viernes, 16 de febrero de 2018

Una sonrisa de oro y un debut



Pattinson distrae en la Berlinale con irónico western de torpezas masculinas


Gemma Casadevall
Berlín, 16 feb (EFE).- El actor Robert Pattinson divirtió hoy en la Berlinale con "Damsel", un irónico western sobre torpezas masculinas, en una jornada a competición en que Paraguay emocionó con una historia de feminismo emancipador, inclusive de mujeres que se liberan del dominio de otras mujeres.
Los hermanos David y Nathan Zellner y la sonrisa de Pattinson planearon por el festival con el retrato de un "softie" enamorado que cruza el rudo oeste creyendo ir al rescate de una novia que no quiere ser salvada ni menos aún escuchar sus sosas baladas de amor.
"Vive en su fantasía. En la vida real es mucho más complicado, eso del amor", respondió Pattinson, sin decidirse a "confesar" si él mismo está o no enamorado, y acompañado en la presentación a los medios de su indómita Penélope del filme, Mia Wasikowska.
La Penélope de Wasikowska engulle a Pattinson, un personaje diseñado para el actor británico, que mantiene la sonrisa de vampiro de sus inicios, ahora aplicada al enamorado que atraviesa páramos acariciando un dulce pony de regalo a su novia y acompañado de un predicador tan torpe como él.
"No estoy traumatizado por 'Crespúculo". Me divertí", respondió Pattinson, a una pregunta sobre su pasado como vampiro y si algún día volverá a él, puesto que sigue identificándosele con esa figura.
La de los Zellner es la cuarta película con la que Pattinson se presenta en la Berlinale -la última, en 2015, con "Life"- y la pregunta del vampiro le acompañó en todas esas visitas, por encima de los intentos del actor de concentrarse en el presente.
"Estar reducidas al silencio es de las cosas más terribles que han tenido que sufrir las mujeres", afirmó, respecto al tema dominante en el festival -los abusos sexuales en el cine-, para añadir, a caballo entre su personaje y ese duro tema, que "cuando una mujer dice no, es que no".
El #MeToo, su pasado vampírico o su próximo filme, con Claire Denis -"una de mis realizadoras preferidas", dijo- dominaron la presentación de "Damsel", un filme que quiere ser un anti-western en la línea de otros hermanos -Ethan y Joel Coen-, aunque sin su vigor.
Los Zellner llegaron a festival con el sello de cineastas surgidos de la factoría de Sundance, aunque la Berlinale presume de haberlos descubierto a tiempo, ya que en 2014 presentaron ahí "Kumiko", en la sección Forum, fuera de concurso.
El resultado no acabó de convencer, pero su presencia a competición estaba destinada a alegrar la alfombra roja del día.
Completó la jornada a concurso "Las herederas", la primera película con la que Paraguay compite en la Berlinale, dirigida por el asimismo neófito Marcelo Martinessi e interpretada por un elenco de mujeres fuertes -Ana Brun, Ana Ivanova y Margarita Irún-.
La suya es la historia de una emancipación, la de Chela, quien tras años formando pareja con otra mujer, Chiquita, descubre que hay vida más allá de los muros de su casa venida abajo, lo mismo que su compañera descubrirá que en la cárcel se respira aire más libre.
"Es una película de encierros, en un país que en realidad es una gran prisión", afirmó Martinessi, cuya película respira feminismo militante y también denuncia de la situación social y política de un Paraguay, según el realizador, "prisionero del inmovilismo".
Chela dejará de ser la mujer madura que no sale de casa sin la otra para subsistir como taxista oficiosa de un inefable grupo de señoronas jugadoras de la canasta o de Angy, la atractiva hija de una de ellas, nueva fuente del deseo.
La homosexualidad, la ruina de dos mujeres de clase alta que venden pieza a pieza lo que heredaron y la "violencia silenciosa" de las sociedades cerradas son los temas del filme.
"Es un camino de sutilezas, donde la mujer está obligada a callar por mujer, por sola o porque se le pasó la edad", apuntó Ivanova -la Angy del filme- mientras Ana Brun se emocionaba hasta las lágrimas y confesaba que su Chela es "muy parecida" a su propia vida.
A ritmo de bolero, "Las herederas" recorre la sociedad clasista e inmovilista de Chela, algo menos señorona que otras de las mujeres a las que transporta en el viejo Mercedes, el vehículo de su propia emancipación.
"Paraguay es un país bastante invisible en el cine. Espero que esta película sea su disparadero", apuntó Martinessi, cuya película es una coproducción con participación múltiple -Uruguay, Brasil, Francia, Noruega y Alemania, además de Paraguay-, con aporte también de las ayudas de la Berlinale a las cinematografías periféricas. EFE
gc/cr
"
"Las Herederas", un doble debut paraguayo en la Berlinale


Gemma Casadevall
Berlín, 16 feb (EFE).- "Las herederas", del debutante Marcelo Martinessi y primera película de Paraguay a competición en la historia de la Berlinale, imprimió hoy en ese festival internacional de cine el sello de un filme emancipador, interpretado por mujeres fuertes y dispuestas a romper silencios.
"Es una historia de encierros, en un país cuya sociedad quiere ser la misma que hace 50 años. Es como una gran prisión, donde en la cárcel verdadera se puede respirar más libertad que en casa", explicó Martinesse, tras el pase previo para los medios del festival berlinés.
Entre la denuncia política y la de la doble opresión que puede sufrir una pareja de lesbianas -por mujeres y por homosexuales-, "Las Herederas" sacudió la segunda jornada de la Berlinale, donde Martinessi compartió la sección a competición con "Damsel", un western interpretado por la superestrella Robert Pattinson.
La historia que refleja Martinessi es la de una emancipación, la de una mujer llamada Chela -Ana Brun- quien tras años formando pareja con Chiquita -Margarita Irún-, descubre que hay vida más allá de los muros de su casa venida abajo, lo mismo que su compañera descubrirá que en la cárcel se respira aire más libre.
Discurre en un Paraguay "prisionero del inmovilismo", en palabras del realizador; un país "en deuda con la mujer", agregó una de sus actrices, Ana Ivanova, donde se condena a esta a vivir "bajo una violencia invisible del silencio", en una sociedad "militarizada por el hombre".
Frases como puños, las de Ivanova, quien en el filme interpreta a la joven y atractiva hija de una de las "señoronas" de las que Chela se convierte en taxista oficiosa para transportarlas a su partida semanal de canasta.
Mientras Ivanova -Angy, en el filme- expresaba así su denuncia del inmovilismo, Ana Brun lo trasladaba al sentimiento y las lágrimas, al recordar sobre el papel que interprera: "muy parecido a lo que sido mi propia vida".
Chela dejará de ser la mujer madura que no sale de casa sin su dominante compañera para colocarse al volante de un viejo Mercedes y ponerse al servicio de inefables señors como su vecina Pituca o la sensual Angy.
La homosexualidad, la ruina de dos mujeres obligadas a vender pieza a pieza todo lo que heredaron, desde la cubertería de plata a la mesa sobre la que comen, y la "violencia silenciosa" de las sociedades cerradas son los temas del filme.
"Es un camino duro hecho de sutilezas, donde la mujer está obligada a callar por mujer, por sola o porque se le pasó la edad", siguió Inanova, junto a la emocionada Brun y la tercera y combativa compañera de rodaje, Irún, quien recordó que el Parlamento de su país acababa de rechazar una Ley de Género.
A ritmo de bolero recorre "Las herederas" la sociedad clasista e inmovilista de Chela, finalmente algo menos "señorona" que otras de las mujeres a las que transporta en el viejo coche, el vehículo que acabará marcado su emancipación.
"Paraguay es un país bastante invisible en el cine. Espero que esta película sea su disparadero", apuntó Martinessi, cuya película es una coproducción con participación múltiple -Uruguay, Brasil, Francia, Noruega y Alemania, además de Paraguay-, con aporte también del programa de ayudas de la Berlinale a las cinematografías periféricas.
Su película fue la primera representante procedente de América Latina en la competición de la 68 edición de la Berlinale, cuya sección oficial incluye 19 aspirantes al Oso de festival, que repartirá el próximo día 24 el jurado internacional presidido por el director alemán Tom Tykwer.
La otra representante latinoamericana a concurso es "Museo", dirigida por el mexicano Alonso Ruizpalacios e interpretada por su compatriota Gael García Bernal.
Será la segunda vez que ese cineasta visita la Berlinale, donde en 2014 presentó su debut como director, "Güeros", ganadora en esa edición del premio a la mejor ópera prima. EFE
gc/cr
(foto)

jueves, 15 de febrero de 2018

Tykwer, el expenderdor de energía y los perros parlantes




Abre la Berlinale con un cómic de perros parlantes con voces ilustres


Gemma Casadevall
Berlín, 15 feb (EFE).- La Berlinale abrió con "Isle of dogs", un cómic de perros parlantes dirigido por Wes Anderson, que colocó sobre su alfombra roja a Bill Murray, Jeff Goldblum, Tilda Swinton y Greta Gerwif, algunas de las voces ilustres de esta parábola de poderes humanos corruptos y canes deportados.
La técnica del "stop motion" sustituyó a los actores, pero la dirección de la 68 edición del festival se las arregló para no dejar su jornada inaugural sin el necesario aporte de estrellato, con la presencia de los intérpretes que doblan a las figuras del filme.
"Es como rodar una especie de 'We are the world' con las mejores voces del cine", respondió Murray, el perro "Boss" en la película y de algún modo el "jefe" de la tropa de Anderson, a la pregunta de qué siente siendo apenas una voz, no un rostro.
"Es un homenaje a Kurosawa", apuntó el director, respecto a un filme de producción e inspiración japonesa, que parece recrear un mundo post-catástrofe nuclear de Fukushima y donde la pérdida de valores se sintetiza en la traición al más leal amigo, el perro.
A "Isle of dogs" le correspondió el honor de ser la primera película de animación que abre una Berlinale, en lugar de cualquiera de las restantes 18 aspirantes a oso con interpretación humana.
Más reflexiva que electrizante, sitúa al espectador ante crueles humanos que parecen ladrar, mientras los canes se expresan en perfecto inglés y que, pese a estar abandonados en un basurero, conservan los valores que quiso erradicar un alcalde corrupto.
Los perros quedaron deportados en una isla vertedero de residuos químicos o radioactivos, a la que llega el joven piloto Atari en pos de su mascota, Stops, un ejemplar de ojos azules muy parecido a un can callejero, que vive traumatizado porque una vez mordió a su amo. "Es un espejo de la sociedad de hoy en la que dejamos que los perros nos transporten de regreso a la humanidad", afirmó el director estadounidense, respecto a su segunda película de animación, tras "Fantastico Mr. Fox" (2009).
"Isle of dogs" aportó a la Berlinale la necesaria dosis de estrellas, a pesar de la ausencia en la presentación a los medios de las más mediáticas voces que se pusieron al servicio de Anderson, Scarlett Johansson y Edward Norton.
Los presentes se comportaron como hermanados colegas y hasta entonaron para las cámaras un par de cantos "a capella" -incluido el "happy birthday" a Koyu Ranki, el niño que pone la voz a Atari.
"Isle of dogs" supone el regreso a Berlín de Anderson, quien en 2001 competió con "The Royal Tenenbaums", en 2004 lo hizo con "The Life Aquatic with Steve Zissou" y en 2014 ganó el premio especial del jurado con "Grand Budapest Hotel".
La película rompió el hielo del desfile de aspirantes al Oso de una Berlinale que, como dijo el presidente de su jurado internacional, el director alemán Tom Tykwer, hace para muchos las funciones de "expendedor de energía" contra el invierno berlinés.
"No conozco a nadie, directores o público, que no se alegre cada febrero con la llegada de la Berlinale", afirmó Tykwer, en la presentación de su equipo ante los medios.
La lista de filmes a concurso que se verá en los próximos días combina a directores consagrados, como los franceses Cédric Kahn y Benoit Jacquot, con nuevos talentos como el paraguayo Marcelo Martinessi y el mexicano Alonso Ruizpalacios, únicos cineastas de América Latina en la competición de la sección oficial.
El cine estadounidense estará representado a concurso por "Damsel", de David Zellner e interpretada por Robert Pattinson, junto con "Don't Worry, He Won't Get Far on Foot", de Gus Van Sant, con Joaquin Phoenix en su papel principal.
Abultada será la presencia del cine anfitrión, con cuatro títulos: "Transit", "In den Gängen" ("In the Aisles"), "3 Tage in Quiberon" ("3 Days in Quiberon") y "Mein Bruder heißt Robert und ist ein Idiot" ("My Brother's Name is Robert and He is an Idiot").
Asimismo de Europa competirán la noruega presentará "Utøya", centrado en los atentados del ultraderechista Anders Behring Breivik, mientras que Suecia acudirá con "Toppen av ingenting", de Mans Mansson, e Italia estará en competición con "Figlia mia", de Laura Bispuri.
El jurado de Tykwer entregará sus osos el sábado 24, mientras que el domingo siguiente se cerrará oficialmente la Berlinale con el llamado Día del Espectador. EFE
gc
(foto)

miércoles, 14 de febrero de 2018

Buenas intenciones


El cine de animación de Wes Anderson abre una bienintencionada Berlinale


Gemma Casadevall
Berlín, 14 feb (EFE).- La película "Isle of dogs" inaugurará mañana una Berlinale cargada de buenas intenciones, incluida la denuncia del escándalo de abusos sexuales que sacude el mundo del cine, aunque sin dejar que ello eclipse totalmente las estrellas sobre su alfombra roja.
La historia de un niño de doce años que parte en busca de su perro, deportado por un alcalde corrupto, es la segunda incursión de Wes Anderson en el cine de animación y tendrá el honor de abrir el desfile de 19 aspirantes a los Osos, entre las que decidirá el jurado presidido por el director alemán Tom Tykwer.
Será la primera vez que la Berlinale queda inaugurada con un filme de animación, doblado por actores como Bill Murray, Edward Norton, Scarlett Johansson, Tilda Swinton y Frances McDormand.
Supone además el regreso a Berlín de Anderson, quien en 2001 competió con "The Royal Tenenbaums", en 2004 lo hizo con "The Life Aquatic with Steve Zissou" y en 2014 ganó el premio especial del jurado con "Grand Budapest Hotel".
En los días siguientes se espera la presencia de actores como Robert Pattinson, Joaquim Phoenix e Isabelle Huppert, al frente de filmes aspirantes a premio, mientras que su colega estadounidense Willem Dafoe recibirá el Oso de Oro de Honor de la Berlinale.
La iniciativa impulsada en internet por la actriz alemana Claudia Eisinger, pidiendo que se tiña este año de negro la alfombra roja a modo de señal contra los abusos sexuales, no ha prosperado, pero la Berlinale se propone abordar el #MeToo en varias sesiones de debate.
Su director, Dieter Kosslick, quien hace unas semanas reveló que había descartado a cineastas confesos de casos de acoso sexual, ha tenido que dar explicaciones por la inclusión en la sección Panorama del filme "Human, Space, Time and Human", del surcoreano Kim Ki-duk.
Una actriz imputa al realizador asiático haberla obligado a interpretar duras escenas de sexo y violencia no incluidas en el guión, en su película "Moebius", pero Kosslick ha recordado que esas acusaciones fueron rechazadas por la justicia coreana el pasado año.
El #MeToo planea sobre la Berlinale, como ha ocurrido en todos los eventos recientes del mundo del cine, pero la dirección del festival aspira a cumplir un año más con su doble objetivo de brindar espectáculo y cine comprometido.
A Tykwer le auxiliarán en su labor de jurado un sólido equipo, entre cuyos miembros están el español Chema Prado, exdirector de la Filmoteca española, y la actriz belga Cécile de France.
La lista de aspirantes a los osos incluye nombres de relieve como los franceses Cédric Kahn y Benoit Jacquot, así como nuevos talentos como el paraguayo Marcelo Martinessi y el mexicano Alonso Ruizpalacios, únicos representantes del cine latinoamericano en una edición sin directores españoles a competición..
Ruizpalacios vuelve a la Berlinale con "Museo", interpretada por Gael García Bernal, después de haber ganado en 2014 el premio a la mejor ópera prima con "Güeros".
Martinessi competirá con su primer trabajo, "Las herederas", filme apoyado por fondos de ayuda al cine joven de la Berlinale.
Junto a "Isle of Dogs", concursarán por Estados Unidos "Damsel", de David Zellner e interpretada por Pattinson; y "Don't Worry, He Won't Get Far on Foot", de Gus Van Sant, con Joaquin Phoenix.
Alemania compite con cuatro cintas: "Transit", "In den Gängen", "3 Tage in Quiberon" y "Mein Bruder heißt Robert und ist ein Idiot".
Noruega presentará "Utøya", centrado en los atentados del ultraderechista Anders Behring Breivik, mientras que Suecia acudirá con "Toppen av ingenting", de Mans Mansson, e Italia estará en competición con "Figlia mia", de Laura Bispuri.
Fuera de concurso, pero también en la sección oficial, se proyectarán "7 Days in Entebbe", del brasileño José Padilha, Oso de Oro en 2008 con "Tropa de Elite", así como "Unsane", de Steven Soderbergh, que cuenta con Claire Foy en su reparto.
Asimismo con carácter de exhibición estarán en el Berlinale Special "Viaje a los pueblos fumigados", del argentino Fernando "Pino" Solanas, y "La librería" de la española Isabel Coixet.
Se proyectarán unas 400 películas en las distintas secciones de la Berlinale, que a diferencia del elitista Cannes hace honor a su reputación de popular y saca a la venta 300.000 entradas.
Junto a las taquillas del centro comercial ante el Berlinale Palast, sede del festival, se formaron ya el lunes las primeras colas de aficionados, algunos de los cuales pasaron la noche ahí en sacos de dormir para asegurarse la localidad deseada. EFE gc/nl

Auf wiedersehen, Martin


L’SPD s’enfonsa en un caos que complica Merkel




Al Partit Socialdemòcrata (SPD) sembla que s’hi ha instal·lat la norma no escrita de rebel·lar-se contra tot allò que surti de la seva cúpula. A la doble renúncia de Martin Schulz –a continuar al capdavant de l’SPD i a ser ministre d’Afers Estrangers d’Angela Merkel–, havia seguit el cap de setmana passat una iniciativa per accelerar-ne el relleu a favor d’Andrea Nahles, la cap del grup parlamentari. Era una manera de girar full, alliberar Schulz de responsabilitats i concentrar-se en la consulta entre els 463.000 militants sobre el pacte de govern amb Merkel.

Ahir Schulz va anunciar la seva retirada en una breu compareixença pública, en què va insistir en la seva proposta que sigui Nahles qui prengui el lideratge del partit. El relleu, però, no es farà efectiu fins a un congrés extraordinari previst per al 22 d’abril. Fins aleshores, ocuparà la presidència en funcions Olaf Scholz, un dels sis vicepresidents de l’SPD i futur ministre de Finances, si es materialitza la nova gran coalició.


Candidatura alternativa


La idea inicial era que Nahles ocupés de manera immediata la presidència en funcions. Però el mateix dilluns s’havien escampat les veus en contra d’una successió immediata i a dit. Les crítiques procedien de diferents delegacions regionals. A més, i com del no-res, va sorgir una contracandidatura de l’alcaldessa de Flensburg, Simone Lange, disposada a lluitar per la presidència del partit. Flensburg és una ciutat de 85.000 habitants a tocar amb la frontera de Dinamarca, i la seva alcaldessa és una absoluta desconeguda fins i tot per als afiliats al partit. Nahles potser acabarà com a presidenta, però no serà de manera automàtica.

La sensació de falta de lideratge i de caos en el si de la segona força del país i sòcia del govern en funcions de Merkel, amenaça d’ensorrar aquest partit històric alemany i abocar-lo a la irrellevància política. Els sondejos situen ara l’SPD en un 14,6% d’intenció de vot, quatre punts per sota del rècord a la baixa en què va caure en les eleccions generals del 24 de setembre passat (un 20,5%). En canvi, la formació ultradretana Alternativa per a Alemanya (AfD) ha guanyat mig punt i s’ha situat en el 13,2%, una distància perillosament curta per als socialdemòcrates.

Difícil defensa
No hi ha grans variacions per al bloc conservador de Merkel, que puja lleugerament i se situa en el 33,3%. Però és clar que la cancellera tampoc no es pot permetre tanta feblesa del seu soci de govern actual i, si ho autoritzen les bases, també del seu quart mandat. Com més caigui l’SPD, més difícil serà per a Merkel defensar les concessions fetes en el repartiment de ministeris als socialdemòcrates –exactament sis, entre els quals hi ha Finances, Afers Estrangers i Treball–, en un intent d’assegurar-se el sí en la consulta vinculant que es farà a la militància de l’SPD sobre el pacte de govern per a una gran coalició.

martes, 13 de febrero de 2018

Entre los escombros


Andrea Nahles, una líder surgida del caos

Gemma Casadevall

Berlín, 13 feb (EFE).- Andrea Nahles, la jefa del grupo parlamentario del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), fue propuesta hoy por la dirección de su formación como su próxima presidenta, tras la dimisión de Martin Schulz. 
Nahles tiene como misión inmediata lograr el "sí" de las bases al pacto de Gobierno acordado la semana pasada con el bloque conservador de la canciller, Angela Merkel, un pacto que ha generado una profunda grieta en el seno del SPD. 
De 47 años y exlíder de las díscolas juventudes del Partido Socialdemócrata (los "Jusos"), Nahles conoce mejor a su militancia que su antecesor, cuya carrera discurrió entre Bruselas y Estrasburgo hasta que el año pasado se convirtió en dirigente del partido. 
Nahles, por contra, ha vivido en directo cada una de las crisis internas de la formación, desde el desgarro provocado por la escisión de Oskar Lafontaine, quien en 1998 abandonó el partido para fundar La Izquierda, hasta la erosión de electorado acumulada en las dos legislaturas en gran coalición con la canciller. 
Será la primera mujer al frente del SPD, lo que en Alemania no es exactamente una revolución: hace 18 años que Merkel lidera la Unión Cristianodemócrata (CDU) y otras tres formaciones parlamentarias -Los Verdes, La Izquierda y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD)- tienen asimismo a una mujer en su cúpula. 
El SPD, el partido más antiguo de Alemania con 153 años de historia, necesita una renovación y éste es el cometido con el que asume su jefatura la enérgica y a menudo estridente Nahles. 
Antes de entrar en esa tarea renovadora, de recorrido largo, la jefa del partido deberá lograr el "sí" de la militancia al pacto de gobierno negociado entre Merkel y Schulz y contra el que ha dirigido una intensa campaña el actual líder "juso", Kevin Kühnert. 
Los resultados de la consulta entre los 463.000 afiliados, que es vinculante, se conocerán el 4 de marzo; hasta entonces, Nahles irá al encuentro de las bases en sucesivas conferencias regionales, reclamando el "sí", como hizo en el congreso del SPD del pasado enero, donde el preacuerdo de coalición fue aprobado con un ajustado 56 %. 
Fue tras un discurso vibrante suyo, al borde de la afonía, entre ovaciones por los delegados y signos de reconocimiento de Schulz, sobrepasado por la capacidad de emocionar ajena. 
Son muchas las intervenciones de este calibre de Nahles, artífice como ministra de Trabajo del logro socialdemócrata de la pasada gran coalición, la implantación de un salario mínimo interprofesional en un país rico, pero donde avanza la precariedad laboral. 
Sus relaciones con Merkel no siempre han sido fáciles, pero la canciller ha valorado públicamente su tenacidad y capacidad de trabajo, mientras que Nahles reconoce en la que ha sido su jefa de Gobierno la perseverancia y capacidad negociadora. 
Nacida en junio de 1970 en Mendig, en Renania-Palatinado (oeste), filósofa y filóloga de formación académica, ingresó en el SPD en 1988 y se convirtió en líder de los "Jusos" en 1995. 
Desde esa posición, arremetió contra la línea centrista de Gerhard Schröder y se identificó con el ala izquierda de Lafontaine, aunque no le siguió cuando éste abandonó la jefatura del SPD y el Ministerio de Finanzas para fundar su propio partido. 
Su momento más difícil fue en 2005, cuando precipitó la caída del entonces presidente del SPD, Franz Müntefering, leal a Schröder, obligado a renunciar al imponerse ella como secretaria general en lugar del candidato auspiciado por el aparato. 
Nahles se arrepintió al borde de las lágrimas de haber "derribado" a su jefe, en una acción no deliberada, a lo que siguió su renuncia a ocupar el cargo, mientras salían a la luz las heridas internas de la formación. 
Vicepresidenta del partido desde 2017, Nahles ha sido durante todo este tiempo una especie de "jefa en la recámara" para un partido que, desde tiempos de Schröder, ha conocido siete presidentes, sin lograr detener su sangría de electorado. EFE 
gc/jpm/si

lunes, 12 de febrero de 2018

Con Bettina

Aferrada a la gran coalició


L´SPD accelera el relleu 
Martin Schulz tenia previst mantenir-se com a líder de l’SPD fins després de la consulta a la militància i, a partir de llavors, deixar que la seva successora, Andrea Nahles, es convertís en cap “en funcions” en espera que la ratifiqués un congrés extraordinari del partit. Segons el dominical del diari Bild, el relleu es produirà aquest mateix dimarts, no se sap en quin format. Nahles, amb passat rebel i esquerrà, sembla més adequada que Schulz per acostar-se a les bases disconformes. Però el seu caràcter impetuós, de vegades fins i tot cridaner, implica un risc notable en un partit que, des de temps de Gerhard Schröder en la cancelleria (del 1998 al 2005), ha anat de relleu en relleu, sense aconseguir aturar la caiguda d’electorat. La línia centrista de Schröder va precipitar l’escissió de l’ala dissident, liderada per Oskar Lafontaine, que va fundar l’actual partit L’Esquerra després de fusionar-se amb el postcomunisme de l’est. L’SPD encara no se n’ha refet.

sábado, 10 de febrero de 2018

El San Martín de Schulz


Schulz llança la tovallola


De gran esperança de la socialdemocràcia al no-res en menys d’un any: Martin Schulz va renunciar ahir a ocupar el Ministeri d’Afers Estrangers, un dels sis que corresponen al seu partit, el Partit Socialdemòcrata (SPD), en la nova gran coalició d’Angela Merkel. Ho va fer dos dies després d’anunciar que deixarà la presidència del partit a mans d’Andrea Nahles, l’actual cap del grup parlamentari, i enmig dels preparatius per guanyar-se el sí dels 463.000 militants al pacte de govern assolit, després de dures negociacions, amb el bloc conservador de la cancellera. Del sí o no dels afiliats a l’SPD depèn que la tercera gran coalició de Merkel arribi a ser realitat.

“Estic orgullós de les millores aconseguides”, va afirmar, en el mateix comunicat en què feia oficial la renúncia a Afers Estrangers, amb referència als apartats inclosos en el pacte en matèria d’educació, política social, laboral i fiscal, teòricament de segell socialdemòcrata. “Les ambicions personals estan per sota dels interessos del partit”, va continuar, després d’aclarir que renunciava tant al càrrec d’Afers Estrangers com a qualsevol altre càrrec en el govern de Merkel.


Aquesta darrera frase remet a allò que durant mesos va ser una promesa personal –que mai no seria un ministre de la cancellera–, però de la qual s’havia desdit progressivament fins a autodesignar-se ministre d’Afers Estrangers, decidit a tirar endavant conjuntament amb el president francès, Emmanuel Macron, la refundació europea sota l’eix francoalemany. La renúncia, dos dies després de presentar un pacte carregat de concessions a l’SPD, no tenia a veure amb la recuperació d’una promesa feta i enterrada, sinó amb una traïció personal.

Sigmar Gabriel, l’encara ministre d’Afers Estrangers i l’home que, fa un any, va renunciar a la presidència del partit a favor de Schulz, havia acusat públicament des d’un grup mediàtic l’SPD d’haver “trencat” la paraula donada. Gabriel volia mantenir-se en el càrrec, després d’haver estat ministre de Medi Ambient en la primera legislatura de Merkel i d’Economia en la primera part de la tercera.


Quan l’any passat va deixar la presidència del partit a Schulz ho va fer perquè es considerava que aquest tenia més possibilitats de plantar cara a Merkel en les generals del 24 de setembre passat. De cop, es va trobar que quedava fora del ministeri on havia recuperat popularitat, sense que aparentment tampoc no es considerés donar-li un paper destacat en la cúpula renovada. La traïció a Gabriel hauria quedat en una picabaralla interna, si no fos que Schulz ha passat de gran esperança a gran decepció de la socialdemocràcia alemanya. Podria haver dimitit la nit electoral, després d’enfonsar el partit en el mínim històric del 20,5%. O en veure’s obligat a desdir-se de la seva promesa que mai no negociaria una nova gran coalició o acceptaria un ministeri. En comptes d’això, ha acabat renunciant des de la posició de ministre “designat”, una primera baixa en el govern encara no constituït de la cancellera.

La decisió de passar la direcció del partit a Nahles responia a l’evidència que Schulz no ha aconseguit arrelar entre les bases. Nahles, excap dels Jusos –les joventuts del partit–, està més preparada que ell per respondre a l’ofensiva dels corrents interns en contra de la reedició de la gran coalició. L’actual líder dels Jusos, Kevin Kühnert, és el capdavanter del no en la consulta entre la militància. Nahles, de 47 anys, és una dona de temperament fort i discurs vibrant, que sap tocar la fibra del partit. La consulta és vinculant i el resultat se sabrà el 4 de març. De la capacitat de convicció d’aquesta dona, exministra de Treball amb Merkel, pot dependre ara que la cancellera conservadora pugui accedir a un quart mandat.

Turbulències al bloc de Merkel

El bloc conservador de Merkel tampoc no ha quedat content amb el repartiment de competències en la futura gran coalició. El fet que Finances quedi en mans de l’SPD –a més d’Afers Estrangers i Treball– ha encetat el que el popular diari Bild anomenava ahir “rebel·lió contra Merkel”. “Si s’accepta aquesta humiliació, és que hem renunciat a ser nosaltres mateixos”, afirmava l’excap del grup parlamentari conservador Friedrich Merz, actual consultor d’un gegant inversor i amb molt de pes en l’àmbit financer. Merz s’afegeix a l’allau de crítiques contra els “regals” de la cancellera a l’SPD, fins i tot d’alguns representants regionals que demanen que es “comenci” a preparar el relleu de Merkel.

viernes, 9 de febrero de 2018

Siggi

La designación de Schulz para Exteriores desata tormenta en el SPD

Gemma Casadevall

Berlín, 9 feb (EFE).- La designación del líder socialdemócrata alemán Martin Schulz como ministro de Exteriores en la futura gran coalición de la canciller Angela Merkel ha desatado una tormenta en las filas de esa formación, al reclamar para sí ese puesto su actual titular, Sigmar Gabriel.
"Es lamentable comprobar hasta qué punto se ha perdido el respeto entre nosotros, los socialdemócratas, y lo poco que vale la palabra dada", afirmó Gabriel, en declaraciones al grupo mediático Funke, en relación a la asignación de ese puesto para Schulz.
Gabriel, quien había expresado su deseo de seguir ocupando Exteriores, no tendrá previsiblemente ningún cargo en el nuevo Gobierno de Merkel, en el que al Partido Socialdemócrata (SPD) le corresponderán seis ministerios, entre ellos Finanzas y Trabajo, además del de jefe de la diplomacia alemana.
"En casa todos se alegran de que haya sido así", prosigue Gabriel ante ese grupo mediático, para añadir que su hija Marie le ha dicho que no esté triste, que así tendrá más tiempo para ellos, lo que "es mejor que hacerlo con el hombre con pelos en la cara", en alusión a la barba de Schulz.
Gabriel pasó a ocupar Exteriores hace aproximadamente un año, después de haber sido ministro de Medioambiente en la primera legislatura de Merkel y de Economía en los primeros tres años de la segunda.
Hasta principios del año pasado era asimismo líder del SPD, pero cedió ese puesto y el de candidato al partido a la Cancillería a Schulz, por considerarse entonces que éste tenía mejores opciones para imponerse frente a Merkel en las urnas.
La tormenta política se produce cuando el SPD pretendía reforzarse en busca del sí de su militancia al pacto de gobierno alcanzado, de lo que depende que Merkel acceda a un cuarto mandato.
El propio Schulz anunció el pasado miércoles que dejará la presidencia del partido una vez realizada la consulta entre los 463.000 afiliados y designó para su sucesión a la jefa de su grupo parlamentario, Andrea Nahles.
Nahles, de 47 años, exlíder de las juventudes del SPD -los Jusos- y exrepresentante de su ala izquierdista, está mucho más arraigada entre las bases que Schulz, cuya carrera política discurrió durante 25 años entre Bruselas y Estrasburgo, hasta que asumió el liderazgo del partido.
En el último congreso del SPD en Bonn, donde se dio luz verde al preacuerdo de coalición por un ajustado 56 % de los votos, Nahles tuvo una vibrante intervención a favor del sí en un momento álgido de los debates, mientras que Schulz resultó poco convincente.
La principal baza del aún líder socialdemócrata para reclamar para sí el cargo de Exteriores es su apuesta personal por la línea del presidente francés, Emmanuel Macron, y su plan para relanzar la UE y el eje franco-alemán.
Sin embargo, su credibilidad está dañada, ya que desde que se puso al frente del SPD no ha logrado ninguno de sus objetivos: primero hundió al partido en su mínimo histórico en unas generales -20,5 %- y luego dio marcha atrás en su rechazo tajante a otra gran coalición o a ocupar un puesto bajo Merkel.
Schulz ha traspasado ahora las riendas del partido a Nahles, quien ejerce de presidenta "de facto", con la misión inmediata de lograr el sí de las bases en una consulta de final impreciso cuyos resultados, que son vinculantes, se conocerán el 4 de marzo.
El actual líder de los "Jusos", Kevin Kühnert, ha lanzado una intensa campaña pidiendo el no a otra gran coalición y se estima que la consulta puede decidirse por un estrecho margen.
Desde principios de año se han afiliado al SPD casi 25.000 nuevos militantes, pese a que el partido está en persistente en los sondeos.
Ello se atribuye al interés del ciudadano por decidir sobre el futuro gobierno o incluso a la llamada del "Juso" Kühnert de ingresar para bloquearlo. EFE
gc/ig

jueves, 8 de febrero de 2018

Nuevo intento


El SPD se refuerza en busca del sí de las bases                                               

Gemma Casadevall

Bildergebnis für andrea nahles schulz

Berlín, 8 feb (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) alemán trata de reforzarse con el relevo en su jefatura a favor de Andrea Nahles, en busca del sí de sus bases al pacto de Gobierno con Angela Merkel, del que depende el cuarto mandato de la canciller y la credibilidad de la formación política 
Nahles -de 47 años, exlíder de las juventudes del SPD -los Jusos- y antigua representante de su ala izquierdista- tiene el doble cometido de dar credibilidad al compromiso de renovación del partido más antiguo de Alemania y de dirigir la campaña a favor del sí en la consulta entre sus 463.000 militantes. 
Oficialmente, el jefe de la formación sigue siendo Martin Schulz, pero su anuncio, ayer, de que se retirará del cargo para asumir el de ministro de Exteriores de Merkel y la designación de Nahles como su sucesora la han convertido en líder de "facto" del partido. 
A la jefa del grupo socialdemócrata en el Bundestag (Parlamento federal) y ministra de Trabajo en el anterior Gobierno de la canciller se le reconoce mayor anclaje entre las bases del partido, más vigor y capacidad de convicción que a Schulz. 
De ella fue el discurso más vibrante del pasado congreso del SPD, en Bonn, donde el sí al preacuerdo de coalición se impuso por un 56 por ciento, y de ella se espera que neutralice la campaña por el no de las corrientes internas del partido, de las que los "Jusos" son el principal altavoz. 
El papel futuro de Schulz en la fuerza política es incierto, ya que desde que asumió sus riendas, hace menos de un año, no ha logrado ninguno de sus objetivos, además de haber hundido al SPD en el mínimo histórico del 20,5 % cosechado en los últimos comicios generales. 
Con ello aceleró la erosión de una formación en caída constante de electorado desde hace una década y media, lo que no ha logrado revertir ninguno de los sucesivos relevos en su jefatura, ocho desde 1998. 
A ello se suma ahora el problema de credibilidad del designado ministro de Exteriores, que rechazó categóricamente la reedición de una gran coalición y la opción de estar en un Gobierno bajo Merkel y a quien ahora se ve ansioso por ser su jefe de la diplomacia. 
La titularidad de los ministerios aún no está oficialmente cerrada, pero parece claro que el perdedor, dentro del SPD, será el actual titular de Exteriores, Sigmar Gabriel, quien hace un año dejó la jefatura del SPD para ceder a Schulz el puesto de candidato a la Cancillería. 
Gabriel es ahora uno de los políticos mejor valorados del país, muy por encima de Schulz, pero en cambio parece que no tendrá un puesto en el equipo de Merkel, de quien ha sido sucesivamente ministro de Medioambiente, de Economía y finalmente de Exteriores. 
Por su parte, Nahles tiene la misión inmediata de lograr el sí de las bases en una consulta de final impreciso cuyos resultados, que son vinculantes, se conocerán el 4 de marzo. 
A su favor en la campaña por el sí al pacto de Gobierno juegan las concesiones hechas por el bloque conservador de la canciller al SPD, entre ellas la adjudicación al partido de Schulz de tres ministerios de gran peso -Finanzas y Trabajo, además de Exteriores- del total de seis que les corresponderán. 
El puesto de Finanzas será previsiblemente para Olaf Scholz, un político con un largo recorrido dentro del SPD y cercano a las bases, lo que teóricamente debe reforzar la misión de Nahles. 
Por el lado conservador, la decisión de Merkel de dejar Finanzas en manos socialdemócratas ha generado fuertes críticas, con calificativos que van de "un error político" a titulares como el del popular diario "Bild", según el cual la canciller ha "regalado" el Gobierno al SPD. 
Finanzas estuvo durante las dos legislaturas pasadas en manos de Wolfgang Schäuble, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y defensor, como la canciller, de la línea de la austeridad. 
Cuando Schäuble viajaba a Europa "siempre se podía confiar en que negociaba en interés de los alemanes y en que no habría concesiones sin contrapartidas", apuntó a la televisión pública Christian von Stetten, de la CDU y representante en el Bundestag del grupo que defiende los intereses de las pymes y empresas familiares. 
A su juicio, Scholz, es "un socio negociador en el que se puede confiar", pero "en última instancia es crucial quién tiene en su mano los hilos del Ministerio y en qué entorno político se mueve".EFE gc/nl

Exteriores, Finanzas, Trabajo y otros tres















     - BERLÍN
“El camí ha estat llarg, però ha valgut la pena”, va dir Angela Merkel, després de la darrera pròrroga negociadora de més de 24 hores. “Hem aconseguit millores per a tots”, resumia el seu futur soci de govern, Martin Schulz, necessitat de presentar un “segell socialdemòcrata” a l’acord. Quatre mesos i escaig ha trigat Merkel a presentar un pacte per a una nova gran coalició, que encara han de ratificar els tres partits implicats –la Unió Cristianodemòcrata (CDU), la Unió Socialcristiana de Baviera (CSU) i el Partit Socialdemòcrata (SPD)–. Els dos primers, el bloc conservador de Merkel, ho faran en un congrés; l’SPD ho farà via consulta, cosa que suposa un risc. Si no ensopega amb el rebuig de la militància aliena, Merkel podrà obrir el seu quart mandat per Setmana Santa.
Schulz serà el nou ministre d’Afers Estrangers i impulsarà allà la seva gran aposta personal: el suport a Emmanuel Macron i la refundació europea que persegueix el president francès. Finances serà per a Olaf Scholz, ministre de Treball en la primera legislatura de Merkel i a partir d’ara encarregat de posar fi a l’austeritat que va representar Schäuble. Són dos ministeris “estel·lars” per a l’SPD, del total de sis, incloent-hi els de Treball, Medi Ambient, Justícia i Família.
L’únic peix gros per als conservadors serà Interior, que quedarà en mans de la CSU, el partit bavarès obstinat a restringir l’arribada de refugiats, en un país on des del 2015 n’han entrat 1,3 milions i on continuen arribant-ne 19.000 cada mes. Schulz, quan parlava de “millores”, es referia bàsicament a la fi de l’austeritat asfixiant, però també a una reforma sanitària igualitària, a la supressió dels contractes temporals “acumulats” i a nous ajuts familiars. Els regals als socialdemòcrates eren necessaris per mirar d’assegurar-se el sí al pacte en la consulta a les bases de l’SPD. Són 463.723 militants, dels quals 24.339 s’han afiliat al partit des del gener passat, teòricament esperonats per la possibilitat de decidir sobre el nou govern de Merkel. Les joventuts socialdemòcrates –els jusos– han dut a terme una vibrant campanya sota el lema No Groko, com es coneix a Alemanya la gran coalició–. Al congrés de l’SPD del 21 de gener es va donar el sí al preacord per un ajustadíssim 56%. És difícil de pronosticar com respondran les bases, sobretot si un 5% són nous militants partidaris del no.
Que una formació en caiguda lliure en els sondejos rebi una allau de nous militants és prou sospitós. En les eleccions del setembre va caure al mínim històric del 20,5% i ara se li pronostica un 17% de vots, si es repetissin les eleccions. Afiliar-se a l’SPD costa 7,5 euros i res no impedeix donar-se de baixa un cop feta la consulta.
La decisió, anunciada ahir per Schulz, de retirar-se de la presidència de l’SPD per passar-la a Andrea Nahles podria contribuir a assegurar el sí. D’ella va ser el discurs més vibrant a favor del sí en el congrés del gener i, probablement, el que va impedir que el debat acabés amb una victòria del no.

martes, 6 de febrero de 2018

Medallero Schulz

    Schulz anuncia la fi de l'austeritat

lunes, 5 de febrero de 2018

En la Willy Brandt Haus


Merkel i Schulz fan un pas més cap a la gran coalició



GEMMA C. SERRA - BERLÍN


El llarguíssim procés negociador emprès per la cancellera alemanya, Angela Merkel, en busca d’una majoria que li permeti encetar un quart mandat va entrar, ahir diumenge, en una nova pròrroga, enmig de concessions al Partit Socialdemòcrata (SPD) de Martin Schulz. Teòricament, ahir, tots dos líders havien de presentar un acord de govern, assumible per a totes les parts. Però, finalment, es va optar per perllongar la negociació fins avui dilluns i esprémer els terminis.

En comptes d’un pacte rodó, es va anunciar un degoteig d’acords parcials en matèria de lluita contra l’especulació immobiliària, ajuts a les famílies i als municipis més endeutats. Unes quantes millores respecte a un preacord consensuat unes setmanes abans entre Merkel, Schulz i el líder dels conservadors bavaresos, Horst Seehofer, que va aconseguir amb prou feines l’aprovació del congrés de l’SPD del passat 21 de gener, a Bonn, amb un ajustat 56% dels vots. Però al pacte encara li falta un segell propi socialdemòcrata que els garanteixi que superarà la consulta entre els 450.000 militants de l’SPD, un col·lectiu molt menys controlable que el 600 delegats del congrés.


Merkel depèn del vistiplau d’aquest gairebé mig milió d’afiliats d’una formació rival i que va fer campanya en contra de reeditar l’actual gran coalició de govern. Schulz no pot deixar que fracassi ara la negociació del pacte de govern suposadament millorat, després d’haver venut com a “extraordinari” aquell primer preacord que no va acabar de convèncer els seus delegats. I, enmig de tots dos, el bavarès Seehofer tampoc no pot vendre barata la seva pell, tenint en compte que aquesta tardor hi ha eleccions regionals a Baviera, on l’electorat reclama un gir cap a la dreta, enmig de l’empenta de la ultradretana Alternativa per Alemanya (AfD).

Tots tres necessiten un pacte equilibrat, amb concessions a l’SPD que no sonin a capitulació. Merkel, una avesada negociadora tant a escala global com a escala nacional, fa quatre mesos que busca la clau del govern. Schulz té el partit en caiguda lliure als sondejos (ara, se li pronostica un 18%, una progressió descendent respecte al mínim històric del 20,5% de les eleccions del 24 de setembre passat).

Les millores en matèria migratòria que volia Schulz es van traduir en la formulació en termes d’objectius de la capacitat d’acollida de refugiats d’Alemanya (220.000 per any, en un país on, des del 2015, se n’han rebut 1,3 milions). També s’ha establert en mil persones al mes el nombre de familiars d’aquests refugiats a qui es pot admetre per la via del dret al reagrupament familiar, però deixant la possibilitat que en siguin més, en casos específics.

Merkel i Schulz han trobat el camí per formular els acords parcials perquè totes les bandes salvin la cara. Ahir, es va anunciar un acord per frenar la pujada dels lloguers per llei, nous ajuts a l’habitatge per a famílies amb fills i un pla de 2.000 milions d’euros per a la construcció.

Sanitat i temporalitat

Però faltava per tancar el cercle de dues aspiracions a què l’SPD no vol renunciar: una reforma de la sanitat pública més igualitària, en comptes del concepte vigent classista, i la fi dels contractes laborals temporals dits no justificats. És a dir, els de qui acumulen un contracte temporal rere l’altre. Dos punts imprescindibles per poder dir que el pacte de govern durà segell socialdemòcrata.

sábado, 3 de febrero de 2018

Cuestión de sangre fría


Recta final per a un acord de govern a Alemanya



La imatge d’Angela Merkel, amb rostre preocupat, però sense perdre els nervis, tot entrant a la seu del Partit Socialdemòcrata (SPD) de Martin Schulz va repetir-se un cop més ahir, en el llarguíssim procés negociador per a una gran coalició com a única fórmula possible per donar un govern estable a Alemanya. Quatre mesos i escaig després de guanyar els comicis generals, el 24 de setembre, amb dotze punts d’avantatge sobre Schulz, Merkel no té assegurada la investidura per a una quarta legislatura. L’SPD, per la seva banda, està dividit entre els que temen que una reedició de l’actual aliança de govern accentuï el seu desgast i els que tremolen amb la possibilitat d’anar a noves eleccions.

Hi ha “discrepàncies serioses”, va advertir la cancellera, abans d’iniciar-se el que ha de ser la recta final per lligar un pacte de govern entre ahir divendres i demà diumenge. El seu bloc conservador ha fet algunes concessions a l’SPD en matèria migratòria i educació, dos apartats essencials per a Schulz. Però no hi havia símptomes d’avenços en la tercera gran qüestió, la sanitat pública, en què els socialdemòcrates reclamen una reforma cap a un sistema igualitari.


Schulz va salvar pels pèls el primer preacord pactat amb el bloc conservador, en rebre l’aprovació del congrés de l’SPD, a mitjan gener, amb només un 56% de vots favorables. La segona gran consulta serà entre la militància, gairebé mig milió d’afiliats, que han de donar el vistiplau definitiu a un pacte de govern.

Merkel està políticament desgastada, després d’uns comicis en què el seu bloc va tenir una forta caiguda d’electorat, i de quatre mesos esperant trobar qui vulgui governar amb ella. Schulz només pot salvar-se políticament si aconsegueix arrodonir un pacte capaç de superar la consulta als militants. L’entrada de Merkel a la seu de l’SPD tenia aires del “dia de la marmota”, l’animal batejat amb el nom de Phil a qui, cada any, el 2 de febrer, esperen les càmeres de televisió d’arreu del món per saber si s’ha acabat o no l’hivern.

La darrera oportunitat

Merkel ha entrat i sortit en les darreres setmanes tants cops de tantes sessions negociadores que tot té un aire de ritual com la sessió mediàtica de l’animaló amb teòrics dots meteorològics de Pennsilvània. Primer van ser cinc setmanes de converses per intentar formar govern amb verds i liberals, finalment fracassades. La ronda amb l’SPD ha estat més curta i no es preveuen pròrrogues. Però és la darrera oportunitat de “rescat”, tant per a Merkel com per a Schulz.

La darrera enquesta setmanal situa els conservadors de la cancellera en un 31% d’intenció de vot, en cas de convocar-se noves eleccions. La televisió pública ARD atorga als socialdemòcrates un 18%, quatre punts només per damunt de la tercera força, la ultradretana Alternativa per Alemanya, que, a diferència del que els passa als grans partits, sí que guanya electorat enmig de la llarga espera.

La ultradreta guanya posicions


La ultradretana Alternativa per Alemanya (AfD) ha conquerit llocs de pes al Parlament. La seva condició de tercera força al Bundestag (cambra baixa) i, si hi ha una nova gran coalició, de líder de l’oposició, li ha donat accés a comissions parlamentàries clau. Tindrà la presidència de la dels pressupostos, que correspon a la primera força opositora. I tindrà un membre a la de secrets oficials. Dues comissions de gran rellevància, a mans d’un partit en les files del qual hi ha corrents neonazis. La nova ultradreta avança, mentre que el principal aglutinant del neonazisme de les dècades passades, el Partit Nacional Democràtic (NPD) està a punt de quedar escanyat. El Bundesrat (cambra alta) ha demanat al Tribunal Constitucional que li retiri el finançament públic, vist que no té escons al Bundestag ni a les cambres regionals i, a més, persegueix finalitats anticonstitucionals.