martes, 5 de agosto de 2025

Turistas somos todos


Diversitat d’espais culturals i lúdics contra massificació



Gemma C. Serra


En alguns bar­ris de Berlín hi ha pin­ta­des amb la frase “Tou­rist go home”, la mateixa amb què ciu­ta­dans d’arreu del món expres­sen el seu males­tar per la catifa ver­me­lla amb què es tracta el turista men­tre l’espe­cu­lació fa fora l’habi­tant local. És més aviat, però, una per­cepció sub­jec­tiva. S’iguala turisme mas­siu a gen­tri­fi­cació, tot i que a Berlín aquest fac­tor prové més aviat dels expats o resi­dents estran­gers d’ingres­sos alts que no de la gent de pas.

Berlín rep anu­al­ment 12,7 mili­ons de turis­tes, segons xifres del 2024, i regis­tra 30 mili­ons de per­noc­ta­ci­ons en hotels o simi­lars. La mit­jana d’ocu­pació és del 49% als mesos d’hivern i del 76% a l’estiu. L’expli­cació d’aquests nivells rela­ti­va­ment bai­xos no és ni el mal temps ni el fet de no tenir mar. Dues ciu­tats com­pa­ra­bles com Viena i Ams­ter­dam sí que són expo­nents d’over­tou­rism. La per­cepció de qui pas­seja pel cen­tre de la capi­tal austríaca o la ciu­tat neer­lan­desa és d’asfíxia enmig de colum­nes huma­nes que volen entrar al mateix museu o fer-se la mateixa foto davant el mateix monu­ment. Res d’això no passa a Berlín.

Viena i Ams­ter­dam patei­xen la satu­ració típica del turisme urbà, mal­grat tenir xifres infe­ri­ors a les ber­li­ne­ses: uns 15 mili­ons de per­noc­ta­ci­ons a la capi­tal austríaca, men­tre que a la ciu­tat neer­lan­desa n’hi va haver 21 mili­ons. La den­si­tat de població de totes tres ciu­tats és sem­blant –entre 3.800 i 4.000 habi­tants per quilòmetre qua­drat–, però hi ha una diferència essen­cial: Viena o Ams­ter­dam tenen grans extra­ra­dis però només tenen un cen­tre històric, men­tre que a Berlín aquest con­cepte con­ti­nua tan diver­si­fi­cat com quan la ciu­tat estava par­tida pel mur, per la Guerra Freda. Hi ha cen­tre històric, comer­cial o d’esbarjo tant a l’est com a l’oest. La mul­ti­pli­ci­tat és abso­luta quant a museus: n’hi ha 175, dels quals 17 són naci­o­nals. Estan gai­rebé tan repar­tits entre els 891 quilòmetres qua­drats del terme com ho estan altres punts d’atracció turística com són clubs i fes­ti­vals tecno, llacs o pis­ci­nes muni­ci­pals.

Les auto­ri­tats ho tenen més fàcil per evi­tar la con­gestió. A això s’hi suma que a Berlín es va collar aviat el negoci ama­gat dels llo­guers turístics. Pot­ser perquè hi ha una tra­dició molt arre­lada de pisos com­par­tits i es conei­xen els abu­sos que se’n pot gene­rar, es van limi­tar d’antuvi les alter­na­ti­ves a l’hotel per a gent de pas. No hi ha limi­tació per rello­gar habi­ta­ci­ons o pisos sen­cers per mesos, però sí per a esta­des cur­tes. Els habi­tat­ges regis­trats per a ús turístic no es poden ofe­rir més de 90 dies per any. No surt a compte tenir pisos buits i treure’n ren­di­ment només tres mesos.

Ams­ter­dam ha dei­xat enrere la fama de ciu­tat on es per­me­tia gai­rebé tot per implan­tar taxes al visi­tant, pro­hi­bir el turisme de bor­rat­xera o el sexual i cons­truir nous hotels. El temps màxim que es pot ofe­rir un llo­guer turístic és de 30 dies cada any.

lunes, 4 de agosto de 2025

Habas cocidas bálticas


Renuncia el Gobierno de Lituania, arrastrado por las sospechas de corrupción de su primer ministro



El ex primer ministro lituano Gintautas Paluckas, en una imagen de archivo. / MINDAUGAS KULBIS / AP


Gemma Casadevall   Berlín04 AGO 2025 13:32

El Gobierno de Lituania, un tripartito liderado por los socialdemócratas, formalizó este lunes su dimisión en pleno, arrastrado por las sospechas de corrupción sobre su primer ministro, Gintautas Paluckas. El Ejecutivo presentó su renuncia al presidente del país, el conservador Gitanas Nauseda, al que corresponderá encargar la formación del siguiente gabinete.

Paluckas anunció a finales de la semana pasada su renuncia tanto como primer ministro como en la cúpula del partido socialdemócrata LSDP. El detonante fueron las pesquisas abiertas tras una investigación periodística que relacionaba una empresa de la que es cofundador, Garnis, con un préstamo subvencionado de 200.000 euros recibido recientemente. Es un capítulo más en la sucesión de escándalos por negocios privados del político y de su entorno familiar. Garnis se había beneficiado de una serie de compras de otra empresa, Dankora, propiedad de la cuñada del primer ministro y con apoyo financiero de la UE.

El líder socialdemócrata ocupaba la jefatura del Gobierno desde finales del año pasado. Lideraba un tripartito con la centrista Unión de Demócratas por Lituania y el populista de derechas Amanecer Nemunas (nombre de un río del país). La formación centrista exigió la retirada del primer ministro a raíz de las investigaciones.

Una carrera con varios lamparones

Paluckas ascendió al poder de forma un tanto sorprendente, tras la victoria del LSDP en las parlamentarias del pasado octubre. La entonces líder del partido, Vilija Blinkeviciute, decidió inesperadamente que no se postularía para dirigir el Ejecutivo por razones de salud, a lo que siguió la designación de su correligionario, de 45 años.

Paluckas había ido subiendo puestos en el partido aupado por su perfil de revitalizador de la socialdemocracia lituana. Sin embargo, su carrera ha estado salpicada de escándalos e incluso una condena a dos años de prisión, que quedó en suspenso por el pago de una multa. La pena le fue impuesta por abuso de poder a raíz de una licitación pública mientras era vicealcalde de Vilna, la capital lituana.

El LSDP deberá designar a mediados de semana un sucesor, al que probablemente el presidente Nauseda encargará la formación del siguiente gobierno.

sábado, 2 de agosto de 2025

Saber retirarse

El penoso Schröder y la intachable Merkel: dos excancilleres molestos para la gran coalición alemana



Los excancilleres alemanes Gerhard Schröder y Angela Merkel, en una imagen de 2017 / EFE / KAY NIETFELD
 Gemma Casadevall, Berlín02 AGO 2025 

Ninguno de los dos llega a la toxicidad de un Felipe González, respecto al PSOE, o de un José María Aznar, desde el Partido Popular. Pero sí puede decirse que tanto el Partido Socialdemócrata (SPD) de Olaf Scholz como el bloque conservador de Friedrich Merz tienen en Gerhard Schröder y en Angela Merkel dos huesos duros de roer. Ambos excancilleres les sacan los colores a sus respectivos partidos, ahora como jubilados políticos, pero presentes en la opinión pública.
En el caso de Schröder (1998-2005), porque la Alemania de hoy sigue pagando las consecuencias de su amistad de intereses con Vladímir Putin; en el de Merkel (2005-2021), porque su respuesta a la acogida de refugiados 2015 contrasta con las deportaciones que ahora practica Merz. Están en las antípodas uno respecto al otro: a Merkel se la sigue viendo como una líder que cometió errores políticos, como no haberle parado los pies a Putin, pero intachable en lo personal; Schröder abochorna al SPD en lo público y en lo privado.
De la excancillera resuena la frase de ‘Wir schaffen das’ -’Lo conseguiremos’- con la que trató de imprimir confianza en la capacidad de Alemania para acoger al millón de refugiados llegados al país en 2015 , cuando otros socios europeos cerraban las fronteras.

La crisis migratoria, diez años después


“La señora Merkel dijo eso en un contexto determinado. Diez años después, vemos que no lo hemos conseguido. Por eso debemos corregirlo”, respondió estos días Merz, requerido a hacer balance del hito marcado por la exlíder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que ahora preside él. Alemania se convirtió así en símbolo de respuesta humanitaria a los solicitantes de asilo, por entonces llegados principalmente de Siria. Acabaron siendo más de dos millones entre este año y los tres siguientes. Con la invasión rusa de Ucrania se sumó otro millón y medio de refugiados ucranianos, que además quedaron eximidos del proceso de solicitud de asilo.



La excanciller alemana Angela Merkel acude a un festival de Opera en Alemania. / RONALD WITTEK / EFE

Merz llegó al poder el pasado mayo con la promesa de revertir una saturación que, a su juicio, lastra a Alemania. Practicaría las devoluciones en caliente a la inmigración irregular, aseguró, y aceleraría las deportaciones de quienes deberían haber sido expulsados, sea porque fueron rechazados y sin perspectivas de ver revocada esa decisión, sea porque incurrieron en delitos graves o porque se radicalizaron. Era una especie de guiño hacia el electorado conquistado por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), el partido que emergió gracias al voto de protesta de 2015. Nada es tan fácil de implementar como sostuvo cuando era candidato. Pero por lo pronto, Alemania sí ha reimplantado los controles fronterizos. Y se han reanudado las deportaciones de afganos y sirios con delitos graves, por decisión de su coalición entre conservadores y socialdemócratas.
No todos los expulsados son criminales o individuos radicalizados. Con estupor se ha recibido la noticia de la deportación a Irak de una familia yazidí, con cuatro hijos menores, que se consideraba un modelo de buena integración. Habían presentado recurso contra su deportación y un tribunal falló a su favor. Pero la decisión judicial llegó tarde, cuando ya estaban en el avión. No es un caso aislado. La televisión pública alemana ARD informaba estos días de situaciones similares en varios puntos del país.
Entre Merkel y Merz hay abismos. La excanciller representó el centrismo y arrinconó desde el poder a su eterno rival derechista. Tras su retirada, a Merkel no se la ha visto en ningún acto del partido que dirigió durante 18 años. En los últimos tiempos han limado un poco sus asperezas y hasta se sentaron en palcos vecinos en el festival Richard Wagner de Bayreuth. Pero sigue recordándose la tempestad desatada por Merkel cuando criticó a Merz, por entonces en plena campaña electoral, por poner en peligro el cordón sanitario al impulsar un endurecimiento del asilo con el apoyo de la ultraderecha.

La cruz socialdemócrata

“Voy a ser un excanciller al que el Partido Socialdemócrata se alegre de ver”, aseguró Olaf Scholz en último congreso de su formación. Scholz se despedía así de los suyos, tras su derrota electoral frente a Merz. Su frase era una alusión a Schröder, el excanciller al que su familia política no quiere ni ver por negarse a romper con Putin.
Ambos políticos, el alemán y el ruso, fueron amigos en lo político y lo personal, lo que no es tan raro en el cambiante orden mundial. Lo que escuece a la socialdemocracia es que siga sosteniendo que su apuesta por el gas barato ruso fue una decisión acertada.
De la amistad de intereses entre Putin y Schröder surgió el gasoducto Nord-Stream, puntal de la dependencia energética germana respecto a Rusia. Tras perder las elecciones de 2005, el excanciller pasó a ocupar puestos de mando en empresas controladas por el Kremlin, en un caso de puertas giratorias que avergonzó a su partido.
El gasoducto quedó inutilizado por sabotajes de autoría nunca aclarada en septiembre de 2022. Unos meses antes, 17 agrupaciones locales del SPD habían impulsado una demanda de expulsión de Schröder por ‘dañar al partido’, ya que se negaba a romper con Putin pese a la guerra de agresión lanzada sobre Ucrania. La demanda no prosperó y Schröder sigue siendo una piedra en el zapato para el partido. Ha entrado en lo penoso al presentar un recurso tras otro contra la decisión del Parlamento retirarle la oficina que mantiene como excanciller.
También ha recurrido por motivos de salud contra citaciones para declarar ante la comisión investigadora por la construcción del segundo gasoducto del Nord Stream. Schröder, de 81 años, alegó ‘burnout’. Según ‘Der Spiegel’, ahora estaría dispuesto a declarar bajo ciertas condiciones. Para el SPD, cualquier intervención pública de su excanciller es motivo de inquietud.

miércoles, 30 de julio de 2025

Miente, que algo queda

Auschwitz rebate el negacionismo con un manual para responder a las mentiras sobre el Holocausto



Imagen de archivo del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau / Europa Press
 Gemma Casadevall  Berlín30 JUL 2025

Los crematorios se construyeron para incinerar a presos fallecidos de muerte natural; el gas Zyklon B se usaba como desinfectante o Auschwitz no tenía la capacidad para asesinar a un millón de personas: estos son algunos de los argumentos más usuales del revisionismo para negar el Holocausto nazi. Desde este martes, la web del museo y centro de documentación de Auschwitz, el mayor campo de exterminio nazi, ofrece respuestas claras, en polaco o en inglés, a los 14 cuestionamientos más extendidos por el negacionismo. Su propósito es combatir las mentiras més frecuentes del ultraderechismo desde el terreno que ahora le es más propicio, las redes. Basta pinchar en el enlace 'Stop-Denial' de su web -www.auschwitz.com- para dar con estas respuestas.
Se accede en primer lugar a catorce aseveraciones profusamente defendidas desde canales actuales del negacionismo, sea tiktok, telegram o facebook. Se acompaña cada una de las respuestas de documentos, planos, fechas, cifras y testimonios que demuestran exactamente lo contrario de lo que sostiene el revisionismo. Sí, las cámaras de gas existieron y empezaron a funcionar en septiembre de 1941 en el sótano de uno de los antiguos crematorios. Sí, el gas Zyklon B se había utilizado en décadas anteriores para desinfectar viviendas, pero está suficientemente documentado por pedidos del régimen nazi a IG Farben (la empresa que lo producía), testimonios de supervivientes y de oficiales nazis su uso para matar a los presos. Que las puertas de esas cámaras fueran de madera, y no de metal, no impedía que quedasen herméticamente cerradas.
“Hasta hace una o dos décadas, pocos se atrevían a mirar a los ojos a los supervivientes y sostener que mentían. Quedan pocos con vida. Las voces del antisemitismo, la xenofobia y los populismo se hacen más fuertes”, ha advertido, al presentar esta herramienta virtual, el director del Museo de Auschwitz e impulsor de la campaña ‘Stop Denial’. Piotr M.A. Cywinski. El negacionismo existió siempre, pero el potencial difusor de sus mentiras se ha disparado. Si antes, tomaba impulso en ámbitos relativamente restringidos, a través de revisionistas como el británico David Irving, ahora ha adoptado mucho más brío y proyección en las plataformas sociales. El ímpetu de la ultraderecha en todo el mundo, hasta alcanzar posiciones de poder y liderazgos políticos, convierte en extremadamente complejo combatir el revisionismo.
“Quienes niegan el Holocausto ignoran todos los hechos disponibles y repiten sin cesar las mismas mentiras. Su objetivo no es buscar de la verdad, sino profanar la memoria de las víctimas», afirmó el Dr. Igor Bartosik, del Centro de Investigación del Museo de Auschwitz.
El régimen nazi empezó a planificar el campo de exterminio nazi de Auschwitz, en la Polonia ocupada, en 1939. Fue ampliándose en los años siguientes hasta ocupar 200 hectáreas de terreno en las afueras de la ciudad de Oswiecim, el nombre en polaco de Auschwitz. Hasta su liberación, en enero de 1945, se estima que fueron asesinadas ahí más de un millón de personas, en su mayoría judíos.

martes, 29 de julio de 2025

Reválida groenlandesa

 Groenlàndia, disputa a l’Àrtic


Gemma C. Serra - Copenhaguen

Geogràfica­ment, Gro­enlàndia per­tany a Amèrica del Nord. És una immensa taca blanca de 2,2 mili­ons de quilòmetres qua­drats, un 80% dels quals per­ma­nent­ment sota una capa de glaç, entre l’oceà Àrtic i l’Atlàntic Nord. Política­ment, l’illa més gran del món per­tany al regne de Dina­marca. N’és ter­ri­tori autònom des del 1979 i l’esta­tut d’auto­no­mia vigent, del 2009, li reco­neix el dret a l’auto­de­ter­mi­nació.
“Gro­enlàndia per­tany als gro­en­lan­de­sos”, és la res­posta insis­tent de la pri­mera minis­tra danesa, Mette Fre­de­rik­sen, des que Donald Trump va desen­ter­rar la volun­tat de com­prar, anne­xi­o­nar-se o assu­mir-ne el con­trol mili­tar­ment. No és una ambició nova dels EUA. El 1946, el pre­si­dent Harry Tru­man va ofe­rir a Copen­ha­guen 100 mili­ons de dòlars per Gro­enlàndia. I, en el seu pri­mer man­dat, Trump ja va inco­mo­dar Fre­de­rik­sen amb una nova oferta de com­pra.
La res­posta de Fre­de­rik­sen el 2019, com l’actual, és que Gro­enlàndia no està en venda. En els últims mesos l’ha repe­tida cada cop que Trump o el seu vice­pre­si­dent, J.D. Vance, han acu­sat Copen­ha­guen de no “cui­dar” como es mereix Gro­enlàndia. Vance va apu­jar el to amb una pro­vo­ca­dora visita a la base mili­tar dels EUA. No ha estat l’únic que ha des­fi­lat aquests mesos per aquesta illa remota de 57.000 habi­tants. A més de Fre­de­rik­sen o el rei Fre­de­ric de Dina­marca, hi ha pas­sat el pre­si­dent francès, Emma­nuel Macron. Les posi­ci­ons dels EUA i dels euro­peus no s’han mogut. Però sí que hi ha hagut can­vis en el mapa polític gro­en­landès, on, des de fa dècades, domina l’inde­pen­den­tisme, sigui d’alta, mode­rada o baixa inten­si­tat.
El març pas­sat, la capi­tal gro­en­lan­desa, Nuuk, va rebre en ple hivern àrtic un des­ple­ga­ment inèdit de mit­jans d’arreu del món. Hi havia elec­ci­ons a l’Inat­si­sa­tut, el Par­la­ment autònom, amb un total de 31 escons. Les ofer­tes de com­pra, annexió o pot­ser invasió de Trump havien des­fer­mat l’interès per la res­posta de l’elec­tor gro­en­landès. Tots els par­tits com­par­tei­xen amb Fre­de­rik­sen la con­vicció que el futur de l’illa per­tany als gro­en­lan­de­sos. La mati­nada de l’11 de març, hores després de tan­car-se les urnes, va sal­tar un pri­mer avís urgent. La força més votada era Nale­raq, repre­sen­tant de l’inde­pen­den­tisme rup­tu­rista i par­ti­dari d’un referèndum sobre l’auto­de­ter­mi­nació en la nova legis­la­tura. El par­tit que fins ales­ho­res ocu­pava el quart lloc pas­sava a la pri­mera posició.
El recompte final, però, va cap­gi­rar el mar­ca­dor a favor del cen­tre mode­rat, Demok­ra­a­tit. Havien obtin­gut un 30% dels vots, un punt més que Nale­raq. Hi va haver un clar vot de càstig al bipar­ti­disme tra­di­ci­o­nal. El par­tit soci­a­lista Inuit Ata­aqa­ti­git, del pre­si­dent autonòmic, Múte B. Egede, es va enfon­sar a la ter­cera posició, seguit dels seus socis, els soci­al­demòcra­tes de Siu­mut. Totes dues for­ma­ci­ons s’havien alter­nat en el poder des de les elec­ci­ons autonòmiques del 1979.
Unes set­ma­nes després, el líder de Demok­ra­a­tit, el cen­trista Jens-Fre­de­rik Niel­sen, pre­sen­tava la seva coa­lició de govern, una aliança d’ampli espec­tre que incloïa el bipar­ti­disme der­ro­tat i el libe­ral Atta­sut. Només va que­dar a l’opo­sició el defen­sor de l’inde­pen­den­tisme per la via ràpida, Nale­raq.
L’enfon­sa­ment del bipar­ti­disme ha pro­vo­cat una situ­ació anòmala al Folke­ting, el Par­la­ment danès. Dels 179 escons de la cam­bra, només dos cor­res­po­nen a Gro­enlàndia. El par­tit de l’actual pre­si­dent autonòmic no hi és repre­sen­tat, ni pre­vi­si­ble­ment no hi serà, fins a les pro­pe­res par­la­mentàries dane­ses.
Sobre els resul­tats al ter­ri­tori autonòmic plana la pre­gunta de si va pesar sobre l’elec­tor la por a Trump. L’eco­no­mia gro­en­lan­desa depèn de Copen­ha­guen, que trans­fe­reix un 40% dels ingres­sos anu­als de l’illa. Sobre Nale­raq, hi havia sos­pi­tes de ser­vi­lisme als interes­sos de Trump. Una inde­pendència exprés hau­ria dei­xat Gro­enlàndia fora del parai­gua danès, soci de l’OTAN i la UE. Acon­se­guir-ne el con­trol abso­lut hau­ria estat un pas­seig per a Trump.
L’alt grau d’auto­no­mia de Gro­enlàndia inclou la gestió dels seus recur­sos natu­rals, però no segu­re­tat i defensa, que depe­nen de Dina­marca. A la pràctica, la presència mili­tar més efec­tiva és la dels EUA, que veuen Gro­enlàndia com una peça clau per al domini de l’Àrtic enfront de Rússia o la Xina. L’exèrcit de Dina­marca és minúscul com­pa­rat amb els d’aquests gegants mili­tars. El for­men uns 16.000 sol­dats, més 20.000 reser­vis­tes. A Gro­enlàndia no hi ha ni 100 sol­dats dane­sos esta­ci­o­nats, a més d’una dotació de per­so­nal civil a Nuuk. Des de fa un parell d’anys, hi van a fer el ser­vei mili­tar grups reduïts de nois i noies dane­sos. Com­pleta el pano­rama els deu efec­tius de la Patru­lla Siris, a la punta més pro­pera al pol nord.
Fre­de­rik­sen intenta con­tra­res­tar aquesta infe­ri­o­ri­tat mili­tar amb un per­fil de dona forta. És soci­al­demòcrata, però repre­senta la línia dura en política migratòria i rear­ma­ment. Són les seves senyes d’iden­ti­tat, que posa en relleu en espe­cial aquest semes­tre, en què el seu país exer­ceix la pre­sidència de torn de la UE. El rear­ma­ment danès inclou un paquet d’inver­si­ons de 16.000 mili­ons d’euros fins al 2033 i el propòsit de reforçar el Coman­da­ment Àrtic. És un dels euro­peus obe­di­ents amb el dic­tat de l’OTAN d’aug­men­tar la des­pesa mili­tar al 5% del PIB fins al 2035 –pel 2026 espera arri­bar al 3,7%.

Bases, des­glaç i mine­rals crítics


El pun­tal dels EUA a Gro­enlàndia és la base de Pituf­fik, a uns 880 quilòmetres del pol nord. Si ho volgués, Trump podria ampliar aquesta presència mili­tar. Dina­marca i els EUA van sig­nar el 1951 un acord de coo­pe­ració mili­tar que inclou l’esta­bli­ment de bases mili­tars nord-ame­ri­ca­nes a l’illa. Subs­tituïa el de 1941, sig­nat sota l’ocu­pació nazi de Dina­marca i per garan­tir la defensa de Gro­enlàndia. La pers­pec­tiva que el canvi climàtic alli­beri del gel etern noves rutes de nave­gació comer­cial ha dis­pa­rat l’interès dels gegants per con­tro­lar la regió. El des­glaç acce­le­rat faci­li­ta­ria també l’accés als recur­sos natu­rals del seu sub­sol. La decisió d’explo­tar-los cor­res­pon als gro­en­lan­de­sos. 
Fins ara, Nuuk ha vetat grans pro­jec­tes miners com el de Kuan­ner­suit, perquè incloïa l’alta­ment perillós urani. Però per­sis­teix la temp­tació d’inde­pen­dit­zar-se econòmica­ment de Dina­marca gràcies als recur­sos inex­plo­rats. A escala inter­na­ci­o­nal, es veu l’illa com un El Dorado pels mine­rals crítics, impres­cin­di­bles per a la tran­sició energètica i les tec­no­lo­gies moder­nes. La Comissió Euro­pea va sig­nar amb Nuuk un acord per al “desen­vo­lu­pa­ment” d’aquests recur­sos, el 2023. Gro­enlàndia és ter­ri­tori danès, però no per­tany a la UE, de manera que la cursa estava oberta. De fet, els EUA havien sig­nat un pro­to­col sem­blant un any abans. 
“Gro­enlàndia té 23 dels 34 mine­rals iden­ti­fi­cats com crítics per la UE”, explica a El Punt Avui Jakob Kløve Kei­ding, con­sul­tor del Ser­vei Naci­o­nal de Geo­lo­gia de Dina­marca i Gro­enlàndia (GEUS). El poten­cial es “enorme”, en una regió “pràcti­ca­ment verge o amb una explo­tació minera molt limi­tada”. El gran repte és extreure’ls, i Gro­enlàndia no té capa­ci­tats tècni­ques per fer-ho. A més, hau­ria de superar el “coll d’ampo­lla”, con­ti­nua l’expert, que és pro­ces­sar aquests mine­rals i fabri­car-ne el pro­ducte final. Res a veure amb les pos­si­bi­li­tats de la Xina, que, a més del tre­sor que té en ter­res rares, les explota, pro­cessa, fabrica i ven el pro­ducte final. 
No hi ha una esti­mació actu­a­lit­zada dels recur­sos de Gro­enlàndia, sinó càlculs històrics. Sí que hi ha, però, mol­tes aler­tes científiques sobre les con­seqüències glo­bals del des­glaç acce­le­rat de l’Àrtic. Ima­gi­nar-se què podria pas­sar si de l’afany d’explo­tar les ter­res rares es passés a “pre­ci­pi­tar” la des­a­pa­rició dels gels àrtics és entrar en el ter­reny de la dis­to­pia.

Esterilitzacions i altres humiliacions no tan remotes als inuit

Fins a principi d’any, enmig de la campanya electoral groenlandesa i amb Trump mirant de guanyar-se les simpaties dels groenlandesos, els pares d’ètnia inuit residents a Dinamarca havien de superar un test de capacitació no adaptat a la seva cultura o perdien la custòdia dels seus fills. El cas de Keira Alexandra Kronvold, a qui havien pres el nadó hores després del part, havia aixecat crítiques i mobilitzacions a Dinamarca. Els anomenats tests de competència parental s’apliquen de manera general a tothom. Però per als inuits les conseqüències són especialment dramàtiques i les possibilitats de no superar-los, desproporcionadament altes. Es calcula que uns 400 nens havien estat separats per la força dels seus pares arran dels Parældrekompetenceundersøgelse, com s’anomenen els tests. Copenhaguen i Nuuk van signar finalment l’acord que va posar fi a aquesta pràctica traumàtica. No és, però, l’única humiliació o violació dels drets humans que han sofert fins no fa tant els inuit.
Durant dècades, es va implantar, sovint sense consentiment, espirals a les noies groenlandeses. Una d’aquestes víctimes, Naja Lyberth, va treure a la llum el 2022 l’escàndol, que, segons investigacions periodístiques, afecta unes 4.500 groenlandeses, algunes de 12 a 15 anys. Va passar entre 1960 i 1991. El propòsit de les autoritats daneses, amb competències en matèria sanitària a l’illa, era reduir els embarassos no desitjats entre les menors inuit, ètnia a què pertany un 90% de la població de Groenlàndia. Aquest escàndol, pel qual Copenhaguen ha demanat disculpes, segueix el dels experiments practicats l’any 1950 sobre un grup de 22 nens inuit apartats dels seus pares i traslladats a Copenhaguen per mirar de fer-ne una superelit ètnica groenlandesa, la classe política del futur, però educada a Dinamarca.
Els inuit residents a Dinamarca viuen estigmatitzats. Se’ls identifica amb l’alcoholisme, alts índexs de suïcidis i altres problemàtiques pròpies de col·lectius marginats. Les relacions entre l’illa i l’antic poder colonial són tenses. Però ni això no ha frenat el despoblament d’aquesta illa gairebé deshabitada que és Groenlàndia. A Dinamarca hi viuen ja uns 17.000 ciutadans d’origen groenlandès. En 25 anys, se n’hi podrien afegir uns 10.000 més.

El mal llamado puente aéreo

Alemania activa el envío de ayuda a Gaza, que las oenegés denuncian como un "lavado de cara" de Merz




El canciller alemán Friedrich Merz y el rey Abdullah II de Jordania se reunieron para mantener conversaciones bilaterales. / CLEMENS BILAN / EFE
 Gemma Casadevall, Berlín29 JUL 2025 1

El canciller alemán, Friedrich Merz, admite que el puente aéreo de ayuda para Gaza activado por su gobierno será “una pequeñísima contribución” que poco puede paliar el “inhumano sufrimiento” de la población gazatí. Para el rey jordano, Abdallá II, con cuyo gobierno coordina Berlín este operativo, puede servir para aumentar la presión internacional sobre Israel, por proceder de uno de sus aliados más incondicionales, Alemania. Para oenegés como Amnistía Internacional, es un intento de Alemania para “lavarse la cara” ante su complicidad en los crímenes contra la humanidad que comete Israel.
Merz, acompañado del rey jordano, presentó este martes la puesta en marcha del puente aéreo, por el que se lanzará en paracaídas paquetes de ayuda humanitaria. Es una operación similar a las anunciadas por Francia y Reino Unido. Mientras el canciller daba detalles sobre el operativo, un grupo de oenegés y profesores universitarios advertían de que los lanzamientos de ayuda por aire son ineficaces, incontrolados o hasta peligrosos, puesto que no se sabe a qué manos irán a parar los suministros.
“Queremos acabar cuanto antes con el sufrimiento de la población civil de Gaza”, insistió el canciller junto al rey jordano. Repitió así su frase del día anterior, tras una reunión de su Consejo de Seguridad, convocada ante el clamor de críticas al incondicional apoyo alemán a Israel. Son críticas que proceden no ya únicamente de la sociedad civil, sino de funcionarios del ministerio de Exteriores y del grupo parlamentario socialdemócrata en el Bundestag (cámara baja), los socios de coalición del bloque conservador de Merz.
En cada una de sus comparecencias de estos días, ha apremiado el canciller alemán al primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, a que “mejore notablemente la llegada de ayuda humanitaria a Gaza”. Ante el rey jordano consideró que las pausas humanitarias a las que ahora ha accedido Israel son resultado de las presiones que ejerce el llamado E3, grupo integrado por Alemania, Francia y Reino Unido. Este martes partieron los dos primeros aparatos alemanes hacia Amán, donde se coordinarán los vuelos posteriores hasta Gaza.
El hecho de que se denomine ‘puente áereo’, término que en Alemania remite al que en 1948 organizó la aviación aliada para salvar a Berlín del bloqueo soviético, es un ‘eufemismo’, advirtió Julia Duchrow, secretaria general de Amnistia Internacional en Alemania. El operativo de entonces llevó a los habitantes del sector occidental berlinés 2.000 toneladas diarias de suministros, en aviones que aterrizaban cada pocos minutos en el aeropuerto de Tempelhof. Ahora se lanzarán desde el aire “cargamentos simbólicos”, insistió Riad Othman, de Medico Internacional.
“Es una gota en el desierto”, resumió el rey jordano, tras calificar de absolutamente insuficiente la ayuda humanitaria por vía terrestre que desde hace unos días permite Israel. Están entrando unos 60 camiones por semana, mientras que serían necesarios al menos 150 al día, según Abdallá II.

lunes, 28 de julio de 2025

Ensaladilla Von der Leyen

Alivio y frustración en la UE tras el acuerdo de aranceles 



Ursula von der Leyen y Donald Trump, en el encuentro de Escocia / Jacquelyn Martin/ Associated Press

Leticia Fuentes, Gemma Casadevall, Irene Savio, Irene Benedicto

28 JUL 2025 13:28

La Unión Europea respira más tranquila hoy. Después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cerrara un pacto comercial con Donald Trump este domingo las reacciones de los estados miembros se han sucedido. Aunque algunos muestran sentimientos encontrados entre el alivio y la ambición de que se podría haber llegado a un acuerdo más ventajoso, el sentir general es que se ha evitado el peor escenario.
El acuerdo reduce la subida arancelaria prevista para el 1 de agosto, que pasa del 30% al 15%, con reducciones en sectores destacados como la automoción, la aviación o los semiconductores. Sin embargo, establece otras retribuciones -- como que Bruselas se haya comprometido a invertir más de 1,3 billones de dólares en el mercado estadounidense, con compras de energía y material militar -- que algunos miembros han tachado de sumisión excesiva a las imposiciones trumpistas.

Francia

Francia considera que el acuerdo comercial entre EEUU y la Unión Europea para establecer aranceles del 15% a los productos europeos, aporta "una estabilidad temporal" pero sigue siendo "desequilibrado".
El primer ministro francés, François Bayrou, lamentó el lunes "un día sombrío" para Europa, que "se resigna a la sumisión", coincidiendo con la oposición que ha ido más allá y ha condenado la inacción del macronismo: "La vergüenza de los macronistas y el silencio estoico del Partido de Izquierda dicen mucho de la humillación impuesta por un presidente de la Comisión al que apoyaron obstinadamente. Nos prometieron una Europa poderosa; tenemos una Europa de capitulación", afirmó el presidente de Agrupamiento Nacional, Jordan Bardella. La Francia Insumisa también condenó "la sumisión al Imperio" y llamó a la "no alineación" como la única alternativa disponible.
El ministro francés encargado de este asunto, Benjamin Haddad, señaló que si bien el acuerdo "aportará una estabilidad temporal a los actores económicos amenazados por la escalada aduanera estadounidense", sigue siendo "desequilibrado" para Francia, según publicó en la red social X.

Alemania


El Gobierno alemán, que sigue la línea de la cero confrontación con Donald Trump, ha mostrado su alivio a un compromiso que, a su juicio, paliará los temidos efectos devastadores sobre su sector del automóvil. Unos aranceles como los inicialmente anunciados habrían “afectado gravemente a la economía alemana, orientada a la exportación”, destacó el canciller Friedrich Merz en un comunicado. Los aranceles actuales se reducen así a casi la mitad de lo temido, del 27,5 % al 15 %, subrayó el jefe del Gobierno. Queda por ver, sin embargo, su impacto real sobre el sector del acero, puntal histórico de la industria alemana y que atraviesa una crisis aún más profunda que el del automoción.

Italia

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha dado su visto bueno al pacto alcanzado por von der Leyen, calificándolo como una "base sostenible". Aun así, Meloni ha dicho que se reserva su opinión definitiva hasta conocer todos los detalles del acuerdo, en particular las "excepciones" contempladas —"especialmente para algunos productos agrícolas"— y "a qué se refieren con inversiones y compra de gas" estadounidense. En esta línea, la mandataria ha subrayado que "habrá que seguir trabajando sobre este acuerdo" y ha señalado que se espera que los sectores más afectados "sean ayudados, a nivel nacional y europeo", en una referencia indirecta a la posibilidad de otorgar subsidios a las empresas que deberán asumir estos costes adicionales. Meloni, además, instó a la UE a "acelerar" la simplificación de la burocracia europea para que las empresas puedan "compensar" el impacto de la crisis.

Hungría

Por su parte, Hungría ha cargado contra el acuerdo. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, díscolo de la UE, se burló de la actuación europea en el desayuno en el que se cerró el acuerdo. "Esto no es un acuerdo... Donald Trump se comió a von der Leyen para desayunar, eso es lo que pasó y sospechábamos que iba a pasar, ya que el presidente de los Estados Unidos es un peso pesado en lo que respecta a las negociaciones, mientras que la señora presidenta es un peso pluma". Para el líder ultranacionalista y jefe del gobierno de Budapest, hay un agravio comparativo entre el acuerdo alcanzado por el bloque comunitario respecto al que logró Reino Unido en su negociación con Washington.

domingo, 27 de julio de 2025

Joana vuelve a Bayreuth

Bayreuth convierte en un musical ‘light’ a los ‘Cantores’

Joana Serra

‘Los Maestros Cantores de Núrenberg’ es, en el conjunto de óperas de Richard Wagner, un raro ejemplo de pieza en que no se cruzan muertes crueles, dioses y héroes confrontados o dramáticos amores incentuosos. Es una pieza popular, poblada de personajes de carne y hueso, incluso un sencillo zapatero, Hans Sachs, además de dos músicos en disputa por ser reconocidos en el círculo de los ‘maestros’.
Tal vez esa sencillez fue lo que llevó a Adolf Hitler a verla como ópera perfecta para instrumentalizarla a favor de sus intereses -mostrar la maldad del judaísmo o la nobleza de su pueblo-. La convirtió en la pieza perfecta para esos años del Tercer Reich en que señoreó por la colina de Bayreuth, la ciudad de provincias bávara donde cada verano, el 25 de julio, abre el Festival Richard Wagner entre procesiones de wagnerianos de todo el mundo y desfile de la clase política alemana.

A punto de cumplirse los 150 años de la fundación del festival por el propio Wagner, en 1876, son muchas las versiones de los ‘Cantores’ que se han representado sobre la llamada Verde Colina. Épicas, irónicas o simplemente fieles reproductoras del original. Este año correspondió a un alemán, Matthias Davids, darle otra vuelta de tuerca a la pieza preferida por Hitler. Contaba con el italiano Daniele Fatti a la batuta. Y las voces de Georg Zeppenfeld, como el zapatero, Michael Nagy, el villano Beckmesser, Michael Spyres, su Walther von Stolzing, y Christina Nilsson, su Eva.
Pero probablemente para la historia del festival la imagen que primará para la posteridad es la de la enorme vaca inflable y voladora, con la que Davids corona su traca final: la competición entre el dogma o la innovación aplicada al canto, lo que adopta aires de festival de la canción o concurso televisivo en busca de la mejor voz. Es una explosión de color y personajes, desde duendes forestales a reinas de la belleza bávaras, además de un despliegue del siempre extraordinario coro de Bayreuth. El duelo por el trofeo acaba siendo lo de menos. Se imponen los colores, la vaca y la búsqueda de lo cómico.

El propósito de Davids, según sus explicaciones previas, es darle la vuelta a los ‘Cantores’, incluso hacer reir al público de Bayreuth, severísimo guardián de las esencias wagnerianas en lo que a la partitura se refiere. Pero al mismo tiempo muy acostumbrado ya a que se le tergiversen las puestas en escena. Lo consigue más o menos, a partir de una ópera que adopta formatos de musical pop. Al espléndido coro de Bayreuth, dirigido por Thomas Eitler-De Lint, se le puede pedir casi todo. Inclusive que dos de sus miembros se ‘disfracen’ de Angela Merkel, la excanciller cuya presencia en Bayreuth ha sido casi obligada incluso desde antes de alcanzar el poder. Ambas se marcarán unos pasos de baile junto a dos ‘falsos’ Thomas Gottschalk, un estridente presentador de shows televisivos alemán asimismo muy fiel al festival.

El problema es que un coro operístico, por espléndido que sea, no se mueve sobre el escenario como los danzantes de un musical. Davids les saca todo el partido posible. Pero no alcanza el nivel que se requeriría para convertir esa traca final en el festín cómico pretendido. El otro aspecto que perjudica al conjunto es el magnífico precedente marcado en 2017 en esa misma plaza por la versión de los ‘Cantores’ que estrenó Barrie Kosky. Su puesta en escena era un prodigio de ingenio y fina sátira. Trasladó a sus personajes a la biblioteca de los Wagner en la Wahnfried Haus, ahora convertida en casa-museo de la dinastía en Bayreuth. Y trasladó el concurso por la mejor voz de los procesos de Núremberg donde los aliados juzgaron a los jerarcas del Tercer Reich. Ese precedente, aún muy vivo en la memoria de Bayreuth, dejó muy alto el listón.

Los ‘Cantores’ de Davids y Gatti era el único estreno de la temporada. Y Bayreuth le dispensó una de sus ovaciones atronadoras, incluidas pataletas de ‘satisfacción’. Como suele ocurrir, se escucharon también algunos abucheos dirigidos al equipo responsable de la puesta en escena. El resto de la temporada estará ocupada por las reposiciones de ‘El Anillo del Nibelungo’ de Valentin Schwarz, con Simone Young a la batuta, el “Tristán” de Thorleifur Orn Arnarsson y Semzon Byschkow, el ‘Lohengrin’ de Yuval Sharon con Christian Thielemann y el ‘Parsifal’ de Jaz Scheib que dirige Pablo Heras-Casado. Son obras ya estrenadas en años anteriores, que en el caso del ‘Anillo’ recibieron en su momento sus abucheos. Han ido ganando adeptos desde entonces, incluso cuando algunas piezas no acaban de encajar -como las gafas de realidad virtual que Scheib incorporó al ‘Parsifal’ de Heras-Casado-. Al fin y al cabo, en Bayreuth lo que cuenta es la dirección musical. Heras-Casado, como el resto de maestros de la casa, es garantía de solidez por encima de las ocurrencias escénicas. A él correspondió el honor este año de dirigir el multitudinario concierto libre y gratuito que sirve de etapa previa a la inauguración de la temporada.

Las mayores emociones se reservan para el próximo año, el del 150 aniversario. La directora del festival y biznieta del compositor, Katharina Wagner, aspiraba a representar todas las piezas marcadas en vida por Richard Wagner para Bayreuth. Las dificultades presupuestarias obligan a recordar ambiciones. Pero habrá un nuevo ‘Anillo’ dirigido por Thielemann. Es el nombre máximo entre las batutas wagnerianas del momento y llegó a ser titular de Bayreuth hace unos años hasta que unas rencillas nunca aclaradas con Katharina terminaron con ese cargo. A la producción de la tetralogía se incorporarán elementos desarrollados por la Inteligencia Artificial (IA), algo que corresponde hacer a su director escénico, Marcus Lobbes. La otra sorpresa es el ‘Rienzi’, una pieza que Richard Wagner no incluyó en su repertorio para Bayreuth, pero que se representará excepcionalmente en 2026 con el pretexto del aniversario. Lo dirigirá Nathalie Stutzmann, otra directora ‘amiga’ de la casa.

Para los corrillos de Bayreuth, la presente temporada añadió otro estreno: el del actual canciller, Friedrich Merz, que por primera vez acudía al festival. En Alemania no es preceptiva la presencia de su líder en el tradicionalista festival bávaro. De hecho, durante décadas no asistió ninguno a la gala del estreno. La imagen de Hitler paseando por sus jardines pesaba demasiado en la memoria. Con Merkel cambiaron las cosas. Desde sus tiempos de líder en la oposición se convirtió en asistente leal a la casa. 
En sus 16 años en el poder no faltó casi nunca a la cita ni tampoco ha dejado de acudir, salvo excepciones, tras su retirada en 2021. Es una presencia querida en Bayreuth, a la que ahora Merz relegó en el palco a un segundo rango.
Ambos políticos pertenecen a la misma familia política conservadora, pero guardan distancias ideológicas y personales entre sí. De hecho, el derechista Merz quedó arrinconado y se apartó de la vanguardia política durante los casi 20 años en que la centrista Merkel dirigió su Unión Cristianodemócrata. Merz ocupa la cancillería desde el pasado mayo y se estrenó como asistente a Bayreuth. Merkel forma parte de la familia wagneriana, hasta el punto de colocarse alguna réplica de la veterana política como guiño a la asistencia en la traca final de los ‘Cantores.

Un neófito en el palco

 Una nit a l’òpera amb Merz i Merkel


Gemma C. Serra

Sem­pre hi ha una pri­mera vegada, també per a Fri­e­drich Merz. No hi ha cap obli­gació de pas­sar-se com a can­ce­ller pel fes­ti­val Ric­hard Wag­ner de Bay­reuth. Fins Angela Merkel, no hi havia el cos­tum de fer-ho. El tra­di­ci­o­na­lista tem­ple wag­nerià es rela­ci­o­nava amb Lluís II de Bavi­era, el rei boig i mece­nes de Ric­hard Wag­ner. O amb Adolf Hit­ler, a qui Wini­fred Wag­ner, la britànica que es va casar amb Sieg­fried Wag­ner, va donar tracte d’oncle, a més de posar el fes­ti­val als seus peus.

Merkel n’era visi­tant fidel quan estava a l’opo­sició, en els seus 16 anys en el poder i ara que s’ha reti­rat. Merz, el seu històric rival entre els con­ser­va­dors, s’ha espe­rat a fer-ho com a can­ce­ller. Van coin­ci­dir tots dos en la inau­gu­ració de la tem­po­rada, amb l’estrena d’Els mes­tres can­tai­res de Nurem­berg. A Merz li va cor­res­pon­dre el lloc d’honor. Merkel i el seu marit, Joac­him Sauer, hi van anar com el que són: dos jubi­lats que ado­ren Wag­ner.     

L’escena final d’Els mes­tres va posar les coses a lloc: Merkel forma part de Bay­reuth; Merz n’és un con­vi­dat. El direc­tor escènic, l’ale­many Matt­hias Davids, va optar per una repre­sen­tació irònica que sem­bla un musi­cal pop. Queda lluny, però, de la intel·ligent sàtira estre­nada el 2017 per Bar­rie Kosky, que col·locava els can­tai­res davant els pro­ces­sos de Nurem­berg. Davids dis­po­sava de la batuta de l’italià Dani­ele Fatti i les veus de Georg Zep­pen­feld, Mic­hael Nagy, Mic­hael Spy­res i Chris­tina Nils­son.

Tot fun­ci­ona més o menys com sem­pre en el pri­mer i el segon acte, amb alguna ocurrència per mirar de fer riure. Però la com­pe­tició final per la millor veu esdevé una mena d’ama­nida mul­ti­co­lor entre este­re­o­tips bava­re­sos, rei­nes de la bellesa, per­so­nat­ges del bosc, dues rèpli­ques bes­so­nes de Merkel i una immensa vaca infla­ble sobre un esce­nari que recorda els fes­ti­val d’Euro­visió. El cor és excel·lent, però Davids no acon­se­gueix fer-lo ballar com una core­o­gra­fia pop.

Merz posava cara de con­tent. Merkel segu­ra­ment va riure amb les seves rèpli­ques. Tots dos tin­dran l’opor­tu­ni­tat de demos­trar la seva fide­li­tat a Bay­reuth l’any vinent. Es com­pli­ran 150 anys del fes­ti­val que Ric­hard Wag­ner va fun­dar el 1876 i que des del 2008 diri­geix la seva bes­neta, Kat­ha­rina Wag­ner. S’hi posarà en escena per pri­mer cop un Rienzi i hi haurà un Anell del Nibe­lung amb esce­no­gra­fia desen­vo­lu­pada per intel·ligència arti­fi­cial (IA) i diri­gida per Chris­tian Thi­e­le­mann, el màxim líder entre els wag­ne­ri­ans. Molts tre­mo­len ja amb el que pot gene­rar la IA, la dar­rera inno­vació que incor­pora Kat­ha­rina en el seu propòsit de per­pe­tuar el culte exclu­siu a Wag­ner però atreure’s nou públic.

A Bay­reuth, on abans hi havia llis­tes d’espera de deu anys per tenir entra­des, hi havia seients buits en la inau­gu­ració. Que­den entra­des per ven­dre per a finals d’agost. Res no és el que era, diuen alguns. Del silenci sepul­cral s’ha pas­sat a gent entrant i bus­cant el seu seient quan l’orques­tra ja ha ence­tat la feina. Un sacri­legi, per als més vete­rans.

Llueve sobre mojado

Tres muertos y decenas de heridos en el sur de Alemania al descarrilar un tren 



Un tren alemán descarrila tras un deslizamiento de tierras en la región de Baden-Württemberg. / KARL-JOSEF HILDENBRAND / AFP

Gemma Casadevall
Berlin27 JUL 2025 

El descarrilamiento de un tren regional en el sur de Alemania ha dejado al menos tres muertos y decenas de heridos, según el último balance comunicado por la policía. Se estima que el descarrilamiento del tren se produjo como consecuencia de un corrimiento de tierras tras la fuertes lluvias caídas en los días pasados y también este domingo.
El accidente ocurrió a las 18.10 domingo en un tramo cercano a Biberach, ciudad del 'Land' de Baden-Württemberg, a unos 65 kilómetros de la capital de este estado federado, Stuttgart. Las primeras imágenes desde el lugar de los hechos muestran varios vagones volcados sobre la vía. Medios locales informan, por su parte, de un alto número de heridos.
En el lugar del accidente, un tramo boscoso, se ha desplegado un fuerte operativo de equipos de rescate, cuerpo de bomberos y fuerzas policiales.

Deutsche Bahn

Según fuentes policiales, en el tren, un regional de la compañía de ferrocarriles alemana Deutsche Bahn, viajaba alrededor de un centenar de viajeros. En todo el sur de Alemania se han sucedido en la última semana fuertes tormentas. Concretamente en la misma región del accidente se registraron la tarde de este domingo copiosas precipitaciones, recuerda la televisión regional SWR.
En un mensaje a través de X, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha expresado su conmoción por lo ocurrido y asegurado que está en contacto directo con las autoridades regionales para apoyar "por todos los medios posibles" a las fuerzas desplegadas en el operativo de rescate.

sábado, 26 de julio de 2025

Los recortes en el horizonte

La economía de Alemania empieza a ver la luz a la espera de las medidas de Merz



El canciller alemán, Friedrich Merz. / CLEMENS BILAN / EFE
 Gemma Casadevall, Berlín26 JUL 2025 

Los expertos empiezan a ver la luz al final del túnel. Tras dos años en recesión y con perspectivas de estancamiento este 2025, se espera que Alemania registre en 2026 un crecimiento del 1,6 % del PIB. Es el pronóstico de dos institutos de referencia, el Ifo y el de Estudios de la Economía Mundial (IFW). Doblan con ello sus estimaciones anteriores, aunque obviamente todo está condicionado a lo que ocurra con los aranceles de Donald Trump y a su impacto en el motor exportador alemán.
El canciller, Friedrich Merz, que a mediados de agosto cumplirá sus primeros 100 días en el cargo, no puede limitarse en confiar que todo saldrá bien. Su prioridad es reactivar la economía, tras la contracción del 0,3% con que cerró Alemania 2023 y del 0,2% de 2024. Debe, además, comportarse como un alumno ejemplar en los objetivos de rearme marcados por Washington. Su gobierno ha activado un fondo extraordinario de un billón de euros, liberado del freno a la deuda, la mitad del cual será para Defensa y la otra para las maltrechas infraestructuras del país. "Merz va a tener que quitarle dinero a todos los alemanes", escribía el columnista Markus Zydra del diario ‘Süddeutsche Zeitung’. Tanto a los que ganan más como a los que dependen de subsidios. Tiene el apoyo de su bloque conservador. Pero topa con el temor de sus socios socialdemócratas a una deriva de recortes indigeribles, en un país con un mercado laboral precarizado y donde millones de jubilados siguen laboralmente activos porque con su pensión no les alcanza.

El lastre dejado por tres cancilleres


La última gran reforma estructural la acometió el socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005) en su segunda legislatura. Hubo recortes drásticos en loa subsidios al desempleo, en la sanidad pública y en las pensiones. La socialdemocracia lo pagó con una sangría de electorado y un desgarro interno, incluida la escisión de su corriente izquierdista. Pero se facilitaron las cosas para la conservadora Angela Merkel (2005-2021), quien ha reconocido que Alemania superó mejor que otros socios la crisis del euro o los estragos económicos de la pandemia gracias a la llamada ‘Agenda 2010’ de Schröder.
En lugar de aprovechar ese periodo de bonanza para invertir, Merkel convirtió en su señal de identidad el dogma de la austeridad. A escala alemana, ello se tradujo en un estancamiento inversor en infraestructuras y digitalización. Sus 16 años en el poder dejaron como herencia a su sucesor, el socialdemócrata Olaf Scholz (2021-2025), un país necesitado de una urgente puesta al día. Con la invasión rusa de Ucrania, Alemania se despidió aceleradamente de la dependencia energética de Moscú cultivada por Schröder, amigo de Vladímir Putin, y amplificada por Merkel. Se cerró así el grifo al gas barato ruso que había favorecido a la industria de la primera economía europea.

¿Qué reclama la industria?

Merz se apuntó esta semana un buen tanto al presentarse junto a 60 empresarios de todos los sectores clave, comprometidos a invertir en el país 610.000 millones de euros en los próximos tres años. Era la foto de familia que precisaba Merz para demostrar que los planes de su gobierno de impulsar la actualización de puentes, carreteras, red ferroviaria, escuelas o hasta hospitales tendrá su puntal en la empresa privada.
No será un cheque en blanco. La industria quiere ver plasmada en realidades la eterna promesa de liberar de trabas burocráticas la actividad empresarial. Pero sobre todo reclama el abaratamiento de la energía. Los hogares y la industria alemanes han pasado de ‘disfrutar’ de la energía barata rusa a pagar el precio más alto de toda la UE -hasta 0,39 euros/Kwh para el consumo privado, cuando la media europea está en 0,29 euros/Kwh. La mitad de esa factura corresponde a impuestos. Merz había prometido rebajas para todos. Se ha quedado a medio camino, ya que por lo pronto solo se descargará a empresas cuya actividad requiere un alto consumo energético.

¿Trabajan los alemanes por debajo de sus posibilidades?

A muchos alemanes no les gustó nada una frase pronunciada por Merz en una reunión ante empresarios: “Con semanas de cuatro jornadas y conciliación de la vida privada y laboral no podemos mantener nuestro sistema de bienestar”. La frase generó titulares señalando que, para Merz, los alemanes no trabajan lo que deberían o que no rinden como otros. Para la prensa sensacionalista, Merz acusaba llanamente de vagos a sus compatriotas.
Del debate surgieron propuestas como la del presidente de las Cámaras de la Industria Alemana (DIHK), Peter Adrian, de suprimir algunos festivos. Merz matizó que el objetivo debía ser optimizar el rendimiento laboral, en un país donde la media de horas trabajadas por semana está en las 33,2, algo por debajo de las 35,5 horas de media de la UE. Su ministra del Trabajo, la socialdemócrata Bärbel Bas, le dio la réplica recurriendo a la estadística. Alemania ha incrementado su población laboralmente activa en los últimos hace veinte años para situarse en 2024 en los 45,9 millones de personas trabajando. Es un récord consolidado, en una población de 84 millones de habitantes y con 2,9 millones de desempleados. No es, en definitiva, un país de vagos.

¿Qué les espera a los perceptores del subsidio básico?

La ‘percepción’ de que Merz considera que al menos parte de sus habitantes son vagos o reticentes a trabajar no procede solo de esa frase, sino de lo que fue uno de sus puntales en la campaña electoral que le llevó al poder, el pasado mayo. Habló entonces de suprimir el subsidio o ayuda básica a los refugiados -en un claro guiño al votante ultraderechista-, pero también a los llamados desempleados crónicos capacitados para trabajar, pero reacios a hacerlo. Es decir, a quienes rechacen o esquiven ofertas de empleo, en un país donde todos los sectores industriales o laborales sufren falta de personal. Hasta 1,7 millones de puestos de trabajo están hoy por hoy por cubrir, según cifras oficiales.
Merz ya no habla de suprimir, sino de reformar el ‘Bürgergeld’, como se denomina esta ayuda básica, implantada en 2023 y actualmente fijada en 563 euros para un adulto solo -o algo menos del doble, para las parejas- pero que puede ampliarse con la ayuda a la vivienda u otros conceptos. Hay en total unos 5,2 millones de perceptores de este subsidio básico, todos ellos mayores de 15 años y capacitados para trabajar, al menos, tres horas al día. Merz pretende ahorrar 1.500 millones de euros anuales de los 46.000 millones que dedica el Estado a este concepto. Otro plan de difícil encaje para los socialdemócratas, ya que por debajo de ese monto no puede garantizarse una existencia digna.

¿A qué edad podrá retirarse de verdad un jubilado?


A los aproximadamente 21 millones de jubilados de Alemania se les sumarán anualmente otro millón de ‘boomers’, que próximamente cumplirán los 67 años, la edad para acceder al retiro sin penalizaciones. La jubilación media en Alemania está en los 1.623 euros. El estereotipo del jubilado germano ‘rico’ es cosa del pasado. Aproximadamente un 14 % de los jubilados de entre 65 y 74 años siguen laboralmente activos. En Alemania no hay restricciones para seguir trabajando, siempre que se cumpla con las obligaciones fiscales y contando con que alrededor de un 40 % de lo que se percibe con esos ingresos adicionales irá a Hacienda. El gobierno se propone ‘motivar’ tanto a los ‘boomers’ como a los ya jubilados a seguir trabajando tanto como deseen o necesiten, con una fórmula teóricamente atractiva: la posibilidad de ingresar hasta 2.000 euros al mes sin cargas adicionales, a cambio de seguir en activo. Se paliaría así parcialmente la falta endémica de personal cualificado, que el Instituto de Estudios Económicos (IW) se agrandará hasta 2028 con otros 700.000 vacantes por cubrir.

viernes, 25 de julio de 2025

Bayreuth o cómo pasar la crónica a la luz del laptop, sin Iphone ni wlan

Bayreuth se ríe con los 'Cantores' de Wagner, la ópera idolatrada de Hitler



El Festival de Bayreuth con el estreno de Los Maestros Cantores de Núremberg, con dirección musical de Daniele Gatti. EFE/ Bayreuther Festspiele / Enrico / EFE

Gemma Casadevall, Bayreuth (Alemania) 25 JUL 2025

Unos ‘Maestros Cantores de Nuremberg’ que convierten en fiesta cómica, con aires de 'botellón' y festival de Eurovisión, la ópera de Richard Wagner en la que Adolf Hitler vio la victoria del ‘pueblo noble’ -el suyo- frente a usurpación ajena -la que atribuía a los judíos-: este es el concepto del alemán Matthias Davids, para una puesta en escena que se ríe de lo consabido. Fue el estreno que abrió la temporada del templo wagneriano de Bayreuth, con la sólida batuta del italiano Daniele Gatti y las voces de Georg Zeppenfeld, como el buen zapatero Hans Sachs, Michael Spyres, como Walther von Stolzing, y Michael Nagy, el del villano Beckmesser.
Su puesta en escena presenta a un héroe humilde, al que todo le viene cuesta arriba, confrontado un rival que, en realidad, es un patético cantante que ahuyenta con sus berridos al vecindario. Bayreuth agradeció con ovaciones la irreverencia de Davids, empeñado en convertir en ligera la ópera que instrumentalizó el Tercer Reich. El festín final fue un despliegue que incluía desde una inmensa vaca inflable de feria y clichés bávaros a concursos de belleza, personajes del bosque y hasta una réplica de la excanciller Angela Merkel, la más fiel visitante de Baureuth. Recibió una de esas ovaciones frenéticas que Bayreuth destina a sus héroes musicales, con algún abucheo a los responsables de la puesta en escena que trata de ser un musical pop, pero no acaba de lograrlo.
En el palco principal del teatro se sentó por primera vez el canciller Friedrich Merz. En segundo rango quedó Merkel, asidua a Bayreuth incluso desde antes de convertirse en canciller, y que sigue fiel al festival como su esposo, Joachim Sauer. Ambos políticos pertenecen a la familia conservadora, pero sus relaciones son distantes desde hace décadas. Raramente se da la ocasión de verlos compartiendo espacio. La presencia de la leal Merkel y el neófito Merz era la comidilla de los entreactos.



El canciller Friedrich Merz y su esposa Charlotte en la inauguración del Festival de Bayreuth. / Associated Press/LaPresse / LAP

Desactivando mitos hitlerianos

Los ‘Cantores’ fue la ópera preferida de Hitler, a cuyos pies puso Bayreuth la nuera del compositor, Winifred, una británica que adoraba al ‘Führer’. El antecesor de Davids en lo de ironizar sobre 'Los Cantores' fue, en 2017, justamente un judío, el australiano Barrie Kosky. A su cargo quedó entonces la pieza con la que Hitler recompensaba, vía invitaciones a la ópera, a sus oficiales y heridos de guerra.
Kosky puso el listón muy alto con una sátira inteligente y brillante, en que colocaba sus ‘Cantores’ en la biblioteca de Wagner, una reproducción fiel a la original de su casa-museo de Bayreuth. Ponía en escena a una lunática Cosina Wagner, al mecenas Luis II de Baviera, el Rey Loco, y también a los aliados que derrotaron al Tercer Reich. También él recibió algún abucheo aislado, algo habitual en Bayreuth, el festival fundado en 1876 por Wagner y donde se siguen representado la limitada selección de obras marcada en vida por el compositor.

La IA al servicio del 150 aniversario

No es fácil mantener durante 150 años el culto exclusivo a Wagner y a las pocas piezas definidas como ‘idóneas’ para un teatro que solo abre para una reducida temporada de cuatro semanas. La biznieta del compositor, Katharina Wagner, al frente del festival desde 2008, es la guardiana de un culto heredado de su padre, Wolfgang, aunque va incorporando innovaciones escénicas.

Angela Merkel y su marido Joachim Sauer en Bayreuth. / Karl-Josef Hildenbrand / AP

El próximo año se quería celebrar el siglo y medio del festival representando todas las piezas designadas por Wagner, más un ‘Rienzi’ hasta ahora fuera de ese estricto repertorio y con Nathalie Stutzmann a la batuta. El presupuesto no alcanza para todo, reconoció Katharina. Pero sí para ese 'Rienzi' insólito en Bayreuth. También para estrenar un ‘Anillo del Nibelungo’ que dirigirá el ‘Dios’ entre los maestros wagnerianos, Christian Thielemann, y que incorporará la Inteligencia Artificial (IA) en la escenografíade Marcus Lobbes.
El ‘Anillo’ con IA es la gran apuesta innovadora de un festival que ya incorporó hace tres años las gafas de realidad virtual para el ‘Parsifal’ dirigido por Pablo Heras-Casado. En Bayreuth se ha experimentado en lo escénico con casi todo, desde videoinstalaciones a representaciones que salen del teatro para prolongarse entre sus jardines.
La IA iba a llegar más pronto que tarde, a una plaza necesitada de reclutar público nuevo. Las legendarias listas de espera de diez años para adquirir una entrada se disiparon. También empezaron a aparecer butacas vacías, algo impensable hasta hace unos pocos años. Para el 2026 se han puesto a la venta paquetes de entradas rebajadas como oferta de lanzamiento.

El gran picnic de Heras-Casado

La apertura del festival tuvo su etapa prólogo con un concierto al aire libre y gratuito en los jardines junto al teatro. Es el regalo de la casa implantado hace unos años por Katharina a esa ciudad de provincias bávara, que cada 25 de julio recibe a wagnerianos de todo el mundo. Correspondió a Heras-Casado dirigirlo y lo hizo, de acuerdo a lo habitual, con un repertorio ‘tutti frutti’ que iba de George Gershwin a Verdi, Beethoven, Mahler, Strauss y, por supuesto, Wagner.
También el auditorio es multifacético: acuden ciudadanos de Bayreuth de toda condición, preferentemente en bicicleta o a pie, cargando sus sillas plegables en mil formatos o sentándose sobre el césped. Unos se traen la bolsa de cacahuetes y una cerveza; otros bocadillos o ensalada de patatas; los más exquisitos acuden con una selección de canapés, vino o champán. Se mezclan con ellos algunos visitantes internacionales. Y se convierte la pradera en un picnic que va más allá del amor a lo wagneriano.

Hasta cuándo

El Gobierno de Alemania se agrieta por el férreo apoyo a Israel



El canciller alemán, Friedrich Merz / Carsten Koall/dpa

Gemma Casadevall, Berlín25 JUL 2025 

¿A qué espera Friedrich Merz para abandonar el apoyo prácticamente incondicional a Israel? El anuncio de Emmanuel Macron de que Francia reconocerá el estado de Palestina, expresado un día después de su encuentro con el líder alemán en Berlín, ha aumentado las presiones sobre el canciller. La respuesta inmediata de Merz ha sido la esperada: Alemania no se plantea 'a corto plazo' tal reconocimiento.
Tras esta previsible reacción hay un sinfín de síntomas del agrietamiento en la postura oficial de Berlín. Un grupo de 130 funcionarios del ministerio de Exteriores han exigido por carta un ‘replanteamiento’ de ese apoyo incondicional a Israel; también lo reclama el grupo parlamentario del Partido Socialdemócrata, socio de gobierno del bloque conservador de Merz. Las grietas se plasman asimismo día a día en portadas como la del semanario de referencia ‘Der Spiegel’, que se suma al clamor de otros medios nacionales o internacionales para denunciar el "crimen" de la guerra sobre Gaza. Ya no son solo las expresiones de rechazo de manifestaciones pro-palestinas como las que salpican cada semana las ciudades de todo el país. Un 80% de la población, según una encuesta reciente, considera "ilegítimo" el proceder de Israel, aun teniendo en cuenta que es en respuesta al terror de Hamás.
Merz rechaza el término de "guerra de exterminio" aplicado a Israel. Entre el conjunto de la clase política germana, con excepción de la opositora izquierda, es un tabú hablar de "genocidio". Las denuncias desde organismos internacionales, sea la ONU o oenegés, o la orden de arresto de la Corte Internacional de La Haya contra el primer ministro, Benjamin Netanyahu, no alteran más que milimétricamente la postura oficial de Berlín.
A la pregunta de por qué no juntó Alemania su firma a la de los 28 países que, como España y la mayoría de socios europeos, piden el fin inmediato de la guerra en Gaza y la entrada de ayuda humanitaria responde Merz o su portavoz, Stefan Kornelius, con explicaciones tibias. Al anuncio de Macron siguió este viernes otro comunicado de Kornelius, insistiendo en lo consabido: Alemania está comprometida con una solución de los "dos estados" y no se plantea "a corto plazo" reconocer al Estado de Palestina. Reitera, eso sí, su apremio a que Israel "mejore drásticamente" la entrada de ayuda humanitaria, que ofrezca una "perspectiva política" a la Franja y que no dé pasos "hacia una anexión de Cisjordania". Todo ello, tras exigir a Hamás que libere a sus rehenes y que entregue las armas.

Críticas tibias a crímenes de guerra

"El canciller ha dejado claro su rechazo a lo que ocurre en la Franja de Gaza", afirma Kornelius, ante la insistente pregunta sobre la negativa alemana a suscribir el llamamiento de los 28 países. Menos convincente aún es el argumento de que Merz ya ha calificado de "inaceptable" que Israel no permita el acceso "suficiente" a la ayuda humanitaria o expresado su "total identificación" con la última declaración del Consejo Europeo sobre ese conflicto, del 26 de junio. El canciller asegura que el contenido de ésta es "prácticamente idéntico al de la carta" de los 28 países. Su respuesta no hace más que acentuar la incomprensión ante el rechazo a suscribir el documento, puesto que es tan "idéntico" a sus propios postulados.
La cuestión persigue Merz en sus comparecencias ante los medios, mientras entre los funcionarios de Exteriores crece el temor a que el término "genocidio" aplicado a Israel deje de ser un tabú. La explicación de la razón de Estado o responsabilidad "especial" alemana hacia Israel por razones históricas no evitará a Berlín que, tras los monstruosos genocidios de la Alemania nazi, pase ahora a ser vista como cómplice de los de Israel.
La existencia de la carta de los funcionarios de Exteriores salió a relucir a través de ‘Der Spiegel’. Se trata, según este medio, de un grupo de jóvenes diplomáticos "horrorizados" por la inmovilidad alemana. El nerviosismo entre el gobierno crece. La exigencia de un cambio de rumbo se ha extendido entre los diputados socialdemócratas del Bundestag, la cámara baja. "Hay que actuar con consecuencia cuando el derecho internacional es sistemáticamente violado", escribió el jefe del grupo parlamentario socialdemócrata, Matthias Miersch.
Frente a eso, Merz sigue rechazando medidas de presión sobre Tel Aviv, sean sanciones, embargo de armas o la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel, que reclaman cada vez más socios del bloque comunitario. A la "razón de Estado" o al peso de la culpa alemana por el asesinato de seis millones de judíos bajo el nazismo se añade otro obstáculo: la sumisión de la política exterior alemana a Estados Unidos. Es una regla mantenida desde hace décadas hacia su gran aliado transatlántico. Se recuerda, sin embargo, la excepción en tiempos del canciller socialdemócrata Gerhard Schröder, cuando en 2003 se negó a secundar la invasión "preventiva" de Irak comandada por el entonces presidente George W. Bush.

miércoles, 23 de julio de 2025

Regreso a la Villa Borsig

Merz y Macron buscan un acuerdo sobre el futuro caza europeo



El canciller Friedrich Merz y el presidente Emmanuel Macron, en Berlín / CLEMENS BILAN / EFE

Gemma Casadevall, Berlín 23 JUL 2025

El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, se emplazaron a buscar un acuerdo en torno al nuevo caza europeo de sexta generación, un proyecto compartido entre Francia, Alemania y España, en la cuerda floja por las pretensiones galas de asumir hasta un 80 % de su fabricación. “Es un proyecto común en el que llevamos largo tiempo trabajando”, afirmó Merz, en su mensaje de saludo al líder francés, en alusión al Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS, por sus siglas en inglés). “Es un programa muy importante para los dos”, le respondió Macron, firmemente comprometido como su anfitrión alemán con el rearme europeo.
Del FCAS depende la construcción del caza que debe ser la respuesta europea a sus equivalentes de Estados Unidos o los que está desarrollando China. Está planteado como el sucesor de los Eurofighter y los Rafale franceses, pero las aspiraciones del fabricante francés Dassault por asumir una mayor participación de la inicialmente prevista ha puesto en entredicho su construcción.

Disputa por las condiciones

Berlín no está dispuesto a aceptar cambios en las condiciones previamente contempladas, recordó horas antes del encuentro entre ambos líderes el portavoz de Merz, Stefan Kornelius. Reiteró con ello unas declaraciones recientes del propio canciller, quien preguntado por la cuestión mostró su rechazo ante un posible ‘cambio de términos’ por parte francesa.
Es el enésimo disenso que planea sobre un proyecto que, según Kornelius, de facto está ‘paralizado’. La cuestión ocupa desde hace unas semanas a medios franceses y alemanes. Acaparó expectativas en una cita dicha de rutina entre Macron y Merz, probablemente los dos líderes europeos con una secuencia más fluida de encuentros, sean consultas intergubernamentales, reuniones de trabajo o apartes bilaterales en foros internacionales. La reunión de este miércoles es preparatoria para la cumbre bilateral de finales de agosto en Toulon, Francia. Había sido etiquetada como de ‘informal’, por lo que no era imprescindible acompañarla de una rueda de prensa. Bastó con una declaración antes de iniciar la reunión, sin turno de preguntas.
Esta opción se contempló en medios alemanes como una estrategia para evitar preguntas incómodas en un momento en que el eje, pese a los múltiples intentos de reactivarlo, acumula más disensos que coincidencias. El encuentro, calificado de "informal", tenía lugar en la hermosa Villa Borsig, en las afueras de Berlín, y consistía en una cena definida como de trabajo. La Villa Borsig es la residencia oficial reservada por Exteriores para las visitas de alto rango o que requieren grandes operativos de seguridad.
Uno de los disensos ya clásicos para el eje es el que mantienen París y Berlín sobre el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur. Merz, como su antecesor, el socialdemócrata Olaf Scholz, aspira a cerrarlo cuanto antes, algo que Macron lleva obstaculizando porque, a su parecer, contraría los intereses del campo francés. Para Alemania, era ya éste un asunto de sumo interés, a lo que se añadió ahora la necesidad imperiosa de abrir, consolidar o facilitar la operatividad comercial con otros mercados, ante la amenaza de que Donald Trump materialice sus aranceles. Merz insiste en la vía del diálogo o, mientras sea posible, no radicalizar una guerra comercial con su socio estadounidense. Macron es partidario de una respuesta contundente europea, en caso de que el presidente de EEUU salga por la tangente y se desmarque de las vías equilibradas que busca Bruselas.

Achicando aguas

Tusk remodela su Gobierno tras la victoria ultra en la presidencia



Donald Tusk, primer ministro de Polonia. / Europa Press/Contacto/Marek Ladzinski Forum

Gemma Casadevall, Berlín 23 JUL 2025 

El primer ministro polaco, el liberal Donald Tusk, consumó la remodelación de su Gobierno exigida por sus socios, con el propósito de convencerles para mantenerles en una coalición maltrecha tras la victoria del ultranacionalismo en las pasadas elecciones presidenciales. Las amenazas del exterior y la necesidad de reforzar la seguridad del país fueron sus argumentos principales.
"Somos responsables de la seguridad de nuestras fronteras y de nuestro territorio. Debemos garantizar nuestra seguridad militar, interna y energética", afirmó Tusk al presentar a su equipo. Aludió a continuación a "sabotajes" -es decir, Rusia-, a la guerra híbrida o infiltración de inmigración irregular desde Bielorrusia y también a la necesidad de mostrar "cohesión" a esas amenazas.
Con ello se dirigió tanto a sus aliados como a su gran rival, el ultranacionalista partido Ley y Justicia (PiS). Si algo comparten ambos bloques es la máxima alerta hacia Moscú, la necesidad de rearmar a Polonia, así como la línea dura frente a la inmigración.
Su remodelación sigue a la victoria en las presidenciales del pasado junio del ultranacionalista Karol Nawrocki. Tusk llegó al poder en 2023 gracias a una coalición de amplio espectro unida por el propósito de impulsar la 'regeneración democrática' de Polonia. Confiaba en un relevo en la presidencia a favor de su correligionario, Rafal Trzaskowski, para poner fin al bloqueo ejercido por el presidente saliente, Andrzej Duda, originario como Nawrocki del PiS.

Presiones internas

A la derrota de su candidato han seguido amagos de deserciones en el seno de una alianza de gobierno que es muy heterogénea. La Plataforma Cívica (PO) de Tusk engloba varias organizaciones, a las que se suman como socios los centristas del PSL y Polonia 2050, además de la moderada Nueva Izquierda. Las más fuertes presiones sobre Tusk procedían del Polonia 2050, cuyo líder y presidente del Sejm, la cámara baja, Szymon Holownia, le exigió el ‘nuevo comienzo’.
El primer ministro necesita retener a sus socios para "combatir" esas amenazas exteriores, pero también para "frenar a quienes desde Polonia les respaldan". La frase era una alusión a la tercera fuerza nacional, la ultraderecha libertaria de Confederación, pero también al PiS, ya que según Tusk sus hostilidades hacia el gobierno benefician a Moscú.
El puntal de su ejecutivo será el hasta ahora ministro de Exteriores, el experimentado Radoslaw Sikorski, que asciende a viceprimer ministro. Refuerza Economía, Finanzas y Energía, pero reduce el número de ministerios al suprimir seis del total de 26 que tuvo. A Tusk se le había criticado este equipo amplificado, con el que quiso contentar a sus múltiples socios, y cuya resultante fue el gobierno con más ministerios en la historia de Polonia en democracia.

Tensiones con Bruselas

Tusk se sometió ya poco después de las presidenciales a una moción de confianza, que superó. Pero tiene por delante muchos retos. Nawrocki asumirá la presidencia el 6 de agosto y ha prometido mantener el bloqueo sobre las reformas de Tusk. Han quedado atascadas tanto la liberalización del aborto, que quedó prácticamente prohibido en la etapa en que el PiS dominó el gobierno y la presidencia, como la derogación de la reforma judicial de los ultranacionalistas.
Nawrocki representa una línea aún más dura que la del saliente Duda. Además de obstaculizar su política nacional, Tusk teme que el bloqueo presidencial enturbie su buena sintonía con Bruselas. Antes de su llegada al poder, la Comisión Europea (CE) había activado expedientes contra Varsovia por las andanadas del PiS contra el poder judicial, los medios críticos o los colectivos LGTBI+Q.