nombres ni a los dos rostros de la dictadura que denunciaba Machado --Hugo Chávez, representante del carisma, y su sucesor, Nicolás Maduro--, como tampoco se hizo con esos líderes que sí la arropan. Especialmente controvertido habría sido hacerlo con Trump, cuya supuesta ofensiva contra el narcotráfico en el Caribe le ha llevado ordenar que se ataque a barcas venezolanas, mientras amenaza con una intervención militar para forzar la 'salida' de Maduro. Esta afinidad o cercanía hacia Trump, un líder que no duda en deportar o matar a venezolanos, es el principal reproche que dirige a Machado incluso parte de sus compatriotas en la oposición, sea la de su propio país o en la diáspora.
Fue una ceremonia emotiva, especialmente al tomar la palabra Ana Corina Sosa, de 34 años y residente en Nueva York, en nombre de su madre, de 58 y en paradero desconocido. En posición destacada la escuchaba Corina Parisca, su abuela, sentada junto a González Urrutia. Cerró el acto la pianista venezolana Gabriela Montero interpretando 'Mi querencia', por deseo expreso de Machado.
Camino al abrazo con los suyos
El presidente del Comité del Nobel, Jörgen Watne Frydnes, había abierto la ronda de discursos mencionando, con nombres y apellidos, tanto a algunos represaliados por el régimen chavista como a González Urrutia, a quien se refirió como "el presidente electo" de Venezuela. Recordó los "dilemas con el diálogo" que tuvieron anteriores premiados con el Nobel, como el polaco Lech Walesa y el sudafricano Nelson Mandela. Y expresó el total apoyo a la oposición democrática venezolana, en la persona de Machado, así como el repudio hacia la "fuerza bruta" representada por Maduro. "María Corina Machado fue la candidata presidencial de la oposición y la voz unificadora de la esperanza", dijo, para equipar su ejemplo de coraje con el que dieron "otros que no se rindieron", como Andréi Sájarov o Mandela.
Por encima de todos los méritos y emociones, sobre la gran sala del Ayuntamiento de Oslo pesaba la pregunta de cuándo acudiría la premiada a la capital noruega. El martes estuvo marcado por las expectativas depositadas en una conferencia de prensa con Machado que primero se aplazó y finalmente se suspendió. Para la entrega del premio en ausencia, presidida por una gran fotografía de la homenajeada, circulaba ya por Oslo el audio difundido por la organización del Nobel, donde Machado anunciaba su visita: "Y por eso estoy muy feliz y muy feliz de decir que no llegaré en el momento de la ceremonia, pero iré a Oslo (...). Sé que hay cientos de venezolanos de diferentes partes del mundo que pudieron llegar a tu ciudad, que están ahora mismo en Oslo, al igual que mi familia, mi equipo, tantos colegas. (...) Podré abrazar a mi familia y a mis hijos que no he visto en dos años, y a tantos venezolanos y noruegos que sé que comparten nuestro esfuerzo. Muchas gracias y nos veremos pronto".

La hija de Corina Machado recoge el Premio Nobel de la Paz en Oslo en ausencia de su madre /Europa Press
"El pueblo venezolano no se rinde (…) Permítanme rendir homenaje a los héroes, a nuestros presos políticos (…) y a los líderes del mundo que nos acompañaron y defendieron nuestra causa": con estas palabras, leídas por su hija Ana Corina Sosa, la opositora venezolana María Corina Machado agradeció la entrega del Premio Nobel de la Paz 2025. Fue en ausencia ya que, según recordó en su discurso, lleva 16 meses en la clandestinidad. Es decir, prácticamente todo el tiempo transcurrido desde que Edmundo González Urrutia --"un diplomático sereno y valiente"-- ganó, estando ella inhabilitada como candidata, las elecciones presidenciales frente a Nicolás Maduro "con el 67% de los votos", relató. Fue una victoria que, lejos de ser reconocida por el derrotado, desató la ira de un régimen acostumbrado a "desmantelar la democracia". "La riqueza petrolera no se usó para liberar, sino para someter", dijo, frase que podía interpretarse como alusión a Noruega, una potencia petrolera y democracia avanzada que basa su bienestar precisamente en el fondo soberano nutrido de la riqueza generada por el crudo.
"La dictadura respondió aplicando el terror. 2.500 personas fueron secuestradas, desaparecidas o torturadas. Marcaron sus casas, tomaron a familias enteras como rehenes (…) A más de 220 adolescentes detenidos tras las elecciones les torturaron", recordó Machado, por boca de su hija, quien también proclamó solemne: "Si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad".

La hija de María Corina Machado: "Todos sabemos que regresará a Venezuela muy pronto"
La ausencia de la líder venezolana, a quien según Ana Corina se espera en Oslo "en unas horas" pero finalmente no participó en la procesión de antorchas ni en el banquete de gala, acentuó la emoción en el acto del Ayuntamiento de Oslo, al que acudieron cuatro líderes derechistas latinoamericanos --el presidente argentino, Javier Milei, y sus homólogos panameño, José Raúl Mulino, el paraguayo Santiago Peña y ecuatoriano Daniel Noboa-- y que presidían, como hacen todos los años, los reyes Harald y Sonia. El monarca noruego, de 87 años, avanzó con dificultades hasta su puesto presidencial, de acuerdo al protocolo marcado en esa ceremonia centenaria.
A los líderes de América Latina aludió presumiblemente Machado en su discurso, al mencionar a quienes acompañan la lucha de tantos venezolanos. Pero también podía interpretarse, por extensión, como un recuerdo a Donald Trump, el presidente estadounidense que quería para sí el Nobel de la Paz y al que Machado ha calificado sin reparos como su aliado.
Del modelo de democracia al descalabro chavista
Fue un discurso equilibrado e inteligente, en el que recorrió la historia de Venezuela y la suya personal y de su familia. Recordó cómo su país pasó de tener "una democracia que se convirtió en la más estable de América Latina" a caer en manos del "cabecilla de un golpe militar contra la democracias". "Muchos pensaron que el carisma podía sustituir al Estado de derecho", añadió. En el discurso no se mencionó con sus nombres ni a los dos rostros de la dictadura que denunciaba Machado --Hugo Chávez, representante del carisma, y su sucesor, Nicolás Maduro--, como tampoco se hizo con esos líderes que sí la arropan. Especialmente controvertido habría sido hacerlo con Trump, cuya supuesta ofensiva contra el narcotráfico en el Caribe le ha llevado ordenar que se ataque a barcas venezolanas, mientras amenaza con una intervención militar para forzar la 'salida' de Maduro. Esta afinidad o cercanía hacia Trump, un líder que no duda en deportar o matar a venezolanos, es el principal reproche que dirige a Machado incluso parte de sus compatriotas en la oposición, sea la de su propio país o en la diáspora.
Fue una ceremonia emotiva, especialmente al tomar la palabra Ana Corina Sosa, de 34 años y residente en Nueva York, en nombre de su madre, de 58 y en paradero desconocido. En posición destacada la escuchaba Corina Parisca, su abuela, sentada junto a González Urrutia. Cerró el acto la pianista venezolana Gabriela Montero interpretando 'Mi querencia', por deseo expreso de Machado.
Camino al abrazo con los suyos
El presidente del Comité del Nobel, Jörgen Watne Frydnes, había abierto la ronda de discursos mencionando, con nombres y apellidos, tanto a algunos represaliados por el régimen chavista como a González Urrutia, a quien se refirió como "el presidente electo" de Venezuela. Recordó los "dilemas con el diálogo" que tuvieron anteriores premiados con el Nobel, como el polaco Lech Walesa y el sudafricano Nelson Mandela. Y expresó el total apoyo a la oposición democrática venezolana, en la persona de Machado, así como el repudio hacia la "fuerza bruta" representada por Maduro. "María Corina Machado fue la candidata presidencial de la oposición y la voz unificadora de la esperanza", dijo, para equipar su ejemplo de coraje con el que dieron "otros que no se rindieron", como Andréi Sájarov o Mandela.
Por encima de todos los méritos y emociones, sobre la gran sala del Ayuntamiento de Oslo pesaba la pregunta de cuándo acudiría la premiada a la capital noruega. El martes estuvo marcado por las expectativas depositadas en una conferencia de prensa con Machado que primero se aplazó y finalmente se suspendió. Para la entrega del premio en ausencia, presidida por una gran fotografía de la homenajeada, circulaba ya por Oslo el audio difundido por la organización del Nobel, donde Machado anunciaba su visita: "Y por eso estoy muy feliz y muy feliz de decir que no llegaré en el momento de la ceremonia, pero iré a Oslo (...). Sé que hay cientos de venezolanos de diferentes partes del mundo que pudieron llegar a tu ciudad, que están ahora mismo en Oslo, al igual que mi familia, mi equipo, tantos colegas. (...) Podré abrazar a mi familia y a mis hijos que no he visto en dos años, y a tantos venezolanos y noruegos que sé que comparten nuestro esfuerzo. Muchas gracias y nos veremos pronto".
El Grand Hotel, epicentro opositor
El Gran Hotel de Oslo había ejercido desde la víspera de enorme sala espera y punto de reencuentro del entorno de Machado. Tras la ceremonia, se pobló de muchos rostros de la oposición venezolana, como Leopoldo López y su esposa, Lilian Tintori. A la hija de Machado le correspondió salir a saludar desde el balcón, en nombre de su madre, ante la tradicional procesión de antorchas nocturnas con que en Oslo se saluda al premiado con el Nobel. Centenares de venezolanos procedentes de distintas partes de Europa se juntaron en el lugar, con banderas nacionales y coreando el nombre de María Corina y la palabra "libertad".
Hasta bien entrada la noche se quedaron ahí, montando guardia, decenas de ciudadanos. La llegada de María Corina Machado se demoraba, mientras desde la televisión pública NRK se afirmaba que su hija estimaba que se reuniría con ella, por fin, pasada la medianoche.
El itinerario seguía siendo una incógnita y múltiples. Según el diario 'The Wall Street Journal', Machado había partido de Venezuela por vía marítima hacia la isla caribeña de Curazao. Se espera que este jueves se produzca la esperada conferencia de prensa de Machado en Oslo, junto con el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store.
El de la Paz es el único entre los galardones de la 'familia Nobel' que se entrega en Oslo. La ceremonia del de Literatura, Física, Química, Medicina y Economía tiene lugar en Estocolmo. La fecha elegida, el 10 de diciembre, es la del aniversario de la muerte de su fundador, Alfred Nobel, en 1896. El galardón está dotado con 1 millón de euros, 1,2 millones de dólares.
El Gran Hotel de Oslo había ejercido desde la víspera de enorme sala espera y punto de reencuentro del entorno de Machado. Tras la ceremonia, se pobló de muchos rostros de la oposición venezolana, como Leopoldo López y su esposa, Lilian Tintori. A la hija de Machado le correspondió salir a saludar desde el balcón, en nombre de su madre, ante la tradicional procesión de antorchas nocturnas con que en Oslo se saluda al premiado con el Nobel. Centenares de venezolanos procedentes de distintas partes de Europa se juntaron en el lugar, con banderas nacionales y coreando el nombre de María Corina y la palabra "libertad".
Hasta bien entrada la noche se quedaron ahí, montando guardia, decenas de ciudadanos. La llegada de María Corina Machado se demoraba, mientras desde la televisión pública NRK se afirmaba que su hija estimaba que se reuniría con ella, por fin, pasada la medianoche.
El itinerario seguía siendo una incógnita y múltiples. Según el diario 'The Wall Street Journal', Machado había partido de Venezuela por vía marítima hacia la isla caribeña de Curazao. Se espera que este jueves se produzca la esperada conferencia de prensa de Machado en Oslo, junto con el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store.
El de la Paz es el único entre los galardones de la 'familia Nobel' que se entrega en Oslo. La ceremonia del de Literatura, Física, Química, Medicina y Economía tiene lugar en Estocolmo. La fecha elegida, el 10 de diciembre, es la del aniversario de la muerte de su fundador, Alfred Nobel, en 1896. El galardón está dotado con 1 millón de euros, 1,2 millones de dólares.
En ausencia
A la opositora venezolana María Corina Machado se la espera en Oslo, aunque no asistirá a la entrega del premio Nobel de la Paz

Archivo - La líder opositora venezolana María Corina Machado (Archivo) / VENTE VENEZUELA - Archivo
Oslo10 DIC 2025
Finalmente no será María Corina Machado quien reciba el diploma y la medalla acreditativos del Premio Nobel de la Paz, en la entrega del galardón del Ayuntamiento de Oslo. Lo hará su hija Ana Corina Sosa, a quien corresponderá asimismo pronunciar el discurso ante la solemne ceremonia, presidida por los reyes Harald y Sonia de Noruega, y con varios dirigentes derechistas latiamericnos entre el centenar de invitados. La noticia de su ausencia saltó a primera hora de la mañana, cuando centenares de escolares noruegos estaban ya camino al acto organizado en su honor por la ONG ‘Save the Children’, al aire libre, entre el Ayuntamiento y el Museo Nobel.
"Lamentablemente no está en Noruega. Y no hablará desde el escenario, cuando empiece la ceremonia", informó el director del Instituto Nobel, Kristian Berg Harpviken, desde la televisión pública noruega NRK. La ausencia de la opositora venezolana ya había empezado a tomar cuerpo el martes. Primero se aplazó su prevista conferencia de prensa a un horario indeterminado. Poco después se dio por cancelado. Se mantenían las expectativas de verla en la ceremonia. Y, de hecho, no está descartado que aparezca en algún momento por la capital noruega, tal vez el jueves, en que inicialmente se había previsto una visita de Machado al Parlamento noruego. "Lamentablemente no llegará a tiempo a la ceremonia y demás ceremonias. Pero festejaremos su llegada, cuando se produza", aseguró Harpviken, con la ceremonia a punto de empezar, a través de NRK.
A Machado, de 58 años y en la clandestinidad desde mediados de 2024, se la esperaba en Oslo pese a todas las dificultades imaginables, derivadas del acoso que el régimen de Nicolás Maduro ejerce sobre ella y sobre el conjunto de la oposición. El Grand Hotel de la capital noruega, lugar donde tradicionalmente se alojan los premiados y sus allegados, además de invitados ilustres, se había convertido en punto de encuentro de varias generaciones de ‘mujeres Machado'. Ahí estaban tanto la hija como la madre de la galardonada, Corina Parisca, además de otros miembros de su familia.
El céntrico hotel, en el corazón de Oslo, fue el punto de concentración también de los líderes latinoamericanos que acudieron a para ‘arropar’ a Machado, como el presidente argentino, Javier Milei, y sus homólogos panameño, José Raúl Mulino, mientras se esperaba al paraguayo Santiago Peña y al ecuatoriano Daniel Noboa. A medida que crecía la incertidumbre se empezaron a barajar también los nombres de quienes podían ser los encargados de hablar en la entrega, lo que podía recaer en su hija o tal vez en Edmundo González Urrutia, el candidato que se enfrentó a Maduro en las últimas presidenciales, en 2024, tras quedar inhabilitada la propia Machado.
Oslo había sido ya la víspera de la ceremonia un espejo tanto de las esperanzas de muchos venezolanos que aspiran a la ‘salida’ de Maduro, como de la polémica por la concesión a Machado del Nobel de la Paz. De “explosivo” se calificó desde la televisión pública, NRK, la elección para el galardón de una líder opositora que no se ha distanciado explícitamente de las operaciones militares de Donald Trump en el Caribe, teóricamente para combatir el narcotráfico, de los anunciados planes de intervención de la Casa Blanca o de las muertes desde el aire de presuntos traficantes venezolanos.
"No entra en la idea de María Corina el exilio", descartó ante El Periódico Magalli Meda, exjefa de campaña de Machado. Si salir de Venezuela era arriesgado, más lo sería regresar luego, añadió, lo que podía interpretarse como una explicación de su ausencia. "Este Nobel es de todos los venezolanos. Ha puesto nuestra lucha y las esperanzas de nuestros compatriotas, en casa o en la diáspora, en el foco internacional", añadió.
Mientras en el Grand Hotel se respiraba emoción o hasta devoción por Machado, en las calles de Oslo discurrió ya el martes una marcha de protesta convocada por organizaciones noruegas en contra del Nobel a la opositora venezolana. Para la Asociación Noruega de la Paz, una de las convocantes, el premio instituido por Alfred Nobel debe destinarse a alguien que represente el diálogo y la busqueda pacífica de la paz.
En desacuerdo con el premio para Machado está también el Consejo de la Paz noruego, que desde hace décadas organiza la procesión nocturna con antorchas que, tras la ceremonia, desfila ante el Grand Hotel para homenajear al galardonado. Este año se ha desvinculado de esa marcha, cuya organización ha asumido la diáspora venezolana y a la que se esperan centenares de participantes.
Precedentes de entregas 'en ausencia'
La ausencia de Machado en la ceremonia de Oslo es sin duda un golpe para muchos venezolanos y refleja, por otro lado, la polémica por la elección del Comité Nobel. Pero no es la primera vez en la historia de los prestigiosos galardones que la ceremonia tiene lugar en ausencia del premiado por imperativo de un régimen determinado. Entre los casos más recientes están el del chino Liu Xiaobo, Nobel de la Paz de 2010, del bielorruso Ales Bialiatski, premiado en 2022 y de la iraní Narges Mohammadi, en 2023.
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El Nobel de la Paz no solo busca premiar el compromiso con una causa justa determinada, sino también los peligros, represión y acoso que afrontan quienes se resisten a regímenes totalitarios. Es el único entre los galardones de la 'familia Nobel' que se entrega en Oslo, por designio de su fundador, mientras que la ceremonia correspondientes a los de Literatura, Física, Química, Medicina y Economía tienen lugar en Estocolmo. La fecha elegida, el 10 de diciembre, es la del aniversario de la muerte de Alfred Nobel. El prestigioso galardón está dotado con 1 millón de euros, 1,2 millones de dólares.
La ausencia de Machado en la ceremonia de Oslo es sin duda un golpe para muchos venezolanos y refleja, por otro lado, la polémica por la elección del Comité Nobel. Pero no es la primera vez en la historia de los prestigiosos galardones que la ceremonia tiene lugar en ausencia del premiado por imperativo de un régimen determinado. Entre los casos más recientes están el del chino Liu Xiaobo, Nobel de la Paz de 2010, del bielorruso Ales Bialiatski, premiado en 2022 y de la iraní Narges Mohammadi, en 2023.
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martes, 9 de diciembre de 2025
Larga espera
Suspense ante el Nobel de la Paz: María Corina Machado cancela su rueda de prensa en Oslo
"La propia María Corina Machado ha declarado previamente en entrevistas lo difícil que será viajar a Oslo. En este momento, no podemos facilitar más información sobre cuándo y cómo llegará a la ceremonia de entrega del premio Nobel de la Paz". Con esta frase, el portavoz del Instituto Nobel, Erik Aasheim, dio por cancelado el que habría sido el primer acto presencial de la líder de la oposición venezolana desde enero de 2025. A Machado se la esperaba en Oslo para la conferencia de prensa que tradicionalmente ofrece el ganador, la víspera de recibir el galardón. Primero se indicó que no se produciría a la hora prevista, las 13.00 horas. Horas después se comunicó que no acontecería en este día.
La expectación ante la asistencia de Machado era ya enorme. Con la cancelación de ese primer encuentro con los medios creció el suspense acerca de la ceremonia de entrega que, desde hace décadas, se celebra en el Ayuntamiento de Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel, el fundador de los premios. Es una ceremonia solemne, presidida por los reyes noruegos, Harald V y Sonia, los príncipes herederos Haakon y Mette-Mari, y con centenares de invitados, entre ellos el presidente argentino, Javier Milei, junto con otros líderes derechistas latinoamericanos.
Machado vive en la clandestinidad desde mediados del año pasado, acosada por el régimen de Nicolás Maduro. Hasta el sábado pasado, desde el Instituto Nobel se había evitado confirmar su asistencia. Ante las insistentes preguntas de los medios, sus representantes respondían que "confiaban" en que sí viajaría a Oslo. El sábado, por fin, el mismo Aasheim confirmó a varias agencias que se la esperaba para la ceremonia, que según el programa previsto estará precedida por un acto con niños, organizado por la ONG Save The Children.
A Machado no se la ha visto más que en formato virtual desde enero de 2025. El misterio en torno a su viaje se ha justificado con el argumento de que toda filtración sobre su paradero o itinerario podía poner en peligro su seguridad.
Salir de Venezuela
A las múltiples incertidumbres en torno al viaje, se han sumado finalmente las dificultades para salir de Venezuela. Las principales aerolíneas internacionales han suspendido sus vuelos con destino y origen a Caracas, ante la hipotética intervención de Estados Unidos que viene anunciando Donald Trump.
El Grand Hotel de Oslo, lugar donde tradicionalmente se hospedan los premiados y donde se les agasaja tras recibir el premio con un desfile nocturno de antorchas, era el martes un hervidero de representantes de medios, políticos invitados a la ceremonia y decenas de venezolanos llegados de otros países europeos.
"Que esté aquí es el deseo compartido de todos. María Corina también lo desea (...) Pero quién sabe si podrá producirse su desplazamiento", comentaba, al entrar en el hotel, el exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma.
En Oslo se encontraban ya la madre de la homenajeada, Corina Parisca, su hija Ana Corina, y una hermana, Clara Machado, entre otros familiares de la líder opositora. Asimismo llegó a la capital noruega Milei, junto con otros líderes derechistas dispuestos a arropar a Machado ante un premio que algunos dirigentes de este espectro político sienten, en cierto modo, como algo propio.
Han anunciado su asistencia a la ceremonia el presidente paraguayo, Santiago Peña, el de Panamá, José Raúl Mulino, así como el de Ecuador, Daniel Noboa. También estará ahí el líder de la oposición venezolana Edmundo González Urrutia, el candidato que se enfrentó a Maduro en las presidenciales de 2024, tras quedar inhabilitada Machado para presentar su candidatura. Los líderes latinoamericanos serán recibidos el mismo miércoles en audiencia por el rey Harald, según informó la casa real noruega. Se prevén asimismo encuentros bilaterales con el jefe del gobierno del país nórdico, Jonas Gahr Store.
Mensaje de hostilidad de Caracas
Desde Caracas, el ministro del Interior y segundo de Maduro, Diosdado Cabello, ha calificado el Nobel de la Paz a Machado como una ‘subasta’. Relaciona el premio a Machado con los contactos de esta con Trump, al que la líder de la oposición califica sin tapujos de su mejor aliado para poner fin al chavismo.
Para Cabello, el cometido de Europa y, más concretamente, de la Corte Penal Internacional, debería centrarse en los ataques letales de Washington sobre lanchas que Trump vincula al narcotráfico en el Caribe. Cabello se ha permitido ironizar sobre el paradero de Machado, que dice desconocer, para insinuar que salió de Venezuela hace tiempo, del mismo modo que González Urrutia se exilió a España mientras Maduro se daba por vencedor de las elecciones de julio de 2024.
"La propia María Corina Machado ha declarado previamente en entrevistas lo difícil que será viajar a Oslo. En este momento, no podemos facilitar más información sobre cuándo y cómo llegará a la ceremonia de entrega del premio Nobel de la Paz". Con esta frase, el portavoz del Instituto Nobel, Erik Aasheim, dio por cancelado el que habría sido el primer acto presencial de la líder de la oposición venezolana desde enero de 2025. A Machado se la esperaba en Oslo para la conferencia de prensa que tradicionalmente ofrece el ganador, la víspera de recibir el galardón. Primero se indicó que no se produciría a la hora prevista, las 13.00 horas. Horas después se comunicó que no acontecería en este día.
La expectación ante la asistencia de Machado era ya enorme. Con la cancelación de ese primer encuentro con los medios creció el suspense acerca de la ceremonia de entrega que, desde hace décadas, se celebra en el Ayuntamiento de Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel, el fundador de los premios. Es una ceremonia solemne, presidida por los reyes noruegos, Harald V y Sonia, los príncipes herederos Haakon y Mette-Mari, y con centenares de invitados, entre ellos el presidente argentino, Javier Milei, junto con otros líderes derechistas latinoamericanos.
Machado vive en la clandestinidad desde mediados del año pasado, acosada por el régimen de Nicolás Maduro. Hasta el sábado pasado, desde el Instituto Nobel se había evitado confirmar su asistencia. Ante las insistentes preguntas de los medios, sus representantes respondían que "confiaban" en que sí viajaría a Oslo. El sábado, por fin, el mismo Aasheim confirmó a varias agencias que se la esperaba para la ceremonia, que según el programa previsto estará precedida por un acto con niños, organizado por la ONG Save The Children.
A Machado no se la ha visto más que en formato virtual desde enero de 2025. El misterio en torno a su viaje se ha justificado con el argumento de que toda filtración sobre su paradero o itinerario podía poner en peligro su seguridad.
Salir de Venezuela
A las múltiples incertidumbres en torno al viaje, se han sumado finalmente las dificultades para salir de Venezuela. Las principales aerolíneas internacionales han suspendido sus vuelos con destino y origen a Caracas, ante la hipotética intervención de Estados Unidos que viene anunciando Donald Trump.
El Grand Hotel de Oslo, lugar donde tradicionalmente se hospedan los premiados y donde se les agasaja tras recibir el premio con un desfile nocturno de antorchas, era el martes un hervidero de representantes de medios, políticos invitados a la ceremonia y decenas de venezolanos llegados de otros países europeos.
"Que esté aquí es el deseo compartido de todos. María Corina también lo desea (...) Pero quién sabe si podrá producirse su desplazamiento", comentaba, al entrar en el hotel, el exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma.
En Oslo se encontraban ya la madre de la homenajeada, Corina Parisca, su hija Ana Corina, y una hermana, Clara Machado, entre otros familiares de la líder opositora. Asimismo llegó a la capital noruega Milei, junto con otros líderes derechistas dispuestos a arropar a Machado ante un premio que algunos dirigentes de este espectro político sienten, en cierto modo, como algo propio.
Han anunciado su asistencia a la ceremonia el presidente paraguayo, Santiago Peña, el de Panamá, José Raúl Mulino, así como el de Ecuador, Daniel Noboa. También estará ahí el líder de la oposición venezolana Edmundo González Urrutia, el candidato que se enfrentó a Maduro en las presidenciales de 2024, tras quedar inhabilitada Machado para presentar su candidatura. Los líderes latinoamericanos serán recibidos el mismo miércoles en audiencia por el rey Harald, según informó la casa real noruega. Se prevén asimismo encuentros bilaterales con el jefe del gobierno del país nórdico, Jonas Gahr Store.
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Desde Caracas, el ministro del Interior y segundo de Maduro, Diosdado Cabello, ha calificado el Nobel de la Paz a Machado como una ‘subasta’. Relaciona el premio a Machado con los contactos de esta con Trump, al que la líder de la oposición califica sin tapujos de su mejor aliado para poner fin al chavismo.
Para Cabello, el cometido de Europa y, más concretamente, de la Corte Penal Internacional, debería centrarse en los ataques letales de Washington sobre lanchas que Trump vincula al narcotráfico en el Caribe. Cabello se ha permitido ironizar sobre el paradero de Machado, que dice desconocer, para insinuar que salió de Venezuela hace tiempo, del mismo modo que González Urrutia se exilió a España mientras Maduro se daba por vencedor de las elecciones de julio de 2024.
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