Gemma Casadevall
Berlín, 17 sep (EFE).- La canciller
alemana, Angela Merkel, se erigió hoy en factor estabilizador y apremió a la
moderación ante el estallido de la violencia islámica contra Occidente, mientras
crece la preocupación en Alemania por la difusión por parte de la ultraderecha
del controvertido vídeo que ridiculiza a Mahoma.
Alemania es un "garante de
estabilidad" ante convulsiones "económicas o políticas", apuntó hoy Merkel en
una comparecencia ante los medios, en la que repudió tanto el vídeo islamófobo
como la ira desatada contra éste y el propósito de la ultraderecha de difundirlo
de forma íntegra.
La respuesta a una provocación, como el vídeo que
caricaturiza a Mahoma, "nunca debe ser la violencia", dijo la canciller, quien
se comprometió a "estudiar" la posibilidad de impedir la exhibición en Alemania
de esa cinta.
La canciller incidió así en la alarma desatada por el anuncio
del ultraderechista "Pro Deutschland" de exhibir la cinta en su totalidad el
próximo noviembre en Berlín, un mes y medio después de haber levantado las iras
de la minoría salafista al mostrar caricaturas del profeta junto a mezquitas de
todo el país.
Esta formación residual, sin representación más que en algún
consistorio local, colgó hoy mismo en internet algunas imágenes de la
controvertida cinta, que quedaron bloqueadas poco después, al parecer por el
propio partido.
"La libertad de expresión también tiene sus límites",
resaltó la canciller, para quien, al margen de opiniones acerca del "repudiable"
contenido de ese vídeo o sus intenciones, está el factor de la seguridad pública
alemana.
El ministro germano de Interior, Hans-Peter Friedrich, afirmó que
se están estudiando las medidas legales para que las autoridades competentes
puedan impedir esa exhibición, después de que la propia Merkel alertara de que
puede entrañar problemas de orden público.
"Me imagino que habrá buenas
razones para hacerlo", indicó Merkel acerca de la posibilidad de que las
autoridades competentes prohíban la presentación de la cinta, detonante de la
escalada de violencia en el mundo musulmán contra embajadas occidentales.
La
representación diplomática alemana en la capital de Sudán resultó parcialmente
incendiada el pasado viernes, tras tratar de irrumpir en el edificio miles de
radicales musulmanes.
En medios de Berlín se afirma que desde hacía días los
imanes sudaneses habían caldeado los ánimos antialemanes, con el argumento de
que en ese país se exhibían impunemente caricaturas de Mahoma.
Las
acusaciones de los imanes se remiten a la provocadora campaña de "Pro
Deutschland", que durante semanas y en toda Alemania exhibió los dibujos del
danés Kurt Westergaard, cuya difusión en 2005 por diarios de toda Europa desató
las iras en el mundo musulmán
A la acción de "Pro Deutschland", con apenas
900 militantes y sin representación más que en algún consistorio del "Land" de
Renania del Norte-Westfalia, respondió con violencia la minoría salafista (con
unos 2.500 a 4.000 miembros, entre el colectivo de 3,5 millones de musulmanes
del país).
Merkel respondió con evasivas a las insistentes preguntas de por
qué no se prohibió entonces esa campaña ultraderechista o por qué, en su
momento, justificó incluso la difusión de las caricaturas de Westergaard y
ahora, en cambio, defiende impedir la del vídeo.
El Gobierno alemán ha
condenado repetidamente en los últimos días los contenidos de ese vídeo, en el
que se presenta a Mahoma como un violento mujeriego y hasta pederasta.
La
canciller insistió en que la respuesta del mundo musulmán no puede ser la
violencia, al tiempo que justificaba la prohibición de entrada en el país del
predicador estadounidense Terry Jones, quien al parecer acudía como simpatizante
de "Pro Deutschland".
La violencia musulmana y la provocación
ultraderechista dominaron la comparecencia de Merkel, que tradicionalmente se
realiza antes del verano, pero que esta vez se aplazó hasta después de la pausa
estival por citas sucesivas relacionadas con la crisis del euro.
Con ello se
eclipsó el segundo gran tema, junto a la crisis del euro, a escala de política
interna y de cara al otoño alemán, como son los comicios generales a celebrar en
un año.
Merkel ratificó su doble objetivo de ser reelegida y de lograr una
reedición de su actual alianza de gobierno entre la Unión Cristianodemócrata
(CDU), su hermana la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y el Partido Liberal
(FDP).
Los sondeos, a un año de los comicios, no lo dan como posible, dada
la debilidad de los socios liberales, por lo que Merkel podría verse abocada a
repetir la fórmula de la gran coalición con los socialdemócratas, la de su
primera legislatura.
"No se puede descartar nada. Pero no voy a empezar a
prepararme para que así sea", zanjó la canciller, en su comparecencia ante la
prensa, de más de 90 minutos de duración. EFE
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