martes, 2 de agosto de 2022

Tarde de picnic


El Bayreuth de Wagner deja atrás el smoking, la corbata y el zapato cerrado 

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 2 ago (EFE).- El Festival Richard Wagner se liberó de toda etiqueta en sus conciertos al aire libre, en formato de gran picnic sobre la ladera de la Verde Colina de Bayreuth, un templo wagneriano cada vez más propenso a abandonar el smoking, la corbata y el zapato cerrado.

"Son tiempos difíciles. Vivimos una pandemia, vivimos una guerra. Necesitamos fe, amor y esperanza", dijo en su saludo Katharina Wagner, biznieta el compositor alemán y directora del festival desde 2008. Hace unos años implantó la transmisión en directo de algún concierto destacado en cines de todo el país; ahora incluyó en la temporada estas galas gratuitas, precisamente bajo el título "Fe, amor y esperanza". 

Ante sí, centenares de ciudadanos de Bayreuth, mezclados con visitantes wagnerianos de todo el mundo, que año a año, acuden a esa ciudad de provincias bávara donde Wagner quiso levantar el teatro ideal para sus óperas, hace siglo y medio. Esta noche el concierto no es el interior del "viejo granero", como se le apoda, sino sobre la hierba.

Acuden personas de toda edad, solos, en pareja, en familia, con sus hijos, algunos con el perro. Muchos simplemente escuchan, otros meriendan, toman una copa de vino que se trajeron en el cesto de la bicicleta o que compraron en los puestos de comida y bebida junto al escenario.

Por deseo de Katharina Wagner, el concierto incluye a compositores rusos y ucranianos -Piotr Ilych Chaikovski, por un lado, Valentin Silvestrov, por el otro-. La directora del festival rechaza excluir a músicos o solistas rusos y, a la vez, quiere expresar la solidaridad hacia Ucrania.  

En esta temporada se han programado dos conciertos al aire libre y gratuitos. El primero, dirigido por la ucraniana Oksana Lyniv, tuvo lugar tras el "Tristán e Isolda" que inauguró el festival, el pasado 25 de julio; el de este martes tiene lugar en la jornada de "descanso" tras las dos primeras piezas del "Anillo del Nibelungo", el "Oro del Rin" y "La Valkiria", estrenadas el domingo y el lunes, y a la espera del "Sigfrido", el miércoles, y el "Ocaso de los Dioses", el viernes.

A diferencia del ciclo operístico del teatro, en los conciertos gratuitos no se escucha exclusivamente la música del genial compositor: se alternan piezas wagnerianas con obras de Anton Bruckner, Giuseppe Verdi o incluso del West Side Story" de Leonard Bernstein, además de los citados compositores ruso y ucraniano. 

La batuta este martes corresponde a Constantin Trinks y las voces las ponen Stephan Gould -solista del del "Tristán", el "Tannhäuser" y el "Sigfrido" del "Ocaso de los Dioses"- y Okka von der Damerau -asimismo presente en tres de las ocho óperas que se representan en el teatro-.

El público no se apretuja entre las más de 1.500 butacas del teatro sobre la Verde Colina, sino que se sienta en sillas plegables, sobre mantas o la hierba. Proliferan las bermudas y las jarras de cerveza tras una jornada en que en Bayreuth se rondaron los 30 grados al mediodía.

EL CULTO A RICHARD, COMO ÚNICA ETIQUETA

"El realidad en Bayreuth hace años que no hay un 'dress code' estricto. Tampoco dentro del teatro. En la gala inaugural domina aún el smoking, pero no es obligatorio ni llevar corbata. Luego, a medida que pasan los días va imponiéndose lo más informal", comenta a Efe Hubertus Hermann, jefe de prensa del festival.

El público wagneriano más clásico, el de smoking o vestido de gala, convive sin problemas con trajes más o menos elegantes o directamente informales, alguna extravagancia e incluso algún que otro pantalón corto y chancletas, también en los estrenos en el interior del teatro.

Eso era así ya en los últimos años. Tras dos temporadas a temperaturas tórridas -en 2017 y 2019- y varios amagos de ola de calor en la presente, también en Baviera, se aceleró la liberación de la etiqueta.

En la Verde Colina son cada vez más presentes los estragos de varios veranos más secos de lo que sería habitual en Baviera. Sobre los jardines aparece la hierba cada vez más seca a medida que avanza la temporada. Para finales de agosto, cuando baja el último telón, empieza a asomar el otoño reparador.

Bayreuth es un festival elitista, en lo operístico, o hasta intolerante ante cualquier afrenta al libretto de Wagner. Al director del nuevo "Anillo", el austriaco Valentin Schwarz, le persiguen los abucheos a cada una de las transgresiones que incorpora a su producción -como la Sieglinde embarazada, aparentemente de Wotan, no de Siegmundo, de "la Valkiria-.

Pero no lo es en cuanto a comportamientos. Las salchichas fritas son el alimento preferencial en los entreactos, que además muchos aprovechan liberarse del zapato cerrado, de no haber renunciado ya a éste a favor de las sandalias, y refrescarse con el ritual "baño de pies" en un estanque vecino al teatro.

lunes, 1 de agosto de 2022

Primer bofetón


El "Anillo" de Schwarz divide a un Bayreuth impaciente

 Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 1 ago (EFE).- Bayreuth se escindió entre las ovaciones a las voces y los abucheos al concepto escenográfico en el estreno del "Anillo del Nibelungo" de Valentin Schwanz, una producción para la que el templo wagneriano esperó varios años y que finalmente topó con impaciencias.

       Un par de problemas técnicos en la segunda escena del "Oro del Rin", la primera etapa de la tetralogía, parecían delatar falta de preparación en una producción cuyo estreno se esperaba desde 2020: la puerta del garaje de la rica mansión donde Schwanz sitúa la guerra por el oro de Wotan cayó fuera de tiempo sobre el coche, también de lujo, de la familia. 

Se escuchó algún que otro chirrido en sucesivos movimientos escénicos, algo asimismo impropio en el teatro que Richard Wagner mandó construir para sus óperas hace más de siglo y medio. El oro del Rin tomó forma en un niño malcriado y consentido, horror de la guardería, al que el mundo adulto no endereza y que en cierto modo era un estorbo para parte del auditorio.

El "Anillo" de Schwarz discurre entre relaciones tóxicas familiares más cercanas a series televisivas que a las pugnas entre Wotan, Loge, Alberich, sus gigantes y otras criaturas wagnerianas  ?algunos medios alemanes habían avanzado paralelismos con producciones del sello "Netflix", aunque también podrían recordar a cualquier otra saga estilo "Dallas" de los años 80-. 

Las impaciencias se plasmaron en abucheos a Schwarz y la concepción escénica de Andrea Cozzi. Los héroes fueron las voces solistas y la batuta de Cornelius Meister, quien se puso al frente de la tetralogía al contraer un persistente covid el titular previsto, el finlandés Pietari Inkinen.

Egils Silins, en el papel de Wotan, compartió triunfo con Olafur Sigurdarson, en el de Alberich. Elisabeth Teige, la Freia en esta producción, lo hizo con Okka von der Damerau, la diosa Erda o Tierra. Fueron diez minutos de ovaciones para las voces y para Meister, mientras a Schwarz le caían los enfados en forma de abucheos.

Que un "Anillo" no guste en su estreno en Bayreuth no significa necesariamente un fracaso. En el historial de la casa está la mítica tetralogía que pusieron en escena Patrice Chéreau y Pierre Boulez en 1976, considerada un hito, pero que en su momento también recibió protestas.

Al "Oro" del niño malcriado le sigue este martes la "Walkiria" con uno de los tenores mimados en la casa, Klaus Florian Vogt. Hasta el viernes deberán verse aún el "Sigfrido" y el "Ocaso de los Dioses", con lo que a la saga entre ricos ávidos de poder, poseídos por el odio, el amor o la traición le quedan varias horas para hacerse entender.

La intención de Schwarz es dejar de lado las luchas entre gigantes para plasmarlos al mundo actual. Lo hace sin alardes provocadores, como sí lo hizo el autor del anterior "Anillo" en Bayreuth, el berlinés Frank Castorf.

A éste se le recibió en 2013 con abucheos mucho más atronadores que ahora a Schwarz. Bayreuth mantuvo su tetralogía cuatro temporadas y Castorf se despidió de la casa sin haberse ganado al público con su versión, más grotesca que provocadora, de la batalla entre dioses.

El "Anillo" de Schwarz no es grotesco, sino sobrio o incluso algo frío, entre esos ricos sin escrúpulos o su impávido personal de servicio. El director austríaco debuta en Bayreuth con la costosa tetralogía a sus 33 años, pero eso no es un atenuante para el público del festival, que recuerda que Chéreau tenía 31 al estrenar el suyo.

EL PESO DE LA DEMORA

Bayreuth llevaba demasiadas temporadas sin "Anillo", tras el adiós a la poco convincente producción de Castorf. Esperaba una compensación por esos años, seguidos de dos aplazamientos en el estreno -en 2020, porque el cierre de la vida pública por la pandemia obligó a cancelar toda la temporada, mientras en 2021 se optó por aplazar el estreno porque persistían ciertas restricciones.

La compensación ideada por la directora del festival, Katharina Wagner, consistió en colocar otro estreno más para abrir la presente temporada, el "Tristán e Isolda" que inauguró Bayreuth el pasado día 25. Fue una producción "exprés", puesto que llevó apenas unas semanas, algo insólito en ese festival.

El resultado del Tristán de Roland Schwab, con Markus Porschner en la dirección musical, fue una producción con aire improvisado y hasta simplista, que sin embargo fue recibida con clamorosas ovaciones en su estreno. El drama del amor eterno más allá de la muerte cautivó, en su minimalismo, mientras que para el "Anillo", al menos en sus primeros tramos, no ha habido condescendencia. EFE

gc/jam/psh


Austeridad aplicada al gas

 Operació estalvi energètic 


domingo, 31 de julio de 2022

Bayreuth, etapa prólogo


Bayreuth abre con un "Anillo" serial y joven

 Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 31 jul (EFE).- El Festival de Ópera Richard Wagner de Bayreuth abre con un "Oro del Rin" de pulso joven el "Anillo del Nibelungo", un estreno que el templo wagneriano recibe como una catarsis, tras dos años de retrasos por imperativo de la pandemia.

 A Valentin Schwarz le corresponde el desafío de poner a escena la ambiciosa tetralogia, el más extenso ciclo del circuito operístico clásico: son casi 16 horas, más los correspondientes entreactos -de una hora de duración en Bayreuth-, repartidas a lo largo de la semana.

El "Oro del Rin" es una especie de etapa prólogo, sin pausas, y también una oportunidad para tantear los aprecios o rechazos que despierte en el exigente público de Bayreuth. El veredicto o juicio sumarísimo del festival bávaro surgirá el viernes, con el "Crepúsculo de los Dioses".

El austríaco Schwarz, de 33 años, es el segundo director escénico más joven en la nómina de quienes estrenaron la tetralogía en Bayreuth, un festival con casi 150 años de historia volcado a un único genio, el de Wagner.

Solo le aventajó en juventud el francés Patrice Chéreau, quien con 31 años la estrenó con Pierre Boulez a la batuta, en 1976. 

La producción se convirtió en legendaria y se la reconoce aún como el mejor "Anillo" de la historia moderna; pero su victoria no fue inmediata: hasta que se le admitieron los méritos tuvo que encajar furiosos abucheos de la ortodoxia wagneriana.

Al directo antecesor de Schwarz, el berlinés Frank Castorf, se despidió de Bayreuth en 2017 tras cuatro temporadas soportando las iras wagnerianas contra un "Anillo" que discurría entre burdeles de carretera y torres petroleras.

Son muchos años esperando el siguiente estreno de la gran obra. La directora del festival, Katharina Wagner, quiso marcar un hito colocando a una mujer al frente de la tetralogía -Tatiana Gürbaca-; pero la elegida declinó.

Empezó una larga espera y búsqueda de relevos. El cierre de la vida pública por la pandemia dejó Bayreuth en silencio en 2020; en 2021, con una programación aún bajo restricciones, se decidió postergar el nuevo "Anillo" un año más.

El covid no quedó atrás, como evidenció la necesidad de buscar una batuta de emergencia tras contraer el virus el director previsto, el finlandés Pietati Inkinen.

"Por fin, llegó el gran día", anunciaba este domingo la dirección del festival, a través de su cuenta en twitter, con una fotografía del sonriente Schwarz junto a Cornelius Meister, el sustituto de Inkinen.

Schwarz ha dado a su "Anillo" aires de serial televisivo, a lo "Netflix", según avanzaba estos días el semanario "Der Spiegel", obviamente sin revelar más detalles.

Meister iba a ser el director del "Tristán e Isolda" que inauguró la temporada, el pasado día 25, y que en medio de la reorganización apresurada pasó a Markus Porschner.

TEMPORADA EXCEPCIONAL

Que Bayreuth acabase programando dos estrenos -el del "Anillo" sigue al nuevo "Tristán" inaugural- era de por sí algo excepcional en ese festival, que desde los años 50 solo ha presentado una nueva producción -o incluso ninguna- por cada temporada.

"El más rápido, el más joven, el todoterreno", titulaba el órgano oficioso del festival, el portal www.richards-magazin.de, en su programa previo a estos estrenos.   El título de rápido se lo ha acreditado Roland Schwab, director escénico de un "Tristán" cuya producción se zanjó en unas pocas semanas. El de joven era para Schwarz. Y el de todoterreno para el tenor Stephen Gould, puntal de la temporada.

A Gould se le recibió como un héroe en el "Tristán", acompañado de otra veterana en la casa, Catherine Foster, su "Isolda". 

Volverá sobre el escenario en los próximos días como "Tannhäuser", una de las reposiciones de la temporada, e interpretará al Sigfriedo en el "Anillo"". 

Bayreuth es un festival con reputación de tener siempre un "Plan B" para cualquier incidencia. Si algo le ocurre a Gould, serán necesarios tres relevos para puestos protagonistas, del total de ocho piezas que incluye la presente temporada de Bayreuth. EFE  gc/amg

sábado, 30 de julio de 2022

Puro training

 

Ducha fría y apagón monumental, aperitivo del duro invierno alemán 


Joana Serra 

Los depósitos de gas se siguen llenando, aunque a una lentitud exasperante, y Nord Stream no ha cortado -de momento- el gas a Alemania. Pero en algunas ciudades, sea Berlín o Múnich, el racionamiento en el sector público ya empieza a sentirse. Las piscinas públicas bajaron la temperatura del agua, cerraron las saunas y los monumentos y edificios públicos dejaron de exhibirse al turista nocturno, puesto que apagaron la iluminación de noche. 

Son los primeros síntomas de que Alemania se toma en serio la necesidad de reducir el consumo del gas en un 15 %, de acuerdo al plan de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen. Parecen apenas un aperitivo de los sacrificios que acarreará un invierno bajo el signo de la escasez de gas ruso y de una factura energética en alza, puesto que las alternativas a los suministros de Nord Stream, que las hay, serán más caras. Los ciudadanos de Múnich, la capital de la próspera Baviera, empezaron a nadar en aguas varios grados más frías de lo habitual -22 grados, en las piscinas al aire libre, y 26, en las cubiertas-. Ello implica cierto schock en un país donde las olas de calor son de unos pocos días y donde a más tardar con la entrada en agosto empieza la cuenta atrás hacia el otoño. Las saunas públicas directamente cerraron. Son depredadores energéticos. Algo parecido ocurre en Hannover, en el centro del país, mientras que en Berlín se plantea ya la posibilidad de que, tras el corto verano, empiecen a cerrar algunas de las piscinas públicas cubiertas, grandes consumidoras de energía, para dejar las restantes limitadas a su uso para escuelas y deportistas. 

De momento, los principales “afectados” por los primeros brotes de racionamiento público son los turistas. Unos 200 edificios públicos y monumentos de la capital alemana quedan a oscuras, sin iluminación nocturna sobre su fachada; algunos, a partir de las diez de la noche y otros hacia la medianoche. Ello incluye espectáculos de luminotecnia como los que en estas fechas suelen ofrecerse entre la emblemática Puerta de Brandeburgo y los alrededores del Reichstag, la histórica sede del Parlamento alemán. Cada “Land” alemán aplica estas medidas a su criterio. En la capital, el ciudadano tiene más o menos asimilado cualquier tipo de restricción, dada la reputación de ciudad “pobre” y sobreendeudada que tiene Berlín. En Múnich, cada una de estas medidas se encaja como una afrenta, puesto que si de algo presume la capital bávara, respecto a la del conjunto del país, es de prosperidad y confort. 

A partir de octubre, más de la mitad de los hogares de un país con 83 millones de habitantes van a pagar en su factura las consecuencias de la escasez de gas ruso. Se aplicará a partir de entonces, y previsiblemente durante los 16 meses siguientes, la llamada tasa del gas sobre su consumo. Un 52 % de los hogares del país usan el gas para su calefacción, para cocinar o para el agua caliente. No hay una estimación clara de cuál será su coste, aunque se barajan entre los 1,5 y los 5 céntimos por KwH, que se destinarán a evitar el hundimiento de las empresas del sector afectadas por la reducción de los suministros. El ministro de Economía y Protección del Clima, el verde Robert Habeck, hablaba hace unos días de “varios cientos de euros” anuales para un hogar tipo -es decir, con cuatro miembros y con un consumo de 20.000 Kwh anual-. El canciller, el socialdemócrata Olaf Scholz, había situado ese monto en unos 200 o 300 euros por año. Una situación explosive, en un país con un mercado laboral saneado -la tasa de desempleo se sitúa en un 5,6 %- pero donde el empleo lleva más de una década precarizándose. 

Es una “solución amarga”, admitió Habeck, el político hoy por hoy mejor valorado del país, pese a las malas noticias que le corresponde transmitir casi a diario al ciudadano en medio de esta crisis. Al parecer se le reconoce la sinceridad y también el hecho de que es quien debe buscar soluciones de emergencia a una fuerte dependencia energética de Rusia heredada por el gobierno de Scholz de sus antecesores.  

Encabeza la lista de grandes culpables el excanciller socialdemócrata Gerhard Schröder, quien meses antes de dejar el poder (en 2005) pactó con su amigo y aliado político Vladímir Putin la construcción del Nord Stream, para pasar a sentarse luego en los consejos de administración de empresas controladas por el Kremlin. A este espectacular ejemplo de puertas giratorias siguieron los 16 años en el poder de la conservadora Angela Merkel, quien mantuvo y amplificó la dependencia energética. 

La búsqueda de responsabilidades entre los antecesores de Scholz ocupan estos días los comentarios y columnas de opinión dentro y fuera de Alemania. Habeck, mientras tanto, se encarga de capear la situación y, supuestamente, de trazar planes B para el caso de que Nord Stream cierre la llave del gas. De momento, los depósitos están sobre el 67,5 % de su capacidad. El objetivo declarado por Habeck es tenerlos al 75 % con el inicio de septiembre y al 95 % el primero de noviembre. Se ha conseguido que sigan llenándose, pese a la interrupción durante diez días del suministro y la reducción posterior dictada desde Moscú, a base de recurrir a las reservas del carbón. Otra “solución amarga” para el socio verde de Scholz. El tripartito actual entre socialdemócratas, verdes y liberals abrió la legislatura post-Merkel el pasado diciembre con el propósito de acelerar el adiós a esta energía fósil. De pronto se ve forzado, a modo de mal menor, a convertir el carbón en una especie de refugio de emergencia. 

Los Verdes de Habeck defienden, de momento, el calendario para el cierre de las tres últimas plantas atómicas a finales de este 2022. El “Nein, Danke” a la energía nuclear es el signo de identidad fundacional del ecologismo alemán. Pero pocos descartan que no acabe, al menos, prolongándose la vida de estas últimas centrales. Incluso los sectores más realistas o pragmáticos de los Verdes empiezan a ser menos categóricos en su “Nein, Danke”. Todo puede depender de que los depósitos se llenen al ritmo debido. 

jueves, 28 de julio de 2022

Gazprom baja la persiana

 

Rússia deixa sota mínims el gas cap a Alemanya

miércoles, 27 de julio de 2022

Parió la abuela

 



Lufthansa y los trenes británicos amplifican la pesadilla viajera del verano
Joana Serra
Las malas noticias para las ansias viajeras de millones de europeos, tras dos años de cierre por la pandemia, se plasmaron ahora en las huelgas convocadas en la aerolínea alemana Lufthansa y en los ferrocarriles británicos. Unos 1.100 vuelos fueron cancelados en los dos principales aeropuertos del país, el de Frankfurt y el de Múnich. Unos 134.000 pasajeros quedaron en tierra, en medio de una temporada estival que parece empeñada en convertir los planes vacacionales en una pesadilla.
En el caso alemán, no se produjeron las temidas colas interminables ante los mostradores de los aeropuertos afectados. Además de la paralización casi total en los dos mencionados aeropuertos, hubo paros parciales en los de otras ciudades del país, incluido Berlín.
Lufthansa envió ya el martes alertas a los pasajeros sobre la huelga del personal de tierra. Se ofrecían al cliente distintas soluciones, desde el canje sin costes a la anulación o el cambio por un billete de tren, en el caso de los trayectos nacionales. En las alertas se advertía al viajero que no tenía sentido acercarse al aeropuerto en cuestión, puesto que no encontraría ahí al personal para atenderlo. Se le pedía hacer uso de su página web para ser reubicado o presentar su reclamación.
Sí hubo complicaciones para algunos pasajeros, principalmente extranjeros, que llegaron a Frankfurt o Múnich en vuelos de conexión y sin visado. Muchos quedaron en tierra de nadie o zona de tránsito, sin atención en los mostradores y a menudo sin haber reparado en las advertencias previas de Lufthansa, por viajar en vuelos compartidos con aerolíneas asociadas. Frankfurt es el aeropuerto con más tráfico de pasajeros del continente y comparte con Múnich la condición de eje de conexión hacia destinos internacionales, incluida España.
Alemania se había librado hasta ahora de las grandes congestiones que viene sufriendo el ciudadano británico para cruzar por Dover en dirección a Francia, con colas interminables y horas de espera ante el Eurotunel. En los aeropuertos alemanes se han producido aglomeraciones en días punteros por escasez de personal de tierra. Hay miles de piezas de equipaje perdidas esperando "reencontrarse" con su dueño en Frankfurt, sin recursos para agilizar su devolución. Y la propia Lufthansa canceló miles de vuelos con el inicio de la temporada, aquejada de falta de personal.
Pero no se ha producido un caos comparable a los que se han sucedido en Amsterdam o Londres, con aeropuertos desbordados y aerolíneas que dejan de dispensar billetes, por incapacidad de asumir tanta demanda viajera.
La huelga del personal de tierra es el  lamparón en una compañía que se precia de "seria", en lucha por sobrevivir frente a la competencia de los lowcost de Ryanair o Easyjet, generadoras este verano de su propio caos por sus sucesivas campañas huelguistas. La de Lufthansa fue convocada por el sindicato del sector Verdi, que reclama para los 20.000 empleados del personal de tierra un aumento salarial del 9,5 % -o de 350 euros mensuales como mínimo-. Justifica esta petición en la inflación acumulada desde el último convenio y los estragos causados en la plantilla por la pandemia. Su reclamación coincide con las alertas lanzadas desde distintas aerolíneas europeas por falta de personal tras los despidos masivos que precipitaron el cierre de la vida pública y la casi paralización del tráfico aéreo en los momentos álgidos del coronavirus.
El gobierno de Olaf Scholz ha activado un plan de contratación temporal de trabajadores extracomunitarios, principalmente turcos. Pero entre su activación y su plasmación en la realidad ya habrá discurrido más de la mitad del corto verano alemán.
Al ciudadano británico, mejor entrenado ante todo tipo de colapsos en su movilidad, le correspondió este miércoles lidiar con otra huelga de los ferroviarios. Solo círculo uno de cada cinco trenes. En algunas rutas hubo eclipse ferroviario total. El sindicato de la National Union of Rail, Maritime and Transport Workers (RMT), con 40.000 afiliados, acusa a la patronal de responder a sus exigencias con amenazas. La patronal responde que se trata de una huelga "militante" y política. Para el 18 y el 20 de agosto hay convocadas nuevas huelgas, mientras que el 19 se espera el parón total en el metro de Londres.

lunes, 25 de julio de 2022

Residuos de Elmau

 La basura de los Scholz no "separa" los secretos oficiales

Joana Serra

¿Son los Scholz más bien dejados? La pregunta es la comidilla estos días de los medios y redes sociales alemanes, desde que el semanario "Der Spiegel" reveló el pasado fin de semana que vecinos del canciller alemán habían "rescatado" del cubo de la basura de su domicilio familiar, en Potsdam, una serie de documentos oficiales catalogados como "información clasificada". Es decir, claramente confidenciales. Entre ellos, documentos relativos a la cumbre del G7, el grupo de las siete potencias industriales, que reunió a finales de junio en el castillo bávaro de Elmau a Scholz, el presidente de EEUU, Joe Biden, el francés Emmanuel Macron y el primer ministro italiano, Mario Draghi, además de los líderes de Japón, Canadá y Reino Unido. El temario de la reunión, a la que asimismo asistía la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, iba de los intentos de dar una respuesta conjunta de los siete poderosos a Rusia a la crisis energética precipitada por la guerra de Ucrania y la lucha contra el cambio climático.
Que fueran a parar a la basura de los Scholz en Potsdam se debió, según "Der Spiegel", a la esposa del canciller, Britta Ernst. Una experimentada política, socialdemócrata como su marido y ministra de Educación en el "Land" de Brandeburgo, del que es capital Potsdam. Justamente el matrimonio tiene su residencia familiar en esa ciudad, a 40 kilómetros de Berlín, en razón del cargo de Ernst en ese gobierno regional.
La cumbre de Elmau fue de las pocas ocasiones en que se vio a la esposa de Scholz ejerciendo de "primera dama" o cónyugue del jefe del Gobierno de la primera potencia europea. Ernst sigue su propia agenda de actos públicos, es una figura política a escala regional y una desconocida para muchos de sus compatriotas. Comparte con su esposo un perfil más bien discreto, incluso desde la llegada de Scholz al poder, en diciembre de 2021.
La pregunta de cómo pudo ocurrir tal descuido, en un país donde el tratamiento -y separación- de la basura es una especie de dogma social, rodea a la pareja de políticos profesionales y con amplio rodaje. Impensable, en tiempos de la canciller Angela Merkel, se comenta en las redes sociales. Es decir, la líder conservadora de quien Scholz fue vicecanciller y ministro de Finanzas, en su última legislatura, y de quien el ahora jefe del Gobierno alemán heredó algunas pautas de comportamiento, pese a proceder de distintas familias políticas.
"Der Spiegel" recuerda en su información que, cuando menos, los Scholz han incumplido la norma del tratamiento de los documentos clasificados como "secretos oficiales" o "confidenciales", que obliga a hacer que sus contenidos sean indescifrables, antes de ser eliminados.

De Pegida a NordStream

 La crisi del gas, un incentiu per a la ultradreta 

domingo, 24 de julio de 2022

Siempre Merkel


Bayreuth, ante el estreno de un "Anillo" y un incómodo "me-too"

Gemma Casadevall

Berlín, 24 jul (EFE).- El Festival de Ópera Richard Wagner abre este lunes una temporada extraordinaria, con el estreno no solo de un "Tristán" sino también de la tetralogía del "Anillo del Nibelungo", aunque salpicada por incómodas revelaciones de sexismo sobre la llamada Verde Colina.

 Todo debía cuadrar para que la temporada de 2022 fuera el retorno brillante a la normalidad, tras el apagón total de 2020, por el cierre de la vida pública impuesto por la covid, a lo que siguió un 2021 bajo el signo de la mascarilla.

La biznieta del compositor y directora del festival, Katharina Wagner, aplazó para este 2022 el estreno del "Anillo", punto culminante para los wagnerianos de todo el mundo. Y, además, programó para la apertura un nuevo "Tristán", algo insólito en un festival que, a lo sumo, presenta un estreno en cada temporada. 

De pronto, los titulares sobre el festival se poblaron con el término "me too", a raíz de unas informaciones del diario "Nordbayerische Kurier" sobre acoso sexual e intimidación a sucesivas mujeres sobre la Verde Colina.

La propia Katharina Wagner admitió haber sido víctima de algo más que "insinuaciones" incómodas. En su caso, dada su posición de dominio, no le fue difícil repelerlas. La gerencia del festival invitó al resto de afectadas por esas situaciones a denunciarlas, aunque sea por vía de carta anónima.

La situación es incómoda para Bayreuth y también la ministra de Cultura, la verde Claudia Roth, que ha apremiado al festival a actuar sin contemplaciones. Sobre Roth resuena aún el escándalo por la inclusión de un mural antisemita en la presente edición de la muestra de arte vanguardista Documenta, en Kassel, que acabó con la dimisión de su directora, Sabine Schorman.

En medio del revuelo salieron a relucir acusaciones de autoritarismo entrelazadas con comportamientos sexistas contra el director musical del festival, el maestro Christian Thielemann, que este año llevará la batuta de "Lohengrin", una de las reposiciones en cartel.

EXPECTACIÓN ANTE EL ESTRENO

Bayreuth ha conocido muchos escándalos en sus casi 150 años de historia. Sea en tiempos de Richard o Cosima Wagner, en los años de sumisión al Tercer Reich, tras su refundación bajo custodia aliada o por la pugna entre aspirantes a suceder al patriarca Wolfgang Wagner, que finalmente ganó Katharina.

Cada uno de ellos ha alimentado los comentarios en los entreactos, alternados con el juicio sumarísimo a cualquier estreno. Este año la expectación está sobre el "Anillo", que se estrenará a partir del 31 de julio, obra de Valentin Schwartz y con Cornelius Meister a la batuta.

Siempre es un reto estrenarse en el templo wagneriano. Más aún si se trata de la tetralogía integrada por "El Oro del Rhin", "La Walkiria", "Sigfriedo" y "El ocaso de los Dioses". A ello se suma que quien iba a dirigirla, el finlandés Pietati Inkinen, quedó imposibilitado por haber contraído el coronavirus, explicó el festival.

Meister, inicialmente previsto para el "Tristán", asumirá el "Anillo". En la reorganización precipitada por la covid se pasó la batuta del "Tristán" a Markus Porschner.

MERKEL NO FALLA

La excanciller Angela Merkel acudía ya a Bayreuth siendo jefa de la oposición conservadora alemana, mantuvo esa cita en sus 16 años en el poder -con alguna esporádica ausencia- y volverá ahora a la Verde Colina. En Bayreuth se la ha recibido siempre entre aplausos, tanto a ella como a su asimismo wagneriano esposo, el catedrático de Ciencias Físicas Joachim Sauer.

Se espera además a la ministra de Cultura Roth, tan bávara como el festival, quien también fue asidua al festival en sus tiempos opositores.

HERAS-CASADO, APUESTA DE FUTURO

Coincidiendo con los preparativos para la inauguración, Bayreuth reveló este sábado sus apuestas para la siguiente temporada. Destaca la incorporación del director español Pablo Heras-Casado, quien debutará en Bayreuth en 2023 con un nuevo "Parsifal".

A Heras-Casado (Granada, 1977) le corresponderá inaugurar esa temporada, que de acuerdo a la tradición ocurrirá el 25 de julio, fecha inamovible para el primer desfile de wagnerianos al teatro levantado en esa ciudad de provincias bávara por Richard Wagner, con el dinero de su mecenas, Luis II de Baviera.

Sus solistas serán el tenor maltés Joseph Calleja y la mezzosoprano rusa Ekaterina Semenchuk. La siguiente apuesta de futuro en 2023 será la francesa Nathalie Stutzmann, quien tomará la batuta de "Tannhäuser". Será la segunda vez que una mujer dirige en Bayreuth, tras haberlo hecho el año pasado la ucraniana Oksana Lyniv en "El Holandés Errante", de nuevo este año en cartel. EFE  gc/pi

viernes, 22 de julio de 2022

Más y más austeridad a la alemana

 



Scholz aplica el "You'll never walk alone" al rescate del gas
Joana Serra
La propuesta de la Comisión Europea (CE) para que todo el bloque comunitario reduzca un 15 % su consumo de gas es "correcta", "equilibrada" y "solidaria", insistía ayer Olaf Scholz, preguntado por el rechazo expresado por España a esa fórmula. "Es una propuesta diferenciada", que contempla "el consumo y las estructuras de importación" de cada país, aseguraba el canciller, preguntado en una comparecencia ante los medios por la reacción primera de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, cuando aseveró, en dirección a Bruselas, que "los españoles no han vivido por encima de sus posibilidades" en la cuestión del consumo energético.
"Estoy convencido de que primará la solidaridad", dijo Scholz, recogiendo así el término aplicado por la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, al presentar esa fórmula, que implicaría obligar a reducir el consumo también a los países no dependientes del gas ruso. "Ningún país puede decir que la subida de los precios no le afectan ni tampoco los desafíos relacionados con el gas", zanjó Scholz.
El canciller alemán hizo estas declaraciones en una conferencia de prensa convocada precipitadamente. A media mañana del viernes se anunció esa comparecencia, que además obligó a Scholz a interrumpir sus vacaciones en Baviera. Inmediatamente saltaron los urgentes en los medios alemanes relacionando esta rueda de prensa con un anuncio importante: el rescate de la compañía de gas alemana Uniper, filial de la finlandesa Fortum. La otra posibilidad, un tanto rara, era que pretendiera repetir de viva voz lo que el día anterior había comunicado su vicecanciller y ministro de Economía, el verde Robert Habeck, al reanudarse el suministro de gas ruso a través de Nord Stream tras diez días de interrupción en el servicio.
"You'll never walk alone" ("Nunca caminarás solo") dijo Scholz, hasta tres veces, en inglés, para informar de ese rescate. Con este recurso al himno del Liverpool quiso expresar que ningún ciudadano ni empresa quedará abandonado en medio de la crisis energética precipitada por la guerra en Ucrania y la extorsión que, según Berlín, practica Rusia con las reducciones o amenazas de corte de sus suministros de gas.
 Uniper, principal cliente extranjero de la estatal rusa Gazprom, arrastra problemas de liquidez a raíz de esos recortes. "Haremos todo lo necesario" para que nadie quede "abandonado", añadía, en lo que parecía la siguiente alusión internacional -la frase aplicada por el italiano Mario Draghi al rescate del euro, en sus tiempos de presidente del Banco Central Europeo (BCE).
 El Estado alemán asumirá el 30 % de las acciones de la compañía, para lo que cuenta con el acuerdo de la finlandesa Fortum. Que ese iba a ser el resultado de las negociaciones con Helsinki empezó a filtrarse en medios económicos alemanes de alta fiabilidad -como el diario "Handelsblatt"- hace dos días. Scholz lo confirmó y dio algunos detalles de un rescate que implicará la compra de bonos convertibles por 7.700 millones de euros.
Se ampliará además la línea de crédito ya solicitada por Uniper al Banco de Desarrollo Alemán (KfW) de los 2.000 millones a 9.000 millones de euros. Se paliarán así, según Berlín, los costes adicionales derivados de la búsqueda de alternativas al gas ruso, más caras y además en tiempo récord.
 Finlandia ha defendido sus intereses. No habrá las inyecciones de capital adicionales que requería Berlín. Pero al menos Helsinki ofrecerá las acciones de su filial por debajo de su precio en el mercado, según fuentes del gobierno de Scholz.
En cualquier caso, el "nunca caminarás solo" parecía este viernes aplicable no solo al rescate de la compañía alemana, sino también al rechazo a la propuesta de la CE. Si el miércoles eran España y Portugal los defensores del no, el jueves el frente se había ampliado a Grecia. Ya el viernes, se les sumó otro rechazo no procedente del sur, el de Polonia, país al que el próximo miércoles viajará el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

La turbina

 

Putin obre l’aixeta del gas a una Alemanya escaldada

jueves, 21 de julio de 2022

Robert y el nuevo "diktat" gasístico

 



Alemania, en apoyo de la respuesta "solidaria" de CE
Joana Serra
"Tenemos esos colegas que dicen, 'uf, por qué vamos a reducir nuestro consumo, si no dependemos del gas ruso", admitía el ministro alemán de Economía y Protección del Clima, el verde Robert Habeck, en alusión a la respuesta negativa de, hasta ahora, varios de sus socios del sur a la propuesta de la Comisión Europea (CE) de reducir en un 15 % el consumo del gas natural.
Alemania sí respaldará el plan presentado el miércoles por la presidenta de la CE,la también alemana Ursula von der Leyen, que topa con el rechazo expreso, hasta ahora, de España, Portugal y Grecia.
Es una propuesta "correcta", según Habeck, presentada por Bruselas como "respuesta solidaria", ante la evidencia de que Rusia no es ni será un socio fiable. Moscú usa los suministros de gas "para extorsionar a Alemania y Europa", sostenía Habeck.
Las declaraciones del ministro, con rango de vicecanciller en el tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales de Olaf Scholz, seguían a la reanudación de los suministros a través de Nord Stream tras diez días de suspensión por tareas de mantenimiento.
En esos trabajos, como en la teórica falta de una turbina de fabricación alemana aducida por Moscú, ve Habeck la plasmación de las prácticas de extorsión impulsadas desde el Kremlin contra Alemania, que dejó de ser cliente solícito de su gas. El gobierno de Scholz ha abandonado, o lo intenta, la línea de la sumisión o hasta complicidad energética hacia el Kreml emprendida en tiempos de otro canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder, y perpetuada durante los dieciséis años en el poder de la conservadora Angela Merkel.
A Habeck le ha correspondido la tarea de enmendar esa vía, algo que su partido, los Verdes, siempre había promulgado. Pero lo que no había previsto ni el ecologismo alemán ni su líder es que deberían hacerlo en tiempo récord, con una guerra que ha disparado la crisis energética y la inflación.
Bajo su gestión se ha logrado bajar el porcentaje de importaciones de gas ruso del 55 % de febrero, en el inicio de la invasión, al 26 % actual. Pero Alemania sigue sin disponer de terminales fijas de gas licuado -otro lastre dejado por los antecesores de Scholz- ni tampoco el alto desarrollo de las energías renovables de algunos socios europeos -en parte debido a los recortes de subvenciones al sector impuestos con Merkel en el poder-.
Son muchos los reproches que, más o menos diplomáticamente, salen estos días de boca de Habeck en dirección a sus antecesores. Hasta ahora, en el tono moderado que caracteriza al político, consciente, además, de que Scholz fue el último vicecanciller de Merkel y, por tanto, co-responsable de algunas de esas decisiones.
Habeck respalda la propuesta de von der Leyen, como era de esperar. Pero no parece que confíe en que vaya a prosperar, al menos no como la ha formulado su presidenta. "Es una propuesta, no un acuerdo", admitía. El plan de la presidenta de la CE está supeditado al voto de los Veintisiete. Necesita para prosperar de una mayoría simple.