lunes, 31 de agosto de 2009
Hacia un matrimonio concertado
Merkel entra en "fase caliente" de campaña y defiende gobierno con liberales
Gemma Casadevall
Berlín, 31 ago (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, entró hoy en la "fase caliente" de la campaña para las generales, y ratificó que su objetivo es ganarlas y gobernar en alianza con los liberales, para despegarse de la gran coalición con los socialdemócratas que, según ella, ha hecho mella en su electorado.
La "dolorosa caída de votos" sufrida ayer, donde su Unión Cristianodemócrata (CDU) perdió la mayoría absoluta en dos "Länder", es en parte "expresión del descontento con el gobierno de gran coalición", admitió Merkel.
"La fase caliente de la campaña empieza ahora", declaró en la comparecencia de prensa junto a los líderes de los "Länder", y en ella quedará claro que un gobierno entre la CDU y el Partido Liberal (FDP) es "la mejor opción" en tiempos de "crisis económica global".
Impedir tal constelación es, por supuesto, la meta del aspirante socialdemócrata y ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, quien festejó ayer con euforia la pérdida de las últimas mayorías absolutas en manos de la CDU en el Sarre y Turingia.
"La carrera está abierta. Ayer quedó claro que los sondeos son los sondeos y que la decisión viene después, con los electores", sentenció hoy el presidente del Partido Socialdemócrata (SPD), Franz Müntefering, repitiendo así la máxima de campaña de Steinmeier.
El candidato del SPD sostiene, pese a los quince puntos que le separan de las filas de Merkel, que lucha por la Cancillería, aunque sin aclarar en qué constelación piensa apuntalarse.
Los rostros de Merkel y Münfering expresaban hoy todo lo contrario a optimismo ante las generales del 27 de septiembre. La CDU perdió unos 13 puntos en el Sarre y también en Turingia. Sólo en Sajonia, donde gobernaba en coalición con el SPD, tiene claro de que liderará el próximo gobierno, con este socio o en otra constelación.
El SPD celebró esa caída de votos como si fuera una victoria propia, aunque sus posibilidades de lograr un relevo en el poder en esos "Länder" pasa por coaligarse con La Izquierda, el partido que elección a elección se ha alimentado de los votos que ellos pierden.
Los triunfadores de las regionales de ayer fueron los pequeños, ya que tanto los liberales (FDP) como los Verdes y La Izquierda mejoraron resultados.
El partido de Lafontaine, apodado "El Napoléon del Sarre" por sus catorce años de gobierno en ese estado, está en disposición de formar gobierno con el SPD tanto en su "Land" del oeste como en Turingia. Pero Müntefering invirtió buena parte de sus energías hoy en descartar cualquier alianza con esa formación a escala federal.
Primero, porque practica lo que llama un "populismo romántico" e "ignorante" en política económica, que le deslegitima como socio de fiar en un gobierno federal. Segundo, porque defiende premisas en el ámbito de Exteriores "ajenas a nuestros socios y aliados" -es la única formación que pide la retirada inmediata de Afganistán-, dijo Müntefering.
Y tercero por la "propia figura de Lafontaine", quien para Müntefering representa "la traición al país, el partido y el cargo", por su doble dimisión como presidente del SPD y ministro de Finanzas del primer gobierno de Gerhard Schröder, en 1999.
El abandono de Lafontaine sacudió entonces el partido. Más allá de esa "traición", lo que de verdad escuece aún en el SPD -y para lo que no encuentran remedio- es la emergencia de La Izquierda.
La formación de Lafontaine, en cuyas filas se agrupa disidencia del SPD y pos comunistas, dejó de ser hace ya tiempo un partido que sólo sacaba escaños en el antiguo territorio germano-oriental y cuenta ahora con representación en 11 de los 16 "Länder".
En el Sarre saltó de la nada parlamentaria al 21,3 por ciento -frente al 24,5 del SPD -; en Turingia quedó en el 27,4 por ciento -el SPD tuvo ahí un 18,5 por ciento-; en Sajonia obtuvo el 20,6 por ciento -casi el doble del 10,4 por ciento del SPD-.
Merkel ironizó acerca de la "pequeñez" del SPD, cuyos porcentajes no son los propios de una fuerza que aspira a la Cancillería. Según los analistas, el SPD no es el único "nutriente" del electorado que se va a La Izquierda. En Turingia se observó un claro desplazamiento también de votantes de la CDU en esa dirección. EFE
gc/jcb/ma
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Preelectoral
Merkel ensopega en dos lands un mes abans de les generals
| La CDU de la cancellera alemanya diu adéu a la majoria absoluta als dos últims Estats on governava en solitari | Els comicis regionals castiguen els grans partits mentre liberals, Verds i l'Esquerra creixen
Gemma C. Serra
La Unió Cristianodemòcrata (CDU) de la cancellera alemanya, Angela Merkel, va haver d'admetre ahir allò que a cap polític del món no li agrada dir: que el teòric últim test electoral abans de les generals en què aspira a la reelecció va acabar en sengles "pèrdues doloroses" per a ells.
A quatre setmanes de les eleccions generals, en què teòricament té el vent a favor -està quinze punts per davant del seu oponent socialdemòcrata, el ministre d'Exteriors, Frank-Walter Steinmeier-, els resultats van ser més que un toc d'atenció per a Merkel.
La CDU partia com a primera força en aquests dos Estats i a Saxònia, on també hi havia eleccions i on governava en coalició. Ara per ara la cancellera no té garantit que no hi hagi un relleu al poder.
Els liberals, encapçalats per Guido Westerwelle, teòricament el soci més desitjat per Merkel per al proper govern, van multiplicar el suport obtingut. Els Verds, també. L'Esquerra, un partit proscrit fins fa pocs anys, es va consolidar com a segona força a l'est -Turíngia i Saxònia-, només per sota de la CDU i molt per sobre de l'SPD. El partit, que fins ara era extraparlamentari al land de Saarland, a l'oest, va obtenir més d'un 21% dels vots i va passar del no res a hipotètic soci de l'SPD, si s'animen a provar-ho.
La fórmula de la gran coalició que des del 2005 governa Berlín, amb Merkel de cancellera i Steinmeier de segon, no afavoreix els seus protagonistes.
Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 9. Dilluns, 31 d'agost del 2009
domingo, 30 de agosto de 2009
Los "Länder" complican el esprint electoral
Los "Länder" golpean a CDU de Merkel y refuerzan al SPD a un mes de generales
Gemma Casadevall
Berlín, 30 ago (EFE).- Los cristianodemócratas de la canciller Angela Merkel sufrieron hoy, a un mes de las generales, una dura caída de votos en los últimos "Länder" donde tenía mayoría absoluta, que coloca a la socialdemocracia de Frank-Walter Steinmeier ante la tentación de romper el tabú de aliarse con La Izquierda, nacida de su disidencia.
Cuando parecía que la carrera a la reelección iba a ser un paseo para Merkel, con quince puntos sobre el ministro de Exteriores Steinmeier en los sondeos, las elecciones de este domingo en el Sarre (oeste del país) y Turingia y Sajonia (en el este) hicieron replantearse el guión del esprint a la cancillería.
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel cayó trece puntos en el Sarre -del 47,5 de 2004 al 34,5 por ciento-, más o menos lo mismo que en Turingia, y quedó así apeada de la mayoría absoluta que mantenía ahí. En Sajonia, el tercer estado en liza, cedió un punto más, lo que asimismo la obliga a buscar un aliado.
El Partido Socialdemócrata (SPD) no tendría, en rigor, razones para alzar las campanas al vuelo, puesto que asimismo cedió puntos, aunque para Steinmeier los regionales de hoy fueron "una clara señal" ante las elecciones del 27 de septiembre.
Mientras el secretario general de la CDU, Ronald Pofalla, admitía que se habían saldado con "dolorosas pérdidas", Steinmeier afirmaba que con ello quedó claro que el mandato del votante no es favorable a una coalición entre conservadores y liberales.
Una alianza entre la CDU y el Partido Liberal (FDP) es justamente lo que los sondeos apuntan como constelación más probable tras las generales de septiembre, lo que equivaldría al relevo de Steinmeier como segundo del gobierno por el líder liberal Guido Westerwelle.
Steinmeier lleva semanas insistiendo en que no escucha los sondeos, sino las urnas, y hoy éstas le insuflaron brío.
Los vencedores morales de las elecciones no fueron ni la CDU ni el SPD, sino el FDP -que aumentó resultados en los tres "Länder"-, los Verdes -que también crecieron- y sobre todo La Izquierda, hipotético aliado del SPD, si asume el riesgo.
La CDU se mantuvo como primera fuerza, pero no tiene garantizado que siga gobernando ni en el Sarre ni en Turingia, de forjarse un bloque de izquierdas.
Esta posibilidad puede verse como un peligro para Steinmeier o una apuesta de futuro del SPD, en caída de votos desde la derrota de Gerdhard Schröder frente a la entonces aspirante Merkel, en 2005.
La Izquierda aglutina en sus filas a los pos comunistas del este de Alemania y a la disidencia socialdemócrata, Oskar Lafontaine, quien en 1999 sacudió al SPD con su doble dimisión como presidente del partido y ministro de Schröder, en desacuerdo con su línea.
En los últimos años La Izquierda se ha consolidado como segunda fuerza en todo el este del país y ganado terreno en el oeste, alimentada en buena parte por el voto de protesta contra los recortes sociales imprimidos por las reformas de Schröder.
El ímpetu de La Izquierda se hizo especialmente notorio en el Sarre, donde de fuerza extraparlamentaria pasó al 21,3 por ciento, sólo tres por debajo del SPD.
En el este, la formación de Lafontaine y el pos comunista Gregor Gysi es ya segunda fuerza, por debajo de la CDU y con porcentajes que dejan en evidencia al SPD: un 21 por ciento, en Turingia, frente al 10 por ciento de los socialdemócratas.
El líder del SPD en el Sarre, Heiko Maas, tiene la posibilidad de arrebatarle el estado a la CDU, si se atreve a romper el tabú de formar una alianza en el oeste con un partido de raíz pos comunista.
En Turingia, el SPD puede asimismo estar en el gobierno, aunque relegado a socio menor de La Izquierda, otra novedad peligrosa.
Steinmeier descarta una alianza con La Izquierda a escala federal, por diferencias abismales en política exterior, pero ha dado carta blanca a sus líderes de los "Länder".
Con ello tiene asegurado el reproche de Merkel de que todo voto al SPD es un refuerzo para La Izquierda, el heredero del régimen que levantó el Muro y en cuyo territorio ella creció. EFE
gc/cbm
sábado, 29 de agosto de 2009
El patriarca jubilado de la Verde Colina
Wolfgang Wagner cumple 90 como patriarca retirado en el Bayreuth del abuelo
Gemma Casadevall
Berlín, 29 ago (EFE).- Wolfgang Wagner cumple mañana 90 años convertido en patriarca silencioso de Bayreuth, la ciudad donde el abuelo Richard fundó un festival exclusivo para su ópera, reflotado tras el nazismo y por el que han desfilado las grandes batutas del mundo, de Pierre Boulez a Daniel Barenboim.
Durante más de medio siglo fue el mandamás vital y algo colérico de un imperio creado a la medida de Richard Wagner, 132 años atrás, y consagrado por siempre al culto en exclusiva a un único compositor. Desde hace un año vive retirado en la Verde Colina de la ciudad bávara donde nació, el 30 de agosto de 1919.
La temporada que cerró ayer, con el "Tristán e Isolda" de Christoph Marthaler, fue la única en décadas en que Wolfgang no presidió la ceremonia de apertura para dar la bienvenida a la peregrinación de wagnerianos llegados de todo el mundo a Bayreuth.
Se repartieron el cometido sus hijas Katharina, de 31 años, y Eva, de 64 años, co-directoras del festival desde que en 2008 Wolfgang accedió, por fin, a la jubilación.
El patriarca no cumplió con el ritual por razones de edad, es la explicación de la dirección del Festival de Ópera Richard Wagner, y su cumpleaños será íntimo, también en atención a su estado de salud.
A Wolfgang se le vino la edad encima en 2007, con la muerte de su segunda esposa, Gudrun, la madre de Katharina. Hasta entonces se había comportado de acuerdo a la fama de cascarrabias, obstinado en no ceder las riendas a nadie que no fuera la que consideraba heredera natural del imperio, Katharina, bajo tutela de su madre.
Al enviudar accedió a repartir la jefatura entre las hijas. El templo se reabrió para Eva Wagner-Pasquier, nacida de su primer matrimonio y crecida entre las óperas de Bayreuth, con la que llevaba unos treinta años sin apenas hablarse.
Eva, como su hermano Gottfried, también del primer matrimonio, había quedado desterrada de la Colina en una de esas trifulcas familiares no extrañas en la dinastía. Si algo ha habido en Bayreuth, además de buena ópera, han sido parentescos enfrentados.
La fórmula de la dirección colegiada es una reedición del esquema con el que Wolfgang asumió la dirección, en 1951, estando entonces el festival bajo la administración aliada de la posguerra.
Wolfgang y Wieland, el hermano mayor, se repartieron la tarea de reflotar el festival que durante el nazismo fue un apéndice del aparato de propaganda del "Führer", por obra de su madre, Winifred, viuda de Siegfried Wagner, inglesa de nacimiento y nazi ferviente.
Hitler convirtió Bayreuth, su teatro y la casa de los Wagner en un segundo hogar. Su pieza predilecta, "Los Maestros Cantores", fue el plato fuerte del festival en el Tercer Reich y Wolfgang y Wieland pasearon por sus jardines entre oficiales y del brazo del dictador.
Wieland asumió el papel de director escénico, su hermano menor la de gestor y así siguieron hasta 1966, a la muerte del primero. A partir de ahí, Wolfgang quedó al mando en solitario de la Colina.
Bayreuth y Wagner son mucho más que los años negros del nazismo. La Verde Colina fue y sigue siendo la meca wagneriana por excelencia y, bajo la gestión de Wolfgang, se estrenaron producciones míticas, como el "Anillo del Nibelungo" de Pierre Boulez y Patrice Chéreau.
El patriarca no dudó en fichar a un provocador dramaturgo forjado en la Alemania comunista Heiner Müller, quien atraído por el morbo de trabajar "en el nido de viejos nazis", en sus propias palabras, escenificó uno de los más bellos "Tristán e Isolda" que se recuerdan, bajo la batuta de Barenboim.
A veces se estrelló con arriesgadas producciones, como el "Parsifal" del "enfant terrible" Christoph Schlingensief. Y hasta logró ahuyentar, a base de mal humor, a la más celebrada soprano de Bayreuth, Waltraud Meier, quien en 2000 encandiló por última vez a su selecto público con una "Valkiria" en dúo con Plácido Domingo.
El balance de su medio siglo de gestión es sin embargo imponente y la primera temporada de las Wagner ha sido de transición, sin estrenos. Habrá que esperar a 2010 para ver un nuevo el "Lohengrin" de Hans Neuenfels. O a 2013, bicentenario del nacimiento de Richard, en que se estrenará un "Anillo", con dirección aún por concretar. EFE
gc/alf
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A las urnas
L'últim tret electoral
RISC La CDU s'exposa a perdre demà la majoria absoluta en dos lands a un mes de les eleccions generals alemanyes TEMPTACIÓ L'SPD estudia pactar amb L'Esquerra i foragitar els democristians de dos territoris
Gemma C. Serra
El calendari electoral marca el guió de les últimes quatre setmanes de campanya: demà hi ha eleccions a tres lands d'Alemanya -Saxònia i Turíngia, a l'est, i el Sarre, a l'oest-. En tots tres governa la Unió Cristianodemòcrata (CDU) i en tots tres es pronostica que el partit d'Angela Merkel es mantindrà com a primera força.
Això no vol dir, però, que tingui assegurada la permanència al govern. Els sondejos apunten que perdrà les majories absolutes al Sarre i a Turíngia. Una qüestió que no hauria de significar cap terratrèmol polític, si no fos que aquesta pèrdua de vots obre la porta a un possible relleu en el poder a favor del Partit Socialdemòcrata (SPD), si s'aventura a fer un pas en direcció a L'Esquerra, la força que aglutina els dissidents de la socialdemocràcia liderats pel seu expresident, Oskar Lafontaine, més el postcomunisme de l'est del país.
El candidat a la cancelleria de l'SPD i ministre d'Exteriors, Frank-Walter Steinmeier, necessita com sigui un motiu per fer el signe de la victòria. Des de fa mesos està dotze i fins i tot catorze punts per sota de Merkel, res no apunta a una remuntada fins a les generals del 27 de setembre i l'única opció que podria evitar el seu naufragi seria el manteniment de la gran coalició que des del 2005 governa a Berlín. Aquesta és la carta de Steinmeier, tot i que alguns dins el partit consideren que és l'hora de regenerar-se a l'oposició.La pregunta és fins a quin punt està disposat Steinmeier a arriscar-se a un acostament a L'Esquerra. Governar apuntalat per aquest partit a Turíngia seria assumible, perquè al capdavall a l'est hi ha experiències de govern -per exemple, al govern de la ciutat Estat de Berlín- entre aquestes dues formacions. La diferència, però, és que ara a l'SPD li correspondria fer-ho com a soci petit, ja que L'Esquerra és la segona força en aquest Estat després de la CDU.
Peccata minuta, comparat amb el risc que envolta l'SPD si vol recuperar el poder al Sarre gràcies a L'Esquerra. Lafontaine es va guanyar el nom del Napoleó del Sarre en els seus catorze anys de primer ministre en aquest Estat fronterer amb França. Des d'aquesta catapulta va arribar a la presidència de l'SPD i al primer govern de Gerhard Schröder com a ministre d'Hisenda. La doble dimissió, com a president i com a ministre, el 1999, sis mesos després de l'arribada de Schröder al poder per dissidències insalvables amb la línia centrista oficial, va obrir una ferida en la socialdemocràcia que mai no s'ha tancat.
L'SPD està escindit entre els qui no perdonen Lafontaine i els qui pensen que ja és hora de trencar tabús. La qüestió és quin preu està disposat a pagar Steinmeier a canvi d'una alegria preelectoral. Que la CDU perdi un Estat o dos un mes abans de les eleccions és un plat llaminer. No és clar, però, si tindrà problemes de digestió a llarg o a curt termini.
Més d'un ja sent Merkel, recordant míting rere míting, durant quatre setmanes, que l'SPD s'ha tornat a vendre als hereus del comunisme, que van deixar mig país tancat rere un mur. A les portes del vintè aniversari de la caiguda del Mur de Berlín, el 9 de novembre de 1989, ningú no gosa predir el regust final de la llaminadura.
Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 8. Dissabte, 29 d'agost del 2009
viernes, 28 de agosto de 2009
Preelectoral
CDU y SPD medirán fuerzas en tres Estados, último test para las generales
Gemma Casadevall
Berlín, 28 ago (EFE).- La Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) de la canciller, Angela Merkel, y el Partido Socialdemócrata (SPD) del ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, medirán sus fuerzas este domingo en las elecciones en tres Estados federados, último test en las urnas a un mes de las generales del 27 de septiembre.
Los comicios de Sajonia y Turingia (este del país) y del Sarre (oeste) se perfilan complejos para ambas formaciones: los sondeos coinciden en que la CDU defenderá su posición de primera fuerza en los tres "Länder" (Estados), pero con pérdidas que pueden ir desde su mayoría absoluta a su relevo en el poder.
Por su parte, el SPD necesita imperiosamente alzarse con la victoria, tras meses sin levantar cabeza en los sondeos, pero sus posibilidades de arrebatarle algún Estado a la CDU pasan por una alianza con La Izquierda, el partido nacido de su propia disidencia, que elección tras elección ha ido arrebatándole electorado.
De lograr el relevo, el vencedor moral sería el ex presidente del SPD y líder de La Izquierda Oskar Lafontaine, lo que representaría un regalo envenenado para Steinmeier.
Los pronósticos apuntan a que, cuando menos, la CDU perderá la mayoría absoluta en Turingia y el Sarre. En Sajonia, donde gobierna en coalición con el SPD, podría mudar de socio en favor del Partido Liberal (FDP), de acuerdo al modelo de cambio de formación a que apuntan los sondeos para el gobierno de Berlín, tras las generales.
Un cambio de aliado no sería una catástrofe en un país habituado a múltiples formaciones políticas. De Turingia y el Sarre sí se esperan daños colaterales para los grandes partidos, en una u otra dirección.
Al primer ministro del Sarre, Peter Müller, se le augura una caída de votos capaz de derribarle de su cómoda posición al frente de un gobierno con mayoría absoluta. La incógnita está en si la alternativa es una alianza de dominio conservador o un relevo a favor del SPD con La Izquierda de socio.
Para Lafontaine, apodado "El Napoleón del Sarre" por sus catorce años como primer ministro aún socialdemócrata de este "Land" fronterizo con Francia, sería un hito. Hasta ahora, una alianza de gobierno con esa formación es tabú en el oeste, ya que en su seno aglutina a los poscomunistas del este del país.
Parte del SPD no le ha perdonado a Lafontaine su doble dimisión como presidente del partido y ministro de Finanzas en 1999, seis meses después de la llegada al poder de Gerhard Schröder y por desavenencias irreconciliables con su línea centrista.
Steinmeier hizo su carrera a la sombra de Schröder, de quien fue ministro de la Cancillería, y representa aún la línea de lealtad al programa de reformas de éste, cuyos recortes sociales han alimentado la estampida de electores del SPD en dirección a la Izquierda.
Cualquier acercamiento de Steinmeier a la formación de Lafontaine es, además, un arma arrojadiza a favor de Merkel, quien no se cansa de repetir que todo voto al SPD es un triunfo para el ala poscomunista de La Izquierda, heredera del régimen germano-oriental.
La Izquierda aspira a la hazaña de formar parte de un gobierno en el oeste, veinte años después de la caída del Muro, y también a tener un primer ministro en el este, en el caso de Turingia.
Si se cumplen los pronósticos de los sondeos, La Izquierda tendría fuerza para formar gobierno ahí, apuntalado en el SPD. Otro regalo envenenado para el SPD de Steinmeier, que podría verse ante el dilema de ver cómo la CDU defiende su "Land" o se acepta el humillante trato de socio menor, bajo un primer ministro de La Izquierda.
Las coaliciones políticas posibles son muchas y también lo son las ansias por obtener un espaldarazo ante las cuatro semanas de campaña para las generales. De acuerdo a la tradición, cada partido buscará interpretar de acuerdo a sus intereses los resultados del domingo.
En lo único en que se espera coincidencia entre las fuerzas democráticas será en los pronunciamientos de satisfacción general, en caso de que, como apuntan los pronósticos, el ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD) quede fuera de Sajonia, uno de los tres "Länder" donde la ultraderecha tiene aún escaños. EFE
gc/jcb/may
jueves, 13 de agosto de 2009
Del 13 de agosto de 1961 al 9 de noviembre de 1989
Berlín recuerda medio siglo después la tragedia y la vida diaria tras el Muro
Gemma Casadevall
Berlín, 13 ago (EFE).- Berlín recordó hoy el aniversario más triste de su historia reciente: el de la construcción del Muro, el 13 de agosto de 1961, que durante 28 años partió la ciudad y tras cuyo hormigón se desarrolló la vida diaria de la Alemania comunista, plasmada ahora en una exposición sobre ese mundo extinto.
La "Capilla de la Reconciliación" de la Bernauerstrasse berlinesa recordó a los -según cifras oficiales- 136 ciudadanos caídos al tratar de atravesar lo que se conoció como la Franja de la Muerte, entre esa fecha y el 9 de noviembre de 1989 en que se derrumbó el Muro.
Con ello se recordó la mañana en que la ciudad amaneció dividida. De las alambradas provisionales en que quedaron separados sus sectores, al fin de la Segunda Guerra Mundial, se pasó a levantar lo que serían los 155 kilómetros de muro de hormigón, de hasta cuatro metros de altura, que encorsetó la mitad occidental de la ciudad.
"Nadie tiene la intención de levantar un muro", había afirmado el jefe del Estado de la República Democrática Alemana (RDA), Walter Ulbricht, dos meses antes. El 13 de agosto, un domingo, quedó claro que la realidad era otra y que el régimen iba a cimentar lo que bautizó cínicamente de "Muro de Protección Antifascista".
Las alambradas provisionales eran un coladero que a diario atravesaban los ciudadanos germano-orientales hacia el sector occidental, para no regresar por la noche a casa. En lugar de eso se construyó el Muro que, en los años posteriores y hasta su caída, se fue reforzando hasta convertirse en frontera casi infranqueable.
De la pared inicial se pasó a un doble muro, con un corredor interior de 100 metros de ancho, en algunos puntos, equipado con torretas de vigilancia y con 11.500 soldados con orden de disparar contra quien tratara de cruzarlo.
La Bernauestrasse, una de las calles que quedó partida, conserva uno de esos tramos de doble muro, junto al que hay un centro de documentación. El fragmento más largo, de 1,3 kilómetros, es lo que se conoce por East Side Gallery, donde un centenar de artistas de todo el mundo estamparon sus grafiti tras la caída del Muro, repintado ahora ante la proximidad de otra conmemoración mucho más hermosa: el vigésimo aniversario de la caída del Muro, el próximo noviembre.
En la Haus der Kulturen der Welt -la Casa de las Culturas del Mundo, un pabellón de congresos del lado occidental apodado "La Ostra embarazada" por su singular arquitectura- se inauguró en este aniversario la muestra "Ostzeit. Geschichten aus einem vergangenen Land" -"Tiempo del Este. Historias de un país del pasado".
Recoge un centenar de imágenes de cinco fotógrafos de la agencia Ostkreuz -Sibyle Bergemann, Ute Mahler, Werner Mahler, Harald Hauswald y Maurice Weiss-. Se trata de colectivo formado por profesionales germano-orientales -a excepción de Weiss, del oeste, pero adherido al grupo-, que a medio camino entre el reportaje gráfico y la foto artística recrearon la vida diaria en la RDA.
Las imágenes van de las concentraciones oficiales del Primero de Mayo, por orden del régimen, a encuentros entre disidentes y conciertos de rock en la semiclandestinidad. Por un lado, Egon Krenz, último jefe del Estado y del partido de la RDA, conversando con Margot Honecker, la esposa de su antecesor, Erich Honecker, en un acto oficial de 1980. Por el otro, participantes en el mismo desfile, regresando a casa con la mirada perdida.
Las fotos, en riguroso blanco y negro, forman un conjunto de tono inevitablemente melancólico. "No todo fue triste, también nos divertimos, íbamos al fútbol, nos enamorábamos...", comentó a EFE Hauswald, para quien su serie de fotos trata de reflejar "lo cómico enterrado en tanta 'tristesse' germano-oriental".
Las fotografías corresponden, en su mayoría, a las últimas dos décadas de existencia de la RDA. Cierra la exposición una serie de Weiss, tomadas el 11 de noviembre de 1989, dos días después de la apertura del Muro, con centenares de berlineses paseando por las calles, a uno y otro lado, sin acabar de creérselo aún.
Y, como colofón final, el pabellón vacío, con la pancarta del Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unificado (SED), de diciembre de ese año, con la RDA camino a la extinción. EFE
gc/ih/ibr
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martes, 11 de agosto de 2009
Esperando a John, en Múnich
Cadena perpetua para ex nazi nonagenario por la matanza en la Toscana en 1944
Gemma Casadevall
Berlín, 11 ago (EFE).- La avanzada edad, 90 años, no libró al ex oficial del Tercer Reich Josef Scheungraber de ser condenado hoy a cadena perpetua por la matanza de 14 civiles en la Toscana (Italia), 65 años atrás, en un juicio que se perfila como el penúltimo por crímenes durante el nazismo en la Audiencia Provincial de Múnich.
Mientras la fiscalía muniquesa ultima su acusación contra John Demjanjuk, el ucraniano de 89 años extraditado a Alemania el pasado mayo por complicidad en la muerte de 27.900 judíos, Scheungraber escuchó hoy la sentencia con el rostro impasible y entre los aplausos de los asistentes.
El nonagenario, vecino de la localidad bávara de Ottobrunn, fue declarado culpable de asesinato múltiple y condenado a la máxima pena contemplada por el código alemán, once meses después de la apertura del juicio y en presencia del alcalde de Cortona (Italia), Andrea Vignini, junto a familiares de las víctimas.
Scheungraber había sido ya condenado a esta misma pena en 2006 por un tribunal militar en La Spezia, en un juicio celebrado en ausencia del procesado por los mismos cargos: ser el oficial que ordenó la acción de castigo por la muerte de dos soldados alemanes, en una emboscada de partisanos, en Falzano di Cortona, en 1944.
Cuatro civiles italianos fueron ejecutados y otros diez murieron al darse la orden de volar la casa donde estaban. Scheungraber era entonces jefe de compañía del escuadrón de montaña 818, con rango de alférez, y según él no fue responsable de esa acción.
La defensa había pedido para él la libre absolución, amparado en la ausencia de testigos presenciales fiables.
El último de éstos, un oficial de rango inferior, de 85 años, lo identificó hace unos meses como su superior en el batallón, pero finalmente no pudo declarar en el juicio al empeorar su salud.
La defensa de Scheungraber fundó sus argumentaciones en esa falta de testigos y el procesado renunció a pronunciar una última declaración. Finalmente, la Audiencia dictó sentencia en el sentido de la emitida en su momento por la justicia italiana.
El nonagenario ex nazi no fue extraditado entonces para responder ante el tribunal de La Spezia, en tanto que ciudadano alemán.
En lugar de eso, la fiscalía de Múnich retomó el caso hasta llevar adelante un proceso que vaticina lo que puede ocurrir en el que previsiblemente se abrirá dentro de unos meses contra Demjanjuk.
Scheungraber, al frente de una ebanistería y un negocio de muebles, llevó todos estos años una existencia tranquila, como ciudadano respetado en su ciudad de la Alta Baviera, de la que en 2005 recibió la medalla de hijo ilustre.
Era habitual en los encuentros de antiguos "camaradas" del ejército, pero nadie se encargó nunca de investigar su pasado.
El ucraniano Demjanjuk vivió durante décadas en EEUU, donde llegó tras la Segunda Guerra Mundial como "displaced person", término aplicado por las autoridades aliadas a los millones de desplazados.
A finales de los 70 se reveló su implicación en el Holocausto y fue extraditado a Israel como presunto "Iván el Terrible" del campo de exterminio de Treblinka, en Polonia.
En 1988 fue condenado a muerte por complicidad en el asesinato de 800.000 judíos después de ser reconocido por supervivientes de ese campo, pero el Tribunal Supremo israelí anuló la condena en 1993 al no quedar suficientemente probada su identidad.
Regresó a EEUU y ahí probablemente habría acabado sus días, pero la justicia de Múnich reabrió su caso. No ya como supuesto carcelero de Treblinka, sino de otro campo también en territorio polaco, Soribor, para responder por la muerte de 27.900 judíos.
Durante años se resistió a ser entregado a Alemania alegando su estado de salud e insistiendo en que no fue culpable de crímenes nazis, sino víctima y prisionero de sus campos de concentración.
Agotados todos los recursos judiciales, se vio transportado en silla de ruedas de su casa en Cleveland al aeropuerto y de ahí al avión con que aterrizó en Múnich. Desde entonces está en prisión a la espera de juicio. Como en el caso de Scheungraber, apenas quedan testigos vivos que puedan identificarle ante un tribunal. EFE
gc/ih
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domingo, 9 de agosto de 2009
La evitable derrota
L’SPD, en lluita contra el descens
El candidat socialdemòcrata a la cancelleria alemanya emprèn una frenètica gira per evitar un revés històric davant una CDU-CSU que li porta 17 punts d’avantatge
09/08/09 00:00 - Gemma C. Serra
En termes estrictament matemàtics, el partit més antic d’Alemanya és més a prop de les formacions minoritàries que del seu rival directe. El Partit Liberal (FDP) no para de créixer i se li pronostica un 16%; als Verds, un 13%, i a L’Esquerra –postcomunistes i exsocialdemòcrates–, l’11%.
Steinmeier no para de repetir que les eleccions es guanyen a les urnes i que el 2005 a l’SPD també se li donaven percentatges molt per sota de la CDU-CSU de l’aleshores opositora Merkel i, al final, van quedar pràcticament empatats.
Amb aquest teló de fons, Steinmeier va iniciar aquesta setmana el seu viatge d’estiu a la recerca de l’electorat perdut. Una gira que el portarà fins a finals de mes per seixanta actes, en ciutats grans o petites, des del camp fins a les mines de carbó, des dels tallerets fins a les plantes industrials. Serà una precampanya que empalmarà amb la campanya de debò i que tindrà, a mig camí, un últim test directe amb els comicis del 30 d’agost a tres lands: Saxònia, Turíngia i el Sarre. Tots amb la CDU com a primera força i on l’SPD pot patir un nou ensurt.
No és un animal polític
El temps vola i, en comptes de començar a remuntar, no hi ha setmana que les enquestes no donin un nou disgust a l’SPD. Steinmeier no és l’animal polític que era Schröder, capaç d’electritzar en campanya i de fer-se perdonar in extremis la traïció a les essències socialdemòcrates que van ser les impopulars reformes i retallades socials aplicades en la seva segona legislatura.
Schröder va convocar eleccions anticipades el 2005, en un moment en què es veia qüestionat a les seves files per les reformes. Merkel era aleshores una rival teòricament inferior, pel que fa a carisma, i el gran jugador de pòquer que era Schröder va optar per fer sentir la veu del poble. Aquest cop li va fallar l’instint. Amb tot, va esgarrapar un 34,2% de vots, que van permetre a l’SPD continuar al govern com a soci d’una gran coalició liderada per Merkel, que va quedar només un puntet per damunt de Schröder.
L’SPD no té ara el guerrer Schröder en campanya –ni el pot tenir, perquè com a jubilat polític se l’identifica més amb el seu càrrec al consell del consorci rus Gazprom que amb el partit–. I Merkel ja no és la inexperta arribada de l’Est a qui ni el seu padrí polític, Helmut Kohl, prenia en consideració.
A l’ombra de Schröder
A Steinmeier, crescut a l’ombra de Schröder, li manca la força d’aquest últim, i l’experiència de la gran coalició no l’ha beneficiat. Mentre que la CDU-CSU es manté en els sondejos al nivell dels resultats del 2005, els socialdemòcrates han caigut entre 10 i 15 punts. En les europees de juny l’SPD es va ensorrar en un mínim històric (20,8%), però era inimaginable que el fenomen es repetís en unes generals. Ara ja no ho sembla. Seria un desastre per a l’SPD (i per a tota la socialdemocràcia europea), que veuria qüestionat el seu estatus de gran formació, en alternança amb la CDU-CSU, a la primera potència del continent.
Cine-basura de tinte electoral
La parodia política inunda los cines con la versión más zafia de un candidato
Gemma Casadevall
Berlín, 9 ago (EFE).- La parodia política inunda los cines en la precampaña para las elecciones generales alemanas del próximo septiembre, con dos películas que muestran a dos zafios candidatos a la Cancillería, como teóricos rivales a quitarle el puesto a Angela Merkel.
"Die Partei - Der Film" -"El Partido - La película"-, con el ex director de la revista satírica "Titanic" Martin Sonneborn liderando a los revisionistas del Muro de Berlín, y "Isch kandidiere" -"Soy candidato"- con el humorista Hape Kerkeling son las dos producciones que este agosto se lanzan a parodiar a los políticos en campaña.
El primero, estrenado esta semana, es un pseudo-documental que sigue los pasos al líder de un partido cuya militancia echa de menos la Alemania divida en dos bloques, este y oeste.
Sonneborn se sube a la escuela de Sasha Baron Cohen -"Borat" y "Brüno"-, se planta en Georgia con una delegación de 25 miembros en busca de políticos corruptos, funda su formación en el Nuremberg donde Hitler celebró sus congresos nazis y va en busca de patrocinadores para su idea de reconstruir el Muro.
La idea fundacional de "Die Partei" es una encuesta según la cual uno de cada nueve ciudadanos quisiera el regreso del Muro. A partir de ahí busca a esos nostálgicos, aprovechando la coincidencia con el 20 aniversario de su caída -el 9 de noviembre de 1989.
El escueto "Die Partei" remite a la República Democrática Alemana (RFA) y a su único partido -el Socialista Unificado (SED)- que por supuesto, como decía la letra de su himno, siempre tenía razón.La película discurre entre quejosos por la concentración de parques acuáticos y piscinas en el antiguo territorio comunista, mientras en el oeste languidecen las inversiones, hasta algún que otro político real que cae en la trampa -como el opositor georgiano Shlava Natelaschili, que les recibe con 60 botellas de vino.
Nada que no haya descubierto Baron Cohen, con la peculiaridad de que "Die Partei" de Sonneborn existe como formación política y fue excluido de concurrir en las generales del 27 de septiembre.
Sonneborn fundó el partido en 2004 en sus tiempos al frente de "Titanic", estandarte entre las revistas satíricas. Ahora, la comisión electoral rechazó su solicitud de concurrir a los comicios por considerar que sus propósitos no son serios.
El líder y humorista ha recurrido al Tribunal Constitucional y solicitado apoyo a su "causa democrática" a las embajadas de Irán y Corea del Norte, informa hoy "Der Spiegel".
Mientras espera respuesta a tales recursos, la crítica alemana ha degradado su película a la categoría de subproducto cinematográfico.
Kerkeling entre tanto se erigió en personaje de la semana, con la conferencia de prensa de presentación de su "Isch kandidiere".
El "Isch" del título -en lugar del correcto "Ich" alemán- anuncia el propósito del humorista, una celebridad en la escena alemana, de degradar al ridículo las proclamas de los políticos reales.
A medio camino entre la realidad y la ficción, Kerkeling no se lanza a la piscina de lo casual, sino que actúa bajo guión y sustentado en su talento como humorista.
Su presentación en el Hotel Ritz Carlton concentró más despliegue mediático que cualquier mitin de estos días del candidato socialdemócrata y ministro de Exteriores Frank-Walter Steinmeier.
El candidato de Kerkeling se llama Horst Schlämmer -juego de palabras con "schlimmer", "cada vez peor"- y, puestos a buscarle un parecido, está más cerca de Steinmeier que de la canciller Merkel a la que el socialdemócrata aspira a quitar el puesto.
La película de Kerkeling se estrena el 20 y por tanto no hay la crítica no ha dado aún su veredicto, pero su protagonista es el personaje del verano pre-electoral, al que se requiere su opinión en todo aquello que se permiten prometer los candidatos reales. EFE
gc/mcd
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miércoles, 29 de julio de 2009
Nein, Danke. Pero ahí seguimos
Afganistan? 'Nein, danke!'
COMBAT L'exèrcit de Merkel entra de ple en l'ofensiva antitalibana sense gosar parlar de 'guerra' REBUIG Dos terços dels alemanys volen la retirada immediata dels seus soldats
Gemma C. Serra
L'exèrcit alemany va participar la setmana passada en una ofensiva conjunta amb tropes de l'Afganistan a la regió de Qonduz, al nord del país. Era la primera vegada que els soldats alemanys prenien part en una operació d'atac amb blindats i suport aeri, cosa que implica perill de provocar víctimes civils. Des de principis d'any, a Qonduz, on hi ha la base central alemanya a la zona, s'han succeït els atemptats contra les tropes d'aquest país, inclosos els dos atacs en un sol dia, al maig, en ocasió d'un viatge sorpresa del ministre d'Exteriors, Frank-Walter Steinmeier.
El tabú que ningú trenca
El que sembla un joc d'eufemismes per no parlar de guerra té molt a veure amb el tabú que ningú gosa trencar a Alemanya des del final de la Segona Guerra Mundial. En els últims quinze anys 260.000 soldats alemanys han participat en missions internacionals, oficialment inclosos en forces de pau o d'estabilització, però mai en operacions militars directes. El socialdemòcrata Gerhard Schröder va trencar un primer tabú el 1999 amb la intervenció en el conflicte de l'ex-Iugoslàvia, però d'aquí a parlar de guerra encara hi ha un bon tros.
Dos terços dels ciutadans alemanys volen la retirada immediata del seu contingent a l'Afganistan i el percentatge dels qui temen que realment Alemanya es trobi "en guerra" ja arriba al 35%, cinc punts més que un mes enrere. La qüestió, però, no és a l'agenda dels grans partits, la CDU de Merkel o l'SPD de Steinmeier. La participació a la ISAF es va aprovar per majoria més que àmplia al Parlament, i l'única força de l'oposició que aposta per la retirada immediata és l'Esquerra. Tot i el rebuig majoritari dels alemanys a la presència a l'Afganistan, el tema no surt en la campanya per a les eleccions del 27 de setembre, centrada en la crisi econòmica.
La situació és diferent a l'Afganistan, també en campanya electoral, on el president Hamid Karzai promet un "nou acord" amb les tropes internacionals per protegir millor la població civil, vist l'alt nombre de víctimes del foc de les forces d'estabilització, siguin dels EUA, el Regne Unit o Alemanya.
Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 8. Dimecres, 29 de juliol del 2009
lunes, 27 de julio de 2009
De picnic con el Nibelungo
Bayreuth para niños, devoradores de helado y de bronceados al sol
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 27 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth estrenó esta temporada un "Holandés errante" para niños, toda una novedad en un certamen menos estirado de lo que algunos creen donde no impera la rigurosa etiqueta y conviven la devoción wagneriana con los helados y los bronceados al sol.
Más corto -menos de una hora, un tercio de lo habitual-, más divertido, con vestuario diseñado por los propios niños y posibilidad, con mucha suerte, de ser uno de los privilegiados que accionan el ingenio mecánico para simular un vendaval: así es la versión de la ópera adaptada a espectadores de entre seis y nueve años.
Su responsable, Alexander Busche, ha extirpado del original algunas arias, escenas dramáticas no acordes con el público al que se debe y por supuesto ha dulcificado el trágico destino del esposo errante en pos de la mujer inabarcable.
En el teatro del festival, el que fundó el compositor como mejor lugar del mundo para "sentir" la grandeza de su ópera, la orquesta de 150 músicos interpreta hoy desde las profundidades del foso la versión completa del "Oro del Rhin", primera pieza del "Anillo del Nibelungo" -un total de 25 horas de Wagner en estado puro-.
A unos 200 metros, en un escenario paralelo también sobre la Verde Colina de Bayreuth, los 19 músicos del "Holandés" para niños ofrecían al mediodía la versión ligera de Wagner, donde orquesta, solistas y espectadores conviven y hasta se tocan.
La idea fue de Katharina Wagner, biznieta del compositor y desde este año codirectora del festival junto a Eva Wagner-Pasquier, hermana por parte paterna.
Katharina se llevó ayer un abucheo furioso por sus "Maestros Cantores de Nuremberg", reposición de una producción en la que no se reparó en gastos, que entró así en su tercer año de vapuleo en Bayreuth y que, según parece, se mantiene por ser de quien es.
A la biznieta le queda la buena acogida que está obteniendo esta otra iniciativa suya, que corría el riesgo de ser tachada de "traición".
El estreno coincidió con la apertura de la temporada, el sábado, y meses antes no quedaba ni una de las 200 entradas para cada de sus diez galas -al precio de 20 euros para un menor más acompañante-.
El Wagner infantil nació bajo el estigma exitoso de su homólogo adulto, que temporada a temporada ve agotarse meses antes de abrirse el festival cada una de las 1.974 plazas por gala -53.900 para el total del certamen, a precios que van de 225 a los 14 euros-.
La iniciativa tiene visos de continuidad, como también la tendrá otra novedad instituida el año anterior por Katharina, la transmisión en directo por pantallas gigantes de una representación, en este caso el "Tristán e Isolda", el próximo 9 de agosto.
El año pasado hubo respuesta masiva y concentró a miles de bayreuthianos para seguir al sol el drama, sentados en tumbonas e incluso en bañador, tomándose una cerveza o un helado, desde la pantalla gigante instalada en una plaza.
Lo de saborear a Wagner en Bayreuth entre cervezas y helados no es, sin embargo, exclusivo del público popular. Los que se precian de iniciados ocupan sus entreactos -una hora- no en el restaurante de lujo y las terrazas de "Moet" del teatro, sino en un chiringuito de salchichas, a cuatro minutos a pie, donde coexisten los señores en severo esmoquin y los vecinos que toman el sol en bañador.
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 27 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth estrenó esta temporada un "Holandés errante" para niños, toda una novedad en un certamen menos estirado de lo que algunos creen donde no impera la rigurosa etiqueta y conviven la devoción wagneriana con los helados y los bronceados al sol.
Más corto -menos de una hora, un tercio de lo habitual-, más divertido, con vestuario diseñado por los propios niños y posibilidad, con mucha suerte, de ser uno de los privilegiados que accionan el ingenio mecánico para simular un vendaval: así es la versión de la ópera adaptada a espectadores de entre seis y nueve años.
Su responsable, Alexander Busche, ha extirpado del original algunas arias, escenas dramáticas no acordes con el público al que se debe y por supuesto ha dulcificado el trágico destino del esposo errante en pos de la mujer inabarcable.
En el teatro del festival, el que fundó el compositor como mejor lugar del mundo para "sentir" la grandeza de su ópera, la orquesta de 150 músicos interpreta hoy desde las profundidades del foso la versión completa del "Oro del Rhin", primera pieza del "Anillo del Nibelungo" -un total de 25 horas de Wagner en estado puro-.
A unos 200 metros, en un escenario paralelo también sobre la Verde Colina de Bayreuth, los 19 músicos del "Holandés" para niños ofrecían al mediodía la versión ligera de Wagner, donde orquesta, solistas y espectadores conviven y hasta se tocan.
La idea fue de Katharina Wagner, biznieta del compositor y desde este año codirectora del festival junto a Eva Wagner-Pasquier, hermana por parte paterna.
Katharina se llevó ayer un abucheo furioso por sus "Maestros Cantores de Nuremberg", reposición de una producción en la que no se reparó en gastos, que entró así en su tercer año de vapuleo en Bayreuth y que, según parece, se mantiene por ser de quien es.
A la biznieta le queda la buena acogida que está obteniendo esta otra iniciativa suya, que corría el riesgo de ser tachada de "traición".
El estreno coincidió con la apertura de la temporada, el sábado, y meses antes no quedaba ni una de las 200 entradas para cada de sus diez galas -al precio de 20 euros para un menor más acompañante-.
El Wagner infantil nació bajo el estigma exitoso de su homólogo adulto, que temporada a temporada ve agotarse meses antes de abrirse el festival cada una de las 1.974 plazas por gala -53.900 para el total del certamen, a precios que van de 225 a los 14 euros-.
La iniciativa tiene visos de continuidad, como también la tendrá otra novedad instituida el año anterior por Katharina, la transmisión en directo por pantallas gigantes de una representación, en este caso el "Tristán e Isolda", el próximo 9 de agosto.
El año pasado hubo respuesta masiva y concentró a miles de bayreuthianos para seguir al sol el drama, sentados en tumbonas e incluso en bañador, tomándose una cerveza o un helado, desde la pantalla gigante instalada en una plaza.
Lo de saborear a Wagner en Bayreuth entre cervezas y helados no es, sin embargo, exclusivo del público popular. Los que se precian de iniciados ocupan sus entreactos -una hora- no en el restaurante de lujo y las terrazas de "Moet" del teatro, sino en un chiringuito de salchichas, a cuatro minutos a pie, donde coexisten los señores en severo esmoquin y los vecinos que toman el sol en bañador.
Bayreuth es, como buena ciudad de provincias bávara, uno de esos lugares donde las salchichas siguen sabiendo a salchicha y Wagner sigue sonando como Wagner deseó -independientemente de las apuestas escénicas actuales-.
No hay exigencia de etiqueta rigurosa -ni siquiera en la gala de apertura, aunque asista la canciller Angela Merkel y un buen desfile de ministros y líderes de Baviera.
Lo único que se pide es adoración a Wagner y eso puede mostrarse engalanándose de acuerdo a los cánones universales de las grandes galas operísticas, con extravagancias de diseño, en traje regional bávaro o incluso en vestimenta de calle más o menos correcta. Todo vale para sumarse al peregrinaje, menos el desamor a Wagner. EFE
gc/nvm/cr
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domingo, 26 de julio de 2009
Un ligón de discoteca para Katharina
Katharina Wagner señorea con unos "Maestros Cantores" puro kitch
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- Katharina Wagner señoreó por Bayreuth, en su doble función de co-directora del Festival Richard Wagner y responsable escénica de "Los Maestros Cantores de Nuremberg", la obra preferida de Hitler que la biznieta del compositor convierte en parodia kitch de los próceres.
Klaus Florian Vogt, ideal en el papel de guapísimo aspirante a cantor convertido en ácrata transgresor, y Alan Titus, en el de su mentor, se repartieron el peso de una producción estrenada en Bayreuth hace tres temporadas con un derroche de medios técnicos.
El propósito de la directora es romper normas y dar la vuelta a la ópera de su bisabuelo, instrumentalizada por el aparato de propaganda nazi. Un plan ambicioso, que se hunde por sobredosis.
El transgresor que irrumpe como un ligón de discoteca en un escenario de pupilos militarizados, clónicos y arios acabará en cantante convencional de baladas. Y del lúgubre tono inicial se pasará a un estridente cabaret, con Wagner de cabezudo, y finalmente a un supercasting televisivo en busca de la superestrella.
La producción funcionó mal en las dos temporadas anteriores y esta vez ocurrió algo parecido: ovaciones a todas las voces, incluido el descomunal coro, y abucheos furiosos para Katharina.
Los "Maestros Cantores" se recibieron como un reflejo de la situación en Bayreuth, tras la retirada del patriarca Wolfgang, su padre, que en agosto cumplirá 90 años y al que en este festival no se ha visto ni posando en la foto inaugural.
Katharina, de 31 años, sintetizaría la voluntad de renovación y el culto a las esencias. Con su cabellera rubia y un físico extraído del universo wagneriano es el rostro del nuevo Bayreuth.
Pero está por ver si logrará defender su posición de heredera natural, si persiste en mantener en cartel esa producción. Eva es menos mediática, pero tiene una sólida carrera -fue auxiliar de Patrice Chéreau en el mítico "Anillo del Nibelungo" de 1976, o en otras funciones en el Covent Garden de Londres, el Teatro Real de Madrid y el Cosmopolitan de Nueva York.
Los "Maestros" de Katharina no harán historia en Bayreuth en cuanto a producciones míticas, pero sirvió para recordar su compromiso de investigar la relación de Bayreuth con el nazismo.
El tema no es nuevo y sobre la cuestión hay ya unos cuantos libros, los más sabrosos de los cuales escritos precisamente por otros descendientes de Wagner. Entre ellos, Nike Wagner, sobrina de Wolfgang y candidata derrotada a sucederle, o Gottfried Wagner, hijo del patriarca y una especie de proscrito familiar.
Sigue habiendo, sin embargo, mucha materia inexplorada. Winifred Wagner puso Bayreuth a los pies de Hitler y al servicio del aparato de propaganda de Joseph Goebels -para quien los "Maestros Cantores" era exponente del "alma y la cultura germanas"-.
Británica, hija política de Richard Wagner y madre de Wolfgang, Winifred ejerció de dueña de Bayreuth a la muerte de su esposo Siegfrid, en 1930, tres años antes de la llegada de Hitler al poder.
Los "Maestros Cantores" fueron en esos años pieza prioritaria del festival y su apertura amenizó los congresos nazis.
Según cartas y otros documentos, la admiración de Winifred por el "Führer" iba más allá de lo ideológico y entraba en lo carnal.
Katharina ha encargado un estudio histórico que, según los planes, debería publicarse en 2013. Ello implicará hurgar en los archivos la casa Wahnfried, el que fue domicilio de los Wagner, ahora un museo, y donde a su vez recaló Hitler en Bayreuth.
El material existente puede ser fragmentado, puesto que, según dedujo Nike en su momento, el propio Wolfgang destruyó ciertas cartas y archivo privado de su madre tras la caída del Tercer Reich.
Wolfgang se encargó de reflotar, junto con su hermano Wieland, el festival de Bayreuth en la posguerra, bajo supervisión de los aliados. Las fotos conocidas de ambos jóvenes hermanos, paseando por los jardines de Bayreuth con el "Führer" es sólo un anécdota de lo que se supone que hubo detrás de la pasión de Winifred. EFE
gc/af
sábado, 25 de julio de 2009
Amarraditos al templo
Bayreuth se llena de "devotos" wagnerianos, incluida Merkel
Gemma Casadevall
Berlín, 25 jul (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, encabezó hoy la peregrinación de "devotos" wagnerianos al 98 Festival Richard Wagner, que abrió con el "Tristán e Isolda" de Christoph Marthaler y el debut como co-directoras del certamen de Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, biznietas del compositor.
Merkel, asidua a Bayreuth desde antes de llegar a la Cancillería, acudió a la "Verde colina" de la ciudad bávara, elegante con un vestido de color gris metalizado, y acompañada de su esposo, Joachim Sauer.
Katharina, de 31 años, y Eva, de 64, ambas hijas del patriarca Wolfgang Wagner, se apostaron de acuerdo a la tradición ante el teatro construido por orden de Richard Wagner y desde 1876, con el primer festival, templo absoluto de los adoradores de sus óperas.
El cielo amenazaba lluvia, pero ello no amilanó a los famosos asiduos al festival, ni tampoco a los aficionados de a pie que, en ocasiones, aguardan hasta cinco años en lista de espera hasta obtener su entrada.
Por parte del Gobierno alemán, acudieron la ministra de Justicia, Brigitte Zypries, y el ministro de Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg, actualmente el político más popular de Alemania.
Asimismo cumplieron con la tradición de todas las temporadas los ciudadanos de Bayreuth, que subieron a la colina para contemplar, saludar e incluso fotografiarse con los asistentes al festival.
El líder del Partido Liberal (FDP), Guido Westerweller, -y futuro socio de coalición de Merkel según las encuestas- acudió junto con su compañero sentimental, así como numerosas personalidades de la farándula alemana.
La plana mayor del estamento político bávaro se presentó al completo en Bayreuth, encabezada por el presidente de la Unión Socialcristiana Bávara (CSU), Horst Seehofer y algunos de sus antecesores en el cargo como Edmund Stoiber.
En Bayreuth conviven el elitismo operístico y el ambiente relajado de una ciudad de provincias bávara y los jardines que envuelven el teatro son lugar propicio para esos encuentros tanto antes del inicio de las galas, como en sus entreactos, de una hora.
Para Katharina Wagner, lo de presidir el paseo de famosos en la apertura es algo habitual, ya que desde hace años acompañaba en el cometido a sus padres, Wolfgang y Gudrun, fallecida en 2007.
Eva Wagner-Pasquier, hija del primer matrimonio del patriarca y hasta ahora menos mediática que su co-directora, tuvo en cambio que acostumbrarse de pronto al asalto de cámaras en su debut.
La edición número 98 de Festival se abre con la reposición del "Tristán" de Marthaler estrenado hace cuatro años, con Peter Schneider a la batuta y Robert Dean Smith -tenor de la casa- e Irene Theorin en los papeles protagonistas.
Le seguirá el domingo "Los Maestros Cantores de Nuremberg" con que Katharina se estrenó en 2007 como directora escénica en Bayreuth y completará el ciclo en los días siguientes el "Anillo del Nibelungo" de Tankred Dorst, con Christian Thielemann al frente de la orquesta, en Bayreuth desde 2006.
Las biznietas fueron designadas co-directoras el año pasado y se puso así fin a la larga guerra de sucesión por el puesto que durante más de medio siglo llevó en solitario el patriarca Wolfgang, artífice junto su hermano Wieland de la refundación del festival en la posguerra, tras los años negros de sumisión al nazismo.
Bayreuth está, junto a Salzburgo, entre los más prestigiosos festivales operísticos del mundo, con la diferencia de que el de la ciudad bávara está consagrado en exclusiva a Wagner.
Esto, y el hecho de que limite su programación a cuatro semanas, entre julio y agosto, convierte cada una de sus entradas en piezas codiciadas, por las que los devotos wagnerianos de todo el mundo están dispuestos a esperar (y pagar) lo que haga falta.
Justo el día antes la dirección firmó la paz con la plantilla y zanjó así un conflicto laboral que amenazaba con derivar en una huelga de los 140 empleados no artísticos para la apertura. EFE
gc/nvm/cbm
Isolda, al amor de un fluorescente
Bayreuth abre con grandes voces y el "Tristan e Isolda" de Marthaler
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El "Tristán e Isolda" deliberadamente desabrido del director Christoph Marthaler abrió hoy el Festival Richard Wagner de Bayreuth, más rendido a las voces de Robert Dean Smith e Iréne Theorin que al propósito de su director de despojar de todo sentimiento la tragedia de los dos amantes.
Con Peter Schneider a la batuta y sobre la escenografía de Anna Viebrock, el dúo protagonista superó con creces el reto de entusiasmar en el templo wagneriano y pese a la impavidez gestual a que les somete Marthaler.
Entre paredes desconchadas de papeles pintados y butacas que uno imagina impregnadas en naftalina o embutidos en trajes-chaqueta de los 60, el director condena a sus personajes a enamorarse sin rozarse más allá de los dedos y al juego de miradas extraviadas.
La Isolda de Iréne Theorin es una heroína de fogosa cabellera pelirroja, pero brazos y manos inermes, que observa con desmayo el tintineo de aros fluorescentes que iluminan la sala.
El Tristán de Robert Dean Smith es un personaje opaco, como lo que le envuelve, encorsetado en la incapacidad de movimientos y que sólo recupera la expresividad desde la cama de moribundo de un hospital que podría ser germano-oriental.
A la versión desangelada del universo de Wagner producto de Marthaler le ganan la batalla lo único que no puede coartar en sus protagonistas, las voces, que suplen con maestría la falta de arrebato gestual impuesto por el director.
Bayreuth premió a los protagonistas y resto del elenco con ovaciones que derivaron en lo atronador para Isolda. Recompensó así la talla de unos solistas capaces de extraer lo máximo a sus voces, desde la parsimonia minimalista de una producción que, en cine, podrían haber firmado los hermanos finlandeses Kaurismaki.
Abrir Bayreuth con la reposición de una escenografía estrenada cuatro años atrás, y que desde entonces fue de abucheo en abucheo para Marthaler, era un riesgo.
Ello no impidió que Bayreuth se poblara, como todos los años, de una peregrinación de devotos, encabezados por la canciller alemana, Angela Merkel, y varios de sus ministros, entre la plana mayor de la política bávara.
A Merkel no se la vio aplaudir con entusiasmo, en su palco, lo contrario que a su marido, Joachim Sauer, tan incondicional de Bayreuth como su esposa, al parecer más dispuesto a dejarse llevar por el ejercicio de Marthaler, consagrado a la falta de emotividad.
A falta de estrenos en el programa de esta temporada, Bayreuth tenía en esta edición el debut como co-directoras del certamen de Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, biznietas del compositor.
Katharina, de 31 años, y Eva, de 64, fueron designadas co-directoras el año pasado y ello puso fin a la larga guerra de sucesión por el puesto que durante más de medio siglo llevó en solitario su padre, Wolfgang.
Al "Tristán" de Marthaler le seguirá el domingo "Los Maestros Cantores de Nuremberg" con que Katharina se estrenó en 2007 como directora escénica en Bayreuth.
Completará el ciclo en los días siguientes el "Anillo del Nibelungo" de Tankred Dorst, con Christian Thielemann al frente de la orquesta, en Bayreuth desde 2006, y finalmente "Parsifal", otra reposición.
Bayreuth es, junto a Salzburgo, uno los más prestigiosos festivales operísticos del mundo, con la diferencia de que el de la ciudad bávara está consagrado en exclusiva a Wagner.
Esto, y el hecho de que limite su programación a cuatro semanas, entre julio y agosto, convierte cada una de sus entradas en piezas codiciadas, por las que los devotos wagnerianos de todo el mundo están dispuestos a esperar (y pagar) lo que haga falta.
En Bayreuth conviven el elitismo operístico absoluto y el ambiente relajado de una ciudad de provincias bávara. Los jardines que envuelven el teatro se convierten con festival en grandes pícnics, en que ciudadanos de a pie se acercan a ver a los famosos de la farándula y los políticos de primer rango, hermanados por la pasión wagneriana. EFE
gc/cd
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El "Tristán e Isolda" deliberadamente desabrido del director Christoph Marthaler abrió hoy el Festival Richard Wagner de Bayreuth, más rendido a las voces de Robert Dean Smith e Iréne Theorin que al propósito de su director de despojar de todo sentimiento la tragedia de los dos amantes.
Con Peter Schneider a la batuta y sobre la escenografía de Anna Viebrock, el dúo protagonista superó con creces el reto de entusiasmar en el templo wagneriano y pese a la impavidez gestual a que les somete Marthaler.
Entre paredes desconchadas de papeles pintados y butacas que uno imagina impregnadas en naftalina o embutidos en trajes-chaqueta de los 60, el director condena a sus personajes a enamorarse sin rozarse más allá de los dedos y al juego de miradas extraviadas.
La Isolda de Iréne Theorin es una heroína de fogosa cabellera pelirroja, pero brazos y manos inermes, que observa con desmayo el tintineo de aros fluorescentes que iluminan la sala.
El Tristán de Robert Dean Smith es un personaje opaco, como lo que le envuelve, encorsetado en la incapacidad de movimientos y que sólo recupera la expresividad desde la cama de moribundo de un hospital que podría ser germano-oriental.
A la versión desangelada del universo de Wagner producto de Marthaler le ganan la batalla lo único que no puede coartar en sus protagonistas, las voces, que suplen con maestría la falta de arrebato gestual impuesto por el director.
Bayreuth premió a los protagonistas y resto del elenco con ovaciones que derivaron en lo atronador para Isolda. Recompensó así la talla de unos solistas capaces de extraer lo máximo a sus voces, desde la parsimonia minimalista de una producción que, en cine, podrían haber firmado los hermanos finlandeses Kaurismaki.
Abrir Bayreuth con la reposición de una escenografía estrenada cuatro años atrás, y que desde entonces fue de abucheo en abucheo para Marthaler, era un riesgo.
Ello no impidió que Bayreuth se poblara, como todos los años, de una peregrinación de devotos, encabezados por la canciller alemana, Angela Merkel, y varios de sus ministros, entre la plana mayor de la política bávara.
A Merkel no se la vio aplaudir con entusiasmo, en su palco, lo contrario que a su marido, Joachim Sauer, tan incondicional de Bayreuth como su esposa, al parecer más dispuesto a dejarse llevar por el ejercicio de Marthaler, consagrado a la falta de emotividad.
A falta de estrenos en el programa de esta temporada, Bayreuth tenía en esta edición el debut como co-directoras del certamen de Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, biznietas del compositor.
Katharina, de 31 años, y Eva, de 64, fueron designadas co-directoras el año pasado y ello puso fin a la larga guerra de sucesión por el puesto que durante más de medio siglo llevó en solitario su padre, Wolfgang.
Al "Tristán" de Marthaler le seguirá el domingo "Los Maestros Cantores de Nuremberg" con que Katharina se estrenó en 2007 como directora escénica en Bayreuth.
Completará el ciclo en los días siguientes el "Anillo del Nibelungo" de Tankred Dorst, con Christian Thielemann al frente de la orquesta, en Bayreuth desde 2006, y finalmente "Parsifal", otra reposición.
Bayreuth es, junto a Salzburgo, uno los más prestigiosos festivales operísticos del mundo, con la diferencia de que el de la ciudad bávara está consagrado en exclusiva a Wagner.
Esto, y el hecho de que limite su programación a cuatro semanas, entre julio y agosto, convierte cada una de sus entradas en piezas codiciadas, por las que los devotos wagnerianos de todo el mundo están dispuestos a esperar (y pagar) lo que haga falta.
En Bayreuth conviven el elitismo operístico absoluto y el ambiente relajado de una ciudad de provincias bávara. Los jardines que envuelven el teatro se convierten con festival en grandes pícnics, en que ciudadanos de a pie se acercan a ver a los famosos de la farándula y los políticos de primer rango, hermanados por la pasión wagneriana. EFE
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