sábado, 24 de mayo de 2014

El Sr. Registrador, a escena

“Todo listo para que todo salga bien”, sostiene el Registrador Nacional


sanchez
“Todo está aquí listo para que todo salga bien. Esta Registraduría ni quita ni pone votos. Somos un órgano transparente”, afirma el Registrador Nacional, Carlos Ariel Sánchez, la víspera de la elección en que casi 33 millones de colombianos están llamados a decidir por la continuidad, o no, de Juan Manuel Santos. Sánchez atiende este sábado a una nube periodística tras otra, desde el Pabellón 22 de Corferias, el recinto ferial y de negocios, convertido en centro neurálgico desde el que se  darán a conocer el domingo los resultados de la primera vuelta. “Quienes dicen que aquí vamos a manejar datos se confunden. Aquí centralizamos, contabilizamos y difundimos con absoluta transparencia los datos que nos llegan de todo el país”, insiste Sánchez a esta periodista, sin precisar a quién está aludiendo. Para los colegas colombianos no hay duda: la mención se dirige al expresidente Álvaro Uribe. Está en el aire si el enemigo número uno de Santos aceptará, de producirse, una derrota del uribista Oscar Iván Zuluaga.
El nerviosismo crece entre el uribismo en la medida en que se apuntalan las pruebas del comprometedor encuentro entre Zuluaga y el hacker Andrés Sepúlveda, el pirata informático que pretendía torpedear las negociaciones con las FARC. El proceso de paz impulsado por Santos es el eje de la elección, que el presidente plantea como un sí o un no al fin del conflicto que sacude a Colombia desde hace más de medio siglo.
A las presiones sobre Zuluaga, al que unos días atrás apuntaba un sondeo como vencedor sobre Santos, se sumó este sábado el recurso de amparo presentado por un ciudadano colombiano, Francisco Basilio Arteaga, para frenar in extremis la candidatura de Zuluaga. Con qué perspectivas de éxito?
“Yo ahí no tengo opinión. Eso es cuestión de la Justicia, Y en Colombia tenemos la pertinente separación de poderes”, sostiene el Registrador, a la pregunta de si es “técnicamente posible” pensar en una retirada de última hora del principal rival de Santos. El Registrador no admite medias tintas, a la repregunta sobre la solidez de esa separación y la estructura de la autoridad electoral colombiana.
El Registrador prefiere manejarse entre datos, más que entre suposiciones. Estima que de los 32,97 millones de electores colombianos unos 14 ejercerán su derecho a voto. “No es un pronóstico definido por eventualidades de esto proceso o por cómo discurrió la contienda”, apunta. Es un cálculo derivado “de la experiencia colombiana”, que sitúa la participación en unas presidenciales en los 44 o 45 %. También estima que se podrán presentar resultados fiables, sobre la tribuna del pabellón 22, sobre las 18.00 –dos horas después del cierre de la elección- y a partir del 80 % de los escrutinios. Para las 18.00 estarán computados el 97 % de los votos, sigue desgranando el Registrador.
Los medios nacionales e internacionales ultiman sus “mini-platós” para transmitir esos resultados desde el pabellón, mientras en el resto del recinto ferial se instalan las mesas de votación. Se trata no sólo del lugar donde el domingo se concentrará la atención mediática, sino también el mayor centro de votación del país, con un potencial electoral de 557.031 sufragantes, para los que hay dispuestas 467 mesas.
El Registrador nacional se muestra convencido de que nada fallará. Tampoco la aplicación concebida para que todos los medios sigan en tiempo real, desde los ordenadores de la sala de prensa o en su celular inteligente, el desarrollo de la votación. La mala noticia es que fue una contienda electroral sucia, apunta el jefe de prensa de la Registraduría, Edwin González. La buena, que no hubo violencia.
Los cinco candidatos -Juan Manuel Santos (Unidad Nacional), Óscar Iván Zuluaga (Centro Democrático), Clara López (Polo-UP), Enrique Peñalosa (Alianza Verde) y Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador)- tuvieron ocasión suficiente para explicarse ante el electorado en las semanas pasadas. Y las dos guerrillas, FARC y ELN, se comprometieron a respetar una tregua durante los comicios.
246.000 policías y militares velarán por la seguridad de la jornada. Unos 4.170 observadores nacionales de MOE-Colombia, desplegados por todo el país, tomarán nota del proceder de todos los actores implicados en la votación, reforzados por su división internacional de 150 voluntarios no colombianos. A este contingente se suman los de las tres grandes misiones internacionales  -Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore)-
Colombia decide, es el lema de la jornada electoral. La Registraduría ha dispuesto 89.389 mesas, distribuidas en 10.657 puestos, por los 1.102 municipios de Colombia. Se ha posibilitado el voto exterior en 64 países –con un total de otras 1.890 mesas distribuidas en consulados y reprensentación doplomáticas.
La votación se abrirá a las 08.00 am y se cerrará a las 04.00 pm. Desde las 06.00 de este sábado, y de acuerdo a la norma extendia por buena parte de América Latina, rige la ley seca.
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viernes, 23 de mayo de 2014

Las palomas y otros seres del corazón de Bogotá

Realismo nada mágico en la Plaza de Bolívar


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“Estamos aquí secuestrados. Sin comida, sin agua, sin un lugar donde hacer las necesidades, sin poder entrar ni salir, bloqueados por la policía que en cuanto caiga la noche caerá sobre nosotros“, explica Enrique Kennedy Terribas, originario de Buenaventura y uno entre los centenares de desplazados que llevan 23 días acampados en la Plaza de Bolívar de Bogotá. Una nube de otros participantes en la acampada se acerca a hablar con la periodista. „Bueno, salir sí podemos. Pero ahí no nos dejan es volver a entrar. Ni siquiera permiten pasar pañales para nuestros bebés. Y aquí hay embarazadas, mujeres que recién dieron a luz“, apunta Simón, del Cauca. El grupo de hombres dispuestos a hablar con los medios es minoría. El grueso de los acampados permanece en silencio, algunos apartemente dormitan sobre el suelo, como si no creyeran en la inminencia de esa acción policial, a tres días de la primera ronda de las presidenciales colombianas. La céntrica Plaza de Bolívar, el corazón turístico e institucional de la capital colombiana, está casi herméticamente acordonada ese viernes preelectoral. Los únicos intrusos a los que permite el acceso el dispositivo antidusturbios son los representantes de medios, autoridades, equipo de protección civil y, por supuesto, las palomas. Sobre todos ellos está la mirada de Gabo, Gabriel García Márquez, desde la gran pancarta que recuerda al fallecido Nobel de Literatura sobre la fachada de la alcaldía que ocupa el destituido-restituido Gustavo Petro. „Algo de realismo poco mágico tiene todo esto“, apunta Werner Maurer, un alemán que, sin ser representante institucional, ni autoridad, tampoco auxiliar sanitario ni, por supuesto, paloma, logró acceder a la plaza, tras explicar con gran poder de convicción y buen nivel idiomático que debía ir cuanto antes al hotel, del otro lado del barrio de la Candelaria, porque su esposa se había perdido. Realismo nada mágico. De los 33 millones de colombianos con derecho a voto se espera que vote un 45 %, para unas elecciones en que teóricamente está en juego la paz con las FARC -lo que representa el presidente Juan Manuel Santos- o la interrupción de las negociaciones -como ocurriría, si gana el aspirante uribista Oscar Iván Zuluaga. Ambos representantes de la derecha serán, según los pronósticos, quienes disputen la segunda vuelta „Todas las organizaciones de derechos humanos del mundo nos respaldan. Somos desplazados de toda Colombia, del Cauca a Buenaventura, de Antioquia. Quién más da quién nos desplazó. Los que vinieron a quitarnos de casa no llevaban credencial, ni de la guerrilla ni de los paras“, insiste el líder, que se presenta simplemente como Kennedy. Unos seis millones de desplazados se calcula ha provocado a lo largo de medio siglo el conflicto armado entre el Estado colombiano y las guerrillas. Los de la Plaza de Bolívar son los resistentes a varios desalojos por parte de la policía en esta semana. Con la cercanía de las presidenciales, Kennedy y los suyos temen una batalla final o operación barrido. La Plaza de Bolívar es escenario tradicional de la apertura institucional de la jornada electoral. Ahí están instaladas ya las carpas para la ceremonia, así como algunas mesas de votación. La presencia de los desplazados tiene tanto de realismo nada mágico, como los mendigos que se reparten por todo el centro de la capital. Santos aspira a la reelección no solo para sellar el proceso de paz con las FARC, con sus seis millones de desplazados y un cuarto de millón de muertos, sino también para seguir activando la economía. Unos 2,5 millones de colombianos abandonaron la pobreza y otros 1,3 la miseria extrema, repite casi a diario el presidente en su carrera a la reelección. Queda mucho por hacer, piensa el extranjero que atravesó sin mayores problemas la plaza, tras convencer al policía, presuntamente inconmovible ante los desplazados que piden entrar pañales para sus bebé, de que su esposa andaba perdida.
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T-Schalte, de regreso de la Pl. Bolívar



A las 00.00, con Carlos de Vega, sobre el debate televisado y la realidad de los desplazados en la Plaza de Bolívar


jueves, 22 de mayo de 2014

Santos, para los europeos

[Colombia] El siempre desconcertante Santos

Puede perder la carrera a la reelección un presidente que ha impulsado un proceso de paz sólido, destinado a poner fin a medio siglo de devastador conflicto con las FARC, con un balance económico a millas de los problemas de la superinflación de algunos de sus vecinos y con una buena reputación internacional? Es posible que en unos comicios donde está en juego la paz gane quien apuesta por seguir en guerra? El europeo que estos días se asoma a las informaciones que circulan en sus medios ante la recta final de las presidenciales colombianas está desconcertado.
De repente, Jnan Manuel Santos, el presidente al que unos meses atrás se pronosticaba una victoria fácil, tal vez incluso en la primera vuelta de este 25 de mayo, tendrá que ir a la segunda, en junio, y con final abierto. Encima, quien puede disputarle el poder no un representante de la izquierda dominante en buena parte de América Latina, sino otro derechista sin aparente carisma, Oscar Iván Zuluaga, cuyo rasgo más definido es el que le presenta como delfín de Alvaro Uribe, el expresidente que no quiso ni quiere la paz.
Al europeo común, que este 25 de mayo tiene su propia cita con las urnas -elecciones al Parlamento Europeo- y que mira con temor el conflicto armado que se cuece en el este del continente -Ucrania, donde también se vota el domingo- no le cuadran las cifras.
Santos es, por lo que lee, el arquitecto de una negociación cuya apertura se escenificó magistralmente en Oslo, la capital noruega que entrega los Nobel de la Paz. Más magistralmente aún se trasladó luego a Cuba la mesa negociadora, con Venezuela entre los países “facilitadores“. La paz está al alcance de la mano, tras ese medio siglo largo de un conflicto con 220.000 muertos, casi seis millones de desplazados, cerca de 1.980 masacres computadas, miles de reclutamientos forzados y otras tantas víctimas de la violencia sexual. Es cierto que la negociación entre las FARC y del Estado colombiano se demora más de lo previsto. Pero se cerraron con acuerdo tres de los seis grandes apartados en agenda, sigue leyendo el europeo en sus medios.
“El proceso de paz solo está cerrado cuando se han cerrado todos sus capítulos“ y “toda negociación puede romperse, especialmente cuando en paralelo se sigue matando y muriendo, puesto que no hubo alto el fuego“, advierten los manuales de conflictología y advirtieron, asimismo, ambas partes, en esa apertura perfecta de Oslo, en octubre de 2012. Los capítulos pendientes son, por lo demás, árduos -víctimas, fin de conflicto y desmovilización de la guerrilla-.
Aún así: puede, en serio, quedar fuera de la reelección quien además presenta un balance económico plasmado en el 4,3 % de crecimiento de 2013, con perspectivas parecidas este 2014 e incluso un adicional 2 %, de cerrarse con éxito ese proceso? A qué ciudadano pueden no convencer éstos y otros indicadores según los cuales Colombia tiene la menor inflación de América Latina (1,93 %), una tasa de desempleo baja y estadísticas que apuntan a que durante la gestión de Santos salieron de la pobreza 2,5 millones de personas y 1,3 millones abandonaron la zona de la miseria extrema.
El europeo no entiende. Claro que, tras esos balances, se le informa también de algunos puntos oscuros -la mala gestión de Santos en las protestas del campo, por no hablar de su volatilidad política, que le convirtió de férreo ministro de Defensa y sucesor de Uribe a enemigo de éste, incluido un peligroso acercamiento a Venezuela que le ha valido la etiqueta de “castrochavista“, un pecado mortal para un representante de la derecha.
Y en medio de todo lo que no entiende el europeo surge el culebrón de un venezolano -J.J. Rendón- que fue asesor de la oposición en su país y ahora sospechoso de canalizar la financiación ilícita a través del narcotráfico, a favor de Santos. O, segundo culebrón, ahora en el cómputo de las filas de Uribe, el del hacker torpedero del proceso de paz y al que un video muestra despachando con Zuluaga.
En la lógica del europeo, esto último debería ser suficiente para decantar la balanza a favor de Santos. Ese europeo, para el que la paz está por encima de todo o casi todo -más en este 2014, en que se conmemora el centenario del arranque de la Primera Guerra Mundial y los 75 aöos del de la Segunda, dos conflictos que ensangrentaron el continente y el mundo. Ese europeo, ahora en crisis, para el que la bonanza económica es más que una medalla en el expediente de un político.
“Hacer la guerra es más popular que negociar, porque negociar implica hacer concesiones“, explicaba Santos esta semana a “Der Spiegel“. “Sabía que mis expectativas podían reducirse con las conversaciones de paz. Si le pregunta a la gente si les parece bien que en el futuro los de las FARC se sienten en el Parlamento le dirán que no. También rechazarán la impunidad“, proseguía el presidente ante ese medio, el semanario político de referencia del país con más peso de Europa.
Santos dice confiar en su victoria y en que los colombianos digan sí “al paquete completo“ -la paz y sus compromisos. Para el europeo común no habría dudas. Tal vez acabe absteniéndose en sus elecciones al Parlamento Europeo -en 2009, apenas votó en Alemania el 43%-. Pero le desconcierta que los colombianos puedan quedarse en casa en unas presidenciales donde está en juego el proceso de paz.
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Por fin: son ellos


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La característica principal de la carrera por las presidenciales colombianas no ha sido, a ojos de los técnicos en evaluación de procesos electorales, ni el vídeo del hacker con el uribista Oscar Iván Zuluaga, fagocitando las negociaciones de paz con las FARC, ni las sospechas de financiación con oscuros fondos, en dirección al presidente Juan Manuel Santos. Lo realmente „específico“ de la contienda ha sido „el claro déficit e indefinición programática de la totalidad de los candidatos“, explicaba a Noticias Electorales Felipe Jiménez, miembro tan fundacional de MOE-Colombia como la jefa de esa organización de observación electoral, la hiperactiva Alejandra Barrios.
Es cierto que el asunto de ciberespionaje y el hacker hackeado de Zuluaga han llenado titulares. Y que el inefable asesor u hombre de paja venezolano J.J. Rendón seguirá dando que habalr. No se puede descartar un último susto en la recta final, sea en la primera o en la segunda vuelta.
Pero tales golpes de efecto importan poco a la gente de MOE-Colombia, una organización que lleva desde 2007 observando comicios presidenciales, al congreso o locales en el país. Para el domingo desplegará a más de 4.100 observadores en todos los departamentos del país, más 150 voluntarios internacionales. Una cifra récord, que se debe a la implantación lograda por esa ONG, aunque justamente las elecciones presidenciales no son las más complejas para la observación, sino que el ránquing en ese sentido lo detentan, recuerda Jiménez, las locales.
El déficit programático se evidenció en el hecho de que, a cuatro días de la primera ronda, aún había tenido lugar ningún debate entre los cinco candidatos, argumentaba Jiménez, el jueves por la tarde, desde la sede de MOE. Esa misma noche -y por presión tanto mediática como de la sociedad civil- se celebró, por fin, el gran debate anunciado por el canal „Noticias RCN“ entre el presidente y candidato Santos, el uribista Zuluaga y los tres candidatos arrinconados por la rivalidad cerrada entre los aludidos derechistas. Enrique Peöalosa, de Alianza Verde, pinchó semanas atrás. La izquierdista Clara López nunca tuvo opciones reales, lo mismo que tampoco las tenía la conservadora Marta Lucía Ramírez.
Qué dejó el debate? Un Santos condescendiente hacia los tres candidatos que probablemente se quedarán fuera el próximo domingo, visto que va a necesitar su apoyo para tratar de frenar al ogro uribista. Y un Zuluaga obstinado en negar la evidencia -que recibe órdenes de Álvaro Uribe-, con tanto afán como sostenía haber sido víctima de una trampa, respecto al video en que aparece con el hacker que espiaba el proceso de paz que ese candidato quiere detener, de llegar a la presidencia.
Colombia está en el puesto catorce entre los más abstencionistas del mundo, apuntaba Felipe Jiménez, respecto al 44 % de participación con que se saldaron los últimos comicios en el país. No parece que el debate del jueves arrastre a multitudes a las urnas, salvo que, como se dice en MOE-Colombia, acabe ocurriendo que alguno va a votar para evitar „lo peor“. Que gane quien no tiene que ganar. Sin precisar a quién nos referimos, puesto que las organizaciones de observación electoral -por los menos, las seris- practican la neutralidad.
Inmediatamente después de cerrarse el debate, el gran ganador de la velada televisiva era @lasillavacía y su portentosa herramienta llamada mentiródromo, capaz de calibrar quién falló más flagrantemente a la verdad. El detector de mentiras fue el héroe de la noche en las redes sociales.
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Aun no hay 

lunes, 19 de mayo de 2014

En la recta final

La Alexanderplatz, territorio arduo para el candidato Schulz

Gemma Casadevall 


Berlín, 19 may (EFE).- El candidato socialdemócrata a presidir la Comisión Europea (CE), el alemán Martin Schulz, luchó hoy por hacerse oír como alternativa a la "Europa de los especuladores" desde la Alexanderplatz de Berlín, en un mitin que atrajo a más descontentos que seguidores, aunque las quejas no fueran contra él. 
"Podremos decir que la crisis pasó cuando las instituciones europeas se ocupen de los millones de jóvenes desempleados", clamó Schulz, principal rival del conservador Jean-Claude Juncker, el aspirante al que respalda la canciller alemana, Angela Merkel. 
"En Madrid una mujer me contó que había mandado 300 solicitudes de empleo. Sin suerte. En Atenas, una madre me decía que la única comida que recibían sus hijos era la del comedor escolar. Y acababan de suprimirla", siguió el político, quien en su campaña ha recorrido media Europa, principalmente los países más azotados por la crisis. 
Un combativo candidato -de 58 años, presidente de la Eurocámara desde 2012 y eurodiputado desde 1994- que aspira a la victoria de sus filas el próximo día 25 para que haya "más democracia en Europa" y que llama a votar para impedir el auge de las fuerzas populistas y ultraderechistas. 
Desde la Alexanderplatz, a Schulz le correspondió afrontar todo tipo de protestas: contra el Tratado de Libre Comercio que la UE negocia con Estados Unidos, plasmado en decenas de pancartas; contra los neonazis ucranianos, contra la venta de armamento alemán a zonas en crisis o contra el Gobierno de Merkel. 
Un compacto servicio de vigilancia, alrededor del círculo reservado a la fiel militancia socialdemócrata (apenas unos 500), se mantenía en alerta ante los abucheos procedentes del alrededor de un millar de personas apostadas junto a las vallas. 
Alexanderplatz fue el lugar elegido por los socialdemócratas para el mitin final de las elecciones generales del pasado septiembre, en las que su candidato a la Cancillería, Peer Steinbrück, fue fulminantemente derrotado por una Merkel que rozó la mayoría absoluta. 
Mismo escenario, solo que entonces el aspirante subió arropado por la plana mayor del partido, mientras miles de apasionados militantes cantaban y hasta bailaban en un mitin diseñado para "darse ánimos", aunque los sondeos apuntaban al vapuleo que se avecinaba. 
La situación ahora es algo distinta, ya que a pesar de que los sondeos dan perdedor a Schulz en casa -las filas de Merkel obtendrían un 40 %, frente al 24 % del SPD- a escala de la UE los socialdemócratas no están a tanta distancia del luxemburgués Juncker. 
"No tenemos nada contra Schulz, en realidad. Los carteles son contra (Klaus) Wowereit", comentaba Sigrid Braun, jubilada de 76 años y armada con un silbato para pitarle al alcalde-gobernador de Berlín, al que responsabiliza de casi todo lo que anda mal en la capital. 
Nada contra Schulz, decía la ciudadana, sino contra la gestión de la alcaldía que desde 2001 ocupa Wowereit, quien acudió al mitin para respaldar al candidato y que se llevó un chaparrón que afrontó haciendo uso de la ironía -"Da gusto tanta emoción entre los berlineses"- y hablando apenas unos minutos. 
"Hau ab, hau ab, hau ab" ("Esfúmate, esfúmate, esfúmate"), era el grito común hacia un alcalde contra el que hay en marcha una iniciativa para convocar una consulta que le apee del puesto. 
El servicio de vigilancia estaba más concentrado en las protestas contra el alcalde o en la seguridad del ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, asimismo orador, que en Schulz, quien, para bien o para mal, no era centro de atención prioritario del público. 
Al griterío desatado por la presencia de Wowereit siguieron los silbatos contra Steinmeier, en este caso como representante de la gran coalición que lidera Merkel. 
"Juncker o Schulz, qué más da quién sea el ganador. Ambos servirán a Merkel", opinaba Klaus Zimmermann, de 27 años e informático, orgulloso representante "de la otra gran mayoría", la de los que no van votar, aclaró, un 57 % en las europeas de 2009. EFE 
gc/acm

domingo, 18 de mayo de 2014

Die Wende

La impagable factura alemanya


Infografia
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Si una teoria s'ha enfonsat definitivament per al ciutadà alemany és la que deia que l'energia atòmica és barata. Si més no, per al ciutadà alemany que llegeix els diaris, escolta amb un mínim d'atenció els informatius de la televisió i, sobretot, es mira dues vegades la factura de la llum.
En aquest cas, haurà pogut comprovar que, fins i tot si el volum del seu consum es manté invariable, el que està pagant es va disparar un 83% entre el 2002 i el 2012.
Són dades difoses la setmana passada per l'Institut Mundial d'Economia (HWW), amb seu a Hamburg, segons les quals a Alemanya es paga per quilowatt/hora una mitjana de 26,36 cèntims bruts, el segon preu més alt (després de Dinamarca) en un grup de 27 països de l'OCDE.
L'explicació d'aquest fenomen, en un país on la població a més d'austera practicant es fixa fa molt de temps en qüestions com ara l'eficiència energètica, porta el segell d'Energiewende. És a dir, la transició energètica, un terme que anys enrere portava connotacions positives i que ara remet inevitablement a l'enlairament de preus.
La transició energètica és inevitable: es deriva de l'apagament progressiu de les disset plantes atòmiques que encara funcionen al país i que han de quedar desactivades el 2022. Així ho havia decidit fa més d'una dècada el govern de l'aleshores canceller socialdemòcrata Gerhard Schröder, en aliança amb Els Verds. La seva successora, l'actual cancellera Angela Merkel, va mirar de tirar-ho enrere –o, si més no, d'endarrerir-ho– quan va arrencar la coalició amb els liberals, en la segona legislatura, el 2009. Però la catàstrofe de Fukushima la va obligar a reprendre els plans pactats amb la indústria pel seu antecessor i fins i tot accelerar-los. Aquest estira-i-arronsa no sols va implicar tornar a modificar plans multimilionaris, sinó que, a més, va retallar el temps previst per al gran canvi.
Entramat legal
Tot això és història, la transició està ara beneïda i convertida en un plec de lleis, reformes i modificacions. Un dels seus apartats porta pel títol llei de les energies renovables (EEG, en les sigles en alemany). En aquestes tres lletres es condensa, per al ciutadà alemany, bona part del disparament dels preus. Són tres sigles que han posat Berlín contra Brussel·les, que veu aquesta normativa contrària a la normativa europea i sospitosa d'implicar subvencions indirectes al sector energètic. Remeten a les subvencions que es destinen al foment de les renovables, necessàries per aconseguir que del 23% del total del consum elèctric que ara prové d'aquestes fonts d'energia es passi al 80%, el 2036. I remeten, també, al fet que a aquest ciutadà corrent li correspon compensar la part que aportaria la gran indústria, però a la qual per decisió de l'equip de Merkel es “dispensa” de pagar, perquè fer-ho actuaria en contra de la seva competitivitat. Els grans se'n deslliuren, els petits compensen, és el principi rector de l'entramat de normatives.
L'energia atòmica no era tan segura com ens volien fer creure, ni tan sols a països identificats amb l'alta tecnologia com ara el Japó de Fukushima. Ara es demostra que tampoc no és barata, vist el que costarà aquesta transició i vist el que es calcula que serà la immensa despesa de desmantellar les tones de reactors encara en funcionament, a mesura que es vagin apagant, i tampoc no queda clar on aniran a parar les deixalles radioactives perquè no s'ha definit el destí del gran cementiri nuclear.
Merkel va obrir la legislatura present, en gran coalició, insistint que la transició energètica, l'Energiewende, seria el principal repte del seu govern. Va col·locar al capdavant de l'empresa el líder del Partit Socialdemòcrata, Sigmar Gabriel, com a ministre d'Economia, acompanyat en la qüestió per la titular de Medi Ambient. Li correspon trobar la fórmula magistral que possibiliti reduir les subvencions a les renovables, fer assumible la factura de la llum per al ciutadà i garantir el subministrament que necessita el país més poblat i industrialitzat de la UE.
I per què no crear una mena de bad bank o banc dolent que assumeixi els valors tòxics deixats per l'energia atòmica, calculats fins ara en 35.800 milions d'euros? Aquesta és la proposta que, segons afirmava Der Spiegel diumenge passat es maneguen en secret els tres grans consorcis energètics –Eon, RWE i EnBW– i el govern de Merkel, per evitar els costos del desmantellament de les centrals. El govern ho nega, els consorcis, també. El ciutadà, mentrestant, tremola i es veu al damunt el pes que pot implicar aquesta nova bombolla de la transició energètica, que d'acord amb la pràctica habitual es reflectirà inevitablement en la factura de la llum.

Els dos bilions de l'altra ‘Wende'


A la transició energètica se la coneix a Alemanya com a Energiewende, terme que remet a una altra fita nacional més costosa encara que l'adéu a les plantes nuclears: la reunificació nacional, coneguda com aWende, i que va arrencar de la caiguda del Mur, de la qual el proper 9 de novembre se celebraran els 25 anys. Fins a dos bilions d'euros, calcula un estudi recent de la Universitat Lliure de Berlín –la dels aliats americans, com es coneixia en temps de la divisió–, s'han destinat en aquestes dues dècades i mitja a prestacions socials i equiparament de pensions, a més d'obres infraestructurals i un llarg etcètera. El cost global inclou totes les transferències financeres cap al deprimit est d'Alemanya. Vint-i-cinc anys després de la caiguda del Mur, l'equiparació de sous i pensions es dóna per gairebé acomplida: un 90%, aproximadament, és el percep un treballador o un jubilat de l'est en relació amb els seus compatriotes de l'oest.



Martin, ese hombre

Schulz entra en la recta final como el otro alemán que necesita Europa


Gemma Casadevall

Berlín, 18 may (EFE).- El socialdemócrata Martin Schulz se multiplica entre actos electorales, dentro y fuera de Alemania, con la aspiración de presidir una próxima Comisión Europea (CE) emanada del voto ciudadano y sin el respaldo de la canciller Angela Merkel. 
La recta final de la campaña del candidato y presidente del Parlamento Europeo arrancará el lunes de la sede de su Partido Socialdemócrata (SPD) en Berlín, con una convocatoria para la prensa gráfica a las 06.30 GMT, y se cerrará la noche del sábado, víspera de los comicios, en Aquisgrán. 
Sólo el lunes, Schulz habrá viajado de la capital alemana a Múnich y de ahí a Nuremberg, para regresar a las 17.00 GMT a Berlín, ofrecer el último mitin de la jornada en la Alexanderplatz y seguir en los días siguientes por toda Alemania, más Barcelona, Viena y Zagreb, entre otras ciudades europeas. 
"De Alemania para Europa", es el lema de las vallas publicitarias de su campaña, con una foto del sonriente candidato que se presenta a sus compatriotas y al conjunto de los 410 millones de electores de los 28 países de la UE como el correctivo a la austeridad de Merkel. 
"Sí, otra Alemania es posible", resumía a Efe Christine Hagel, delegada del congreso regional del SPD celebrado este fin de semana en Berlín y abierto el sábado por el expresidente del Gobierno español, Felipe González, llamando a "todos cuanto estén en campaña" a luchar por ganar las elecciones. 
El SPD ha dado ya prueba de que, como socio de la gran coalición de Merkel, "puede imprimir un sello distinto" al gobierno de la primera economía europea, relata la delegada, con medidas como la implantación de un salario mínimo interprofesional en una Alemania donde crece la precariedad laboral. 



"Es esencial que Martin gane las elecciones para que haya un cambio de rumbo en la política europea", proclama desde la tribuna Jan Stöss, elegido por el congreso como nuevo líder del SPD berlinés, por un 68 % de los votos. 
Schulz no lo tiene fácil, ni entre sus compatriotas ni entre el resto de los europeos. El flojo resultado de la elección de Stöss refleja, a escala de la ciudad-estado, la división interna y crisis de liderazgo que atraviesa la socialdemocracia alemana desde hace una década. 
En lo que se refiere al voto alemán, los sondeos dan al SPD un 25 %, frente al 40 % que se pronostica logrará en los comicios europeos la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). 
Está proporción se invierte a la pregunta sobre a quién prefiere al frente de la CE -al socialdemócrata o al aspirante del Partido Popular Europeo (PPE), Jean-Claude Juncker-, ya que un 40 % prefiere a Schulz frente al 24 % que se decanta por su rival luxemburgués. 
Pero al parecer la CDU/CSU atisbó a tiempo que Juncker no iba a ser un gran "imán" de votos nacionales -ni tampoco su cabeza de lista en Alemania, David McAllister- y colocó a Merkel como protagonista de sus vallas pese a que obviamente la canciller no concurre a las europeas. 
Sobre las elecciones europeas pesa la pregunta de si es posible dar a la UE, con sus 28 estados miembros, una estructura más democrática, apunta en su último número "Der Spiegel". 
Un 78 % de los alemanes considera que, efectivamente, el nuevo presidente debe ser el candidato cuyo grupo en la Eurocámara haya obtenido más votos, mientras que apenas el 13 % considera que la elección debe seguir siendo competencia de los líderes de la UE. 
Pero, según recuerda el semanario, el Tratado de Lisboa no fija un automatismo claro entre el voto de las urnas y la designación del nuevo presidente, sino que corresponde a los líderes de la UE "proponer" a la Eurocámara a un candidato y que ésta lo elegirá. 
Es decir, que se ha pasado de la "designación" directa por parte de los líderes a la "propuesta" procedente de éstos. 
Hay varias interpretaciones posibles sobre esta cláusula, como sobre la mayoría de los mecanismos comunitarios, y poca emoción ciudadana en el país de más peso en la UE y la Eurocámara ante la elección del próximo domingo. 
La campaña ha sido discreta, como lo fue la audiencia del debate en la televisión pública alemana entre Schulz y Juncker (1,7 millones de espectadores), lo que parece apuntar a una participación baja en los comicios, similar a las de las europeas de 2009 (43 %).EFE 
gc/ig 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Nada nuevo: europeas

Merkel: remei o malaltia


És Angela Merkel el nus de tots els mals a l'anomenada “malaltia europea” o bé el remei en una UE amb presència creixent dels extremismes? La pregunta plana arran de les eleccions del 25 de maig, en què sigui quin sigui el resultat a escala de cada país els líders tradicionals hauran de veure's tractant amb una nova classe política molt segura de si mateixa i amb ambicions d'anar a més: els populismes.
Als dos clars aspirants a convertir-se en el primer president “electe” de la Comissió Europea –el conservador luxemburguès Jean-Claude Juncker i el socialdemòcrata alemany Martin Schulz–, se'ls percep com a teledirigits des del país que més pes té i tindrà a l'eurocambra –96, del total de 751 escons–, com a reflex del pes de la població alemanya en el conjunt de la UE.
Al primer, perquè va ser el candidat que va rebre el suport de Merkel dins la família dels populars europeus. Al segon, perquè, tot i presentar-se com “l'alemany bo de la pel·lícula” –és a dir, el correctiu a l'austeritat malsana imposada per la cancellera–, no deixa de ser membre del Partit Socialdemòcrata (SPD), que forma part de la gran coalició que governa a Berlín.
La confluència d'aquests factors –la influència de la primera economia europea en els dos principals candidats a presidir la CE i el pes que poden tenir els populismes a la nova cambra– fa tremolar molts dels seus ciutadans. La pregunta és si hem de témer més els superpoders atribuïts a Merkel per imposar la seva obsessió per l'austeritat a la resta dels socis, a més de la lentitud sembla que endèmica a l'hora de reaccionar en situacions de crisi –europees o globals–, o la presència d'aquests nous dolents de la pel·lícula, encapçalats pel Front National francès de Marine Le Pen i els seus coreligionaris escandinaus, italians o de l'est europeu, a més dels euroescèptics escampats per tota la UE.
A la mateixa Alemanya, país clarament proeuropeu, no es pot parlar d'una “desafecció” envers Europa, però sí de desconfiança cap a les seves institucions, que el 2009 es va traduir en una participació baixíssima –un 43 %, contra el 73 % de les generals–. Un nou factor a afegir al còmput dels perills existents en les eleccions del 25 de maig, en què podria repetir-se un abstencionisme semblant, afavoridor dels extremismes, sobretot ara que ha desaparegut l'històric blindatge alemany contra els partits minoritaris.
Per primer cop, no hi ha clàusula de mínims per accedir a escons. El Tribunal Constitucional alemany va eliminar recentment el llistó mínim del 5% per obtenir representació parlamentària a l'eurocambra. Aquesta havia estat històricament una de les claus del sistema electoral alemany per protegir-se dels extremismes. Havia funcionat amb èxit, com ho demostra que cap formació ultradretana no va arribar a asseure's mai al Bundestag (la cambra baixa del Parlament federal).
El blindatge contra els petits ha tingut, com a efecte col·lateral negatiu, la manca de possibilitats de renovació al Bundestag. L'última formació alternativa que va ficar la seva bandera entre els establerts van ser els Verds, als vuitanta. La incorporació del postcomunisme, després de la caiguda del Mur i reunificació, no es pot considerar un triomf dels minoritaris, ja que aquest espectre era el dominant a l'antiga Alemanya comunista. Ara, als Verds se'ls veu com a gairebé tan envellits i establerts com als conservadors de Merkel, mentre que formacions joves com ara els Pirates en queden sistemàticament fora.
El TC alemany va dictar a favor dels interessos dels petits –només amb efectes sobre les europees, perquè en les generals, regionals o municipals alemanyes es mantindrà la clàusula del 5 %–. El seu l'argument era que deixar fora de l'eurocambra aquestes formacions alemanyes seria discriminatori, vist que les dels altres membres de la UE sí que hi poden accedir. Una sentència benefactora per als Pirates –defensors de la llibertat a internet–, però també per a l'ultradreta alemanya, que teòricament podria trobar a Estrasburg la tribuna que no té al Bundestag.
Un cas a part, en aquest context, és el de l'euroescèptica Alternativa per a Alemanya (AfD), una formació que en les últimes generals no va obtenir cap escó per la mínima –amb un 4,9 %–, però que en les europees podria superar el 6%.
Fins ara, la reserva del populisme alemany havia estat la Unió Socialcristiana de Baviera (CSU), partit agermanat a la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de Merkel, amb proclames tan dretanes com ara la que proposa imposar peatge a les autopistes només per als vehicles estrangers. A la dreta pura i dura de la CSU li ha sortit aquesta competidora euroescèptica, amb capacitat per arribar a Estrasburg fins i tot amb dret propi –és a dir, per damunt del 5 %–, i això serà suficient per fer disparar les alarmes al conjunt de la família conservadora de Merkel.
Tornem, així, al principi: què han de témer més els països del sud, els superpoders coneguts de la cancellera o la nova pressió dels populismes dretans
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domingo, 11 de mayo de 2014

El eje revive. O lo intenta.

Merkel i Hollande marquen Putin

L'endemà de l'exhibició de força de Vladímir Putin a Crimea, Angela Merkel i François Hollande van respondre amb cohesió. La cancellera alemanya i el president francès –conservadora, ella; socialista, ell– van pujar un esglaó en el tradicional format de l'eix francoalemany per presentar-se com a representants d'una gran coalició, oficiosa però a escala europea, davant Moscou. “Si fracassa la celebració d'unes eleccions a Ucraïna tal com estan previstes i internacionalment reconegudes, hi haurà conseqüències”, assenyalava un dels paràgrafs del comunicat emès pels dos líders a Stralsund, la ciutat del Bàltic alemany on Merkel té el seu districte electoral.
Per conseqüències s'entén l'adopció de sancions econòmiques dins la UE, l'anomenada tercera fase que Washington reclama de fa temps i que Berlín havia condicionat a una extensió “massiva” del conflicte a l'est d'Ucraïna.
Hollande havia arribat a aquesta ciutat del nord alemany divendres, en una visita dita informal i de perfils electoralistes –és a dir, de cara als comicis europeus–. El president francès passa moments baixíssims de popularitat, sota la pressió de l'ultradretà Front National, i necessita el suport de la cancellera, a qui ni a casa ni a Europa no es disputa, de moment, el poder. Aquest era el propòsit inicial d'un cap de setmana preparat de fa dies de cara a les eleccions europees, coincidint amb les presidencials ucraïneses.
L'atenció, però, es va desviar inevitablement cap al conflicte ucraïnès i la nova consulta prevista avui pels separatistes prorussos a l'est del país. Merkel ha dit i repetit que considera “il·legal” tant el referèndum que es va celebrar a Crimea com qualsevol altre que atempti contra la sobirania, la integritat territorial i el traçat de les fronteres, com és el cas d'Ucraïna.
La conversa encetada amb Hollande, divendres, envoltats de cors de mariners, entre passejades pel litoral bàltic i un sopar privat, va tenir com a resultat el comunicat d'ahir, que, de fet, no incloïa res que modifiqués les posicions ja conegudes. Però sí que multiplicava aquesta imatge de gran coalició oficiosa que París i Berlín volen donar, no només davant Moscou.
Merkel i Hollande sembla que tenen un pla B per a l'endemà del 25 de maig, independentment del que passi a Ucraïna i més aviat concentrat en el que surti de les urnes europees. Un president francès afeblit o fins i tot humiliat per la ultradreta, en un context de victòries morals o reals semblants dels populismes en altres països de la UE, és un malson sobre el concepte d'estabilitat de la cancellera. Si ha estat capaç de lligar una coalició amb els rivals socialdemòcrates a Alemanya, per què no ho ha de poder fer amb el tradicional company de l'eix europeu?
La cancellera va callar divendres amb relació a l'exhibició de Putin a Crimea, per raons estratègiques. La provocació del president rus coincidia amb l'aniversari de la derrota de l'Alemanya nazi per part dels soviètics. No hauria estat oportú posar el crit al cel, ara que sembla que, si més no de paraula, Putin sembla que està disposat a no intentar interferir en els comicis ucraïnesos. El dia 25, una data clau per a Europa. Dins i fora de l'àmbit estricte de la UE.