viernes, 7 de diciembre de 2018

Planmässig

La CDU de Merkel opta por el continuismo pese al empuje derechista

Gemma Casadevall

Bildergebnis für akk merkel

Hamburgo (Alemania), 7 dic (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana optó hoy por el continuismo y, tras 18 años bajo el liderazgo de la canciller Angela Merkel, entregó la jefatura a su leal secretaria general, Annegret Kramp-Karrenbauer, pese al fuerte empuje del ala derechista del partido. 
AKK, como se denomina a la secretaria general del partido, se impuso por un 51,8 % en el congreso de la CDU de Hamburgo, frente al 48,2 % del representante del ala derechista, Friedrich Merz, y tras haber quedado descartado en una primera vuelta Jens Spahn, asimismo crítico hacia la línea de Merkel. 
El congreso con el que Merkel se despidió de la presidencia de la formación, cuyas riendas asumió con la formación hundida en la oposición y en medio de un escándalo de financiación irregular, dio así un toque de aviso más que audible a la canciller. 
La victoria de la leal AKK facilita el propósito de Merkel de agotar como jefa del Gobierno la legislatura -previsiblemente, en 2021-, pero está claro que la presión de los críticos hacia su línea se hará notar en la gran coalición con los socialdemócratas, de por sí debilitada por sus continuos disensos internos. 
En su presentación ante los delegados, AKK había pedido al partido "coraje" para asumir los desafíos a que se enfrenta, pero aludió también a la necesidad de frenar la caída de electorado de una formación que ha tenido a cinco de los ocho cancilleres de la historia de la República Federal de Alemania (RFA). 
Destacó en ese punto que la fortaleza de la CDU es de gran relevancia "para Alemania y para el conjunto de Europa", mientras que su rival en el pulso por la jefatura aseveró que la CDU es el último "gran partido democristiano" que queda en la UE. 
Merz cosechó ovaciones al abogar por adoptar un perfil más claramente conservador, lo que remite al reproche frecuente en las filas conservadoras que imputa a Merkel haber "socialdemocratizado" a la formación. 
El exjefe del grupo conservador en el Parlamento, que contaba con el apoyo expreso del actual presidente de la cámara federal, Wolfgang Schäuble, llamó asimismo a los suyos a lanzar "una nueva estrategia" para combatir a la ultraderecha y a no ceder terreno tampoco al resto de formaciones, incluidos los Verdes. 
"Hasta ahora, todos los loables intentos para recuperar el electorado perdido en dirección a la ultraderecha han sido en vano", dijo Merz, entre fuertes aplausos, para alertar sobre el avance de los populismos, no solo en Alemania o Europa. 
Merz hizo alarde de su reconocida elocuencia, pero le faltó precisión a la hora de concretar cómo dirigir esa nueva estrategia, mientras que AKK ganó la partida, desde su posición de candidata leal a la canciller. 
Las corrientes derechistas ganan terreno en la CDU, después de esas casi dos décadas de dominio de la línea de Merkel, quien en su último discurso como presidenta lanzó una llamada a la cohesión y defendió la vía centrista para su partido. 
Empezó su discurso la canciller, entre fervientes aplausos, recordando esa "situación muy difícil" en que llegó a la presidencia y aludió así directamente, algo no usual en ella, el escándalo de financiación irregular durante la era Helmut Kohl. 
Costó "superar" esa situación, prosiguió, y el desafío ahora es "mantenerse unidos" y "liderar unidos", siempre desde la vocación centrista que caracteriza a la CDU. 
Fue un discurso mucho más corto de lo habitual -media hora, en lugar de los 90 minutos que suele dedicar en sus informes al partido-, con el que aparentemente dejaba claro que también ella es consciente de que el protagonismo de la jornada correspondía a quien la sucediera. 
En su alusión a las irregularidades financieras de entonces se percibía un mensaje hacia Schäuble -ideólogo de la candidatura derechista Merz-, quien entonces quedó apeado de la presidencia del partido, que le legó por designación directa Kohl, salpicado por el escándalo. 
Schäuble, que bajo el liderazgo de Merkel ha sido un hombre de peso en el partido y en sucesivos gobiernos, parecía creer que había llegado el momento de recuperar la figura y elocuencia de Merz para derechizar de nuevo a la CDU. Aunque sea por la mínima, de momento la elección se ha decantado por la continuidad. EFE gc/jam


Adiós parcial a una líder que dio la vuelta al conservadurismo alemán

Gemma Casadevall

Berlín, 7 dic (EFE).- La canciller de Alemania, Angela Merkel, puso hoy punto final a sus 18 años de liderazgo de la Unión Cristianodemócrata (CDU), un partido identificado durante décadas con los patriarcas Konrad Adenauer y Helmut Kohl y al que despojó de los esquemas del conservadurismo tradicional.
Seis semanas después de anunciar su retirada de la jefatura del partido, y firme en su propósito de seguir como canciller hasta el final de la legislatura -previsiblemente, en 2021- Merkel entregó el relevo a Annegret Kramp-Karrenbauer, representante de la vía continuista al frente del partido.
Está por ver si logra mantener en pie a la coalición entre conservadores y socialdemócratas, marcada por frecuentes disensos internos y sin poder dirigir ya directamente el partido más fuerte de esa alianza.
"Es hora de abrir un nuevo capítulo", afirmó la líder al anunciar que dejaba las riendas de un partido que ha colocado en el poder a cinco de los ocho cancilleres de la República Federal de Alemania (RFA) -Adenauer, Ludwig Erhard, Kurt Georg Kiesinger, Kohl y Merkel-.
Con su decisión de no presentar una nueva candidatura a la Cancillería rompió con la ley no escrita de que un canciller de la RFA no rehuye las urnas, en un país donde no hay límite a la reelección.
No es la primera norma que no siguió Merkel, una líder atípica, quien en 2005 se convirtió en la primera mujer y el primer político crecido en territorio comunista al frente de la Cancillería alemana y que luego ejerció su liderazgo a escala europea y global.
Angela Dorothea Kasner, el nombre con el que vino al mundo en 1954 en Hamburgo, había crecido en una parroquia de pueblo de la ahora extinta República Democrática Alemana (RDA) donde ejercía su padre, un pastor protestante e izquierdista convencido.
Dejó atrás la parroquia de pueblo para estudiar Ciencias Físicas entre Leipzig y Berlín, etapa en la que adquirió el apellido Merkel, debido a un matrimonio fugaz con un compañero de estudios, Ulrich Merkel, con quien se casó a los 23 años.
Poco después conoció a Joachim Sauer -por entonces casado y con dos hijos-, asesor de su tesis doctoral en Física e inmerso como ella en el ámbito científico, con quien convivió unos años hasta casarse, ya en la década de 1990.
Había ejercido como secretaria de propaganda de las juventudes comunistas en la Academia de Ciencias de Berlín, pero poco antes de la caída del muro de Berlín empezó a frecuentar grupos disidentes y en febrero de 1990 ingresó en la Unión Cristianodemócrata (CDU).
Dos años después, tras las primeras elecciones de la Alemania reunificada, el canciller Helmut Kohl convirtió a la que llamaba su "muchachita del este" en ministra de la Mujer y la Juventud, deseoso de incluir en su equipo a talentos de la Alemania oriental.
De esa cartera pasó a la de Medio Ambiente, en 1998 se convirtió en secretaria general de la CDU y un año después de la derrota electoral de Kohl le vino el impulso definitivo, al quedar el patriarca envuelto en el escándalo de la financiación irregular del partido.
Llamó a la CDU a "emanciparse" de Kohl desde el diario conservador "Frankfurter Allgemeine" y tomó sus riendas en 2000, mientras sus barones preferían no mancharse y el exdelfín del patriarca, Wolfgang Schäuble, quedó salpicado por el escándalo.
Empezó a imponerse sobre sus enemigos internos y en 2005 alcanzó la Cancillería, tras vencer en las urnas por la mínima ventaja al animal político teóricamente superior que era el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder.
Apuntalada en su sangre fría, sin estridencias ni insultos al contrario, afianzó su dominio en el bloque conservador y derrotó a otros tres rivales socialdemócratas: Frank-Walter Steinmeier, en 2009, Peer Steinbrück, en 2013, y Martin Schulz, en 2017.
Sin hijos propios, a Merkel se la suele apodar la "Mutti" -"mamá"- de la nación, como si hubiera adoptado al conjunto de sus compatriotas, incluida la oposición interna, que le reprochan haber "socialdemocratizado" la CDU, o los ultraderechistas que la persiguen con sus abucheos.
De agotar su cuarta legislatura, habrá igualado el récord de permanencia en el poder en Alemania de Kohl, quien estuvo 16 años en la Cancillería (1982-1998). EFE gc/jam/emm

Casting II


Lent adeu a Merkel


jueves, 6 de diciembre de 2018

Desde la barrera




















El pulso sucesorio de Merkel polariza a los conservadores alemanes

Gemma Casadevall

Hamburgo (Alemania), 6 dic (EFE).- El pulso por la sucesión de la canciller alemana, Angela Merkel, al frente de la Unión Cristianodemócrata (CDU) ha polarizado a los conservadores germanos, acostumbrados a liderazgos fuertes y ahora divididos entre el continuismo y el giro derechista. 
Hoy la jornada previa al congreso federal de la CDU reflejó la división interna reinante, incluso a escala de la cúpula del partido, inmersa en la última sesión preparatoria del plenario de mañana con sus 1.001 delegados, a los que corresponderá elegir a la nueva presidencia. 
Son tres los aspirantes y dos las líneas que representan: la secretaria general, Annegret Kramp-Karrenbauer, leal a la línea de Merkel; y el exjefe del grupo conservador Friedrich Merz; y el ministro de Sanidad, Jens Spahn, estos dos últimos del ala derechista. 
"Wolfgang Schäuble rompió el silencio, así que ahora puedo decir yo que estoy convencido de que con ella tenemos más opciones de cohesionar a la CDU", afirmó hoy el ministro de Economía, Peter Altmaier, quien expresó así su apoyo a AKK, como se conoce a Kramp-Karrenbauer. 
Altmaier, persona de confianza de Merkel, mostró así indirectamente su crítica a Schäuble, otro peso fuerte del partido y ahora presidente del Parlamento alemán, quien dos días antes había juzgado como el mejor candidato al derechista Merz, en declaraciones en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, diario de referencia conservador.

AKK y Merz, de 56 y 63 años, respectivamente, llevan media vida en el partido y llegan prácticamente empatados a la votación de mañana, mientras que a Spahn, de 38 años, se le considera sin opciones, por su menor arraigo entre sus estructuras. 
La secretaria general partía como teórica favorita y no está claro si el apoyo explícito de Schäuble a su directo rival la perjudicará, ya que era sobradamente conocido hacia dónde se inclinaban las preferencias del antecesor de Merkel en la presidencia de la CDU. 
Desde que Merz formalizó su aspiración -inmediatamente después de que Merkel anunciara que no optaría a su reelección como presidenta de la CDU, a finales de octubre- se ha asegurado en los medios que el hombre a la sombra de esa candidatura es Schäuble. 
Ambos son aliados políticos y personales, con la diferencia de que Merz se apartó de las estructuras de la CDU al verse arrinconado por Merkel, dos años después de acceder ésta a la presidencia del partido, mientras que Schäuble siguió en la vanguardia política alemana. 
Merz pasó a hacer carrera en grupos de presión empresariales, mientras que Schäuble -quien tuvo que dejar la presidencia de la CDU en 2000 al destaparse un escándalo financiero en el partido bajo la era Helmut Kohl- estuvo en los sucesivos gobiernos de Merkel. 
Una hipotética victoria de Merz en la elección de mañana se contempla en Alemania como una revancha hacia Merkel, que tendrá más difícil lograr su objetivo de agotar la actual legislatura como canciller -previsiblemente, hasta 2021-. 
La coalición de gobierno entre conservadores y socialdemócratas ha estado marcada por los disensos desde que logró formarse -el pasado marzo- y se perfila complejo un reparto armónico de poderes entre Merz y Merkel, al frente del partido y del gobierno, respectivamente. 
Merkel ha tratado de mantenerse neutral durante las seis semanas que ha durado la presentación ante las bases de los tres aspirantes, aunque también es cierto que en Alemania se sabe que su opción es AKK, a la que la propia canciller y jefa del partido designó para la secretaría general. 
La líder alemana ha afirmado reiteradamente que no cree en las designaciones desde arriba, entre otras cosas porque por experiencia propia sabe que éstas fracasan, lo que se ha interpretado como una alusión a como fue su llegada a la jefatura del partido, en 2000, cuando el elegido por Kohl había sido Schäuble. 
La expectación ante la votación de mañana es máxima, ya que de la decisión del congreso de Hamburgo -ciudad donde nació la canciller- dependerá probablemente quién será el próximo candidato a la cancillería del bloque conservador, una vez se retire Merkel. 
Entre los 1.001 delegados -cifra tradicional de representantes de la CDU en todos los congresos federales-, 658 son hombres y 343 mujeres. El "Land" con mayor número de representantes, de acuerdo a su peso demográfico en el país, es Renania del Norte-Westfalia, del que son originarios tanto Spahn como Merz. EFE gc/jam

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Amigos

La CDU ante la sucesión de Merkel, entre el continuismo y el giro a la derecha

Gemma Casadevall

Berlín, 5 dic (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana ultima los preparativos ante el congreso federal que deberá elegir al sucesor de Angela Merkel, tras 18 años al frente de un partido del que salieron cinco de los ocho cancilleres de la República Federal de Alemania (RFA).
A los 1.001 delegados de la formación corresponde la elección del nuevo presidente o presidenta, votación que tendrá lugar el viernes, tras una última reunión de la Ejecutiva mañana jueves, en el congreso federal de Hamburgo, la ciudad donde nació Merkel.
De su voto dependerá que se imponga el continuismo, representado por la secretaria general Annegret Kramp-Karrenbauer -o AKK, como es conocida-, o el giro derechista con que se identifica a los otros dos aspirantes: el exjefe del grupo parlamentario Friedrich Merz y el ministro de Sanidad, Jens Spahn.
AKK, de 56 años, llegó a la recta final como favorita y se considera que, de ser la elegida para presidir el partido, son mayores las posibilidades de que Merkel pueda completar como jefa del Gobierno esta legislatura, de acuerdo a su propósito de completar su cuarto mandato antes de retirarse como canciller.
Merz, de 62 años y fuera de las estructuras de la CDU desde hace años, se ha visto de pronto reforzado por el apoyo explícito de Wolfgang Schäuble, antecesor de Merkel en la presidencia del partido, exministro de Finanzas y ahora presidente del Parlamento (Bundestag).
En medios alemanes se daba por hecho, desde hace semanas, que Schäuble era el artífice de la candidatura de Merz, lo que se ha visto como una revancha de estos dos correligionarios, ambos antiguos rivales internos de la canciller.


Bildergebnis für schäuble akk merz

Merz, político ambicioso y actualmente multimillonario, dejó el liderazgo del grupo parlamentario en 2002, dos años después de que Merkel tomara las riendas del partido y lo arrinconara a él y a varios pesos pesados del partido.
Schäuble, que quedó apeado de la presidencia de la CDU en medio del escándalo de la financiación irregular bajo Helmut Kohl, de quien fue su delfín, ha seguido todo este tiempo en la vanguardia política, en puestos clave de los sucesivos gobiernos de Merkel, hasta pasar a presidir el Bundestag.
Su apoyo explícito a la candidatura de Merz, formulado en declaraciones a "Frankfurter Allgemeine Zeitung", el diario conservador de referencia, podría contribuir a decantar el voto a su favor, aunque no se descarta que sea contraproducente, por verse como evidente el factor de la revancha personal.
AKK representa la lealtad a la línea de la canciller aunque, de imponerse su candidatura, se considera que tratará de dar un sello más genuinamente conservador a la CDU, tras el proceso de "socialdemocratización" que se imputa a Merkel.
Una victoria de la actual secretaria general, que llegó a ese cargo en febrero por designación de Merkel, sería una especie de "ascenso natural" que aportaría algo de estabilidad a la coalición de Gobierno entre conservadores y socialdemócratas.
Para Merz y AKK la votación del viernes es un "todo o nada".
La secretaria general ha afirmado que no seguirá en ese cargo, en caso de derrota, mientras que es improbable que su rival se reincorpore al partido tras su prolongada ausencia, si no es como jefe de la CDU y, por extensión, como siguiente candidato a canciller.
Al tercer aspirante, el ministro Spahn, le consideran todos los medios sin opciones a ganar la elección, aunque se diferencia de sus rivales en que sí tiene por delante toda una carrera, independientemente de la votación del congreso.
De 38 años, entró en la gran coalición el pasado marzo, en un intento por parte de Merkel de incorporar a su equipo a un representante del sector derechista más crítico hacia su línea, especialmente en lo que respecta a la política migratoria.
Homosexual declarado -suele aludir a esa condición en sus intervenciones ante la militancia, como si quisiera dejar claro que no está reñido con el conservadurismo-, se ha ganado el respeto de las bases, como un candidato convincente y cercano.
"Se dice que todo puede depender de lo sólido que resulte cada candidato en su discurso ante el congreso. En realidad lo determinante puede ser el discurso precedente de Merkel. Hay ansias de renovación. Pero también mucho respeto hacia su legado", comentó a Efe Ralf Olschewski, delegado de Berlín, sin revelar a quién votará. EFE
gc/jam/psh

viernes, 30 de noviembre de 2018

Casting I

El pulso sucesorio entra en la ronda final levemente decantado hacia el continusmo

Gemma Casadevall

Bildergebnis für akk spahn

Berlín, 30 nov (EFE).- El pulso por suceder a la canciller Angela Merkel al frente de los conservadores alemanes entró hoy en su ronda final con ventaja para la representante de la vía continuista, Annegret Kramp-Karrenbauer, frente a los otros aspirantes, Friedrich Merz y Jens Spahn, ambos del ala más derechista del partido. 
Un 46 % de los seguidores de la Unión Cristianodemócrata (CDU) quieren que la nueva presidenta del partido sea Kramp-Karrenbauer -o AKK, como es conocida-, según la encuesta difundida por la televisión pública ARD a una semana del congreso del partido que elegirá al sucesor o sucesora de Merkel. 
Un 31 % se decanta por Merz, exlíder del grupo parlamentario conservador, mientras que apenas un 12 % lo hace por Spahn, ministro de Sanidad en la gran coalición de la canciller. 
Las preferencias del electorado conservador son coincidentes con las del resto de los alemanes, ya que un 43 % del conjunto de los encuestados se pronuncia por AKK, mientras que un 32 % lo hace por Merz y un 10 % por Spahn. 
El relevo al frente de la CDU no la decidirá el elector común ni los 425.000 militantes del partido que lidera Merkel desde 2000, sino los 1.001 delegados que asistirán al congreso federal del partido, que se celebrará del 7 al 8 de diciembre en la ciudad natal de la canciller, Hamburgo. 
En las dos semanas precedentes los aspirantes han tenido la oportunidad de presentarse ante las agrupaciones de la CDU en sucesivas conferencias regionales, la última de las cuales se celebra hoy viernes en Berlín. 
Han sido ocho citas, de tres horas cada una, en que los candidatos han formulado sus aspiraciones y respondido a los turnos de preguntas en salas abarrotadas, en que los tres han competido sin acritud, pero marcando sus diferencias. 
En todas ellas la política migratoria fue el eje temático dominante, tanto en las celebradas en el este del país -donde el voto ultraderechista es más fuerte- como en la que tuvo lugar en Renania del Norte-Westfalia, el "Land" de más peso demográfico de Alemania y del que proceden Merz y Spahn. 
Los dos aspirantes del ala más derechista abogan por un giro restrictivo en la política de asilo e incluso, en el caso de Spahn, cuestionaron el Pacto Migratorio de la ONU, que la canciller defiende ante los recelos de sus propias filas. 
Kramp-Karrenbauer ha hecho equilibrios entre la defensa de la decisión de Merkel de mantener abiertas las fronteras en el momento más álgido de la crisis migratoria de 2015 y la necesidad de contener la inmigración ilegal hacia Alemania. 
Gane quien gane la elección, el partido adoptará un sello más conservador, ya que incluso AKK defiende postulados más restrictivos frente a la línea de Merkel, a la que frecuentemente se imputa haber "socialdemocratizado" a la CDU. 
En la ronda de conferencias regionales, Merz se ha mostrado más elocuente ante las bases, mientras que a AKK se la percibe como más sólida, resumía en un encuentro con medios extranjeros Michael Bröcker, biógrafo de Spahn. 
Kramp-Karrenbauer tiene a su favor que representa la continuidad, a la que por encima de todos los disensos el partido no quiere despedir con una afrenta, como sería interpretada una victoria de Merz, argumentó la periodista y biógrafa de la secretaria general, Kristina Dunz. 
Si Merz gana la elección podría acelerarse el fin de la "era Merkel" como canciller -puesto en el que lleva desde 2005-, ya que pese al propósito de la líder de completar la legislatura se ve impracticable su connivencia al frente del partido y del Gobierno, respectivamente. 
Es un secretos a voces que Merz y Merkel "no pueden permanecer juntos en una misma habitación más de un par de minutos", afirmó Bröcker, en opinión compartida con Dunz. Ambos autores y analistas coinciden, asimismo, en que, en caso de elecciones anticipadas, AKK tiene mejores opciones de ganarse al electorado centrista. 
"Ser multimilonario no te favorece ante el elector alemán, que te mira con desconfianza", consideró el biógrafo respecto a Merz, quien en 2002 dejó el puesto de jefe del grupo parlamentario, arrinconado por Merkel, y ahora preside la división alemana de Blackrock, el mayor gestor de activos del mundo. EFE gc/jam/psh

Camino a Buenos Aires

Merkel, forçada a mediar entre Ucraïna i Rússia

viernes, 23 de noviembre de 2018

Alice, tras los pasos de Helmut



La ultradreta alemanya ensopega amb els donatius

jueves, 22 de noviembre de 2018

Descubriendo el pacto migratorio

El derecho de asilo divide a los aspirantes a suceder a Merkel

Gemma Casadevall

Berlín, 22 nov (EFE).- El derecho de asilo, como principio anclado en la Constitución de Alemania, divide a los aspirantes a suceder al frente de la CDU a la canciller alemana, Angela Merkel, erigida ahora en defensora del Pacto Mundial para la Migración de la ONU frente a cualquier cuestionamiento, interno o externo. 
"La abolición del derecho de asilo o una limitación que implique, de facto, que deje de existir tal como lo plantearon los padres de la Constitución, no es acorde con los principios de la CDU", manifestó hoy Annegret Kramp-Karrenbauer, secretaria general del partido y representante de la línea continuista en el pulso por la sucesión de Merkel. 
Kramp-Karrenbauer se desmarcó así de los otros dos aspirantes a la jefatura de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el ministro de Sanidad, Jens Spahn, y más aún del el exjefe del grupo conservador Friedrich Merz, ambos del ala más derechista y partidarios de replantear el asilo. 
Spahn levantó ampollas el pasado fin de semana al proponer someter la adopción por parte de Alemania del Pacto para la Migración al voto del próximo congreso de la CDU, que tendrá lugar del 7 al 8 de diciembre en Hamburgo y en el que se elegirá al sucesor de Merkel. 
Merz fue más allá y consideró si no debería replantearse el derecho individual de asilo, tal como está contemplado en la Constitución alemana, en una de las conferencias regionales que realizan estos días para brindar la oportunidad a los aspirantes a liderar la CDU de presentarse ante las bases del partido. 
En sus declaraciones de hoy, realizadas en un foro del popular diario "Bild", Kramp-Karrenbauer -o AKK, como se la conoce- recordó que toda enmienda constitucional necesita el refrendo de dos tercios de la cámara baja del Parlamento (Bundestag). 
La secretaria general de la CDU aludió asimismo al legado de Helmut Kohl, patriarca del partido y en el poder entre 1982 y 1998, quien en 1991 advirtió de que un recorte drástico del derecho de asilo no cuadraba con los valores cristianodemócratas. 
Un año después, y en medio de la crisis migratoria desencadenada por la guerra de los Balcanes, la coalición entre conservadores y liberales que encabezaba Kohl logró que prosperase una enmienda constitucional que restringía el asilo, pero mantenía ese derecho fundamental, con el apoyo de la oposición socialdemócrata. 
La aprobación de esa enmienda sucedió a la llegada a Alemania de 428.000 peticionarios de asilo, cuestión que derivó en un debate similar al que se generó en 2015, cuando el país recibió casi un millón de refugiados. 
Tanto en sus comparecencias con Merz y Spahn como en foros por separado, AKK ha defendido la decisión adoptada por Merkel de no cerrar las fronteras a los refugiados e insistido en la necesidad de frenar la migración ilegal. 
Merz y Spahn pretenden reconquistar parte del voto captado por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), aunque sin romper con el corte centrista de la CDU, lo que les sitúa ante un complejo ejercicio de equilibrios. 
Los posicionamientos de los aspirantes a suceder a Merkel se producen en un momento en que la canciller aparece como relanzada o incluso liberada, según enjuician estos días medios de referencia como "Südddeutsche Zeitung", desde que anunció que no buscará su reelección como jefa de la CDU ni optará a un nuevo mandato como canciller. 
Su discurso ayer en el Bundestag, en el debate general de los presupuestos de 2019, fue respaldado por fuertes ovaciones inclusive de parte de las filas opositoras -especialmente de Los Verdes- en el momento en que defendió el Pacto Migratorio y cargó contra nacionalismos y populismos derechistas. 
Especialmente celebrada fue una frase dirigida a AfD, que abrió la sesión en tanto que primer partido de la oposición, a la que reprochó haber utilizado su intervención para defender asuntos propios -las investigaciones por presuntas donaciones irregulares en la campaña- y olvidarse del objeto del debate. 
"Lo importante para el debate es que cada cual hable de lo que le parezca importante para el país", aseveró la canciller, para centrarse en su defensa del Pacto Migratorio. 
"El Pacto Mundial para la Migración es la respuesta correcta para resolver de forma multilateral los problemas globales", afirmó, frente a los disensos aparecidos tanto a escala interna como entre algunos socios europeos. 
El pacto, que deberá ser adoptado a principios de diciembre en Marrakech (Marruecos), es fruto de un encargo hecho en 2016 a la ONU por los jefes de Estado y de Gobierno de 190 países de todo el mundo.  Austria, Hungría, Bulgaria, Estonia y la República Checa han anunciado que no lo respaldarán, mientras que Estados Unidos se mantuvo desde el principio al margen de la negociación, en la que han participado 190 países. EFE gc/jam

martes, 13 de noviembre de 2018

Horst, pasión por la supervivencia

sábado, 10 de noviembre de 2018

Un 9.11 (del 1918, del 1938 o del 1989)



Clam alemany contra “el nou nacionalisme agressiu"

“Assis­tim a un anti­se­mi­tisme pre­o­cu­pant, la vida jueva està amenaçada al nos­tre país i a altres llocs del món que con­si­de­rem segurs”, va adver­tir ahir la can­ce­llera, Angela Merkel, a la sina­goga de la Rykes­trasse de Berlín, un dels mil tem­ples jueus incen­di­ats el 9 de novem­bre de 1938, quan 7.500 comerços jueus van ser arra­sats en ter­ri­tori ale­many, el que es coneix com La Nit dels Vidres Tren­cats, i van començar les depor­ta­ci­ons als camps de con­cen­tració.
L’Holo­caust va ser “la des­feta de la civi­lit­zació”, va expres­sar per la seva banda el pre­si­dent del país, Frank-Wal­ter Stein­me­ier, en un altre acte solemne, aquest cop al Reichs­tag, l’actual Bun­des­tag, el mateix edi­fici on Adolf Hit­ler va arri­bar al poder, el 1933. Cal pre­ser­var la democràcia del “nou naci­o­na­lisme agres­siu”, apun­ta­lat en “men­ti­des” i difu­sor de “con­sig­nes malig­nes”, va afe­gir-hi Stein­me­ier, men­tre Merkel recor­dava des de la sina­goga la faci­li­tat amb què “com­por­ta­ments anòmals” en una democràcia aca­ben assi­mi­lats com a “nor­mals”. I com d’aquí es pot pas­sar a “tole­rar” la dis­cri­mi­nació i la xenofòbia en soci­e­tats de democràcies dites avançades.
“No podem dei­xar els colors de la ban­dera ale­ma­nya a mans dels naci­o­na­lis­tes”, va recla­mar Stein­me­ier, davant un Bun­des­tag on, des de les elec­ci­ons gene­rals de 2017, s’hi asseu per pri­mer cop des dels anys 50 una for­mació ultra­dre­tana, Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD). Els res­pon­sa­bles dels atacs xenòfobs, islamòfobs o anti­se­mi­tes d’avui són “un par­tit que ha per­fec­ci­o­nat la inci­tació a l’odi”, va comen­tar el pre­si­dent del Con­sell del Jueus d’Ale­ma­nya, Josef Schus­ter. Ni Schus­ter ni Merkel no es van refe­rir explícita­ment a l’AfD. Però l’al·lusió era evi­dent, com també ho era a qui es refe­ria la can­ce­llera quan va par­lar dels perills per a la democràcia.
Tro­bar les parau­les opor­tu­nes i recor­dar l’ani­ver­sari sense caure en la rutina com­me­mo­ra­tiva no és fàcil. Menys encara a Ale­ma­nya, el 9 de novem­bre. En aquesta data con­flu­ei­xen tres ani­ver­sa­ris: el nai­xe­ment de la democràtica, però utòpica i feble República de Wei­mar, el 1918; La nit dels vidres tren­cats del 1938, con­si­de­rats l’avant­sala de l’Holo­caust que va dei­xar sis mili­ons de jueus assas­si­nats, i la cai­guda del Mur de Berlín, el 1989, que va posar fi a les dècades de par­tició.
La pro­cla­mació d’aque­lla pri­mera república, dos dies abans de l’armis­tici que va posar fi a la Pri­mera Guerra Mun­dial i a l’Ale­ma­nya del kàiser Gui­llem II, ha que­dat des­di­bui­xada pel que va venir després: esquer­da­ment i dis­persió de l’esquerra, un govern feble rere l’altre, ines­ta­bi­li­tat política i, final­ment, l’arri­bada al poder d’un Hit­ler a qui la dreta va con­si­de­rar que podrien fer ser­vir de cap­ta­dor de vots fàcil­ment diri­gi­ble. El dic­ta­dor que va por­tar a Ale­ma­nya, a Europa i a la resta del món la “des­trucció de la civi­lit­zació”, com deia Stein­me­ier.
Del 1933 al 1945 es va implan­tar un règim del ter­ror que va pre­ci­pi­tar la Segona Guerra Mun­dial, més tec­ni­fi­cada i, per tant, mortífera que la pri­mera. I, un cop der­ro­tat el Ter­cer Reich, a la divisió d’una Ale­ma­nya arra­sada, fins que els ale­manys de l’est van esquer­dar la “franja de la mort”, com es conei­xia el mur de Berlín.
El 9 de novem­bre seria pro­ba­ble­ment festa naci­o­nal a Ale­ma­nya, en record d’aque­lla nit del 1989 en què per pri­mer cop en dècades es va poder tra­ves­sar el mur sense por de morir a trets. La coin­cidència amb els altres ani­ver­sa­ris, el de la fallida república i el de La Nit dels Vidres Tren­cats, impe­deix con­ver­tir la data en diada. Però ser­veix per refle­xi­o­nar sobre els hor­rors i les gran­de­ses de la història ale­ma­nya.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Y no estar loca

La candidata continuista a suceder a Merkel quiere renovar la CDU y preservar su "legado"

Gemma Casadevall

Berlín, 7 nov (EFE).- La secretaria general de la Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana, Annegret Kramp-Karrenbauer, defendió hoy una candidatura de corte continuista para suceder a la canciller Angela Merkel, determinada a "renovar" a la formación y "preservar el legado" que dejará su líder tras 18 años al frente del partido.
"La era Merkel como presidenta del partido termina, hay que abrir un nuevo capítulo", afirmó Kramp-Karrenbauer, en su primera comparecencia ante los medios desde que la canciller anunció, el pasado día 29, que no optará a su reelección como líder de la CDU ni aspirará a otro mandato como jefa del Gobierno.

Bildergebnis für akk merkel


El propósito de AKK -como se la conoce en Alemania- es "proseguir la renovación interna" del partido y a la vez "preservar" el legado de Merkel, según reveló, para anunciar que sea cual sea el resultado de la elección para la nueva presidencia, en el congreso del partido del 7 y 8 de diciembre, dejará la secretaría general.
Defendió una candidatura "integradora" y aseguró que, de ser elegida, ofrecerá "puestos destacados" en el partido para sus dos contrincantes, el exjefe del grupo conservador Friedrich Merz y el ministro de Sanidad, Jens Spahn.
"No voy a hacer campaña contra los otros aspirantes", sostuvo, para alabar la existencia de "tan buenas alternativas" para suceder a Merkel.
Merz y Spahn pertenecen al ala más derechista de la CDU y ambos han sido rivales internos de la canciller, aunque en momentos distintos: el primero, de 62 años, quedó arrinconado en el partido cuando Merkel se consolidó en su presidencia, y el segundo, de 38 años, representa a la nueva generación conservadora.
Al exjefe del grupo conservador se le identifica con los intereses de lobby económicos, lo que es un aspecto no exento de riesgos: ayer mismo hubo un registro por sospechas de irregularidades fiscales en la sede alemana de Blackrock, el mayor gestor de activos del mundo, cuyo consejo de vigilancia preside Merz desde 2016.
Spahn, defensor de un giro derechista especialmente en materia migratoria, se convirtió hace unos meses en ministro de la coalición de Merkel como gesto conciliador de la canciller hacia el ala más conservadora del partido
AKK, o la "mini-Merkel", como se la apoda por su afinidad con la canciller, se convirtió en secretaria general de la formación por designación de Merkel el pasado febrero, tras dejar su puesto de jefa del Gobierno regional del "Land" del Sarre (fronterizo con Francia).
Su ascenso a la secretaría general se interpretó ya entonces como un intento de Merkel de encarrilar una sucesión bajo control, tras el desgaste evidenciado en las elecciones generales, en 2017, que ganó su bloque conservador, pero con los resultados más bajos de su historia.
AKK fue la última entre los tres aspirantes conocidos que presentó su candidatura a los medios: Merz ofreció una conferencia de prensa la semana pasada y Spahn dio por abierta su campaña con una columna en el conservador diario "Frankfurter Allgemeine", seguida de un vídeo.
La secretaria general fue designada por unanimidad por la agrupación del Sarre, mientras que Marz y Spahn, ambos del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, tienen aún pendiente que se formalicen sus candidaturas por sus distritos electorales.
De acuerdo con los estatutos del partido, cualquiera entre los 417.000 militantes de la CDU puede aspirar a la presidencia si cuenta con el respaldo de una agrupación federal, regional, local o de distrito y, según medios alemanes, hay otras nueve candidaturas más, aunque sin perspectivas de prosperar.
AKK abrió su comparecencia con una exposición de sus propósitos, en que explicó su línea continuista tanto en materia europea como en política migratoria: defensa del espacio Schengen y reforzamiento de las fronteras exteriores.
Siguió a esa explicación un turno más breve de preguntas, en que se vio confrontada a la cuestión de hasta cuándo conseguirá Merkel mantenerse como canciller una vez elegido su sucesor en la CDU.
"Es la canciller elegida por el Bundestag (Parlamento federal)", se limitó a afirmar.
El antecesor de Merkel en la cancillería, el socialdemócrata Gerhard Schröder, apuntó estos días a un fin abrupto de la legislatura por la vía de una moción de confianza en el Bundestag, con intención de perderla, como la que él propició en 2005 para precipitar elecciones anticipadas.
Schröder adoptó esa decisión tras varios fracasos electorales a escala regional -incluido en el bastión socialdemócrata de Renania del Norte-Westfalia-, tras lo que cayó derrotado por un mínimo margen por Merkel, que se convirtió en canciller al frente de su primera gran coalición con los socialdemócratas. EFE gc/jam/si

martes, 6 de noviembre de 2018

Casi nos olvidábamos de Maassen




La gran coalició jubila el cap dels serveis secrets


El cap dels ser­veis secrets ale­manys, Hans-Georg Maas­sen, va fer –pro­ba­ble­ment sense voler– un favor a la coa­lició d’Angela Merkel: en un dis­curs de comiat adreçat als seus fidels, va qua­li­fi­car d’“ultra­es­quer­rans” els sec­tors del Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD) que dema­na­ven el seu cap des que va negar les cace­res d’estran­gers neo­na­zis a l’est del país.

Horst See­ho­fer, minis­tre de l’Inte­rior i líder de la Unió Soci­al­cris­ti­ana de Bavi­era (CSU), li va reti­rar ahir el suport i el va enviar a la jubi­lació, sense honors.


Cer­tes for­mu­la­ci­ons de Maas­sen són “inac­cep­ta­bles”, va adme­tre el minis­tre, arran del dar­rer escàndol del cap dels ser­veis secrets, entos­su­dit a veure la polèmica des­fer­mada al vol­tant seu com una cons­pi­ració de segell soci­al­demòcrata. Tot va començar quan Maas­sen, l’home que té tota la infor­mació del món, va deci­dir no creure’s les imat­ges de cace­res d’estran­gers de la ciu­tat de Chem­nitz, a l’est.

“Tenia experiència de cam­pa­nyes de desin­for­mació rus­ses. Però que polítics i mit­jans de comu­ni­cació s’inven­tes­sin cace­res d’estran­gers era nou per a mi”, va dir amb relació a uns alda­rulls que havien fet la volta al món.

L’ori­gen dels atacs xenòfobs havia estat la mort d’un ale­many, d’ori­gen cubà, a mans de dos refu­gi­ats en una bara­lla noc­turna. Arran d’aquest crim, es van suc­ceir durant dies a Chem­nitz diver­ses mani­fes­ta­ci­ons de milers d’ultra­dre­tans, entre salu­ta­ci­ons hit­le­ri­a­nes i altres símbols nazis.

Maas­sen, que ja abans era tit­llat de “massa pro­per” a la ultra­dreta i massa “com­pren­siu” amb aquest sec­tor, mai no va rela­ti­vit­zar aque­lles parau­les. I See­ho­fer va deci­dir man­te­nir-lo al seu lloc, mal­grat les ame­na­ces de l’SPD de dei­xar la coa­lició de govern. Com a solució de com­promís, es va deci­dir relle­var Maas­sen del seu càrrec i con­ver­tir-lo en asses­sor d’Inte­rior. Però el cap dels ser­veis secrets, en comp­tes de resig­nar-se i callar, va optar per aco­mi­a­dar-se amb un dis­curs ple de retrets als soci­al­demòcra­tes.

CDU, cursa suc­cessòria

See­ho­fer va dir prou, ahir. Pro­ba­ble­ment massa tard. La polèmica a l’entorn de l’amo de l’espi­o­natge va ten­sar massa les cor­des dins la coa­lició de Merkel. La jubi­lació arriba ara, quan la can­ce­llera pre­para la reti­rada com a cap de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU), en el congrés del desem­bre, i quan no queda clar si es pro­duirà un final pre­ci­pi­tat de la legis­la­tura.

Són tres els aspi­rants cone­guts a suc­ceir-la: l’excap del grup con­ser­va­dor al Par­la­ment Fri­e­drich Merz i el minis­tre de Sani­tat, Jens Spahn, tots dos de l’ala dre­tana rup­tu­rista, a més de la secretària gene­ral del par­tit, Anne­gret Kramp-Kar­ren­ba­uer, lle­ial a Merkel.

D’aquí a la cele­bració del congrés, del 7 al 8 de desem­bre, es podrien con­cre­tar nou can­di­da­tu­res més. Qual­se­vol mili­tant del par­tit –la CDU en té 417.000– pot aspi­rar a suc­ceir-la si té l’aval d’alguna agru­pació, encara que sigui d’algun muni­cipi o dis­tricte. I qual­se­vol dels 1.001 dele­gats que s’espera que assis­tei­xin al congrés pot aixe­car el dit enmig de les ses­si­ons i afe­gir el seu nom a la cursa per suc­ceir Merkel.

Es tracta, però, no només de convèncer que s’és el millor relleu per lide­rar el par­tit, sinó també que es té el per­fil per ser el pro­per cap del govern. Al cap­da­vall, al líder de l’encara pri­mer par­tit d’Ale­ma­nya li cor­res­pondrà llui­tar per la can­ce­lle­ria. Ja sigui el 2021 –final pre­vist de la legis­la­tura– o pot­ser d’aquí a uns mesos si la guerra per la suc­cessió pre­ci­pita el final del man­dat de Merkel.

lunes, 5 de noviembre de 2018

El viejo Merz



Merkel, successió o revenja

No se amontonen

Merkel busca una sucesión ordenada, pese a los amagos de intriga

Gemma Casadevall

Bildergebnis für merkel akk merz



Berlín, 5 nov (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, procura trazar una sucesión controlada, en medio de amagos de intrigas y mientras se vaticina que los aspirantes a dirigir la Unión Cristianodemócrata (CDU) pueden ser más de los previstos, sean defensores del giro derechista o la vía continuista.
Hasta el próximo congreso de la CDU, que tendrá lugar en Hamburgo del 7 al 8 de diciembre, tienen que celebrarse ocho conferencias regionales donde se dé a los aspirantes la "opción a presentarse ante los afiliados", anunció hoy Merkel, tras las reuniones de la presidencia del partido.
Existe unanimidad entre la cúpula en la determinación de mantener la coalición de gobierno entre su bloque conservador y el Partido Socialdemócrata (SPD), enfatizó la canciller y líder de la CDU.
"Estoy dispuesta y, para mí, disposición implica voluntad", afirmó ante la pregunta de si realmente piensa que podrá continuar como canciller una vez haya dejado la presidencia de la CDU.
Con parecida determinación se dijo segura de poder mantener "una buena relación" con su sucesor si la elección recae en Friedrich Merz, exjefe del grupo parlamentario conservador y representante del ala derechista del partido.
"Hemos discutido apasionadamente sobre política. Siempre encontramos soluciones. Aunque no siempre compartimos la misma opinión", afirmó respecto a sus conocidas diferencias con este aspirante a sucederla.
Merz se presentó la semana pasada ante los medios, dos días después de que la canciller anunciara que no optará a su reelección como líder de la CDU ni tampoco a un nuevo mandato como canciller al fin de la presente legislatura.
Poco después empezaron a surgir teorías sobre una trama entre él y el presidente del Parlamento y exministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, antecesor de Merkel al frente de la CDU, para dar un giro derechista a la formación.
El semanario "Der Spiegel" recuperó así la idea del llamado "Pacto Andino", surgido al final de la llamada "era Helmut Kohl" entre varios hombres fuertes del partido -entre ellos Merz y Schäuble- que pretendían arreglar entre ellos la sucesión del patriarca, pero que se vieron rebasados por Merkel.
Una sucesión ahora a favor de Merz sería una revancha de ese grupo masculino sobre la mujer que durante 18 años dirigió el partido.
Esta supuesta trama ha eclipsado la figura del otro aspirante derechista, el ministro de Sanidad Jens Spahn, que asimismo formuló su candidatura la semana pasada, mientras se espera que la secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, leal a la línea de Merkel, explique sus propósitos esta semana.
Parece que estas tres candidaturas no serán las únicas, ya que en los medios alemanes se apunta a que hay otros nueve aspirantes, algunos de los cuales podrían formalizar su candidatura en los próximos días.
La CDU recordó hoy que cualquier militante del partido -unos 417.000 en todo el país- puede postularse, aunque para ello debe contar con el respaldo de alguno de los gremios federales de la formación, agrupaciones regionales, municipales, de distrito o incluso en el exterior del país.
La otra vía para postularse es durante el propio congreso federal, aunque esa fórmula está reservada a los delegados de la formación: 1.001, de acuerdo a la práctica del partido.
La incógnita de si Merkel logrará mantenerse en la Cancillería una vez elegido su sucesor, o si la gran coalición con los socialdemócratas "resistirá" un giro más hacia la derecha de la CDU planea sobre la alianza de Gobierno desde que Merkel comunicó su decisión.
La líder del SPD, Andrea Nahles, afirmó también hoy que en las reuniones mantenidas por su cúpula -asimismo el pasado fin de semana- no se planteó tampoco abandonar la gran coalición: "No, ahora no".
La coalición de Merkel -debilitada por los disensos internos y en caída libre en intención de voto- resolvió por fin este lunes uno de sus focos de tensiones de los últimos meses, con el envío a la jubilación del jefe de los servicios secretos, Hans-Georg Maassen.
"Algunas de sus formulaciones son inaceptable", afirmó el ministro del Interior y líder de los conservadores de Baviera, Horst Seehofer, quien optó por jubilarlo a raíz de unas declaraciones suyas asegurando que en el SPD hay "sectores ultraizquierdistas".
El SPD venía reclamando el cese de Maassen desde que éste negó las acciones de acoso por parte de neonazis contra extranjeros, pero Seehofer hasta hoy le mantuvo su respaldo, lo que había colocado a la coalición al borde de la ruptura. EFE
gc/jam/si
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