lunes, 12 de enero de 2015

Dresde, vamos a más


Pegida polariza 

Gemma Casadevall 

Dresde (Alemania), 12 ene (EFE).- El movimiento islamófobo "Pegida" desplegó hoy en la ciudad alemana de Dresde una provocadora marcha de luto por el atentado contra "Charlie Hebdo", mientras en el resto de Alemania decenas de miles de manifestantes clamaban contra la instrumentalización de las víctimas del yihadismo. 
Por duodécima semana, siempre en lunes, las calles de la capital del "Land" de Sajonia fueron ocupadas por los llamados "Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente" (Pegida), entre centenares de carteles xenófobos, salpicados esta vez con alguna que otra alusión a los dibujantes muertos el pasado día 7, en París. 
Estimaciones policiales estimaban el número de asistentes en 25.000, otro nuevo récord, tras los 18.000 del lunes anterior. 
Paralelamente, en otra ciudad sajona, la vecina Leipzig, unos 30.000 ciudadanos clamaban contra Pegida, lo mismo que hacían en Múnich otros 20.000 manifestantes y 10.000 más en Hannover. En total, unos 100.000, en distintas ciudades de toda Alemania. 
Pegida había convocada marchas "disfrazadas" como de luto en varias ciudades, pero solo en Dresde, la ciudad donde tomó forma el movimiento, la respuesta fue de nuevo multitudinaria. 
La plaza de la capital sajona se llenó de centenares de banderas alemanas, carteles tachando de "mentirosos" a los medios que, según ellos, los difaman, y de "vendido" al gobierno de Angela Merkel. 
"No somos fanáticos, somos ciudadanos de bien", clamaba desde la tribuna de oradores Kathrin Oerthel, una de las cabecillas de Pegida, mientras sus seguidores apremiaban a no permitir más extranjeros en el país o a expulsar a los "criminales musulmanes". 
"Detengamos la sociedad multicultural", "Alemania debe seguir siendo alemana", "Combatamos la extranjerización del país, ahora", se leía en algunos de sus carteles. 
"Sí, tomen note y escriban: hablamos como Joseph Goebbels", soltaba, en tono despectivo, Helmut Kühlbach, sobre los 60 años, en dirección a los periodistas que sacaban fotos a esos letreros y aludiendo al que fue ministro de la Propaganda de Adolf Hitler. 
"Necesitabais un atentado para despertar. Ahí lo tenéis", apuntaba, a su lado, su hija Hertha, de 25 años, mostrando un lápiz como en las manifestaciones tras los ataques terroristas de París. 
En el acto se exhibió alguna pancarta con los nombres de los dibujantes del "Charlie Hebdo", aunque en franca minoría ante el sinfín de carteles contra de la presunta "islamización" de Alemania. 
Una semana más, los asistentes corearon a voz de grito el "Wir sind das Volk" -"Nosotros somos el pueblo"-, apropiándose así del lema de la Revolución Pacífica que en 1989 recorrió el territorio de la Alemania comunista y que precedió a la caída del Muro de Berlín. 
A la concentración siguió una marcha silenciosa, en señal de luto, protegida por un poderoso operativo antidisturbios, mientras en las calles aledañas se producían algunas cargas policiales contra grupos de jóvenes que pretendían salirles al paso. 
Pegida había mantenido esa convocatoria como un desafío a todos los pronunciamientos en contra, incluido el del ministro de Justicia, Heiko Maas, quien desde el popular diario "Bild" les había instado a "desconvocarla, si les queda un rastro de decencia". 
Un colectivo de dibujantes franceses y francófonos había pedido desde Facebook no caer en el engaño de las falsas condolencias de los islamófobos y denunció la "cínica" instrumentalización por parte de Pegida del terrorismo yihadista. 
Las víctimas de París no fueron asesinadas por una religión sino por "el odio, la ignorancia, la estupidez y el extremismo", señalaban en su mensaje, firmado por 14 caricaturistas, entre ellos el holandés "Willem", miembro fundacional de "Charlie Hebdo". 
Desde Berlín, Merkel había recordado este mismo lunes que ella es la "canciller de todos, independientemente de su origen o religión", en una comparecencia con su homólogo turco, Ahmet Davutoglu. 
"El Islam forma parte de Alemania", proclamó la jefa del Gobierno, recordando la frase que, tres años atrás, pronunció el entonces presidente Christian Wulff, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que ella lidera. 
Merkel, quien desde finales de diciembre ha llamado casi a diario a la ciudadanía a no secundar a Pegida, estará mañana en la concentración convocada por el Consejo Musulmán de Alemania y a la que se ha sumado el Consejo Central de los Judíos de Alemania. 
Le seguirá una marcha por el centro de Berlín, a semejanza de la celebrada en París ayer, domingo, que estará encabezada por el presidente alemán, Joachim Gauck, y representantes de todos los partidos, además del Consejo Central de los Judíos de Alemania. EFE 
gc/fpa 
(foto) (audio)

domingo, 11 de enero de 2015

El "Je suis Charlie" de Pegida

 

La versió islamòfoba

 
Marxa d'ahir a Dresde en contra de la manifestació de Pegida prevista per demà dilluns a la capital de la Saxònia Foto: AFP.
Gent del carrer o neonazis? Aquesta és la qüestió que, des de fa dotze setmanes, es demana Alemanya mentre veu créixer el moviment Patriotes Europeus contra la Islamització d'Occident (Pegida). Un grup que s'autodenomina pacífic i integrat pel ciutadans preocupats per la pèrdua de les arrels cristianes, però que, segons reflectia ahir el setmanari Der Spiegel, es belluga entre missatges racistes difosos per les xarxes socials per un grapat de “impulsors” de procedència diversa. Als musulmans se'ls retrata com a camellers merdosos del desert i els kurds que combaten contra l'Estat Islàmic són un perill per a l'Europa civilitzada, segons els comptes Facebook dels que mouen els fils de Pegida.
El moviment islamòfob no es nodreix només d'aquest grapat d'individus o de les Camaraderies neonazis” que es belluguen per la regió de Dresde. Al darrera hi ha preocupacions legítimes del ciutadà del carrer davant l'allau de nous asilats arribats a Alemanya, intentaven explicar, setmanes enrere, veus de les files d'Angela Merkel, més o menys posats en cintura a temps per la cancellera, que no vol bromes amb els populismes.
A Alemanya, el concepte de ciutadà del carrer arrossegat per consignes racistes remet a les bases d'Adolf Hitler. El nucli dels milions de militants del partit nazi es veien a sí mateixos així. També els seus jerarques eren “gent com nosaltres”. Així ho va retratar l'escriptora Hanna Arendt, a Eichmann a Jerusalem, el llibre bastit sobre el judici per crims contra la humanitat contra el genocida.
Demà la pregunta sobre què és la gent del carrer i què és xenofòbia ultradretana tornarà a planar sobre Dresde, on com cada dilluns es buscarà un nou rècord d'assistència -la setmana passada eren 18.000 persones-. Aquest cop, es planteja com una marxa silenciosa en record a les víctimes del setmanari Charlie Hebdo.
Els dibuixants morts del setmanari satíric probablement trobarien la manera de donar-li una volta irònica a aquesta versió blasfema de solidaritat cap a les víctimes. Però per a la classe política alemanya és una nova bufetada al combat contra la xenofòbia que Merkel va voler sufocar amb la seva condemna, al missatge de Cap d'Any.
Les marxes de Pegida a la capital de Saxònia s'han envoltat d'un fort dispositiu policial, en previsió de topades amb les contramanifestacions que s'han anat convocant com a rebuig cap a aquest moviment. Ara s'hi ha afegit el perill d'un atac radical.
No és cap misteri que els fanatismes es retroalimenten. Pegida va respondre a l'atemptat contra Charlie Hedbo amb una declaració en què deia sentir-se “reforçada” en els seus advertiments contra l'Islam. El cert és que els atacs de França s'han produït en un moment en què els prejudicis creixen i es palesen no només en concentracions com les de Pegida o en atacs a mesquites com els que s'han registrat a Suècia aquests Nadals.
També es reflecteixen en estudis com el presentat aquests dies per la Fundació Bertelsmann, segons el qual un 57 % dels alemanys percep l'Islam com una amenaça. Aquest estudi no és fruit d'una enquesta ràpida després de l'atemptat de París. Es fonamenta en xifres comparatives del 2012 i el 2013. Aquesta mateixa anàlisi deia que un 90 % dels membres d'aquest col·lectiu, fins i tot els que es declaren molt religiosos, consideren la democràcia com una bona forma de govern. El desfasament entre un i altre percentatge és més que evident. I depriment, per al col·lectiu musulmà.






jueves, 8 de enero de 2015

Charlie Hebdo, el día después

http://dw.de/p/1E50P


Cuadriga

Cuadriga - Masacre en París: ataque a la libertad

El ataque terrorista más sangriento que ha sufrido Francia en décadas ha causado numerosos muertos y ha conmocionado a la nación. Los terroristas entraron en las oficinas de la revista satírica Charlie Hebdo en París y abrieron fuego al grito de "Allahu Akbar". El presidente Fraçoise Hollande calificó los asesinatos de ataque a la libertad de expresión y dijo que los responsables serán castigados.
Entre los muertos se cuentan famosos caricaturistas franceses como Stepahne Charbonnier, así como dos gendarmes.
Las autoridades decretaron el estado de alerta máxima en París. Muchos mandatarios como Barack Obama, Anglea Merkel, David Cameron o Vladimir Putin condenaron de inmediato el ataque.
El semanario satírico Charlie Hebdo ha publicado a menudo controvertidas caricaturas. También del profeta Mahoma, lo que desató la ira en el mundo islámico. Las oficinas del semanario fueron atacadas con cócteles molotov en 2011, tras dedicarle una portada al profeta. El jefe de redacción Stéphane Charbonnier había recibido amenazas de muerte en varias ocasiones.

Martina Sabra - es periodista y evaluadora de proyectos de desarrollo sociopolitíco. Cuenta con más de 20 años de experiencia en Oriente Medio y el Norte de África. Ha cursado Estudios Islámicos y de Filología Hispánica y Árabe en las universidades de Münster, Granada, Damasco y Bonn. Como periodista y consultante se ocupa de temas relacionados con el género, la libertad de expresión, la participación, la migración, la diversidad cultural y los derechos humanos.

Xavier Servitja Roca - es analista en seguridad y política internacional. Es colaborador habitual del Instituto Español de Estudios Estratégicos y del Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (Grupo GESI) en España. Xavier estudió un Máster en Política Internacional en Madrid y es licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por la UAB de Barcelona. Xavier ha realizado pasantías profesionales en think tanks como el German Institute for International and Security Affairs (SWP) en Berlín y el International Institute for Strategic Studies en Londres.

Gemma Casadevall - Periodista española nacida en Barcelona y establecida en Berlín desde 1992. Ha ejercido como corresponsal en Alemania para "Diario de Barcelona", "Avui" y "El Mundo". Desde 1999 foma parte del equipo de la Agencia EFE en Berlín, cuy
a

miércoles, 7 de enero de 2015

Ilustres jubilados y otras especies

(Quasi) tots contra Pegida



es van manifestar dilluns a Dresden convocats per l'islamòfob moviment Pegida. La catedral de Colònia es va quedar a les fosques com a protesta.
1
Primer va ser la cancellera conservadora, amb la seva condemna de Cap d'Any a la xenofòbia. Ahir apareixia una supercoalició de 50 noms il·lustres de la política, l'esport i la faràndula, encapçalats pels excancellers socialdemòcrates Helmut Schmidt i Gerhard Schröder, que des de les pàgines del Bilddeien no a Pegida, el moviment dels Patriotes Europeus Contra la Islamització d'Europa. El propòsit comú, de la cancellera o dels seus predecessors, a més de l'exinternacional i mànager de la selecció campiona del món, Oliver Bierhof, és desemmascar la xenofòbia. “Això no és Alemanya”, escriu el veterà Schmidt, de 96 anys i cap del govern entre 1974 i 1982. “Cal un aixecament de la gent decent contra Pegida”, indica Schröder, al poder des del 1998 fins al 2005.
Els arguments són semblants als del missatge de Cap d'Any de Merkel. Entre els signants hi ha l'home fort del seu govern i ministre de Finances, Wolfgang Schäuble, i la seva col·lega de Defensa, Ursula von der Leyen. La llista dels signants del Bild, el diari més llegit d'Europa, seguia a la manifestació rècord, dilluns, de 18.000 ciutadans a Dresden, la capital a l'est del país, on va néixer Pegida mesos enrere. “És un moviment regional”, assegurava el ministre de l'Interior, Thomas de Maizière. Efectivament, els succedanis que han sorgit en altres ciutats, com ara Leipzig, Berlín, Kassel o Colònia, no van aplegar ni un parell de centenars de seguidors. La imatge de dilluns era, per alguns mitjans, la de la catedral de Colònia a les fosques, com la Porta de Brandenburg, en protesta contra Pegida. Però ni les condemnes ni les apagades als monuments no amaguen que s'està lluny d'aconseguir aquest “aixecament dels decents” que reclamava Schröder.
Per avui hi ha prevista una reunió entre els impulsors de Pegida a Dresden i representants d'Alternativa per Alemanya (AfD), el partit dels euroescèptics, amb escons a Estrasburg i en uns quants parlaments regionals. La cúpula d'AfD està ara mateix en plena pugna interna entre abraçar-se a Pegida o mantenir-hi certa distància. Al capdavall, no vol que se l'identifiqui amb alguns elements del moviment islamòfob, nascut de la iniciativa a internet de Lutz Bachmann, un individu amb antecedents delictius que van de robatori a assumptes de droga. AfD és la bèstia negra de la política alemanya, amb un electorat creixent, mentre que Pegida es mou en la línia tenebrosa extraparlamentària.
Merkel manté la consigna de no tractar-se amb AfD i de la tolerància zero a les marxes islamòfobes. Els bavaresos de la Unió Socialcristiana (CSU), partit agermanat a la seva Unió Cristianodemòcrata (CDU), però considerablement més dretà, han expressat en canvi la seva “comprensió” als ciutadans que segueixen Pegida. Aquest és el panorama amb què la cancellera s'entrevistarà avui a Londres amb David Cameron. El motiu del viatge són els preparatius del semestre de presidència alemanya del G7, a partir de juny. Les turbulències a la zona euro i les eleccions gregues que vol guanyar l'esquerrana Syriza planaran sobre la trobada.

martes, 6 de enero de 2015

La precariedad de todos los años

Rècord amunt, rècord avall



Alemanya ha sortit més ben parada de la crisi que altres països, acostuma a dir la cancellera Angela Merkel. L'èxit del seu sanejat mercat laboral es deu al fet que el país va fer els deures abans que l'enxampés la crisi, admet tot seguit la cap del govern de la primera economia europea, amb una taxa d'atur del 4,7% –segons xifres de l'Oficina Federal d'Estadística–. A la mateixa Merkel no li dol reconèixer, cada cop que en té ocasió, que bona part de la feina feta correspon a l'Agenda 2010, és a dir, a les reformes estructurals que el 2003 va encetar el seu antecessor, el socialdemòcrata Gerhard Schröder, que li van costar a ell el càrrec –i l'escissió del Partit Socialdemòcrata (SPD) del que ara és l'Esquerra, liderada por Oskar Lafontaine– i que la van col·locar a ella al poder l'any 2005. Aleshores, el nombre d'aturats vorejava els cinc milions, amb una taxa de l'11,7%. El 2014 ha tancat amb 2,1 milions d'aturats, fet que suposa un rècord d'ocupació històric, situat en 42,6 milions de persones amb feina d'un total de 44,7 milions de població activa.
És clar que no tot és tan bonic, en aquest èxit: es calcula que un de cada quatre treballadors està ocupat amb un sou baix o molt baix i que, per tant, tindrà una jubilació sota mínims. Fruit d'aquesta evidència ha estat la implantació, aquest gener, d'un salari mínim interprofessional –8,5 euros l'hora– per imposició del mateix SPD, ara soci de coalició de Merkel. Al sanejat mercat laboral alemany, s'hi ha instal·lat la paraulaprecarietat, inexistent abans de les reformes, com a cara lletja de la mateixa moneda.
Les reformes impulsades per Schröder aquell 2003 van suposar la fi d'un atur gairebé indefinit i la implantació d'uns subsidis limitats a un any –més tard ampliats a 15 mesos per als més grans de 50 anys, a 18 mesos a partir dels 55 i a un màxim de 24 mesos des dels 58–. Es va augmentar la pressió sobre l'aturat perquè acceptés ofertes laborals fora del seu lloc de residència o per sota de la seva capacitació laboral. També es va fomentar la fórmula de les minifeines (a temps parcial, fins a 40 hores mensuals i amb retribucions per sota dels 500 euros), principal motor d'aquestes futures jubilacions de pobresa, ja que, evidentment, la seva contribució a la Seguretat Social és igualment mínima.
A Merkel no li dol lloar els efectes d'aquelles retallades. Al capdavall, ella en va sortir beneficiada i el votant de la seva Unió Demòcrata Cristiana no n'està descontent. Un altre tema van ser els efectes sobre l'SPD, que encara no s'ha refet de les “retallades” en el seu electorat. Des de la derrota de Schröder, els socialdemòcrates han estat o bé socis de govern a les ordres de la cancellera –durant la primera legislatura de Merkel i l'actual– o bé partit a l'oposició, durant el segon mandat.
Darrera actualització ( Dimarts, 6 de gener del 2015 02:00 )

Qué sabrá la canciller


Els islamòfobs desafien Merkel



1
Uns 5.000 manifestants en direcció a la Porta de Brandenburg de Berlín, amb pancartes a favor de la tolerància i en contra de la xenofòbia. La catedral de Colònia a les fosques, la nit de Reis, en senyal de solidaritat. I uns 18.000 ciutadans dits corrents, amb banderes alemanyes, aplegats en una esplanada del centre de Dresden, la capital de Saxònia, que, setmana rere setmana, avergonyeix el país amb les marxes dels Patriotes Europeus contra la Islamització d'Occident (Pegida). Aquestes eren les imatges antagòniques que oferia ahir Alemanya, partida per un fenomen sortit com del no-res i que desafia el poder de la cancellera Angela Merkel.
Les condemnes de la cap del govern, la nit de Cap d'Any, i les crides als seus compatriotes a no seguir les convocatòries de Pegida sembla que no van tenir efecte a Dresden. O no en van tenir prou, si més no, vista la nova concentració ciutadana en aquesta ciutat, amb un percentatge molt baix de musulmans –només un 0,4%–, que tem perdre les essències de la cultura judeocristiana per aquesta nebulosa amenaça que anomenen islamització.
“Respecte i tolerància també cap al nostre poble”, deia una de les pancartes dels congregats, pintada damunt els colors de la bandera alemanya. “Tenim un govern extorsionat per l'esquerra”, sostenia un dels oradors, que desafiaven alhora Merkel i la pluja gelada d'aquest primer dilluns del 2015.
El poder de convocatòria de Pegida espanta els partits tradicionals i és objecte d'estudi dels experts. Hi ha qui ho veu com un mer apèndix del populisme de dretes, barrejat amb euroescepticisme, ultradreta convencional i descrèdit de la democràcia. Hi ha qui ho percep com un mal endèmic, no només alemany, que surt a a la llum un cop més, per sort fins ara sense violència ni vessament de sang. Una arma de doble tall, perquè vol dir que és més difícil combatre'l o condemnar-lo.
País d'immigració
“El missatge de la cancellera va ser molt important. Clar i contundent, enmig dels que dins del seu partit expressen comprensió cap a Pegida perquè temen que se'ls escapin votants cap a la dreta. Però amb un missatge no n'hi ha prou, ni que sigui de la cancellera”, explicava el cap del Consell per a la Migració, Werner Schiffauer, des de Berlín. Tants anys de no voler acceptar Alemanya com a “país d'immigració”, com fins fa poc passava a la Unió Cristianodemòcrata de Merkel, han deixat “molts rastres” en la societat, afegia aquest expert, que ahir presentava el seu informe sobre Pegida.
“No parlar alemany correctament, o fer-ho amb accent, fa que se't vegi com un estranger. Fins i tot si tens el passaport alemany però ets una dona amb el mocador musulmà al cap se t'identificarà com un estranger”, prosseguia Schiffauer. La clara condemna de Merkel contra tot tipus de xenofòbia i les crides a no donar suport a les convocatòries de Pegida no tenen prou impacte per esborrar “dècades de política no inclusiva” vers l'estranger, assenyalava al seu costat Andreas Zick, cap de l'Institut de Mediació en Conflictes i Violència de la Universitat de Bielefeld. La política d'integració necessita “instruments de llarg recorregut”, no missatges puntuals, segons aquests experts.
Ni tan sols contramanifestacions com les que ahir es van produir a Berlín, Stuttgart, Kassel i Colònia, per mirar de neutralitzar la veu de Pegida, són garanties de solució. “Amb aquestes convocatòries es corre el risc de polaritzar, en comptes de guarir un mal social”, a parer de Zick.
A ningú no hauria d'estranyar tant un fenomen com Pegida o les altres variants que sorgeixen a tot Alemanya, indicava Ahmet, periodista turcoalemany, nascut a la capital i amb els dos passaports –el d'origen i l'adquirit–. El panorama d'ahir no era només el de les contramanifestacions a tot el país, sinó també el de convocatòries “agermanades” dels islamòfobs –com Legida, a Leipzig, o Bärgida, a Berlín–, amb molt menys personal, però amb ambició de treure Pegida més enllà de Dresden.

‘Alemanya es desintegra'
“Amb el cas Sarrazin va quedar clar per on van les coses”, hi afegia. L'al·lusió es dirigeix al polític socialdemòcrata, exsenador de Finances al govern regional de Berlín i exdirectiu del Bundesbank (banc central alemany) Thilo Sarrazin. El seu llibre Alemanya es desintegra, clarament islamòfob, es va convertir en carn d'escàndol i best seller absolut el 2010, amb 1,4 milions d'exemplars venuts. “El partit no es va atrevir a expulsar-lo i ell es va fer multimilionari amb el seu pamflet”, recorda el periodista. Sarrazin hi dibuixava un escenari apocalíptic i pronosticava una Alemanya islamitzada en qüestió de poques dècades. “No era un representant de l'extrema dreta. Era un polític socialdemòcrata. I els que compraven els llibres no eren neonazis, que no llegeixen. Eren ciutadans corrents”, va concloure.

lunes, 5 de enero de 2015

Gente como nosotros



Marcha islamófoba reúne a 18.000 seguidores en Dresde



Gemma Casadevall






Dresde/Berlín, 5 ene (EFE).- Unas 18.000 personas volvieron a manifestarse hoy en Dresde (este de Alemania) bajo el paraguas del movimiento "Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente" (Pegida), mientras otros miles de ciudadanos salieron a la calle en diversas ciudades del país para mostrar su rechazo a la xenofobia. 
A pesar de que la canciller, Angela Merkel, condenó las marchas de tinte islamófobo en su mensaje de fin de año y pidió que no fueran secundadas, según la policía la marcha de hoy, la undécima, superó el récord logrado el pasado 22 de diciembre. 
Entonces se concentraron en la ciudad alrededor de 17.500 personas, lo que hizo saltar las alarmas de la clase política. 
Numerosos ciudadanos se mezclaron en una céntrica explanada de la capital sajona con jóvenes del bloque "ultra" del Dynamo de Dresde, el club de tercera división, siguiendo la consigna de ese movimiento impulsado por Lutz Bachmann, un ciudadano con abultados antecedentes penales. 
Con pancartas y proclamas reiteraron sus reivindicaciones en defensa de las "raíces judeo-cristianas" de Alemania y de una ley de asilo más restrictiva para un país que, a su juicio, corre peligro de ser islamizado. 
Pegida repitió así su éxito de convocatoria en Dresde pero no ha logrado, por el momento, que el movimiento prenda en otras ciudades. Diversos grupos afines habían convocado hoy concentraciones similares en otros puntos del país, pero apenas reunieron a unos centenares de seguidores. 
Paralelamente, miles de ciudadanos salieron a la calle en otros lugares de Alemania para mostrar su rechazo a la islamofobia y para defender un modelo de sociedad democrática y multicultural. 
Como ya hizo en diciembre la ópera de Dresde, ciudad donde nació Pegida, algunas ciudades desconectaron además la iluminación nocturna de sus monumentos más emblemáticos para mostrar su oposición a quienes reclaman restringir la llegada de inmigrantes al país. 
El deán de la catedral de Colonia, Norbert Feldhoff, fue el primero en anunciar que apagaría la luz de este edificio histórico, donde se guarda la urna con las reliquias de los Reyes Magos. 
Después las autoridades locales y otras entidades, como la Iglesia evangélica, se sumaron a su gesto y desconectaron otros lugares representativos de la localidad. 
El partido de los Verdes había solicitado al Gobierno de la ciudad-estado de Berlín que apagara la Puerta de Brandeburgo y finalmente, después de que la conocida "torre de la televisión" de la capital se quedara a oscuras, la simbólica puerta perdió la luz, al igual que la Columna de la Victoria, en el Tiergarten. 
La principal contramanifestación tuvo lugar en Berlín, donde los medios locales estiman que salieron a la calle unas 5.000 personas convocadas por movimientos sociales y por la comunidad turca con respaldo de los sindicatos, los Verdes, la Izquierda y el gubernamental Partido Socialdemócrata (SPD), representado en la marcha por el ministro de Justicia, Heiko Maas. 
"Juntos debemos demostrar que Pegida no es el pueblo. La mayoría piensa de otra manera", subrayó Maas en su cuenta de Twitter, donde quien colgó los horarios de las marchas organizadas contra el racismo y la islamofobia en todo el país. 
Mientras, apenas dos centenares de seguidores de Pegida (denominado Bärgida en la capital) se concentraron junto al ayuntamiento, sin poder realizar la manifestación que tenían previsto protagonizar por el centro ante el bloqueo de los contramanifestantes. 
Tampoco en Colonia los seguidores de "Kögida" consiguieron su propósito de machar por la ciudad ante la presión de las miles de personas que les cerraron el camino. 
Según cifras ofrecidas por la policía, unas 5.000 personas también se manifestaron contra Pegida en Stuttgart, mientras que un millar lo hicieron en Hamburgo y unas 800 en Rostock. EFE 
nl-gc/psh 
(foto) (audio)





La islamofobia desafía a Merkel

Gemma Casadevall

Dresde (Alemania), 5 ene (EFE).- El movimiento "Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente" (Pegida) marchó hoy de nuevo por las calles de Dresde, impasible a las condenas de la canciller alemana, Angela Merkel, y a las contramanifestaciones organizadas en todo el país contra la xenofobia.
Unos 18.000 manifestantes -medio millar más que en la anterior cita- secundaron la nueva convocatoria de esta organización, bajo una lluvia gélida en este primer lunes de 2015, año que se abrió, para los alemanes, con la llamada de Merkel a la ciudadanía a no seguir las consignas xenófobas del movimiento.
"Tenemos un Gobierno extorsionado desde la izquierda", rezaba una de las pancartas desplegadas en la concentración, en una céntrica explanada de la capital sajona, mientras centenares de banderas alemanas, junto con las "Land" del este del país, ondeaban en esa fría noche.
"Exigimos respeto y tolerancia, también a nuestro pueblo", "Defendamos nuestras raíces judeo-cristianas" y "No a los abusos a la ley de asilo. No a la inmigración que nos desborda", eran otros de los lemas en carteles, de distintos tamaños y formatos, repartidos sobre un recinto acordonado por un poderoso operativo antidisturbios.
"Lutz Bachmann: ladrón, traficante de drogas, estafador y alemán", denunciaba, también sobre la explanada, una única pancarta "disidente", portada por Robert Schlink, un joven de Dresde, que pretendía denunciar al impulsor de Pegida, con abultado historial delictivo y durante un tiempo prófugo de la justicia en Sudáfrica.
"No, no les temo. No tengo por qué temerlos. Ellos deberían temerse a sí mismos, esa gente que no ha aprendido la lección de la historia, lo que trajo la dictadura nazi, la destrucción de todo Dresde bajo la aviación aliada", comentaba a Efe Schlink.
Con su pancarta a cuestas, el joven hacía frente a miradas insultantes e improperios: "Tú no has entendido nada, chico: nos están quitando el país, entre extranjeros, musulmanes, asilados y clase política vendida", le increpaba Helmut Blum, de 67 años, con su propia pancarta a cuestas: "Cerremos el grifo a los asilados".
Schlink era una especie de llanero solitario denunciando el pasado delictivo de Bachmann, conocido de sobras, en Dresde y en el resto de Alemania, sin que a sus seguidores parezcan inmutarse.
Entre los miles de seguidores de "Pegida" concentrados en la capital sajona habían desde matrimonios maduros a jóvenes del "bloque ultra" del club de fútbol local, el Dynamo de Dresde, ahora el tercera división. También algún que otro neonazi, bajo observación de los servicios de orden privado de los convocantes.
A unos 500 metros de distancia, unos cuantos centenares de contramanifestantes convocados por grupos de izquierda y organizaciones de ayuda a los asilados mantenían otra concentración, bajo el lema "Venid: tenemos que hablar".
"Dresde es un caso claro de miedo infundado al extranjero. Aquí hay menos del 1 % de población musulmana y muchos de los que ellos ven como extranjeros somos gente nacidos aquí", comentaba a Efe Khaldum Al Saadi, nacido en la vecina ciudad de Chemnitz y miembro de la organización "Dresde para todos".
La de hoy fue la undécima marcha de "Pegida" en Dresde, de nuevo en lunes, a imagen de las que en 1989 discurrieron por todo el este de Alemania, la Revolución Pacífica de la disidencia germano-oriental que precipitó la caída del Muro de Berlín, en 1989.
Las marchas de Pegida han ido creciendo semana a semana, hasta alcanzar la cifra de 17.500 participantes el pasado 22 de diciembre.
En paralelo se convocaron en otras partes del país manifestaciones de propósitos similares y con nombres parecidos -"Legida", en Leipzig, o "Bärgida", en Berlín-, aunque con mucho menos éxito de convocatoria.
Asimismo se multiplicaron las contramanifestaciones en todo el país, con el apoyo explícito del gubernamental Partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y La Izquierda, en rechazo al racismo y al movimiento islamófobo.
En Colonia, el deán de la catedral, Norbert Feldhoff, ordenó apagar las luces del templo, en señal de desacuerdo con una marcha islamófoba en esa ciudad, mientras que en el mismo Dresde la planta de Volkswagen hizo lo mismo con la factoría.
"Apaguemos la luz a Pegida", pidieron los socialdemócratas a través de su cuenta oficial en la red social Twitter, animando a participar en esas contramanifestaciones. EFE
gc/nl/psh(foto)

domingo, 4 de enero de 2015

Precocinando la noticia

El BCE, entre les promeses i el gran repte



1
Ara sí que sembla que res, ni tan sols el diktat alemany no pot aturar la promesa de Mario Draghi d'engegar els impulsos no convencionals a favor del creixement i contra una inflació en zona de descens. Ni tan sols ara que el fantasma de l'adéu grec i de les turbulències han tornat a l'òrbita de l'euro. Per a principi del 2015, amb els tipus d'interès clavats en un mínim històric del 0,05%, s'espera una decisió potser imminent del president del Banc Central Europeu (BCE) a favor del que es coneix com a “noves mesures d'estímul monetari”, una terminologia pròpia de la diplomàcia monetària que, traslladada a titulars de premsa, es llegeix com a compra massiva de deute sobirà. Aquesta és l'actuació que esperen uns quants països de la zona euro, tenint en compte la falta de crèdit.
El president del BCE ho havia deixat encarrilat en l'última reunió del consell executiu de l'entitat, celebrada al desembre passat. De manera que els pronòstics insinuaven una actuació, durant el primer tram d'aquest 2015, enmig de compromisos de quedar-se de braços plegats mentre creix la por de la deflació. Les declaracions de fa un parell de dies de Draghi al diari econòmic alemanyHandelsblatt alertant que no es poden deixar passar els mesos mentre la inflació continua caient han fet que es dispari el nombre de pronòstics a favor de l'anunci d'una actuació contundent durant la primera cita possible, al mateix gener, a la reunió mensual del consell executiu del BCE del dia 22.
Por de la deflació
De fet, així ho esperen els qui demanen aquestes mesures per tal de poder estirar el coll enmig de la contracció econòmica. I així ho temen els qui ho consideren una mena de bufetada als seus interessos, principalment, el govern d'Angela Merkel.
Draghi va encetar el 2015 amb l'euro en el nivell més baix des del juny del 2010, quan es canviava a 1,2028 dòlars, i advertint de la necessitat de fer pujar la inflació, situada a un nivell molt inferior a l'objectiu desitjat pel BCE, el 2%. Ara és la deflació l'enemic declarat de la bona salut monetària. Una compra massiva i directa de deute suposarà una immersió del BCE en el terme quantitative easing, que fins ara s'identificava amb la Reserva Federal dels EUA i que, durant anys, s'ha considerat aliena al mandat intrínsec de la casa de Draghi. Al capdavall, el BCE no governa sobre la política monetària d'un sol país sinó sobre el conjunt de membres de la zona euro (19, amb l'entrada de Lituània, aquest primer de gener). Tot indica que el president del BCE està preparat per fer aquest pas, considerat històric. Potser per tranquil·litzar Merkel, ho combina amb les frases que sempre vol escoltar Berlín: la perseverança en l'aplicació de reformes estructurals.
Raons per l'actuació
La realitat és que el 2014 es va acabar amb unes estimacions sobre l'evolució de la inflació que no deixen cap mena de dubte sobre els seus plans: després del 0,5% en el conjunt de la zona euro, s'espera una pujada d'encara no dues dècimes més per al 2015, el 0,7%. Fins a l'1,3% més o menys sòlid, s'haurà d'esperar fins al 2016. I per al desitjat 2%? No hi ha previsió d'una evolució natural per a aquest objectiu si no s'actua. L'Estat espanyol, un dels països que Merkel anomena un dia sí i l'altre també com a exemple que les reformes funcionen, està en la zona de descens, amb una caiguda de l'IPC de l'1,1% en tancar el 2014.
Un dels membres del comitè executiu del BCE, Peter Praet, va admetre des de les pàgines del diari del mercat de valors alemany, el Börse Zeitung, que hi ha el temor que es continuï durant bastant de temps en la franja del 0% per al conjunt de la zona euro, després de veure com el preu dels carburants, el principal factor de la caiguda de preus, no repunta. Tot plegat ofereix l'escenari perfecte del gran anunci, malgrat l'oposició de la cancellera alemanya.
El que passi amb Grècia se sabrà a partir del 25 de gener. Les eleccions presidencials anticipades poden acostar el poder a la temuda Syriza, l'esquerra que vol renegociar els termes dels compromisos adquirits pels governs predecessors. Syriza és l'autèntica bèstia negra, tant per Berlín com per Brussel·les, no només pel que pot representar en aquest país d'economia petita i identificat com a maldecap constant a la zona euro; també, pels efectes col·laterals en eleccions a altres països, de pes econòmic més important, com l'Estat espanyol. Més enllà de les sotragades polítiques, a la zona euro planen altres amenaces: la recessió persistent a Itàlia i l'estacament a França.

Don Mario no vol ser polític

La renúncia anunciada pel president italià, Giorgio Napolitano, que amb 89 anys no es veu amb cor d'acabar el seu mandat, obria la porta a un canvi d'aires a Draghi, que el portaria a deixar la presidència del BCE per assumir la del seu país, Itàlia. Berlín no ho veia amb mals ulls, almenys així ho deia fa pocs dies el diari Süddeutsche Zeitung fent referència al neguit alemany per precipitar la fi de l'era de Draghi. Les diferències entre Berlín i Frankfurt són més que evidents. La pregunta, però, era si Draghi deixaria un càrrec que li dóna poder sobre els 19 països de la zona euro, amb un total de 337 milions de ciutadans. Sota la seva gestió, el BCE ha tirat endavant la supervisió bancària única, però encara té pendent la gran tasca de desencallar l'euro de l'estancament. “No vull ser polític: el meu mandat al BCE s'acaba el 2019”, responia Draghi a la pregunta del diari econòmic Handelsblatt, sense embuts.
Darrera actualització ( Diumenge, 4 de gener del 2015 02:00 )

sábado, 3 de enero de 2015

Pendientes de Mario


Draghi, decidit a actuar 




Mario Draghi, president del BCE, el passat novembre a Frankfurt Foto: K.P. / REUTERS.
1

El president del Banc Central Europeu (BCE), Mario Draghi, no va voler esperar aquest cop la tradicional cita mensual del Consell Executiu per posar en marxa les accions promeses. En una entrevista al diari Handelsblatt, l'òrgan del món econòmic alemany, Draghi va enviar el seu propi missatge d'any nou, un dia després que ho fessin els polítics. Ratificava la seva disposició a actuar ben aviat contra els nivells massa baixos d'inflació, un 0,3% a escala de la zona euro, molt per sota del 2% marcat com a objectiu desitjable per la casa. Insistia, tot seguit, en la seva determinació a mantenir els tipus d'interès en els mínims actuals. I apuntava, com pronostiquen tots els experts, a una compra massiva de deute sobirà per impulsar el creixement en aquesta arrencada d'any.
Els efectes de les paraules de Draghi van tenir un vessant positiu automàtic, si més no des del punt de vista espanyol: la prima de risc es va situar per sota dels 100 punts bàsics, cosa que no passava des del maig del 2010. Deixava així com un malson del passat, que ningú no vol veure tornar, els 650 punts bàsics que es van arribar a pagar al llarg del 2012.
Des de la perspectiva de Frankfurt, en canvi, les coses no pintaven tan bé. De manera immediata l'euro va accelerar la seva caiguda, fins a col·locar-se en els 1,2030 en el canvi amb el dòlar, cosa que potser afavoreixi les exportacions –no només les alemanyes– però que perjudica la posició global de la divisa europea. És el punt més baix de la moneda única europea en els últims quatre anys, segons destacaven els analistes alemanys, menys interessats en la situació benèfica de la prima de risc espanyola i més preocupats per una caiguda de la divisa que, de fet, havia començat a principi de setmana.
“El risc que no puguem complir el nostre mandat de mantenir l'estabilitat dels preus és ara més gran que sis mesos enrere”, assenyalava Draghi a l'esmentat diari. El BCE ha engegat “els preparatius tècnics” per adoptar “mesures especials a principi del 2015”, continuava l'economista italià, més transparent del que habitualment acostuma a ser la institució que presideix.
“Probablement, els tipus d'interès es mantindran en el nivell actual per un temps llarg”, hi va afegir, respecte al mínim històric del 0,05%.
Draghi i el BCE estan preparats per fer “tot el calgui”, com va anunciar recentment el president de la institució. Però perquè la màquina funcioni com ha de funcionar els governs dels diferents estats han d'aportar-hi la seva part. “El tercet format per la falta de reformes, la burocràcia i les altes càrregues fiscals és una rèmora per a la recuperació econòmica”, va dir el banquer italià, per insistir que avui, a Europa, es paguen els impostos més alts del món, una qüestió que pesa sobre la seva competitivitat.

viernes, 2 de enero de 2015

Las uvas de Pegida


Merkel carrega contra el populisme dretà



1
La cancellera Angela Merkel va aconseguir, en el seu desè discurs de Cap d'Any, saltar-se el format des missatge rutinari als compatriotes, amb una condemna clara: el no a la xenofòbia, prengui la forma que vulgui i encara que es disfressi de moviment proper i comprensiu envers les inquietuds del ciutadà corrent.
“No seguiu els que convoquen aquestes manifestacions. El seus cors porten prejudicis, fredor o fins i tot odi”, va dir la cap del govern, en referència a les marxes que, setmana a setmana, han portat als carrers de Dresden fins a 17.000 persones, organitzades pels autoproclamats Patriotes Europeus contra la Islamització d'Occident (Pegida). Un nom que, dos mesos enrere, no existia en el panorama alemany i que, de cop, ha encès les alarmes de l'espectre parlamentari. El problema no és ja la ultradreta clàssica, sense pes parlamentari, sinó unes formacions noves, sense un sostre clar quant al seu ressò potencial entre l'electorat.
Alguns veuen al darrere de Pegida el “braç populista” i dretà de l'euroescèptica Alternativa per Alemanya (AfD), un partit que del no-res va saltar al 10 % en les passades eleccions europees i en un seguit de comicis regionals. Un perill per a les files de la Unió Cristianodemòcrata (CDU) que presideix Merkel, perquè els pren electors i amenaça d'arribar a mig termini al Bundestag (cambra baixa), després d'haver-se quedat a unes dècimes d'aconseguir escons en les eleccions generals del 2013.
Un perill, també, per a l'estil propi de la cancellera i líder de la CDU, a qui des de l'agermanada Unió Socialcristiana de Baviera (CSU) es reclama un gir cap a les arrels conservadores, ja que se la considera massa centrista o, fins i tot, empeltada dels socialdemòcrates, els seus socis en la gran coalició. El distanciament d'un perfil realment dretà i conservador és la raó de l'èxit dels euroescèptics i, també, de Pegida, va dir l'exministre d'Interior de Merkel Hans-Peter Friedrich, de la CSU bavaresa.
Semblava que el seu desè discurs de Cap d'Any –va arribar al poder el 2005– seria un mes, parlant a càmera amb una de les seves jaquetetes característiques i el Reichstag –la seu del Bundestag– al fons. El contingut va ser, però, contundent i el to, més proper que mai al ciutadà. Semblava que Merkel volia matar uns quants ocells amb un sol missatge i un parell de frases.
En primer lloc, la mala imatge que transmet Alemanya –que registra rècords de sol·licitants d'asil (230.000, aquest 2014) i de població estrangera (gairebé 8 milions, un 10% del total)–, que, d'una banda, demana immigració qualificada i, de l'altra, surt al carrer amb consignes islamòfobes o ataca centres d'acollida de refugiats. En segon lloc, contra les temptacions de les seves files –i sobretot de la CSU bavaresa– de “comprendre” els que surten al carrer darrere les pancartes de Pegida. I, en tercer lloc, contra l'euroescepticisme d'AfD. En els quadres de comandament d'aquesta formació, hi ha líders regionals que donen suport obertament a Pegida i encapçalen les seves marxes. Aquest és el cas del líder del land de Brandeburg (veí a Berlín) i vice-president d'AfG, Alexander Gauland. Més il·lustratiu encara dels vincles entre l'ascens de l'euroescepticisme i la del moviment islamòfob és el resultat d'una enquesta publicada, ahir, per l'institut Forsa, segons la qual un 71% dels simpatitzants d'AfD ho són, també, de Pegida. El percentatge de ciutadans que consideren “legítima” la convocatòria de les marxes islamòfobes baixa al 29%, segons l'enquesta, elaborada abans que s'emetés el discurs de Merkel. Caldrà veure com evoluciona el moviment Pegida per saber si les paraules de la cancellera han tingut efecte. La propera marxa serà dilluns vinent, a Dresden. El lema tornarà a ser Wir sind das Volk (Nosaltres som el poble), el mateix que, el 1989, va aglutinar la revolució pacífica que va precedir la caiguda del mur de Berlín, el 9 de novembre. Una consigna que, aleshores, va convertir les primeres marxes d'uns pocs centenars en un clam de multituds i que, ara, ha adoptat aquesta nova mutació ultradretana.

LA FRASE