miércoles, 24 de mayo de 2023

Los delincuentes del pegamento

 

Baviera persigue el activismo climático como presunta “organización criminal”

Marina Ferrer



Baviera, el más próspero y conservador “land” alemán, colocó al activismo climático de “Última generación” bajo sospecha de constituir una “organización criminal”. Tras meses ordenando el ingreso en prisión preventiva de sucesivos participantes en acciones de bloqueo o “pegado” en el alfalto convocadas por este movimiento ecologista, la Fiscalía de Múnich orquestó los registros coordinados de 15 viviendas repartidas en distintos puntos de Alemania en busca de pruebas en qué sustentar la sospecha de sus “actividades criminales”.

El operativo se dirigía contra siete activistas, entre 22 y 38 años, a los que se imputa recaudar fondos para su compaña. Concretamente, haber juntado hasta 1,4 millones de euros de donativos con los que llevar a cabo sus acciones. A dos de ellos se les imputa además una acción de sabotaje contra un oleoducto bávaro.

El operativo ordenado por Baviera supone un giro cualitativo en las medidas adoptadas contra estos grupos. El colectivo “Letze Generation” -”Última generación”- es la rama alemana de esta forma de activismo climático global especialmente presente en Europa occidental. En el caso de Alemania, a algunas provocativas acciones en museos como el Barberini de Potsdam, la ciudad vecina a Berlín, o simulacros de atentados contra obras de arte ha seguido el goteo de cortes de tráfico en puntos neurálgicos de la red viaria. Son acciones puntuales, pero con un alto grado de reincidencia que ha minado las simpatías con que muchos ciudadanos veían inicialmente sus objetivos. Primero se reaccionó con comprensión hacia los representantes de una generación que clama contra la falta de ambición de gobiernos y organismos internacionales frente al cambio climático y que recuerda a sus mayores que no hay un “planeta B” substitutorio al presente. Pero de ahí se pasó a contemplarlos como una “molestia” diaria que afecta al transportista o al ciudadano común camino al trabajo, a la escuela de sus hijos o al aeropuerto. Se les ha acusado de obstaculizar el paso de ambulancias o impedir la llegada de los primeros auxilios a una ciclista agonizante -un caso que levantó gran revuelo en Berlín-. Algún que otro conductor ha respondido con la agresión física a los acciones de “pegado” sobre el asfalto y hay abierto un procedimiento disciplinario en la capital por un operativo policial de violencia desproporcionada contra un activista.

“La política y la justicia no pueden tolerar el delito. Actúan, como es su deber y su responsabilidad”, aseveró la ministra del Interior, Nancy Faeser, mientras desde el movimiento “Letzte Generation” se denunciaba los intentos de criminalizarles. El gobierno alemán, como el ciudadano común, oscila entre la comprensión y el hartazgo ante las acciones del grupo. El propio

canciller Olaf Scholz calificó estos días de “tontada” la acción de un grupo de activistas que salpicó una visita suya a una escuela.

El operativo del miércoles partió de Baviera, donde el próximo octubre se celebran elecciones regionales. Su partido dominante es, desde hace décadas, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), cuyo líder y primer ministro regional, Markus Söder, aspira a seguir gobernando con el aún más derechista partido de los Electores Libres. Rechaza hacerlo con los Verdes, partido que en las anteriores regionales experimentó un fuerte auge en Baviera, pero que ahora está de capa caída.

Asimismo de capa caída, o incluso peor, están los Verdes a escala federal. El titular de Economía y vicanciller, el ecologista Robert Habeck, ha pasado en meses de ser el ministro estrella del socialdemócrata Scholz a verse cuestionado tanto en su gestión como por sospechas de nepotismo en puestos de confianza.

Uno de sus más ambiciosos proyectos de ley -la sustitución progresiva, pero obligatoria de las calefacciones de gas y petroleo por sus equivalentes de energías renovables- ha quedado aparcada entre críticas de la oposición y recelos de los liberales, el tercer socio del tripartito de Scholz. El rifirrafe parlamentario en torno a ese proyecto discurre en paralelo al vía crucis de Habeck, que este miércoles tuvo que someterse a una comisión parlamentaria en medio de las acusaciones de conflictos de intereses en su Ministerio. Hace un par de días, Habeck encajó el relevo de uno de sus hombres de confianza, el secretario de Estado Patrick Graichen, envuelto en un enrevesado caso de solapamiento de intereses privados y familiares.

miércoles, 17 de mayo de 2023

Levantando acta

El Consejo de Europa lanza un registro de daños provocados por Rusia en Ucrania

Marina Ferrer
La cumbre del Consejo de Europa de Reykjavik se cerró con un acuerdo mayoritario a favor del objetivo central de la cita -la creación de un "registro" de los daños provocados por la invasión rusa de Ucrania-, así como el compromiso de varios de sus miembros -como Alemania- para revitalizar la organización y ampliar su dotación económica.
Un total de 40 de los 46 estados miembros suscribieron el acuerdo, con la adhesión además de Estados Unidos, Japón y Canadá, países asistentes a la cumbre en calidad de "observadores". Entre quienes no lo suscribieron estuvo Hungría, que reincidió así en su distanciamiento o morosidad de cuanto implique adopción de medidas frente a Moscú.
Otros estados miembros del Consejo asimismo con relaciones ambivalentes hacia Rusia o fuertes vínculos con el país agresor -como Turquía, Armenia, Serbia y Azerbaiyán- se desmarcaron de la mayoría al declarar que no se plantean "de momento" suscribir el acuerdo.
El registro no será solo un protocolo o banco de datos. Almacenará todo tipo de información y pruebas sobre los daños causados y debe servir de instrumento para hacer responder a los responsables de las pérdidas o daños causados por su actuación en Ucrania y también para indemnizar y compensar a quienes los sufrieron.
Se plantea un periodo inicial de aplicación de tres años y tendrá su sede o centro operativo en La Haya, con otra delegación en territorio Ucraniano. Es decir, la ciudad neerlandesa donde tiene asimismo su sede el Tribunal Internacional (CPI).
La lista de los cuarenta suscriptores incluye países que se muestran partidarios de contribuir al registro, pero deben evaluar aún si se dan las condiciones legales para aplicarlos en su territorio -como Suiza-.
Será la "piedra fundamental" para ejercer la "justicia y reparaciones" futuras, en palabras del primer ministro ucraniano, Denys Schmyhal, que representó a su país en Reykjavik, mientras que el presidente Volodímir Zelenski se dirigió a sus líderes en formato virtual.
La foto de familia de los líderes del Consejo de Europa incluyó al alemán Olaf Scholz, el francés Emmanuel Macron, la italiana Giorgia Meloni y el británico Rishi Sunak, además de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen. Por parte española acudió el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albarés, quien en declaraciones a Efe calificó de "fundamental" la creación de ese registro.
Fue ése asimismo el término más utilizado por los líderes y representantes de los países suscriptores del acuerdo. "Es una contribución importante a los esfuerzos internacionales para hacer responder a Rusia por su brutal guerra de agresión", apuntó Scholz, ante medios alemanes.
Está en el aire cómo se implementará este propósito de la comunidad internacional. Kiev apuesta por emplear bienes rusos en el extranjero para liquidar las reparaciones, recordó el primer ministro ucraniano Schmyhal. El propio Scholz advirtió en cambio que esta vía es "compleja" y difícilmente practicable jurídicamente.
El canciller alemán se comprometió a incrementar con otros 10 millones de euros la dotación económica de su país al Consejo de Europa. Actualmente, la primera economía europea aporta unos 44 millones de euros anuales, lo que supone cerca de un 10 % del presupuesto total de la organización.
El acuerdo para el registro de daños y pérdidas causadas por la guerra tiene aún un largo camino hasta concretarse. Pero el amplio respaldo a esta iniciativa se consideraba en Reykjakiv una muestra de solidez para el Consejo de Europa, creado en 1949 para defender los Derechos Humanos y promocionar la democracia.
La de la capital islandesa era su cuarta cumbre, en sus más de 70 años de historia y estaba marcada por la exclusión de Rusia de la organización, el año pasado, a raíz del inicio de la invasión de Ucrania.
"El Consejo de Europa puede y debe jugar un papel relevante en la rendición de cuentas", aseguró la primera ministra de Islandia,  Katrín Jakobsdóttir, al cierre de una cumbre con la que su país traspasa la presidencia rotatoria a Letonia, gran aliado europeo de Ucrania, como el resto de los países bálticos.

martes, 16 de mayo de 2023

Rejkyawik, a lo lejos

 


Ucrania reactiva el aletargado Consejo de Europa desde Islandia

Marina Ferrer

El Consejo de Europa, una macroorganización algo desplazado de la agenda internacional, abrió este martes la cuarta cumbre de sus 70 años de historia, en la remota y estratégica Islandia y con Ucrania como motor de su activación.

Llevaba casi 20 veinte años sin convocar a una reunión entre sus líderes -la última fue en 2005, en Varsovia. Ahora desplazó a Reykjavik a los líderes -o representantes de alto nivel, como el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares- de sus 46 estados miembros -entre ellos, los 27 socios de la Unión Europea (UE). Rusia quedó excluida el año pasado a raíz del inicio de la invasión, que el Consejo condenó como “guerra de agresión”.

A la cumbre en la capital islandesa acuden el presidente francés, Emmanuel Macron, el canciller alemán, Olaf Scholz, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, el premier británico Rishi Sunak y la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen. Es decir, varios de los líderes con los que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se reunió en su gira europea de la semana pasada.

Tiene, además, cierto carácter de preámbulo de la del G7, que esta semana reunirá en Hiroshima a los de las siete potencias -Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Italia y Alemania, además de Japón, que ejerce su presidencia de turno-. El puntal de la agenda de Reykjavik es la creación de un “registro” de crímenes de guerra cometidos por Rusia en Ucrania.

La rendición de cuentas es un requisito previo para la paz”, afirmó a su llegada a la capital islandesa von der Leyen, en una rueda de prensa con la primera ministra islandesa, Katrina Jakobsdóttir.

Es un objetivo tan ambicioso como ambiguo, pero que encaja en la razón de ser del Consejo de Europa: la defensa de los Derechos Humanos y la promoción de la democracia, o la denuncia de los estados que los vulneran. Sus resoluciones o condenas no siempre son tenidas en cuenta por sus propios estados subscriptores -como ha ocurrido repetidamente con Turquía, pero también con Reino Unido-.

El registro de los crímenes de guerra cometidos por Rusia es una apuesta de futuro para el Consejo. Ahí deberán quedar reflejados tanto sus responsables como sus víctimas para una rendición de cuentas futura, de acuerdo a los propósitos expresados por Islandia.

Previa a la llegada de los líderes, la secretaria general del Consejo, Marija Pejcinovic Buric, había calificado de "vital" que Rusia sea hecha responsable de la "muerte" y "destrucción" causada por la invasión.

Que justamente se celebre en Islandia –miembro de la OTAN, pero no de la UE- le da una relevancia especial. Es el país europeo geográficamente más remoto, pero altamente estratégico en lo político, energético y económico. En el pulso por el dominio del Ártico se lo handisputado como socio preferente tanto Estados Unidos como China o, hasta la guerra ucraniana, por Rusia.


domingo, 14 de mayo de 2023

Bremen, una pequeña alegría para Olaf

La socialdemocracia defiende su dominio en regionales alemanas

Joana Serra


El Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz defendió su posición de dominio en las regionales celebradas este domingo en Bremen, un pequeño estado federado del norte de Alemania. Según los primeros sondeos a pie de urna, al cierre de los locales electorales, el SPD obtuvo un  29,5 % de los votos, cuatro puntos por encima de la oposición conservadora de la Unión Cristianodemócrata (CDU).
El SPD podrá seguir gobernando en ese "Land", como ha venido haciendo en casi 80 años, presumiblemente con sus socios de la pasada legislatura -los Verdes y La Izquierda, con entre el 12 y 10 %, respectivamente-.  
El "Land" de Bremen es el más pequeño de los 16 estados federados de Alemania, con menos de medio millón de electores en esa ciudad-estado del norte del país. Sin embargo, los comicios tenían cierto carácter de pulso, a escala federal, entre los socialdemócratas de Scholz y la CDU, primera fuerza de la oposición en el Bundestag (Parlamento federal).
La socialdemocracia ha liderado tradicionalmente los gobiernos de ese el "Land" durante años. Así fue incluso en la pasada legislatura, pese a que la CDU en las regionales de 2019 quedó en primera posición -con 26,7 %, dos puntos por encima de los socialdemócratas-. El SPD, sin embargo, logró mantenerse en el poder al obtener la necesaria mayoría en la cámara regional gracias al apoyo de los ecologistas y La Izquierda.
El otro punto de atención de estos comicios era la situación de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), aquejada en ese "Land" por una profunda división interna. La situación llegó a tal punto que se presentaron dos listas paralelas para los comicios, lo que hizo que ambas quedaran excluidas.
El ganador de la disputa interna entre los radicales fue un tercero, una formación marginal de derechas y desconocida en el resto del país llamada "Bürger in Wut" -"Ciudadanos Enojados"-, que de la nada pasó al 10 % de los votos, según los sondeos a pie de urna.
Asimismo favorecido resultó el Partido Liberal (FDP), que estaba en los pronósticos pre-electorales en la cuerda floja del 5 % -mínimo para obtener escaños-, pero que según los primeros sondeos quedó en un 5,5 %.          
Bremen es un "Land" pequeño, pero cuna serie de peculiaridades electorales convierten el recuento de votos finales en una labor compleja. No se esperan los resultados definitivos finales hasta el miércoles.

Con el medallón de reyes, cancilleres, héroes y canallas



Alemania inscribe a Zelenski en la elite europea a través del premio Carlomagno
Joana Serra
"El premio Carlomagno es el 'who is who' a las grandes figuras del proyecto europeo. Europa tiene mucho que agradecerle a Volodímir Zelenski y al pueblo de Ucrania", proclamó el canciller Olaf Scholz, en su discurso de entrega al presidente ucraniano del histórico galardón, desde la Sala de Coronación de la ciudad alemana de Aquisgrán. Fue una ceremonia revestida de homenajes al "inconmensurable valor" de los ucranianos, tanto de Scholz como de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, y del primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki.
"No puedo imaginar ningún destinatario más merecido", afirmó von der Leyen, representante a escala europea, como el jefe del gobierno polaco, del incondicional apoyo a Kyev.  
Zelenski llegó a Berlín la medianoche de sábado a domingo, tras su visita al Vaticano y, según fuentes diplomáticas, con intención de seguir viaje a París. En Berlín llevaba días el gobierno de Scholz tratando de no dar por segura una visita que había sido filtrada ya por varios medios, pero que de acuerdo a la tónica de Kyiv no se podía anunciar porque todo depende de la situación en el frente.
Todo movimiento del presidente ucraniano va envuelto en enormes dispositivos de seguridad. Es el líder más expuesto del momento. Scholz no podía permitirse ningún desliz, puesto que las relaciones entre Berlín y Kiev han pasado por demasiados altibajos.
A Alemania se le reprocha haber sido una potencia europea condescendiente con Putin desde tiempos de su gran amigo, el canciller Gerhard Schröder, pieza fundamental en la relación de dependencia energética de Berlín respecto a Moscú. Los 16 años de Angela Merkel en el poder no solo no cambiaron esta dinámica, sino que incluso la acrecentaron.
Desde el inicio de la invasión rusa, Scholz ha prometido la máxima solidaridad a Kyiv. La llegada del líder a Berlín estuvo precedida por el anunció de otros 2.700 millones de euros de ayuda, que hacen subir el monto final a 17.000 millones de euros. Alemania es el primer contribuyente europeo a la ayuda militar a Ucrania, solo superado por Estados Unidos, admitió Zelenski en Berlín.
Pero también ha sido el país que frenó -aunque finalmente accedió- los suministros de los tanques Leopard2 a Kyiv, además de seguir rechazando el envío de cazas occidentales.
El Carlomagno es un galardón con carácter de histórico, que año a año desde 1950 distingue personalidades políticas o instituciones destacadas por su aportación al proyecto europeo.
Lo han recibido desde cancilleres alemanes, desde Konrad Adenauer a Merkel, y presidentes franceses, como Emmanuel Macron, a dos papas, Juan Pablo II y Francisco -en 2004 y 2016, respectivamente-, así como algún rey -como Juan Carlos I, en 1982- e incluso un presidente de Estados Unidos -Bill Clinton, en el 2000-
También lo recibió Felipe González, en 1993 siendo presidente del gobierno español, o Javier Solana, en 2007 como secretario general de la OTAN, así como Salvador de Madariaga, en 1973.
En 2022, con Europa ya bajo tensión por el rumbo hostil de Moscú, lo recibieron las líderes de la oposición bielorrusa Svetlana Tijanóvskaya, Veronika Zepkalo y Maria Kolesnikova.
El homenaje al coraje de las opositoras bielorrusas tuvo ya algo de premio honorífico a Zelenski, que empezaba a asombrar al mundo como líder inesperado y capaz de plantar cara a Rusia, unos meses después del inicio de la invasión a su país.

En el who is who del europeismo

Scholz corona con el Carlomagno al Zelenski más "europeo"



Marina Ferrer
Volodímir Zelenski recibió el premio Carlomagno a los valores europeos, de manos del canciller Olaf Scholz y en el histórico Salón de la Coronación de Aquisgrán (oeste alemán), un honor que tuvo rango de agradecimiento del conjunto de Europa al galardonado
"Europa tiene mucho que agradecerle al presidente Zelenski y al pueblo ucraniano", aseguró Scholz, quien recordó que la lista de los premiados con el Carlomango es un "who is who" del proyecto europeo.
El pueblo ucraniano representa "el coraje inconmensurable" ante una "guerra de agresión" contra un país que "tomó ya su decisión a favor de Europa" y que ahora afronta "imperialismo ciego" de Vladímir Putin, en palabras de Scholz.
Zelenski recogió su galardón en un momento clave de una contraofensiva que, según había asegurado aún en Berlín, "está casi lista", pero precisa más aportes de armas aliadas.
Lo hizo arropado no solo por la plana mayor alemana, sino de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, y el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, sus dos grandes aliados.
Nada en la ceremonia de Aquisgrán fue como siempre -incluido el retraso de una hora, debido a los dispositivos de seguridad. A Zelenski se le recibió con una ovación tan histórica como la Sala de la Coronación y algunos ojos humedecidos entre los presentes.
El acto estuvo precedido por el anuncio de Scholz, aún en Berlín, de otra partida de ayuda militar por 2.700 millones de euros -que incluye 30 Leopard1 y 20 carros Marder, 100 vehículos blindados de combate y 200 drones de reconocimiento. Ello eleva a 17.000 millones de euros la ayuda alemana a la defensa de Ucrania, la mayor de un socio europeo a Kyiv, solo superada por EEUU.
Zelenski reiteró asimismo desde Berlín su petición de aviones de combate y aseguró que no entra en sus planes atacar territorio ruso en su contraofensiva. "Adonde voy, lo hago oficialmente. No irrumpo en ningún lado", aseguró en su comparecencia desde la cancillería de Berlín, desde donde voló con Scholz hacia Aquisgrán.
La esperada contraofensiva está "casi lista". Pero le faltan "un par de visitas" a otros aliados, aseguró Zelenski, quien según fuentes diplomáticas volaría desde Aquisgrán a París.
La visita de Zelenski a Alemania había estado envuelta en un zigzag de filtraciones periodísticas y secretismo por parte del gobierno de Scholz. Cualquier movimiento del líder ucraniano precisa la absoluta discreción y cualquier desliz habría echado al traste un viaje complejo.
Zelenski agradeció reiteradamente el apoyo a Scholz, con quien ya se tutea, aunque ha tardado en perdonar a Berlín la pasada complicidad de dos cancilleres sucesivos -el socialdemócrata Gerhard Schröder y luego la conservadora Angela Merkel- con Moscú. Schröder fue la pieza clave en la dependencia energética respecto a Rusia, algo que Merkel no solo no cortó a raíz de la anexión de Crimea, en 2014, sino que incluso acrecentó.
A Scholz le correspondió cortar esa dependencia y comprometerse a la máxima solidaridad con Kyiv, lo que además del aporte de armas se ha traducido en la acogida de más de un millón de ucranianos. Pero los movimientos de Scholz han sido una lentitud exasperante. Durante meses frenó la entrega de los tanques carros Leopard2 y sigue rechazando el envío de cazas occidentales.
Los desacuerdos pasados quedaron enterrados este domingo entre Berlín y Aquisgrán. El Carlomagno, instituido en 1950, es un galardón que han recibido desde los padres de la UE, Jean Monnet (1953) y Robert Schuman (1958), a los papas Juan Pablo II (2004) y Francisco (2016).
También fue entregado a figuras como el premier británico Winston Churchill (1955), el presidente del gobierno español Felipe González (1993) y cancilleres alemanes y presidentes franceses, como Merkel (2008) y Emmanuel Macron (2018). En la nómina de premiados quedan también Javier Solana (como secretario general de la OTAN, 2007) y el presidente de EEUU, Bill Clinton (2000).
El año anterior lo habían recibido las líderes de la oposición bielorrusa Svetlana Tijanóvskaya, Veronika Zepkalo y Maria Kolesnikova. Ya en ese reconocimiento al coraje de las bielorrusas estuvo muy presente Ucrania y se convirtió en un premio compartido a los defensores Kyiv, meses después de iniciada la invasión rusa.

jueves, 11 de mayo de 2023

Los sobrinos alemanes de Erdogan

 El vot turc alemany, l’altra estigmatització


“Som uns tres mili­ons i mig de ciu­ta­dans d’ori­gen turc a Ale­ma­nya. I uti­litzo molt cons­ci­ent­ment aquest terme, ciu­ta­dans d’ori­gen turc. Perquè uns es defi­nei­xen com a turcs; els altres, com a ale­manys; d’altres, com a turcs-ale­manys, i també hi ha els que es defi­nei­xen com a kurds. D’aquests tres mili­ons i mig, n’hi ha un milió i mig amb dret a vot a Tur­quia, dels quals en les dar­re­res elec­ci­ons van anar a votar un 45%. I d’aquests, un 65% ho van fer per Erdo­gan. S’hau­ria de rela­ti­vit­zar una mica la imatge que tots els ciu­ta­dans d’ori­gen turc d’Ale­ma­nya són pro Erdo­gan.” Cem Özde­mir, minis­tre d’Agri­cul­tura i exlíder dels Verds, intenta expli­car amb aques­tes xifres fins a quin punt és incor­recte ficar tota aquesta comu­ni­tat, la més popu­losa entre les d’ori­gen immi­grant d’Ale­ma­nya, en el sac dels “votants” de Recep Tayyip Erdo­gan. Ho fa des de la tele­visió pública ZDF, con­vi­dat a expli­car el poten­cial impacte d’aquest vot exte­rior en les elec­ci­ons de diu­menge que ve

“Reo­brir la via democràtica”

Els son­de­jos apun­ten a una pos­si­ble victòria opo­si­tora, encara que amb un marge molt estret. El milió i mig de votants poten­ci­als a Ale­ma­nya repre­senta el col·lec­tiu més nombrós d’elec­tors fora del ter­ri­tori de Tur­quia. A Özde­mir se’l pre­senta a la tele­visió com la figura més repre­sen­ta­tiva d’aquest grup de ciu­ta­dans no tan homo­geni com s’acos­tuma a sim­pli­fi­car. És un polític molt mediàtic, no només entre els ciu­ta­dans d’ori­gen turc, repre­sen­tant de la via pragmàtica dels Verds.

Ell mateix és fill d’un d’aquells matri­mo­nis arri­bats als anys sei­xanta a Ale­ma­nya per tre­ba­llar. Va néixer fa 57 anys en un poblet del sud ale­many, Bad Urach, i té l’accent carac­terístic de molts ciu­ta­dans del land de Baden Württem­berg. Però se’l con­ti­nua con­si­de­rant el polític “turc” per excel·lència del país. O la veu més sig­ni­fi­ca­tiva d’aquest col·lec­tiu, com el pre­senta d’acord amb les nor­mes de la cor­recció política Mari­etta Slomka, la mode­ra­dora de l’infor­ma­tiu.

Özde­mir explica també que ell mateix figura entre els que no tenen dret a vot a les elec­ci­ons pre­si­den­ci­als i par­la­mentàries de diu­menge. I no s’amaga de quina seria la seva opció, si hagués pogut votar: l’opo­si­tor Kemal Kiliçdaro­glu. És l’opció del seu par­tit, els Verds, que la set­mana pas­sada van apro­var una reso­lució en què es cons­ta­tava que “hi ha l’opció de posar fi al lide­ratge tota­li­tari del pre­si­dent Erdo­gan i reo­brir la via de la democràcia”.

Inter­lo­cu­tor de Merkel

Que Özde­mir parli sense embuts de les seves pre­ferències polítiques a Tur­quia no estra­nya ningú a Ale­ma­nya. Des d’abans d’esde­ve­nir minis­tre, ha estat sovint sota custòdia poli­cial –tant ell com la seva dona, Pía Cas­tro, peri­o­dista argen­tina, i els seus fills– per ame­na­ces de l’entorn d’Erdo­gan. Fa anys que cri­tica cadas­cuna de les deten­ci­ons i empre­so­na­ments de peri­o­dis­tes o altres ciu­ta­dans ale­manys a Tur­quia, a més de denun­ciar la repressió dels kurds o altres par­tits opo­si­tors.

El 1994 va fer història com a pri­mer dipu­tat d’ori­gen turc al Bun­des­tag (Par­la­ment fede­ral). Des d’ales­ho­res, la presència d’altres par­la­men­ta­ris fills de la immi­gració turca s’ha ampliat a gai­rebé tot l’espec­tre del Bun­des­tag.

Serap Güler, de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU); Ates Gürpi­nar, de l’Esquerra, i Macit Kara­ah­me­to­glu, del Par­tit Soci­al­demòcrata, són alguns d’aquests repre­sen­tants a qui aquests dies es con­voca a par­lar de les elec­ci­ons de Tur­quia per insis­tir que, per pri­mer cop en vint anys, es donen pos­si­bi­li­tats de gua­nyar a l’opo­sició. També en què el vot exte­rior ale­many pot ser clau per a Erdo­gan. Kiliçdaro­glu ha estat també entre­vis­tat a la tele­visió pública, on ha expli­cat el seu propòsit d’estrènyer els lli­gams amb Ale­ma­nya des de la pre­sidència. Això no seria del tot nou: Erdo­gan va ser inter­lo­cu­tor pre­fe­ren­cial d’Angela Merkel, que es va haver d’empas­sar els insults públics del pre­si­dent turc.

Infor­ma­tius espe­ci­als

A canvi, va acon­se­guir el famós acord entre la Unió Euro­pea (UE) i Tur­quia que va aju­dar a tallar l’arri­bada de refu­gi­ats pre­ci­pi­tada per la crisi migratòria del 2015.

A Erdo­gan se’l veu com a figura estratègica o glo­bal player, no només per reduir l’arri­bada de més immi­gració irre­gu­lar, sinó també per fer de mit­jan­cer amb Rússia, des de la seva con­dició de soci de l’OTAN. Són molts els fac­tors en pro i en con­tra de l’actual pre­si­dent. Però està clar que l’esta­blish­ment ale­many con­fia en una victòria de Kiliçdaro­glu.

El pro­nun­ci­a­ment de la cúpula dels Verds era una aposta explícita pel líder opo­si­tor, tot i que no se l’esmen­tava. Que ho faci el par­tit de la minis­tra d’Afers Estran­gers, Anna­lena Baer­bock, i del vice­can­ce­ller i minis­tre d’Eco­no­mia, Robert Habeck, és més que simp­tomàtic. Les tele­vi­si­ons públi­ques, ARD i ZDF, tenen pre­pa­rats espe­ci­als per seguir les elec­ci­ons de diu­menge des de Tur­quia. I, des dels seus infor­ma­tius, es qua­li­fica sense embuts Erdo­gan de líder autòcrata.

“És difícil saber com afecta aquesta presa de par­tit de l’esta­blish­ment ale­many els ciu­ta­dans d’ori­gen turc. Espe­ci­al­ment els més grans, que són els que majo­ritària­ment con­ser­ven la naci­o­na­li­tat i el dret a votar allà”, expli­cava Jens Bas­tian, expert en política turca de l’Ins­ti­tut Ale­many per a Política Inter­na­ci­o­nal i Segu­re­tat (SWP), en una reunió amb cor­res­pon­sals estran­gers de Berlín.

Són molts els estig­mes que acu­mula aquest col·lec­tiu d’immi­grants. Molts d’ells aca­ben sen­tint-se “repre­sen­tats” per Erdo­gan i igno­rats o menys­tin­guts per la soci­e­tat ale­ma­nya.

“Que man­tin­guin el dret a vot a Tur­quia no vol dir que no vul­guin la inte­gració a Ale­ma­nya”, explica el politòleg Özgur Özva­tan, de la Uni­ver­si­tat Hum­boldt de Berlín.  “És abso­lu­ta­ment injust que se’ls arribi a recri­mi­nar que vagin a votar per a un país on ja no viuen o, fins i tot, on no han vis­cut mai. Hi ha mol­tes raons per interes­sar-se per la política del país d’ori­gen i, alhora, fer-ho pel país on es viu”, hi afe­geix.

El vot exte­rior turc es va obrir el 27 d’abril a con­so­lats i altres punts de tot Ale­ma­nya i es va tan­car dimarts pas­sat, cinc dies abans de la jor­nada elec­to­ral a Tur­quia. A diferència de les elec­ci­ons del 2014 i el 2018, aquest cop no hi va haver grans actes elec­to­rals, ni de l’AKP d’Erdo­gan ni de l’opo­sició. El minis­tre de l’Inte­rior de Rin del Nord-Westfàlia, Her­bert Reul, va denun­ciar “ingerències inac­cep­ta­bles” des del par­tit d’Erdo­gan o les mes­qui­tes del país per influir en el vot exte­rior.

Creix la par­ti­ci­pació


A Nurem­berg, al sud, es van col·locar car­tells de l’AKP, final­ment des­pen­jats per ordre de les auto­ri­tats locals. Al land renà, el més poblat del país, s’hi con­cen­tren prop de mig milió de ciu­ta­dans amb dret a vot a Tur­quia.

El 65% de vot erdo­ga­nista del 2018 va ser un per­cen­tatge molt més alt que la mit­jana que va obte­nir ales­ho­res el pre­si­dent al seu país –un 53%.

L’index de par­ti­ci­pació del vot exte­rior ale­many es va situar, en canvi, molt per sota del regis­trat a Tur­quia –un 45% a Ale­ma­nya, per un 86 % al ter­ri­tori turc–. Segons xifres pro­vi­si­o­nals del Cen­tre d’Estu­dis Turcs d’Essen (a Renània), fins diu­menge pas­sat, dos dies abans de tan­car-se el vot exte­rior, a Ale­ma­nya havien anat a votar 642.000 per­so­nes, xifra que suposa un 19% més que en les elec­ci­ons del 2018.

Lo de todos los días en Ratingen

 Un antivacunas provoca una explosión dantesca en un bloque de viviendas alemán

Joana Serra
La secuencia de los hechos es aún materia de investigación. Pero todo apunta a que un hombre de 57 años, con antecedentes por delitos menores pero conocido como seguidor de teorías conspiranoicas y movimientos antivacunas, provocó una explosión dantesca en su vivienda, en un bloque de 10 plantas. Ocurrió sobre las 11 de la mañana en la localidad de Ratingen, en un extrarradio del populoso "Land" de Renania del Norte-Westfalia. El mismo sospechoso abrió la puerta a los agentes policiales que acudieron a su viviena. Lo hicieron en una inspección que parecía de rutina, alertados por la sociedad arrendataria del edificio y ante los síntomas de que algo raro ocurría en ese departamente.
Inmediatamente se produjo una violenta detonación que provocó graves quemaduras tanto en dos agentes policiales que participaban en el operativo, así como en diez miembros del cuerpo de bomberos que acudieron al lugar tras la detonación.
El propio inquilino sufrió asimismo heridas de gravedad, no se sabe si debidas a la explosión o derivadas de su detención o forcejeo con los agentes. Tras la detonación se desplegó un notable operativo policial, incluidas fuerzas especiales, mientras se acordonaba toda la zona residencial.
Pero además de la explosión en sí misma o la conmoción general en los vecinos, las investigaciones en curso apuntan a un drama familiar, así como a la posibilidad de que su propio causante hubiera buscado deliberadamente atraerse al lugar a la policía.
Dentro de la vivienda, los agentes policiales encontraron un cadáver. Aparentemente no se trata de una víctima mortal de la detonación, sino de alguien que llevaba ya bastante tiempo muerto.
 Según el diario sensacionalista "Bild", el cuerpo hallado en el interior de la vivienda es el de la madre del causante de la detonación. Ambos vivían en ese departamento.
Dicho medio apunta asimismo a la tesis de la trampa policial. El inquilino en cuestión parecía poseído por las teorías conspiranoicas y aversión a las fuerzas policiales, a las que consideraba "cómplices" del sistema represor que había impuesto la vacunación obligatoria contra la covid.
El ministro del Interior del "Land", el más poblado del país y también entre los más afectados por las bolsas de pobreza y precariedad de Alemana, pidió no entrar en especulaciones y esperar el resultado de las investigaciones. "Me parece increíble que los agentes implicados en un operativo tengan que literalmente arriesgar sus vidas de esta manera. Es una locura inconcebible", afirmó Herbert Reul, el titular de Interior regional.
En términos parecidos se pronunció la ministra federal del gobierno de Olaf Scholz, la socialdemócrata Nancy Faeser: "Es inconconcible que un operativo de rutina pueda derivar en un suceso tan terrible", afirmó.

martes, 9 de mayo de 2023

Ach, die Ossis

 La violencia y el potencial electoral de la ultraderecha se disparan en el este alemán

Marina Ferrer


Un grupo de chicos y chicas de entre 15 y 16 años, muchos de origen inmigrante y con varias de las muchachas portando el velo islámico, tiene que abandonar de madrugada y bajo protección policial una colonia de vacaciones a orillas del Heidensee, un lago en las afueras de Berlín. Primero recibieron insultos de un grupo de adolescentes locales y alcoholizados. Del racismo verbal se pasó al acoso físico, a aporrear las ventanas donde trataban de dormir los visitantes. A medianoche se avisó a la policía y luego a los padres del grupo acosado, que sobre las tres de la madrugada del domingo se los llevaron a casa.
Es el relato de una de las situaciones que pueden darse en cualquier punto de Brandeburgo, el “Land” que envuelve Berlín, salpicado de hermosos lagos y colonias vacacionales. El caso saltó esta semana a los medios, entre condenas y pronunciamientos de estupor. Para el grupo de adolescentes llegados de la capital el asalto quedó en susto y vuelta a casa. Para los agresores puede que sea la “medalla” de la que presumirán ante otros colegas.
Cada día sufren agresiones de la ultraderecha cinco personas en Alemania, según cifras presentadas este martes en Berlín y relativas a 2022. Los puntos álgidos se concentran en los “Länder” del este, territorio de la extinta Alemania comunista. Es una cifra récord, que además se ha duplicado en el caso de agresiones a menores -520 víctimas, del total de 288 de 2021. Junto a las agresiones físicas, se han triplicado las coacciones, insultos o amenazas por motivos racistas o antisemitas.
“La ultraderecha representa la máxima amenaza para la seguridad de Alemania”, afirmó el presidente del Departamento Federal de la Policía de lo Criminal, Holger Münch, al presentar la estadísticas de criminalidad política junto a la ministra del Interior, Nancy Faeser. El total de delitos de transfondo político subió en 2022 a 60.000, el nivel más alto desde que empezaron estos registros. Por delitos de transfondo político se entiende el del radicalismo izquierdista o los movimientos heterogéneos que empezaron con las protestas de los antivacunas. Del cómputo total, un 41 % corresponde a la ultraderecha -frente al 31 % de la izquierda radical-. Pero la peligrosidad extrema radica también asimismo alcanzaron cifras récord en potencial electoral, lo que asimismo se produce en la mitad este del país.
Los sondeos sitúan ahora a Alternativa para Alemania (AfD), única formación ultraderechista con escaños en el Bundestag (Parlamento federal) como primera fuerza en intención de voto en todos los “Länder” del este, con la única excepción de Berlín. A la primera encuesta mostrando esta dirección del diario sensacionalista “Bild” han seguido muestreos similares en otros medios. Ese rotativo podía considerarse “parte interesada”. El racismo que emanan a menudo sus portadas no difiere mucho del discurso xenófobo de la AfD, a lo que se une su clara hostilidad hacia el tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz.
La tendencia al alza de la AfD no es exclusiva del este, que a efectos demográficos tiene poco peso en el conjunto del país. Sucesivos sondeos de las dos cadenas públicas nacionales, ARD y ZDF, sitúan a este partido en tercera posición, de producirse ahora elecciones generales. La primera posición la ocupa la opositora Unión Cristianodemócrata (CDU), que abandonó el centrismo que tuvo bajo el liderazgo de Angela Merkel para dar un giro a la derecha. El segundo puesto es para el Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz, mientras que por detrás de la AfD se sitúan los Verdes, en caída libre, y los liberales.

lunes, 8 de mayo de 2023

El vecino erdoganista

El voto exterior turco, ante su prueba de fidelidad a Erdogan

Marina Ferre


“Según cuál sea el resultado, me buscaré un billete de vuelta a Turquía o una tumba en Berlín”, escribía esta semana en “Der Spiegel” el periodista Can Dündar, exiliado en Alemania y condenado a 50 años de prisión en su país en sucesivos procesos por terrorismo o espionaje. La frase no es propia, sino “adoptada” de otro turco exiliado, aclara, en la columna que acompaña al reportaje de dicho semanario de referencia, que dedica su portada al rostro pétreo de Recep Tayyip Ergogan. Por primera vez en 20 años, al presidente turco no lo dan las encuestas como “imbatible”, recuerda la publicación. A la alianza entre seis partidos –entre ellos, el pro-kurdo HDP--, con Kemal Kiliçdaroglu como candidato único le reconocen algunos sondeos opciones a imponerse a Erdogan, aunque por una ventaja mínima.
El millón y medio de ciudadanos de Alemania con derecho a voto en las elecciones presidenciales y parlamentarias de Turquía del domingo 14 de mayo puede ser un factor clave. Supone aproximadamente la mitad de los germano-turcos que viven en el país, incluidos los nacidos en Alemania, y corresponde a los que mantienen la nacionalidad y derecho a voto turco. Es decir, quienes mantienen un vínculo con su país de origen. Es el mayor colectivo de electores fuera del territorio turco. Y su voto fue, hasta ahora, claramente “erdoganista”. En 2018, con un índice de participación del 46 %, el presidente y líder del partido islamista AKP se impuso en el voto exterior alemán por un 65 %. Más de diez puntos por encima del total en su país y que le dio la victoria en la primera vuelta –un 53 %, con un índice de participación nacional del 86 % entre sus 64,1 millones de ciudadanos con derecho a voto--.
Para los 1,5 millones de potenciales votantes de Alemania las urnas se abrieron en una veintena de ciudades alemanas el 27 de abril y se cierran este martes, cinco días antes de la jornada electoral en Turquía. El consulado general berlinés ha sido estos días escenario de largas colas de votantes que dejan montañas de basura, para disgusto del vecindario del barrio del extremo oeste de la capital donde se encuentra. O al menos así lo relataba el sensacionalista diario “Bild”. Para este medio, la elección ha llevado el “caos” a esa zona residencial, alejada de los barrios multiétnicos de Kreuzberg, Neükölln o Wedding, donde se concentran los aproximadamente 200.000 ciudadanos de raíces turcas de la capital alemana y donde más de la mitad de la población es de origen extranjero.
En las elecciones de 2014 se habilitó para el voto exterior turco el Olympiastadion berlinés, ya en las afueras de la capital y más alejado de los barrios propios de la inmigración. Esta vez se acercaron algo más las urnas al ciudadano. No ha habido grandes actos de campaña ni mucho menos la presencia de Erdogan, que en anteriores comicios llenó pabellones alemanes entre arengas e insultos a la entonces canciller Angela Merkel. Pero la campaña turca ha estado muy presente en los medios, no solo en los medios citados, además de en el debate político.
Probablemente el nombre del exiliado Dündar diga poco o nada a muchos de estos votantes germano-turcos. Tampoco les debe haber llamado la atención la portada de “Der Spiegel” hostil a Erdogan. Es un colectivo más que acostumbrado a que se le dediquen titulares, portadas o reportajes no exactamente amistosos, sean medios serios o prensa amarilla, especialmente cuando se trata de la política de Turquía. Erdogan es una figura que crea rechazo entre la clase política alemana, pero al que asimismo se reconoce como clave en la geopolítica global, en tanto que socio de la OTAN. Por no hablar de su papel para frenar la llegada de refugiados en la crisis migratoria de 2015, en virtud del acuerdo entre Turquía y la Unión Europea (UE) promovido entonces por Merkel.
“Con los comicios parlamentarios y presidenciales turcos se abre la opción de dejar atrás los años de liderazgo autoritario de Erdogan y volver a la vía de la democracia”, según la resolución aprobada por la cúpula de los Verdes. Es decir, el segundo socio en el tripartito del canciller Olaf Scholz entre socialdemócratas, ecologistas y liberales. Es el partido de la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, quien fuera del ámbito de su partido no puede emitir “recomendaciones” electorales. Tampoco lo hará su correligionario y titular de Economía, Robert Habeck, con rango de vicecanciller tras Scholz. 

Sí se expresa sin reparos a favor de un triunfo opositor y un relevo en el poder el ministro de Agricultura, Cem Özdemir, expresidente de los Verdes y ejemplo de integración exitosa en la sociedad alemana. En 1994 marcó un hito al convertirse en el primer diputado de origen turco en el Bundestag (Parlamento federal) –nació en Alemania, el país al que llegaron hace décadas sus padres como otros tanto millones de inmigrantes turcos-. Y ha sufrido amenazas u hostilidades desde el entorno de Erdogan, lo que ha obligado a su familia a vivir bajo custodia policial en el corazón del Kreuzberg más “turco”. Özdemir es una opinión reclamada estos días en los medios alemanes, incluida la televisión pública ZDF, donde deja claro adónde iría su voto –al opositor--. Pero también que, como tantos otros germano-turcos de segunda o tercera generación, no tiene pasaporte turco ni derecho a voto.
“Hoy fui a votar. Gracias a todos los que me saludaron con cariño. Y a los que insultaron a mi madre para provocarme, que se los lleve Alá”, escribía en su cuenta el boxeador y bloguero berlinés Ünsal M. Arik, con 169.000 seguidores en su cuenta en twitter. Arik es autor de un libro autobiográfico donde cuenta su combate contra sí mismo, contra su estigmatización como “turco”, pero también a favor de los derechos humanos. “Espero que el puño de la democracia ponga fin a esta era”, proclama en twitter, ilustrado con un clip animado en que pide el voto para Kiliçdaroglu.