miércoles, 17 de enero de 2018

Rebajando el calificativo

Schulz, ante un preacuerdo que ya no ve "excelente", sino "suficiente"

Gemma Casadevall

Berlín, 17 ene (EFE).- El líder socialdemócrata alemán, Martin Schulz, trata de salvar el preacuerdo de coalición con la canciller Angela Merkel de las críticas en sus filas, con el argumento de que este es una base "suficiente" para negociar un pacto de Gobierno, aunque sin calificarlo ya de "excelente".
"Un preacuerdo no es un pacto de coalición", afirmó hoy Schulz desde Baviera, dentro de la gira emprendida esta semana para tratar de ganar apoyos al documento de 28 páginas consensuado con el bloque conservador de Merkel.
Schulz admitió que no se puede "reabrir la negociación" de los puntos claves de ese preacuerdo, aunque considera que hay margen de maniobra para mejorarlo, como exigen distintas corrientes de su Partido Socialdemócrata (SPD).
De que consiga convencer a los críticos de que el resultado es "suficiente" como base de negociación dependerá que el preacuerdo reciba el visto bueno del congreso extraordinario del SPD, el domingo en Bonn.
Sólo así se podrá pasar a la fase determinante, la negociación de un pacto de Gobierno para toda una legislatura que, según Schulz, sería de todos modos susceptible de ser "evaluado" después de dos años para calibrar los resultados obtenidos.
Su visita a la conservadora Baviera sigue a los encuentros mantenidos en los días anteriores en el "Land" (estado federado) de Renania del Norte-Westfalia, donde Schulz se vio confrontado a la movilización de las Juventudes de su partido, los "Jusos", contra el preacuerdo.
El líder de los "Jusos", Kevin Kühnert, pretende bloquear en Bonn el preacuerdo con Merkel, no sólo porque sí o sí rechaza ir a otra gran coalición, sino también por considerar que en lo pactado se han ignorado las principales propuestas del SPD.
Los "Jusos" representan una minoría en la formación -70.000 miembros del cerca de medio millón de militantes que tiene el SPD- pero su rechazo parece haber calado en el partido.
Schulz y Merkel presentaron el preacuerdo el pasado viernes, entonces valorado como "excelente" por el líder socialdemócrata y como "sólido" y "equilibrado" por parte de la canciller.
El SPD impuso un compromiso de estabilidad en las pensiones, mejoras en las ayudas familiares y una reducción de cargas a los trabajadores, así como grandes inversiones en educación y sanidad.
Sin embargo, quedaron fuera reivindicaciones esenciales como el aumento fiscal a los ingresos más altos o la reforma en profundidad del sistema sanitario.
Desde el pasado sábado se han sucedido las victorias del "no" al preacuerdo en varias votaciones realizadas a escala regional, incluido el "Land" de Berlín.
Schulz insistió hoy en que tanto en Renania del Norte-Westfalia como en Baviera, donde no hubo votaciones, encontró "un amplio apoyo" a su recomendación de dar el visto bueno al preacuerdo.
Desde el bloque conservador, que en días pasados había cuestionado su capacidad de dominar a los críticos, se trató hoy de calmar los ánimos ante la relevancia que ha adoptado la cita en Bonn.
"Todos queremos una gran coalición", apuntó Alexander Dobrindt, jefe parlamentario de la Unión Socialcristiana bávara (CSU), quien unos días atrás calificó de "revuelta de los enanos" la crítica interna en el SPD.
Merkel expresó su confianza en que el congreso del SPD concluya con una "decisión responsable" y admitió que, en la negociación para un pacto de Gobierno, habrá margen para "reformular" algunos aspectos del preacuerdo, aunque descartó reabrir sus "puntos clave".
La canciller hizo estas declaraciones en un comparecencia con su colega austríaco, Sebastian Kurz, en su primera visita a Berlín tras convertirse en el jefe de Gobierno más joven de Europa, aliado con el ultraderechista FPÖ.
La cita entre la experimentada líder alemana, con dificultades desconocidas para formar Gobierno, y su homólogo austríaco, exponente de lo contrario, generó una pregunta sobre la teórica ventaja que da la juventud sobre la experiencia.
"Yo aprecio por igual a los jóvenes y a los mayores. De pronto uno se da cuenta de que cayó ya al lado de los más viejos", respondió sonriendo, para dar por zanjada su declaración, como si se hubiera percatado de que acababa de dar argumentos a quienes piden su relevo. EFE  gc/nl

lunes, 15 de enero de 2018

Kevin no está solo

El preacord amb Merkel divideix la socialdemocràcia

 

L’Esquerra busca la dissidència

Oskar Lafontaine, exlíder socialdemòcrata i fundador de L’Esquerra des que va trencar amb la línia dominant al que havia estat el seu partit de tota la vida, vol reforçar-se enmig de la divisió interna a l’SPD. El 1999, quan era cap del partit i ministre de Finances, va dimitir en protesta per la línia centrista de l’aleshores canceller Gerhard Schröder, ara es proposa guanyar per a L’Esquerra tots els sectors descontents: els socialdemòcrates que no volen seguir Schulz i els Verds que s’han cansat de ser un partit massa petit per apuntalar sols una coalició de govern. L’aposta de Lafontaine topa amb els corrents més moderats de L’Esquerra, que es “conformen” amb els diputats que tenen i no volen noves aventures. A les generals van obtenir un 9,2%, més o menys el que tenien. La maniobra de Lafontaine els sembla massa arriscada.

domingo, 14 de enero de 2018

Un preacuerdo "excelente" en busca de "mejoras"


Schulz, forzado a calmar a la oposición interna 

Gemma Casadevall

Berlín, 14 ene (EFE).- El líder socialdemócrata Martin Schulz tiene ante sí una semana compleja, en la que deberá calmar la oposición interna al preacuerdo de coalición alcanzado con la canciller alemana, Angela Merkel, y que precisa el visto bueno de sus filas.
El consenso, calificado por el propio Schulz de "excelente" y "equilibrado", necesita "mejoras", opina el ala izquierdista del Partido Socialdemócrata (SPD), o debe ser bloqueado de raíz, según sus nuevas generaciones -los "Jusos"-.
El líder de las Juventudes socialdemócratas, Kevin Kühner, emprenderá esta semana una gira entre sus correligionarios en busca de apoyos al "no", ante la celebración el congreso del SPD, el día 21, donde se someterá el consenso al voto de sus 600 delegados.
El bloque conservador de Merkel ha advertido que no habrá renegociación, ya que no sería "serio", en palabras del vicepresidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Thomas Strobl, quien ha recordado los elogios de Schulz al presentarlo, el viernes, tras las 24 horas de ardua ronda negociadora final.
Schulz debe demostrar que es un socio fiable, capaz de contener una "revuelta de los enanos" dijo por su parte Alexander Dobrindt, jefe parlamentario de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido hermanado a la CDU de la canciller.
Los "Jusos" o nuevas generaciones son minoritarios dentro del partido más antiguo de Alemania, con más 150 años de historia, y representan a 70.000 miembros dentro del total de 450.000 militantes del SPD.
En Berlín se considera improbable que su llamada a la movilización en contra de una nueva alianza de gobierno pueda sobre la línea de Schulz, quien por su parte también realizará esta semana una gira en busca de apoyos al sí.
Pero sí se reconoce en los "Jusos" el empuje de la juventud, mientras que en Merkel, Schulz y Horst Seehofer, jefe de la CSU, se ve a líderes debilitados por sus pobres resultados en las elecciones del 24 de septiembre y las dificultades para formar gobierno.
Incluso un medio afín a la CDU/CSU, el popular "Bild", lanzaba hoy la pregunta, a doble página, "¿Es éste nuestro futuro?", ilustrada con una foto de la canciller -63 años y con 12 en el poder-, Schulz -62 años y presionado por la oposición interna- y Seehofer -68 años y envuelto en una crisis de liderazgo en la CSU-.
Los "Jusos" reclaman el paso a la oposición "regeneradora", mientras que tras las exigencias de "mejoras" del ala izquierda del partido se percibe una estrategia para lograr colocar un sello socialdemócrata al pacto de gobierno.
En la anterior gran coalición liderada por Merkel, este sello propio consistió en la implantación de un salario mínimo interprofesional, una aspiración largamente defendida por el SPD.
El ala izquierdista, representada en la cúpula del SPD por su vicepresidente, Ralf Stegner, aspira ahora que se incorpore alguna de las propuestas a las que Schulz tuvo que renunciar para consensuar un preacuerdo.
La vencedora de esa negociación fue la CSU, que impuso sus restricciones a la política migratoria, mientras que el SPD hizo prosperar un compromiso de estabilidad en las pensiones, mejoras en las ayudas familiares y una reducción de cargas a los trabajadores, así como inversiones millonarias en educación y sanidad.
Pero quedaron fuera del paquete sus reivindicaciones tales como el aumento fiscal a los ingresos más altos o el llamado "impuesto a los ricos" para las grandes fortunas, así como la reforma hacia un sistema sanitario más igualitario.
La CDU/CSU descarta una renegociación de cara al congreso de Bonn, pero en función de lo que ocurra en el voto de los delegados sí pueden haber cambios de cara al pacto de gobierno, cuya ratificación dependerá de una consulta al cerca del medio millón de militantes del SPD. EFE
gc/jmc
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sábado, 13 de enero de 2018

Siguiente etapa


Merkel guanya i avança cap a la gran coalició




Quan Angela Merkel entra en una negociació determinada a invertir-hi el temps que faci falta, té pràcticament guanyada la batalla, sigui qui sigui el seu rival, a escala alemanya o europea. Aquest cop l’objectiu era aconseguir la governabilitat per a un quart mandat, amb el temps a punt d’esgotar-se després de tres mesos i mig de govern en funcions i sense cap alternativa més o menys raonable a una nova gran coalició, fora de tornar a anar a les urnes, una opció molesta per a l’elector i, a més, sense garanties d’obtenir un resultat millor que l’anterior. A les vuit del matí de dijous, la cancellera havia entrat a la seu del Partit Socialdemòcrata (SPD) de Martin Schulz, l’edifici que porta el nom del polític més visionari d’aquesta formació rival –l’excanceller Willy Brandt–, decidida a fer valer la seva experiència negociadora. No en va tornar a sortir fins al cap de 24 llargues hores, quan els mitjans de comunicació ja avançaven que hi havia preacord. Ja cap a mig matí de divendres, Merkel, Schulz i el líder bavarès Horst Seehofer van comparèixer davant les càmeres per confirmar el compromís, amb rostres cansats i molts somriures, com si fossin companys de tota la vida i repartint elogis al “joc net” de la llarga negociació. “Ha estat una negociació tensa, amb turbulències. Però en cap moment hem estat a punt de fracassar”, va assegurar Merkel, en uns termes molt semblants als emprats per Schulz i també per Seehofer, l’eterna veu crítica tant per a la cancellera conservadora com per al líder socialdemòcrata. Després d’enfonsar-se, al novembre, la negociació empresa per Merkel amb els verds i els liberals amb intenció de formar govern, la cancellera semblava que enviava així un missatge de confiança plena a una aliança que encara ha de superar dos obstacles importants: el vistiplau del congrés de l’SPD, diumenge de la setmana vinent, a Bonn, i després el de la consulta entre la militància socialdemòcrata sobre el pacte de govern en què s’ha de convertir aquest preacord.

A Merkel li convenia adoptar, per tant, el paper de líder generosa, com si el seu propòsit principal fos ara seduir la família socialdemòcrata, vist que Schulz no té assegurada la disciplina del seu partit. Les Joventuts socialdemòcrates –els Jusos– han declarat la guerra oberta a una nova gran coalició, i el congrés de Bonn serà el primer escenari de la confrontació entre les noves generacions i el seu líder. El rebuig dels Jusos és palès des de la campanya electoral, en què Schulz es va comprometre a no repetir una aliança amb Merkel. A aquesta ruptura de la promesa feta, s’hi afegeix que l’acord té poques concessions per a la militància socialdemòcrata i moltes més per a la Unió Socialcristiana bavaresa (CSU) de Seehofer, la formació agermanada de la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de Merkel.

Són tres els partits implicats en una gran coalició: la CDU, la CSU i l’SPD. Merkel, però, ha volgut fer bondat amb els bavaresos, immersos en la seva pròpia campanya electoral de cara a les regionals de la tardor vinent, i ha inclòs en el preacord algunes de les exigències bavareses pel que fa a les restriccions en l’arribada dels refugiats. Per exemple, la imposició d’un límit de 220.000 sol·licitants d’asil per any (entre el 2015 i el 2017, Alemanya en va rebre 1,3 milions), així com la limitació del dret al reagrupament familiar a 1.000 nous asilats cada mes. La CSU es reforça així de cara a la campanya al land on governa des dels anys cinquanta i on ara els ha sortit la competència emergent de la ultradretana Alternativa per a Alemanya (AfD).

Schulz ha hagut de renunciar a propostes com ara una pujada dels impostos a les rendes més altes i la implantació d’una nova taxa a les grans fortunes. Ha quedat a mitges en altres aspectes de l’àmbit de la política social, sanitària i de jubilacions, en què pretenia deixar la seva empremta socialdemòcrata. A canvi, es garanteix l’estabilitat de les pensions, s’inclouen millores en les jubilacions mínimes, es redueixen les càrregues als treballadors i es rebaixa l’assegurança contra l’atur.

El líder socialdemòcrata no té més opcions que defensar el preacord davant les bases. La seva supervivència política depèn del vistiplau del congrés del diumenge 21. Després d’haver enfonsat el partit obtenint el pitjor resultat de la seva història en les passades eleccions i d’haver hagut d’acceptar negociar amb Merkel com a única sortida per garantir un govern estable per a Alemanya, no es pot permetre encaixar ara una nova bufetada a la seva credibilitat com a líder.


Un sí per Europa i per Macron



Europa i el món no esperaran que Alemanya surti de la paràlisi política, havia advertit el socialdemòcrata Martin Schulz, necessitat d’arguments per donar el sí a una gran coalició, després d’haver-s’hi negat durant mesos. “A Alemanya només li va bé si a Europa li va bé”, va dir ahir Angela Merkel, decidida a enaltir el curs europeista de Schulz, que en les últimes setmanes ha expressat el seu suport a les reformes que vol emprendre el president francès, Emmanuel Macron. Cal revitalitzar el motor francoalemany, adverteix el socialdemòcrata, a qui, d’acord amb el repartiment tradicional de papers entre socis de coalició, correspondria ser el pròxim ministre d’Afers Estrangers alemany.

El preacord, de 38 pàgines, no fa esment directe a les propostes de Macron de crear uns pressupostos comuns i un Ministeri d’Hisenda compartit a la zona euro. Merkel es mostra reticent i els seus socis bavaresos –com la resta del bloc conservador de la cancellera– no són partidaris de renunciar a part de la sobirania nacional, especialment en matèria econòmica. El preacord dista de ser un pacte de govern. Merkel se sotmetria cap a Setmana Santa a la seva quarta investidura, un cop lligada la gran coalició. Ahir l’euro es va disparar als nivells més alts dels últims tres anys, després d’anunciar-se la fumata blanca.

La bancarrota de un partido histórico

El SPD muestra sus disensos internos

Gemma Casadevall

Berlín, 13 ene (EFE).- La socialdemocracia alemana mostró hoy sus disensos internos ante el preacuerdo de coalición pactado ayer entre su líder, Martin Schulz, y la canciller Angela Merkel, que las nuevas generaciones del partido califican de "declaración de bancarrota". 
Un día después de lograrse el consenso, surgió el primer mensaje de rechazo entre los correligionarios de Schulz, al imponerse el "no"a otra alianza de gobierno en el congreso regional del Partido Socialdemócrata (SPD) del "Land" de Sajonia-Anhalt (este). 
Las juventudes del SPD -Jusos- y representantes de su ala izquierda habían presentado una moción pidiendo el "no" y obtuvieron el respaldo de 52 delegados, frente a 51 partidarios del "sí", tras un intenso debate. 

Bildergebnis für schulz spd

Antes de la votación, el ministro de Exteriores y exjefe del SPD, Sigmar Gabriel, había defendido la reedición de la alianza con el argumento de que el SPD no puede bloquear la gobernabilidad de Alemania, para calificar luego de "inteligente" lo consensuado. 
Por otro lado, criticó que ese preacuerdo deba ser sometido al congreso extraordinario del próximo día 21 en Bonn (oeste), ya que ello implica, a su parecer, falta de confianza en la cúpula e incluso en el voto final de las bases. 
El preacuerdo deberá recibir el visto bueno de los 600 delegados el domingo de la semana entrante para poder iniciar negociaciones formales de coalición; si se alcanza luego un pacto de gobierno, se someterá a una consulta entre los 445.000 militantes de base. 
Esta modalidad de ratificación ralentiza aún más la formación del nuevo Gobierno, tres meses y medio largos después de las elecciones generales, además de prolongar la incertidumbre política actual. 
Al SPD le esperan semanas turbulentas y de exhibición de divisiones, después de haberse hundido en las generales del 24 de septiembre hasta su mínimo histórico, un 20,5 %. 
Schulz pretendía ir a la oposición para favorecer la regeneración interna, pero se vio abocado a negociar otra gran coalición, pese a que cada una de esas alianzas anteriores ha erosionado al partido. 
Aferrarse al "no" a otra gran coalición precipitaba el peligro de ir a nuevas elecciones, con pronósticos negros para el SPD. 
Los Jusos, con 70.000 miembros, hicieron campaña electoral con el lema "NoGroKo" -"GroKo" es la abreviatura acuñada en Alemania para la gran coalición- y ahora siguen en pie de guerra contra lo acordado entre Schulz y Merkel. 
Es la "declaración de bancarrota" y un claro "auto-fraude electoral", según su líder en Baviera, Stefanie Krammer, muy en la línea del rechazo frontal que piensa llevar al congreso de Bonn el jefe nacional de los Jusos, Kevin Kühner. 
Tanto las jóvenes generaciones como la cúpula temen por el futuro del partido, pero, mientras unos creen que entrar en otra alianza con Merkel es hundirse aún más, la jefatura defiende como bueno el consenso alcanzado el viernes. 
"El preacuerdo es una buena base para negociar una coalición", apuntó el vicepresidente del SPD, Olaf Scholz, mientras que el primer ministro del "Land" de Baja Sajonia (centro), Stephan Weil, recomendaba su lectura "atenta", ya que "cuanto mejor se examina, más clara queda la calidad del conjunto". 
El consenso surgió tras la intensa ronda negociadora de más de 24 horas, de jueves a viernes, entre Schulz, Merkel y Horst Seehofer, el líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido hermanado a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller. 
La vencedora fue la CSU, que introdujo restricciones a la política migratoria y dio el giro derechista que anhelaba de cara a sus electores. 
El SPD no logró que prosperasen sus propuestas para subir los impuestos a los ingresos más altos, entre otros aspectos, aunque sí defendió con éxito una serie de mejoras en jubilaciones, sistema sanitario y ayudas a la familia. 
A lo largo de este fin de semana se celebrarán diversos actos en los que la cúpula del SPD defenderá ante su militancia el preacuerdo, como hizo Gabriel en Sajonia-Anhalt. 
Hay convocada una reunión en Renania del Norte-Westfalia (oeste), la delegación regional más poderosa del partido y especialmente crítica respecto a una nueva gran coalición, donde los Jusos tienen una fuerte influencia. 
Schulz visitará la próxima semana varias delegaciones regionales, como Renania y Baviera, el próspero "Land" dominado por la CSU, donde el próximo otoño se celebrarán elecciones regionales. EFE 
gc/si

viernes, 12 de enero de 2018

Horas y horas


Merkel se la juga en una negociació ‘in extremis’




Angela Merkel i el seu “rival” socialdemòcrata, Martin Schulz, semblen haver trobat, per fi, el camí de l’acord, almenys en un aspecte: tots dos són conscients, després de tres mesos i mig de paràlisi política, que la seva supervivència com a líders depèn del fet que tirin endavant un nou govern de gran coalició. La cap de la Unió Democratacristiana (CDU) i el del Partit Socialdemòcrata (SPD) van comparèixer ahir a l’última ronda de negociacions encara de “sondeig”, disposats com mai a aconseguir un consens per a una majoria estable. Si fracassen en aquest objectiu, seran tots dos els qui s’enfonsaran.

Són moltes les hores que han passat plegats, des de diumenge passat fins ahir, i moltes més les que sumen els equips negociadors respectius. Eren, també, moltes les diferències a superar, no només entre la CDU i l’SPD, sinó també entre totes dues formacions i la tercera implicada, la Unió Socialcristiana de Baviera (CSU), partit agermanat amb la formació de la cancellera i defensor d’un gir dretà difícil de pair no només per Schulz, sinó també per Merkel, especialment pel que fa a l’acollida de refugiats. Arribar fins al final de la ronda negociadora d’ahir ha estat una cursa d’obstacles i gairebé un miracle, impensable uns mesos abans.


Primer es va haver de vèncer el rebuig frontal de Schulz a reeditar la gran coalició amb què Merkel va governar a la primera legislatura i també a la tercera. Hi va haver d’intervenir el president del país i exministre d’Exteriors socialdemòcrata, Frank Walter Steinmeier, fins que Schulz va accedir a intentar-ho. Hi va seguir un congrés de l’SPD, quan Schulz va ser ratificat com a president i va aconseguir un primer vistiplau per anar a aquesta ronda de sondeig, sense determinar encara si era per formar una nova aliança de govern o senzillament per facilitar la governabilitat a un executiu en minoria de Merkel.

Diumenge passat, finalment, Schulz i la cancellera van encetar la negociació, en una ronda on tots dos bàndols es van comprometre a anar per feina i ser discrets. És a dir, no caure en els paranys que van marcar la negociació entre els conservadors de Merkel, verds i liberals, el mes de novembre, que després de cinc setmanes de reunions i contínues filtracions va acabar en naufragi. La cursa d’obstacles, però, no acabaria aquí. Aquest divendres, els tres partits han d’analitzar per separat els resultats de la negociació nocturna. Ni tan sols aquí quedarà segellada una nova gran coalició. Faltarà el sí o el no d’un congrés extraordinari de l’SPD, el 21 de gener, i una consulta posterior entre tota la militància socialdemòcrata.

La paràlisi no frena l’economia


La situació de paràlisi política –oficialment, en situació de govern en funcions– en què va quedar Alemanya arran dels resultats electorals del 24 de setembre passat no afecta el seu cor econòmic. Un 2,2% de creixement del PIB al 2017, el nivell més alt dels últims sis anys, il·lustra la fortalesa alemanya. Tres mesos i mig després de les eleccions generals, i la incertesa sobre el futur govern, no han frenat ni el consum privat ni les inversions, actuals factors d’impuls econòmic a escala interna. Tampoc no ha decaigut, és clar, l’exportació, des de fa dècades el motor tradicional de la primera economia europea, que va tancar l’any passat amb un creixement del 5,2%. Si a aquestes dades, difoses ahir, s’hi suma la caiguda persistent de l’atur, que va tancar el 2017 amb una mitjana del 5,3%, sembla que no cal patir tant per la bona salut alemanya, si més no en termes macroeconòmics.

El miedo a las bases


La tenaz negociadora Merkel deja a Schulz a merced de un preacuerdo arduo

Gemma Casadevall


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Berlín, 12 ene (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, se reivindicó hoy como hábil negociadora al arrancar un preacuerdo al socialdemócrata Martin Schulz, quien deberá vencer el rechazo de parte de sus camaradas a un pacto arduo para que se materialice una coalición de gobierno.
Ni Merkel ni el bávaro Horst Seehofer tienen que temer una presión inminente por parte de sus respectivos partidos, la Unión Cristianodemócrata (CDU) y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera.
Se parte de la base de que ambos lograrán que se ratifique lo acordado, no sólo porque el compromiso alcanzado se ajusta a las aspiraciones de su ala más compleja -la derechista, que exigía restricciones en materia migratoria-, sino también porque sólo se requiere el visto bueno de sus respectivas ejecutivas.
Esa luz verde la logró hoy mismo Schulz, pero tiene todavía por delante el congreso extraordinario del Partido Socialdemócrata (SPD), el domingo 21, al que las juventudes de la formación -los Jusos- acuden dispuestas a plantar cara frontalmente a una nueva gran coalición.
El líder de los Jusos, Kevin Kühnert, recrimina a Schulz que hizo campaña con la promesa de que con él no habría otra gran coalición dirigida por Merkel y de que impulsaría una "nueva política".
Si logra contener a las nuevas generaciones y a su ala izquierda, que echan de menos un auténtico sello socialdemócrata a lo acordado, tendrá ante sí la siguiente prueba, ya que se ha comprometido a someter un eventual pacto de coalición al voto vinculante de los militantes.
Se había insistido mucho estos días en que el futuro de los tres líderes dependía del resultado exitoso de la ronda negociadora que se cerró este viernes, tras 24 horas largas de discusiones finales.
Fracasar habría dejado a Merkel aún más debilitada, después de que en las últimas elecciones la CDU/CSU obtuviera su segundo peor resultado desde 1949 -un 33 %-.
Seehofer atraviesa su propia crisis de liderazgo y su partido está concentrado en la campaña para las regionales que se celebrarán en otoño en la próspera Baviera, donde la CSU teme una caída de votos a favor de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
Ambos pueden tomarse un respiro tras la intensa negociación, en la que prosperaron buena parte de sus propuestas, como la limitación de la llegada de refugiados a 220.000 por año y del derecho a la reagrupación familiar a 1.000 personas por mes.
Schulz tiene poco que ofrecer, ya que no logró imponer el llamado "impuesto a los ricos" para las grandes fortunas, ni tampoco la subida de la tasa máxima a los ingresos altos o la reforma de un sistema sanitario más igualitario al que aspiraba.
En su haber destaca el compromiso con la estabilidad de las pensiones, la mejora de las prestaciones mínimas y de las ayudas por hijo, la reducción de las cargas a los trabajadores o las inversiones millonarias en infraestructuras educativas y sanitarias.
El futuro de Schulz está aún en entredicho, un año después de asumir las riendas del SPD con la misión de derrotar a Merkel para acabar hundiendo al partido en su mínimo histórico -un 20,5 %-.
La erosión de electorado es un fenómeno común a las grandes formaciones, pero en el caso de los socialdemócratas es dramática.
Schulz dio marcha atrás en su rechazo a una nueva gran coalición, ante la perspectiva de que, de tener que recurrir a nuevos comicios, su partido podía caer en su siguiente sangría electoral.
Para justificar su cambio de postura se abrazó al argumento de la "responsabilidad" alemana hacia Europa y a la necesidad de respaldar las propuestas renovadoras del presidente francés, Emmanuel Macron.
En el caso del SPD, el partido más antiguo de Alemania con 150 años de historia, el divorcio entre la cúpula y su electorado tradicional se precipitó con la línea centrista y las reformas estructurales del último canciller del partido, Gerhard Schröder. EFE
gc/nl/jmc

jueves, 11 de enero de 2018

Cuerpo a cuerpo

Merkel y Schulz exprimen sus dotes negociadoras

Gemma Casadevall

Berlín, 11 ene (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, y el líder socialdemócrata, Martin Schulz, exprimieron hoy sus dotes negociadoras en busca de un preacuerdo para una gran coalición digerible para todos los partidos implicados.

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La última jornada en la ronda de reuniones denominadas de "sondeo" se abrió a primera hora de la mañana de este jueves con la intención de no cerrarla hasta haber logrado el objetivo, sin importar a qué hora de la noche o de la madrugada pudiera ocurrir.
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera, liderada por Horst Seehofer, acudieron a la cita dispuestos a ceñirse a la consigna de discreción, después de que el Partido Socialdemócrata (SPD) les responsabilizara de las filtraciones a los medios en días anteriores.
A lo largo de las horas trascendieron al exterior informaciones sobre supuestos acuerdos o principios de acuerdo en torno al paquete de rebajas fiscales y ayudas a la familia y la construcción de vivienda, con un volumen de 45.000 millones de euros, pese a que las propuestas del SPD pueden tener un coste de más del doble de esa cifra.
Supuestamente también habría consenso para subir la tarifa impositiva máxima del 42 % actual al 45 %, pero no en torno al llamado "impuesto para ricos" que grava a grandes fortunas y que exige el SPD, ni tampoco para mejorar las pensiones o rebajar la cuota del seguro de desempleo.
Persisten también los disensos en política migratoria y en las restricciones impuestas en 2016 a la reagrupación familiar de los refugiados, que deberían levantarse en marzo y que quiere mantener la CSU bávara y el ala mas derechista de la CDU.
Corresponderá a los tres líderes resolver directamente estos disensos en la recta final de la negociación, a la espera de que mañana cada partido se puedan discutir los resultados alcanzados, por separado.
Merkel entró en la sesión de hoy comprometida a hacer "cuanto esté en nuestra mano por lograr un compromiso", aunque como Schulz reconoció que persistían "grandes escollos" para un acuerdo definitivo.
El destino político de la canciller y el líder socialdemócrata está supeditado a lo que ocurra en esta compleja negociación.
Ni uno ni otro pueden desear ir a nuevas elecciones, ya que, según la mayoría de los sondeos, sus formaciones perderían apoyo y podría salir beneficiada la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
Alemania lleva más de tres meses y medio ya esperando la formación de Gobierno, desde las elecciones generales del 24 de septiembre, aunque la anómala situación política, que ha dañado la credibilidad tanto de Merkel como de Schulz, no ha hecho mella por el momento en su fortaleza económica sí ha dañado, según datos oficiales.
La economía alemana cerró 2017 con un crecimiento del producto interior bruto (PIB) del 2,2 %, el mayor impulso registrado en seis años, debido principalmente al consumo y las inversiones, como grandes factores de impulso interno.
La popularidad de Merkel sí se ha resentido y un 56 % de los ciudadanos cree ahora que, incluso si llega a formar gobierno, no terminará la legislatura, sino que delegará en un sucesor, según una encuesta publicada hoy por el diario económico "Handelsblatt".
La CDU/CSU se impuso en las generales, pero con su segundo peor resultado desde 1949 -un 33 %- y han sido muchos los reveses que ha encajado desde entonces la canciller, incluido el fracaso en noviembre de las conversaciones de coalición con los verdes y los liberales, tras cinco semanas de tanteos.
El SPD se hundió en los comicios en su mínimo histórico -un 20,5 %- y, encima, a Schulz se vio obligado a dar marcha atrás en su rechazo a una nueva gran coalición y acceder a negociar con Merkel un gobierno con garantías de estabilidad.
Ambos líderes llegaron al final de esta ronda visiblemente cansados y con la perspectiva, además, de que incluso de alcanzarse el compromiso seguirá la incertidumbre política.
Los resultados de la negociación deberán ser sometidos al visto bueno de un congreso extraordinario del SPD, primero, y de una consulta entre la militancia, después, lo que se prevé complejo, ya que las juventudes socialdemócratas y otros sectores del partido están en pie de guerra contra una nueva gran coalición. EFE
gc/nl/fpa

lunes, 8 de enero de 2018

Tres meses


Merkel enfila la tercera gran coalició de govern




Amb “optimisme”, per part d’Angela Merkel, i “esperit constructiu”, per part de Martin Schulz, es va encetar, ahir, la ronda de sondeig per formar govern entre el bloc conservador de la cancellera i la socialdemocràcia de qui va ser el seu rival en les eleccions del passat 24 de setembre. Tres mesos llargs després d’uns comicis que van afeblir les grans formacions i van col·locar la ultradreta al Parlament federal (Bundestag), tots dos líders es proposen tancar, aquesta setmana, la ronda de sondeig per a una nova gran coalició. Seria la tercera aliança amb els socialdemòcrates per a Merkel, que, la tardor passada, no va convèncer els liberals d’escriure una pàgina nova en la història de les aliances de govern a Alemanya, amb els Verds com a socis.

En comptes del que hauria estat una constel·lació innovadora, Alemanya s’enfila cap a una aliança entre la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de Merkel, la seva agermanada Unió Socialcristiana (CSU) de Baviera i el Partit Socialdemòcrata (SPD). El rebuig de Schulz a perpetuar l’esquema amb què Merkel va governar en les seves primera i tercera legislatura (la segona va ser amb els liberal) s’ha enfonsat. La cancellera ha de convèncer els socialdemòcrates per assolir l’objectiu d’un govern estable, en un país on mai no ha provat un executiu federal en minoria. Si Merkel i Schulz fracassen, la sortida més probable a la crisi serien eleccions anticipades, cosa que encaixaria malament l’elector alemanya. En la primera economia europea, s’espera dels líders dels partits establerts capacitat negociadora. Qui no en té, no es mereix governar.

Merkel s’hi juga la quarta legislatura, que creia guanyada el 24 de setembre, malgrat que la CDU/CSU va treure el següent pitjor resultat des del 1949. Anar a noves eleccions seria, probablement, la sentència de mort política per a Schulz, que en les generals va enfonsar l’SPD en el seu mínim històric. L’únic partit que podria treure’n profit seria la ultradretana Alternativa per Alemanya (AfD), que va esdevenir tercera força al Bundestag amb la seva capacitat per captar el vot de protesta, un àmbit destinat a créixer, en cas de noves eleccions.

Schulz i Merkel estan condemnats a entendre’s, però tenen al mig un factor que pot fer impracticable la gran coalició. La CSU bavaresa ha fet un gir cap a la dreta, especialment en matèria migratòria, en part per convicció i en part pressionada per l’AfD. La tardor vinent, hi ha eleccions a Baviera i la CSU tem perdre la seva condició de força hegemònica al land identificat amb la prosperitat i el tradicionalisme. La gran majoria dels 1,3 milions de refugiats arribats a Alemanya des del 2015 va entrar per Baviera i això ha fet créixer el vot de protesta. L’estratègia de la CSU davant aquesta erosió ha estat tancar espai cap a la dreta, especialment en política d’immigració. “No hi ha cap línia vermella. Però volem una línia de govern tan vermella com sigui possible”, va dir, ahir, Schulz. Els socialdemòcrates no s’empassaran propostes impossibles de pair pel seu electorat.

Tant Schulz com Merkel volen resultats en cinc dies. El que surti d’aquesta setmana s’haurà de sotmetre, després, al vot d’un congrés extraordinari de l’SPD, el 21 de gener. I, si s’arriba a tancar un pacte de coalició, haurà de passar una altra votació, aquest cop entre tota la militància socialdemòcrata. La tercera gran coalició de Merkel, si n’hi ha, quedarà beneïda cap a Setmana Santa.

Relliscada de la “solució final”

Una proposta del cap del Partit Popular Europeu (PPE), Manfred Weber, a favor de donar una “solució final” a la qüestió dels refugiats va activar, aquest cap de setmana, les alertes a Alemanya. L’expressió recorda la solució final ideada pels nazis contra els jueus. Weber, de la Unió Socialcristiana (CSU) bavaresa, la va formular en la convenció del seu partit, en un convent de Baviera, amb l’hongarès Víktor Orban com a convidat. Relliscada o proposta seriosa, el cas és que aquesta mena de formulacions iI·lustren el perill constant de ruptura amb els socialdemòcrates que té Merkel, en el camí per concretar la gran coalició.

viernes, 5 de enero de 2018

Más allá de cualquier legislatura

La acogida de refugiados, la asignatura pendiente del futuro gobierno

Gemma Casadevall

Berlín, 5 ene (EFE).- La llegada a Alemania de alrededor de 1,3 millones de solicitantes de asilo desde 2015 marcó la última legislatura de la canciller Angela Merkel y es ahora el principal escollo para la formación de una nueva gran coalición, en medio de las exigencias bávaras de restringir la acogida.
Las conversaciones entre Merkel y el socialdemócrata Martin Schulz se abrirán formalmente el domingo, pero la atención estaba centrada hoy en la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), brazo regional de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller y representante de la línea dura frente a los asilados.
Horst Seehofer, líder de la CSU, recibió por tercera vez como invitado de la convención de Año Nuevo de su partido al primer ministro húngaro, Viktor Orban, enemigo declarado del sistema de cuotas de refugiados que defienden tanto la Unión europea (UE) como Merkel.
"Espero que el señor Seehofer marque diferencias claramente en ese tema" con Orban, advirtió el también expresidente del Parlamento Europeo Martin Schulz antes del encuentro de la CSU, que se celebró en el convento bávaro de Seeon.

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Ante los medios, el primer ministro húngaro aseguró que su país es un Estado de derecho que se atiene "a la voluntad de sus ciudadanos y de los europeos de que se proteja sus fronteras", mientras Seehofer le dedicaba palabras de "respeto", además de amistad y lealtad, sin el menor asomo de crítica.
La mera presencia de Orban en Seeon era un nubarrón ante la reunión del domingo y un exponente de la doble estrategia de la CSU, tan concentrada en la formación del nuevo gobierno en Berlín, como en su campaña para las próximas elecciones regionales bávaras.
La CSU ha liderado desde 1957 todos los gobiernos de ese próspero estado federado (Land), casi siempre con mayoría absoluta, pero ahora teme una caída de votantes a favor de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), a lo que pretende hacer frente con un giro a la derecha.
En la anterior legislatura ejerció casi de oposición interna a Merkel, a la que presionó -sin éxito- para que limitara la acogida de refugiados, desde su posición de líder del "Land" por el que ingresó en Alemania la mayoría de los peticionarios de asilo.
Ahora acudirá a la negociación con la CDU y el SPD con propuestas para recortar las ayudas a los refugiados, mantener la restricciones a la reagrupación familiar impuestas durante la crisis migratoria y acelerar las expulsiones de los peticionarios rechazados.
Tales aspiraciones son parcialmente compartidas por la CDU e incluso el SPD, aunque no en los beligerantes términos de la CSU, más propios de una campaña electoral que de una negociación entre partidos que ya han sido socios de coalición.
El objetivo de reducir la llegada de refugiados se logró a partir de 2016, tras firmarse el acuerdo migratorio entre la UE y Turquía y cerrarse la ruta de los Balcanes, después de recibir en 2015 la cifra récord de 890.000 peticionarios de asilo.
Del máximo histórico se pasó en 2016 a 280.000 solicitantes y en 2017 se bajó a los 172.730, cómputo hasta noviembre y aún provisional.
Si en noviembre de 2015 llegaron 206.000 peticionarios, en ese mismo mes de 2016 se bajó a 26.500 y en 2017, a 18.700.
La CSU insiste en limitar el reagrupamiento familiar con el argumento de que levantar las restricciones dispararía la llegada de nuevos refugiados tras el descenso sostenido de esas cifras: de los 114.000 familiares llegados a Alemania en 2016, se bajó el año pasado a 85.000.
Alemania ha dejado atrás el gran desafío logístico que supuso, en 2015, acoger a cientos de miles de refugiados en todo tipo de dependencias provisionales y del desbordamiento se ha pasado a la descongestión de la mayoría los centros de acogida primaria.
La gran asignatura pendiente sigue siendo ahora su incorporación en el mercado laboral, base de su integración social, un reto que probablemente no se resolverá en la presente legislatura, sea cual sea su gobierno.
La Oficina Federal para la Migración y Refugiados (BAMF) estima que un 70 % de los asilados está en disposición de trabajar, pero para hacerlo, debe invertirse en su capacitación profesional y en el aprendizaje del idioma, lo que lleva entre tres y seis años.
Hasta finales de 2017 apenas 25.000 del millón largo de personas llegadas a Alemania en dos años había logrado dar el salto a la vida laboral. EFE
gc/nl/emm

miércoles, 3 de enero de 2018

Beatrix tuitea


Alemanya castiga la islamofòbia a les xarxes 

 

És probable que els caps de la ultradretana Alternativa per Alemanya (AfD) tinguessin preparada una carretada de piulades per si es reproduïen els abusos sexuals enregistrats el Cap d’Any del 2015 a Colònia, en part comesos per refugiats. Com que aquest any no hi va haver incidents destacats, potser van aprofitar la terminologia redactada per refrescar la memòria sobre aquells fets i criticar de passada les piulades difoses por la policia de Colònia en àrab i altres idiomes on es demanava una entrada al 2018 pacífica.

“Què dimonis està passant al nostre país? Per què piulava una pàgina oficial de la policia en àrab? Creuen vostès que podran moderar aquestes hordes d’homes bàrbars, musulmans violadors en grup?”, va escriure al seu compte a a la xarxa social Twitter la vicepresidenta de l’AfD i diputada al Bundestag (Parlament), Beatrix von Storch. El seu missatge va ser esborrat, ja que justament l’1 de gener va entrar en vigor una nova llei que obliga Twitter i Facebook a eliminar continguts que incitin a l’odi. En paral·lel, la policia de Colònia va presentar una denúncia contra Von Storch, mentre la cúpula de l’AfD emetia tota mena de missatges on condemnava un “acte de censura” que comparava amb les pràctiques de l’Alemanya comunista.

A la primera demanda de la policia van seguir-ne, al cap d’unes hores, moltes més, presentades per ciutadans, en contra de Von Storch. També hi van eliminar els missatges de solidaritat a Facebook de la líder de l’AfD al Bundestag, Alice Weidel, i altres representants d’aquesta formació, la tercera força parlamentària des de les eleccions generals del 24 de setembre, amb un 12,6%. El president del partit, Alexander Gauland, va fer una crida als seus seguidors a “aixecar-se” contra la censura i publicar de nou cada missatge eliminat.
La piulada de Von Storch va ser la notícia del dia a Alemanya i, a més, va fer prendre consciència de l’entrada en vigor d’aquesta nova llei contra els missatges d’odi i continguts delictius, de la tendència que sigui, a les xarxes. Twitter i Facebook disposen de 24 hores per eliminar-los, un cop rebin la denúncia. Si no ho fan, poden ser multats amb fins a 50.000 euros per cada cas.

Baviera vol retallar les prestacions als asilats

A Alemanya es van complir ahir cent dies d’Angela Merkel com a cancellera en funcions, la qual espera aconseguir formar un nou govern amb els socialdemòcrates. Per als seus agermanats de la Unió Socialcristiana de Baviera (CSU), però, la campanya electoral no ha acabat. D’aquí a uns mesos hi ha comicis regionals en aquest land, on la CSU ha estat partit hegemònic des dels anys cinquanta. Ara temen l’empenta electoral de la ultradreta, el seu principal captador de vots. I, per fer-li front, es proposen centrar la seva campanya en propostes clarament dretanes, com retallar els ajuts que perceben els refugiats. És el tema prioritari per al partit dominant en un estat federat per on ha entrat la majoria dels 1,3 milions de demandants d’asil rebuts per Alemanya des del 2015. La CSU ha de definir aquests continguts entre dijous i dissabte, en una convenció a les muntanyes bavareses. I diumenge Merkel vol encetar les negociacions formals de coalició amb els socialdemòcrates. El gir dretà bavarès pot enrarir encara més el clima negociador en aquest difícil procés a la recerca d’una nova coalició.

49

Schumacher, el difícil cumpleaños de un ídolo irrepetible

Gemma Casadevall
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Berlín, 3 ene (EFE).- El heptacampeón de Fórmula Uno Michael Schumacher cumple hoy 49 años, un aniversario que inclina más al recuerdo que a la celebración a los admiradores de todo el mundo de un ídolo irrepetible, al que un accidente de esquí apartó de la vida pública hace cuatro años. 
El mito de Schumacher sigue presente entre sus compatriotas alemanes, sea a través de los mensajes que cuelga en su cuenta oficial en Twitter su "administradora" y exmanager, Sabine Kehm, o a través de la carrera de su hijo, Mick Schumacher, de 18 años y piloto de Fórmula 3. 
Puntualmente aparece también en los medios su hija Gina Maria, de 20 años y consagrada a la equitación, cuyos éxitos en este deporte mucho menos mediáticos que el automovilismo sirven ineludiblemente para aludir a la "leyenda" Schumacher. 
El puntal de su existencia es Corinna, su esposa desde 1995 y madre de Mick y Gina Maria, quien comparte con la manager Kehm la tarea de representar a su marido en actos públicos, honores o galas benéficas. 
Ambas mujeres son el canal de transmisión de las pocas informaciones autorizadas que transcienden sobre la vida del expiloto desde que el 29 de diciembre de 2013 sufrió el accidente de esquí en los Alpes franceses. 
Son muchas las conjeturas que han tenido que frenar, sea sobre supuestas mejoras, un deterioro fatal en su estado o dificultades financieras de la familia para hacer frente a los enormes gastos de su atención. 
Lo cierto es que no ha circulado ni una foto del expiloto alemán desde la caída en la estación invernal de Méribel que le produjo un traumatismo craneoencefálico, le dejó en coma durante seis meses y luego en estado vegetativo. 
La salud de Schumacher es asunto privado, por fuerte que haya sido la presión mediática en estos cuatro años y muy especialmente en las semanas siguientes al accidente, cuando el aparcamiento de la clínica de Grenoble (Francia) donde se le trataba se convirtió en un plató televiso para medios de todo el mundo. 
Las ansias por hacerse con una foto del ídolo caído eran enormes y se dieron episodios poco afines con la ética periodística, como el caso de un reportero que se disfrazó de religioso para tratar de acceder a la planta donde se encontraba. 
Schumacher despertó del coma seis meses después del accidente. De la clínica fue trasladado a un centro de rehabilitación en Lausana (Suiza) y de ahí al chalet familiar de Gland, acondicionado por Corinna para brindarle la atención que precisa. 
Se supone que un equipo médico vela por su estado y le atiende día y noche, pero ninguno de los implicados ha roto el cerco de discreción. 
La cuenta oficial en twitter de Schumacher tiene 44.300 seguidores, pese a que su último mensaje, del 20 de diciembre, consistía en una foto suya a bordo de su bólido de ese mismo día, pero en 1992. 
Fue el día en que ganó el Gran Premio de Bélgica, la primera de las 91 victorias en Fórmula Uno que acumuló. 
"Uno de los momentos más impactantes de este año fue, para mí, celebrar el 25 aniversario de la primera victoria de mi padre", escribió luego en su cuenta facebook Mick Schumacher, quien aspira a competir algún día en la categoría reina. 
"Echamos de menos a Michael", afirmó también por esos días, en una gala en París, Jean Todt, presidente de la FIA y gran amigo suyo. 
La frase del hijo y la del mandamás del automovilismo son los pocos comentarios que se permiten quienes tienen acceso directo al expiloto, que sigue detentado el récord de títulos mundiales -siete, frente a los cinco del argentino Juan Manuel Fangio. 
El pasado septiembre el británico Lewis Hamilton superó en el circuito de Monza la marca de "poles" en Fórmula Uno de Schumacher -68- y es firme candidato a ser el siguiente mito en la categoría reina, con cuatro títulos mundiales. 
Pero ninguno de sus teóricos "sucesores naturales" -Sebastian Vettel o Nico Rosberg- se acercaron a su palmarés, para desesperación del mundo del motor alemán, que desde la retirada de Schumacher, en 2006, ha buscado en vano al heredero. EFE gc/nl/ea

martes, 2 de enero de 2018

La chaquetita número 13


Merkel obre 2018 enfonsada

en una crisi de credibilitat




Una Angela Merkel més reflexiva i autocrítica, compromesa a formar un govern estable: aquesta era la imatge que la cancellera va donar en el seu missatge d’Any Nou, el tretzè des que va arribar al càrrec, el 2005. Aquest cop, com a cap d’un govern en funcions i sense garanties de poder formar una nova gran coalició. Avui, es compliran els 100 dies des de les eleccions generals del 24 de setembre i ni tan sols no han arrencat les converses formals entre el seu bloc conservador i els socialdemòcrates que lidera Martin Schulz.

“Hem de tornar a ser conscients del que ens uneix, hem de posar allò que compartim en el primer pla, ens hem d’esforçar a respectar-nos, escoltar i comprendre l’altre.” Alemanya ha entrat en una fase en què hi ha qui “parla de fractura social”, va admetre la cancellera. Feia temps que al país “no hi havia opinions tan dispars”, va continuar, per reconèixer la preocupació d’aquells que se senten al marge de la prosperitat que se suposa a la primera economia europea. O els qui ja no se senten segurs, sigui per la seva realitat econòmica o per por a la violència. El missatge de Merkel era diferent als que fins ara havia escoltat el ciutadà. Lògicament, s’adreçava a tots els seus compatriotes. Però tenia un grup prioritari fàcilment perceptible: el ciutadà que en les eleccions generals va donar el seu vot a Alternativa per Alemanya (AfD).

La ultradreta alemanya va entrar al Parlament federal, per primer cop des dels anys cinquanta, i va esdevenir, a més, la tercera força, amb un 12,6%. El bloc conservador de Merkel va treure el segon resultat més baix des del 1949, un 33%, mentre que els socialdemòcrates es van enfonsar en el seu mínim històric, el 20,5%. Les grans formacions sumen ara el 53%, mentre que el 2005 representaven un 70%.

L’erosió és evident, com també que la gran beneficiada de les pors –sigui a la precarietat laboral actual o a les jubilacions de misèria futures– és l’AfD. El partit ha rendibilitzat el rebuig a l’arribada dels refugiats –des del 2015, Alemanya ha rebut 1,3 milions de sol·licitants d’asil–, com si aquests fossin els culpables de les bosses de pobresa a Alemanya i no la doctrina de l’austeritat que Wolfgang Schäuble, el ministre de Finances de l’anterior govern de Merkel, ha imposat tant als socis de la UE, com als alemanys. Alemanya és un país de xifres macroeconòmiques triomfants, on milions de ciutadans no arriben a final de mes, malgrat els rècords d’ocupació laboral.

El món no s’atura mentre Alemanya busca un nou govern. Merkel obre l’any amb una crisi de credibilitat insospitada uns mesos enrere: un 46% dels ciutadans creuen que s’hauria de retirar ja, segons una enquesta del diari Die Welt.

Diumenge vinent, arrencaran les converses amb els socialdemòcrates. Schulz ja no s’oposa a una nova gran coalició, malgrat que, en campanya electoral, va rebutjar-la.

Això no vol dir, però, que Merkel tingui garantit el que seria el seu quart govern –i tercer amb els socialdemòcrates com a socis. S’ha de subscriure un nou pacte de coalició, que han d’aprovar cadascun dels tres partits implicats –la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de Merkel, la cada cop més dretana Unió Socialcristiana de Baviera (CSU) i el Partit Socialdemòcrata (SPD). Abans de l’arrencada oficial de les negociacions, el la CSU celebrarà la seva tradicional trobada de Reis en un convent bavarès, on s’espera com a convidat l’hongarès Viktor Orbán.

Abriendo 2018


Bildergebnis für merkel 2005 2018 neujahrsanspracheMerkel, 100 días en funciones y con una negociación aceptada a regañadientes

Gemma Casadevall

Berlín, 2 ene (EFE).- La canciller de Alemania, Angela Merkel, cumplió hoy 100 días al frente de su Ejecutivo en funciones, a la espera de que el próximo domingo se abran las negociaciones para formar una nueva gran coalición con los socialdemócratas y sometida a las exigencias de su ala más derechista.
La entrada en 2018 no ha dado nuevo brío a una constelación de Gobierno que no despierta entusiasmo ni entre el bloque conservador de Merkel ni entre los socialdemócratas de Martin Schulz-, sino que se contempla con resignación para evitar nuevas elecciones.
La canciller advirtió ya en su mensaje de Año Nuevo que Alemania no puede permitirse seguir por tiempo indefinido en esa situación -"el mundo no espera por nosotros", dijo. El próximo fin de semana empezarán las conversaciones, tras fracasar su intento inicial de formar una coalición con liberales y verdes.
Mañana la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) de Horst Seehofer y el Partido Socialdemócrata (SPD) de Schulz prepararán la reunión del domingo, el primer "sondeo" formal -como se denomina en la terminología berlinesa- entre los tres partidos.
Para llegar a esa primera cita se ha tenido que vencer el rechazo inicial de Schulz a reeditar una gran coalición, lo que ha costado su tiempo y ha minado además la credibilidad de Merkel, a la que los medios alemanes ven ahora abocada a un "crepúsculo político".
Antes de esa reunión, quedarán de nuevo en evidencia los disensos entre los tres partidos, tanto en política europea como en materia de refugiados, con Baviera como escenario, el estado federado (Land) por el que ha entrado la mayoría de los 1,3 millones de peticionarios de asilo que ha recibido el país desde 2015.
En el convento bávaro de Seeon la CSU celebrará a partir del jueves su tradicional convención de Reyes Magos, a la que está invitado el primer ministro húngaro, el conservador nacionalista Viktor Orbán.
Es un visitante habitual de las grandes citas de la CSU y amigo político de Seehofer, pero se ha convertido en un elemento incómodo para la Europa de la cohesión que quiere impulsar el presidente francés, Emmanuel Macron, y a la que se adhiere Schulz como clave para revitalizar el motor franco-alemán.
Orbán representa, además, la línea dura hacia los refugiados que la CSU bávara quiera integrar en su programa de cara las elecciones regionales que se celebrarán en ese "Land" este año, que se prevén estarán marcadas por el auge de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
La CSU propondrá en su convención recortar las ayudas a los refugiados y reforzar la vigilancia sobre los peticionarios de asilo menores de edad.
"Alemania no puede seguir siendo un punto de atracción para refugiados de todo el mundo" ni acoger a "cachorros del yihadismo", defendió hoy su líder en el Parlamento federal, Alexander Dobrindt.
La CSU pretende hacer frente así al ímpetu de la AfD, principal beneficiado de la caída del electorado de la que durante décadas ha sido la formación hegemónica en el próspero y conservador "Land".
En las generales del 24 de septiembre, la CSU obtuvo un 38 % en su región, un porcentaje que envidiaría a escala nacional la CDU de Merkel -que cayó al 33 %, su segundo resultado más bajo desde 1949-, pero que para la formación de Seehofer sabe a poco.
La CSU es una formación "malacostumbrada" a imponer su dominio, para la que tener que compartir el poder es una situación anómala.
Las regionales bávaras podrían convertir a la AfD en la segunda fuerza de ese estado federado, lo que aparentemente el partido de Seehofer pretende impedir con su propio giro derechista.
La apertura de la negociación entre el bloque conservador de la CDU y la CSU y el SPD tendrá lugar previsiblemente así a la sombra de la convención organizada en el convento bávaro, con consignas difícilmente digeribles para unos socialdemócratas que someterán al voto de sus militantes cualquier eventual apoyo a un nuevo gobierno de Merkel. EFE gc/emm