lunes, 23 de marzo de 2015

Mediática dispareja

Tsipras, a la cova del llop alemany




Merkel i Tsipras parlant en una trobada informal a Brussel·les el febrer passat Foto: ACN.
Alexis Tsipras, l'esquerrà i primer ministre grec, finalment a la cancelleria d'Angela Merkel, la líder identificada com a representació física del Diktatalemany: aquest és l'escenari més esperat, en el context polític de la zona euro, des que Syriza va guanyar les eleccions a Grècia, al gener passat, després d'una campanya enfocada contra Alemanya, com a font de tots els mals de la Grècia rescatada, però amb un deute impagable.
Dos mesos després d'aquella victòria, i uns pocs dies després de la trobada a Brussel·les entre Tsipras i els grans de la UE, el primer ministre grec es trobarà de nou avui amb la cancellera, aquest cop sense la presència de tercers –com el president de la Comissió Europea, Jean-Claude Juncker, o el president francès, François Hollande– que li puguin fer de para-xocs.
Serà un escenari amb molts factors de risc. D'una banda, les incògnites sobre el deute grec i el paquet de reformes estructurals que el ministre de Finances grec, Iannis Varufakis, prepara a Atenes per mirar d'acontentar tothom: el ciutadà grec i els socis europeus de qui depenen les injeccions de liquiditat que necessita Grècia. De l'altra, les reparacions de guerra que Atenes espera de Berlín des de la postguerra i que, fins ara, han anat quedant bloquejades en diferents acords, dels anys 60 fins a la reunificació alemanya, que Grècia no dóna per concloents i Alemanya sí.
A aquests fronts s'hi afegeixen la desconfiança mútua i el foc creuat entre els mitjans grecs i els
alemanys, que han convertit Merkel en l'enemic número u del ciutadà, d'una banda, i Grècia en la butxaca sense fons del contribuent alemany, de l'altra.

I, un altre element de risc, la por de la família conservadora europea que un èxit postelectoral de Grècia, en el sentit d'un alleujament de la seva crisi, pugui precipitar altres victòries agermanades entre l'esquerra europea.
És, sens dubte, casualitat que la primera visita de Tsipras a Berlín sigui l'endemà de les eleccions andaluses, primer capítol de l'any electoral a l'Estat espanyol que ha de conduir a les generals en què Rajoy es jugarà la reelecció. Serà difícil que a la conferència de premsa de Tsipras amb Merkel puguisuggerir-se aquesta qüestió. Però la simple imatge del líder de Syriza somrient mentre saluda Merkel serà susceptible d'interpretacions postelectorals intencionades.
També serà difícil, però no descartable, que Merkel obri la mà en la qüestió de les reparacions de guerra. Evidentment, no en format de reconeixement d'indemnitzacions multimilionàries per les víctimes individuals i les destrosses col·lectives de l'ocupació, però, potser, un reconeixement moral o algun gest d'acostament entorn del crèdit que els nazis van arrencar a Grècia, com a “despeses d'ocupació”. Un crèdit que va servir al Tercer Reich per pagar-se no només l'ocupació d'aquest país, sinó també les campanyes als Balcans i a l'Àfrica. Si Atenes ha de fer front als crèdits presents, Alemanya no pot deixar sense pagar els del passat, apunten ara polítics i experts alemanys.

domingo, 22 de marzo de 2015

Antipódicas estrellas



Merkel y Tsipras, ante un arriesgado y mediático estreno bilateral

Gemma Casadevall

Berlín, 22 mar (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro griego, Alexis Tsipras, mantienen mañana su primer encuentro bilateral en Berlín, una cita arriesgada y altamente mediática, en medio de los abismos que separan a ambos países y las hostilidades entre sus respectivas filas. 
Si estuvieran en periodo electoral, a Merkel podría tentarle desempeñar el papel de anfitriona inflexible - más de la mitad de los alemanes son partidarios del "Grexit" o salida de Grecia del euro -, mientras que a Tsipras le correspondería atacar el presunto "austericidio" impuesto desde Berlín. 
Ni la líder alemana ni su homólogo griego están presionados por las urnas y sí, en cambio, por la necesidad de mostrar cierto ánimo conciliador, mientras Atenas concreta las reformas que se ha comprometido a presentar a sus socios en los próximos días. 
Son muchos los frentes abiertos entre dos países y dos líderes casi en las antípodas uno de otro: a un lado, la conservadora Merkel, al frente de la primera economía europea desde 2005; al otro, el primer ministro del país más debilitado de la zona euro, en el poder desde hace dos meses y al frente de la izquierdista Syriza. 
Sin embargo, parecen condenados a entenderse, aunque sea para paliar la confrontación directa representada en las últimas semanas por sus ministros de Finanzas, Wolfgang Schäuble y Yanis Varufakis. 

El gran foco de tensión de la cita es, evidentemente, la deuda griega -y la perspectiva de un tercer rescate que en Alemania se da por seguro-, a lo que se suman las compensaciones que Atenas exige a Berlín por los estragos de la ocupación nazi. 
El primero afecta a toda la zona euro, aunque Alemania lo perciba como algo propio, por ser el primer contribuyente a un rescate que sube a 240.000 millones de euros. El segundo es de orden bilateral. 
Ambas cuestiones son omnipresentes desde hace semanas en los medios alemanes, en forma de titulares incendiarios contra Grecia, en la prensa popular, o más elaborados, pero igualmente hostiles, en el resto. 
El semanario "Der Spiegel" añadió leña al fuego este fin de semana, con un montaje en su portada de Merkel rodeada de oficiales nazis junto a las ruinas de la Acrópolis y aludiendo a los recelos de los socios de la UE a los "superpoderes" de Alemania. 
Los medios apuntan a diario contra Atenas, el ciudadano es partidario de la salida griego de la zona euro y la desconfianza hacia Atenas afecta no solo a los conservadores de Merkel, sino también a sus socios de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD). 
"Sólo puede haber nuevas ayudas a Grecia si se compromete de verdad a resolver sus problemas" con un paquete de reformas "absolutamente transparente", afirmó hoy el jefe del grupo parlamentario del SPD, Thomas Oppermann, también en "Der Spiegel". 
Tsipras afirmó el viernes que no hay un problema de liquidez en su país, pero hoy mismo el conservador "Frankfurter Allgemeine" afirmaba, citando a fuentes de la Comisión Europea, que al país se le acabará el dinero el 8 de abril. 
Éste es el panorama que espera a Tsipras, tras su reunión del jueves en Bruselas con Merkel y el presidente francés, François Hollande, así como los del Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE), el Eurogrupo y el Consejo Europeo. 
No cabe esperar grandes anuncios en lo que respecta a la deuda, aunque sea por cautela y tras las quejas de algunos socios excluidos de esa cita de Tsipras en Bruselas. 
Nada impediría, en cambio, un gesto conciliador respecto a las reparaciones de guerra, una cuestión que divide a Atenas y Berlín desde hace décadas y que ahora cobró fuerza, al aprobar el Parlamento griego la creación de una comisión para evaluar esas reclamaciones. 
Alemania da el asunto por cerrado, en virtud de los acuerdos suscritos en 1953 en Londres con varios países y, ya en 1990, con el Tratado "2 + 4" - entre las dos Alemanias y las potencias vencedoras de la II Guerra Mundial - que posibilitó la reunificación del país. 
Grecia argumenta que los acuerdos de la postguerra incluían una moratoria revisable hasta la firma de un Tratado de Paz - que no llegó a firmarse nunca - y que en los de 1990 no estuvo presente. 
En el "no" de Berlín han aparecido grietas y opiniones de expertos y políticos a favor de una "reparación moral", sobre todo en lo que respecta al crédito que los nazis arrancaron del Banco de Grecia, bajo el concepto de "gastos de ocupación" y ahora subiría, según "Spiegel", a 11.000 millones de euros. EFE 
gc/jgb 
(audio)

viernes, 20 de marzo de 2015

Yanis no controla


La "peineta" de Varufakis, un embrollo delator de muchos prejuicios

Gemma Casadevall


Berlín, 20 mar (EFE).- La presunta "peineta" a Alemania del ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, ha derivado en un embrollo viral plagado de versiones contradictorias, revelador de los prejuicios entre Berlín y Atenas y de los riesgos de la incontinencia informativa.
El término inglés "fake" -"montaje" o "falsificación"- persigue al ministro heleno en las redes -como la etiqueta #Varoufake- desde que el domingo pasado la televisión pública alemana ARD emitió una entrevista con él, por supuesto en horario de máxima audiencia.
La conversación de una hora y a cuatro bandas -el moderador y tres tertulianos alemanes en el estudio, más Varufakis en conexión desde su casa en Atenas- no dio para mayores titulares, pero la imagen del ministro con el dedo anular alzado en un vídeo alcanzó un impacto planetario.
En directo, el propio Varufakis abrió la polémica al calificar de "fake" esa imagen, captada en una conferencia pronunciada en Zagrev en 2013 y en que el entonces experto analista consideraba que Grecia debería haberse declarado en bancarrota en 2010.
El moderador, Günther Jauch -un rostro popular en Alemania, procedente del concurso "¿Quién quiere ser millonario?"-, se comprometió a comprobar la queja de su entrevistado y la ARD se dio prisa en hacerlo para rehabilitar su imagen de televisión seria.
El lunes, Jauch ratificó la veracidad de la escena, aunque para entonces la prensa popular -encabezada por el "Bild", medio hostil a Grecia y los rescates-, ya había aprovechado para redoblar sus descalificaciones a Varufakis, sin esperar pruebas.
Ningún bando parecía dispuesto a soltar su pieza: ni los tabloides, apuntalando la controversia en torno al político, ni el ministro griego, insistiendo en su versión de que todo fue un montaje.
En paralelo subió también de tono el disenso político entre Berlín y Atenas y el titular alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, acusó al Gobierno de Alexis Tsipras de no tener hoja de ruta y de no decir la verdad.
El jueves, otro canal de la televisión pública, ZDF-Neo, añadió confusión al caso por vía de uno de sus cómicos, Jan Böhmernann, quien se atribuyó la "autoría" de la manipulación de las ya famosas imágenes del dedo en alto.
Se trataba de una falsa confesión, lo que no debería haber engañado a nadie siendo que Böhmernann se dedica a la sátira y que ese mismo canal había difundido poco antes un vídeo caricaturizando la envidia de la austera Alemania hacia el seductor Varufakis.
La cadena ZDF aclaró horas después que todo era una broma, pero para entonces las redes sociales -y los digitales de medios de todo el mundo- ya habían difundido la teórica y nueva verdad sobre el entuerto.
Incluso Varufakis se preguntó a través de su cuenta en Twitter si recibiría las disculpas de la televisión alemana por el vídeo "manipulado".
Muchos de esos poderosos medios mantuvieron como buena la versión del cómico, sea porque no les llegó la rectificación, sea porque para entonces habían dado por muerta la historia de la peineta, presunta o no.
No es probable que "Bild" se retracte nunca del adjetivo de "mentiroso" que dedicó, sin esperar verificaciones, a Varufakis, como tampoco del de "codicioso" para el pueblo griego, en alusión a los sucesivos rescates recibidos, pese a que ello le costó una reprimenda de la Asociación de la Prensa Alemana.
En medio del embrollo, algunos medios, como "Der Spiegel", difundieron la transcripción completa de la intervención de Varufakis de 2013, en que comparaba la Grecia de 2010 con la Argentina que dijo no al Fondo Monetario Internacional.
Más allá de los intentos clarificadores de unos o la confusión generada por la sátira, va a ser difícil que Alemania llegue a borrar de sus cronologías de "peinetas" famosas la de Varufakis, sea cierta o no.
En esa lista está el dedo anular alzado que le mostró el internacional alemán Stefan Effenberg al público en el Mundial de 1994, que le costó su expulsión de por vida de la selección alemana.
El de Effenberg es el precedente más célebre de una "peineta" que fue castigada con rigor, en un país donde la hostilidad mediática hacia Grecia no es exclusiva de los tabloides, sino que está presente también en los medios calificables de serios. EFE

Bildergebnis für varufakis
gc/nl/si

jueves, 19 de marzo de 2015

Dulce hogar para Draghi


L'euro estrena casa enmig del caos



Barricada feta amb foc en la protesta anticapitalista d'ahir davant la nova seu del BCE Foto: KAI PFAFFENBACH / REUTERS.
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Uns dos-cents ferits –entre policies i manifestants–, cotxes privats o policials convertits en cendres, contenidors incendiats i una violència que va tirar per terra les previsions de les autoritats de Frankfurt: aquest era el panorama de la capital financera continental, el matí programat per a la inauguració de la nova seu del Banc Central Europeu (BCE). Un edifici marcat per dues torres imponents, que ha costat 1.300 milions d'euros –el doble del previst– i que en lloc de simbolitzar la solidesa de la moneda única representa, si més no per a les desenes de milers de manifestants arribats de tot Europa, l'austericidi i la dictadura del capital sobre el ciutadà.
És clar que no és el moment més dolç del BCE, amb l'euro en condicions de feblesa persistent i amb la paraula “Grexit” –sortida de Grècia de l'euro– planant sobre la zona euro.
La seu del BCE, al districte est de Frankfurt, funciona de fet des de fa prop d'un any, però a Mario Draghi, el president del BCE, li va correspondre fer-ne la inauguració oficial en aquestes circumstàncies adverses. Blockocupy havia convocat l'esquerra de bona part d'Europa a expressar el seu rebuig al BCE. Molt abans de les 11.30, hora de la cerimònia inaugural de Draghi, els governadors dels bancs centrals europeus i la resta de l'aparell de la zona euro, Frankfurt era un camp de batalla.
Grups de manifestants van començar a actuar i els antidisturbis tampoc no es van fer esperar. Van començar les càrregues gairebé de matinada, mentre els bombers demanaven per Twitter que, com a mínim, se'ls deixés fer la feina.
Com si no estigués prou clar que el BCE i el carrer viuen en mons paral·lels, Draghi va procedir a la seva cerimònia amb el seu rostre impassible de sempre. Va agrair els esforços policials per protegir la nova “casa de l'euro”, i va defensar tot seguit que el culpable de la crisi no és el BCE. “Hi ha qui pensa, com alguns manifestants, que el problema és que fem poc. Altres creuen, com les formacions populistes, que fem massa i que s'han de renacionalitzar les polítiques econòmiques”, deia Draghi.
Força imprevista
A l'expressió violenta del rebuig cap al BCE van seguir hores de certa tranquil·litat, mentre els portaveus de Blockocupy –entre ells, l'eurodiputat de Podem Miguel Urbán– es distanciaven dels radicals, potser espantats pels estralls causats. El moviment anticapitalista feia mesos que preparava la convocatòria, que volia acolorida i sorollosa, però pacífica. Que hi hauria radicals antisistema barrejats amb els manifestant, es preveia. Però no que aconseguirien imposar-se al poderós contingent policial desplegat a Frankfurt.
Poc després va començar la manifestació, que va aplegar més de 20.000 persones. Mentrestant, la policia reforçava els seus dispositius per fer front a una possible nova escalada de violència, la nit de dimecres a dijous.

martes, 17 de marzo de 2015

Los gastos de ocupación, 70 años después


Algunas grietas en el no alemán a las reparaciones que exige Grecia

Gemma Casadevall


Berlín, 17 mar (EFE).- El "no" oficial de Alemania a indemnizar a Grecia por los crímenes nazis topa con la opinión extendida entre los expertos de que ese capítulo no está cerrado, mientras desde el ámbito parlamentario se recomienda una "reparación moral" a Atenas. 
"El Gobierno alemán se aferra a que la cuestión está jurídica y políticamente zanjada, pero sabe que no es así. Hay muchos apartados que no se cerraron o se cerraron mal. No tiene sentido seguir ignorándolo", apuntaba estos días Eberhard Rondholz, autor de varios libros sobre la cuestión, a medios extranjeros. 
La reciente decisión del Parlamento de Atenas de crear una comisión para plantear una eventual reclamación formal a Berlín coincide con los cruces de reproches y salidas de tono entre sus ministros de Finanzas, el alemán Wolfgang Schäuble y el griego Yanis Varufakis, a propósito de la inmensa deuda de Grecia.






Para Rondholz, es importante que ambas partes separen las deudas pendientes de sus disensos actuales, que se abra una negociación sin cifras desorbitadas -en Grecia se había hablado de 162.000 millones de euros, la mitad de su deuda- y centrada en lo más viable. 
La opinión de este autor -con un alto grado de empatía hacia Grecia- coincide con la de otros expertos más decantados hacia la parte alemana, como el historiador Hans Günter Hockerts. 
En ese mismo sentido se pronuncian voces del ámbito político, partidarias de abordar una cuestión que inevitablemente pesará sobre la primera gran cita bilateral entre la canciller Angela Merkel y el primer ministro griego, Alexis Tsipras, el próximo lunes, en Berlín. 
Desde el cogubernamental Partido Socialdemócrata (SPD), Gesine Schwan -candidata en dos ocasiones a la presidencia del país- apostó por atender las reclamaciones por responsabilidad histórica. 
"Hay que reconocer la terrible injusticia cometida con Grecia", apuntó Schwan, en "Der Spiegel" y abundando en una opinión que hasta ahora defendían las opositoras La Izquierda y Los Verdes. 
El vicepresidente del SPD, Ralf Stegner, admitía que hay muchos aspectos que no pueden darse resueltos desde el punto de vista del derecho internacional, respecto a un país que fue especialmente castigado por la ocupación y que percibió, en virtud de los acuerdos globales de la posguerra, el equivalente a 58 millones de euros. 
El nazismo masacró la población civil griega, arrasó con sus infraestructuras y, además, arrancó de Grecia un crédito forzoso de 476 millones de marcos del Reich por "gastos de ocupación". 
Para Rondholz, conviene que ambas partes diferencien entre estas categorías de injusticias o atrocidades perpetradas bajo el nazismo, de las cuales el crédito forzoso es el jurídicamente más viable. 
El valor actual de esa deuda se estima en cifras que van de los 11.000 millones de euros -"sin intereses", apunta Rondholz- a la mitad, en las evaluaciones difundidas estos días por Hockert. 
Pendiente de indemnizar están los judíos de Tesalónica -con 50.000 miembros antes de la ocupación y actualmente apenas 2.000-, que pagaron a los nazis 3.000 millones de dracmas a cambio de no ser empleados como trabajadores forzosos y que acabaron deportados. 
El destino de éstas y otras víctimas civiles del nazismo merecen, cuando menos, una negociación y no la mera respuesta ritual del oficialismo alemán de que todo quedó cerrado con el Tratado "2 + 4" de 1990 entre las dos Alemanias -occidental y oriental- y las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial (Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la URSS). 
Entre los suscriptores no estuvo Grecia y el argumento de Berlín de que este país "bendijo" el Tratado se limita, según Rondholz, a que Atenas expresó su satisfacción por un acuerdo que posibilitó la reunificación, pero que no incluyó la renuncia a sus reclamaciones. 
Los anteriores compromisos que sí implicaban a Grecia, firmados en Londres en 1953 y complementados en posteriores acuerdos en los 60, incluían una moratoria a las reparaciones, revisable cuando Alemania suscribiera un tratado de paz, lo que nunca se llegó a ocurrir porque el "2 + 4" evitó a propósito ese término. 
Berlín teme que abrir ese capítulo precipitaría un alud de otras reclamaciones, pero tanto Rondholz como Hockert apuntan al modelo empleado para otro tipo de indemnizaciones tardías, las aprobadas en 2000 para los supervivientes entre los trabajadores forzados. 
Entonces se creó una fundación que gestionó esos pagos, compartidos entre fondos públicos y de los consorcios que utilizaron mano de obra esclava, que evitó el Estado un precedente jurídico. 
Esa se percibe como fórmula viable para las reclamaciones griegas que, recuerda Rondholz, no se inventó ahora Tsipras, sino que ya las plantearon sus antecesores, incluido el conservador Andonis Samarás. EFE 
gc/rz/jac

jueves, 12 de marzo de 2015

El pasado que no nos abandona


Las reclamaciones griegas a Alemania, algo más que una provocación de Syriza

Gemma Casadevall

Berlín, 12 mar (EFE).- El Gobierno de Angela Merkel reaccionó a la reclamación griega de reparaciones de guerra afirmando que el capítulo está cerrado y apremiando a Atenas a centrarse en sus problemas del presente, pero las exigencias pesan sobre Berlín desde mucho antes de la llegada al poder de Syriza. 
"Alemania es muy consciente de su responsabilidad histórica hacia las víctimas del nazismo. Pero el apartado de las reparaciones está jurídica y políticamente cerrado", afirmó el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, horas después de que el Parlamento griego aprobara crear una comisión para plantear sus exigencias. 
La frase del portavoz tenía un aire ritual, idéntico al repetido en las últimas semanas desde la primera reclamación del primer ministro Alexis Tsipras, en cuanto asumió el cargo, y ahora respaldada de forma unánime por la cámara ateniense. 
Hay que dejar de lado los "debates emocionales" y mirar hacia adelante, añadió el portavoz alemán de Finanzas, Martin Jäger, en alusión a las negociaciones iniciadas el 11 de marzo en Bruselas para desbloquear el último tramo del rescate griego, mientras Seibert declinaba comentar la amenaza de Atenas de expropiar bienes alemanes en Grecia. 
El tono de Tsipras hacia Berlín puede ser distinto, pero sus reclamaciones e incluso los potenciales objetos a expropiar -el Instituto Goethe o el Colegio Alemán- no lo son. 
Gobiernos más afines a Berlín, como el del conservador Andonis Samarás, ya las presentaron, también a escala internacional, y la respuesta fue similar a la de Seibert: Alemania ya cumplió con las víctimas del nazismo en virtud de sucesivos acuerdos, desde los años 50 a la actualidad. 
El portavoz de la Cancillería ha repetido una y otra vez su explicación oficial, mientras los periodistas, alemanes y extranjeros, no se conformaban con lo rutinario y preguntaban por qué no se aborda esa cuestión aunque sea tardíamente, como se hizo con los esclavos del nazismo, cuyas indemnizaciones quedaron fijadas en 2000. 
Desde la postguerra y hasta 2013 Alemania ha pagado -según datos del ministerio de Finanzas- 71.000 millones de euros a países que sufrieron la ocupación nazi, al Estado de Israel, a los trabajadores forzosos que el nazismo entregó a su empresariado "amigo" o en concepto de rentas a los confinados en los guetos y otros colectivos. 
Cuando Berlín afirma que ya "cumplió" con Grecia, se remite a los Acuerdos de Londres de 1953 -y sucesivos apéndices siguientes o compromisos globales- con un total de doce países occidentales. 
A Grecia, uno de los países más duramente castigados por la ocupación nazi, le correspondieron 115 millones de marcos (alrededor de 58 millones de euros), mientras que las reparaciones propiamente dichas quedaron en suspenso a la espera de un tratado de paz formal que no se firmó nunca. 
Tras la capitulación del Tercer Reich, Alemania quedó dividida y ocupada por las cuatro potencias aliadas vencedoras: Estados Unidos, Unión Soviética, Reino Unido y Francia. 
En lugar de un acuerdo de paz, en 1990 se suscribió el llamado "Tratado 2 + 4" entre las dos Alemanias y las cuatro potencias aludidas, que posibilitó la reunificación alemana, a lo que siguió la llamada Carta de París con los restantes aliados. 
Grecia se limitó a "tomar en consideración" los términos consensuados, sin llegar ni a presentar alegación ni a suscribirlos, lo que ha generado las sucesivas reclamaciones de Atenas, que hasta ahora nunca prosperaron o toparon con el "no" de Berlín. 
La más fundamentada reclamación griega se centra en el crédito que el Tercer Reich forzó a Atenas a concederle durante la ocupación, de 476 millones de marcos del Reich, y cuyo valor actual estima Grecia en entre 7.000 y 11.000 millones de euros. 
A ese crédito se suman las reparaciones por las masacres nazis -como los centenares de civiles ejecutados por la Wehrmacht en 1944 en Dístomo, a 200 kilómetros de Atenas- y los estragos causados en las infraestructuras, que algunos calculan en 162.000 millones de euros, aproximadamente la mitad de la deuda helena actual. 
Este segundo aspecto tiene pocos visos de prosperar, mientras que el relativo al crédito forzado podría tener más perspectivas de éxito traducido en unos 3.500 millones de euros, según las estimaciones a la baja expresadas por el Gobierno alemán, en respuesta a una interpelación grupo parlamentario La Izquierda del año pasado. EFE 
gc/nl/psh/gd

miércoles, 11 de marzo de 2015

Tröglitz, 2.800 habitantes y un exalcalde

La ultradreta assetja els poders locals



Tröglitz, un poblet de 2.700 habitants del land de Saxònia-Anhalt, a l'est alemany, s'ha convertit en exponent del poder real de la ultradreta, especialment allà on no arriba l'alta política. El protagonista ha estat l'alcalde honorari, Markus Nierth, sense afiliació política, tot i haver fet la seva campanya amb la Unió Cristianodemòcrata (CDU) d'Angela Merkel. L'altre actor ha estat el Partit Nacional Democràtic (NPD), aglutinant dels neonazis, sense escons al Bundestag (Parlament federal) ni tampoc a la cambra regional. L'NPD no té pes parlamentari, està pendent d'una demanda d'il·legalització al Tribunal Constitucional i acumula un munt de sancions per irregularitats comptables que posen en perill la seva supervivència.


Però el seu nom espanta i la convocatòria d'una marxa de neonazis locals, davant la casa de l'alcalde, va determinar Nierth a dimitir. “No vull exposar la meva família a l'espectacle d'un centenar de neonazis davant de casa”, va dir en un comunicat. L'alcalde del poblet de l'est no va intentar mostrar coratge cívic, potser perquè plou sobre mullat o perquè era conscient que a la protecció policial en aquest dia en seguirien molts d'altres d'indefensió. La manifestació neonazi havia estat convocada després que els poders locals donessin llum verd a l'acollida de quaranta refugiats. Un gra de sorra, dins la xifra de 250.000 refugiats que es calcula que rebrà Alemanya aquest 2015 i que han posat els municipis davant la necessitat d'habilitar centres d'acollida.


Mentre a Berlín s'estudia instal·lar-los en escoles, hospitals o fins i tot en noves construccions dins el solar d'un cementeri, a més d'hostals o residències d'estudiants, a Hamburg es parla de fer servir “cases flotants” i a Erfurt de col·locar-los en apartaments de diputats regionals buits. Fins i tot s'ha parlat de rehabilitar els barracons d'un antic camp de concentració nazi. Són moltes les propostes i no totes ben acceptades per l'opinió pública, els futurs veïns dels refugiats o els poders locals. La dimissió de l'alcalde de Tröglitz ha generat reaccions del govern de Merkel –ho han qualificat de “tragèdia per a la democràcia”– i també cronologies d'altres casos “amagats” en la lletra petita de la informació diària. Fa unes setmanes, l'alcalde de la capital de Saxònia-Anhalt, Magdeburg,


Lutz Trümper, socialdemòcrata, va demanar protecció policial després de rebre amenaces de mort amb cartes de “Heil Hitler”. A principi d'any, a un polític de Berlín, Hans Erxleben, de l'Esquerra, li van calar foc al cotxe, teòricament els neonazis. I al desembre, la vicepresidenta del Parlament, Petra Pau, també esquerrana, va rebre amenaces qualificant-la de “rata roja”, després d'intervenir en favor de l'acollida de refugiats a un centre del districte electoral de fa mesos objecte de protestes dels neonazis.



martes, 3 de marzo de 2015

Malheur (personal) en la embajada





Alemania despliega "fuegos artificiales" de arte español

Gemma Casadevall

Berlín, 3 mar (EFE).- Alemania recibirá, desde este 2015 y hasta 2017, una descarga de "fuegos artificiales" de los maestros del arte español, de Francisco de Zurbarán a Joan Miró, pasando por Picasso y Joaquín Sorolla, en un ciclo de exposiciones que recorrerá la geografía alemana, de Berlín a Múnich, entre otras ciudades.
"El Siglo de Oro del arte español será nuestro punto álgido en la próxima temporada, lo que debemos tanto a nuestros fondos de pintura como a las piezas cedidas desde España", explicó a Efe Michael Eissenhauer, director general de los Museos Nacionales de Berlín, en la presentación del ciclo, hoy, en la embajada española.
A la institución que dirige Eissenhauer corresponderá, dentro del ciclo de maestros españoles, mostrar a los grandes del Siglo de Oro español, en la exposición estrella programada para 2016 en la pinacoteca de la capital alemana -la Gemäldegalerie- y que posteriormente viajará a la Kunsthalle de Múnich.
Ahí estarán piezas procedentes del Museo del Prado y otros puntos -"con especial aportación de Valladolid", destacó Eissenhauer-, exponente de una confluencia entre su "pasión personal" por España -y su abultada experiencia de cooperación con museos de la península- y del interés en Alemania por el arte español.
El ciclo arrancó, de hecho, el pasado enero, con una primera exposición en el Bucerius Kunst de Hamburgo titulada "Miró: pintura y poesía", que estará abierto al público en ese museo ciudad hanseática alemana hasta mayo, tras lo cual se expondrá en la Kunstsammlung -Colección de Arte- de Düsseldorf.
"Recorremos ahí el proceso artístico de Miró, su poética y su trayectoria vital, como artista que tuvo como modelo a Picasso, aunque a diferencia de este en lo político fue más bien un conservador", indicó Marion Ackermann, directora del museo de Düsseldorf.
Picasso centrará el siguiente capítulo en el mencionado Bucerius, con una exposición que se abrirá en 2016 y que, en palabras de la directora de ese museo hamburgués, Ortrud Westheider, ofrecerá una panorámica del maestro a través de las múltiples "ventanas" que representó en sus pinturas.
"La exposición se titula 'las ventanas del mundo' y repasamos en ella un objeto que representó en Picasso más que una mera apertura al exterior. Fue un elemento que le acompañó en todas sus fases, como lo hicieron sus musas y sus mujeres reales", apuntó Westheider respecto a su muestra, que estará abierta de febrero a mayo de 2016.
El Siglo de Oro ocupará el próximo año siete espacios de la pinacoteca berlinesa y otros tantos en su siguiente estación de Múnich; Miró está ya en Hamburgo y luego irá a Düsseldorf, mientras que las ventanas de Miró se extenderán en el museo hanseático.
El "despliegue de fuegos artificiales de arte español", como lo definió el presidente de la Fundación del Patrimonio Artístico Prusiano, Hermann Parzinger, en la presentación de la embajada, no se queda únicamente en los nombres más conocidos del arte español.
En octubre del presente año, el Museum Kunstpalast de Düsseldorf ofrecerá la primera retrospectiva que se dedica en Alemania a Zurbarán, "prácticamente un desconocido en este país", indicó el director del museo, Beat Wismer.
Las obras proceden principalmente del Thyssen-Bornemisza de Madrid, para una muestra que es una coproducción entre el museo español y el alemán, aunque con cesiones de otras casas, como el mismo Prado, el Museum of Art de Nueva York y la pinacoteca de Múnich.
"Algunas de las piezas que expondremos no se han exhibido apenas, ni siquiera en España, y son estreno absoluto en Alemania", indicó Wismer, quien destacó que, junto a la obra de Zurbarán padre se exhibirán otras de su hijo, Juan de Zurbarán.
El otro "desconocido" del público alemán incluido en el ciclo es Joaquín de Sorolla, en la Kunsthalle de Múnich desde marzo a julio de 2016.
"Fue, por excelencia, el maestro de la luz. Los españoles, tienen el privilegio de conocer sobradamente su fascinante obra, asimismo muy celebrada en París o en Estados Unidos. Ahora, por fin, nos llegó el turno a los alemanes", ironizó Roger Diederen, director del museo muniqués, acerca de ese "descubrimiento tardío" para el gran público de Alemania del maestro valenciano. EFE
gc/cat
(vídeo)



viernes, 27 de febrero de 2015

Corderitos


Alemania da luz verde a la prórroga griega como un mal menor para el Eurogrupo

Gemma Casadevall

Berlín, 27 feb (EFE).- El Parlamento alemán -Bundestag- dio hoy luz verde por abultada mayoría a la prórroga a las ayudas a Grecia, tras un debate que reflejó los recelos en las filas de Angela Merkel hacia Atenas y donde primó la consideración de que ese tiempo adicional que se da a Atenas es un mal menor para el Eurogrupo.
La propuesta a favor de la prórroga, defendida por el gran defensor de la austeridad y ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, obtuvo 542 votos a favor -procedentes tanto de la coalición de gobierno como de la oposición- frente a 32 en contra y 13 abstenciones -el llamado voto rebelde conservador-.



Por primera vez, en lo que ha sido la historia de las votaciones en el Bundestag a los programas de rescate a Grecia, hubo un apoyo cerrado de los opositores La Izquierda y Los Verdes, mientras que el reducto rebelde procedió de la Unión Cristianodemócrata de Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU).
El plenario se había abierto con una intervención de Schäuble, quien sintetizó su propia desconfianza hacia el Gobierno liderado por Syriza y el rechazo de esa disidencia interna en su frase inicial: "Entiendo que para nadie es fácil aprobar esa prórroga".
No se trata de nuevas ayudas, insistió el ministro, sino de aprobar una prórroga de cuatro meses para que pueda concluir "con éxito" el programa en curso y que se apuntala en el compromiso expreso del nuevo Gobierno griego a respetar "y cumplir sus términos".
Schäuble aludió al resultado electoral que colocó a Syriza en el poder -"el pueblo griego se pronunció claramente"- y al precepto democrático del respeto a ese voto, para aludir a continuación a las discusiones generadas, "antes y después de los comicios", hasta que se llegó al acuerdo entre Atenas y el Eurogrupo.
Al margen de la intervención del ministro, el debate estuvo marcado por las expresiones de desconfianza hacia el ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, procedentes de la CDU/CSU, pero también del cogubernamental Partido Socialdemócrata (SPD).
Hubo así intervenciones -de quienes anunciaron el no y también de quienes iban a respaldarla por el principio del "mal menor"- en las que se mezclaron las acusaciones de populismo hacia el nuevo Gobierno de Atenas con expresiones que reflejaban una desconfianza endémica hacia las posibilidades de Grecia de responder a sus compromisos.
También estuvo muy presente, en repetidas alusiones de los parlamentarios, la campaña lanzada por el popular diario "Bild", en la que se invita a los lectores a enviar sus selfis con un "no" a las ayudas a Grecia.
La iniciativa del tabloide fue criticada por la Asociación de la Prensa, que la calificó de difamatoria hacia el ciudadano griego -al que se califica de "codicioso", sin más-, y fue asimismo esgrimida por La Izquierda y Los Verdes como exponente del populismo emanado de un medio tradicionalmente afín a la CDU.
Se sucedieron así las confrontaciones entre las filas gubernamentales y la oposición -a destacar ahí los esfuerzos de ecuanimidad de los Verdes, que criticaron también una caricatura publicada por la revista de Syriza con Schäuble en uniforme nazi-.
Pero, por encima a la aprobación de esa prórroga o los rechazos políticamente correctos a la campaña de "Bild", se evidenció la desconfianza extendida entre las filas gubernamentales hacia las posibilidades reales de Grecia de hacer frente a su situación.
No solo se cuestionó cómo afrontará Atenas su financiación hasta que se hagan efectivos los desembolsos del Eurogrupo -a finales de abril-, sino también la posibilidad de que acabe necesitándose un nuevo rescate, en junio, lo que en medios alemanes se da por seguro y que se calcula ascenderá a 20.000 millones de euros.
Desde 2010 se han destinado a los distintos paquetes de ayuda a Grecia un total de 240.000 millones de euros, de los cuales 55.000 millones procedieron de Alemania.
Ahora llegó el momento de que Atenas "empiece a cumplir", fue una de las frases recurrente del debate, en distintos oradores de la CDU, la CSU y el SPD.
La votación de hoy era uno de los pasos a superar por la prórroga griega, tras obtener la aprobación del Eurogrupo, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que en Alemania, como en otros países de la UE, tales decisiones deben someterse al voto del Parlamento. EFE
gc/ah

viernes, 20 de febrero de 2015

Merkel no traga


El club dels incrèduls



Els qui preparaven per avui el titular “Atenes evita el Grexit” van haver de canviar d'idea. Els qui es pensaven que els xicots terribles grecs –el primer ministre, Alexis Tsipras, i el seu home de Finances, Iannis Varufakis– en tindrien prou amb una primera baixadeta de pantalons, també: Alemanya no es conforma amb somriures i encaixades de mans diplomàtiques, vol garanties. Ja n'hi ha prou de fer veure que ens empassen les promeses de mal pagadors, que ara ja ni tan sols juguen a fer veure que són polítics assenyats, sinó que volen tenir un peu a cada banda: l'un, a la dels esquerrans disposats a complir la promesa electoral de posar fi a l'austericidi alemany; l'altre, a la dels qui, en situació extrema, fan cara de penedits i demanen una ampliació del crèdit.

Wolfgang Schäuble, el ministre de Finances alemany i quinta essència de l'austeritat, no va tenir miraments ahir. Polític sense complexos, va dir un nein clar i alemany, quan tot Brussel·les semblava a punt de segellar un salvament fins i tot sense arribar a l'ultimàtum. Queda en peu la reunió de l'Eurogrup d'avui i, a més, l'última paraula al sí o al no de la proposta grega la diran els donants de la zona euro, amb Alemanya –primer donant– al capdavant. Varufakis va precipitar-se si va arribar a creure que enviant la seva proposta havia guanyat la batalla. “La carta de Varufakis no aporta cap solució substancial“, deia la resposta, en format minimalista, de Schäuble. Atenes ha de redactar millor el seu escrit. I deixar clar si accepta o no les regles del joc.

“Grècia està en posició d'insolvència des de fa cinc anys. Si aleshores hagués deixat la zona euro, hauria tingut possibilitats de regenerar-se”, va dir ahir Hans Werner Sinn, president de l'institut econòmic Ifo i tertulià molt mediàtic. Sinn és una persona acostumada a deixar anar consignes políticament incorrectes o populistes, i font d'inspiració dels euroescèptics. Sinn dóna a Varufakis la raó, en relació amb el rebuig de les receptes emprades fins ara: “Els crèdits que ha rebut Grècia s'han disparat en cinc anys dels 50.000 milions d'euros als 250.000 milions i l'atur, en canvi, s'ha duplicat.”

Fa cinc anys no es va produir el Grexit que ara veu Sinn com la millor solució. Schäuble no vol perdre el temps amb especulacions del que hauria estat millor, sinó que vol termes clars d'Atenes. El nein de Schäuble, el gat escaldat alemany, va sacsejar les borses, la cotització de l'euro i, també, la coalició de Berlín. Sigmar Gabriel, cap del Partit Socialdemòcrata (SPD) i ministre d'Economia, va deixar clar el seu malestar amb la resposta de Schäuble a Varufakis. “No ens hem de precipitar a l'hora de dir sí o no: cal seguir negociant”, va dir Gabriel.

La divisió interna en la coalició de Merkel sobre Grècia evidencia el que pot passar a escala europea: l'escissió entre els qui aposten per la flexibilitat, com ara París i Roma, i els qui insisteixen en les regles contractuals. Ahir el no més sonor venia de Berlín, però Madrid, Lisboa i altres víctimes de l'austericidiavalen que no es pot perdonar a Atenes allò que no se'ls ha perdonat a ells. L'Eurogrup té programada per avui una altra nit dramàtica. Schäuble està més avesat a les maratons de la zona euro que el nou col·lega grec. I ni tan sols no ha d'acabar avui aquest capítol del drama grec. Schäuble sap que la data final és el 28 de febrer. Si aleshores no hi ha hagut entesa, Grècia serà insolvent
.

sábado, 14 de febrero de 2015

Ende gut


Latinoamérica arrasó en la Berlinale, que dio su Oro político al iraní Panahi

Gemma Casadevall




Berlín, 14 feb (EFE).- Latinoamérica arrasó hoy en la Berlinale, con osos de plata tanto para dos grandes del cine chileno, Pablo Larraín y Patricio Guzmán, como para el debutante guatemalteco Jayro Bustamante, y con un Oso de Oro con sabor político para el iraní Jafar Panahi, ausente por imperativo de Teherán.
El jurado, presidido por el director estadounidense Darren Aronofsky y con la cineasta peruana Claudia Llosa entre sus miembros, hizo honor al compromiso del festival con el cine que incide en los conflictos de este mundo con un palmarés marcado por las denuncias contra las injusticias o la impunidad.
"Taxi" ganó el Oso de Oro con un alegato, disfrazado de amable comedia, contra la represión que sufren creadores como el mismo Panahi, inhabilitado por Irán, y convertido en taxista ocasional que recoge las opiniones de sus compatriotas.
Era un reconocimiento a un viejo conocido del festival -estuvo presente en la competición en 2011, con "Offside", y en 2013 con "Courtain Close-, con una película irónica, sencilla, de guion impecable, que saca partido de las restricciones impuestas.
"El Club", dirigido por Larraín, ganó el Oso de Plata, Premio Especial del Jurado, con un filme que retrata la impunidad de una iglesia obstinada en lavar de puertas para adentro pecados tales como la pederastia o la complicidad con torturadores, entre otras atrocidades.
Le siguió en el palmarés Guzmán, con el documental "El botón de nácar", Plata al mejor guion con un filme que se abre en el desierto de Atacama y discurre hacia el sur, en la Isla de Dawson, cementerio tanto para los indígenas que casi exterminó el colonialismo como para los desaparecidos de la dictadura de Augusto Pinochet.
El cine de corte indígena era un eje temático de la 65 edición de la Berlinale y Bustamante, al frente de su primer largometraje y también la primera película de Guatemala a competición en el festival, obtuvo el premio Alfred Bauer con "Ixcanul".
Chile acudía a Berlín con dos nombres de peso, dispuesto a refrendar el buen momento de su cinematografía y logró con creces su objetivo. El debutante guatemalteco obtuvo un premio instituido en memoria del fundador del festival para distinguir la apertura de nuevas perspectivas en el cine.
Los tres filmes latinoamericanos a competición cazaron así su Oso berlinés, pero los premios a América Latina no se quedaron en la sección oficial, ya que la mexicana "600 millas", dirigida por Gabriel Ripstein y exhibida en Panorama, obtuvo el premio a la mejor opera prima de la Berlinale.
El resto del palmarés fue de una coherencia casi histórica, en un festival en que, a veces, los jurados han repartido premios algo incomprensibles.
Los osos a las mejores interpretaciones fueron para Charlotte Rampling, excelente en el papel de esposa desgastada en el filme "45 Years", de Andrew Haigh, mientras que el correspondiente al mejor actor fue, como no podía ser de otro modo, para su marido en la cinta, Tom Courtenay.
En lo que respecta a la Plata al mejor director, lo compartieron, ex aequo,  el rumano Radu Jude y la polaca Malgozata Szumowska, con las películas "Aferim" y "Body", respectivamente, ambas exponentes del buen cine de bajo presupuesto procedente del este europeo.
La alemana "Victoria", de Sebastian Schipper, estaba entre las favoritas como exponente de un nuevo lenguaje cinematográfico, en un filme rodado en una sola secuencia, en que la cámara sigue a una muchacha española -la actriz Laia Costa- por la noche berlinesa.
La película obtuvo un Oso de Plata a la aportación artística por el singular movimiento de la cámara del filme, premio que se complementa con otros dos de los jurados independientes del festival -el "Guild" a la creación artística y el de los lectores del diario "Berliner Morgenpost".
Tras la ceremonia de entrega de los premios, la Berlinale dedicará una jornada adicional, mañana, al "Día del Espectador", consagrado al público y según la práctica de este popular festival, que saca a la venta unas 300.000 entradas, para sus diez días de vida y las 400 películas que proyecta en sus distintas secciones. EFE
gc/cr

Lo que bien acaba


Guzmán y Larraín, dos Osos berlineses exponente del poderío chileno

Gemma Casadevall




Berlín, 14 feb (EFE).- Chile acudió a la Berlinale con dos pesos pesados en la sección a competición, Pablo Larraín y Patricio Guzmán, y se llevó del festival europeo la confirmación del poderío de su cinematografía en forma de dos Osos, uno para cada cineasta.
"El Club", la película de Larraín centrada en un grupo de sacerdotes perdidos entre atrocidades inconfesables, obtuvo el Oso de Plata, Gran Premio del Jurado, segundo galardón del festival tras el Oro que obtuvo el iraní Jafar Panahi con "Taxi", a modo de gesto solidario hacia el cineasta al que Teherán pretende acallar.
"El botón de nácar", de Guzmán, ganó otra Plata, esta vez al mejor guion, con un documental que arranca del desierto de Atacama y recala en el cementerio marino que rodea la isla de Dawson, escenario de sucesivos genocidios.
Larraín recibió su galardón de manos de su emocionada colega peruana Claudia Llosa, Oso de Oro en 2009 con "La teta asustada" y ahora miembro del jurado internacional que presidió el director estadounidense Darren Aronofsky.
Guzmán, asimismo emocionado, se hizo acompañar sobre el escenario del Berlinaler Palast por su esposa, Renate Sachse, alemana y omnipresente en las sucesivas apariciones del cineasta durante el certamen.
El sábado se había abierto ya un "aperitivo" para Guzmán en forma de Premio Ecuménico de los jurados independientes del festival a su documental que recupera las voces de las comunidades indígenas prácticamente exterminadas por los colonizadores y los destinos de los desaparecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet.
Su película, como "El Club", es un clamor contra la impunidad, en el caso del filme de Larraín la eclesiástica, empeñada en revolver "de puertas para adentro" los casos de pederastia, connivencia con los torturados u otros crímenes cometidos en su seno.
Larraín llegó a la Berlinale arropado por el éxito internacional de sus anteriores "Tony Manero" y muy especialmente "No", el filme sobre la campaña por el referéndum contra Pinochet de 1988. Guzmán, con la reputación atesorada con sus 14 filmes, especialmente "Nostalgia de la Luz", su anterior documental de corte similar al actual.
Ambas representantes chilenas a competición se colocaron de inmediato en la cabecera de las preferencias de la crítica internacional que ha seguido el festival.
Se olía un triunfo chileno en la Berlinale, que este año se presentaba más latinoamericana que nunca -unos 50 títulos en sus distintas secciones- y que, por parte de Chile, concurría con dos máximos representantes, de generaciones y estilos distintos.
Los premios de esta 65 edición de la Berlinale siguen al Oso de Plata de Paulina García en 2013, con "Gloria", la película de Sebastián Lelio que devolvió al país a la sección oficial tras 21 años de ausencia -"La luna en el espejo", de Silvio Caiozzi (1990).
Para la directora de CinemaChile, Constanza Arenas, la cinematografía chilena está viviendo un "momento mágico, que se venía gestando desde hace diez años", según comentó a Efe, de lo que daban constancia no solo esas dos películas a concurso, sino también la abultada presencia de sus cineastas en el resto de secciones.
Hubo premios para Chile en la sección oficial y también fuera de ella: "Nasty Basty", de Sebastián Silva, gano el Teddy al mejor filme de contenido homosexual por esa película exhibida en la sección Panorama, mientras "San Cristóbal", de su compatriota Omar Zúñiga, recibía el correspondiente a cortometrajes.
La coproducción uruguaya-chilena "El hombre nuevo", de Aldo Garay, también tuvo un Teddy en el apartado de documentales, a lo que se sumó el galardón Arte Internacional del mercado de coproducciones para la directora Marcela Said, con "Los Perros". EFE
gc/cr

Jayro, again


Bustamante, el Oso para el debutante

Gemma Casadevall





Berlín, 14 feb (EFE).- El director guatemalteco Jayro Bustamante acudía con una película, "Ixcanul", que era un doble debut -su primer largometraje y la primera película de Guatemala a concurso- y cazó hoy el Oso berlinés que le coloca en el palmarés del festival.
"Ixcanul", un filme de corte indigenista, obtuvo el Oso de Plata Premio Alfred Bauer de la 65 edición de la Berlinale, cuyo máximo galardón, el Oso de Oro, fue para el iraní Jafar Panahi, con "Taxi".
América Latina arrasó, ya que, además del galardón a Bustamante, obtuvo el Oso de Plata Gran Premio del Jurado el chileno "El club", de Pablo Larraín, mientras que "El botón de nácar", de su compatriota Patricio Guzmán, ganó el de mejor guion.
Bustamante, nacido en 1977, había asumido el mero hecho de estar entre los 19 filmes a competición como un compromiso hacia su país y hacia el cine indígena, uno de los ejes temáticos de esta Berlinale.
"No sé qué querrá decir cine de corte indígena, como lo llaman aquí. Pero si la denominación ayuda a mi película y al cine guatemalteco, bienvenida sea", apuntó Bustamante, en entrevista a Efe cuando se estreno en la Berlinale "Ixcanul", centrado en una muchacha kaqchiquel a quienes sus padres abocan a un matrimonio concertado.
Su inclusión a concurso se produjo en un año en que la Berlinale apostó claramente por lo indígena en el ciclo "Native", dedicado íntegramente a América Latina.
"Coincidencia o no, con ello ponemos Guatemala en el mapa de la Berlinale. Claro que me alegraría igual estar aquí si cada año hubiera una película de mi país a competición. Pero ser el primero da una doble alegría", afirmaba el cineasta.
Rodada entre los cafetales de las laderas del volcán, Bustamante centra su historia en una muchacha - María Mercedes Coroy - y su madre - María Telón - Va de lo tierno a lo duro, puesto que se trata de reflejar "la poética y las asperezas indígenas".
Del matrimonio concertado se pasará a un embarazo que echa al traste los planes de los progenitores, mientras que, como trasfondo a la situación de las muchachas obligadas a casarse con hombres a quienes no quieren, aflorará otra tragedia: la de los bebés robados.
"Quería hacer una historia de seres humanos, que ocurre en una cultura determinada y para lo que tenían que mostrar cómo es el mundo en que se mueven esos núcleos", explicó el director.
Los padres que entregan a sus hijas "a cambio de que el futuro marido les asegure que podrán seguir trabajando la tierra que no les pertenece", no son desalmados, sino que se mueven entre unos códigos de conducta determinados.
Al desamparo de estos núcleos se suma la absoluta indefensión del indígena ante los estamentos públicos del país, puesto que ni ellos hablan español ni, a la inversa, ahí va a atenderles nadie "que entienda su lengua".
"Hay una incomunicación recíproca, más allá del idioma. Incluso los que llegan a hablar español no saben manejarse ante esos estamentos, porque sus códigos son distintos", añadió.
Bustamante buscó a sus actrices por procedimientos algo atípicos: "un día puse el cartel de 'casting' ahí donde queríamos rodar, pero no vino nadie. Al día siguiente puse otro con la frase 'se ofrece trabajo' y en horas tenía una fila de gente dispuesta".
A María Telón, la madre, la encontró "actuando en una obra de teatro de su pueblo" y la siguió, cuenta el director, a lo largo de la gira que hacía su compañía hasta convencerse de que encarnaba "la fuerza abrasadora" que precisaba para su filme.
A María Mercedes, la hija, la eligió por el procedimiento del "casting" más convencional "porque todo su cuerpo respiraba pudor, como yo quería, pero nunca bajaba los ojos".
El director acudió a la Berlinale junto a estas dos actrices que, a diferencia de él -formado entre Guatemala, Francia e Italia- nunca habían salido de su país.
Azoradas, en el estreno como en la gala final, ambas recordaban a más de uno otro filme que indagaba en lo indígena y que en 2009 se llevo el Oso de Oro: "La Teta asustada", de la peruana Claudia Llosa, en esta edición miembro del jurado. EFE
gc/cr

viernes, 13 de febrero de 2015

La quiniela


La Berlinale cierre su desfile de aspirantes y apunta hacia el Oso

Gemma Casadevall


Berlín, 13 feb (EFE).- La Berlinale cerró hoy su desfile de 19 aspirantes a los Osos con cine asiático, a la espera de que mañana el jurado internacional reparta los premios de un festival en el que Latinoamérica brilló y donde los nuevos talentos del cine aportaron agradables sorpresas.
La vietnamita "Chá Va con Vá" -"Big Father, Small Father and Other Stories"- dio una última dosis de sensibilidad asiática al servicio de una bonita historia, mientras que la japonesa "Ten No Chasuke" -"Chansuke's Journey"- deleitó a los amantes de lo delirante, en viajes de ida y vuelta entre el cielo y la tierra.
La primera, dirigida por Phan Dang Di, es una película mágica, de jóvenes en periodo de iniciación a todo, que discurre entre las calles de Saigón y los lodazales de la periferia y que despertó al festival, pese a que los ánimos estaban ya algo agotados en esta última jornada.
La segunda, del japonés Sabu, es un paseo onírico alrededor de un "ángel" que desciende a lo terreno para salvar la vida a una muchacha a quien el ejército de guionistas celestiales colocó bajo las ruedas de un automóvil.
La exquisitez vietnamita y el ritmo trepidante japonés en medio de historias que se enredan y desenredan se repartieron el protagonismo del último tramo de un festival en el que, de acuerdo a su código de conducta no escrito, no hay que dar nada por descartable.
Al jurado encabezado por el director estadounidense Darren Aronofsky, con asistencia de su colega peruana Claudia Llosa, el actor alemán Daniel Brühl y la francesa Audrey Tautou, entre otros, le corresponde emitir su veredicto, sea coincidente con la crítica internacional del festival o buscando su propio Oso.
Las preferencias, tanto en la revista del festival "Screen" como en barómetros de diarios locales, se inclinan claramente por "45 Years", del británico Andreas Haigh y con la excelente Charlotte Rampling al frente de la historia de un matrimonio gastado.
Sus directos perseguidores son "El club", del chileno Pablo Larraín, "El botón de nácar", de su compatriota Patricio Guzmán, así como "Ixcanul", del guatemalteco Jayro Bustamante, y "Eisenstein in Guanajuato", el filme rodado en México por Peter Greenaway.
Nada mal, para las cuatro películas con participación latinoamericana a concurso. Ocurra lo que ocurra con el reparto de Osos, dichos filmes representan cuatro formas distintas de hacer cine y de sabiduría cinematográfica, proceda ésta de veteranos como Greenaway o de debutantes como guatemalteco.
Otro joven talento, el alemán Sebastian Schipper, aportó a la competición un nuevo lenguaje cinematográfico, con una película rodada como una secuencia única, donde todo gira alrededor de una joven española, "Victoria", papel interpretado por Laia Costa.
La neófita Laura Bispuri impactó con "Vergine Giurata", una película rodada entre Italia y Albania que toma como protagonista a un muchacho/muchacha atado al juramento de una virginidad perpetua.
De estos nombres procedió el componente de savia nueva que todo festival quiere mostrar, mientras que las mayores decepciones procedieron de nombres consagrados, como el alemán Werner Herzog y su superproducción "Queen of the Desert", así como Terrence Malick y la etérea "Knight of Cups".
Tampoco se ganó el agrado de la crítica la española Isabel Coixet -especialmente la alemana, que fue implacable con su "Nobody Wants de Night" ("Nadie quiere la noche")-.
Nada es descartable, puesto que al jurado se le atribuye el derecho soberano a tomar cualquier vía, de lo que hay constancia en los veredictos de todo festival de cine que se precie.
"Taxi", el filme del iraní de Jafar Panahi, sería una opción más bien política o solidaria hacia el cineasta inhabilitado por Teherán, mientras que premiar la rumana "Aferim" se entendería como un reconocimiento a uno de los ejes temáticos de esta 65 edición del festival: el racismo, en este caso contra los gitanos. EFE

En el Imax, sin las sombras de Grey


Berlinale: la mejor pantalla para el cine indígena

Gemma Casadevall

Berlín, 13 feb (EFE).- La Berlinale brindó su mejor pantalla al cine de corte indígena de América Latina y consolidó su ciclo "Native" como una sección de protagonismo creciente en el festival, capaz de transmitir a un público amplio películas tachadas, de entrada, de minoritarias.
Cines a rebosar, con espectadores sentados en la escalera y con el desafío de contemplar filmes de bajo presupuesto sobre una pantalla de gran formato, en una sala donde habitualmente se exhiben documentales en 3D: así discurrió el ciclo en este festival, con un total de 18 cintas que recorrieron desde México a la Patagonia.
Filmes recientes o rodados en los últimos treinta años -el abanico abarca desde 1986 a 2014-, que arrancó con el inicio del festival con la proyección de "Eco de la montaña", del mexicano Nicholás Echevarría, centrado en los rituales de Sierra Madre Occidental.
En los días siguientes pasaron por la gran pantalla de "Native" películas como "Lo que lleva el río", de venezolano Mario Crespo, rodada el año pasado, así como "Madeinusa", la primera cinta de la peruana Claudia Llosa, terminada en 2006, sobre una muchacha indígena que toma las riendas de su destino.
De Chile se vio "Las niñas Quispe", una impactante película sobre tres mujeres que cuidan cabras entre pedregales, dirigida por Sebastián Sepúlveda, mientras que Bolivia exhibió "Yvy Maraey", de Juan Carlos Valdivia, en ambos casos completadas en 2013.
Los llenos de las salas de produjeron independientemente de si el director acudía a la Berlinale dentro en una gran delegación -como la de Chile, con dos películas en competición, "El Club", de Pablo Larraín, y "El botón de nácar, de Patricio Guzmán- o prácticamente en solitario, como el de Valvidia.
Cada uno de los realizadores presentes en el ciclo tuvieron su alfombra roja antes de la sesión, en formato reducido respecto a la del Berlinale Palast donde discurre la competición, y posteriormente a la proyección se desarrollaron debates con el público.
"Fue como revivir la ilusión de mi primera película, con los ojos de hoy", comentaba a Efe Llosa, presente en la Berlinale como miembro del jurado de la sección a concurso, Oso de Oro en 2009 con "La teta asustada" y de nuevo a competición en 2014 con "Aloft".
"Me impresionó la recepción, sí. Sobre todo por parte de los indígenas, mexicanos y brasileños, que forman parte del comité seleccionador y estaban también en la sala", apuntó, por su parte Valdivia, quien en su filme interpreta él mismo el papel de un director en busca de localizaciones para un proyecto.
Ambos realizadores, el boliviano como su colega peruana, mostraban cierto escepticismo hacia la denominación "cine de corte indígena" o "indigenista": "Realmente no sé si mi cine se encuadra en ese término", confesó Valdivia.
"Es una denominación un poco confusa, es cierto. Sobre todo para cineastas no indígenas, como yo, que nos sentimos en la necesidad de distanciarnos explícitamente de planteamientos paternalistas", comentó Llosa.
En sentido parecido se expresó el guatemalteco Jayro Bustamante, cuya película "Ixcanul" está incluida entre las 19 aspirantes a los Osos del festival y, por tanto, no se exhibió en ese ciclo sino en la sección a competición.
"Si la etiqueta indigenista ayudó a colocar a Guatemala en el mapa de la competición de la Berlinale, bienvenida sea", comentaba el joven realizador, cuyo filme es el primero de su país que lucha por los Osos de ese festival.
"Ni paternalista, ni colonizador, ni colonizable: éste es el concepto fundamental por el que seleccionamos nuestras películas ", comentaba por su parte la responsable de la sección, la neozelandesa Maryanne Redpath.
Su ciclo "Native" llegó en esta 65 edición de la Berlinale a su segundo año en programa, "con intención de quedarse por mucho tiempo" como parte inherente al festival.
En esta ocasión el tema fue América Latina, después de que en 2014 se consagrara al sudeste asiático. En ambos casos, para Redpath el resultado fue "una aventura", a través de etnias de nombres "que en algunos casos sigo sin poder pronunciar" y con una selección de filmes que fueron del documental a la ficción. EFE
gc/agf



Bolivia y el roadmovie de Valvidia

Gemma Casadevall

Berlín, 13 feb (EFE).- El cine boliviano ocupó su espacio en la Berlinale con "Yvy Maraey", un filme dirigido por Juan Carlos Valdivia, incluido en la sección de cine indigenista "Native", que volverá a proyectarse en Berlín con la retrospectiva dedicada a ese cineasta al término del festival.
"La Berlinale ha querido visualizar unas cinematografías que no siempre llegan al público, porque no es fácil encontrar vías de distribución a unas temáticas algo minoritarias", comentó el cineasta a Efe en un aparte del festival, que se cerrará mañana con la entrega de los premios, los Osos, de la sección a competición.
"Native" incluye un total de 18 cintas, todas con carácter de exhibición, entre documentales y películas de ficción, procedentes de toda América Latina y con títulos como "Madeinusa", de la peruana Claudia Llosa, y "Las niñas Quispe", del chileno Sebastián Sepúlveda.
"Más allá del rótulo que han puesto a la sección, que tiene un sentido muy amplio, la película se ha defendido por sí misma, ha generado un gran interés", prosiguió el cineasta boliviano, cuyo filme se proyectó con el cine a rebosar y con algunos espectadores sentados en las escaleras de la sala.
Fue una experiencia "muy gratificante", a la que siguió un debate con el público asistente, entre el cual se encontraban también miembros de comunidades indígenas de México y Brasil, asesores de la responsable de la sección "Native", Maryanne Redpath.
En la película, el propio Valdivia interpreta el papel de un cineasta "karai" -blanco- que busca localizaciones para su nuevo proyecto cinematográfico, acompañado de un guanarí.
Que el director se interprete a sí mismo "forma parte del concepto" argumental, ya que se trata de reflejar una cierta "búsqueda de sí mismo", a través del contacto con el indígena y la "transformación recíproca de uno y otro".
"Abordo el conocimiento de uno mismo a través del otro. Es una reflexión sobre la identidad en que se parte de la base de que necesitas al otro para definirte", comentó.
Valdivia huye del concepto de cine indigenista "romántico", que se limita a tratar de denunciar una serie de situaciones o discriminación de estos colectivos.
"Trato a mi personaje y a su compañero de igual a igual, se rompen las barreras, ambos están al mismo nivel intelectual. Es una relación horizontal", concluye el cineasta, para quien esta perspectiva se corresponde  a los cambios operados en Bolivia, tras la llegada al poder del presidente Evo Morales.
El filme se mostrará asimismo la próxima semana, ya fuera del marco de la Berlinale, con una retrospectiva en el popular cine Babylon, en el corazón de la capital alemana.
El ciclo estará integrado por esta cinta, rodada en 2013, más "Zona Sur", de 2009 -que se estrenó en la sección Panorama del mismo festival-, y "American Visa", de 2005.
Al igual que en la proyección durante la Berlinale, el cineasta participará en un debate con el público, el tercero a su paso por la capital alemana, tras el mantenido el pasado jueves en la sede del Instituto Cervantes.
La 65 edición de la Berlinale ha ofrecido una amplia panorámica del cine actual en América Latina, con cerca de 50 títulos repartidos en sus distintas secciones y tres filmes a competición -"El club", del chileno Pablo Larraín, "El botón de nácar", de su compatriota Patricio Guzmán, así como "Ixcanul", del guatemalteco Jayro Bustamante. EFE
gc/psh