sábado, 12 de julio de 2014

Maracaná, desde la Argentinische Allée


Berlín: 711 ciudadanos y una calle "argentina" entre la marea de la "Mannschaft"

Gemma Casadevall

Berlín, 12 jul (EFE).- Apenas 711 argentinos registrados como tales residen en un Berlín dominado por un fervor hacia su "Mannschaft" similar al que se vivió en la Copa del Mundo de 2006, lo que no impide a esa minoría defender a la albiceleste con energía pese a la inferioridad numérica.
La capital alemana tiene incluso una Argentische Allee en Zehlendorf, un hermoso y apartado barrio salpicado de lagos y bosques, como recordaba hoy el diario "Der Tagesspiegel", víspera de la final mañana del Mundial 2014 en el estadio de Maracaná.

Es imposible dar con una bandera o ciudadano de nacionalidad argentina en la calle, que adoptó ese nombre en 1934, en tiempos de Adolf Hitler, "por simpatías de los nazis con los regímenes dictatoriales en Sudamérica", declara a ese medio el presidente de la asociación histórica del distrito, Klaus-Peter Laschinsky.
Alude el rotativo a Agustín Pedro Justo, presidente argentino entre 1932 y 1938, periodo marcado por la corrupción y el fraude, y recuerda que no es la única calle de reminiscencias nazis del distrito: ahí está la Spanische Allee, bautizada así en 1935 en "honor" a la Legión Cóndor hitleriana que arrasó Guernica.
Poco que ver, el callejero, con la 'argentinidad' del Berlín de hoy que defiende a la albiceleste desde una capital alemana cuya población mayoritaria, lógicamente, quiere para la "Mannschaft" de Joachim Löw la Copa del Mundo.
No se espera el domingo una presencia de banderas argentinas en la Milla del Aficionado berlinesa, junto a la Puerta de Brandeburgo, comparable con lo que fue el notorio desfile de la brasileña en las semifinales que destrozaron al anfitrión por 1-7.
En Alemania hay registrados 34.495 brasileños -más los muchos simpatizantes locales con el fútbol anfitrión- frente al total de 4.613 ciudadanos con pasaporte argentino en toda Alemania -según cifras de la Oficina Federal de Estadística de 2012-.
Pero la realidad de los argentino-berlineses escapa a la mera comparativa estadística: entre los sufridores con el corazón partido estará parte de la redacción del canal en español para Latinoamérica de la televisión pública Deutsche-Welle, entre ellos la moderadora Pía Castro y el comentarista deportivo Leandro Fest.
"Me acabo de dar cuenta que estoy casada con un alemán", escribía en twitter Castro, argentina y esposa del líder del partido los Verdes, el germano-turco Cem Özdemir, tras la semifinal Argentina-Holanda que definió al rival de Alemania en el Maracaná.
"Argentina se hizo grande con Chiquito Romero. ¿Podrá con Alemania?", se preguntó esa noche en su comentario Fest, el polivalente periodista y cantante de la banda de música Novochild, tan argentino-berlinesa como él mismo.
Es la tercera final mundialista que disputarán Alemania y Argentina, tras la victoria de la albiceleste de 1986 y la revancha de la "Mannschaft" en 1990. Veinticuatro años después, llega el momento del desempate.
Algunos entre los 711 residentes argentinos de Berlín verán el partido en la Haus der Kulturen der Welt -la casa de las Culturas del Mundo-, a escasa distancia de la Cancillería de Angela Merkel.
Allí seguirá el partido -como lo hizo en la semifinal contra Brasil- el ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, acompañado del embajador Daniel Adán Dziewezo Polski.
Menos institucional, pero sabrosa, es la invitación lanzada en facebook por la empanadería "Mama Gaucha" para seguir el partido en ese local del noctámbulo barrio de Friedrichshain, en un ambiente alejado del de las múltiples franquicias globalizadas de restaurantes dichos argentinos donde se sirve asado.
Por el barrio circulaba este sábado Ivo, un "simpatizante" alemán de 7 años, vestido con una camiseta con el nombre de Messi en la espalda, aunque sin los colores de la albiceleste, sino del Barcelona. EFE
gc/lm

viernes, 11 de julio de 2014

El fuego amigo del espionaje aliado


Berlín busca recetas para relanzar el eje con EEUU, el aliado insustituible

Gemma Casadevall


Berlín, 11 jul (EFE).- El gobierno alemán hizo hoy equilibrios entre la necesidad de dar una respuesta contundente al reincidente "fuego amigo" del espionaje de EEUU y la evidencia de que no puede dejar de contar con su aliado más poderoso e incluso insustituible en el contexto internacional.
Un día después de "pedir" al jefe de la CIA en la embajada de Berlín que abandone el país, ante los reiterados casos de espionaje a puntos muy sensibles de la política alemana, el Gobierno de Berlín optó hoy por aplicar la palabra "refundación" a las relaciones bilaterales.
Hay que "dar nueva vida" a esas relaciones, sobre "fundamentos sinceros", afirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, para quien el paso dado con el representante de la CIA fue "correcto" y "hasta necesario".
"Queremos cuidar un intercambio de pareceres abierto", añadió, para recordar a continuación que el contexto de conflictos en todo el mundo -como Irán, Ucrania, Oriente Medio y Afganistán- hace más necesario que nunca mantener la estrecha alianza con EEUU.
Washington es para Berlín el aliado transatlántico por antonomasia, desde la posguerra, la Guerra Fría y la reunificación nacional precipitada por la caída del Muro de Berlín. Hoy por hoy no hay una "alternativa" -en palabras de Steinmeier- a esa situación.
La detención, la semana pasada, de un presunto doble agente que filtró información a Washington de la comisión parlamentaria que investiga las actividades de la NSA fue un golpe a los intentos de calmar las aguas en el escándalo persistente del espionaje masivo de EEUU.
A la detención, siguieron el miércoles los registros en el ministerio de Defensa por sospechas de que otro infiltrado transfería información sensible a Washington.
Desde el Gobierno de Angela Merkel se trató de minimizar los efectos de esos dos casos y el ministro de Interior, Thomas de Maizière, tachó de "ridiculez" la información que se podía haber adquirido con esos métodos.
En paralelo se buscaron soluciones rápidas a la situación creada y, rehuyendo una confrontación total con Washington, se optó por pedir al enviado de la CIA que dejara el país.
El portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, aseguraba hoy que no se plantea "replantear" las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE, por mucho que la problemática del espionaje entre aliados preocupe lo suyo a la industria.
La búsqueda de esa "refundación" de las relaciones planeará sobre el encuentro entre los jefes de la diplomacia de ambos países, Steinmeier y John Kerry, este fin de semana durante las negociaciones nucleares con Irán en Viena.
Oficialmente no hay en la agenda de esa cita una reunión bilateral entre los ministros, aunque "se da por hecho" que va a tener lugar ese contacto, indicaron fuentes de Exteriores.
Es probable que también ahí se concrete como se materializará el discreto relevo del jefe de la CIA en la embajada de EEUU.
Formalmente, explicó el portavoz Seibert, no se trata de una "expulsión", aunque en el ámbito diplomático se "da por sobreentendido" que a una "petición" de este tipo debe seguirle el abandono del país "en un breve espacio de tiempo" del aludido.
El portavoz de Merkel desestimó explicar en qué margen temporal iba a producirse tal relevo, cómo se resolverá la vacante o cómo será su salida efectiva del país, con el argumento de que esos pasos corresponden a EEUU.
Sí insistió Seibert, en cambio, en que tanto por parte de Berlín como de Washington hay una voluntad compartida de no "restringir" o dejar bajo mínimos la cooperación entre los respectivos espionajes.
El portavoz salió al paso así unas informaciones del diario sensacionalista "Bild", según las cuales Alemania pretendía limitar a lo imprescindible la colaboración con la inteligencia de EEUU.
"No existen tales instrucciones", zanjó Seibert, aunque añadió que no le correspondía a él dar informaciones sobre el "trabajo operativo" del espionaje alemán. EFE
gc/nl/sm

jueves, 10 de julio de 2014

Una desubicada Cuadriga banquera en la apertura de la WM



http://www.dw.de/cuadriga-bce-banqueros-jugando-a-la-pol%C3%ADtica-2014-06-12/e-17658818-9797


Con Maricel, hablando del euro cuando todo el mundo piensa en Brasil






En su lucha contra la baja coyuntura el Banco Central Europeo abarata el dinero como nunca antes. El interés básico de la eurozona cae al mínimo del 0’15% y los bancos deberán pagar intereses de amonestación si estacionan capital en el BCE. Su jefe Mario Draghi quiere con esta política monetaria impulsar el crédito en los estados en crisis. ¿Crece así también su influencia política?
El plan consiste en que 400 mil millones de euros sirvan para que los bancos den crédito a las empresas para la adquisición de equipos y la generación de empleo y así propiciar el crecimiento.


Gemma Casadevall - Periodista española nacida en Barcelona y establecida en Berlín desde 1992. Ha ejercido como corresponsal en Alemania para "Diario de Barcelona", "Avui" y "El Mundo". Desde 1999 foma parte del equipo de la Agencia EFE en Berlín, cuya cobertura abarca Alemania, Escandinavia y Polonia.
Dario Azzellini – este escritor de origen italiano, estudió Ciencias Políticas en la Universidad Libre de Berlín. En la actualidad trabaja como periodista, traductor y realiza documentales. Está especializado en Latinoamérica, donde se siente tan en casa como en Berlín.
Roland Pichler - Este periodista trabaja como corresponsal de temas económicos en la oficina berlinesa del diario Stuttgarter Zeitung. Tras cursar periodismo en Múnich y finalizar sus estudios sobre economía y política, se traslada a Argentina. 

El enemigo en casa

Berlín escorcolla el seu propi Ministeri de Defensa i hi troba un espia dels EUA




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Les imatges que ahir descrivien el setmanari Der Spiegel i el diari Süddeutsche Zeitung, entre altres mitjans, eren de pel·lícula de gènere: de bon matí, funcionaris de la fiscalia federal i del departament d'Investigacions d'Afers Criminals entraven a la seu del Ministeri de Defensa a regirar calaixos. L'objectiu era un treballador de la casa, aparentment detectat pels serveis de l'espionatge militar alemany com a presumpte informador dels EUA. Hores després, la ministra Ursula von der Leyen –pes fort en el govern d'Angela Merkel, de qui podria ser successora– exigia explicacions a Washington.
Augmenten les sospites que els EUA mantenen la seva xarxa d'espionatge en totes les esferes del poder alemany, en paral·lel a l'espionatge cibernètic massiu que van descobrir els documents d'Edward Snowden, l'extècnic de l'NSA que ha demanat allargar el seu asil a Moscou. Malgrat tot, des de l'oficina de la cancellera s'intenta mantenir l'equilibri entre “el ja n'hi ha prou” i l'evidència que no es pot trencar així com així amb el gran aliat transatlàntic.
“Històricament, les relacions amb els Estats Units són d'una transcendència enorme. Però és clar que hi ha diferències molt substancials entre la seva manera d'entendre la seguretat i la nostra”, va dir el portaveu del govern, Steffen Seibert. Des del Ministeri de Defensa es va qualificar la qüestió de “molt seriosa”, i Merkel, en un acte públic, va confirmar que s'havia rebut una trucada del cap de la CIA, John Brenan, per intentar aclarir la situació.
La trucada de Brenan va ser, però, la nit abans i el tema per aclarir era el del presumpte doble espia que, des de fa una setmana, està detingut per sospites de filtrar documents de la comissió investigadora del Bundestag sobre l'espionatge dels EUA. Plou sobre mullat, les gestions són “constants i a diferents nivells”, va dir Seibert, després de confirmar una segona visita de l'ambaixador, John B. Emerson, al Ministeri d'Afers Estrangers, també per donar explicacions.

sábado, 5 de julio de 2014

Ay, los aliados...

Merkel se sent de nou “traïda” per Obama


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“Si son certes les sospites, realment ja en tenim prou. I cal que els ho diguem clar”, va dir el president alemany, Joachim Gauck, entre el munt de reaccions d'indignació que se sentien tant en les files de la cancellera Angela Merkel com dels socis de govern socialdemòcrates pel cas de la detenció d'un agent doble alemany que treballava al mateix temps per als serveis secrets del seu país i per als dels EUA. Stephan Mayer, portaveu d'Interior del grup conservador al Bundestag (Parlament federal), resumia el cas com “un abús de confiança gegantí”.
La detenció d'un agent dels serveis secrets alemanys, que, teòricament, va transferir a l'Agència Nacional de Seguretat (NSA) 218 documents relacionats amb les investigacions empreses a Alemanya sobre l'espionatge massiu dels EUA, és més que un episodi propi de pel·lícules de contraespionatge: és una nova bufetada a les relacions entre Berlín i Washington, prou malmeses des que es va descobrir que els serveis secrets de Barack Obama havien punxat un dels telèfons mòbils de Merkel, un dels capítols dels documents difosos por Edward Snowden. El president dels EUA va prometre l'any passat que, mentre ell fos en el càrrec, la cancellera no tornaria a passar una cosa així; els departaments d'Interior i Justícia respectius es van posar a negociar un tractat de “no espionatge” entre aliats –de moment, sense resultats–, i al Bundestag es va crear una comissió per investigar les activitats de la NSA dins territori alemany –on té la central europea.
En context, la història del doble agent –de 31 anys i, segons s'afirmava ahir a Berlín, sense una funció clara dins l'espionatge alemany, ja que més aviat és un “assistent tècnic”– compromet les relacions entre els serveis secrets dels dos aliats. Ja no es tracta de pecats passats, com ara el tema del mòbil de Merkel, sinó d'espiar les investigacions de la comissió parlamentària.
El jove assistent, pel que afirmen alguns mitjans alemanys, va cobrar per aquestes informacions 25.000 euros –quantitat que sembla indicar que, efectivament, era un ajudant sense grans responsabilitats i que era més aviat una transferència de rutina. Probablement, el material no era ni tan sols tan confidencial o comprometedor, sinó més aviat escrits de treball dels que s'intercanvien els membres de la comissió, integrada per tots els partits parlamentaris, que es reuneixen periòdicament a porta tancada sense que, fins ara, hagin presentat conclusions ni tan sols parcials dels seus treballs.
És clar que els Estats Units volen saber-ho tot, encara que siguin detalls aparentment intranscendents. Aquesta mateixa setmana, un extècnic de l'NSA, William Binney, comparava davant la comissió els mètodes de treball de l'espionatge dels Estats Units amb els d'una dictadura que vulgui tenir controlats tots els seus ciutadans.
L'ordre de detenció del doble agent va venir del fiscal federal, Harald Range, que, el mes passat, va obrir sumari contra membres “desconeguts” de l'NSA per l'espionatge al telèfon de Merkel. Aquesta setmana passada, des de la comissió parlamentària se li va demanar que ampliés el sumari amb el cas d'un jove estudiant, identificat com a Sebastian Hahn, que l'NSA també estava espiant perquè havia desenvolupat un sistema capaç d'esborrar les petjades deixades a internet i fer-se invisible als serveis secrets.

viernes, 4 de julio de 2014

El gran día de Andrea

Merkel, contra la precarietat

Primer es va flexibilitzar un mercat laboral que “malcriava” –segons es deia– el ciutadà; ara s'ha buscat remei a una creixent precarització que condemnava vuit milions de ciutadans a treballar amb sous de misèria en la primera economia de la Unió Europea (UE). Aquests són dos dels aspectes que envolten la implantació del salari mínim interprofessional, aprovat ahir pel Bundestag (Parlament federal) per 535 vots a favor, cinc en contra i 61 abstencions. És a dir, pràcticament el suport tancat de la gran coalició d'Angela Merkel, més els verds, amb algun vot rebel marginal. I les abstencions de l'esquerra, que ni tan sols en aquest cas es va atrevir a trencar la disciplina de no donar suport a res que vingui del govern.

A partir del 2015, cap treballador no guanyarà menys de 8,5 euros l'hora a Alemanya. Almenys sobre el paper, i amb un parell d'excepcions: els aturats crònics que tornin al món laboral, en els sis primers mesos de contracte, i els menors de 18 anys que no hagin acabat la formació o que estiguin en pràctiques.

Alemanya s'incorpora així al club dels 21 membres de la UE que tenen un sou mínim interprofessional, per llei. Ho fa des de la seva posició de país amb un mercat laboral que és l'enveja de molts socis –un 6,5% d'atur–, però amb una població laboralment activa, part de la qual sembla condemnada a jubilacions de misèria si no es corregeixen a temps algunes trampes amagades en el bon expedient del seu mercat laboral.



La implantació del sou mínim interprofessional ha estat fruit d'una llarga batalla, en què el gran protagonista actiu no ha estat el bloc conservador de la cancellera, sinó els seus socis actuals, els socialdemòcrates. L'encarregada de posar fil a l'agulla d'aquest sou mínim ha estat la ministra d'Ocupació, la socialdemòcrata Andrea Nahles, que qualificava ahir d'“històrica” l'aprovació del seu projecte de llei. Una garantia de pau social i un remei contra la precarietat, va dir.

Condició irrenunciable

El seu partit havia convertit la introducció d'aquesta mesura a Alemanya en condició irrenunciable per entrar a formar govern amb Merkel, després d'una victòria electoral conservadora, el setembre del 2013, que va deixar la cancellera prop de la majoria absoluta, però amb la necessitat de pactar amb un futur soci. No va aconseguir acostar-se prou als verds, de manera que el resultat va ser la gran coalició amb els antics rivals entre les forces majoritàries.

El Partit Socialdemòcrata (SPD) va començar a negociar la coalició, l'any passat, amb la bandera del salari mínim, que alguns experts veien com una amenaça per a la bona salut del mercat laboral. Es va sortir amb la seva –malgrat les opinions contràries dels conservadors, aliats dels experts– i va començar, també, a introduir-hi algunes “excepcions” –la més dolorosa, la que afecta aturats crònics– a canvi d'aquest sí gairebé rodó en la votació d'ahir.
Merkel no volia el salari mínim, però l'ha acabat acceptant com gairebé tots els seus diputats, potser perquè se sap beneficiada per un nou factor psicològic: la precarietat laboral que ara creix a l'Alemanya teòricament pròspera no va arrencar amb la seva gestió de govern, el 2005.
Va ser cosa del seu antecessor socialdemòcrata, Gerhard Schröder, impulsor d'una reforma laboral i un programa de reformes estructurals que van enfonsar l'SPD en una sagnia d'electors que encara dura. Es diu que Alemanya va sortir blindada contra la crisi, gràcies a les retallades socials i laborals aprovades pel govern de Schröder quan ningú no parlava de crisi a la zona euro. Però una cosa és salvar la macroeconomia i l'altra, el que passa amb l'economia domèstica.
De la reforma laboral del govern socialdemòcrata-verd impulsada per Schröder en la seva segona legislatura (2002-2005), en va sorgir l'imperi de les minifeines, dels subsidis d'atur minvants i del treball precari.


42 milions d'actius, l'altre miracle

Alemanya no només té una taxa d'atur baixa –un 6,5%, que es tradueix en 2,8 milions de persones sense feina–, sinó també un rècord de població laboralment activa: 42 milions de persones, aproximadament la meitat de la població del país. Les caixes de pensions estan plenes i això va afavorir una altra decisió que la ministra d'Ocupació socialdemòcrata, Andrea Nahles, encaixava en el seu concepte de justícia social: a partir de l'1 de juliol, va quedar oberta la porta de la jubilació als 63 per als que han cotitzat durant un mínim de 45 anys –és a dir, inclòs el còmput dels anys dedicats als estudis superiors–. Això no atura l'augment progressiu de l'edat de jubilació, que passarà dels 65 anys actuals als 67 el 2030, sosté Nahles. És un tribut a la generació de jubilats actual, que l'Alemanya dels 42 milions de treballadors es pot permetre.

jueves, 3 de julio de 2014

Steinmeier, la escenografía es el mensaje

Alemanya esgarrapa un “principi d'acord” 


Diversos caps de la diplomàcia van fer honor al seu nom en una cita a Berlín centrada en la crisi ucraïnesa. El ministre d'Afers Estrangers alemany, Frank-Walter Steinmeier, i els seus homòlegs rus, Sergei Lavrov, i ucraïnès, Pavlo Klimkin, juntament amb el francès, Laurent Fabius, van aconseguir allò que s'anomena un “principi d'acord” o “compromís” de tornar a negociar amb, si més no, un objectiu clar: una nova treva, ara durable i no unilateral, vigilada per l'Organització de Seguretat i Cooperació Europea (OSCE).
És a dir, no un cessament immediat dels atacs, sinó una convocatòria (fins dissabte vinent) per obrir negociacions i aconseguir que de la treva unilateral de deu dies que aquest cap de setmana va donar per acabada Kíev es passi a una situació més o menys estabilitzada. Es tracta, segons Steinmeier, d'un retorn a un “diàleg constructiu” per impedir una “escalada de dimensions imprevisibles”.
De tota manera, els seus col·legues rus i ucraïnès no semblaven gens convençuts d'aconseguir sortir-se'n, mentre que Laurent Fabius insistia que hi havia encara moltes qüestions que estan pendents d'aclarir-se.

Fora d'agenda

La reunió a Berlín havia estat convocada a última hora de dimarts, fora d'agenda, i amb la clara intenció per part alemanya de presentar-la com una iniciativa diplomàtica del seu ministre, per evitar un “nou esclat de violència” de proporcions no previsibles, en paraules del mateix Steinmeier a l'edició d'ahir del diari Bild.
La cita va coincidir amb la visita a Berlín del secretari general de l'OTAN, Anders Fogh Rasmussen, que en una conferència de premsa amb la cancellera alemanya, Angela Merkel, havia emprat termes propis de la Guerra Freda, en referir-se a l'actitud de Moscou respecte a Ucraïna, als antípodes del to conciliador amb què Alemanya vol atreure Rússia a la via del diàleg. La mateixa Merkel es va encarregar de repetir davant Rasmussen que l'objectiu és aconseguir que Moscou torni a cooperar amb l'OTAN amb l'esperit de “diàleg constructiu” que va mantenir-se fins que va esclatar el conflicte ucraïnès.
Rasmussen no semblava gaire disposat a deixar-se portar per aquest ànim i més aviat semblava que l'objectiu de la visita a Berlín (i també de la cimera de l'Aliança Atlàntica prevista per la tardor que ve) és demanar als socis de l'OTAN que augmentin la despesa militar, malgrat els estralls que ha generat la crisi econòmica, perquè el món és encara ple d'amenaces.




viernes, 20 de junio de 2014

De regreso al Pacto de Estabilidad

París, Roma... i el soci de govern


Quan semblava que els grans perills havien quedat enrere, a la línia de la fidelitat absoluta de les reformes defensada per Angela Merkel li han sortit nous enemics: París i Roma, amb els seus líders François Hollande i Matteo Renzi, amb el suport del vicecanceller alemany, ministre d'Economia i líder del Partit Socialdemòcrata, Sigmar Gabriel. El diariSüddeutsche Zeitung va obrir l'alerta, en afirmar que hi havia una mena de pacte secret entre els governs francès i italià, amb el segon de Merkel com a còmplice i partidari de flexibilitzar els terminis per a la reducció del dèficit.
La cancellera va sortir de seguida a rebutjar qualsevol modificació al que ha estat la seva disciplina absoluta, per damunt dels disgustos que això li hagi provocat durant tota la crisi amb els socis en problemes –és a dir, el sud d'Europa, inclosa Espanya–. “No hi ha cap necessitat de modificar-lo”, va dir Merkel a Berlín, per desmentir també qualsevol discrepància amb Gabriel, d'acord amb la seva altra consigna, segons la qual en la coalició no hi ha diferències.
La cancellera insistia en aquesta direcció, mentre el seu ministre d'Economia i líder dels seus socis de coalició insistia, des del diari Bild –proper a les files conservadores de Merkel–, que s'havia de replantejar els termes.

Programa impopular

“Nosaltres vam sortir ben parats de la crisi gràcies a les reformes de Gerhard Schröder”, va dir Gabriel, que recordava així l'impopular programa de retallades socials implantat per qui va ser el darrer canceller socialdemòcrata i antecessor de Merkel. “Aleshores, també vam necessitar el nostre temps per reduir el deute”, hi va afegir.
A Alemanya es parteix de la base que Hollande i Renzi volen portar aquesta qüestió al Consell Europeu de la setmana que ve, amb o sense el suport explícit de Gabriel. Oficialment, a Roma i París no es parla de flexibilitzar, sinó d'afavorir el creixement. Però per a Merkel una i altra cosa són sinònims del mateix.
La iniciativa francoitaliana planava ahir en la reunió de l'Eurogrup, que va arrencar amb una mena de proclamació de fidelitat a les consignes de Merkel de Luis de Guindos, el ministre d'Economia de Mariano Rajoy. “Cal tirar endavant amb la política assenyada de reducció del dèficit”, va dir el ministre espanyol, potser empeltat d'aquest nou optimisme de Madrid, entossudit a veure's fora de la zona de perill. Berlín ha trobat així un aliat en el grup dels qui no fa tant de temps reclamaven una mica de flexibilitat a la cancellera en la seva doctrina de l'austeritat.
Mentrestant, l'autèntic home fort de Merkel, el seu ministre de Finances, Wolfgang Schäuble, es treia ahir de la màniga un perill que fins ara no havia admès Alemanya: el de la bombolla immobiliària a la primera economia de la UE. La raó és la política dels tipus d'interès a mínims del BCE que tant amoïna els estalviadors alemanys. L'evolució dels preus dels pisos ha entrat en una dinàmica “perillosa”, va dir Schäuble.

domingo, 15 de junio de 2014

En Corferias.. a través del IPhone

[Colombia] Santos rompió la maldición uribista



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por Gemma Casadevall
Ahora sí: Juan Manuel Santos rompió no solo con el uribismo, sino también con la maldición electoral más reciente colombiana, según la cual desde la primera victoria de Álvaro Uribe en las urnas -en 2002- solo él o sus “sucesores designados” ganaban una batalla presidencial. Él mismo, Santos, llegó a la Jefatura del Estado en su condición de delfín y exministro de Defensa de Uribe, en 2010, y en la primera vuelta de los comicios, el 25 de mayo, se vio rebasado por el siguiente sucesor del caudillo colombiano, Oscar Iván Zuluaga.
Apenas una hora después del cierre de las urnas, con un 99,7 % de los votos escrutados, la Registraduría daba ganador al presidente y candidato de Unidad Nacional, con un 50,95 %, frente al 45,00 % de Zuluaga, del Centro Democrático tras el cual se encuentra, de nuevo, Uribe. Santos logró sobradamente y por varios flancos sus objetivos. Por un lado, la reelección, apuntalada en los apoyos logrados desde la izquierda y el progresismo -el más importante, el respaldo de la líder de Polo Democrático, Clara López, aunque no de la formación en bloque-. Por el otro, la movilización del elector colombiano al que se atribuye un abstencionismo endémico. La participación subió a un 47,89 %, frente al 39,9 % de la primera vuelta, lo que en un país de voto voluntario y tradición abstencionista se considera casi una hazaña, máxime cuando lo que concurrían eran dos representantes de la derecha. Es decir, derecha contra más derecha, algo disuasorio para parte del electorado.
A la suma de ambos factores -el respaldo de Clara López, con unos dos millones de votos en la primera vuelta, más la movilización o el llamado voto útil contra el uribismo- debe Santos la reelección por otros cuatro años. El presidente dio la vuelta al marcador, después de que en la primera ronda electoral quedase  alrededor de medio millón de votos por debajo del uribista. Ahora, superó a Zuluaga por 907.000 votos. Menos abstención y también menos votos en blanco, nulos o no marcados, otra peculiar forma de expresión del electorado colombiano.
Colombia votó en paz, en los comicios más relajados en los últimos 20 años, según fuentes del ministerio de Interior. A ello contribuyeron los 437.000 uniformados repartidos por todo el país, más el alto el fuego unilateral de las FARC y el compromiso del ELN de no inmiscuirse en la contienda electoral.
También jugó su papel, al decir de algunos analistas, el clima de optimismo y euforia de la victoria, el sábado, de Colombia ante Grecia por 3-0, en el retorno de la selección a un Mundial tras 16 años de ausencia. El país se dejó sumergir en esa alegría depredadora de cualquier otra emoción que es el fútbol y amaneció el domingo aún vestido con la camiseta amarilla. No le pesaron las piernas o no le pesaron tanto como para desistir de acercarse al centro de votación.
Circulaban por Colombia cálculos -por supuesto, no verificables- según los cuales una victoria en el reencuentro mundialista del país  iba a reportarle a Santos 300.000 votos adicionales. No hay cómputos fiables en esa dirección, ni presumiblemente los habrá nunca.
Sí se da por hecho, porque en eso coinciden todos observadores, que el gran mensaje de la elección es el sí al proceso de paz impulsado por Santos con las FARC, en noviembre de 2012, al que ahora se unió el ELN. La elección se planteaba como un sí o un no a ese proceso y, por extensión, con un sí o un no uribismo, enemigo declarado de toda concesión a la guerrilla.
No hizo falta foto-finish para medir la victoria de Santos, dada la ventaja respecto a su rival. Pero tampoco puede darse por enterrado al uribismo. Todo lo contrario. Alvaro Uribe seguirá siendo un rival acechante, desde su reconquistada posición de fuerza tras las elecciones legislativas del pasado marzo. El caudillo implacable sigue en escena. A Santos le espera una fuerte oposición parlamentaria, como sabe mejor que mucho quien compartió bancada gubernamental bajo Uribe.
Al presidente le corresponde ahora lidiar con esa oposición y ahondar en el papel de derechista “light” que ya empezó a desempeñar en cuanto rompió con Uribe, poco después de llegar a la presidencia, en 2010, y que le valió la etiqueta despectiva de su antiguo padrino polítíco de “castrochavista”. Se lo debe a esos importantes votos prestados recibidos del progresismo.
Colombia votó en paz y por la paz, en el sentido de las negociaciones que siguen en La Habana con las FARC y las exploratorias iniciadas con el ELN. El grueso de la región latinoamericana respirará aliviada, porque si algo temían muchos de los países vecinos -y no solo Venezuela- era una Colombia dominada de nuevo por el derechismo oscurantista que representa el ex-presidente y patrón del derrotado Zuluaga.
El venezolano Nicolás Maduro se apresó a felicitar en la noche electoral a Santos y al pueblo colombiano “por haber elegido la paz”. Mensajes parecidos llegaban de El Salvador, Honduras, Bolivia, Ecuador y Perú.
El bloque bolivariano reaccionó al unísono. En las redes sociales se reproducía un mensaje: “Ahora sí, a cumplir con la paz”, en sus distintas formas y variantes, heterogéneo como es twitter y el poliretuiteo. Es el momento de la verdad para el proceso de paz, el vencedor del plebiscito para Colombia y para el conjunto de la región latinoamericana que fue la contienda presidencial.
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sábado, 14 de junio de 2014

El voto del pueblo futbolísticamente satisfecho

[Colombia] Sí o no al uribismo (más allá del Mundial)


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por Gemma Casadevall
¿Vota más -o mejor- un pueblo futbolísticamente feliz? Esta es una de las preguntas intercaladas en la recta final de la segunda vuelta electoral colombiana, este domingo, y ante la cual los analistas no se deciden a aventurar una respuesta concluyente. El portal @lasillavacía enarbolaba este sábado un estudio identificado como “gringo”, según el cual una victoria de la selección de José Néstor Pékerman le daría a a Juan Manuel Santos 300.000 votos adicionales. Por debajo del medio millón de ventaja que le sacó el uribista Óscar Iván Zuluaga en la primero vuelta, pero que unido a un no evaluado factor movilización podía ayudarle a dar la vuelta al marcador.
La selección de Pékerman cumplió con creces su misión -futbolística- y dejó a Grecia, su primer rival, estupefacta bajo el 3-0, con tantos de Pablo Armero, en el minuto cinco, seguidos de los de Teófilo Gutiérrez y James Rodríguez. Hasta aquí la pincelada futbolística de la crónica electoral, en una Colombia que se enfundó la camiseta amarilla, de Bogotá a las zonas rurales, en la teórica jornada de reflexión. Queda por ver en qué se traduce todo eso cuando se cierre la votación, a las 16.00 de este domingo: si hubo la movilización que precisa Santos o si se cayó en la resaca de la felicidad, en una Colombia cuya ley seca entró en vigor al final del partido.
Al margen del factor futbolístico, durante semanas se consideró que la pregunta fundamental ante los comicios se concentraba en el sí o el no al proceso de paz con las FARC -y, tras el anuncio de apertura de negociaciones, también con el ELN- auspiciado por el presidente Santos. Entre la primera vuelta electoral, el 25 de mayo, que dejó al uribista Zuluaga como candidato más votado -con un 29,25 %, frente al 25,69 % de Santos-, y la segunda de este domingo se ha observado un giro dulcificador por parte del aspirante en lo que respecta al diálogo con las FARC. Ya no habla de suspenderlo o cortarlo, sino de reconducirlo fuera del “formato actual, comandado desde La Habana”, especialmente en lo que concierne al controvertido capítulo de la impunidad y la futura vía política de la guerrilla.
Santos ha mantenido su consigna de que en esta elección está en juego la paz;  Zuluaga llegó al fin de la campaña literalmente enfermo -laringitis- y tratando de demostrar que uribismo no es sinónimo de guerra sin fin. Y la conclusión más extendida es que Colombia no decide únicamente entre sí o no al proceso, sino entre el sí o el no al retorno del uribismo en su estado puro. Es decir -para sus detractores- al regreso del caudillo fuerte que trazó un entramado político y económico basado en el oscurantismo, la mano dura, la corrupción y el caciquismo. Para el lado uribista, la victoria de Zuluaga sería el adiós a la etapa de “castrochavismo” traidor que representa Santos, que de ministro y sucesor designado de Uribe pasó, una vez en la presidencia, a romper con la consigna de tolerancia cero hacia la guerrilla para sentarla en la mesa de negociación. Nada menos que en La Habana y, encima, reconciliado con Venezuela, uno de los países facilitadores del proceso -junto con Noruega-, tanto con las FARC como con el ELN.
Es, en definitiva, el sí o el no al uribismo que hasta ahora se impuso en todas las elecciones presidenciales desde 2002. Sea cuando se presentaba el propio Uribe; sea cuando envió en su lugar a un sucesor designado, al no poder optar a la reelección por imperativo constitucional. En 2010 ese sucesor designado se llamaba Santos; ahora es Zuluaga.
f6c9005454f21bedd579d782847951e2Se llega así a este domingo electoral, un día después del debut de la selección del argentino  Pékerman y sin el astro Falcao, con Colombia futbolísticamente enardecida tras 16 años de ausencia de un Mundial. El mismo domingo hay otros tres partidos de alta tensión -Suiza/Ecuador, Francia/Honduras y Argentina/Bosnia Herzegovina-, tres duelos entre la América Latina que siente no puede escapársele el Mundial brasileño frente a la vieja Europa. ¿Habrá tiempo y ganas para acercarse a votar o nos pesarán las piernas?
La abstención alcanzó el 25 de mayo un récord histórico -un 59,9 %- y fue la gran protagonista de la primera vuelta, recordaba días atrás el politólogo Yann Basset, de la Universidad de Rosario (Colombia) en diálogo con Noticias Electorales. Esta fue también la conclusión coincidente de las tres organizaciones de observación internacional presentes en los comicios -OEA, Unasur y Uniore-, asimismo consultadas por N.E. El 25 de mayo fue una especie de ensayo general en que estaba claro, para los sondeos, que dejaría como rivales a la segunda ronda a dos representantes de la derecha. Ahora ya no es un ensayo, sino que se decide el rumbo político de los próximos cuatro años.
Basset, director del Observatorio de Procesos Electorales, establecía desde su portal un paralelismo respecto al comportamiento electoral entre la primera y la segunda ronda no con las últimas presidenciales -de 2010, que ganó Santos por amplia mayoría frente al verde Antanas Mockus-, sino con las de 1998, entre Andrés Pastrana y Horacio Serpa, en que se impuso el primero.
En 2010 aumentó la abstención, así como el voto blanco, el nulo o el no marcaso, entre la primera y la segunda vuelta. Pero ahí se puede atribuir este desarrollo a que ya en la primera ronda se vio que Santos iba a arrasar a su rival, lo que desmotivó al elector, argumenta el analista. La ronda del domingo sí se presenta competitiva, puesto que Santos mantiene sus opciones a dar la vuelta al marcador electoral. Por tanto, la situación sería comparable a la de 1998 -en 2006 y 2002 no hubo segunda vuelta, cabe recordar-, en que se logró una afluencia de 2,5 millones más de votantes respecto a la primera ronda.
La gran opción de Santos para lograr la reelección es movilizar al abstencionista o el llamado voto útil contra el retorno del uribismo. El presidente no ha logrado tejerse unas alianzas sólidas, en tanto que ni Polo Democrático ni Alternativa Verde le respaldan como partidos. Pero sí obtuvo el apoyo personal de algunos de sus líderes -la izquierdista Clara López, principalmente-, que se sumaron a los que ya tenía de antemano en la primera vuelta -como el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro.
Con o sin esos 300.000 presuntos votos adicionales atribuidos a la felicidad futbolera, no está claro si le alcanzará al presidente. Santos no ha logrado rectificar ante la segunda vuelta lo que, a juicio de la mayoría de los analistas, fue su gran error en la primera: centrar todo su discurso, únicamente, en el sí o el no a su proceso e ignorando las restantes grandes preocupaciones del ciudadano medio, sobre todo el urbano, para el que el conflicto con las FARC queda lejos de su realidad diario. Todo depende, de nuevo,  del voto útil a este presidente derechista “light”, al que el izquierdismo y progresismo percibe como“menos malo”.
Para la elección de mañana están convocados 32.975.158 electores, esta vez con dos únicas opciones en su papeleta: Santos, de la coalición Unidad Nacional, y Zuluaga, del Centro Democrático. En suman, dos exministros de Uribe -Zuluaga lo fue de Hacienda y Santos de Defensa-. En la primera ronda acudieron a votar apenas 13,2 millones de electores. El Registrador Nacional, Carlos Ariel Sánchez, en nombre de la autoridad electoral nacional, expresaba estos días su confianza en que la participación aumente incluso un 10 % respecto al 25 de mayo.
Hay instaladas 89.389 mesas, repartidas en 10.642 puestos de votación en todo el país. Desde las 16.00 de la tarde del sábado impera la ley seca; las fronteras terrestres y fluviales estarán cerradas hasta la tarde del domingo y hay desplegados 437.000 uniformados por todo el país. Todo está preparado para un desarrollo sin altercados de los comicios, cuyas urnas se cerrarán a las 16.00 de la tarde del domingo.
A partir de ese momento, se espera la llegada de datos en Corferias, el recinto ferial y centro neurálgico del Registrador en la jornada electoral. Si se repite el ritmo vertiginoso de la transmisión de datos de la primera vuelta, una hora después el Registrador puede anunciar, con resultados irreversibles, el nombre del vencedor de las Presidenciales.

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jueves, 12 de junio de 2014

Entre amigas


[Colombia] “Zuluaga cambiaría los términos y el tiempo del 


proceso. No lo echaría atrás”


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por Gemma Casadevall
Las elecciones presidenciales colombianas se plantearon ya desde la primera vuelta como un plebiscito al proceso de paz con las FARC abierto, en noviembre de 2012, por el presidente Juan Manuel Santos y amplificado, en la recta final para la segunda vuelta, con el anuncio de un diálogo exploratorio con el ELN. La primera vuelta electoral, el 25 de mayo, se saldó con el uribista Óscar Iván Zuluaga como el candidato más votado, con un 29 % -y Santos en segundo lugar, con un 25 %- con un índice de participación bajo mínimos -apenas del 40 % de los casi 33 millones de colombianos habilitados acudieron a votar. Está en peligro el proceso de paz si Santos no logra la reelección? Qué cambiará si regresa al poder la receta de la implacable mano dura contra la guerrilla de tiempos de Álvaro Uribe? Se lo preguntamos a Angelika Rettberg, profesora de Ciencias Políticas y Resolución de Conflictos en la Universidad de los Andes (Colombia) e investigadora invitada de la Fundación Alexander von Humboldt e Instituto Alemán de Asuntos Globales  (GIGA), en Hamburgo.
AR-3 (1)Pregunta.- Unos días atrás, el expresidente del gobierno español, el socialista Felipe González, afirmaba a una emisora de radio colombiana que tras el histórico reconocimiento de las víctimas, uno de los últimos puntos acordados entre el Estado colombiano y las FARC, el proceso de paz había entrado en una vía irreversible. Es así?
Respuesta.- Probablemente Felipe González se refirió al avanzado estado a que se ha llegado en esas negociaciones. Si se alcanzó ese acuerdo respecto a las víctimas, un punto importante y complejo, significa que la agenda del proceso de paz y desmovilización está muy asimilado, también por parte de la guerrilla. En ese aspecto sí puede considerarse irreversible el proceso de paz o al menos muy altamente improbable que se invierta.
P.- Inclusive si el vencedor es el uribismo, es decir, el aspirante Óscar Iván Zuluaga
R.- El discurso de Zuluaga se ha dulcificado mucho en esta segunda ronda electoral, tal vez porque él mismo se ha dado cuenta de lo avanzada que está agenda y del peso, político y social, que supondría tratar de echarlo atrás. Ahora Zuluaga no habla ya de suspender el proceso de paz, sino de una paz “con condiciones”. Es decir, sin el grado de concesiones políticas a la guerrilla planteado por Santos. Es de esperar que, de imponerse sobre Santos, cambiarán los términos y los tiempos de algunos de los puntos. Pero no parece posible que se llegara a una suspensión de las negociaciones.
P.- Cuando hablas de términos imagino que te refieres especialmente a la cuestión de la impunidad o el futuro de los exguerrilleros, una vez desmovilizados, y las heridas dejadas en la sociedad por el conflicto. Crees que sería ventajoso, en cuanto a una mayor aceptación entre la sociedad colombiana?
R.- Colombia tiene mucha experiencia con desmovilizaciones y con participación política de desmovilizados. Eso nunca ha cambiado fundamentalmente el rumbo de las políticas nacionales excepto en el diseño de una Constitución de 1991, donde un tercio de la asamblea estaba integrado por un grupo guerrillero desmovilizado. Ahí si tuvieron un papel importante. Pero, fuera de ese momento, las restantes desmovilizaciones, donde sí hubo concesiones políticas importantes en circunscripciones especiales para permitir la participación de desmovilizados, no afectó mayormente el rumbo político. Por ese lado, se equivocan quienes creen que grandes concesiones llevarían a grandes cambios políticos a escala nacional. Donde sí iba a tener impacto es en las regiones donde las FARC iba a tener poder electoral y donde quieren conservar un dominio, ahora en la administración pública.
P.- Eso nos llevaría a una frase de Santos, en un entrevista a “Der Spiegel”, donde minimizaba el efecto que podría tener la llegada de los exguerrilleros a la política, en el sentido de que difícilmente podrían llegar a sentarse en el Parlamento porque su ideología está trasnochada y apenas encontraría un electorado.
R.- Efectivamente, ellos no han dado el brinco que las izquierdas de otros países sí han hecho en el sentido de proponer un curso progresista a su discurso. Las FARC están muy anclados en el curso de los 60 y los 70 y eso les resta electorado. El gran reto para las FARC es reinventarse y presentarse como un grupo de izquierda vanguardista, que los hay, y apropiarse de discursos de actualidad, como minería, reparación a víctimas, medio ambiente, que en otros países la izquierda muy hábilmente ha incluido en su oferta política.
P.- Para ganar electorado deberían adaptar su discurso….
R.- Totalmente. Si los escuchas, es impresionante lo trasnochados que están.
P.- Sí, de hecho la escenificación de la apertura de la mesa del diálogo, en Oslo, fue un repertorio de dialéctica, como dices, cuando menos trasnochada.
R.- Y aún no han salido de ahí. Lo ves en los comunicados, en todo. Por otro lado imagino que sí se han tomado en serio la necesidad de reinventarse. Más les vale hacerlo, porque la perspectiva de una futura devacle electoral es aún peor para ellos a que la guerra continúe.
R.- Desde la perspectiva internacional, el proceso de paz de Santos tiene mucho prestigio, por los efectos que se le pronostican a escala de la economía nacional y por las repercusiones que tendría en el conjunto de la región. Unos meses atrás parecía que el camino a la reelección iba a ser un paseo para Santos y de hecho hay en marcha proyectos de cooperación internacional a medio o largo plazo, diseñados en función de esa paz. Es ese un argumento para decidir a Zuluaga a no suspender el diálogo?
P.- Sí, él se puede escudar en eso. Es poco probable que él sinceramente quiera romper los diálogos. Él y sus seguidores van a querer modificarlos, pero no suspenderlos. Van a querer salvar la cara, en caso de ganar la elección, y mantener el proceso pero con esos cambios en los términos y los tiempos. Hay una sinergias creadas que le van a facilitar las cosas.
R.- Finalmente, cómo sientes que se percibe ese proceso de paz desde Europa?
P.- Me asombra el poco interés que suscita. No veo que realmente interese mayormente, a Europa y a Alemania en particular. No se le ve en prensa, no se le ve en los foros no relacionados explícitamente con América Latina. Ahora, los pocos que sí se ocupan del tema lo valoran como un paso fundamental que tiene que dar, no solo Colombia, sino el conjunto de la región latinoamericana.
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miércoles, 11 de junio de 2014

Adaptándose a lo que importa: el fútbol


(Colombia) Abstención, ley seca y fútbol: asunto complejo

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por Gemma Casadevall

Resulta complejo desde un portal como éste, consagrado a las buenas prácticas democráticas y, por encima de todas, la de acudir a votar, mostrar comprensión hacia el abstencionismo. El gremio de politólogos, docentes, expertos, investigadores y/o periodistas integrados en su equipo de columnistas nos lo recriminarían. Con razón. Máxime cuando desde los propios medios colombianos se está llamando (casi) desesperadamente al voto, desde uno y otro flanco, para tratar de evitar que la segunda vuelta pulverice el de por sí alarmante récord de abstención -más del 60 %, recordemos- que dejó la primera ronda.

No, no se trata aquí de echar leña al fuego del abstencionismo ni de excusar preventivamente ese nuevo récord a la baja que algunos etiquetaron de antemano como imparable. Ahora bien, honestamente: quien tiene la receta del cómo evitarlo? A medio o largo plazo se puede debatir acerca de la oportunidad de reformar una ley electoral que fija el voto en Colombia como un derecho y se desmarca de la dinámica dominante en América Latina que considerarlo un deber -es decir, obligatorio, sea o no sancionado su incumplimiento. En el sprint hacia la segunda vuelta este tipo de planteamientos, sin embargo, quedan en lo teórico.

La primera vuelta dejó al uribismo representado por Oscar Iván Zuluaga como primera fuerza, con un 29,2 %, mientras que al presidente -llamémosle posturibista- Juan Manuel Santos le correspondió el 25,6 %. Desde entonces los analistas andan calculadora en mano calibrando hacia dónde se irán los porcentajes dejados por los tres candidatos descartados para luchar por la presidencia: la conservadora Martha Lucía Ramírez, con un 15,5 %; la izquierdista Clara López, con un 15,2 %, y Enrique Peñalosa, de Alternativa Verde, con un 8 %. No cabe extraer de ahí conclusiones claras, puesto que nada garantiza que el votante vaya a seguir dócilmente las recomendaciones de Ramírez -hacia Zuluaga- o de López -hacia Santos-. Sobre todo cuando el respaldo fue, especialmente en el caso del izquierdismo, a título personal, no del partido en bloque.


Va a ser un domingo poco propicio para erradicar la pasión abstencionista colombiana dicha endémica. El sábado habrá arrancado para Colombia el Mundial 2014, en el estadio de Belo Horizonte y ante Grecia. El argentino José Pékerman habrá desplegado a una selección que ha colocado a Colombia ante su primer sueño mundialista en 16 años y los corazones de millones de compatriotas habrán estado vibrando al son del de James Rodríguez o David Ospina, a falta del héroe indiscutible, Radamel Falcao. Habrá sido un arranque mundialista en Colombia bajo el signo -atípico, a efectos futboleros- de la ley seca, lo que por razonable y extendido que sea en el ámbito electoral latinoamericano no crea especialmente “amigos” a la causa del voto. Seguirán, en el domingo electoral colombiano, otros tres partidos de interés con participación latinoamericana -Suiza contra Ecuador, Francia contra Honduras y la Argentina de Lionel Messi contra Bosnia Herzegovina-.

Mucho calibre futbolista, en contraste con la floja ronda final del duelo por la presidencia entre dos formas de derechismo. La multiplicidad de debates televisados entre Santos y Zuluaga, en la semana previa a los comicios, ofreció la imagen de los dos rivales -y antiguos correligionarios, hasta que el presidente rompió con quien fue su padrino y antecesor, Álvaro Uribe- más encrespados que nunca y rozando el improperio personal, desde la posición de quien ha tenido al otro compartiendo bancada gubernamental.

Se conocen demasiado para representar un fair-play que no sienten y el electorado, a su vez, les conoce demasiado bien como para no darse cuenta de que las diferencias programáticas entre ambos son mínimas.

Santos se sacó un as de la manga, a cinco días de los comicios, con el anuncio de que desde enero se estaba en conversaciones “exploratorias” con el ELN, la guerrilla que se calcula tiene unos 1.500 miembros activos. El esquema negociador sigue el guión del proceso iniciado en noviembre de 2012 con las FARC -con unos 8.000 guerrilleros por desmovilizar-. La agenda es aún imprecisa, pero se sabe que Noruega, Cuba y Venezuela están de nuevo entre los países “facilitadores”, según el comunicado difundido por el Gobierno y el ELN.

El anuncio se interpretó como un modo de ahondar en el carácter plebiscitario de las presidenciales. Sí o no al proceso de paz, ahora con las dos guerrillas, es el dilema con el que Santos pretende lograr la reelección.

El fin del devastador conflicto al alcance de la mano, ha sido el lema nada sutil del presidente, que liga este proceso con el despegue económico que implicaría una Colombia donde el inversor -sobre todo el extranjero- no debe temer ya el azote de actores ilegales armados. Tan incuestionable parece esto último que, de pronto, Zuluaga dulcificó sus perfiles uribistas para sostener que una victoria suya no significará echar por la borda la perspectiva de poner fin al conflicto. Solo que las exigencias a la guerrilla serán otras, a millas de esa virtual “rendición” a la impunidad que se atribuye al plan de Santos.

El presidente no modificó su guión, pese al golpe que supuso quedar por detrás del aspirante en la ronda del 25 de mayo. Simplemente, amplificó su apuesta por la paz. Una laringitis dejó a Zuluaga sin voz ante el último duelo televisado, lo que impidió al teórico elector tener la ultimísima versión del duelo eterno entre dos rivales conocidos.

Llegamos así al domingo electoral bajo el signo de la abstención y los efectos del debut colombiano en el Mundial. Lo dicho: no excusamos premonitoriamente nada. Al contrario, refrendamos las voces que estos días están llamando al voto, recordando que es mucho lo que está en juego -el regreso del oscurantismo ultraderechista del uribismo, se advierte desde las filas progresistas ahora favorables a Santos, o la continuidad del “castrochavismo” traidor, como se etiqueta al presidente desde el flanco rival-. Pero ello no quita que, efectivamente, al tradicional abstencionismo colombiano se le haya sumado, como “aliado accidental”, un acontecimiento con capacidad para eclipsar casi todo. El rey fútbol.
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lunes, 2 de junio de 2014

La aún más mala de la película, en Spiegel

Le Pen avisa Merkel que posa en risc la UE


Marine Le Pen ha donat un primer toc d'avís frontal a Merkel des del setmanari alemany Der Spiegel. Set dies després que el seu ultradretà Front National aconseguís el 25% en les europees –tot un problema per al tradicional eix francoalemany de la UE–, Le Pen adverteix la poderosa cancellera que “si no veu les penalitats que pateixen la resta dels països europeus, Alemanya se'n guanyarà els odis”.
La línia política de Berlín és “perjudicial per a tots els altres països de la UE”, afirma Le Pen, qui en un to pretesament conciliador hi afegeix que no retreu això a Merkel, que al capdavall defensa els interessos alemanys, sinó a la classe política francesa, per exemple, que no sap fer el mateix amb els dels seus ciutadans.
“Un euro fort arruïna el nostre país”, continua Le Pen, per qui la pretensió de Merkel de fer “política en contra de la població” portarà a “l'explosió d'Europa”. La líder ultradretana nega que vulgui “destruir Europa” i diu que el seu objectiu és posar fi a una UE on els països s'han convertit en enemics els uns dels altres i que ha esdevingut un “monstre antidemocràtic”.
D'una banda, Le Pen diu que no vol una UE on la cooperació s'entengui com una mena d'“Unió Soviètica europea”. De l'altra, expressa les seves simpaties i “respecte” pel president rus, Vladímir Putin, perquè no es deixa prendre la capacitat de decidir per altres països.
Les advertències de la nova dona forta francesa, després que el FN fos la força més votada al seu país, se succeeixen enmig del conflicte generat per la designació del luxemburguès Jean-Claude Juncker com a nou president de la Comissió Europea. Segons Der Spiegel, el premier britànic, David Cameron, ha amenaçat Merkel de deixar la UE si s'insisteix a col·locar el candidat del Partit Popular Europeu (PPE) en el càrrec.
La cancellera nega un “automatisme” a favor de Juncker, per molt que el PPE fos el més votat, a escala de la UE i Alemanya, i que el luxemburguès en fos el candidat. Merkel dóna suport formal a Juncker, tot i que se suposa que està negociant entre passadissos una alternativa, qüestió que, fins i tot els seus socis de govern a Berlín, l'SPD, consideren que seria una decisió antidemocràtica i perillosa per a la credibilitat de la UE.