jueves, 13 de agosto de 2009
Del 13 de agosto de 1961 al 9 de noviembre de 1989
Berlín recuerda medio siglo después la tragedia y la vida diaria tras el Muro
Gemma Casadevall
Berlín, 13 ago (EFE).- Berlín recordó hoy el aniversario más triste de su historia reciente: el de la construcción del Muro, el 13 de agosto de 1961, que durante 28 años partió la ciudad y tras cuyo hormigón se desarrolló la vida diaria de la Alemania comunista, plasmada ahora en una exposición sobre ese mundo extinto.
La "Capilla de la Reconciliación" de la Bernauerstrasse berlinesa recordó a los -según cifras oficiales- 136 ciudadanos caídos al tratar de atravesar lo que se conoció como la Franja de la Muerte, entre esa fecha y el 9 de noviembre de 1989 en que se derrumbó el Muro.
Con ello se recordó la mañana en que la ciudad amaneció dividida. De las alambradas provisionales en que quedaron separados sus sectores, al fin de la Segunda Guerra Mundial, se pasó a levantar lo que serían los 155 kilómetros de muro de hormigón, de hasta cuatro metros de altura, que encorsetó la mitad occidental de la ciudad.
"Nadie tiene la intención de levantar un muro", había afirmado el jefe del Estado de la República Democrática Alemana (RDA), Walter Ulbricht, dos meses antes. El 13 de agosto, un domingo, quedó claro que la realidad era otra y que el régimen iba a cimentar lo que bautizó cínicamente de "Muro de Protección Antifascista".
Las alambradas provisionales eran un coladero que a diario atravesaban los ciudadanos germano-orientales hacia el sector occidental, para no regresar por la noche a casa. En lugar de eso se construyó el Muro que, en los años posteriores y hasta su caída, se fue reforzando hasta convertirse en frontera casi infranqueable.
De la pared inicial se pasó a un doble muro, con un corredor interior de 100 metros de ancho, en algunos puntos, equipado con torretas de vigilancia y con 11.500 soldados con orden de disparar contra quien tratara de cruzarlo.
La Bernauestrasse, una de las calles que quedó partida, conserva uno de esos tramos de doble muro, junto al que hay un centro de documentación. El fragmento más largo, de 1,3 kilómetros, es lo que se conoce por East Side Gallery, donde un centenar de artistas de todo el mundo estamparon sus grafiti tras la caída del Muro, repintado ahora ante la proximidad de otra conmemoración mucho más hermosa: el vigésimo aniversario de la caída del Muro, el próximo noviembre.
En la Haus der Kulturen der Welt -la Casa de las Culturas del Mundo, un pabellón de congresos del lado occidental apodado "La Ostra embarazada" por su singular arquitectura- se inauguró en este aniversario la muestra "Ostzeit. Geschichten aus einem vergangenen Land" -"Tiempo del Este. Historias de un país del pasado".
Recoge un centenar de imágenes de cinco fotógrafos de la agencia Ostkreuz -Sibyle Bergemann, Ute Mahler, Werner Mahler, Harald Hauswald y Maurice Weiss-. Se trata de colectivo formado por profesionales germano-orientales -a excepción de Weiss, del oeste, pero adherido al grupo-, que a medio camino entre el reportaje gráfico y la foto artística recrearon la vida diaria en la RDA.
Las imágenes van de las concentraciones oficiales del Primero de Mayo, por orden del régimen, a encuentros entre disidentes y conciertos de rock en la semiclandestinidad. Por un lado, Egon Krenz, último jefe del Estado y del partido de la RDA, conversando con Margot Honecker, la esposa de su antecesor, Erich Honecker, en un acto oficial de 1980. Por el otro, participantes en el mismo desfile, regresando a casa con la mirada perdida.
Las fotos, en riguroso blanco y negro, forman un conjunto de tono inevitablemente melancólico. "No todo fue triste, también nos divertimos, íbamos al fútbol, nos enamorábamos...", comentó a EFE Hauswald, para quien su serie de fotos trata de reflejar "lo cómico enterrado en tanta 'tristesse' germano-oriental".
Las fotografías corresponden, en su mayoría, a las últimas dos décadas de existencia de la RDA. Cierra la exposición una serie de Weiss, tomadas el 11 de noviembre de 1989, dos días después de la apertura del Muro, con centenares de berlineses paseando por las calles, a uno y otro lado, sin acabar de creérselo aún.
Y, como colofón final, el pabellón vacío, con la pancarta del Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unificado (SED), de diciembre de ese año, con la RDA camino a la extinción. EFE
gc/ih/ibr
(foto) (audio
martes, 11 de agosto de 2009
Esperando a John, en Múnich
Cadena perpetua para ex nazi nonagenario por la matanza en la Toscana en 1944
Gemma Casadevall
Berlín, 11 ago (EFE).- La avanzada edad, 90 años, no libró al ex oficial del Tercer Reich Josef Scheungraber de ser condenado hoy a cadena perpetua por la matanza de 14 civiles en la Toscana (Italia), 65 años atrás, en un juicio que se perfila como el penúltimo por crímenes durante el nazismo en la Audiencia Provincial de Múnich.
Mientras la fiscalía muniquesa ultima su acusación contra John Demjanjuk, el ucraniano de 89 años extraditado a Alemania el pasado mayo por complicidad en la muerte de 27.900 judíos, Scheungraber escuchó hoy la sentencia con el rostro impasible y entre los aplausos de los asistentes.
El nonagenario, vecino de la localidad bávara de Ottobrunn, fue declarado culpable de asesinato múltiple y condenado a la máxima pena contemplada por el código alemán, once meses después de la apertura del juicio y en presencia del alcalde de Cortona (Italia), Andrea Vignini, junto a familiares de las víctimas.
Scheungraber había sido ya condenado a esta misma pena en 2006 por un tribunal militar en La Spezia, en un juicio celebrado en ausencia del procesado por los mismos cargos: ser el oficial que ordenó la acción de castigo por la muerte de dos soldados alemanes, en una emboscada de partisanos, en Falzano di Cortona, en 1944.
Cuatro civiles italianos fueron ejecutados y otros diez murieron al darse la orden de volar la casa donde estaban. Scheungraber era entonces jefe de compañía del escuadrón de montaña 818, con rango de alférez, y según él no fue responsable de esa acción.
La defensa había pedido para él la libre absolución, amparado en la ausencia de testigos presenciales fiables.
El último de éstos, un oficial de rango inferior, de 85 años, lo identificó hace unos meses como su superior en el batallón, pero finalmente no pudo declarar en el juicio al empeorar su salud.
La defensa de Scheungraber fundó sus argumentaciones en esa falta de testigos y el procesado renunció a pronunciar una última declaración. Finalmente, la Audiencia dictó sentencia en el sentido de la emitida en su momento por la justicia italiana.
El nonagenario ex nazi no fue extraditado entonces para responder ante el tribunal de La Spezia, en tanto que ciudadano alemán.
En lugar de eso, la fiscalía de Múnich retomó el caso hasta llevar adelante un proceso que vaticina lo que puede ocurrir en el que previsiblemente se abrirá dentro de unos meses contra Demjanjuk.
Scheungraber, al frente de una ebanistería y un negocio de muebles, llevó todos estos años una existencia tranquila, como ciudadano respetado en su ciudad de la Alta Baviera, de la que en 2005 recibió la medalla de hijo ilustre.
Era habitual en los encuentros de antiguos "camaradas" del ejército, pero nadie se encargó nunca de investigar su pasado.
El ucraniano Demjanjuk vivió durante décadas en EEUU, donde llegó tras la Segunda Guerra Mundial como "displaced person", término aplicado por las autoridades aliadas a los millones de desplazados.
A finales de los 70 se reveló su implicación en el Holocausto y fue extraditado a Israel como presunto "Iván el Terrible" del campo de exterminio de Treblinka, en Polonia.
En 1988 fue condenado a muerte por complicidad en el asesinato de 800.000 judíos después de ser reconocido por supervivientes de ese campo, pero el Tribunal Supremo israelí anuló la condena en 1993 al no quedar suficientemente probada su identidad.
Regresó a EEUU y ahí probablemente habría acabado sus días, pero la justicia de Múnich reabrió su caso. No ya como supuesto carcelero de Treblinka, sino de otro campo también en territorio polaco, Soribor, para responder por la muerte de 27.900 judíos.
Durante años se resistió a ser entregado a Alemania alegando su estado de salud e insistiendo en que no fue culpable de crímenes nazis, sino víctima y prisionero de sus campos de concentración.
Agotados todos los recursos judiciales, se vio transportado en silla de ruedas de su casa en Cleveland al aeropuerto y de ahí al avión con que aterrizó en Múnich. Desde entonces está en prisión a la espera de juicio. Como en el caso de Scheungraber, apenas quedan testigos vivos que puedan identificarle ante un tribunal. EFE
gc/ih
(foto) (audio)
domingo, 9 de agosto de 2009
La evitable derrota
L’SPD, en lluita contra el descens
El candidat socialdemòcrata a la cancelleria alemanya emprèn una frenètica gira per evitar un revés històric davant una CDU-CSU que li porta 17 punts d’avantatge
09/08/09 00:00 - Gemma C. Serra
En termes estrictament matemàtics, el partit més antic d’Alemanya és més a prop de les formacions minoritàries que del seu rival directe. El Partit Liberal (FDP) no para de créixer i se li pronostica un 16%; als Verds, un 13%, i a L’Esquerra –postcomunistes i exsocialdemòcrates–, l’11%.
Steinmeier no para de repetir que les eleccions es guanyen a les urnes i que el 2005 a l’SPD també se li donaven percentatges molt per sota de la CDU-CSU de l’aleshores opositora Merkel i, al final, van quedar pràcticament empatats.
Amb aquest teló de fons, Steinmeier va iniciar aquesta setmana el seu viatge d’estiu a la recerca de l’electorat perdut. Una gira que el portarà fins a finals de mes per seixanta actes, en ciutats grans o petites, des del camp fins a les mines de carbó, des dels tallerets fins a les plantes industrials. Serà una precampanya que empalmarà amb la campanya de debò i que tindrà, a mig camí, un últim test directe amb els comicis del 30 d’agost a tres lands: Saxònia, Turíngia i el Sarre. Tots amb la CDU com a primera força i on l’SPD pot patir un nou ensurt.
No és un animal polític
El temps vola i, en comptes de començar a remuntar, no hi ha setmana que les enquestes no donin un nou disgust a l’SPD. Steinmeier no és l’animal polític que era Schröder, capaç d’electritzar en campanya i de fer-se perdonar in extremis la traïció a les essències socialdemòcrates que van ser les impopulars reformes i retallades socials aplicades en la seva segona legislatura.
Schröder va convocar eleccions anticipades el 2005, en un moment en què es veia qüestionat a les seves files per les reformes. Merkel era aleshores una rival teòricament inferior, pel que fa a carisma, i el gran jugador de pòquer que era Schröder va optar per fer sentir la veu del poble. Aquest cop li va fallar l’instint. Amb tot, va esgarrapar un 34,2% de vots, que van permetre a l’SPD continuar al govern com a soci d’una gran coalició liderada per Merkel, que va quedar només un puntet per damunt de Schröder.
L’SPD no té ara el guerrer Schröder en campanya –ni el pot tenir, perquè com a jubilat polític se l’identifica més amb el seu càrrec al consell del consorci rus Gazprom que amb el partit–. I Merkel ja no és la inexperta arribada de l’Est a qui ni el seu padrí polític, Helmut Kohl, prenia en consideració.
A l’ombra de Schröder
A Steinmeier, crescut a l’ombra de Schröder, li manca la força d’aquest últim, i l’experiència de la gran coalició no l’ha beneficiat. Mentre que la CDU-CSU es manté en els sondejos al nivell dels resultats del 2005, els socialdemòcrates han caigut entre 10 i 15 punts. En les europees de juny l’SPD es va ensorrar en un mínim històric (20,8%), però era inimaginable que el fenomen es repetís en unes generals. Ara ja no ho sembla. Seria un desastre per a l’SPD (i per a tota la socialdemocràcia europea), que veuria qüestionat el seu estatus de gran formació, en alternança amb la CDU-CSU, a la primera potència del continent.
Cine-basura de tinte electoral
La parodia política inunda los cines con la versión más zafia de un candidato
Gemma Casadevall
Berlín, 9 ago (EFE).- La parodia política inunda los cines en la precampaña para las elecciones generales alemanas del próximo septiembre, con dos películas que muestran a dos zafios candidatos a la Cancillería, como teóricos rivales a quitarle el puesto a Angela Merkel.
"Die Partei - Der Film" -"El Partido - La película"-, con el ex director de la revista satírica "Titanic" Martin Sonneborn liderando a los revisionistas del Muro de Berlín, y "Isch kandidiere" -"Soy candidato"- con el humorista Hape Kerkeling son las dos producciones que este agosto se lanzan a parodiar a los políticos en campaña.
El primero, estrenado esta semana, es un pseudo-documental que sigue los pasos al líder de un partido cuya militancia echa de menos la Alemania divida en dos bloques, este y oeste.
Sonneborn se sube a la escuela de Sasha Baron Cohen -"Borat" y "Brüno"-, se planta en Georgia con una delegación de 25 miembros en busca de políticos corruptos, funda su formación en el Nuremberg donde Hitler celebró sus congresos nazis y va en busca de patrocinadores para su idea de reconstruir el Muro.
La idea fundacional de "Die Partei" es una encuesta según la cual uno de cada nueve ciudadanos quisiera el regreso del Muro. A partir de ahí busca a esos nostálgicos, aprovechando la coincidencia con el 20 aniversario de su caída -el 9 de noviembre de 1989.
El escueto "Die Partei" remite a la República Democrática Alemana (RFA) y a su único partido -el Socialista Unificado (SED)- que por supuesto, como decía la letra de su himno, siempre tenía razón.La película discurre entre quejosos por la concentración de parques acuáticos y piscinas en el antiguo territorio comunista, mientras en el oeste languidecen las inversiones, hasta algún que otro político real que cae en la trampa -como el opositor georgiano Shlava Natelaschili, que les recibe con 60 botellas de vino.
Nada que no haya descubierto Baron Cohen, con la peculiaridad de que "Die Partei" de Sonneborn existe como formación política y fue excluido de concurrir en las generales del 27 de septiembre.
Sonneborn fundó el partido en 2004 en sus tiempos al frente de "Titanic", estandarte entre las revistas satíricas. Ahora, la comisión electoral rechazó su solicitud de concurrir a los comicios por considerar que sus propósitos no son serios.
El líder y humorista ha recurrido al Tribunal Constitucional y solicitado apoyo a su "causa democrática" a las embajadas de Irán y Corea del Norte, informa hoy "Der Spiegel".
Mientras espera respuesta a tales recursos, la crítica alemana ha degradado su película a la categoría de subproducto cinematográfico.
Kerkeling entre tanto se erigió en personaje de la semana, con la conferencia de prensa de presentación de su "Isch kandidiere".
El "Isch" del título -en lugar del correcto "Ich" alemán- anuncia el propósito del humorista, una celebridad en la escena alemana, de degradar al ridículo las proclamas de los políticos reales.
A medio camino entre la realidad y la ficción, Kerkeling no se lanza a la piscina de lo casual, sino que actúa bajo guión y sustentado en su talento como humorista.
Su presentación en el Hotel Ritz Carlton concentró más despliegue mediático que cualquier mitin de estos días del candidato socialdemócrata y ministro de Exteriores Frank-Walter Steinmeier.
El candidato de Kerkeling se llama Horst Schlämmer -juego de palabras con "schlimmer", "cada vez peor"- y, puestos a buscarle un parecido, está más cerca de Steinmeier que de la canciller Merkel a la que el socialdemócrata aspira a quitar el puesto.
La película de Kerkeling se estrena el 20 y por tanto no hay la crítica no ha dado aún su veredicto, pero su protagonista es el personaje del verano pre-electoral, al que se requiere su opinión en todo aquello que se permiten prometer los candidatos reales. EFE
gc/mcd
(foto)
miércoles, 29 de julio de 2009
Nein, Danke. Pero ahí seguimos
Afganistan? 'Nein, danke!'
COMBAT L'exèrcit de Merkel entra de ple en l'ofensiva antitalibana sense gosar parlar de 'guerra' REBUIG Dos terços dels alemanys volen la retirada immediata dels seus soldats
Gemma C. Serra
L'exèrcit alemany va participar la setmana passada en una ofensiva conjunta amb tropes de l'Afganistan a la regió de Qonduz, al nord del país. Era la primera vegada que els soldats alemanys prenien part en una operació d'atac amb blindats i suport aeri, cosa que implica perill de provocar víctimes civils. Des de principis d'any, a Qonduz, on hi ha la base central alemanya a la zona, s'han succeït els atemptats contra les tropes d'aquest país, inclosos els dos atacs en un sol dia, al maig, en ocasió d'un viatge sorpresa del ministre d'Exteriors, Frank-Walter Steinmeier.
El tabú que ningú trenca
El que sembla un joc d'eufemismes per no parlar de guerra té molt a veure amb el tabú que ningú gosa trencar a Alemanya des del final de la Segona Guerra Mundial. En els últims quinze anys 260.000 soldats alemanys han participat en missions internacionals, oficialment inclosos en forces de pau o d'estabilització, però mai en operacions militars directes. El socialdemòcrata Gerhard Schröder va trencar un primer tabú el 1999 amb la intervenció en el conflicte de l'ex-Iugoslàvia, però d'aquí a parlar de guerra encara hi ha un bon tros.
Dos terços dels ciutadans alemanys volen la retirada immediata del seu contingent a l'Afganistan i el percentatge dels qui temen que realment Alemanya es trobi "en guerra" ja arriba al 35%, cinc punts més que un mes enrere. La qüestió, però, no és a l'agenda dels grans partits, la CDU de Merkel o l'SPD de Steinmeier. La participació a la ISAF es va aprovar per majoria més que àmplia al Parlament, i l'única força de l'oposició que aposta per la retirada immediata és l'Esquerra. Tot i el rebuig majoritari dels alemanys a la presència a l'Afganistan, el tema no surt en la campanya per a les eleccions del 27 de setembre, centrada en la crisi econòmica.
La situació és diferent a l'Afganistan, també en campanya electoral, on el president Hamid Karzai promet un "nou acord" amb les tropes internacionals per protegir millor la població civil, vist l'alt nombre de víctimes del foc de les forces d'estabilització, siguin dels EUA, el Regne Unit o Alemanya.
Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 8. Dimecres, 29 de juliol del 2009
lunes, 27 de julio de 2009
De picnic con el Nibelungo
Bayreuth para niños, devoradores de helado y de bronceados al sol
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 27 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth estrenó esta temporada un "Holandés errante" para niños, toda una novedad en un certamen menos estirado de lo que algunos creen donde no impera la rigurosa etiqueta y conviven la devoción wagneriana con los helados y los bronceados al sol.
Más corto -menos de una hora, un tercio de lo habitual-, más divertido, con vestuario diseñado por los propios niños y posibilidad, con mucha suerte, de ser uno de los privilegiados que accionan el ingenio mecánico para simular un vendaval: así es la versión de la ópera adaptada a espectadores de entre seis y nueve años.
Su responsable, Alexander Busche, ha extirpado del original algunas arias, escenas dramáticas no acordes con el público al que se debe y por supuesto ha dulcificado el trágico destino del esposo errante en pos de la mujer inabarcable.
En el teatro del festival, el que fundó el compositor como mejor lugar del mundo para "sentir" la grandeza de su ópera, la orquesta de 150 músicos interpreta hoy desde las profundidades del foso la versión completa del "Oro del Rhin", primera pieza del "Anillo del Nibelungo" -un total de 25 horas de Wagner en estado puro-.
A unos 200 metros, en un escenario paralelo también sobre la Verde Colina de Bayreuth, los 19 músicos del "Holandés" para niños ofrecían al mediodía la versión ligera de Wagner, donde orquesta, solistas y espectadores conviven y hasta se tocan.
La idea fue de Katharina Wagner, biznieta del compositor y desde este año codirectora del festival junto a Eva Wagner-Pasquier, hermana por parte paterna.
Katharina se llevó ayer un abucheo furioso por sus "Maestros Cantores de Nuremberg", reposición de una producción en la que no se reparó en gastos, que entró así en su tercer año de vapuleo en Bayreuth y que, según parece, se mantiene por ser de quien es.
A la biznieta le queda la buena acogida que está obteniendo esta otra iniciativa suya, que corría el riesgo de ser tachada de "traición".
El estreno coincidió con la apertura de la temporada, el sábado, y meses antes no quedaba ni una de las 200 entradas para cada de sus diez galas -al precio de 20 euros para un menor más acompañante-.
El Wagner infantil nació bajo el estigma exitoso de su homólogo adulto, que temporada a temporada ve agotarse meses antes de abrirse el festival cada una de las 1.974 plazas por gala -53.900 para el total del certamen, a precios que van de 225 a los 14 euros-.
La iniciativa tiene visos de continuidad, como también la tendrá otra novedad instituida el año anterior por Katharina, la transmisión en directo por pantallas gigantes de una representación, en este caso el "Tristán e Isolda", el próximo 9 de agosto.
El año pasado hubo respuesta masiva y concentró a miles de bayreuthianos para seguir al sol el drama, sentados en tumbonas e incluso en bañador, tomándose una cerveza o un helado, desde la pantalla gigante instalada en una plaza.
Lo de saborear a Wagner en Bayreuth entre cervezas y helados no es, sin embargo, exclusivo del público popular. Los que se precian de iniciados ocupan sus entreactos -una hora- no en el restaurante de lujo y las terrazas de "Moet" del teatro, sino en un chiringuito de salchichas, a cuatro minutos a pie, donde coexisten los señores en severo esmoquin y los vecinos que toman el sol en bañador.
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 27 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth estrenó esta temporada un "Holandés errante" para niños, toda una novedad en un certamen menos estirado de lo que algunos creen donde no impera la rigurosa etiqueta y conviven la devoción wagneriana con los helados y los bronceados al sol.
Más corto -menos de una hora, un tercio de lo habitual-, más divertido, con vestuario diseñado por los propios niños y posibilidad, con mucha suerte, de ser uno de los privilegiados que accionan el ingenio mecánico para simular un vendaval: así es la versión de la ópera adaptada a espectadores de entre seis y nueve años.
Su responsable, Alexander Busche, ha extirpado del original algunas arias, escenas dramáticas no acordes con el público al que se debe y por supuesto ha dulcificado el trágico destino del esposo errante en pos de la mujer inabarcable.
En el teatro del festival, el que fundó el compositor como mejor lugar del mundo para "sentir" la grandeza de su ópera, la orquesta de 150 músicos interpreta hoy desde las profundidades del foso la versión completa del "Oro del Rhin", primera pieza del "Anillo del Nibelungo" -un total de 25 horas de Wagner en estado puro-.
A unos 200 metros, en un escenario paralelo también sobre la Verde Colina de Bayreuth, los 19 músicos del "Holandés" para niños ofrecían al mediodía la versión ligera de Wagner, donde orquesta, solistas y espectadores conviven y hasta se tocan.
La idea fue de Katharina Wagner, biznieta del compositor y desde este año codirectora del festival junto a Eva Wagner-Pasquier, hermana por parte paterna.
Katharina se llevó ayer un abucheo furioso por sus "Maestros Cantores de Nuremberg", reposición de una producción en la que no se reparó en gastos, que entró así en su tercer año de vapuleo en Bayreuth y que, según parece, se mantiene por ser de quien es.
A la biznieta le queda la buena acogida que está obteniendo esta otra iniciativa suya, que corría el riesgo de ser tachada de "traición".
El estreno coincidió con la apertura de la temporada, el sábado, y meses antes no quedaba ni una de las 200 entradas para cada de sus diez galas -al precio de 20 euros para un menor más acompañante-.
El Wagner infantil nació bajo el estigma exitoso de su homólogo adulto, que temporada a temporada ve agotarse meses antes de abrirse el festival cada una de las 1.974 plazas por gala -53.900 para el total del certamen, a precios que van de 225 a los 14 euros-.
La iniciativa tiene visos de continuidad, como también la tendrá otra novedad instituida el año anterior por Katharina, la transmisión en directo por pantallas gigantes de una representación, en este caso el "Tristán e Isolda", el próximo 9 de agosto.
El año pasado hubo respuesta masiva y concentró a miles de bayreuthianos para seguir al sol el drama, sentados en tumbonas e incluso en bañador, tomándose una cerveza o un helado, desde la pantalla gigante instalada en una plaza.
Lo de saborear a Wagner en Bayreuth entre cervezas y helados no es, sin embargo, exclusivo del público popular. Los que se precian de iniciados ocupan sus entreactos -una hora- no en el restaurante de lujo y las terrazas de "Moet" del teatro, sino en un chiringuito de salchichas, a cuatro minutos a pie, donde coexisten los señores en severo esmoquin y los vecinos que toman el sol en bañador.
Bayreuth es, como buena ciudad de provincias bávara, uno de esos lugares donde las salchichas siguen sabiendo a salchicha y Wagner sigue sonando como Wagner deseó -independientemente de las apuestas escénicas actuales-.
No hay exigencia de etiqueta rigurosa -ni siquiera en la gala de apertura, aunque asista la canciller Angela Merkel y un buen desfile de ministros y líderes de Baviera.
Lo único que se pide es adoración a Wagner y eso puede mostrarse engalanándose de acuerdo a los cánones universales de las grandes galas operísticas, con extravagancias de diseño, en traje regional bávaro o incluso en vestimenta de calle más o menos correcta. Todo vale para sumarse al peregrinaje, menos el desamor a Wagner. EFE
gc/nvm/cr
(foto)
domingo, 26 de julio de 2009
Un ligón de discoteca para Katharina
Katharina Wagner señorea con unos "Maestros Cantores" puro kitch
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- Katharina Wagner señoreó por Bayreuth, en su doble función de co-directora del Festival Richard Wagner y responsable escénica de "Los Maestros Cantores de Nuremberg", la obra preferida de Hitler que la biznieta del compositor convierte en parodia kitch de los próceres.
Klaus Florian Vogt, ideal en el papel de guapísimo aspirante a cantor convertido en ácrata transgresor, y Alan Titus, en el de su mentor, se repartieron el peso de una producción estrenada en Bayreuth hace tres temporadas con un derroche de medios técnicos.
El propósito de la directora es romper normas y dar la vuelta a la ópera de su bisabuelo, instrumentalizada por el aparato de propaganda nazi. Un plan ambicioso, que se hunde por sobredosis.
El transgresor que irrumpe como un ligón de discoteca en un escenario de pupilos militarizados, clónicos y arios acabará en cantante convencional de baladas. Y del lúgubre tono inicial se pasará a un estridente cabaret, con Wagner de cabezudo, y finalmente a un supercasting televisivo en busca de la superestrella.
La producción funcionó mal en las dos temporadas anteriores y esta vez ocurrió algo parecido: ovaciones a todas las voces, incluido el descomunal coro, y abucheos furiosos para Katharina.
Los "Maestros Cantores" se recibieron como un reflejo de la situación en Bayreuth, tras la retirada del patriarca Wolfgang, su padre, que en agosto cumplirá 90 años y al que en este festival no se ha visto ni posando en la foto inaugural.
Katharina, de 31 años, sintetizaría la voluntad de renovación y el culto a las esencias. Con su cabellera rubia y un físico extraído del universo wagneriano es el rostro del nuevo Bayreuth.
Pero está por ver si logrará defender su posición de heredera natural, si persiste en mantener en cartel esa producción. Eva es menos mediática, pero tiene una sólida carrera -fue auxiliar de Patrice Chéreau en el mítico "Anillo del Nibelungo" de 1976, o en otras funciones en el Covent Garden de Londres, el Teatro Real de Madrid y el Cosmopolitan de Nueva York.
Los "Maestros" de Katharina no harán historia en Bayreuth en cuanto a producciones míticas, pero sirvió para recordar su compromiso de investigar la relación de Bayreuth con el nazismo.
El tema no es nuevo y sobre la cuestión hay ya unos cuantos libros, los más sabrosos de los cuales escritos precisamente por otros descendientes de Wagner. Entre ellos, Nike Wagner, sobrina de Wolfgang y candidata derrotada a sucederle, o Gottfried Wagner, hijo del patriarca y una especie de proscrito familiar.
Sigue habiendo, sin embargo, mucha materia inexplorada. Winifred Wagner puso Bayreuth a los pies de Hitler y al servicio del aparato de propaganda de Joseph Goebels -para quien los "Maestros Cantores" era exponente del "alma y la cultura germanas"-.
Británica, hija política de Richard Wagner y madre de Wolfgang, Winifred ejerció de dueña de Bayreuth a la muerte de su esposo Siegfrid, en 1930, tres años antes de la llegada de Hitler al poder.
Los "Maestros Cantores" fueron en esos años pieza prioritaria del festival y su apertura amenizó los congresos nazis.
Según cartas y otros documentos, la admiración de Winifred por el "Führer" iba más allá de lo ideológico y entraba en lo carnal.
Katharina ha encargado un estudio histórico que, según los planes, debería publicarse en 2013. Ello implicará hurgar en los archivos la casa Wahnfried, el que fue domicilio de los Wagner, ahora un museo, y donde a su vez recaló Hitler en Bayreuth.
El material existente puede ser fragmentado, puesto que, según dedujo Nike en su momento, el propio Wolfgang destruyó ciertas cartas y archivo privado de su madre tras la caída del Tercer Reich.
Wolfgang se encargó de reflotar, junto con su hermano Wieland, el festival de Bayreuth en la posguerra, bajo supervisión de los aliados. Las fotos conocidas de ambos jóvenes hermanos, paseando por los jardines de Bayreuth con el "Führer" es sólo un anécdota de lo que se supone que hubo detrás de la pasión de Winifred. EFE
gc/af
sábado, 25 de julio de 2009
Amarraditos al templo
Bayreuth se llena de "devotos" wagnerianos, incluida Merkel
Gemma Casadevall
Berlín, 25 jul (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, encabezó hoy la peregrinación de "devotos" wagnerianos al 98 Festival Richard Wagner, que abrió con el "Tristán e Isolda" de Christoph Marthaler y el debut como co-directoras del certamen de Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, biznietas del compositor.
Merkel, asidua a Bayreuth desde antes de llegar a la Cancillería, acudió a la "Verde colina" de la ciudad bávara, elegante con un vestido de color gris metalizado, y acompañada de su esposo, Joachim Sauer.
Katharina, de 31 años, y Eva, de 64, ambas hijas del patriarca Wolfgang Wagner, se apostaron de acuerdo a la tradición ante el teatro construido por orden de Richard Wagner y desde 1876, con el primer festival, templo absoluto de los adoradores de sus óperas.
El cielo amenazaba lluvia, pero ello no amilanó a los famosos asiduos al festival, ni tampoco a los aficionados de a pie que, en ocasiones, aguardan hasta cinco años en lista de espera hasta obtener su entrada.
Por parte del Gobierno alemán, acudieron la ministra de Justicia, Brigitte Zypries, y el ministro de Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg, actualmente el político más popular de Alemania.
Asimismo cumplieron con la tradición de todas las temporadas los ciudadanos de Bayreuth, que subieron a la colina para contemplar, saludar e incluso fotografiarse con los asistentes al festival.
El líder del Partido Liberal (FDP), Guido Westerweller, -y futuro socio de coalición de Merkel según las encuestas- acudió junto con su compañero sentimental, así como numerosas personalidades de la farándula alemana.
La plana mayor del estamento político bávaro se presentó al completo en Bayreuth, encabezada por el presidente de la Unión Socialcristiana Bávara (CSU), Horst Seehofer y algunos de sus antecesores en el cargo como Edmund Stoiber.
En Bayreuth conviven el elitismo operístico y el ambiente relajado de una ciudad de provincias bávara y los jardines que envuelven el teatro son lugar propicio para esos encuentros tanto antes del inicio de las galas, como en sus entreactos, de una hora.
Para Katharina Wagner, lo de presidir el paseo de famosos en la apertura es algo habitual, ya que desde hace años acompañaba en el cometido a sus padres, Wolfgang y Gudrun, fallecida en 2007.
Eva Wagner-Pasquier, hija del primer matrimonio del patriarca y hasta ahora menos mediática que su co-directora, tuvo en cambio que acostumbrarse de pronto al asalto de cámaras en su debut.
La edición número 98 de Festival se abre con la reposición del "Tristán" de Marthaler estrenado hace cuatro años, con Peter Schneider a la batuta y Robert Dean Smith -tenor de la casa- e Irene Theorin en los papeles protagonistas.
Le seguirá el domingo "Los Maestros Cantores de Nuremberg" con que Katharina se estrenó en 2007 como directora escénica en Bayreuth y completará el ciclo en los días siguientes el "Anillo del Nibelungo" de Tankred Dorst, con Christian Thielemann al frente de la orquesta, en Bayreuth desde 2006.
Las biznietas fueron designadas co-directoras el año pasado y se puso así fin a la larga guerra de sucesión por el puesto que durante más de medio siglo llevó en solitario el patriarca Wolfgang, artífice junto su hermano Wieland de la refundación del festival en la posguerra, tras los años negros de sumisión al nazismo.
Bayreuth está, junto a Salzburgo, entre los más prestigiosos festivales operísticos del mundo, con la diferencia de que el de la ciudad bávara está consagrado en exclusiva a Wagner.
Esto, y el hecho de que limite su programación a cuatro semanas, entre julio y agosto, convierte cada una de sus entradas en piezas codiciadas, por las que los devotos wagnerianos de todo el mundo están dispuestos a esperar (y pagar) lo que haga falta.
Justo el día antes la dirección firmó la paz con la plantilla y zanjó así un conflicto laboral que amenazaba con derivar en una huelga de los 140 empleados no artísticos para la apertura. EFE
gc/nvm/cbm
Isolda, al amor de un fluorescente
Bayreuth abre con grandes voces y el "Tristan e Isolda" de Marthaler
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El "Tristán e Isolda" deliberadamente desabrido del director Christoph Marthaler abrió hoy el Festival Richard Wagner de Bayreuth, más rendido a las voces de Robert Dean Smith e Iréne Theorin que al propósito de su director de despojar de todo sentimiento la tragedia de los dos amantes.
Con Peter Schneider a la batuta y sobre la escenografía de Anna Viebrock, el dúo protagonista superó con creces el reto de entusiasmar en el templo wagneriano y pese a la impavidez gestual a que les somete Marthaler.
Entre paredes desconchadas de papeles pintados y butacas que uno imagina impregnadas en naftalina o embutidos en trajes-chaqueta de los 60, el director condena a sus personajes a enamorarse sin rozarse más allá de los dedos y al juego de miradas extraviadas.
La Isolda de Iréne Theorin es una heroína de fogosa cabellera pelirroja, pero brazos y manos inermes, que observa con desmayo el tintineo de aros fluorescentes que iluminan la sala.
El Tristán de Robert Dean Smith es un personaje opaco, como lo que le envuelve, encorsetado en la incapacidad de movimientos y que sólo recupera la expresividad desde la cama de moribundo de un hospital que podría ser germano-oriental.
A la versión desangelada del universo de Wagner producto de Marthaler le ganan la batalla lo único que no puede coartar en sus protagonistas, las voces, que suplen con maestría la falta de arrebato gestual impuesto por el director.
Bayreuth premió a los protagonistas y resto del elenco con ovaciones que derivaron en lo atronador para Isolda. Recompensó así la talla de unos solistas capaces de extraer lo máximo a sus voces, desde la parsimonia minimalista de una producción que, en cine, podrían haber firmado los hermanos finlandeses Kaurismaki.
Abrir Bayreuth con la reposición de una escenografía estrenada cuatro años atrás, y que desde entonces fue de abucheo en abucheo para Marthaler, era un riesgo.
Ello no impidió que Bayreuth se poblara, como todos los años, de una peregrinación de devotos, encabezados por la canciller alemana, Angela Merkel, y varios de sus ministros, entre la plana mayor de la política bávara.
A Merkel no se la vio aplaudir con entusiasmo, en su palco, lo contrario que a su marido, Joachim Sauer, tan incondicional de Bayreuth como su esposa, al parecer más dispuesto a dejarse llevar por el ejercicio de Marthaler, consagrado a la falta de emotividad.
A falta de estrenos en el programa de esta temporada, Bayreuth tenía en esta edición el debut como co-directoras del certamen de Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, biznietas del compositor.
Katharina, de 31 años, y Eva, de 64, fueron designadas co-directoras el año pasado y ello puso fin a la larga guerra de sucesión por el puesto que durante más de medio siglo llevó en solitario su padre, Wolfgang.
Al "Tristán" de Marthaler le seguirá el domingo "Los Maestros Cantores de Nuremberg" con que Katharina se estrenó en 2007 como directora escénica en Bayreuth.
Completará el ciclo en los días siguientes el "Anillo del Nibelungo" de Tankred Dorst, con Christian Thielemann al frente de la orquesta, en Bayreuth desde 2006, y finalmente "Parsifal", otra reposición.
Bayreuth es, junto a Salzburgo, uno los más prestigiosos festivales operísticos del mundo, con la diferencia de que el de la ciudad bávara está consagrado en exclusiva a Wagner.
Esto, y el hecho de que limite su programación a cuatro semanas, entre julio y agosto, convierte cada una de sus entradas en piezas codiciadas, por las que los devotos wagnerianos de todo el mundo están dispuestos a esperar (y pagar) lo que haga falta.
En Bayreuth conviven el elitismo operístico absoluto y el ambiente relajado de una ciudad de provincias bávara. Los jardines que envuelven el teatro se convierten con festival en grandes pícnics, en que ciudadanos de a pie se acercan a ver a los famosos de la farándula y los políticos de primer rango, hermanados por la pasión wagneriana. EFE
gc/cd
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El "Tristán e Isolda" deliberadamente desabrido del director Christoph Marthaler abrió hoy el Festival Richard Wagner de Bayreuth, más rendido a las voces de Robert Dean Smith e Iréne Theorin que al propósito de su director de despojar de todo sentimiento la tragedia de los dos amantes.
Con Peter Schneider a la batuta y sobre la escenografía de Anna Viebrock, el dúo protagonista superó con creces el reto de entusiasmar en el templo wagneriano y pese a la impavidez gestual a que les somete Marthaler.
Entre paredes desconchadas de papeles pintados y butacas que uno imagina impregnadas en naftalina o embutidos en trajes-chaqueta de los 60, el director condena a sus personajes a enamorarse sin rozarse más allá de los dedos y al juego de miradas extraviadas.
La Isolda de Iréne Theorin es una heroína de fogosa cabellera pelirroja, pero brazos y manos inermes, que observa con desmayo el tintineo de aros fluorescentes que iluminan la sala.
El Tristán de Robert Dean Smith es un personaje opaco, como lo que le envuelve, encorsetado en la incapacidad de movimientos y que sólo recupera la expresividad desde la cama de moribundo de un hospital que podría ser germano-oriental.
A la versión desangelada del universo de Wagner producto de Marthaler le ganan la batalla lo único que no puede coartar en sus protagonistas, las voces, que suplen con maestría la falta de arrebato gestual impuesto por el director.
Bayreuth premió a los protagonistas y resto del elenco con ovaciones que derivaron en lo atronador para Isolda. Recompensó así la talla de unos solistas capaces de extraer lo máximo a sus voces, desde la parsimonia minimalista de una producción que, en cine, podrían haber firmado los hermanos finlandeses Kaurismaki.
Abrir Bayreuth con la reposición de una escenografía estrenada cuatro años atrás, y que desde entonces fue de abucheo en abucheo para Marthaler, era un riesgo.
Ello no impidió que Bayreuth se poblara, como todos los años, de una peregrinación de devotos, encabezados por la canciller alemana, Angela Merkel, y varios de sus ministros, entre la plana mayor de la política bávara.
A Merkel no se la vio aplaudir con entusiasmo, en su palco, lo contrario que a su marido, Joachim Sauer, tan incondicional de Bayreuth como su esposa, al parecer más dispuesto a dejarse llevar por el ejercicio de Marthaler, consagrado a la falta de emotividad.
A falta de estrenos en el programa de esta temporada, Bayreuth tenía en esta edición el debut como co-directoras del certamen de Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, biznietas del compositor.
Katharina, de 31 años, y Eva, de 64, fueron designadas co-directoras el año pasado y ello puso fin a la larga guerra de sucesión por el puesto que durante más de medio siglo llevó en solitario su padre, Wolfgang.
Al "Tristán" de Marthaler le seguirá el domingo "Los Maestros Cantores de Nuremberg" con que Katharina se estrenó en 2007 como directora escénica en Bayreuth.
Completará el ciclo en los días siguientes el "Anillo del Nibelungo" de Tankred Dorst, con Christian Thielemann al frente de la orquesta, en Bayreuth desde 2006, y finalmente "Parsifal", otra reposición.
Bayreuth es, junto a Salzburgo, uno los más prestigiosos festivales operísticos del mundo, con la diferencia de que el de la ciudad bávara está consagrado en exclusiva a Wagner.
Esto, y el hecho de que limite su programación a cuatro semanas, entre julio y agosto, convierte cada una de sus entradas en piezas codiciadas, por las que los devotos wagnerianos de todo el mundo están dispuestos a esperar (y pagar) lo que haga falta.
En Bayreuth conviven el elitismo operístico absoluto y el ambiente relajado de una ciudad de provincias bávara. Los jardines que envuelven el teatro se convierten con festival en grandes pícnics, en que ciudadanos de a pie se acercan a ver a los famosos de la farándula y los políticos de primer rango, hermanados por la pasión wagneriana. EFE
gc/cd
viernes, 24 de julio de 2009
Las hermanastras y el patriarca
Las Wagner se estrenan en Bayreuth y perpetúan el culto al bisabuelo Richard
Gemma Casadevall
Berlín, 24 jul (EFE).- El Festival de Ópera Richard Wagner de Bayreuth abre mañana su temporada con "Tristán e Isolda", gala que generará la peregrinación anual de wagnerianos de todo el mundo y cuya atención se centra en el debut de cúpula bicéfala del festival: Katharina y Eva Wagner-Pasquier, el dúo de biznietas del compositor.
Katharina, de 31 años, y Eva, de 64, ambas hijas del patriarca Wolfgang Wagner, presidirán por primera vez juntas la apertura del festival sobre la "Verde Colina" de Bayreuth en que su bisabuelo mandó construir un teatro consagrado en exclusiva a sus óperas.
La edición número 98 del Festival se abre con el "Tristán" de Christoph Marthaler estrenado hace cuatro años, con Peter Schneider a la batuta y Robert Dean Smith -tenor de la casa- e Irene Theorin poniendo cuerpo y voz a la "Liebestod" de Isolda.
Seguirá los "Maestros Cantores de Nuremberg" con que Katharina se estrenó como directora escénica en la casa, en 2007, y completará el ciclo el "Anillo del Nibelungo" de Tankred Dorst, con Christian Thielemann al frente de la orquesta, en Bayreuth desde 2006.
Sobre la "Verde Colina" no se ha previsto, pues, novedad operística alguna capaz de eclipsar el imán mediático de las dos descendientes de Wagner, ahora co-directoras.
Ambas se personarán ante el viejo teatro donde Richard Wagner ofreció el primer festival, en 1876, para recibir un desfile de wagnerianos encabezados por la canciller Angela Merkel, incondicional en Bayreuth desde años antes de llegar al poder.
Será su gran debut como tándem hermanado, después de una larga guerra de sucesión en que Katharina y Eva compitieron entre sí y también contra una tercera descendiente, Nike, sobrina de Wolfgang, finalmente desbancada por sus primas.
De prácticamente ni hablarse durante años han pasado a cooperar y, que se sepa, se han repartido fraternalmente los papeles de directora artística -Katharina- y gestora empresarial -Eva-.
El milagro se produjo después de que Wolfgang accediera a jubilarse, tras más de medio siglo llevando en solitario un festival que reflotaron él y su hermano Wieland, en la posguerra, y tras los años de sumisión familiar a Adolf Hitler.
Para Katharina, la tarea de saludar al público, bajo el sonar de la tradicional fanfarria de su balcón, tiene algo de ritual.
Durante años acompañó en ello a su padre y su madre, Gudrun. Desde que debutó como directora de escenografías propias -en 2002, con su "Holandés Errante" en Würzburg, y luego en otras plazas hasta atreverse con Bayreuth- se la consideraba heredera natural.
La muerte de Gudrun, en 2007, desarmó a Wolfgang y favoreció la solución bicéfala, segunda en Bayreuth tras el periodo en que el patriarca compartió esa función con Wieland, fallecido en 1966.
Eva Pasquier-Wagner, hija de la primera esposa, Ellen Drexsel, se conoce perfectamente la casa y trabajó junto a Patrice Chéreau en la preparación de su legendario "Anillo", estrenado en 1976.
Fuera de Bayreuth acumula un largo currículum con distintos cometidos en el Covent Garden de Londres, el Teatro Real de Madrid y el Metropolitan de Nueva York.
Al tándem le avala méritos suficientes como para que nada falle en un festival entre los más prestigiosos del mundo y con dos particularidades que lo distinguen del resto: sólo se escucha a Wagner y sólo abre al público cuatro semanas al año.
Nada cambiará, de momento, en ese orden interno y la única innovación en programa es la incorporación de un "Holandés Errante" concebido para el público infantil, paralelo al festival.
Habrá, asimismo, una transmisión popular, el 9 de agosto, para el "Tristán", según modelo introducido el año pasado por Katharina.
La que hubiera sido otra novedad, el conflicto laboral de la plantilla no artística, que amenazaba con la huelga en la apertura, quedó solventado a tiempo con el acuerdo anunciado el jueves por el sindicato Ver.di, representante de los 140 empleados.
Todo apunta a un estreno armónico para un festival que combina la exquisitez operística con los aires de gran pícnic que envuelven los entreactos -una hora de reloj- de Bayreuth. Esta vez, con menos meriendas sobre la hierba, puesto que se anuncian lluvias. EFE
gc/cat
Gemma Casadevall
Berlín, 24 jul (EFE).- El Festival de Ópera Richard Wagner de Bayreuth abre mañana su temporada con "Tristán e Isolda", gala que generará la peregrinación anual de wagnerianos de todo el mundo y cuya atención se centra en el debut de cúpula bicéfala del festival: Katharina y Eva Wagner-Pasquier, el dúo de biznietas del compositor.
Katharina, de 31 años, y Eva, de 64, ambas hijas del patriarca Wolfgang Wagner, presidirán por primera vez juntas la apertura del festival sobre la "Verde Colina" de Bayreuth en que su bisabuelo mandó construir un teatro consagrado en exclusiva a sus óperas.
La edición número 98 del Festival se abre con el "Tristán" de Christoph Marthaler estrenado hace cuatro años, con Peter Schneider a la batuta y Robert Dean Smith -tenor de la casa- e Irene Theorin poniendo cuerpo y voz a la "Liebestod" de Isolda.
Seguirá los "Maestros Cantores de Nuremberg" con que Katharina se estrenó como directora escénica en la casa, en 2007, y completará el ciclo el "Anillo del Nibelungo" de Tankred Dorst, con Christian Thielemann al frente de la orquesta, en Bayreuth desde 2006.
Sobre la "Verde Colina" no se ha previsto, pues, novedad operística alguna capaz de eclipsar el imán mediático de las dos descendientes de Wagner, ahora co-directoras.
Ambas se personarán ante el viejo teatro donde Richard Wagner ofreció el primer festival, en 1876, para recibir un desfile de wagnerianos encabezados por la canciller Angela Merkel, incondicional en Bayreuth desde años antes de llegar al poder.
Será su gran debut como tándem hermanado, después de una larga guerra de sucesión en que Katharina y Eva compitieron entre sí y también contra una tercera descendiente, Nike, sobrina de Wolfgang, finalmente desbancada por sus primas.
De prácticamente ni hablarse durante años han pasado a cooperar y, que se sepa, se han repartido fraternalmente los papeles de directora artística -Katharina- y gestora empresarial -Eva-.
El milagro se produjo después de que Wolfgang accediera a jubilarse, tras más de medio siglo llevando en solitario un festival que reflotaron él y su hermano Wieland, en la posguerra, y tras los años de sumisión familiar a Adolf Hitler.
Para Katharina, la tarea de saludar al público, bajo el sonar de la tradicional fanfarria de su balcón, tiene algo de ritual.
Durante años acompañó en ello a su padre y su madre, Gudrun. Desde que debutó como directora de escenografías propias -en 2002, con su "Holandés Errante" en Würzburg, y luego en otras plazas hasta atreverse con Bayreuth- se la consideraba heredera natural.
La muerte de Gudrun, en 2007, desarmó a Wolfgang y favoreció la solución bicéfala, segunda en Bayreuth tras el periodo en que el patriarca compartió esa función con Wieland, fallecido en 1966.
Eva Pasquier-Wagner, hija de la primera esposa, Ellen Drexsel, se conoce perfectamente la casa y trabajó junto a Patrice Chéreau en la preparación de su legendario "Anillo", estrenado en 1976.
Fuera de Bayreuth acumula un largo currículum con distintos cometidos en el Covent Garden de Londres, el Teatro Real de Madrid y el Metropolitan de Nueva York.
Al tándem le avala méritos suficientes como para que nada falle en un festival entre los más prestigiosos del mundo y con dos particularidades que lo distinguen del resto: sólo se escucha a Wagner y sólo abre al público cuatro semanas al año.
Nada cambiará, de momento, en ese orden interno y la única innovación en programa es la incorporación de un "Holandés Errante" concebido para el público infantil, paralelo al festival.
Habrá, asimismo, una transmisión popular, el 9 de agosto, para el "Tristán", según modelo introducido el año pasado por Katharina.
La que hubiera sido otra novedad, el conflicto laboral de la plantilla no artística, que amenazaba con la huelga en la apertura, quedó solventado a tiempo con el acuerdo anunciado el jueves por el sindicato Ver.di, representante de los 140 empleados.
Todo apunta a un estreno armónico para un festival que combina la exquisitez operística con los aires de gran pícnic que envuelven los entreactos -una hora de reloj- de Bayreuth. Esta vez, con menos meriendas sobre la hierba, puesto que se anuncian lluvias. EFE
gc/cat
lunes, 20 de julio de 2009
En Martin Gropius, cómo no
Berlín recupera la utopía Bauhaus en su 90 aniversario
Gemma Casadevall
Berlín, 20 jul (EFE).- El museo Martin Gropius de Berlín abrió hoy la exposición "El Modelo Bauhaus", una retrospectiva consagrada al movimiento vanguardista identificado con la utopía, la linealidad y la estética de lo funcional, desde su nacimiento hace 90 años hasta que el nazismo lo envió al exilio, en 1933.
De su fundación en 1919 por Walter Gropius, en Weimar (este de Alemania), al traslado y apertura de la Escuela Bauhaus a la vecina ciudad de Dessau, en 1925, a las redadas nazis en Berlín, en 1933: la muestra berlinesa recorre el origen de un movimiento cuyo sello quedó impregnado en la arquitectura y diseño modernos.
Se trata de la primera exposición surgida del esfuerzo coordinado de las tres instituciones que tutelan el legado Bauhaus en Alemania -la Fundación Clásicos de Weimar, su homóloga de Dessau y el Archivo Bauhaus de Berlín-, que estará en Berlín hasta octubre tras lo cual viajará al MoMA de Nueva York.
Incluye más de 1.000 objetos, desde el mobiliario legendario de Marcel Breuer a maquetas de edificios diseñados por Walter Gropius para la municipalidad de Dessau, a los rompedores diseños del maestro de la nueva arquitectura Miers van der Rohe.
Recorre asimismo las múltiples ramificaciones del movimiento y su influencia en corrientes artísticas que van del expresionismo, al futurismo o el dadaísmo, con Wassily Kandinsky y Paul Klee como máximos exponentes.
El lugar elegido para la exposición es el museo Martin Gropius -tío abuelo de Walter Gropius-, un edificio de corte neoclásico del siglo XIX claramente en las antípodas de lo que se identifica como Bauhaus.
El edificio perteneció a los Gropiu y el fundador del movimiento se encargó de salvarlo de su demolición, en 1946, tras haber quedado en pie después los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
La Neue National Gallerie, obra de Mies van der Rohe y exponente del culto a la línea pura, habría tenido una mayor relación con la revolución que representó Bauhaus en la arquitectura moderna.
Con la elección del Martin Gropius se rinde homenaje a los orígenes y evoca los avatares históricos de un movimiento crecido en la República de Weimar y al que el nazismo dio, involuntariamente, el impulso internacional definitivo al mandar a muchos de sus máximos creadores al exilio.
"Aquí, en Berlín, trató aún Mies van der Rohe de salvar el movimiento y resistir el embate del Tercer Reich transformando su escuela en privada. Fracasó, pero ni aún así logró el nazismo su objetivo de acabar con él", recordó el presidente de la Fundación Weimar, Helmut Seeman.
La Escuela Bauhaus tuvo que trasladarse de Weimar a Dessau por presiones de las fuerzas vivas conservadoras, en 1925, y fue cerrada por decreto de las autoridades nazis en 1932. Mies van der Rohe trató de mantenerla en pie en Berlín, pero tras varias redadas sucumbió y marchó, como tantos colegas, al exilio.
La exposición de Berlín tiene un recorrido cronológico y a la vez cromático por la historia del movimiento. Se abre en los años fundacionales bajo el signo del color amarillo y se cierra en 1933, con el negro representado por la llegada al poder de Adolf Hitler.
Se queda a las puertas la dimensión adquirida tras el exilio y su expansión, no sólo a EEUU, sino al resto de Europa e Israel.
Berlín completa con esa muestra la ronda conmemorativa del 90 aniversario iniciada en los meses pasados en Weimar y Dessau.
La capital alemana se ha reservado el honor de tener un "verano Bauhaus" tras la primavera centrada en Weimar y Dessau.
Weimar abrió el fuego, en marzo, con la muestra "Das Bauhaus kommt" -"Viene Bauhaus"-, repartida entre varios edificios de la ciudad, como el museo Goethe.
Le siguió una doble exposición en Dessau, en los edificios de acero, hormigón y cristal característicos del estilo Bauhaus y diseñados por Gropius.
La muestra dio ocasión para visitar el complejo de edificios de la Escuela de Dessau que, tras quedar cerrados como tales por el nazismo, sufrió los estragos de la Segunda Guerra Mundial, mientras en la posguerra, las autoridades germano-orientales remozaron sus partes dañadas sin demasiada fidelidad.
A esa primera recuperación siguió otra en los 70, tampoco muy fiel, hasta que en los 90, tras la reunificación alemana, se procedió a su completa restauración según los planos de Gropius, reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. EFE
gc/nvm/cr
(foto) (vídeo)
martes, 14 de julio de 2009
La cruz, en la Alemania de Merkel
La creu alemanya
Gemma C. Serra
Al bon soldat el valor se li pre-suposa i la recompensa és l'honor d'haver complert amb el deure. Això no vol dir, però, que les medalles no existeixen. Tots els exèrcits del món en reparteixen i a ningú no li fa fàstics. Ningú? Bé, a Alemanya, com acostuma a passar, la qüestió dóna peu a la seva reflexió. Després de dos anys de debat, a l'exèrcit i al Parlament, la canceller Angela Merkel va repartir ara les quatre primeres Creus d'Honor al Valor des de la Segona Guerra Mundial. Van anar a a parar a quatre soldats, per una arriscada intervenció a Afganistan en un atac dels talibans contra companys de tropa.
La Creu del Valor de Merkel no és la de ferro que va malversar Hitler, la guerra d'Afganistan no és una guerra, malgrat que s'hi lluita i s'hi lluiti i s'hi mori com si ho fos. Davant controvèrsies i debats, la revista satírica alemanya „Titanic“ en va treure punta i va penjar a la pàgina de subastes per internet „e-bay“ un fals anunci, teòricament d'un dels condecorats, oferint la seva Creu. L'anunci anava signat per un tal „jackjackjackjack99“ i el text, premeditadament escrit amb alguna falta d'ortografia i col.locant Merkel en el càrrec de presidenta, no de cancellera, deia: „La Medalla la vaig rebre ahir personalment de Merkel pel Valor en relació a un atac suIcida prop de Kundus, al nord d'Afganistán, on efectivament hi va haver-hi morts“. A la guerra que oficialment no és una guerra hi ha morts, no „caiguts“, com prefereix d'anomenar.los Jung.
Frank-Walter contra la jefa
Steinmeier desafía a Merkel, a 100 días de los comicios y con todo en contra
Gemma Casadevall
Berlín, 14 jun (EFE).- El ministro alemán de Exteriores y candidato socialdemócrata, Frank-Walter Steinmeier, llamó hoy a sus filas a luchar por recuperar el centro político de Alemania y su cancillería, a cien días de las generales en que se medirá con su jefa de Gobierno, Angela Merkel, y con los sondeos en contra.
"Queremos y vamos a ganar el 27 de septiembre", sentenció Steinmeier, ante el congreso electoral del Partido Socialdemócrata (SPD), una semana después de que las europeas hundieran a la formación en el peor resultado de su historia, un 20,8 por ciento.
"Fue un mal domingo, una porquería", admitió Steinmeier, pero "una cosa son las europeas y otra las elecciones al Bundestag". "La carrera está abierta y vamos a ganarla", para lo que hay que "marcar distancias" y demostrar "quién tiene capacidad de liderazgo y quién se limita a moderar ante la crisis", añadió, en dirección a Merkel.
Alemania debe al SPD los grandes logros sociales de su historia, enfatizó, desde conquistas sindicales a la lucha actual por impedir que la crisis mundial arrastre a empresas que funcionan. El SPD "buscó inversores a Opel", dijo, no porque crea que hay que salvar cualquier empresa, a cuenta del contribuyente, sino desde la convicción de que "el trabajo es mejor que la insolvencia".
Steinmeier apeló al legado de los cancilleres del partido, de Willy Brandt a Gerhard Schröder. "Que nadie espere que abjure de sus reformas, habría que ver dónde estaría ahora Alemania de no haber sido por esas medidas", dijo, sobre el programa de Schröder, cuyos recortes sociales encajó parte del SPD como una traición a las esencias de la socialdemocracia.
"Quiero ser canciller de todos los alemanes, no socio de gobierno", señaló Steinmeier, para recoger el lema con que Schröder llegó a la cancillería, en 1999, y sostener que el SPD es "el partido del nuevo centro".
El ministro trató de imprimir confianza en una victoria que de momento no apuntala ningún sondeo, que dan al SPD un 25 por ciento, y mientras se pronostica que Merkel volverá a una coalición con su aliado natural, los liberales.
Sus filas respondieron con diez minutos de aplauso cerrado, en un congreso volcado a él. El programa fue aprobado en abril por la presidencia y pone el acento en lo social, el impulso a la educación y la familia.
De ganar, el SPD promete un descenso del tipo mínimo del IRPF del actual 14 al 10 por ciento y un incremento del máximo del 45 al 47 por ciento. El ala izquierda había reclamado un perfil más social, pero ahora se dobló a la evidencia de que se impone cerrar filas.
No se perfila una alternativa a Steinmeier, a pesar de que desde que fue designado candidato, hace ocho meses, el SPD no ha hecho más que seguir cayendo en los de por sí malos sondeos.
Ante esto, Steinmeier y los suyos recuerdan lo ocurrido en 2002 y 2005, cuando de los sondeos tan adversos como ahora, a tres meses de los comicios, se pasó al empate con la Unión Cristianodemócrata y su aliada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU).
En 2002, Schröder fue reelegido por la mínima ventaja frente al conservador Edmund Stoiber. En 2005, en su peor momento y tras recurrir a elecciones anticipadas, recuperó terreno hasta quedar mínimamente por debajo de la entonces aspirante Merkel.
El SPD no cuenta ya en su vanguardia con el espíritu combativo de Schröder, capaz de enardecer en campaña al electorado, por encima de la relación de amor-odio con las bases más izquierdistas.
Steinmeier, ministro de la Cancillería con Schröder, recuerda en los gestos y hasta la voz al ex canciller, pero no tiene la garra en campaña que tuvo su mentor político. Apenas un 28 por ciento de los ciudadanos le ven como el mejor canciller, en comparación directa con Merkel, que obtiene un 58 por ciento.
Desde su posición de vicecanciller bajo Merkel ha tratado de ganar perfil ante el elector, pero hasta ahora no logrado contener una crisis en el SPD que no procede de la falta de recetas propias en tiempos de recesión, sino de antes.
Desde la derrota ante Merkel, el SPD ha acumulado una crisis de dirección tras otra, sintetizada en cuatro relevos en su presidencia -Franz Müntefering, Matthias Platzeck, Kurt Beck y, ahora, de nuevo Müntefering, otro hombre de Schröder, como Steinmeier. EFE
gc/chs
Gemma Casadevall
Berlín, 14 jun (EFE).- El ministro alemán de Exteriores y candidato socialdemócrata, Frank-Walter Steinmeier, llamó hoy a sus filas a luchar por recuperar el centro político de Alemania y su cancillería, a cien días de las generales en que se medirá con su jefa de Gobierno, Angela Merkel, y con los sondeos en contra.
"Queremos y vamos a ganar el 27 de septiembre", sentenció Steinmeier, ante el congreso electoral del Partido Socialdemócrata (SPD), una semana después de que las europeas hundieran a la formación en el peor resultado de su historia, un 20,8 por ciento.
"Fue un mal domingo, una porquería", admitió Steinmeier, pero "una cosa son las europeas y otra las elecciones al Bundestag". "La carrera está abierta y vamos a ganarla", para lo que hay que "marcar distancias" y demostrar "quién tiene capacidad de liderazgo y quién se limita a moderar ante la crisis", añadió, en dirección a Merkel.
Alemania debe al SPD los grandes logros sociales de su historia, enfatizó, desde conquistas sindicales a la lucha actual por impedir que la crisis mundial arrastre a empresas que funcionan. El SPD "buscó inversores a Opel", dijo, no porque crea que hay que salvar cualquier empresa, a cuenta del contribuyente, sino desde la convicción de que "el trabajo es mejor que la insolvencia".
Steinmeier apeló al legado de los cancilleres del partido, de Willy Brandt a Gerhard Schröder. "Que nadie espere que abjure de sus reformas, habría que ver dónde estaría ahora Alemania de no haber sido por esas medidas", dijo, sobre el programa de Schröder, cuyos recortes sociales encajó parte del SPD como una traición a las esencias de la socialdemocracia.
"Quiero ser canciller de todos los alemanes, no socio de gobierno", señaló Steinmeier, para recoger el lema con que Schröder llegó a la cancillería, en 1999, y sostener que el SPD es "el partido del nuevo centro".
El ministro trató de imprimir confianza en una victoria que de momento no apuntala ningún sondeo, que dan al SPD un 25 por ciento, y mientras se pronostica que Merkel volverá a una coalición con su aliado natural, los liberales.
Sus filas respondieron con diez minutos de aplauso cerrado, en un congreso volcado a él. El programa fue aprobado en abril por la presidencia y pone el acento en lo social, el impulso a la educación y la familia.
De ganar, el SPD promete un descenso del tipo mínimo del IRPF del actual 14 al 10 por ciento y un incremento del máximo del 45 al 47 por ciento. El ala izquierda había reclamado un perfil más social, pero ahora se dobló a la evidencia de que se impone cerrar filas.
No se perfila una alternativa a Steinmeier, a pesar de que desde que fue designado candidato, hace ocho meses, el SPD no ha hecho más que seguir cayendo en los de por sí malos sondeos.
Ante esto, Steinmeier y los suyos recuerdan lo ocurrido en 2002 y 2005, cuando de los sondeos tan adversos como ahora, a tres meses de los comicios, se pasó al empate con la Unión Cristianodemócrata y su aliada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU).
En 2002, Schröder fue reelegido por la mínima ventaja frente al conservador Edmund Stoiber. En 2005, en su peor momento y tras recurrir a elecciones anticipadas, recuperó terreno hasta quedar mínimamente por debajo de la entonces aspirante Merkel.
El SPD no cuenta ya en su vanguardia con el espíritu combativo de Schröder, capaz de enardecer en campaña al electorado, por encima de la relación de amor-odio con las bases más izquierdistas.
Steinmeier, ministro de la Cancillería con Schröder, recuerda en los gestos y hasta la voz al ex canciller, pero no tiene la garra en campaña que tuvo su mentor político. Apenas un 28 por ciento de los ciudadanos le ven como el mejor canciller, en comparación directa con Merkel, que obtiene un 58 por ciento.
Desde su posición de vicecanciller bajo Merkel ha tratado de ganar perfil ante el elector, pero hasta ahora no logrado contener una crisis en el SPD que no procede de la falta de recetas propias en tiempos de recesión, sino de antes.
Desde la derrota ante Merkel, el SPD ha acumulado una crisis de dirección tras otra, sintetizada en cuatro relevos en su presidencia -Franz Müntefering, Matthias Platzeck, Kurt Beck y, ahora, de nuevo Müntefering, otro hombre de Schröder, como Steinmeier. EFE
gc/chs
lunes, 13 de julio de 2009
Indiana Hawass, a por la reina del Nilo
Egipto reclama a Nefertiti, la extranjera ilegal más preciada de Berlín
Gemma Casadevall
Berlín, 13 jun (EFE).- Las autoridades egipcias reclaman a Berlín la devolución del busto de Nefertiti, la reina del Nilo de 3.400 años de edad a la que arqueólogos alemanes hallaron en el Valle de Amarna en 1912 y sacaron del país ilegalmente, según Egipto.
"Tenemos buenos argumentos para su devolución" y "los presentaremos pronto para sustentar la reclamación", afirma el secretario general del Consejo Superior de Antigüedades egipcias, Zahi Hawasss, al dominical del diario berlinés "Der Tagesspiegel".
El busto de Nefertiti no es uno más entre las 5.000 piezas artísticas que, según cifras de Egipto, fueron sacadas del país de forma más o menos fraudulenta.
Es un "tesoro de excepción para nuestra cultura", prosigue Hawass, sólo comparable con otras cuatro cinco piezas asimismo repartidas por todo el mundo, por la que vale la pena presentar una petición formal de restitución.
Egipto ya reclamó, sin éxito, a Adolf Hitler la restitución del busto, llamado "La Mona Lisa" de la antigüedad. En los últimos tiempos se sucedieron peticiones más o menos formales para, por lo menos, poder exhibir el busto de forma temporal en museos egipcios, pero hasta ahora Berlín no accedió alegando los riesgos que supondría tal transporte. Ahora, Hawass se propone elevar la reclamación al plano oficial y sustentado en documentos.
El problema es que el busto de la esposa del faraón Akenaton no sólo es tesoro preciado para su país de origen, sino también un imán museístico y seña de identidad de Berlín, presente en todas sus guías turísticas.El busto, considerado el más bello del mundo, será este año la estrella del reestreno, el próximo octubre, del Neues Museum, la última pieza que quedaba por recuperar de la Isla de los Museos de Berlín, destrozado por los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial y ahora rediseñado por el arquitecto británico David Chipperfield.
La "reina viajera" durmió sepultada en el Valle de Amarna sin sobresaltos durante sus primeros 3.000 años, pero desde que fue descubierta por el arqueólogo Ludwig Borchadt ha ido de traslado en traslado, entre distintos domicilios provisionales alemanes.
Primero fue exhibida en el Neuen Museum, en la Isla de los Museos, pero tras el estallido de la Guerra las autoridades del Tercer Reich la escondieron en una mina de Turingia (este del país).
Tras la caída del nazismo fue recuperada por las tropas estadounidenses y se exhibió, primero, en las afueras del sector americano y, a partir de 1967, en el barrio de Charlottemburg.
A partir de la reunificación se la sometió a nuevas mudanzas: primero se la colocó en el Kulturforum, un moderno complejo museístico, entre instalaciones de neones. Luego se la trasladó al Altes Museum, en la misma Isla que el Neues y el Pergamon.
Ahora se prepara para volver al museo restaurado por Chipperfield y que deja al aire las cicatrices del tiempo y no recompone lo que quedó destruido, sino que lo sustituye por materiales nuevos, piedra blanca, rectas columnas, suelos de madera y estructuras de acero.
El busto no solo es pieza codiciada por Egipto y Berlín sino que además ha inspirado a expertos y científicos.
Recientemente, una tomografía computerizada reveló el verdadero rostro de la reina Nefertiti, oculto bajo la capa externa de la escultura.
De acuerdo con este análisis, hecho por el Imaging Science Institute de Berlin, la reina tenía arrugas en la comisura de los labios y en las mejillas, unos pómulos menos prominentes y una nariz imperfecta. EFE
gc/chs
miércoles, 1 de julio de 2009
Crónica 3, septiembre/diciembre 2009
Siempre nos quedarán los mecenas. O la Bauhaus
Gemma Casadevall
Entre el valle de lágrimas alrededor de la palabra prohibida -crisis- o los mecenas, lo último. Siempre lo último. Mientras los galeristas de Art Cologne y demás ferias se refugiaron en los clásicos modernos -de Kandinsky a Picasso, por citar a dos- y evitaron pronunciar la palabra prohibida, Múnich y Berlín han encontrado su válvula de escape en coleccionistas privados, blindados por sus fortunas y dispuestos al riesgo.
Dos multimillonarios ocupan la atención del verano, con apuestas que son una afrenta al estamento público. En la capital bávara abrió Udo Brandhorst el museo que lleva su nombre, una bombonera de colorines, compartiendo como quien dice manzana con las Pinacotecas públicas muniquesas, la antigua y la moderna. Cuentan que Brandhorst, mecenas colonés, empezó a comprar obra de Twombly en los 60 cuando hacerlo era cosa de locos. Ahora, tiene la mayor colección del mundo de ese artista fuera de EEUU. Hirst, de incorporación más reciente al afán acumulador de Brandhorst, es sin embargo la estrella mediática de la bombonera.
Su vitrina con 27.000 píldoras, también de múltiples colores y bajo el título “In this terrible moment”, a modo de homenaje a la industria del analgésico, fue lo más codiciado en el estreno del museo, a finales de mayo. Más, incluso que el monumental bronce de seis metros llamado “Hymn” del mismo Hirst, que la “Santa Cena” industrializada o el “Piss Painting” llamado “Oxidation”, ambos de Warhol, o los choques en cadena de John Chamberlain.
Brandhorst donó su colección a Múnich, a cambio de que la capital bávara le construyese el edificio -120 millones de euros- donde dejar esas 700 piezas atesoradas entre él y su esposa Anette, fallecida en 1999. Los mandamases bávaros colocando a sus pies el solar en forma de fino filete, con las Pinacotecas al fondo. Toda una afrenta para los vecinos, especialmente para la Moderna, que no acaba de completar sus exteriores y espacios por la tacañería de siempre de los fondos públicos, ahora agravada por la palabra prohibida. El Museo Brandhorst se inauguró a bombo y platillo y dejó expuestas 200 obras del total de su fondo, mientras el vecindario palidecía de envidia.
Otro mecenas, otra capital, otro cubo: el búnker de otro alemán Christian Boros, tan multimillonario y coleccionista, o más, que Brandhorst.
En este caso, su fachada sólo conoce un color: el gris. Y sus espacios interiores sólo pueden visitarse previa cita. Nada de llamar a la puerta lloriqueando con la excusa de que se está de paso en la ciudad: al búnker Boros, en pleno centro de Berlín, sólo accede quien haya pedido a tiempo visita a través del formulario de su página de internet. Encima, sólo hay visitas en fin de semana.
Dentro encontrará todo eso que viene a llamarse arte rompedor. De talentos locales como Tobias Rehberger y sus móviles de velcro en espiral, al escandinavo con estudio en Berlín Olafur Eliasson, más Anselm Reyle, más, de nuevo, Damien Hirst, asimismo mimado de este otro apostante por lo novedoso.
Para alojar a su colección se compró Boros un viejo búnker antiaéreo construido durante el nazismo. Convirtió su sobreático en un -es de suponer, porque sus 460 metros cuadrados no son visitables- apartamento de lujo, con jardín y piscina. En las alturas se instaló con su mujer, Karen, dos años atrás. Los 3.000 metros cuadrados restantes de este edificio cúbico gris de hormigón, de 16 metros de alto por 38 de largo, están a disposición del visitante previsor que se anunció.
Las 120 estancias que tuvo, dispuestas para evacuar a oficiales nazis y sus familias y convertidas en prisión del Ejército Rojo tras la Capitulación del Tercer Reich, se han reducido a 18 tras un arduo trabajo de demolición de gruesos muros construidos con toda la pasión alemana por la solidez, unida al desafío de no caer como un terrón de azúcar bajo los bombardeos aliados.
La labor destructora de Boros ha hecho posible que los recios pilares de Santiago Sierra atraviesen sus paredes, de habitación en habitación, y que también encuentren su acogida otras producciones del mexicano, como los desempleados cubanos masturbándose ante la cámara de fotografiar por 20 dólares.
Quién da más, Boros a Berlín o Brandhorst a Múnich. En ambos casos, se trata de muestras permanentes, con variaciones periódicas. Uno devolvió vida al búnker muerto, otro color a la manzana de las pinacotecas bávaras.
El visitante berlinés que no acertó a avisar a tiempo a Boros de su paso por la ciudad tiene una alternativa al alcance de todos los públicos. El Martin Gropius Bau, uno de los museos más gratificantes de la capital alemana, amasó para este verano una hermosa tarta de cumpleaños en homenaje a un movimiento artístico de referencia y con nombre asociado a la casa. Se cumplen los 90 años de la fundación de Bauhaus por Walter Gropius. No fue en Berlín, sino en Weimar. Y el edificio que lleva el nombre del tío abuelo del fundador es todo lo contrario a la línea pura, recta y funcional que se convirtió en marca de la casa. Es un edificio neoclásico característico del XIX, en las antípodas del espíritu Bauhaus.
Pero los programadores de la capital optaron por llevar su exposición ahí -y no a la Neue National Galerie de Mies van der Rohe, Bauhaus en estado puro-, como un tributo a los orígenes de Gropius y recordando que él mismo se encargó de salvar ese edificio, que había pertenecido a su familia, frente a la orden de demolición dictada en 1946.
En el Gropius berlinés se exponen 1.200 piezas de la escuela de diseño, arte y arquitectura que inspiró a Vasily Kandinsky, Paul Klee y Laszlo Moholy. Se trata de la primera vez que se agrupa bajo un mismo techo el legado conservado entre las grandes instituciones Bauhaus de Alemania. Es decir, la Fundación Clásicos de Weimar, ciudad donde nació el movimiento en 1919; la Fundación Bauhaus de Dessau, donde Gropius se trasladó y abrió su primera gran escuela, en 1925; y el Archivo Bauhaus de Berlín, donde el movimiento creció y creció, hasta que los nazis cerraron el centro, en 1932. Con el exilio americano de Mies van der Rohe y otros se expandió el movimiento a medio planeta, de EEUU a otros lugares de Europa e Israel. Ahora, regresa a Berlín una generosa selección de ese despliegue de talentos, cedidos para la gran muestra visitable en la capital alemana del 21 de julio al 4 de octubre. Quien se lo pierda en Berlín deberá esperar a la siguiente estación, el MoMA.
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