miércoles, 20 de julio de 2022

Fuego

 



Alemania, del verano tórrido al invierno "a lo Ceaucescu"
Joana Serra
La ola de calor extremo cumplió la ruta prevista y avanzó este miércoles sobre Berlín, tras dejar un rastro de incendios forestales y viviendas en llamas en Francia e Inglaterra, así como Grecia e Italia.
La radicalización térmica no se expresa ya solo máximas récord, sino en hectáreas de bosques o cultivos calcinados -19.000 en Gironde, en la costa atlántica francesa-. Es decir, en regiones que no están habituadas a sufrir estos estragos.
El servicio meteorológico alemán -DWD- venía advirtiendo de que en Berlín podrían superarse los 40 grados, algo destacable en un país cuyo récord histórico está en los 41,2 grados registrados en Duisburg, en el oeste, en 2019.
Los dos o tres días de calor extremo asustan en Alemania no tanto por el rigor de unas temperaturas inusuales para el país, sino porque en las últimas dos décadas los veranos con jornadas tórridas han dejado de ser la excepción. El más extremo que se recuerda fue en 2003, en que las temperaturas altas se prolongaron durante semanas y en todo el país. Es de prever que superar la barrera de los 40 grados deje de ser algo excepcional, advertía el DWD.
En la primera economía europea, con 11,4 millones de hectáreas de bosque, preocupa la sequía. Un temor que, desde la perspectiva del sur europeo, puede parecer exagerado, pero que no lo es tanto a tenor de los datos que se manejan en la Comisión Europea (CE): un 46 % del territorio comunitario está en "riesgo" de sufrir sequía. Alemania no es una excepción.
Estos temores conviven en Alemania con el pánico ante un "invierno a lo Ceaucescu". "Der Spiegel", el semanario político de referencia, atribuía estos días al ministro de Economía, el verde Robert Habeck, el propósito de poner el consumo privado bajo una especie de ley marcial.
 "¿Patrullará pronto una policía de las temperaturas por Alemania?", se preguntaba esta publicación. "Der Spiegel" aludía así a la posibilidad de limitar por ley el uso de la calefacción en el hogar. Y recordaba cómo el dictador rumano Nicolae Ceaucescu obligó a sus ciudadanos a temblar de frío en casa.
Habeck es, hoy por hoy, el político mejor valorado del país. Se le reconocen sobre todo sus esfuerzos por reducir la fuerte dependencia energética rusa de Alemania, una hipoteca heredada de gobiernos anteriores. También su capacidad para comunicar al ciudadano, con sinceridad y sin triunfalismos, los rigores derivados de la crisis energética, de la climática y de la guerra en Ucrania.
Se le percibe como un buen gestor frente a la emergencia derivada de esas grandes crisis globales. Si en febrero, un 55 % del gas importado por Alemania procedía de Rusia, ahora se bajó al 26 %. Reclama, a cambio, ahorro en el consumo privado, duchas cortas y bajar la temperatura de la calefacción.
El comentario de "Spiegel" levantó una ola de indignación en las redes sociales. Pero, al margen de la inoportuna comparación, en Alemania se extiende la alarma ante la severidad invernal que se avecina y las propuestas, sean de Bruselas o de Berlín, para reducir el consumo. Que al país le sobrevengan días de verano tórridos no le eximirá de la dureza habitual de sus inviernos.

martes, 19 de julio de 2022

De la "canicule" a la "Hitze"




El calor extremo atrapa el norte europeo
Joana Serra
Que buena parte de la península ibérica se asfixie con el termómetro por encima de los 40 o hasta 47 grados puede parecer propio de cualquier verano. Incluso las imágenes de los incendios forestales de estos días en Zamora o Portugal no son tan anómalas, como tampoco lo es la trágica pérdida de vidas humanas que pueden acompañarlos.
Sí lo es, en cambio, que ese escenario se desplace a regiones europeas comunmente calificables de "fresquitas", lluviosas o incluso lugar de refugio para quienes huyen del calor para sus vacaciones estivales. Sea Galicia, en el caso español, o la Bretaña, en el francés, así como Londres, el oeste de Alemania, Bélgica y los Países Bajos.
La "canicule" francesa ha puesto en alerta hasta 64 municipios mayoritariamente en el conjunto de costa atlántica, en cada uno de los cuales se han registrado máximas históricas, según advertían ayer los servicios meteorológicos galos. Entre ellos, en la ciudad de Nantes, con 40,3 grados. En 73 de los 101 departamentos franceses rige el segundo nivel de alerta; en 15 de la costa atlántica se está ya al máximo nivel.
En Londres se superó ayer, por primera vez desde que se tienen estos registros, la marca de los 40 grados. "Los servicios de bomberos están bajo inmensa presión", advirtió el alcalde de la capital británica, Sadiq Khan, a través de su cuenta en twitter, tras registrarse los 40,2 grados.
Hay múltiples incendios en la capital, viviendas amenazadas y una movilización de centenares de miembros del cuerpo de bomberos, preparados para actuar ante lo que se declaró como "incidencia grave".
La situación es de emergencia, en un país y una ciudad poco acostumbrados a estas condiciones climáticas. Mientras en los países del sur europeo se ha cortado puntualmente el tráfico ferroviario solo en aquellos tramos expuestos a incendios forestales, en el Reino Unido ha quedado interrumpido en parte del país.
Por toda la costa este inglesa no circularon ayer los trenes, mientras las autoridades británicas pedían a la población cambiar sus planes de viaje.
No es una medida que se adopte "a la ligera", explicaban fuentes de la red ferroviaria a la BBC. Los técnicos de la compañía deben revisar la capacidad de resistencia bajo estas temperaturas de su infraestructura ferroviaria. No solo quedaron afectados los planes de los viajeros en tren, sino que también fueron suspendidos o desviados vuelos con destino o llegada al aeropuerto londinense de Luton, por daños en su pista de aterrizaje.
Desde Alemania, la Deutsche Bahn -la compañía de ferrocarriles- ofrecía desde ayer a los viajeros la posibilidad de canjear sin coste adicionales su billete ante los pronósticos que apuntaban también en el gran país centroeuropeo a máximas récord. El pico se temperaturas se esperaba desde el martes hasta por lo menos el jueves, empezando por el oeste para seguir luego en dirección al este.
Entre las regiones más afectadas por la llegada de la "Hitzewelle" -ola de calor, en alemán- estaba ayer Renania del Norte-Westfalia. Es decir, el populoso "Land" del oeste que hace exactamente un año sufrió, junto con el vecino de Renania Palatinado, unas devastadoras inundaciones que se llevaron por delante pueblos, puentes, carreteras y 185 vidas humanas. Entonces, la catástrofe climática se plasmó en la furia de ríos desbordados; ahora, en el pronóstico de superar la máxima nacional absoluta, los 41,2 grados registrados en julio de 2019, en la ciudad renana de Duisburgo.
A la situación de emergencia en estas zonas teóricamente "fresquitas" -aunque cada vez lo sean menos- del centro o norte europeo se unen los incendios desatados en los países más proclives a los incendios forestales del sur europeo. En la Toscana italiana se procedió a evacuar a ciudadanos de varias poblaciones, mientras que en ciudades como Florencia y Perugia se vivían jornadas asfixiantes.
Miles de olivos ardieron en la isla de Creta, en un contexto de 1850 hectáreas de bosque ardiendo. Grecia, país que año a año sufre el acoso de las llamas, era una especie de oasis en este contexto, a temperaturas calificables de suaves para el verano heleno -30 grados-. Hacia final de semana se espera un ascenso, aunque no dramático, de las temperaturas en Grecia; para el norte de Europa no se espera un alivio hasta entrada la próxima semana.
"La olas de calor se están haciendo más comunes a causa del cambio climático", afirmaba desde Ginebra el secretario general de la Organización Meteorológica de la ONY, Petteri Taalas. Para este organismo, se ha producido un efecto "dopaje" en la atmósfera, al serle inyectada por más gases de efecto invernadero de los que puede asumir. Incluso si llega a frenarse el cambio climático, las olas de calor extremo serán habituales hasta al menos 2060, advertía Taalas.
Coincidiendo con la llegada de la "Hitzewelle" a Alemania, su ministra de Asuntos Exteriores, la verde Annalena Baerbock, advertía contra cualquier decisión que implique aparcar la lucha climática, por imperativo de las otras crisis -como la energética, precipitada por la guerra de Ucrania-.
La lucha contra el cambio climático "no se puede postergar", afirmó, en una intervención ante el llamado "Diálogo de Petersberg", que acoge a representantes de 40 países y considero preparatorio para la Conferencia del Clima -COP27- que se celebrará en Egipto.
Un informe elaborado por encargo del ministro de Economía y el Clima, el asimismo verde Robert Habeck, estimaba que la crisis climática ha provocado en la primera potencia europea daños por 80.000 millones de euros, causados por inundaciones o por calor extremo.
 

martes, 28 de junio de 2022

Elmau, sin salir del plasma

 El G7 es compromet a ajudar Kíiv “tant temps com calgui”

lunes, 27 de junio de 2022

Elmau, el paseo

El G7 mostra unitat mentre Rússia endureix la guerra 

sábado, 25 de junio de 2022

Subida al castillo


Elmau recibe el G7, de nuevo sin Putin y volcado en Zelenski

Gemma Casadevall 

Elmau (Alemania), 25 jun (EFE).- El castillo y hotel de lujo de Elmau, en Baviera, recibe este domingo por segunda vez una cumbre del G7, de nuevo sin el presidente ruso, Vladímir Putin, junto a los líderes de las grandes potencias y volcado en la Ucrania de Volodímir Zelenski.
Siete años después de la cita de los poderosos, a 1.000 metros de altura y entonces con la alemana Angela Merkel y el estadounidense Barack Obama como líderes de referencia, Elmau vuelve a acorazarse para una cumbre donde el tema dominante es la guerra.
No es probable que se produzcan mediáticos desayunos al sol, como el protagonizado por Merkel y Obama, entre cervezas, risas, salchichas y trajes bávaros, en un pueblecito junto a la frontera austríaca. Ni Joe Biden ni Olaf Scholz son dados a estas expansiones ni la situación global lo permite.
La cumbre de 2015 fue ya la primera, tras la larga serie del llamado G8 -es decir, con Rusia- en que ese país había quedado apeado del club. A la anexión de Crimea, en 2014, siguió la exclusión de Rusia, aunque seguían en pie muchos puentes con el Kremlin.
La invasión rusa a Ucrania rompió ahora la baraja: Berlín acusa a Moscú no solo de la brutal agresión bélica al país vecino, sino también de usar como arma de guerra su gas y el trigo ucraniano bloqueado.
"Hay en el G7 una cohesión nunca vista a favor de apoyar a Ucrania", afirmaban estos días fuentes gubernamentales alemanas, ante la nueva cita entre los líderes de Estados Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido, Francia e Italia, además de Alemania, que ejerce la presidencia de turno del grupo.
 
EL DESAFÍO ENERGÉTICO

La primera jornada estará marcada por la bilateral entre Biden y Scholz, tras las habituales fotos de familia y plenarios. A Zelenski se le reservará un papel protagonista el lunes, con una intervención virtual.
"Elmau está en una cumbre. No moveremos montañas, pero adoptaremos decisiones", afirmaba Scholz este sábado, en un videomensaje a sus conciudadanos.
Los nuevos aportes armamentísticos o financieros no es lo único que estará sobre la mesa. El G7 abordará los estragos económicos de la guerra, la inflación y las alarmas activadas en potencias con alto grado de dependencia energética respecto a Rusia, como es Alemania.

EL COMBATE CLIMÁTICO

Scholz aspira a dar un impulso decisivo a su denominado "Club del Clima", que deben integrar una serie de países de forma voluntaria, lo que el canciller espera se traduzca en una adhesión de amplio espectro.
El objetivo común debe ser avanzar tanto hacia la descarbonización, como a unos mecanismos de asociación con los países más pobres; es decir, los que más sufren las consecuencias de la crisis climática.
Todo ello, con el peligro a que quede aparcado un combate que no puede esperar, como es el climático. Alemania está replanteándose el calendario del adiós al carbón, algo doloroso para el socio verde del gobierno de Scholz, pero aparentemente irremediable, ante la reducción drástica de los suministros de Rusia.
 
LA CRISIS ALIMENTARIA

Cada una de las últimas cumbres del G7 incluyó gestos hacia África. Esta vez, el G7 se reúne bajo la advertencia alemana de que la agresión a Ucrania puede abocar a la mayor hambruna global desde la II Guerra Mundial.
Hasta el inicio de la invasión rusa, el 24 de febrero pasado, Ucrania exportaba mensualmente cinco millones de toneladas de grano. Las exportaciones del llamado "granero del mundo" bajaron en marzo a 350.000 toneladas. Tras el avance ruso sobre el Donbás y hacia el mar Negro, el G7 busca alternativas para que Rusia no bloquee la salida de ese trigo.

ARGENTINA, REPRESENTANTE DE AMÉRICA LATINA

Alemania ha invitado a este G7 bajo su presidencia a los líderes de cinco países de gran relevancia, tanto energética como en la búsqueda de materias primas. Se trata de India, Indonesia, Senegal, Sudáfrica y Argentina, representante de toda América Latina y el Caribe.
La presencia argentina se acabó de concretar con la visita a Berlín de su presidente, Alberto Fernández, el pasado mes de mayo. En su reunión con Scholz se abordaron las posibilidades de cooperación en materia energética y en el desarrollo de las renovables.
Scholz agradeció entonces la "posición clara" de Argentina respecto a la guerra en la asamblea general de la ONU. Tres de esos cinco invitados a Elmau -India, Sudáfrica y Senegal- se abstuvieron en cambio en la votación de la resolución condenatoria a Rusia.

LAS PROTESTAS

Elmau fue ya una fortaleza en la cumbre de 2015. El dispositivo policial diseñado para preservar a los líderes de las manifestaciones de protesta funcionó perfectamente. Todo lo contrario a la anterior cumbre alemana, en 2007 y en Heiligendamm (norte), cuando miles de manifestantes pusieron en jaque a las fuerzas de seguridad, mientras Merkel, George W. Bush y, entonces sí, Putin, hablaban de temas globales.
Desde hace una semana hay controles puntuales en las fronteras, los alrededores del castillo están vallados en un radio de varios kilómetros y el grueso del personal y medios acreditados seguirán el discurrir del G7 desde Garmisch-Partenkirchen, a 20 kilómetros de Elmau.
Para este sábado hay convocada una gran manifestación en Múnich de colectivos contra la crisis climática, antiglobalización y otras organizaciones. El domingo empezarán los intentos de burlar la vigilancia y acceder al castillo. O, al menos, de llegar lo más cerca posible. EFE 

jueves, 23 de junio de 2022

Lo que diga Erdogan

Serie Previa. Cumbre OTAN

Suecia y Finlandia: la ampliación nórdica pendiente de Turquía 

Gemma Casadevall e Ilya Topper
 

Berlín/Estambul, 23 jun (EFE).- De la cumbre de la OTAN se esperaba el "abrazo de bienvenida" a Finlandia y Suecia, dos países nórdicos aferrados durante décadas a la neutralidad militar hasta que la agresión rusa a Ucrania les lanzó a solicitar su adhesión, algo pendiente aún del sí de Turquía.
Si el desbloqueo turco a su incorporación tarda aún "un par de semanas" en producirse no sería "una tragedia", afirmaba estos días una fuente gubernamental alemana; "nunca dijimos que Madrid fuera la fecha límite para la ratificación a su ingreso", aseguró el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en su última visita de trabajo a Helsinki.
El propio presidente finlandés, Sauli Niinistö, expresaba ante Stoltenberg su "extrañeza". Según él, hasta hace unos meses siempre había percibido de Turquía una "actitud favorable" al ingreso de su país en la OTAN, hasta que de pronto surgió ese veto.
Los temores de Turquía son "legítimos", zanjó el noruego Stoltenberg, tanto en Helsinki como en una visita posterior a Estocolmo. Toda ampliación debe ser ratificada por todos los miembros de la Alianza; si Turquía la bloquea, esos dos países "asociados" -o "miembros sin carné de socio", en definición de la ministra de Exteriores alemana, Annalena Baerbock- quedarán a las puertas.

EL BLOQUEO TURCO

Desde mediados de mayo, Turquía se ha mantenido firme en su postura: no aceptará el ingreso de Suecia y Finlandia en la OTAN si no cambian radicalmente su actitud hacia a las organizaciones políticas kurdas.
Turquía exige el apoyo a su lucha contra los grupos que considera "terroristas", principalmente el Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK) y las milicias kurdas de Siria, las Unidades de Protección Popular (YPG).
Ankara reprocha especialmente a Suecia que acoja a militantes kurdos en busca y captura en Turquía por supuestos vínculos terroristas y permita incluso discursos a favor del PKK en el Parlamento.
Todos los países de la Unión Europea consideran terrorista al PKK, la guerrilla kurda activa en Turquía, pero el respeto a la libertad de expresión en Suecia permite incluso a políticos abogar por su legalización.
Turquía pide que también se ilegalice al YPG, aunque este movimiento recibe respaldo militar de Estados Unidos en su lucha contra el yihadismo en Siria.
El presidente Recep Tayyip Erdogan ha reconocido que no se trata únicamente de un problema de los países candidatos, ya que, dice, "Alemania, Francia y Holanda cometen el mismo error" de permitir la expresión política de movimientos kurdos en la órbita ideológica del PKK.
Ankara, que no ha hecho público una lista concreta de condiciones para retirar su veto, asegura haber entregado por escrito sus condiciones a Estocolmo y Helsinki, pero considera que la primera respuesta recibida quedó "muy lejos" de una base para negociar.
El lunes pasado, el portavoz presidencial turco, Ibrahim Kalin, reafirmó en la reunión preparatoria de la OTAN en Bruselas que los países candidatos deben "dar pasos hacia las reformas legales que pide Turquía".
Comparó el proceso con el de Macedonia del Norte, cuyo ingreso en la OTAN fue bloqueado durante 11 años por Grecia, hasta que el país accedió a cambiar de nombre.
"Las negociaciones continuarán y la cumbre de la OTAN en Madrid no es para nosotros ni una fecha límite, ni un momento de inflexión", dijo Kalin en Bruselas, retomando el término de Stoltenberg en Helsinki.
 
EL FULMINANTE GIRO NÓRDICO

La guerra de Ucrania generó en Suecia y Finlandia un giro de 180 años en el principio de la neutralidad que unos meses antes parecía incuestionable. En semanas la opinión pública de ambos países dio un vuelco a favor de la adhesión, mientras aparecía un amplísimo consenso parlamentario asimismo a favor del sí.
Los socialdemócratas suecos, el partido de la primera ministra Magdalena Andersson, se retractaron en mayo de una resolución aprobada en noviembre en contra del ingreso. Pusieron con ello fin a los dos siglos de no alineación militar sueca.
Finlandia, país con casi 1.400 kilómetros de frontera con Rusia gobernado por la también socialdemócrata Sanna Marín, formalizó en mayo la petición de ingreso en paralelo a la de Suecia. Ambos socios nórdicos de la UE plasmaron su anhelo compartido de quedar bajo el paraguas del Artículo 5 de la Alianza.
Para la OTAN -o, al menos, para sus principales socios-, la incorporación de los dos últimos países nórdicos europeos fuera formalmente de la Alianza reforzará el escudo báltico frente a Rusia. Todo depende de cómo se atiendan las "legítimos temores" turcos. "Ningún otro país de la OTAN ha tenido que sufrir tantos ataques terroristas como Turquía", aseveró Stoltenberg, desde Helsinki. EFE    iut-gc

viernes, 17 de junio de 2022

Y Scholz, Macron y Draghi llegaron a Kiev

 Ucraïna avança cap a la UE

domingo, 12 de junio de 2022

Olaf, el insulso

 Scholz, sota l’ombra de Merkel i Schröder

sábado, 11 de junio de 2022

No hay color

Los seis meses de Scholz: un canciller que no remonta y un vicecanciller en auge

Gemma Casadevall








Berlín, 11 jun (EFE) - La coalición del socialdemócrata Olaf Scholz cumple medio año marcada por la falta de popularidad del canciller socialdemócrata, la creciente valoración de los Verdes y el esfuerzo de los liberales por ganar presencia en el tripartito.
El vicencanciller, ministro de Economía y del Clima, el verde Robert Habeck, es el hombre del momento, mientras que sobre Scolz se ciernen las críticas, sea por indecisión o sus tibias respuestas frente a la guerra de Ucrania.
"El hombre que nos explica el mundo", es el titular de portada de "Süddeutsche Zeitung" este sábado, referido a Habeck, cuyo éxito califica este diario de referencia alemán de "casi inquietante".
Habeck asumió el 8 de diciembre, como el resto de los miembros del Gobierno de Scholz, un puesto que parecía "de consolación". Unos meses antes se había resignado a no ser el candidato a la Cancillería en las elecciones generales de septiembre pasado, a favor de su compañera de partido, la ahora ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock.
Se resignó asimismo Habeck a no ser ministro de Finanzas, cargo que reclamaba para sí Christian Lindner, el líder del Partido Liberal, el tercer socio en el tripartito con el que Scholz se convirtió en canciller.
El puesto en el Ministerio de Economía se ha convertido en esos seis meses en clave, con un Habeck que busca remedios acelerados a la dependencia energética rusa, defiende el calendario del apagón nuclear -según el cual este año deben desactivarse las tres últimas plantas de Alemania- y reconoce, además, que las renovables son el futuro, pero no pueden aún cubrir las necesidades energéticas del presente.
Es el segundo político mejor valorado del país -tras Baerbock-, según el último "Polibarometer" de la televisión pública ZDF. Un 64 % de los alemanes valoran positivamente su gestión, mientras que apenas un 49 % lo hace respecto a Scholz.
A Habeck, quien meses antes de la invasión rusa de Ucrania ya defendía los suministros de armas a Kiev, se le valora la sinceridad con que reconoce que a Alemania "le espera un invierno y un otoño duros", por su dependencia del gas ruso. También que, saltando por encima de algunos principios del ecopacifismo alemán, incluya a Catar en la búsqueda de alternativas.
En cuestión de meses ha logrado rebajar las importaciones del gas ruso del 55 % de febrero al 35 % de mayo, sobre todo gracias a nuevos contratos.

EL PULSO ENTRE HABECK Y LINDNER

A Scholz se le tacha de líder "aburrido" o "insulso"; en Habeck se valoran desde su capacidad de responder con inteligencia a dilemas difíciles a sus aparentes renuncias personales.
Una tercera figura, la de Lindner, añade tensiones al tripartito. El ambicioso líder liberal asumió su puesto en Finanzas determinado a imponer su sello desde Finanzas, pese a ser su partido el de menor peso parlamentario entre los tres aliados.
Si la última legislatura de Angela Merkel -entonces, con Scholz en Finanzas- marcó el adiós alemán al dogma de la austeridad, por los costes extraordinarios derivados de la pandemia, la actual no ha devuelto al país a la senda de la estabilidad defendida por Lindner.
Las dos cámaras del Parlamento (Bundestag y Bundesrat) aprobaron y ratificaron el fondo especial de 100.000 millones de euros destinado a rearmar Alemania, tras décadas recortando la partida de Defensa. Lindner insiste en que el de 2022 será el último presupuesto no sujeto al llamado "freno a la deuda". Pero de momento está lejos de ese objetivo.
Habeck y Lindner se comportan en público como un equipo armónico, pero de puertas para adentro son "perfectos rivales", como los calificaba el comentarista de la televisión pública ARD, Oliver Neuroth.
"La coalición chirría", según este analista. Prácticamente a diario surge alguna declaración de Lindner contraria a lo defendido por Habeck.
El líder liberal apuesta por "replantear" el calendario del apagón nuclear, prolongando la actividad de las tres últimas plantas. Lindner, como su correligionario y ministro de Transportes, Volker Wissing, se revuelve contra la propuesta de la Comisión Europea (CE) de prohibir la venta de coches con motor de combustión a partir de 2035.
Mientras Lindner trata de hacerse escuchar, los Verdes buscan cómo revitalizar en tiempos de inminencia energética una de sus grandes aspiraciones, no incluida en el pacto de coalición: la implantación de un límite de velocidad en las carreteras alemanas. EFE
gc/amg






jueves, 9 de junio de 2022

De nuevo en la Breitscheidtplatz

 

Berlín investiga un nou atropellament múltiple que podria ser deliberat

miércoles, 8 de junio de 2022

Zelenski no puede esperar

 

Scholz, sota pressió per Ucraïna




Olaf Scholz va esde­ve­nir ahir expo­nent per par­tida múlti­ple de la len­ti­tud que se li retreu. Men­tre se suposa que l’Estat reps­nyol vol lliu­rar a Ucraïna tancs Leo­pard 2 de fabri­cació ale­ma­nya, el can­ce­ller asse­gu­rava des de Lituània que no li consta cap petició for­mal de Madrid. Hi afe­gia que, si es pro­du­eix, serà “exa­mi­nada”. Una res­posta poc engres­ca­dora, men­tre el pre­si­dent ucraïnès, Volodímir Zelenski, reclama cada dia d’Occi­dent uns tancs que no aca­ben d’arri­bar i les seves tro­pes defen­sen en infe­ri­o­ri­tat numèrica Sie­ve­ro­do­netsk, la ciu­tat que Rússia vol con­tro­lar per asse­gu­rar-se el domini del Don­bass.


La solució d’urgència podria venir de Madrid, a set­ma­nes de la cimera de l’OTAN que Pedro Sánchez pre­a­nun­cia com a “històrica”, si es con­firma el sub­mi­nis­tra­ment anun­ciat des de mit­jans espa­nyols de qua­ranta tancs Leo­pard 2 –del total de 104 que va adqui­rir Espa­nya a Ale­ma­nya el 1995–. El pro­blema és que sense l’auto­rit­zació de Berlín, l’Estat no els podrà lliu­rar.


Hi ha pel mig l’ano­me­nada clàusula d’ús final, segons la qual el traspàs d’arma­ment a un ter­cer país ha de tenir el vist-iplau del país ori­gi­nal de pro­cedència. És una clàusula des­ti­nada a impe­dir expor­ta­ci­ons indi­rec­tes a regi­ons no auto­rit­za­des per Ale­ma­nya. En aquest cas, alen­teix el que seria el pri­mer envi­a­ment de tancs d’un soci euro­peu a Zelenski.

L’afer torna a col·locar Berlín sota la sos­pita de “com­pli­ci­tat” amb Mos­cou o pot­ser de tenir por de les ame­na­ces de represàlies del Krem­lin a qui ajudi mili­tar­ment Zelenski.

“Només els Estats Units apor­ten més arma­ment [que Ale­ma­nya]. Estem sub­mi­nis­trant munició, sis­te­mes anti­a­e­ris, míssils defen­sius i estem donant ins­trucció mili­tar als ucraïnesos”, va dir Scholz des de la capi­tal litu­ana, Vílnius, on es va reu­nir amb els líders de les tres repúbli­ques bàlti­ques –Letònia i Estònia, a més de Lituània.


Líders bàltics


La tro­bada de Scholz amb els líders bàltics impli­cava una con­fron­tació entre els socis més “dis­po­sats” a con­tri­buir a la defensa ucraïnesa i la timi­desa o gar­re­pe­ria que, a ulls dels matei­xos ale­manys, repre­senta el can­ce­ller. Ale­ma­nya ha enviat al país en guerra tota mena d’arma­ment defen­siu –sis­te­mes anti­a­e­ris i vehi­cles blin­dats– i ha auto­rit­zat l’envi­a­ment de tancs del tipus Gepard. El govern de Scholz anun­cia, a més, sub­mi­nis­tra­ments indi­rec­tes per la via d’un ter­cer país, però aques­tes ope­ra­ci­ons no s’han con­cre­tat encara.


La res­pon­sa­bi­li­tat directa recau sobre la minis­tra de Defensa, Chris­tine Lam­brecht, soci­al­demòcrata com Scholz. Als mit­jans se l’ano­mena la minis­tra “des­ga­nada”, perquè no se sap ben bé si és man­drosa de mena o no acaba d’encai­xar en la feina que li toca­ria fer. Scholz exhi­beix cada cop que pot la par­tida de 100.000 mili­ons d’euros apro­vats pel seu govern –i amb el suport par­la­men­tari de l’opo­sició con­ser­va­dora– a la reno­vació de les for­ces arma­des ale­ma­nyes.

Però tot això ser­veix de poc enmig de la imme­di­a­tesa des­truc­tiva russa. La popu­la­ri­tat de Scholz cau set­mana rere set­mana en els son­de­jos ale­manys, men­tre puja la dels seus dos minis­tres “estre­lla”, la titu­lar d’Exte­ri­ors, Anna­lena Baer­bock, i el d’Eco­no­mia i Clima, Robert Habeck, tots dos dels Verds i tots dos exem­ple de capa­ci­tat de tre­ball.

A Habeck cor­res­pon, per qüesti­ons de com­petència del seu minis­teri, auto­rit­zar quan sigui el moment l’expor­tació dels Leo­pard 2. La pre­si­denta de la Comissió del Par­la­ment, Mari-Agnes Strack Zim­mer­mann, va exi­gir-li ahir que les auto­ritzés “per la via ràpida”. Strack Zim­mer­mann per­tany al Par­tit Libe­ral (FDP), el ter­cer soci de Scholz. Des de l’inici de la guerra, aquesta vete­rana en l’àmbit par­la­men­tari ale­many s’ha des­ta­cat per les suc­ces­si­ves cri­des al can­ce­ller a afa­nyar-se a actuar en defensa d’Ucraïna i a sub­mi­nis­trar-li l’arma­ment que neces­si­ten.

Els pro­nun­ci­a­ments o les crítiques a la len­ti­tud de Scholz van esten­dre’s a l’opo­sició con­ser­va­dora. “A Madrid sem­bla que han entès abans que a Berlín la gra­ve­tat de la situ­ació [a Ucraïna]”, va dir el pre­si­dent del grup par­la­men­tari con­ser­va­dor, Johann Wadep­hul.

Merkel critica el “brutal atac al dret internacional”


“És un atac brutal al dret internacional injustificable”, va dir ahir l’excancellera alemanya Angela Merkel sobre la guerra d’Ucraïna, en la primera entrevista des que va deixar el poder. Va admetre que es venia a venir, sobre les advertències dels serveis secrets dels EUA els seu últims mesos com a cancellera. Però el problema és que no va poder “crear una arquitectura de seguretat” per evitar-ho, un problema que probablement la va acompanyar en els seus setze anys al poder.


Merkel, des de l’escenari de l’històric Berliner Ensemble, el teatre que va fundar Bertolt Brecht, i entrevistada per un dels seus periodistes “de capçalera” –Alexander Osang, de Der Spiegel–, va respondre durant una hora i mitja a qüestions referides principalment a Ucraïna i la seva relació personal amb Putin. Tenia al davant un públic clarament amable, que aplaudia amb complicitat qualsevol frase de l’excancellera i l’escoltava amb respecte. Era una Merkel en estat pur, que expressava un cop rere l’altre la seva “confiança” en el govern del seu successor, Olaf Scholz, i que no semblava tenir pressa a marxar. Va demostrar que continua en actiu. Cal esperar que la següent entrevista sigui menys amable i que se li plantegi de debò la pregunta que cou més ara mateix: per què va deixar créixer, com ho va fer, la dependència energètica d’Alemanya de Moscou o per què no la va tallar, a tot estirar, amb l’annexió de Crimea, el 2014.

jueves, 2 de junio de 2022

Los daneses, también

 

Dinamarca diu sí a la defensa europea, empesa per la por nòrdica a Putin

 Més del 60% es pronuncien en referèndum a favor de la plena integració

 Suècia i Finlàndia continuen pendents del bloqueig turc a l’ingrés a l’OTAN