viernes, 12 de octubre de 2018

En la Löwenbräu


Baviera, ante una eleccion crucial para la derecha tradicional y para Merkel

Gemma Casadevall


Múnich (Alemania), 12 oct (EFE).- Baviera entró hoy en la recta final para sus comicios regionales del domingo, en los que se prevé una dura caída de votos para la Unión Socialcristiana (CSU), partido dominante durante décadas en ese próspero "Land" e integrante del bloque conservador de la canciller alemana, Angela Merkel. 
Los sondeos pronostican la pérdida de la mayoría absoluta para la CSU, con porcentajes que oscilan entre el 33 % y el 35 %, reflejo de una erosión similar a la que sufre a escala nacional la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel. 
Los vencedores morales de las elecciones, las primeras tras las generales de hace un año, serán previsiblemente los Verdes, a los que las encuestas disparan al 18 % o hasta el 19 %, según el popular diario "Bild" y la cadena pública ZDF, respectivamente. 
Los ecologistas, que nunca llegaron a los dos dígitos en ese tradicionalista "Land", arrebatarán así el segundo puesto al Partido Socialdemócrata (SPD) -al que podrían ir entre el 10 % y el 12 % de los votos-, el socio de la coalición de Merkel, aún más debilitado que la CDU/CSU. 
A los llamados Electores Libres -una escisión de la CSU con fuerte arraigo en toda Baviera- se les asigna un 10 %, empatados con la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), mientras que el Partido Liberal (FDP) estaría en el 5,5 %. 
"Para la CSU es un descalabro; pero para el ciudadano bávaro puede ser un alivio: muchos aspiran al fin de las mayorías absolutas en Baviera", explicó a Efe Nikolaus Neumaier, redactor jefe de política en la radio pública Bayerische Rundfunk. 
La CSU se equivocó, según Neumaier y la politóloga Ursula Münch, al centrar su campaña en la línea dura migratoria defendida por su líder, el ministro del Interior, Horst Seehofer, quien ha colocado la coalición de Merkel al borde de la ruptura con sus exigencias. 
"Baviera dejó de verse como un 'Land' exponente la prosperidad para quedar como el rostro malhumorado y egoísta del país. Hay una gran frustración entre parte del electorado conservador comprometido con la acogida de peticionarios de asilo", afirmó Münch. 
Por Baviera ingresó la mayoría de los 1,3 millones de refugiados llegados a Alemania desde 2015, lo que casi desbordó su capacidad de acogida, pero tanto la iglesia católica -de gran peso en el "Land"- como cientos de organizaciones cívicas defienden la línea de Merkel. 
"Representamos un amor al 'heimat' -"patria chica"- distinto a la CSU. El de la preservación de la hermosa Baviera ante enemigos reales como el cambio climático", comentó en una reunión con medios extranjeros, entre ellos Efe, Katharina Schulze, candidata de los Verdes. 
Una coalición entre la CSU y los Verdes es la opción preferida para un futuro gobierno bávaro por un 48 % de los electores, según una encuesta del diario muniqués "Merkur", a pesar de los abismos ideológicos entre ambas formaciones. 
Menos diferencias debería superar, en caso de que lograr una mayoría suficiente, una alianza entre la CSU y los Electores Libres, cuyo líder, Hubert Aiwanger, suele dirigirse al elector en el dialecto del "Land". 
"Nos identificamos con los problemas reales del ciudadano. Que no son ni los asilados ni el ansia por tener ministros en Berlín", apuntó Gunther Görlich, su candidato por un distrito de Múnich. 
La CSU no avanza preferencias sobre futuros socios y está preparado para entablar "largas conversaciones" con quien sea preciso, insistió estos días, desde su puesto en Berlín, Seehofer, quien solo descarta como socia a la ultraderechista AfD. 
Tanto el líder de la CSU como el primer ministro bávaro, Markus Söder, rival interno de Seehofer y relevo generacional del partido, han tratado en el último tramo de campaña de distanciarse de la AfD. 
De las consignas antimigratorias casi idénticas a las de ese partido xenófobo ha pasado Söder a lanzar mensajes más sociales, en un intento por revertir su caída persistente en intención de voto. 
La CSU, un partido acostumbrado a resultados de hasta el 60 % y a gobernar en solitario -aunque entre 2008 y 2013 precisó ya de un aliado, el FDP-, parece resignado a dejar la órbita del dominio absoluto y la gran incógnita es quién cargará con la factura. 
Entre los medios alemanes se da por hecho que, de caer al 33 %, Seehofer tendrá los días contados como líder del partido y, por extensión, como incómodo ministro del Interior de Merkel. EFE 
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La CSU cierra una campaña dura, arropada por Viena y sin Merkel

Gemma Casadevall

Múnich (Alemania), 12 oct (EFE).- La Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera trató hoy darse ánimos ante las elecciones regionales del domingo, en que se prevé que perderá la mayoría absoluta, con Viena como aliado y en ausencia de la canciller alemana, Angela Merkel. 

El pabellón cervecero de Löwenbräu, en el corazón de Múnich, acogió su último gran acto de campaña, entre militantes entregados a celebrar todo lo identificable como intrínsecamente bávaro, cuando se da por seguro el fin de su dominio en solitario del "Land". 
"Hay que luchar por la victoria hasta el último voto. Se trata de que Baviera siga siendo Baviera, la fuerte y exitoso Baviera", proclamó el jefe del gobierno bávaro, Markus Söder, con seis meses en el cargo y ansioso de lograr la ratificación en las urnas. 
Los sondeos sitúan a la conservadora CSU con entre el 33 % y el 35 % de apoyo, frente al 43 % de las anteriores regionales o el 60 % obtenido en 2003. 
Arropado por el primer ministro de Austria, Sebastian Kurz, y el líder del partido y ministro de Interior de Merkel, Horst Seehofer, Söder hizo su entrada en la sala envuelto en la estridente música propia de una carpa cervecera y sin escatimar ningún tópico bávaro. 
"Somos el partido de la estabilidad, nadie más representa la prosperidad y el éxito de Baviera", proclamó en una sala enorme pero cerrada, en lugar de la Marienplatz, la plaza muniquesa donde habitualmente cierra sus campañas la CSU. 
"Tenemos que proteger nuestras fronteras para impedir flujos incontrolados de inmigración", afirmó el conservador Kurz, en alusión tanto a su país como a Baviera, el "Land" por el que ingresó la mayor parte de los 1,3 millones de refugiados llegados a Alemania desde 2015. 
Kurz acudió como aliado procedente del país vecino, con el que la CSU mantiene mejor relación que con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, el partido con el que los conservadores bávaros integran un grupo parlamentario común en el Bundestag (cámara baja). 
La ausencia de la canciller era algo más o menos asumido por todos los implicados, lo que no evitó que, en una comparecencia ante los medios anterior al mitin, saltara la pregunta recurrente de por qué estaba ahí Kurz y no Merkel. 
"La canciller ha estado últimamente tres veces en Baviera", excusó Seehofer, en alusión a sucesivas visitas de Merkel durante la campaña. 
La líder alemana y su ministro mantienen unas relaciones más que tensas, que van de la antipatía personal a lo político, salpicadas por las amenazas de Seehofer de romper la coalición de Gobierno en Berlín y sus exigencias de endurecer la política migratoria. 
Las rencillas con Merkel y también con Söder -quien se convirtió en jefe del Gobierno bávaro tras un duro pulso con Seehofer- han desgastado a la CSU, que ha gobernado en solitario durante décadas, casi ininterrumpidamente, el "Land" más próspero de Alemania. 
"Los Verdes se dicen renovadores, pero son un partido anticuado que basa su programa en prohibir, prohibir y prohibir. Lo único que están dispuestos a permitir es el consumo del cannabis", afirmó Söder sobre los ecologistas que, según los sondeos, se convertirán en la segunda fuerza bávara, con un 19 % o hasta un 20 %. 
A los Verdes se les pronostica un resultado jamás alcanzado en ese tradicionalista "Land" y no se descarta que la CSU se vea abocada a negociar una coalición para mantenerse en el poder. 
La CSU sí excluye como socio a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), a la que se pronostica un 10 % -el mismo resultado que los Electores Libres, una escisión de la CSU-. 
Las elecciones generales del año pasado en Alemania, en que Merkel logró la reelección pero con los resultados más bajos de la historia, convirtieron a la AfD en tercera fuerza a escala nacional, situación que, admitió Söder, "desbarató el esquema político alemán". 
Ni Söder ni Seehofer lograron dar una explicación sólida, sin embargo, a la pregunta de por qué rechazan categóricamente a la AfD, mientras Kurz gobierna en Viena apuntalado en la ultraderecha. 
"La AfD es un partido de creación reciente, mientras que nuestros socios en Austria tienen una larga trayectoria, son una formación consolidada", razonó Kurz, que llegó a Múnich para auxiliar, también en esa cuestión, a sus aliados bávaros. EFE 
gc/psh 
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martes, 2 de octubre de 2018

Múnich, ida y vuelta

Baviera: elecciones e incertidumbre política con aires de Oktoberfet


Gemma Casadevall 

Múnich (Alemania), 2 oct (EFE).- Baviera vive entre aires de Oktoberfest la campaña para sus elecciones regionales, una prueba de resistencia para la gran coalición de Angela Merkel, en la que se prevé la pérdida del dominio absoluto para los aliados bávaros de la canciller. 
"No expresamos preferencias de coalición. El objetivo es formar un gobierno estable para mantener el fenomenal expediente de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU)", sostenía Joachim Herrmann, ministro bávaro del Interior, en una reunión con medios extranjeros. 
A la CSU, rama bávara en el bloque conservador de Merkel, se le pronostica en los comicios del próximo 14 de octubre un 35 % y la pérdida de la mayoría absoluta que ha tenido casi ininterrumpidamente desde los años 60 en un "Land" identificado con el conservadurismo y la solidez económica. 
Un porcentaje aceptable en otro lugar, pero que en Baviera supone un mínimo histórico para un partido que en 2003 obtuvo un 60,7 %. 
Herrmann rehúsa entrar en lo que denomina "especulaciones" sobre con quién coligará, visto que previsiblemente no le alcanzará con el Partido Liberal (FDP) -con el que gobernó de 2008 a 2013-. 
"Descartamos tanto a La Izquierda como a Alternativa para Alemania (AfD)", afirma, en alusión a la formación ultraderechista de la que, tras los recientes incidentes xenófobos del este de Alemania, se ha distanciado la CSU con especial énfasis. 
La AfD "de ahora no es la de 2013, entre sus filas hay elementos radicalizados y en esa dirección va a seguir", apunta Herrmann, respecto a los orígenes euroescépticos de ese partido, que viraron a la clara xenofobia con la crisis migratoria de 2015. 
La CSU es el ala más derechista dentro del bloque conservador de la canciller y ha sido un factor de riesgo en la gran coalición de gobierno por las sucesivas amenazas de ruptura del líder del partido y ministro de Interior de Merkel, Horst Seehofer. 
Paradójicamente, de cumplirse los pronósticos, la CSU podría verse abocada a buscar una alianza con los Verdes, al que los sondeos sitúan en segunda posición, con un 17 %, seguido del Partido Socialdemócrata (SPD) -con un 13 %-, la AfD -un 12 %- y los Electores Libres, escisión de la CSU -con un 10 %-. 
"Queremos una Baviera que no dé miedo, sino que infunda valor, que refleje la realidad de nuestro 'Land', no la que pinta la ultraderecha", sostiene Katharina Schulze, candidata de los Verdes. 
Schulze es un rostro refrescante en la política bávara, como lo es Natascha Kohnen, la candidata del SPD; a la primera la impulsa el despegue verde que apuntan también a escala federal los sondeos, mientras que la segunda la persigue la sombra del desgaste de su partido en la gran coalición de Merkel. 
"Si observamos con atención los sondeos veremos que un 70 % de los encuestados no tiene aún definido su voto", sostiene Kohnen, quien ha tenido que hacer equilibrios entre su lealtad a la línea del partido y el rechazo a algunas decisiones de la gran coalición. 
Las elecciones bávaras podrían ser determinantes para el futuro de la coalición de Merkel, ya que se considera que unos resultados nefastos para la CSU implicarían el fin de la carrera de Seehofer. 
A doce días de los comicios y cinco del cierre de la Oktoberfest, Múnich es un hervidero entre visitantes de todo el mundo vestidos a lo bávaro y escaparates de las más diversas opciones políticas, incluidas las corrientes no parlamentarias. 
Por la fiesta de la cerveza bávara se estima que habrán pasado, hasta su cierre, el próximo fin de semana, seis millones de visitantes, que se habrán bebido 70.000 litros de cerveza. 
Ninguno de los candidatos bávaros se atreve a hacer estimaciones en voz alta sobre resultados o alianzas futuras -"los pasos se deciden cuando se abren las urnas", dice la Verde Schulze, en una frase muy parecida a la pronunciada por el conservador Herrmann. EFE 
gc/jgb

sábado, 29 de septiembre de 2018

El poder erosiona


Merkel i Erdogan, l’eix feble



Angela Merkel, per primer cop amb la seva autoritat ferida de debò, i Recep Tayyip Erdogan, amb un panorama econòmic magre, van protagonitzar ahir una conferència de premsa marcada per les absències: la del periodista turc Can Dündar, acusat de terrorisme al seu país i exiliat a Alemanya, i els cinc ciutadans alemanys empresonats a Turquia per motius polítics, malgrat totes les pressions de Berlín per aconseguir-ne l’alliberament.

Dündar s’havia acreditat per a la roda de premsa amb Merkel, l’única prevista en els tres dies de visita d’estat del president de Turquia a Alemanya. Però finalment va desistir de ser-hi davant la possibilitat que el president turc acabés cancel·lant la compareixença per defugir les seves preguntes incòmodes. El cas dels ciutadans empresonats a Turquia ocuparà l’esmorzar de treball que han de mantenir avui al matí Erdogan i la cancellera alemanya, abans que el president turc marxi cap a Colònia, on inaugurarà una mesquita de l’associació Ditib, controlada pel seu partit.

“Les nostres diferències són moltes i molt profundes. Però també són molts i molt rellevants els punts de coincidència”, va dir Merkel amb el seu habitual to diplomàtic, però sense embuts. Les coincidències van des de l’objectiu global de lluitar contra el terrorisme internacional fins a la política migratòria i la necessitat de buscar solucions al conflicte de Síria. La llista de divergències és més llarga i ve de lluny. Les relacions bilaterals han anat cada cop pitjor des que, dos anys enrere, el Parlament alemany va condemnar el genocidi dels armenis durant l’imperi otomà –i, indirectament, la implicació alemanya en aquest crim, en qualitat de països aleshores aliats.

S’han detingut i s’han mantingut a la presó durant mesos periodistes i activistes alemanys; s’han posat obstacles a les inversions de grans consorcis alemanys a Turquia, i s’ha acusat Merkel –per boca del mateix Erdogan– de pràctiques nazis per haver impedit actes de campanya al seu país al president turc i als seus ministres, interessats a captar el vot dels ciutadans d’arrels turques que viuen a Alemanya –uns tres milions, dels quals la meitat tenen doble nacionalitat o mantenen la d’origen.

L’acord amb la UE

Si Berlín i Ankara no han congelat les relacions és –o, si més no, així es veu a Alemanya– per l’acord signat entre Turquia i la Unió Europea (UE) en matèria de refugiats, enmig de la crisi migratòria desfermada el 2015. Alemanya va acollir durant aquell any gairebé un milió de sol·licitants d’asil, circumstància que des d’aleshores pesa sobre Merkel, qüestionada per l’ala més dretana del seu partit. La Unió Europea va tancar un acord consistent a pagar Turquia a canvi de tapar la via grega d’entrada de refugiats al territori comunitari. L’acord, i el tancament en paral·lel de l’anomenada “ruta dels Balcans” mentre Àustria i altres països reimplantaven controls fronterers, van fer baixar dràsticament l’arribada d’aquells contingents a través de Grècia.

Merkel no es pot permetre trencar amb Turquia, en moments de màxima feblesa política. La seva gran coalició de govern fa aigües i a la Unió Cristianodemòcrata (CDU) que presideix s’han produït els primers moviments de rebel·lia contra la seva autoritat. Aquesta setmana no va aconseguir la reelecció com a cap del grup parlamentari Volker Kauder, home lleial a Merkel, sinó un representant de la nova ala dretana, Hans Brinkhaus. El domini de la cancellera ja no és il·limitat, ni com a cap del govern –després de 13 anys al poder– ni com a cap del partit –càrrec que ocupa des del 2000.

Erdogan tampoc és l’autòcrata que s’ho pot permetre tot. La lira turca s’ha mantingut en caiguda lliure durant mesos, malgrat tots els esforços per contrarestar aquest enfonsament. El president ja no representa el creixement econòmic, sinó una nova precarietat.

Alemanya és un soci comercial sòlid en les dues direccions. És el moment de calmar les aigües. Que Berlín ahir fos una olla de pressió entre diverses manifestacions, amb clams multitudinaris de milers de veus en contra d’Erdogan, no és motiu per partir peres.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Merienda en la KAS

Merkel alerta sobre la erosión de los grandes partidos en medio de su propio desgaste

Gemma Casadevall

Bildergebnis für merkel konrad adenauer stiftung
Berlín, 28 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, alertó hoy de la erosión que sufren las grandes formaciones como su Unión Cristianodemócrata (CDU), en un acto organizado por sus filas, consagrado a arropar a la líder frente a su situación de desgaste de poder. 
"Los partidos mayoritarios pasamos por grandes dificultades y no debemos acomodarnos a esta situación", advirtió la jefa del Gobierno alemán, desde la sede de la Fundación Konrad Adenauer, entidad afín a la CDU, el partido que preside desde 2000. 
Alemania, como el resto de Europa, está sacudida "por ataques internos y externos", en un contexto internacional en que el multilateralismo está asimismo "amenazado", aseveró Merkel, quien apostó por la "defensa de los valores que caracterizan a la CDU". 
Merkel puso especial énfasis en la "U" de sus siglas, referida a "unión", lo que a su juicio remite tanto a la búsqueda de la cohesión entre sus corrientes internas como a la integración en sus filas de nueva militancia. 
"Hay que ser valientes, no convencionales, y creativos", dijo, para referirse a continuación a la necesidad de mantenerse dentro de una "cultura del debate" basado "en los argumentos", sin tratar de imponerse sobre el interlocutor "a fuerza de alzar la voz". 
Con ello incidió Merkel en dos características de su estilo de hacer política -el diálogo, la búsqueda de compromisos y "el rechazo a las estridencias"-, en un discurso enmarcado en las persistentes tensiones en su gran coalición de Gobierno y las primeras señales claras de pérdida de autoridad en sus filas. 
"Tenemos el honor de recibir a nuestra presidenta y a una canciller que esperamos siga siéndolo por mucho tiempo, por encima de ciertas ideas absurdas de algunos", afirmó en su saludo a la canciller Norbert Lammert, presidente de la Fundación Adenauer. 
Lammert, representante del ala leal a Merkel, se despidió el año pasado como presidente del Bundestag (Parlamento federal), tras 37 años como diputado, advirtiendo de los efectos que tendría el acceso a esa cámara de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). 
Fue después de las elecciones generales del 24 de septiembre de 2017, en que la CDU y su hermanada Unión Socialcristiana bávara (CSU), se hundieron en mínimos históricos, igual que el Partido Socialdemócrata (SPD), mientras que la AfD se convirtió en tercera fuerza. 
Un año más tarde, Merkel lidera de nuevo una gran coalición entre su bloque conservador y el SPD, solo que su cuarto mandato su alianza de Gobierno ha estado salpicado por frecuentes amagos de ruptura. 
El principal foco de tensiones ha procedido del líder de la CSU y ministro de Interior, Horst Seehofer, representante del ala más derechista del bloque conservador. 
Seehofer atraviesa su propio via crucis, ya que los sondeos apuntan a que la CSU perderá en los comicios regionales de Baviera, el próximo 14 de octubre, la mayoría absoluta que esa formación ha tenido casi ininterrumpidamente en su "Land" desde hace décadas. 
Esta semana, en que se cumplía un año de la precaria victoria de la CDU/CSU, Merkel encajó la derrota de quien en los pasados 13 años fue su jefe del grupo parlamentario, Volker Kauder, representante de su línea. 
En su lugar resultó elegido para ese cargo, contra pronóstico, Ralph Brinkhaus, un rostro poco conocido hasta ahora a escala federal. 
Este relevo ahonda en la sensación de pérdida de control sobre sus filas de Merkel, quien llegó a la jefatura de la CDU en 2000, con el partido hundido en un escándalo de financiación irregular, tras llamar a los suyos a "emanciparse" de quien era su patriarca -y su padrino político-, el antiguo canciller Helmut Kohl. 
El acto de la Konrad Adenauer fue para Merkel un encuentro entre amigos en "tiempos turbulentos", como lo definió Lammert. 
La segunda persona a quien saludó la canciller al entrar en esa sede -tras Lammert- fue Thomas de Maizière, ministro del Interior en la anterior legislatura, quien dejó este cargo el pasado marzo para cedérselo al incómodo Seehofer, que lo reclamaba para sí EFE 
gc/fpa 
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miércoles, 26 de septiembre de 2018

Adiós al leal Kauder


La CDU lanza mensajes de cohesion ante amago de revuelta contra Merkel

Gemma Casadevall


Berlín, 26 sep (EFE).- El bloque conservador de la canciller alemana, Angela Merkel, lanzó hoy mensajes de cohesión, en medio de una crisis de liderazgo precipitada por sucesivos cismas en su gran coalición y amagos de revuelta interna contra la jefa del Gobierno. 
Con un "claro no" respondió hoy el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, a la pregunta de si la canciller está considerando someterse a una moción de confianza del Parlamento, tal como ha propuesto el opositor Partido Liberal (FDP). 
La fuente gubernamental declinó comentar el revés sufrido ayer por la líder alemana, con la derrota de quien durante 13 años -los que lleva en el poder Merkel- fue el jefe del grupo parlamentario conservador, Volker Kauder, que se vio relevado de ese puesto por su correligionario Ralph Brinkhaus. 
"Son asuntos internos del grupo parlamentario", indicó Seibert, de acuerdo a la práctica de los portavoces el Ejecutivo de no incidir en cuestiones de los partidos, para añadir que Merkel seguirá trabajando "con todas sus fuerzas" en su cometido como canciller. 

Bildergebnis für kauder brinkhaus

La victoria de Brinkhaus, que obtuvo 125 votos sobre los 122 de su veterano rival, desencadenó titulares hablando de "revuelta" o "golpe interno" contra Merkel -como "Der Spiegel" y "Süddeutsche Zeitung"-, mientras el sensacionalista diario "Bild" se preguntaba en su portada si puede seguir siendo canciller. 
"Entre Kauder y yo no hay grandes diferencias", aseguró en declaraciones a la televisión pública ZDF el nuevo jefe del grupo parlamentario que agrupa a los diputados de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y la Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera. 
"Mi propósito es respaldar a la canciller y reforzar la labor de su gobierno", añadió Brinkhau , de 50 años, diputado desde 2009 y representante del ala más derechista dentro de la CDU, mientras que a Kauder se le identificaba con la línea de Merkel. 
Su victoria fue un golpe al parecer inesperado para la propia Merkel, quien en la misma comparecencia ante los medios en que felicitó al vencedor, ayer, admitió que hubiera preferido que Kauder permaneciera en el cargo, pero que en democracia corresponde asumir estas situaciones. 
El revés se produce en un momento de debilitamiento político de la canciller, sometida a sucesivas crisis en el seno de la gran coalición entre su bloque conservador y el Partido Socialdemócrata (SPD) 
El último tira y afloja se zanjó el lunes con el relevo del jefe de los servicios secretos, Hans Georg Maassen, desencadenante de una tormenta política por haber relativizado las recientes "cazas de extranjeros" por parte de neonazis en el este de Alemania. 
El líder de la CSU bávara y ministro del Interior, Horst Seehofer, mantuvo hasta el último momento su respaldo a Maassen, mientras que el SPD exigía que se le apartara de su puesto. 
Un primer intento de compromiso consistió en relevarlo como jefe del espionaje, pero ascenderlo a secretario de Estado, lo que desató nuevas críticas sobre Merkel, quien tuvo que revocar una decisión ya adoptada. 
El pasado lunes, Merkel admitió públicamente su "error", por haber consentido inicialmente ese ascenso, y defendió como "correcta" la solución final de destinar a Maassen al puesto de asesor del ministerio del Interior. 
Más allá de la relevancia de la polémica en torno a Maassen, el caso y la forma de resolverlo evidenció las tensiones persistentes entre los coaligados y las diferencias casi irreconciliables entre Merkel y Seehofer, quien exige un sello más derechista al Gobierno del que forma parte. 
Los disensos han lastrado la gran coalición, formada tras trabajosas negociaciones hace seis meses y apenas cumplido un año de las elecciones del 24 de septiembre, en que la CDU/CSU y el SPD cayeron a mínimos históricos, mientras que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se convirtió en tercera fuerza. 
Los pronósticos de un fin de la era Merkel son prácticamente unánimes tanto en los medios como en el conjunto de la oposición parlamentaria, integrada por AfD, Verdes, los liberales y La Izquierda. 
El próximo gran desafío para los conservadores son las regionales de Baviera, el 14 de octubre, donde se pronostica una pérdida de la mayoría absoluta para la CSU, fuerza dominante desde los años 60 en ese próspero "Land"- 
La propuesta liberal de pedir la confianza del Parlamento remite a la fórmula adoptada en 2005 por el canciller Gerhard Schröder, quien tras varios derrotas de su SPD en comicios regionales se sometió a una moción de confianza -con intención de no superarla- y precipitó así la convocatoria de elecciones anticipadas. EFE 
gc-jpm/jmc 
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domingo, 23 de septiembre de 2018

Horribilis

Merkel, un any d‘angúnies

Cita aliada per renegociar o trencar

GEMMA C.SERRA

Els líders dels tres partits de la gran coalició –Merkel, el conservador bavarès Horst Seehofer i la socialdemòcrata Andrea Nahles– es reuniran avui per renegociar el futur del cap de l’espionatge, Hans Georg Maassen. Serà la tercera reunió de tots tres sobre la mateixa qüestió. La primera, immediatament després d’esclatar la polèmica per presumpta connivència de Maassen amb la ultradreta, es va tancar sense resultats. La segona, aquesta setmana passada, amb la retirada de Maasen del seu departament, a canvi d’un ascens com a secretari d’Estat a Interior. Aquesta fórmula va encendre encara més les crítiques contra Maassen dins l’SPD. Enmig de la tempesta, Nahles va enviar, divendres, una carta a Merkel i Seehofer demanant-ne una revisió.

El futur de la coalició està en joc, va admetre en una altra carta, aquest cop a la militància, Annegret Kramp-Karrenbauer, la secretària general de la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de Merkel.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Jubilación privilegiada


Merkel “retira” el polèmic cap de l’espionatge intern


lunes, 17 de septiembre de 2018

El eje imposible



Merkel i Kurz busquen un acostament impossible

La cancellera alemanya, Angela Merkel, com a representant de l’Europa que defensa el que queda del dret a l’asil, i el seu homòleg austríac, Sebastian Kurz, com a estendard del nou conservadorisme arribat al poder gràcies a l’extremisme dretà, van reunir-se ahir a Berlín en un d’aquells sopars de feina condemnats a acabar en divisió, malgrat la cortesia obligada pel ritual de saludar-se amb un petó a la galta.

“Coincidim en la necessitat de reforçar les fronteres exteriors de la Unió Europea”, va dir la cancellera, en una declaració sense torn de preguntes prèvia al sopar. El referent comú és el discurs del president de la Comissió Europea (CE), Jean-Claude Juncker, que va ratificar, també en un parell de frases, el seu convidat austríac. És a dir, l’ampliació dels efectius de Frontex, va aclarir el canceller Kurz, en referència a la voluntat compartida de dotar l’agència fronterera comunitària de 10.000 efectius més.

Reunió a Salzburg


La trobada entre Merkel i Kurz va tenir lloc en un moment en què a la UE dels Vint-i-vuit hi ha de tot menys consens, especialment en matèria de política migratòria. Dimecres i dijous vinent tindrà lloc una cimera informal dels líders comunitaris a Salzburg mentre encara ressona el: “A la merda” que li va engegar el ministre d’Exteriors luxemburguès, el socialdemòcrata Jean Asselborn, al de l’Interior italià, l’ultradretà Matteo Salvini, després que aquest darrer es referís als refugiats en termes de “nous esclaus”, en una conferència d’aquesta setmana a escala ministerial a Viena.
S’estan consolidant dos blocs a la Unió Europea: el dels governs liderats per ultraconservadors o amb l’extrema dreta com a sòcia de coalició –com són els casos d’Hongria, Itàlia i la mateixa Àustria, entre d’altres– i els que es presenten com a defensors dels valors tradicionals europeus –com ara Alemanya, França i, a escala dels països més petits, Luxemburg.
Paradoxalment, Merkel ha trobat en l’Estat espanyol de Pedro Sánchez un aliat, i també en la Grècia d’Alexis Tsipras, malgrat les diferències ideològiques entre la cancellera conservadora i els líders progressistes. Amb això ha pogut tapar una mica les escletxes deixades per la desobediència declarada de l’altre bloc a les fórmules de repartiment de càrregues en l’acollida de refugiats i a tot allò que signifiqui defensar el dret d’asil tal com s’ha aplicat fins ara en territori de la Unió Europea.
Però amb acords bilaterals, com ara el signat per Berlín amb Madrid i Atenes, Merkel no en fa prou per contenir el clam del bloc més dretà dins la seva gran coalició de govern. És a dir, el que representa el seu ministre de l’Interior i líder de la Unió Socialcristiana de Baviera (CSU), Horst Seehofer, més proper a Viktor Orbán o Sebastian Kurz, que a la cap de govern i presidenta de la Unió Cristianodemòcrata (CDU), el partit agermanat amb la formació bavaresa.
Els acords amb Madrid i Atenes per retornar els refugiats interceptats a la frontera amb Àustria prèviament registrats com a sol·licitants d’asil a l’Estat espanyol i Grècia són d’efectes molt reduïts. Tot i això, el viceprimer ministre italià Salvini no està disposat a signar el que correspondria al seu govern, malgrat que Berlín ho anunciava com una cosa feta i segellada la setmana passada.
La cimera informal de dimecres i dijous vinent a Salzburg no es presenta fàcil per a la cancellera, que ja fa temps que ha perdut la capacitat d’imposar-se com feia abans als seus socis de l’ala més dretana, sigui a la Unió Europea o a Alemanya.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Derechas conocidas

Por de la dreta bavaresa

sábado, 15 de septiembre de 2018

Distancia express

La CSU bávara exhibe unidad como factor de estabilidad contra la ultraderecha

Gemma Casadevall

Berlín, 15 sep (EFE).- La Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) exhibió hoy unidad en un congreso volcado en marcar sus diferencias respecto a la ultraderecha y mientras los sondeos vaticinan una dura caída de votos para este partido del bloque conservador de la canciller Angela Merkel. 
"Siempre nos hemos distanciado claramente, en el lenguaje y en la política, de los extremismos de derechas. En nuestro partido hay tolerancia cero hacia el radicalismo derechista, el antisemitismo, la xenofobia y la incitación a la violencia", afirmó Horst Seehofer, ministro del Interior y líder de la CSU, desde Múnich. 

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"Empezaron como partido de protesta. Pero miren con atención cómo desfilan junto a neonazis, a Pegida o a hooligans", apuntó el primer ministro bávaro, Markus Söder, en alusión a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y sus marchas de protesta en el este del país junto al movimiento islamófobo y radicales violentos. 
Seehofer, en plena crisis de credibilidad como titular de Interior y como líder de la CSU, recibió aplausos de cortesía, mientras que a Söder fue aclamado por el congreso pre-electoral, a un mes de los comicios regionales del 14 de octubre. 
Baviera precisa "estabilidad", prosiguió Seehofer, un factor que solo puede garantizarle Söder, actual jefe del Gobierno en un "Land" -estado federado- que es "sinónimo de prosperidad, solidez y bajos índices de desempleo". 
Las muestras de cohesión entre estos dos eternos rivales internos se producen mientras los sondeos apuntan a una fuerte caída de votos para el partido hermanado de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, que durante décadas ha gobernado casi ininterrumpidamente y con mayoría absoluta en Baviera. 
Se le pronostica un 35 %, un descenso histórico para un partido que en el pasado superó el 50 % y que llegó al 60 % en 2003, pero que en las regionales de 2008 y 2013 bajó ya al 43 y el 47 %, respectivamente. 
Los sondeos apuntan a un despegue de los Verdes, que quedaría como segunda fuerza con un 17 %, mientras que socialdemócratas, la ultraderechista AfD y los llamados Electores Libres -una escisión de la CSU- quedarían empatados en un 11 %. 
En la cuerda floja del listón del 5 % -mínimo para lograr escaños- están el Partido Liberal (FDP) y la Izquierda, formación esta última que hasta ahora nunca entró en la cámara bávara. 
Que la AfD esté por debajo de su media nacional -en las elecciones generales de hace un año obtuvo un 12,6 %- y muy lejos de sus porcentajes en el este del país -un 22 % en Sajonia- se debe a las peculiaridades políticas bávaras. 
"La AfD no tiene un rostro visible ni estructuras locales sólidas en Baviera", explicó en un encuentro con medios extranjeros Ursula Münch, directora de la Academia de Formación Política de Tutzing, junto a Múnich. 
La CSU atraviesa una crisis de credibilidad derivado del pulso continuado entre Seehofer y Merkel, que hasta ahora se ha saldado a favor de la canciller. 
Seehofer representó en la anterior legislatura, entonces desde la posición de primer ministro de Baviera, la crítica interna a la política de acogida de refugiados defendida por Merkel. 
Con la nueva gran alianza de Gobierno entre el bloque conservador y los socialdemócratas pasó a asumir Interior y exigir desde esa posición un giro derechista en la política migratoria. 
Ello no ha hecho despegar a la CSU en cuanto a perspectivas de recuperación de su electorado tradicional en Baviera, sino que las encuestas han mostrado un progresivo desgaste. 
En medios alemanes se da por hecho que, de producirse la caída que vaticinan los sondeos, Seehofer tendrá los días contados como ministro y como líder de la CSU. 
En esa situación, su electorado decepcionado se decantará por los Electores Libres -"mucho más arraigado en Baviera que la AfD y con la misma clientela que la CSU", según la politóloga-, del FDP o incluso con los Verdes. 
La formación ecopacifista se presenta en Baviera, prosigue Münch como un partido "asentado y sensato", defensor del conservadurismo distinto e identificado con la "patria chica" bávara. EFE gc/jmc