viernes, 22 de marzo de 2019

Ultras guays

La nova ultradreta holandesa agafa el control del Senat

Un nou par­tit ultra­dretà, fun­dat fa dos anys i mig, ha acon­se­guit pren­dre el con­trol del Senat d’Holanda a la coa­lició de govern del libe­ral Mark Rutte. Les elec­ci­ons als dotze con­sells pro­vin­ci­als holan­de­ses van donar una victòria mor­tal a l’ano­me­nat Fòrum per la Democràcia (FvD), lide­rat per Thi­erry Bau­det, de 36 anys i sense pla­ta­forma a escala naci­o­nal. Un líder que cuida la seva imatge d’home modern, cul­ti­vat o fins i tot exqui­sit, que veu la immi­gració com una amenaça a la civi­lit­zació supe­rior, la que ell creu repre­sen­tat.
El FvD tindrà pre­vi­si­ble­ment el mateix nom­bre d’escons al Senat que el libe­ral Par­tit de la Democràcia i la Lli­ber­tat (VVD) de Rutte. Entre els qua­tre par­tits de la coa­lició de govern –els libe­rals del pri­mer minis­tre i tres par­tits més cen­tris­tes– no tin­dran la majo­ria en aquesta cam­bra, on han de ser rati­fi­ca­des les lleis i els pro­jec­tes gover­na­men­tals.
Ha estat un cop per a Rutte, en el poder des del 2010 i afe­blit des de les dar­re­res gene­rals, el 2017. Ales­ho­res, el seu gran ene­mic va ser el Par­tit de la Lli­ber­tat (PVV) de Geert Wil­ders, que aspi­rava fins i tot a que­dar com a pri­mera força. Rutte va acon­se­guir man­te­nir la seva posició de lide­ratge i, després d’una dura nego­ci­ació, va lli­gar una coa­lició cen­trista sense incloure-hi l’islamòfob Wil­ders.
Dos anys després, la ultra­dreta clàssica del PVV ha per­dut pes al Senat, però la sor­presa l’ha donada aquest nou par­tit de la dreta radi­cal, teòrica­ment menys dura que el par­tit de Wil­ders, però igual­ment cen­trada en el dis­curs anti­fe­mi­nista, islamòfob i xenòfob.
Males pers­pec­ti­ves per a Rutte, si més no fins a les pròximes gene­rals holan­de­ses. I males pers­pec­ti­ves també per als par­tits esta­blerts de cara a les euro­pees, on les ultra­dre­tes con­ti­nen­tals volen donar el següent ensurt als bipar­ti­dis­mes tra­di­ci­o­nals.
En el cas holandès, els ana­lis­tes coin­ci­dien ahir a expli­car l’empenta d’aquesta nova ultra­dreta en l’impacte dei­xat per l’atac de dilluns pas­sat a Utrecht, on un ciu­tadà d’ori­gen turc va matar tres per­so­nes i en va dei­xar tres més de feri­des, a trets, dins un tram­via. Pri­mer es va par­lar d’un atac ter­ro­rista, després de crim fami­liar i, final­ment, ahir es va tor­nar a la tesi de l’atemp­tat, encara per acla­rir. Sem­bla ser que l’alarma per ter­ro­risme va donar ales a la ultra­dreta, en un país que en el pas­sat va ser model de con­vivència multiètnica.
Fins a les elec­ci­ons al Par­la­ment Euro­peu de finals de maig hi ha dues elec­ci­ons més on la ultra­dreta espera victòries morals o reals. Les de l’Estat espa­nyol, el pròxim 28 d’abril, on Vox aspira al màxim pro­ta­go­nisme i fins i tot a col·locar-se en el poder, en com­pli­ci­tat amb el PP i Cs. Només quinze dies abans s’hau­ran cele­brat les gene­rals a Finlàndia, on la ultra­dreta ja té un peu al poder, amb Futur Blau –una escissió dels més radi­cals Veri­ta­bles Fin­lan­de­sos– con a soci de coa­lició.

domingo, 17 de marzo de 2019

Qué fue de Daniel H.

El juicio a un refugiado resitúa a Chemnitz como polvorín del neonazismo

Gemma Casadevall

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Berlín, 17 mar (EFE).- La apertura este lunes de un juicio contra un refugiado sirio, acusado de la muerte de un cubano-alemán, colocará de nuevo a la ciudad de Chemnitz en el objetivo mediático como exponente de polvorín neonazi del este profundo de Alemania. 
Alaa S. un sirio de 23 años llegado a Alemania con la crisis migratoria de 2015, deberá responder por la muerte a cuchilladas de Daniel H., de 35 años e hijo de una cubana y de un alemán, ocurrida entre las 03.15 y las 04.00 de la madrugada del pasado 26 de agosto. 
No está aclarada la autoría del crimen, presuntamente generado por una pelea entre cuatro hombres -la víctima y un amigo suyo, un germano-ruso que resultó gravemente herido, además del acusado y al menos otro refugiado, Farah A., un iraquí de 22 años huido desde entonces. 
En el cuchillo no hay huellas de ADN del acusado, sino de la víctima mortal, del herido y de una tercera persona, según el semanario "Focus"; tampoco hay testimonios sólidos de lo ocurrido, prosigue ese medio, mientras que el procesado se declara inocente. 
El crimen hubiera quedado en un suceso trágico con implicación de dos refugiados de no haber sido porque horas después de esa muerte se difundieron por las redes sociales mensajes llamando a "limpiar las calles de extranjeros". 
Chemnitz, con 246.353 habitantes, es un bastión del neonazismo en Sajonia, un "Land" donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) fue la fuerza más votada en las elecciones generales de 2017, con un 27 %. 
Ese mismo domingo 26 de agosto se materializaron las primeras escenas de acoso, intimidaciones y golpes en las calles a inmigrantes, perseguidos por grupos de ultraderechistas. 
En los días siguientes se registraron movilizaciones de miles de seguidores y líderes locales de AfD, desfilando en convocatorias de la islamófoba Pegida y otros grupos neonazis. 
La estatua de Karl Marx -símbolo de Chemnitz, que en tiempos de la Alemania comunista se llamó Karl-Marx Stadt- se convirtió en epicentro de las movilizaciones de la derecha radical, así como de contramanifestaciones de signo cívico e izquierdista. 
Se sucedieron grandes despliegues policiales y muchas llamadas a la calma, incluido un concierto contra el racismo con lema "Wir sind mehr" -"Nosotros somos más"-, capitaneado por la banda punk "Die Toten Hosen", que aglutinó a 65.000 personas. 
Del estallido de rabia neonazi se pasó al escándalo político protagonizado por el jefe de los servicios secretos de Interior, Hans Georg Maassen, quien cuestionó que se hubieran producido tales "cacerías" de extranjeros. 
La coalición entre conservadores y socialdemócratas de Angela Merkel vivió semanas de tensiones hasta que se relevó a Maassen, pese al intento por mantenerlo en su puesto del ministro del Interior, Horst Seehofer, de la Unión Socialcristiana bávara (CSU). 
Chemnitz no solo no ha recuperado la normalidad en los siete meses transcurridos, sino que se han sucedido las noticias relacionadas con el espectro ultraderechista. 
En octubre se desmanteló una célula terrorista integrada por siete neonazis de la ciudad. Esta semana pasada, la Fiscalía informó de un centenar de correos electrónicos amenazantes contra políticos y otras figuras comprometidas contra el racismo en Chemnitz. 
El juicio contra el refugiado sirio se celebrará, por razones de seguridad, en la Audiencia Territorial de Dresde, la capital de Sajonia, aunque su desarrollo compete a la jurisdicción de Chemnitz. 
A las medidas especiales desplegadas en Dresde, cuna del movimiento "Pegida", se sumarán las previstas para Chemnitz, donde este lunes se espera una marcha neonazi en honor a Thomas Haller, un cabecilla local muerto recientemente de cáncer. 
Haller, líder del grupo "HooNaRa" -"Hooligans-Nazis-Racistas"- fue homenajeado la semana pasada en el estadio local, en cuya pantalla se proyectó un retrato suyo, mientras se desplegaba una pancarta en letras góticas y se lanzaban bengalas en su honor. 
Las autoridades de Chemnitz han preparado un fuerte dispositivo de seguridad para el desfile fúnebre del lunes, que coincidirá con la apertura del juicio en la capital sajona, Dresde. EFE gc/jcb

jueves, 14 de marzo de 2019

La enésima


Bildergebnis für merkel 2019

Merkel, un año entre la cuenta atrás y el complejo relevo

Gemma Casadevall

Berlín, 14 mar (EFE).- La gran coalición alemana -la "Groko"- cumplió este jueves un año, marcada por la pregunta de hasta cuándo permanecerá al frente de la potencia europea la canciller Angela Merkel, determinada a culminar una retirada ordenada del poder. 
El 14 de marzo de 2018, tras seis meses de férrea negociación en busca de una mayoría, Merkel abrió su cuarto mandato con los votos de bloque conservador y del Partido Socialdemócrata (SPD), resignado a reeditar una alianza de gobierno que inicialmente no deseó. 
Los comicios generales de 2017 habían dejado a conservadores y socialdemócratas bajo mínimos históricos y erigido en tercera fuerza a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), descartada como aliado por el resto del espectro parlamentario. 
Merkel logró la reelección con una mayoría sólida, aunque se le escaparon 35 votos de la bancada gubernamental, reveladoras de las heridas dejadas por un pacto de coalición que incluyó algunos "regalos" al SPD -como la cartera de Finanzas-. 
"No es para ir de fiesta. Pero sí hay motivos para celebrar", afirmó la líder del SPD, Andrea Nahles, al hacer balance del primer año de la gran coalición, pese a la desoladora situación de su partido, que no logra detener su caída en intención de voto. 
"La pregunta ¿hasta cuándo? acompaña a Angela Merkel como una mosca molesta", escribe este jueves el columnista Nico Fried en "Süddeutsche Zeitung", diario de referencia de la prensa seria, dos días después de que el tabloide "Bild" planteara esa cuestión. 
La actual gran coalición es la tercera que lidera Merkel -gobernó bajo esta fórmula de 2005 a 2009 y de 2013 a 2017-, lo que acentúa la percepción de que se ha abusado de una alianza a la que solo debería recurrirse cuando no queda otro remedio. 
Merkel, con 64 años y más de 13 en el cargo, empezó a organizar un relevo ordenado el pasado octubre tras nuevas y dolorosas caídas de electorado en comicios regionales, al anunciar con no buscaría la reelección como líder conservadora ni como canciller. 
Lo primero se materializó el pasado diciembre en el congreso de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que presidía desde 2000, que eligió para su sucesión a Annegrett Kramp-Karrenbauer, apodada AKK y teóricamente leal a la línea de Merkel. 
Para lo segundo, la fecha límite es 2021, fin regular de la legislatura, aunque desde el ala más conservadora de la CDU -la llamada "Werteunion"- se alzaron ya las voces pidiendo un relevo "a ser posible, pronto", a favor de AKK en la Cancillería. 
La cuestión no es tan sencilla, puesto que con AKK defiende posturas más conservadoras que Merkel, a la que a menudo se ha reprochado haber "socialdemocratizado" a la CDU. 
El partido ha dado con AKK un giro derechista que ha contribuido a calmar las aguas con su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), pero que harían difícil otra alianza con el SPD o pasar a una coalición con los Verdes, formación emergente en el panorama alemán. 
La impaciencia se hace palpable asimismo en el ámbito económico, como mostraba el balance difundido también estos días por Federación de la Industria Alemana (BDI), cuyo presidente, Dieter Kempf, hablaba de una "insatisfacción masiva" en el ámbito empresarial por el trabajo de la gran coalición. 
La economía alemana ha perdido fuelle -el producto interior bruto (PIB) creció en 2018 un 1,4 %, tras el 2,2 % del año anterior- y tras la solidez del mercado laboral -con un 5,3 % de media nacional, en enero- se esconde una fuerte precarización del trabajo. 
Los alemanes se han "cansado" de la "Groko", aseveraba este jueves "Bild", de acuerdo con un sondeo según el cual un 61,6 % de los alemanes están insatisfechos con el actual gobierno. 
La encuesta de este tabloide -cada vez más decantado hacia el populismo de derechas- contrasta con la difundida unos días atrás por el instituto demoscópico Forsa, según la cual un 67% de los alemanes quieren que Merkel agote la actual legislatura. 
La expresión "Merkel-Dämmerung" -"ocaso de Merkel"- es término acuñado en los medios alemanes desde hace ya bastante tiempo, aunque la propia canciller se encargó de desarmarlo puntualmente con su imbatibilidad en las urnas. 
Iniciada ya su retirada gradual, Merkel dejó claro que sigue muy en activa en la última Conferencia de Seguridad de Múnich, en febrero, donde dio una lección magistral de multilateralismo en el que fue, según opinión coincidente entre los medios del país, el mejor discurso de su vida. EFE gc/jam/fpa

jueves, 7 de marzo de 2019

De cuando no existía el #metoo


Alemania descubre el Picasso tardío a través de la colección de Jacqueline

Gemma Casadevall

Potsdam (Alemania), 7 de mar (EFE).- El Museo Barberini de Potsdam (Alemania) abre este viernes una exposición volcada en la fase tardía de Picasso, procedente de la colección de Jacqueline, su última esposa, y que incluye obra hasta ahora poco conocida del genio, además de once inéditos. 
"Puede que ustedes piensen que ya conocen estas obras. Pero seguramente no las vieron juntas ni en original, sino en catálogos o fotografías", afirmó Ortrud Westheider, directora de ese museo, inaugurado en 2017 en el corazón de Potsdam, ciudad vecina a Berlín. 
La muestra del Barberini está integrada por 136 obras, muchas de las cuales nunca se expusieron en Alemania -pese a que en el país hay dos museos dedicados a Picasso, uno en Münster y otro en Berlín, el Berggruen-. 
"En Alemania no se conoce suficientemente esa etapa final de la producción del artista. Ni en Alemania ni en buena parte de Europa", comentó por su parte el comisario de la muestra, Bernardo Laniado-Romero, quien dirigió los museos Picasso de Barcelona y de Málaga. 
La exposición abarca las dos últimas décadas de producción del genio, quien trabajó hasta prácticamente su muerte, en 1973, combinadas con fotografías del pintor, en su taller o en su casa del sur de Francia -la villa La Californie-, solo o con su esposa. 
Incluye pinturas, dibujos, esculturas y cerámicas, procedentes de la colección de Jacqueline, la mayorías de las cuales han sido cedidas por la hija de esta, Catherine Hutin. 
Hay once obras nunca expuestas anteriormente. "Aunque parezca imposible en un genio tan universal, con una obra que se ha expuesto en todas parte del mundo, sigue habiendo Picassos inéditos", comentó Laniado-Romero, mientras recorría el Barberini para la presentación ante los medios, previa a la inauguración del viernes. 
La obra inédita son dos cuadros, siete dibujos y dos esculturas, entre ellas un retrato de Jacqueline de 1954; se exhiben asimismo otras 50 obras solo ocasionalmente expuestas anteriormente, explicó la directora del museo. 
La protagonista casi omnipresente de la exposición es Jacqueline, quien conoció a Picasso en 1953, se convirtió en su esposa en 1961, y compartió con él su vida hasta la muerte del artista, en 1973. 
Los retratos de la musa, modelo y mujer del artista ocupan un el primero de los espacios de la muestra, en la que aparece sentada en su mecedora favorita o en otras situaciones domésticas. 
Mucho menos presente es Catherine Hutin, de quien se expone un retrato siendo una niña y otro ya en la adolescencia, que tiene previsto asistir a la inauguración, este viernes. 
"Catherine solía pasar las vacaciones en la villa La Californie, junto con algunos de los hijos del pintor", explicó Laniado-Romero, preguntado por la relación entre el genio y la hija de su mujer. 
Se trata de una exposición de obra tardía, que permite sin embargo asistir a sucesivos "retornos" de Picasso a fases pictóricas anteriores, lo que el comisario califica de una suerte de "metamorfosis artística permanente". 
El Barberini abrió sus puertas hace dos años y se ha consolidado en este corto plazo de tiempo como una de las salas de programación más ambiciosa de Potsdam, capital del "Land" de Brandeburgo y con el conjunto monumental del palacio de Sanssouci como principal foco de atención turística. 
La inauguración, a la que asistió la canciller Angela Merkel, fue posible por iniciativa del empresario y mecenas alemán Hasso Plattner, tras la reconstrucción de lo que fue un palacio barroco erigido por el emperador Federico II entre 1771 y 1772, destruido por los bombardeos de la II Guerra Mundial. 
Su exposición permanente está integrada básicamente por la colección del mecenas, que va del arte antiguo a los clásicos contemporáneos e incluso obras de Monet, Renoir, Sisley, Gerhard Richter y Andy Warhol. 
La exposición del genio malagueño, que lleva por título "Picasso. Obra tardía. De la colección de Jacqueline Picasso", estará abierta al público hasta mediados de junio. EFE 
gc/agf 

lunes, 4 de marzo de 2019

El i-voting más opaco



Els conservadors vencen a Estònia i la ultradreta guanya terreny al Bàltic

domingo, 17 de febrero de 2019

El discurso de su vida


Merkel planta cara a Trump i Rússia i defensa l’ordre multilateral


Penúltimo adiós

El Día del Espectador cierra una Berlinale expectante ante su nueva era

Gemma Casadevall



























Berlín, 17 feb (EFE).- La Berlinale cerró hoy con el "Día del Espectador", una jornada en que el festival se rinde al público corriente y en medio de las expectativas abiertas por el relevo en su cúpula, tras 18 años con Dieter Kosslick en su dirección.
El director saliente se dedicó un último baño de multitudes entre aplausos en la entrega del premio de Amnistía Internacional (AI) al filme brasileño "Espero tua (re) volta", donde las ovaciones se repartieron entre Kosslick y la directora premiada, Eliza Capai.
"Siempre me preguntan si la Berlinale es política. Cómo no va a serlo, si es reflejo de este mundo", dijo Kosslick, en alusión al filme premiado -que denuncia la represión policial contra las revueltas estudiantiles- y a tantas otras cintas del festival.
Kosslick, de 70 años, los mismos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como recordó, prolongó así en formato más modesto la despedida que se le brindó ayer en la entrega de los Osos, donde "Synonymes", del israelí Navad Lapid, ganó el Oro y "Gràce à Dieu", del francés François Ozon, el Gran Premio del Jurado.
El pase de la película brasileña era una de las múltiples sesiones de este domingo por las 27 salas que durante el festival proyectaron unos 400 filmes repartidos en sus múltiples secciones.
La Berlinale es un festival popular, en que salen a la venta unas 300.000 entradas para todas sus sesiones, incluidos los estrenos.
Esa es una de las señas de identidad del festival, que teóricamente mantendrán los sucesores de Kosslick, el italiano Carlo Chatrian y la holandesa Mariette Rissenbeek.
El dúo director siguió muy discretamente el discurrir de esta 69 edición del festival, pero todas las miradas se clavaron en ellos al recibir el saludo de Kosslick en un momento de la gala de los Osos.
Kosslick deja el puesto como un director cercano, que sabe suplir con chistes los deslices organizativos, pero cuestionado por su tendencia a colocar en competición a una serie de directores y estrellas que repiten en el festival.
Las ansias de cambio eran ya muchas, como evidenció una carta publicada antes de la designación de Chatrian y Rissenbeek, firmada por destacados directores alemanes, como Maren Ade, Doris Dörrie y Volker Schlöndorff, en que se pedía un relevo "transparente". El malestar era cada vez más audible entre el cine anfitrión y solo se calmó al echar marcha atrás la ministra alemana de Cultura, Monika Grütters, a sus planes de designar a una persona que se consideraba de su confianza para la sucesión.
Chatrian dirigía el Festival de Locarno desde 2013 y se encargará de la cuestión artística, mientras que Rissenbeek, nacida en Holanda pero afincada en Alemania, llevará la gerencia.
Del dúo se esperan aires nuevos, tras años de repetición de esquemas conocidos, en un festival que últimamente sufre sequía de nombres punteros y de estrellato sobre la alfombra roja.
Puede favorecerles un cambio, aunque leve, aplicado en el calendario: la próxima edición será del 20 de febrero al 1 de marzo, algo retrasada respecto a lo habitual.
La celebración en las primeras semanas de febrero coincide con los preparativos para los Oscar, un factor disuasorio para que los nominados se desplacen a un festival europeo que, además, no tiene la fotogenia de Cannes.
El próximo año la entrega de los Oscar será a principios de febrero y no debería haber impedimento para viajar luego a Berlín.
En la última edición de la "era Kosslick", la máxima estrella fue una amiga leal de la Berlinale, la actriz francesa Juliette Binoche, presidenta del jurado del festival de este año, quien dio brillo a la alfombra roja desde la apertura a la gala final.
Kosslick se dejó querer, de homenaje en homenaje, y acabó bailando con un gran oso de peluche, junto a Binoche y resto del jurado, al cierre de la gala del Berlinale Palast.
Pero la emotividad de la despedida no ocultaba que su edición de despedida no había sido ni la más concurrida, en cuanto a estrellas, ni tampoco la más rica, cinematográficamente, con 16 aspirantes en competición, frente a la veintena habitual. EFE  gc/fpa

sábado, 16 de febrero de 2019

Lo que más o menos bien acaba

Berlín dio el Oro al puzzle del israelí Lapid y honró la denuncia de Ozon

Gemma Casadevall


Berlín, 16 feb (EFE).- La Berlinale dio su Oso de Oro a Nadav Lapid y su "Synonymes", un filme trazado como un puzzle alrededor de un israelí de identidad perdida, y entregó el Gran Premio del Jurado a la denuncia de los pecados de la Iglesia, filmados por el francés François Ozon. 
El jurado, presidido por la actriz francesa Juliette Binoche y con el director chileno Sebastián Lelio entre sus miembros, optó así por un cineasta de culto -Lapid-, al frente de un filme que recorre los traumas del Israel militarizado a través de un exsoldado deambulante por París. 
Ozon obtuvo el merecido premio por "Gràce à Dieu", una película alejada de la órbita de personajes femeninos de anteriores filmes para centrarse en el manto de silencio con que la Iglesia pretende tapar la pederastia, en este caso basado en un escándalo real. 
El cine anfitrión recibió dos Osos de Plata a través de dos realizadoras de su cantera de nuevos talentos: Angela Schenelec, mejor dirección por "Ich war zu Hause, aber" ("I was at home, but"), mientras que Nora Fingscheidt obtuvo el Alfred Bauer, en memoria del fundador del festival, con "Systemsprenger" ("System crasher"). 
La primera se llevó el premio con un filme que dividió opiniones, alrededor de una madre de dos hijos incapaz de aplicar ternura a la tarea de recomponer su vida, tras la muerte del padre; la segunda gira en torno a una niña capaz de desarrollar violencia extrema, pero también de robar el corazón a sus desbordados terapeutas. 
Los Osos a la mejor interpretación, masculina y femenina, fueron para Wang Jingchun y Yong Mei, por el film que llegó al final de la Berlinale como favorito al Oro, "Di jiu tian chang" ("So long, my son"), de Wang Xiaoshuai, un drama familiar que retrata los estragos dejados en la sociedad china por la política del único hijo. 
Otro filme en el que se había visto a un aspirante a los premios principales, "La paranza dei bambini", basada en una novela de Roberto Saviano, presente en la ceremonia de premios, y centrada en un líder juvenil que se pone al frente de una banda criminal napolitana, obtuvo el premio al mejor guión. 
El cine latinoamericano, bien representado en anteriores ediciones, pero sin película a concurso en la sección oficial de esta Berlinale, entró en el palmarés a través de la argentina "Blue Boy", de Manuel Abramovich, Oso de Plata a mejor cortometraje. 
De vacío se fueron algunos consagrados, como Wang Quan'an, Oro en 2007 con "Tulla's Marriage" y de regreso ahora con otro filme rodado en Mongolia, "Öndog"; o como el turco-alemán Fatih Akin, quien tras ganar el máximo premio en 2004 con "Gegen die Wand" -"Contra la pared"- decepcionó ahora con su retrato de un asesino en serie. 
La 69 edición fue la última bajo la dirección de Dieter Kosslick, quien tras 18 años en el puesto recibió una clamorosa ovación de despedida, con el Berlinale Palast en pie, mientras la ministra de Cultura, Monika Grütters, sostenía que con su gestión había escrito "una página de la historia del cine". 
Fue un homenaje obligado al director saliente, al que se atribuye haber incurrido en la repetición de su nómina de directores, pero al que se reconoce mucha capacidad para la cercanía, sea hacia las estrellas o al ciudadano corriente, en un festival abierto al público y popular. 
La presente edición no fue ni de las más mediáticas en cuanto a presencias estelares sobre su alfombra roja ni de las más ricas cinematográficamente bajo su dirección. 
La competición quedó limitada a 16 aspirantes -lo habitual eran de 19 a 20-, tras retirarse a última hora, ya en pleno festival, la película "One Second", del maestro chino Zhang Yimou. 
La supresión se debió, según la explicación oficial, a "problemas técnicos, un argumento tras el que algunos vieron la mano de la censura china. 
Kosslick tuvo que encajar ese contratiempo y la Berlinale se quedó sin Zhang, nombre mítico en el festival desde que en 1987 ganara el Oro con "Red Sorghum", como recordó en la gala de los premios Binoche. 
El palmarés de su última edición no es perfecto -nunca lo son-, pero, por lo menos, no será tan duramente cuestionado en su totalidad como ocurrió en numerosas ocasiones bajo la "era Kosslick". 
La lista de máximos galardones discutibles durante la gestión del director es larga; el último exponente fue el Oro de 2018 a la rumana "Touch me not", aunque el más chocante que se recuerda fue el de 2005, que ganó "U-Carmen", una versión sudafricana de la ópera. EFE  gc/cr

La brasileña "Espero tua (re) volta", premio de Amnistía y de la Paz en la Berlinale

Berlín, 16 feb (EFE).- La película brasileña "Espero tua (re)volta", de Eliza Capai, se alzó este sábado con el premio Amnistía Internacional (AI) y con el del Cine por la Paz en la Berlinale con su alegato en favor de la educación igualitaria.
El filme, exhibido en la sección Generation, muestra la "represión que sufren escolares que tratan de defender el acceso a la educación libre", destacó el jurado de AI, mientras la cineasta Capai recibía el galardón, emocionada, como una invitación a "seguir luchando por ese derecho básico".
"Imagínense ustedes que sus hijos salen a la calle porque su gobierno quiere cerrarles las escuelas y reciben gases lacrimógenos y porrazos", apuntó la actriz austríaca Feo Aladag, del jurado de AI, al entregar el premio.
La película de Capai recibió asimismo el Premio de la Paz, que auspicia la Fundación Heinrich Böll, afín al partido de los Verdes alemanes, como exponente del cine comprometido con el coraje cívico, según la argumentación del jurado.
Ambas distinciones, la de AI y la de la Paz, forman parte de los galardones de los jurados independientes que preceden a la gala en que se entregan los Osos del festival en sus distintas categorías.
Los premios oficiales se desvelarán hoy en el Berlinale Palast por el jurado presidido por la actriz francesa Juliette Binoche, con el director chileno Sebastián Lelio entre sus miembros.
El viernes otorgó ya sus galardones la Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI), que ganó la película israelí "Synonymes" de Nadav Lapid, entre los filmes de la sección oficial, mientras que al italiano "Dafne", de Federico Bondi, le correspondió el de la sección Panorama.
Asimismo se entregaron el viernes los Teddys, galardones al cine orientado hacia la comunidad LGTB, el principal de los cuales fue para "Breve historia del planeta verde", dirigida por el argentino Santiago Loza, como mejor filme del festival alemán.
La cinta, una fábula en el que tres amigos realizan un viaje a pie durante el cual se fortalecen sus vínculos, fue proyectada en la sección Panorama, la segunda en importancia del festival, y recibió asimismo el premio del público en la gala de los Teddy.
El Teddy al mejor documental fue para la película chilena, con participación colombiana, "Lemebel", mientras que la producción chinoespañola "A Dog Barking at the Moon", recibió el Premio Especial del Jurado.
El documental premiado, proyectado en la sección Panorama, aborda la figura del escritor, artista plástico y activista Pedro Lemebel (1952-2015) y está dirigido por Joanna Reposi, quien al recoger el galardón recordó la situación de discriminación que sufren esos colectivos en parte del mundo.
"A Dog Barking at the Moon", dirigido por la cineasta china Xiang Zi, se centra en el drama que atraviesa una familia acomodada china a raíz de la homosexualidad del padre, que éste vive a escondidas, y ante la que la madre busca refugio en una secta.
La competición de la Berlinale está integrada por 16 aspirantes a los Osos, entre los que "My Son, so long", del chino Wang Xiaoshuai, así como "Öndog", rodada en Mongolia por su compatriota Wang Quan'an, y "Grâce à Dieu", de François Ozon, se consideran los favoritos.
Otro gran maestro chino, Zhang Yimou, que estaba asimismo entre los favoritos, tuvo que retirar de la competición su filme "One second", aparentemente por problemas técnicos, aunque algunos medios considera que ello se debió a la censura china. EFE
gc/cr/fa

viernes, 15 de febrero de 2019

Ositos


Asia y Francia, favoritas al Oso de Oro de la imprevisible Berlinale

Gemma Casadevall

Berlín, 15 feb (EFE).- El cine asiático, sea con la China que retrata Wang Xiaoshuai o la Mongolia de Wang Quan'an, así como el francés François Ozon y su denuncia de la pederastia en la Iglesia, son los favoritos al Oso de Oro de la Berlinale, que entregará el sábado el jurado que preside la actriz francesa Juliette Binoche. 
"Öndog", el poético filme rodado sobre la estepa mongola, y "Gràce à Dieu", la de Ozon, se colocaron entre las preferidas de la crítica de la revista del festival, "Screen", para los filmes a competición. 


Bildergebnis für berlinale 2019

El ranquin solo se publica en los primeros días de la Berlinale, un festival con reputación de imprevisible en cuanto a su palmarés, por lo que las perspectivas de los filmes proyectados a partir del martes quedan a merced de las quinielas entre pasillos. 
"Di jiu tian chang ("So Long, My Son"), donde Wang Xiaoshuai recorre 30 años de la historia china a través de un drama familiar, fue la última película presentada a competición, el jueves, y se situó de inmediato en el liderazgo de las quinielas oficiosas. 
Los dos representantes del cine asiático son nombres habituales del festival alemán -Wang Quan'an ganó el Oro en 2007 con "Tulla's Marriage", otra poética lección de cine rodada en Mongolia-, mientras que Ozon ha sido asimismo presencia frecuente en Berlín. 
Todos ellos dejaron sus nombres inscritos en el palmarés de anteriores ediciones, lo mismo que Zhang Yimou, el maestro del que se esperaba ver "One second", excluida en el último momento de la competición por unos problemas técnicos tras los que algunos han visto la mano de la censura china. 
Junto a los mencionados consagrados se dan firmes opciones a premio a nuevos talentos, como la macedonia Teona Strugar Mitevska, quien compitió con un filme de corte feminista muy acorde con el compromiso declarado de la Berlinale con el cine hecho por mujeres. 
La española "Elisa y Marcela", en torno a dos mujeres que logran casarse en la Galicia de 1901 gracias a una trampa, también encaja en ese compromiso y su directora, Isabel Coixet, es amiga fiel de la Berlinale, donde ha presentado nueve películas en toda su carrera. 
Italia hizo vibrar al festival con "La paranza dei bambini", de Claudio Giovannesi y con guión de Roberto Saviano, al servicio de una historia de clanes juveniles en el criminalizado Nápoles. 
El israelí Nadav Lapid dividió opiniones con "Synonymes, un cinta en torno a un desarraigado compatriota que deambula por París, lo mismo que ocurrió con "Répertoire des villes disparues", un filme de pueblos zombies del canadiense Denis Côte. 
El alemán Fatih Akin, Oro en 2004 con "Gegen die Wand" ("Contra la pared"), fue para algunos la gran decepción con su retrato de una decrépita Alemania, mientras otros lo encumbraron como una lección de cómo convertir lo feo en arte. 
A su actor, Jonas Dassler, en el papel del asesino en serie de prostitutas, se le ve en la Berlinale como un firme aspirante a la Plata como mejor actor -en reñida competencia con los protagonistas de Ozon. 
Para el Oso de la mejor actriz las apuestas apuntan a la joven protagonista de "Systemsprenger", Helena Zengel, la desgarradora niña capaz de desarrollar la máxima violencia y también ternura, entre desbordados asistentes sociales y terapeutas. 
Otras destacadas interpretaciones femeninas fueron la de Valerie Pachner, en el filme austríaco "Der Boden unter den Füssen" ("The ground beneath my feet"), y la de Maren Eggert, en la alemana "Ich war zu Hause, aber" ("I was at home, but"), otra representante del cine anfitrión que dividió opiniones. 
La Berlinale se ha ganado la etiqueta de festival imprevisible, sobre todo en los 18 años bajo la dirección de Dieter Kosslick, quien con esta 69 edición dejará el cargo. 
Su lista de máximos galardones cuestionados es larga; el último exponente fue el Oro de 2018 a la rumana "Touch me not", filme que provocó en su pase muchas deserciones, aunque el más chocante fue el que ganó, en 2005, "U-Carmen", una versión sudafricana de la ópera de Bizet. EFE 
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La Berlinale vibra con una Aretha inédita y con el punk alemán de "Die Toten Hosen"


Berlín, 15 feb (EFE).- La Berlinale vibró este viernes, víspera de la entrega del Oso, con una Aretha Franklin inédita gracias a material recuperado de 1972, seguido de un documental sobre "Die Toten Hosen", la banda de punk alemán que arrasa en Argentina. 
"Amazing Grace" es el título del legendario álbum de la reina del soul y también del filme presentado, en la sección oficial del festival, pero fuera de concurso, por el cineasta Alan Elliot. 
Más que una película, se trata de un proyecto cinematográfico, editado a partir del material grabado en el concierto en Los Ángeles, por encargo de Warner Brothers. 
Franklin tenía por entonces otros planes cinematográficos y el material quedó sin editar durante 35 años, explicó Elliot, quien no consiguió convencer a la cantante -"no tenía ganas de hablar conmigo del proyecto", admitió. 
"Tenía sentido editarlo ahora. Es material que recupera la carga de alegría y esperanza que transmitía Aretha. Algo muy necesario en estos tiempos", añadió Elliot sobre su protagonista, fallecida en 2018. 
El concierto del Nuevo Templo de la Iglesia Baptista de Los Angeles incluyó algunas joyas, como las imágenes de un Mick Jagger entonces con 30 años, bailando en la última fila. 
A la proyección de los 90 minutos de ese concierto único siguió el documental "Weil du nur einmal lebst" -"Porque solo vives una vez"-, también fuera de competición, y dedicado a los fanáticos de "Die Toten Hosen", fundado en 1982 y más activos que nunca, tanto en lo musical como en su combate particular contra el neonazismo. 
El filme se centra en la gira de 2018 del grupo, al que la cineasta Cordula Kablitz-Post sigue por media Alemania hasta recalar en Argentina. 
"Es una pasión mutua", explicó Campino, el carismático líder de la banda, en relación a la pasión que despierta el grupo en el país latinoamericano. 
Cada concierto suyo es Argentina, sea en Mendoza o en Buenos Aires, despierta una explosión de entusiasmo con miles de gargantas "que seguramente no saben alemán" -deduce Campino- coreando sus temas con el mismo fervor que en Düsseldorf, la ciudad donde la banda punk tiene su origen. 
La gira de "Die Toten Hosen" quedó marcada por la suspensión de varios conciertos, debido a un ataque de tínitus o acúfenos que hizo pensar a Campino que tal vez llegó la hora de retirarse, así como por los conciertos contra el racismo en respuesta a movilizaciones neonazis en el este del país. 
La Berlinale cumplió así con su habitual cita con los documentales apuntalados en grandes nombres de la música, sean bandas alemanas -los antecesores de "Die Toten Hosen" fueron BAP- el film de Martin Scorsesse sobre los Rolling Stones que abrió el festival, "Shine a Light", en 2008, o en torno a Ed Sheeran, el año pasado. EFE 
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La berlinale, en la sala de visitantes de la cárcel o en la butaca del barrio

Gemma Casadevall

Berlín, 15 feb (EFE).- La alfombra roja del Festival de Cine va más allá de los 2.400 metros cuadrados de tela extendidos ante el Berlinale Palast: hay otras variantes estos días, sea ante la cárcel de Plötzensee o ante algunos cines de barrio de la capital alemana 
Acceder al pase en la prisión de "Systemsprenger" -"System crasher"-, una de las 16 aspirantes al Oso de Oro, implicaba dejar en consigna todas las pertenencias, también el teléfono móvil, someterse a un estricto registro y pasar por tres controles de seguridad. 
"Es lo mismo que debe hacer cualquier visitante de los 345 internos que tenemos aquí", informa la funcionaria que realiza el registro a las mujeres, cada una con su letrero de "visitante", que se le entrega tras depositar su documento de identidad. 
"Esto no es ficción, es una cárcel real; toda visita implica un riesgo, sea o no tiempo de Berlinale,", apuntó a Efe Bernd Michael, jefe de seguridad, tras comprobar la funcionaria que el bolígrafo detectado en uno de los bolsillos solo sirve para escribir. 
La sala de visitas de Plötzensee, donde se han distribuido unas 150 sillas para la proyección, es uno de los lugares elegidos en la presente edición del festival de cine para el ciclo Berlinale goes Kiez -traducible por "La Berlinale va al Barrio"-. 
Además de esa sesión en la cárcel, el ciclo se desarrolla en salas de toda la capital, incluido el llamado "B-ware", un local especializado en filmes viejos o raros de Friedrichhain, uno de los barrios del antiguo sector este, ahora feudo de la modernidad. 
Entre viejas butacas y reliquias de cineastas se proyectó estos días en esa sala "off" la cinta "God exists, her name is Petrunya", filme macedonio asimismo de la competición oficial, y también "Los miembros de la familia", del argentino Mateo Bendesky, exhibida en la sección Panorama. 
"Tratamos de hacer una selección representativa de todos los apartados del festival", explicó a Efe Anna Jurzik, programadora del ciclo, consciente de que no puede abarcar más que una mínima parte de los 400 filmes que se ven en los diez días de festival entre todas sus secciones, a concurso o no. 
Para Plötzensee se ha programado un único pase con la mencionada película de la alemana Nora Fingscheidt, representante de la nueva generación de cineastas del país y centrada en una niña de nueve años extremadamente violenta, a la que mandan de centro en centro entre desbordados terapeutas y asistentes sociales. 
Es una niña crecida en una familia desestructurada, que va de los estallidos de ira a la ternura, que desespera a todo aquel que trata de buscarle una salida pero también les rompe el corazón, por lo desgarrador de una situación fuera de control. 
"Una película perfecta para esta lugar", en opinión de Helmut Weiss, juez ya retirado, de 73 años, quien en el pasado se ocupó de muchos casos de delincuentes juveniles "en los que claramente fallaron los sistemas de prevención", antes de caer en el delito. 
Interpreta a Benni, la protagonista, Helene Zengel, una de las revelaciones de esta Berlinale, cuyos premios repartirá mañana el jurado presidido por la actriz francesa Juliette Binoche y con el realizador chileno Sebastián Lelio entre sus miembros. 
La alfombra roja de Plötzensee era muy distinta no solo a la del Berlinale Palast -hecha con basura marítima reciclada y moquetas viejas-, sino también de otras versiones reducidas para los cines de barrio: dos fluorescentes rojos, a un lado y otro de la escalera en la entrada de visitantes de la cárcel. 
"Estamos a pocos metros de otro lugar que también debería ser disuasorio, representativo de nuestra historia monstruosa", explica el exjuez, en alusión a la antigua cárcel donde entre 1933 y 1945 se ejecutó a unos 3.000 enemigos u opositores del Tercer Reich. 
A unos 200 metros del acceso a la cárcel actual está el monumento que recuerda a esas víctimas del nazismo, entre ellos algunos de los conjurados de la "Operación Walkiria", oficiales agrupados en torno a Claus Schenk von Stauffenberg, autor del atentado fallido contra Adolf Hitler, el 20 de julio de 1944. EFE 
gc/cr 
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jueves, 14 de febrero de 2019

Cerrando puertas


Los estragos colectivos de la revolución cultural china cierran la lucha por el Oso

Gemma Casadevall 


Berlín, 14 feb (EFE).- El director chino Wang Xiaoshuai cerró este jueves el desfile de aspirantes al Oso de la Berlinale con un drama familiar sobre los estragos de la revolución cultural sobre una sociedad obligada, además, a asimilar los salvajes cambios de la China actual. 
"La consigna de la revolución cultural era que debíamos mirar hacia delante en favor del progreso de nuestro país. Pero eso no es posible sin hacer las paces con el pasado", explicó el realizador de "Di jiu tian chang ("So Long, My Son"), sobre una película que recorre 30 años de trauma colectivo. 
La política del único hijo, el aborto forzado a que queda sometida la mujer que queda embarazada por segunda vez -y que fatalmente perderá al primer hijo en un accidente- es el núcleo de un drama que arranca de un matrimonio para extenderse al entorno de sus amigos. 
La planificación familiar se aplicaba en términos marciales, como ocurría en cualquier otro ámbito de la sociedad china -del laboral al baile con música prohibida-. 
Los efectos de todo ello sobre esa familia ampliada serán los remordimientos del niño que metió al agua al amigo que no sabía nadar o los de la compañera de la fábrica que delató un segundo embarazo. 
Es un mundo en el que a la mujer a la que se forzó a interrumpir su embarazo quedará, además, obligada encajar la recompensa pública de ser distinguida como ciudadana ejemplar por ello. 
"Perdonarse y hacerse perdonar puede ser un largo camino. Como mi película", bromeó Wang, ante los 180 minutos del filme, el más extenso entre los 16 aspirantes a los Osos del festival que repartirá el sábado el jurado presidido por la actriz francesa Juliette Binoche. 
La cinta del realizador -ganador en 2008 del Oso de Plata al mejor guión con "In Love We Trust"- habría sido la penúltima según el programa original de la Berlinale, ya que inicialmente estaba previsto cerrar el desfile con "One Second", de su compatriota Zhang Yimou. 
A la exclusión en el último momento del filme del aclamado director de "Sorgo Rojo" -Oso de Oro en 1987 en Berlín-, por supuestos "problemas técnicos" en la postproducción, han seguido las sospechas de censura por parte de las autoridades chinas, difundidas por algunos medios que siguen el festival. 
"Me enteré de que no estaría aquí Zhang cuando llegué. Es triste, todos esperábamos tenerlo aquí", afirmó Wang, preguntado sobre esa exclusión y haciendo equilibrios sobre si él mismo temía problemas con sus autoridades por las críticas contenidas en su filme -"espero que no haya presiones sobre mi película", dijo. 
La retirada del filme de Zhang, que iba a presentarse este viernes, ha dejado vacía en lo que respecta a la competición oficial la víspera de la entrega de los premios, que adopta así la forma de una especie de "jornada de reflexión" para el jurado. 
En la recta final hasta los premios del sábado se incorporó asimismo a la lista de los cazadores potenciales del Oso el filme "Synonymes", del israelí Nadav Lapid, al que parte de la crítica esperaba en el festival alemán como la posible penúltima sorpresa. 
La película del cineasta, convertido en realizador de culto tras haber presentado su "The Kindergarten Teacher" ("La profesora de parvulario" (2014) en la Semana de la Crítica de Cannes, coloca a un joven israelí desnudo y perdido en piso parisino que podría ser el del "Último tango en París". 
Es un desarraigado de paso por la capital francesa, al que roban todo mientras duerme en ese apartamento donde iba a pasar una única noche, y que despierta del shock en la cama de matrimonio de una joven pareja vecina. 
Yoah (Tom Mercier) no solo ha perdido su maleta y toda su ropa, sino también su identidad. No quiere ni hablar en hebreo, sino que se compra con el dinero prestado de sus nuevos amigos un diccionario de sinónimos para perfeccionar su francés. 
Deambulará por París -incluida la embajada de su país y algunos provocadores compatriotas- en medio de un puzzle mental de difícil reconstrucción, tras el que se esconde otro trauma colectivo, el de su país, y los rastros dejados por su instrucción militar. EFE 
gc/agf 
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miércoles, 13 de febrero de 2019

Pequeñita Coixet, enorme Varda


Coixet homenajea la lucha contra los vetos con su matrimonio sin hombre de 1901

Gemma Casadevall

Berlín, 13 feb (EFE).- La directora española desveló en la Berlinale su "Elisa y Marcela", un filme que rescata la historia de dos mujeres que lograron casarse en la Galicia (noroeste de España) de 1901 y que rinde homenaje a quienes deben seguir luchando contra los vetos al amor.
Rodada en blanco y negro, la única representante española a concurso en esa Berlinale fue recibida como una cinta de temática poderosa, en un festival volcado al cine hecho por mujeres.
"Yo no busco historias de mujeres fuertes. Ellas me encuentran a mí", explicó la cineasta, recibida como una amiga en su novena visita a ese festival, respecto a los papeles que interpretan Greta Fernández -como Marcela- y Natalia de Molina -su Elisa-.
La historia de esas dos mujeres reales, que se casaron en la ciudad gallega de La Coruña en 1901, camuflándose una de ellas de hombre, le cayó en las manos hace diez años y de ahí surgió un filme que "no es un manifiesto", dijo, aunque sí recuerda a todos aquellos que siguen perseguidos por su homosexualidad.
Retrata lo que fue un amor a primera vista entre Marcela, una muchacha crecida en un orfanato, pese a tener padres, que llega empapada a su primer día en la escuela y deja que Elisa, quien vive ahí con su tía monja, la arrope y reconforte.
Marcela es menuda, Elisa algo más hombruna. Su relación despierta pronto las suspicacias en un entorno donde que una mujer leyera ya era sospechoso de pecado; de las sospechas se pasa a las pedradas, a la trampa de hacer pasar Elisa por hombre, a una boda en La Coruña y al escándalo social al revelarse lo que fue un "matrimonio sin hombre".
"Era importante lograr crear la química suficiente entre nosotras para traspasar la pantalla", explicó Natalia de Molina, en la presentación ante los medios del filme.

Bildergebnis für coixet berlinaleLa cineasta dedicó diez años al proyecto, pero el rodaje se completó en cuatro semanas, con un guion que arranca en el exilio de la pareja en Argentina, para volver al pueblo gallego donde surge su amor y pasar a Portugal, donde caen en la cárcel tras descubrirse su trampa.
"Puedo entender las razones de quienes consideran a Netflix una amenaza. Pero no puedo compartir que, en nombre de la cultura, se pretenda excluirnos de la competición", explicó Coixet, en relación a las presiones de los exhibidores alemanes contra su película, producida por esta plataforma audiovisual.
Un colectivo de 160 salas de cine difundieron estos días una carta al director de la Berlinale, Dieter Kosslick, y al ministerio de Cultura alemán pidiendo su exclusión de la competición.
El propio Kosslick había explicado ya antes, cuando surgieron las primeras quejas, que habían decidido programarla por tener las garantías de que iba a exhibirse al menos en salas de cine españolas.
"El mejor precedente es 'Roma', la película que probablemente gane el Óscar, porque es la mejor", dijo Coixet, en relación al aclamado filme dirigido por el mexicano Alfonso Cuarón, producido también por Netflix y triunfador en el Festival de Venecia.
La polémica en torno a Netflix fue tema recurrente en la presentación de Coixet, quien tuvo que explicar una y otra vez las dificultades con que se topó hasta encontrar financiación para un proyecto en blanco y negro -como "Roma"-.
"Hay muchas Marcelas y Elisas en todo el mundo", recordó Natalia de Molina, mientras Coixet se declaraba "alérgica al matrimonio", pero defensora de que cada uno pueda casarse con quien quiera.
La directora tuvo que defender, además, la idea de colocar algas y pulpos en algunas escenas de amor. "Soy una gran fan del pulpo", explicó entre risas, mientras de Molina admitía que les costó lo suyo jugar con el cefalópodo "que olía mal y estaba muy frío".
"Marcela y Elisa" supone el regreso de Coixet a la lucha por los Osos de la Berlinale, un festival en que debutó en 1996 con "Cosas que nunca te dije", fuera de concurso, para regresar en 2003 ya a competición con "Mi vida sin mí", en 2008 con "Elegy" y en 2015 con "Nadie quiere la noche", protagonizada por Juliette Binoche, presidente del jurado en la presente edición.
"Estar aquí debe significar que no soy tan mala", bromeó de nuevo la cineasta, quien conoció el festival también como jurado -en 2009- y compite ahora con otras seis directoras, del total de 16 filmes a concurso.
Coixet compartió la jornada a concurso con el realizador israelí Nadav Lapid, al frente de "Synonymes", penúltima película en el desfile de aspirantes al Oso, que cerrará mañana el chino Wang Xiaoshuai con "So long, my son". EFE
gc/jam/agf


La polémica en torno a Netflix entra en la Berlinale con Coixet

Berlín, 13 feb (EFE).- El debate sobre si Netflix matará o salvará a la industria del cine entró de pleno hoy en la Berlinale con la proyección de "Elisa y Marcela", dirigido por la española Isabel Coixet y uno de los 16 aspirantes al Oso de Oro de la 69 edición del festival.
La presentación de la película, en torno a dos mujeres que logran casarse en la Galicia católica de 1901, quedó marcada por la carta de un colectivo de exhibidores de cine alemán, que exigían la exclusión de esa película de la lucha por los premios por haber participado esa productora.
"Puedo entender las razones de quienes consideran a Netflix una amenaza. Pero no puedo compartir que, en nombre de la cultura, se pretenda excluirnos de la competición", explicó Coixet, en respuesta a sucesivas preguntas sobre las presiones de los exhibidores alemanes, que dicen representar a 160 salas de cine.
La Berlinale es, en realidad, uno de los últimos grandes festivales europeos que se abren a filmes producidos por Netflix para su sección oficial.
El gran precedente es "Roma", la exitosa película del mexicano Alfonso Cuarón, firme aspirante a los Oscar -"es la mejor de todas", dijo Coixet-, después de haber triunfado en Venecia y en otros galardones internacionales, como los Globos de Oro o los Bafta del cine británico,
Un éxito en Venecia que le llegó tras ser rechazado el filme en el Festival de Cannes, que se plegó a las críticas de los exhibidores franceses y decidió que solo podrían participar en las competiciones las películas que llegaran a las salas de cine de Francia.
Eso provocó la huida de Netflix, cuyas películas fueron acogidas sin reparos por Venecia y que también han encontrado hueco en la competición berlinesa.
Aunque el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, tuvo que explicar ya, en los días precedentes a la apertura del festival, que habían aceptado la película de Coixet tras garantizarse que será estrenada en salas de cine, al menos en España.
"Yo también amo las salas de cine", indicó Coixet, sin querer pronunciarse sobre si considera o no a Netflix una amenaza para el futuro del cine e insistir en las dificultades que encontró para lograr financiación para una película que, al igual que "Roma", está rodada en blanco y negro.
Coixet acudió a la Berlinale como amiga y cineasta habitual del festival, donde debutó en 1996, entonces fuera de concurso y en la sección Panorama, con "Cosas que nunca te dije".
Desde entonces regresó a esa plaza en otras ocho ocasiones, varias de ellas a competición, como fue en 2003 con "Mi vida sin mí", en 2008 con "Elegy" y en 2015 con "Nadie quiere la noche", protagonizada por Juliette Binoche, presidente del jurado en la presente edición.
La propia Coixet fue asimismo miembro del jurado de la sección oficial, en 2009.
En "Elisa y Marcela" -personajes interpretados por Natalia de Molina y Greta Fernández-, Coixet rescata la historia de dos maestras de pueblo, que en 1901 lograron casarse en la católica Galicia haciéndose pasar la primera de ellas por un hombre.
La cineasta dedicó diez años al proyecto, pero el rodaje se completó en cuatro semanas, con un guión que arranca en el exilio de la pareja en Argentina, para volver al pueblo gallego donde surge su amor y pasar a Portugal, donde caen en la cárcel tras descubrirse su trampa


Agnès Varda, feminista, sabia y generosa


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Berlín, 13 feb (EFE).- La Berlinale homenajeó este miércoles a la cineasta franco-belga Agnès Varda, de quien se proyectó fuera de competición "Varda par Agnès" y a quien se entregó una de las Cámaras de honor de la 69 edición del festival.
"No soy una leyenda, estoy viva", afirmó la realizadora ante los medios que siguen el festival alemán, con más de 90 años y presente como arquetipo del cine feminista, en una Berlinale volcada más que nunca hacia las mujeres cineastas.
Varda compareció ante la prensa tal y como aparece en el mencionado filme, jugueteando con las gafas de leer entre las manos, dispuesta a hablar de cine y vestida con sus habituales tonos lilas, una de sus señas de identidad.
"Varda par Agnès" es un documental donde repasa parte de su filmografía y explica pacientemente, sentada sobre el escenario de un teatro, su concepto del cine y cómo hizo algunos de sus filmes.
En la cinta, presentada en la sección oficial aunque fuera de concurso, tiene ante sí al público sentado en sus butacas, mientras que en su conferencia de prensa se vio ante un gremio periodístico bastante más ajetreado, en la séptima jornada de un festiva cuyo programa incluye 400 filmes.
Varda recorrió algo de una trayectoria que empezó en 1954, con "La pointe courte", y que aún no se ha detenido.
"En toda película entran tres fases: la idea, la creación a partir de esta y cómo compartirla", explicó la realizadora, tomando el punto de partida de su lección magistral ante el auditorio del teatro.
En "Varda par Agnès" alterna sus explicaciones con imágenes de algunos de sus filmes -"Le bonheur" (1966), "L'une chante, l'autre pas" (1976), "Les plages d'Agnès" (2008), entre otros-, más conversaciones con algunos de sus protagonistas, como Sandrine Bonnaire.
"La gente que me rodea me fascina. No importa dónde se encuentre. En las calles de mi barrio de París, en Nueva York, sean los protagonistas de mis historias o gente corriente que me surge por una esquina", afirmó, cordial y generosa, en medio de un festival donde las prisas son la dinámica por muchos compartida.
"A decir verdad, mis películas nunca me dieron dinero", admitió a continuación, para mencionar luego, a modo de excepción la película que le dio en 1985 el León de Oro de Venecia, "Sin techo ni ley".
El cine le ayudó "a abrir perspectivas, conocer gente, compartir, tener mucho eco, también internacional", explicó, en relación a los proyectos que la llevaron fuera Europa, hasta Estados Unidos, y donde la voz femenina de la "Nouvelle Vague" extendió sus horizontes.
Y le sigue aportando nuevos amigos y conocimientos, como demostró en su anterior trabajo, el documental "Caras y lugares" (2017), un divertido y fresco recorrido de Varda y el músico, fotógrafo y artista callejero JR, por la Francia rural.
Una curiosa pareja, la de la cineasta nonagenaria y el fotógrafo treintañero en una cinta que demostró una vez más la eterna curiosidad de una realizadora que ha ido ganando en modernidad con el paso de los años. EFE
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