miércoles, 5 de diciembre de 2018

Amigos

La CDU ante la sucesión de Merkel, entre el continuismo y el giro a la derecha

Gemma Casadevall

Berlín, 5 dic (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana ultima los preparativos ante el congreso federal que deberá elegir al sucesor de Angela Merkel, tras 18 años al frente de un partido del que salieron cinco de los ocho cancilleres de la República Federal de Alemania (RFA).
A los 1.001 delegados de la formación corresponde la elección del nuevo presidente o presidenta, votación que tendrá lugar el viernes, tras una última reunión de la Ejecutiva mañana jueves, en el congreso federal de Hamburgo, la ciudad donde nació Merkel.
De su voto dependerá que se imponga el continuismo, representado por la secretaria general Annegret Kramp-Karrenbauer -o AKK, como es conocida-, o el giro derechista con que se identifica a los otros dos aspirantes: el exjefe del grupo parlamentario Friedrich Merz y el ministro de Sanidad, Jens Spahn.
AKK, de 56 años, llegó a la recta final como favorita y se considera que, de ser la elegida para presidir el partido, son mayores las posibilidades de que Merkel pueda completar como jefa del Gobierno esta legislatura, de acuerdo a su propósito de completar su cuarto mandato antes de retirarse como canciller.
Merz, de 62 años y fuera de las estructuras de la CDU desde hace años, se ha visto de pronto reforzado por el apoyo explícito de Wolfgang Schäuble, antecesor de Merkel en la presidencia del partido, exministro de Finanzas y ahora presidente del Parlamento (Bundestag).
En medios alemanes se daba por hecho, desde hace semanas, que Schäuble era el artífice de la candidatura de Merz, lo que se ha visto como una revancha de estos dos correligionarios, ambos antiguos rivales internos de la canciller.


Bildergebnis für schäuble akk merz

Merz, político ambicioso y actualmente multimillonario, dejó el liderazgo del grupo parlamentario en 2002, dos años después de que Merkel tomara las riendas del partido y lo arrinconara a él y a varios pesos pesados del partido.
Schäuble, que quedó apeado de la presidencia de la CDU en medio del escándalo de la financiación irregular bajo Helmut Kohl, de quien fue su delfín, ha seguido todo este tiempo en la vanguardia política, en puestos clave de los sucesivos gobiernos de Merkel, hasta pasar a presidir el Bundestag.
Su apoyo explícito a la candidatura de Merz, formulado en declaraciones a "Frankfurter Allgemeine Zeitung", el diario conservador de referencia, podría contribuir a decantar el voto a su favor, aunque no se descarta que sea contraproducente, por verse como evidente el factor de la revancha personal.
AKK representa la lealtad a la línea de la canciller aunque, de imponerse su candidatura, se considera que tratará de dar un sello más genuinamente conservador a la CDU, tras el proceso de "socialdemocratización" que se imputa a Merkel.
Una victoria de la actual secretaria general, que llegó a ese cargo en febrero por designación de Merkel, sería una especie de "ascenso natural" que aportaría algo de estabilidad a la coalición de Gobierno entre conservadores y socialdemócratas.
Para Merz y AKK la votación del viernes es un "todo o nada".
La secretaria general ha afirmado que no seguirá en ese cargo, en caso de derrota, mientras que es improbable que su rival se reincorpore al partido tras su prolongada ausencia, si no es como jefe de la CDU y, por extensión, como siguiente candidato a canciller.
Al tercer aspirante, el ministro Spahn, le consideran todos los medios sin opciones a ganar la elección, aunque se diferencia de sus rivales en que sí tiene por delante toda una carrera, independientemente de la votación del congreso.
De 38 años, entró en la gran coalición el pasado marzo, en un intento por parte de Merkel de incorporar a su equipo a un representante del sector derechista más crítico hacia su línea, especialmente en lo que respecta a la política migratoria.
Homosexual declarado -suele aludir a esa condición en sus intervenciones ante la militancia, como si quisiera dejar claro que no está reñido con el conservadurismo-, se ha ganado el respeto de las bases, como un candidato convincente y cercano.
"Se dice que todo puede depender de lo sólido que resulte cada candidato en su discurso ante el congreso. En realidad lo determinante puede ser el discurso precedente de Merkel. Hay ansias de renovación. Pero también mucho respeto hacia su legado", comentó a Efe Ralf Olschewski, delegado de Berlín, sin revelar a quién votará. EFE
gc/jam/psh

viernes, 30 de noviembre de 2018

Casting I

El pulso sucesorio entra en la ronda final levemente decantado hacia el continusmo

Gemma Casadevall

Bildergebnis für akk spahn

Berlín, 30 nov (EFE).- El pulso por suceder a la canciller Angela Merkel al frente de los conservadores alemanes entró hoy en su ronda final con ventaja para la representante de la vía continuista, Annegret Kramp-Karrenbauer, frente a los otros aspirantes, Friedrich Merz y Jens Spahn, ambos del ala más derechista del partido. 
Un 46 % de los seguidores de la Unión Cristianodemócrata (CDU) quieren que la nueva presidenta del partido sea Kramp-Karrenbauer -o AKK, como es conocida-, según la encuesta difundida por la televisión pública ARD a una semana del congreso del partido que elegirá al sucesor o sucesora de Merkel. 
Un 31 % se decanta por Merz, exlíder del grupo parlamentario conservador, mientras que apenas un 12 % lo hace por Spahn, ministro de Sanidad en la gran coalición de la canciller. 
Las preferencias del electorado conservador son coincidentes con las del resto de los alemanes, ya que un 43 % del conjunto de los encuestados se pronuncia por AKK, mientras que un 32 % lo hace por Merz y un 10 % por Spahn. 
El relevo al frente de la CDU no la decidirá el elector común ni los 425.000 militantes del partido que lidera Merkel desde 2000, sino los 1.001 delegados que asistirán al congreso federal del partido, que se celebrará del 7 al 8 de diciembre en la ciudad natal de la canciller, Hamburgo. 
En las dos semanas precedentes los aspirantes han tenido la oportunidad de presentarse ante las agrupaciones de la CDU en sucesivas conferencias regionales, la última de las cuales se celebra hoy viernes en Berlín. 
Han sido ocho citas, de tres horas cada una, en que los candidatos han formulado sus aspiraciones y respondido a los turnos de preguntas en salas abarrotadas, en que los tres han competido sin acritud, pero marcando sus diferencias. 
En todas ellas la política migratoria fue el eje temático dominante, tanto en las celebradas en el este del país -donde el voto ultraderechista es más fuerte- como en la que tuvo lugar en Renania del Norte-Westfalia, el "Land" de más peso demográfico de Alemania y del que proceden Merz y Spahn. 
Los dos aspirantes del ala más derechista abogan por un giro restrictivo en la política de asilo e incluso, en el caso de Spahn, cuestionaron el Pacto Migratorio de la ONU, que la canciller defiende ante los recelos de sus propias filas. 
Kramp-Karrenbauer ha hecho equilibrios entre la defensa de la decisión de Merkel de mantener abiertas las fronteras en el momento más álgido de la crisis migratoria de 2015 y la necesidad de contener la inmigración ilegal hacia Alemania. 
Gane quien gane la elección, el partido adoptará un sello más conservador, ya que incluso AKK defiende postulados más restrictivos frente a la línea de Merkel, a la que frecuentemente se imputa haber "socialdemocratizado" a la CDU. 
En la ronda de conferencias regionales, Merz se ha mostrado más elocuente ante las bases, mientras que a AKK se la percibe como más sólida, resumía en un encuentro con medios extranjeros Michael Bröcker, biógrafo de Spahn. 
Kramp-Karrenbauer tiene a su favor que representa la continuidad, a la que por encima de todos los disensos el partido no quiere despedir con una afrenta, como sería interpretada una victoria de Merz, argumentó la periodista y biógrafa de la secretaria general, Kristina Dunz. 
Si Merz gana la elección podría acelerarse el fin de la "era Merkel" como canciller -puesto en el que lleva desde 2005-, ya que pese al propósito de la líder de completar la legislatura se ve impracticable su connivencia al frente del partido y del Gobierno, respectivamente. 
Es un secretos a voces que Merz y Merkel "no pueden permanecer juntos en una misma habitación más de un par de minutos", afirmó Bröcker, en opinión compartida con Dunz. Ambos autores y analistas coinciden, asimismo, en que, en caso de elecciones anticipadas, AKK tiene mejores opciones de ganarse al electorado centrista. 
"Ser multimilonario no te favorece ante el elector alemán, que te mira con desconfianza", consideró el biógrafo respecto a Merz, quien en 2002 dejó el puesto de jefe del grupo parlamentario, arrinconado por Merkel, y ahora preside la división alemana de Blackrock, el mayor gestor de activos del mundo. EFE gc/jam/psh

Camino a Buenos Aires

Merkel, forçada a mediar entre Ucraïna i Rússia

viernes, 23 de noviembre de 2018

Alice, tras los pasos de Helmut



La ultradreta alemanya ensopega amb els donatius

jueves, 22 de noviembre de 2018

Descubriendo el pacto migratorio

El derecho de asilo divide a los aspirantes a suceder a Merkel

Gemma Casadevall

Berlín, 22 nov (EFE).- El derecho de asilo, como principio anclado en la Constitución de Alemania, divide a los aspirantes a suceder al frente de la CDU a la canciller alemana, Angela Merkel, erigida ahora en defensora del Pacto Mundial para la Migración de la ONU frente a cualquier cuestionamiento, interno o externo. 
"La abolición del derecho de asilo o una limitación que implique, de facto, que deje de existir tal como lo plantearon los padres de la Constitución, no es acorde con los principios de la CDU", manifestó hoy Annegret Kramp-Karrenbauer, secretaria general del partido y representante de la línea continuista en el pulso por la sucesión de Merkel. 
Kramp-Karrenbauer se desmarcó así de los otros dos aspirantes a la jefatura de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el ministro de Sanidad, Jens Spahn, y más aún del el exjefe del grupo conservador Friedrich Merz, ambos del ala más derechista y partidarios de replantear el asilo. 
Spahn levantó ampollas el pasado fin de semana al proponer someter la adopción por parte de Alemania del Pacto para la Migración al voto del próximo congreso de la CDU, que tendrá lugar del 7 al 8 de diciembre en Hamburgo y en el que se elegirá al sucesor de Merkel. 
Merz fue más allá y consideró si no debería replantearse el derecho individual de asilo, tal como está contemplado en la Constitución alemana, en una de las conferencias regionales que realizan estos días para brindar la oportunidad a los aspirantes a liderar la CDU de presentarse ante las bases del partido. 
En sus declaraciones de hoy, realizadas en un foro del popular diario "Bild", Kramp-Karrenbauer -o AKK, como se la conoce- recordó que toda enmienda constitucional necesita el refrendo de dos tercios de la cámara baja del Parlamento (Bundestag). 
La secretaria general de la CDU aludió asimismo al legado de Helmut Kohl, patriarca del partido y en el poder entre 1982 y 1998, quien en 1991 advirtió de que un recorte drástico del derecho de asilo no cuadraba con los valores cristianodemócratas. 
Un año después, y en medio de la crisis migratoria desencadenada por la guerra de los Balcanes, la coalición entre conservadores y liberales que encabezaba Kohl logró que prosperase una enmienda constitucional que restringía el asilo, pero mantenía ese derecho fundamental, con el apoyo de la oposición socialdemócrata. 
La aprobación de esa enmienda sucedió a la llegada a Alemania de 428.000 peticionarios de asilo, cuestión que derivó en un debate similar al que se generó en 2015, cuando el país recibió casi un millón de refugiados. 
Tanto en sus comparecencias con Merz y Spahn como en foros por separado, AKK ha defendido la decisión adoptada por Merkel de no cerrar las fronteras a los refugiados e insistido en la necesidad de frenar la migración ilegal. 
Merz y Spahn pretenden reconquistar parte del voto captado por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), aunque sin romper con el corte centrista de la CDU, lo que les sitúa ante un complejo ejercicio de equilibrios. 
Los posicionamientos de los aspirantes a suceder a Merkel se producen en un momento en que la canciller aparece como relanzada o incluso liberada, según enjuician estos días medios de referencia como "Südddeutsche Zeitung", desde que anunció que no buscará su reelección como jefa de la CDU ni optará a un nuevo mandato como canciller. 
Su discurso ayer en el Bundestag, en el debate general de los presupuestos de 2019, fue respaldado por fuertes ovaciones inclusive de parte de las filas opositoras -especialmente de Los Verdes- en el momento en que defendió el Pacto Migratorio y cargó contra nacionalismos y populismos derechistas. 
Especialmente celebrada fue una frase dirigida a AfD, que abrió la sesión en tanto que primer partido de la oposición, a la que reprochó haber utilizado su intervención para defender asuntos propios -las investigaciones por presuntas donaciones irregulares en la campaña- y olvidarse del objeto del debate. 
"Lo importante para el debate es que cada cual hable de lo que le parezca importante para el país", aseveró la canciller, para centrarse en su defensa del Pacto Migratorio. 
"El Pacto Mundial para la Migración es la respuesta correcta para resolver de forma multilateral los problemas globales", afirmó, frente a los disensos aparecidos tanto a escala interna como entre algunos socios europeos. 
El pacto, que deberá ser adoptado a principios de diciembre en Marrakech (Marruecos), es fruto de un encargo hecho en 2016 a la ONU por los jefes de Estado y de Gobierno de 190 países de todo el mundo.  Austria, Hungría, Bulgaria, Estonia y la República Checa han anunciado que no lo respaldarán, mientras que Estados Unidos se mantuvo desde el principio al margen de la negociación, en la que han participado 190 países. EFE gc/jam

martes, 13 de noviembre de 2018

Horst, pasión por la supervivencia

sábado, 10 de noviembre de 2018

Un 9.11 (del 1918, del 1938 o del 1989)



Clam alemany contra “el nou nacionalisme agressiu"

“Assis­tim a un anti­se­mi­tisme pre­o­cu­pant, la vida jueva està amenaçada al nos­tre país i a altres llocs del món que con­si­de­rem segurs”, va adver­tir ahir la can­ce­llera, Angela Merkel, a la sina­goga de la Rykes­trasse de Berlín, un dels mil tem­ples jueus incen­di­ats el 9 de novem­bre de 1938, quan 7.500 comerços jueus van ser arra­sats en ter­ri­tori ale­many, el que es coneix com La Nit dels Vidres Tren­cats, i van començar les depor­ta­ci­ons als camps de con­cen­tració.
L’Holo­caust va ser “la des­feta de la civi­lit­zació”, va expres­sar per la seva banda el pre­si­dent del país, Frank-Wal­ter Stein­me­ier, en un altre acte solemne, aquest cop al Reichs­tag, l’actual Bun­des­tag, el mateix edi­fici on Adolf Hit­ler va arri­bar al poder, el 1933. Cal pre­ser­var la democràcia del “nou naci­o­na­lisme agres­siu”, apun­ta­lat en “men­ti­des” i difu­sor de “con­sig­nes malig­nes”, va afe­gir-hi Stein­me­ier, men­tre Merkel recor­dava des de la sina­goga la faci­li­tat amb què “com­por­ta­ments anòmals” en una democràcia aca­ben assi­mi­lats com a “nor­mals”. I com d’aquí es pot pas­sar a “tole­rar” la dis­cri­mi­nació i la xenofòbia en soci­e­tats de democràcies dites avançades.
“No podem dei­xar els colors de la ban­dera ale­ma­nya a mans dels naci­o­na­lis­tes”, va recla­mar Stein­me­ier, davant un Bun­des­tag on, des de les elec­ci­ons gene­rals de 2017, s’hi asseu per pri­mer cop des dels anys 50 una for­mació ultra­dre­tana, Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD). Els res­pon­sa­bles dels atacs xenòfobs, islamòfobs o anti­se­mi­tes d’avui són “un par­tit que ha per­fec­ci­o­nat la inci­tació a l’odi”, va comen­tar el pre­si­dent del Con­sell del Jueus d’Ale­ma­nya, Josef Schus­ter. Ni Schus­ter ni Merkel no es van refe­rir explícita­ment a l’AfD. Però l’al·lusió era evi­dent, com també ho era a qui es refe­ria la can­ce­llera quan va par­lar dels perills per a la democràcia.
Tro­bar les parau­les opor­tu­nes i recor­dar l’ani­ver­sari sense caure en la rutina com­me­mo­ra­tiva no és fàcil. Menys encara a Ale­ma­nya, el 9 de novem­bre. En aquesta data con­flu­ei­xen tres ani­ver­sa­ris: el nai­xe­ment de la democràtica, però utòpica i feble República de Wei­mar, el 1918; La nit dels vidres tren­cats del 1938, con­si­de­rats l’avant­sala de l’Holo­caust que va dei­xar sis mili­ons de jueus assas­si­nats, i la cai­guda del Mur de Berlín, el 1989, que va posar fi a les dècades de par­tició.
La pro­cla­mació d’aque­lla pri­mera república, dos dies abans de l’armis­tici que va posar fi a la Pri­mera Guerra Mun­dial i a l’Ale­ma­nya del kàiser Gui­llem II, ha que­dat des­di­bui­xada pel que va venir després: esquer­da­ment i dis­persió de l’esquerra, un govern feble rere l’altre, ines­ta­bi­li­tat política i, final­ment, l’arri­bada al poder d’un Hit­ler a qui la dreta va con­si­de­rar que podrien fer ser­vir de cap­ta­dor de vots fàcil­ment diri­gi­ble. El dic­ta­dor que va por­tar a Ale­ma­nya, a Europa i a la resta del món la “des­trucció de la civi­lit­zació”, com deia Stein­me­ier.
Del 1933 al 1945 es va implan­tar un règim del ter­ror que va pre­ci­pi­tar la Segona Guerra Mun­dial, més tec­ni­fi­cada i, per tant, mortífera que la pri­mera. I, un cop der­ro­tat el Ter­cer Reich, a la divisió d’una Ale­ma­nya arra­sada, fins que els ale­manys de l’est van esquer­dar la “franja de la mort”, com es conei­xia el mur de Berlín.
El 9 de novem­bre seria pro­ba­ble­ment festa naci­o­nal a Ale­ma­nya, en record d’aque­lla nit del 1989 en què per pri­mer cop en dècades es va poder tra­ves­sar el mur sense por de morir a trets. La coin­cidència amb els altres ani­ver­sa­ris, el de la fallida república i el de La Nit dels Vidres Tren­cats, impe­deix con­ver­tir la data en diada. Però ser­veix per refle­xi­o­nar sobre els hor­rors i les gran­de­ses de la història ale­ma­nya.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Y no estar loca

La candidata continuista a suceder a Merkel quiere renovar la CDU y preservar su "legado"

Gemma Casadevall

Berlín, 7 nov (EFE).- La secretaria general de la Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana, Annegret Kramp-Karrenbauer, defendió hoy una candidatura de corte continuista para suceder a la canciller Angela Merkel, determinada a "renovar" a la formación y "preservar el legado" que dejará su líder tras 18 años al frente del partido.
"La era Merkel como presidenta del partido termina, hay que abrir un nuevo capítulo", afirmó Kramp-Karrenbauer, en su primera comparecencia ante los medios desde que la canciller anunció, el pasado día 29, que no optará a su reelección como líder de la CDU ni aspirará a otro mandato como jefa del Gobierno.

Bildergebnis für akk merkel


El propósito de AKK -como se la conoce en Alemania- es "proseguir la renovación interna" del partido y a la vez "preservar" el legado de Merkel, según reveló, para anunciar que sea cual sea el resultado de la elección para la nueva presidencia, en el congreso del partido del 7 y 8 de diciembre, dejará la secretaría general.
Defendió una candidatura "integradora" y aseguró que, de ser elegida, ofrecerá "puestos destacados" en el partido para sus dos contrincantes, el exjefe del grupo conservador Friedrich Merz y el ministro de Sanidad, Jens Spahn.
"No voy a hacer campaña contra los otros aspirantes", sostuvo, para alabar la existencia de "tan buenas alternativas" para suceder a Merkel.
Merz y Spahn pertenecen al ala más derechista de la CDU y ambos han sido rivales internos de la canciller, aunque en momentos distintos: el primero, de 62 años, quedó arrinconado en el partido cuando Merkel se consolidó en su presidencia, y el segundo, de 38 años, representa a la nueva generación conservadora.
Al exjefe del grupo conservador se le identifica con los intereses de lobby económicos, lo que es un aspecto no exento de riesgos: ayer mismo hubo un registro por sospechas de irregularidades fiscales en la sede alemana de Blackrock, el mayor gestor de activos del mundo, cuyo consejo de vigilancia preside Merz desde 2016.
Spahn, defensor de un giro derechista especialmente en materia migratoria, se convirtió hace unos meses en ministro de la coalición de Merkel como gesto conciliador de la canciller hacia el ala más conservadora del partido
AKK, o la "mini-Merkel", como se la apoda por su afinidad con la canciller, se convirtió en secretaria general de la formación por designación de Merkel el pasado febrero, tras dejar su puesto de jefa del Gobierno regional del "Land" del Sarre (fronterizo con Francia).
Su ascenso a la secretaría general se interpretó ya entonces como un intento de Merkel de encarrilar una sucesión bajo control, tras el desgaste evidenciado en las elecciones generales, en 2017, que ganó su bloque conservador, pero con los resultados más bajos de su historia.
AKK fue la última entre los tres aspirantes conocidos que presentó su candidatura a los medios: Merz ofreció una conferencia de prensa la semana pasada y Spahn dio por abierta su campaña con una columna en el conservador diario "Frankfurter Allgemeine", seguida de un vídeo.
La secretaria general fue designada por unanimidad por la agrupación del Sarre, mientras que Marz y Spahn, ambos del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, tienen aún pendiente que se formalicen sus candidaturas por sus distritos electorales.
De acuerdo con los estatutos del partido, cualquiera entre los 417.000 militantes de la CDU puede aspirar a la presidencia si cuenta con el respaldo de una agrupación federal, regional, local o de distrito y, según medios alemanes, hay otras nueve candidaturas más, aunque sin perspectivas de prosperar.
AKK abrió su comparecencia con una exposición de sus propósitos, en que explicó su línea continuista tanto en materia europea como en política migratoria: defensa del espacio Schengen y reforzamiento de las fronteras exteriores.
Siguió a esa explicación un turno más breve de preguntas, en que se vio confrontada a la cuestión de hasta cuándo conseguirá Merkel mantenerse como canciller una vez elegido su sucesor en la CDU.
"Es la canciller elegida por el Bundestag (Parlamento federal)", se limitó a afirmar.
El antecesor de Merkel en la cancillería, el socialdemócrata Gerhard Schröder, apuntó estos días a un fin abrupto de la legislatura por la vía de una moción de confianza en el Bundestag, con intención de perderla, como la que él propició en 2005 para precipitar elecciones anticipadas.
Schröder adoptó esa decisión tras varios fracasos electorales a escala regional -incluido en el bastión socialdemócrata de Renania del Norte-Westfalia-, tras lo que cayó derrotado por un mínimo margen por Merkel, que se convirtió en canciller al frente de su primera gran coalición con los socialdemócratas. EFE gc/jam/si

martes, 6 de noviembre de 2018

Casi nos olvidábamos de Maassen




La gran coalició jubila el cap dels serveis secrets


El cap dels ser­veis secrets ale­manys, Hans-Georg Maas­sen, va fer –pro­ba­ble­ment sense voler– un favor a la coa­lició d’Angela Merkel: en un dis­curs de comiat adreçat als seus fidels, va qua­li­fi­car d’“ultra­es­quer­rans” els sec­tors del Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD) que dema­na­ven el seu cap des que va negar les cace­res d’estran­gers neo­na­zis a l’est del país.

Horst See­ho­fer, minis­tre de l’Inte­rior i líder de la Unió Soci­al­cris­ti­ana de Bavi­era (CSU), li va reti­rar ahir el suport i el va enviar a la jubi­lació, sense honors.


Cer­tes for­mu­la­ci­ons de Maas­sen són “inac­cep­ta­bles”, va adme­tre el minis­tre, arran del dar­rer escàndol del cap dels ser­veis secrets, entos­su­dit a veure la polèmica des­fer­mada al vol­tant seu com una cons­pi­ració de segell soci­al­demòcrata. Tot va començar quan Maas­sen, l’home que té tota la infor­mació del món, va deci­dir no creure’s les imat­ges de cace­res d’estran­gers de la ciu­tat de Chem­nitz, a l’est.

“Tenia experiència de cam­pa­nyes de desin­for­mació rus­ses. Però que polítics i mit­jans de comu­ni­cació s’inven­tes­sin cace­res d’estran­gers era nou per a mi”, va dir amb relació a uns alda­rulls que havien fet la volta al món.

L’ori­gen dels atacs xenòfobs havia estat la mort d’un ale­many, d’ori­gen cubà, a mans de dos refu­gi­ats en una bara­lla noc­turna. Arran d’aquest crim, es van suc­ceir durant dies a Chem­nitz diver­ses mani­fes­ta­ci­ons de milers d’ultra­dre­tans, entre salu­ta­ci­ons hit­le­ri­a­nes i altres símbols nazis.

Maas­sen, que ja abans era tit­llat de “massa pro­per” a la ultra­dreta i massa “com­pren­siu” amb aquest sec­tor, mai no va rela­ti­vit­zar aque­lles parau­les. I See­ho­fer va deci­dir man­te­nir-lo al seu lloc, mal­grat les ame­na­ces de l’SPD de dei­xar la coa­lició de govern. Com a solució de com­promís, es va deci­dir relle­var Maas­sen del seu càrrec i con­ver­tir-lo en asses­sor d’Inte­rior. Però el cap dels ser­veis secrets, en comp­tes de resig­nar-se i callar, va optar per aco­mi­a­dar-se amb un dis­curs ple de retrets als soci­al­demòcra­tes.

CDU, cursa suc­cessòria

See­ho­fer va dir prou, ahir. Pro­ba­ble­ment massa tard. La polèmica a l’entorn de l’amo de l’espi­o­natge va ten­sar massa les cor­des dins la coa­lició de Merkel. La jubi­lació arriba ara, quan la can­ce­llera pre­para la reti­rada com a cap de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU), en el congrés del desem­bre, i quan no queda clar si es pro­duirà un final pre­ci­pi­tat de la legis­la­tura.

Són tres els aspi­rants cone­guts a suc­ceir-la: l’excap del grup con­ser­va­dor al Par­la­ment Fri­e­drich Merz i el minis­tre de Sani­tat, Jens Spahn, tots dos de l’ala dre­tana rup­tu­rista, a més de la secretària gene­ral del par­tit, Anne­gret Kramp-Kar­ren­ba­uer, lle­ial a Merkel.

D’aquí a la cele­bració del congrés, del 7 al 8 de desem­bre, es podrien con­cre­tar nou can­di­da­tu­res més. Qual­se­vol mili­tant del par­tit –la CDU en té 417.000– pot aspi­rar a suc­ceir-la si té l’aval d’alguna agru­pació, encara que sigui d’algun muni­cipi o dis­tricte. I qual­se­vol dels 1.001 dele­gats que s’espera que assis­tei­xin al congrés pot aixe­car el dit enmig de les ses­si­ons i afe­gir el seu nom a la cursa per suc­ceir Merkel.

Es tracta, però, no només de convèncer que s’és el millor relleu per lide­rar el par­tit, sinó també que es té el per­fil per ser el pro­per cap del govern. Al cap­da­vall, al líder de l’encara pri­mer par­tit d’Ale­ma­nya li cor­res­pondrà llui­tar per la can­ce­lle­ria. Ja sigui el 2021 –final pre­vist de la legis­la­tura– o pot­ser d’aquí a uns mesos si la guerra per la suc­cessió pre­ci­pita el final del man­dat de Merkel.

lunes, 5 de noviembre de 2018

El viejo Merz



Merkel, successió o revenja

No se amontonen

Merkel busca una sucesión ordenada, pese a los amagos de intriga

Gemma Casadevall

Bildergebnis für merkel akk merz



Berlín, 5 nov (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, procura trazar una sucesión controlada, en medio de amagos de intrigas y mientras se vaticina que los aspirantes a dirigir la Unión Cristianodemócrata (CDU) pueden ser más de los previstos, sean defensores del giro derechista o la vía continuista.
Hasta el próximo congreso de la CDU, que tendrá lugar en Hamburgo del 7 al 8 de diciembre, tienen que celebrarse ocho conferencias regionales donde se dé a los aspirantes la "opción a presentarse ante los afiliados", anunció hoy Merkel, tras las reuniones de la presidencia del partido.
Existe unanimidad entre la cúpula en la determinación de mantener la coalición de gobierno entre su bloque conservador y el Partido Socialdemócrata (SPD), enfatizó la canciller y líder de la CDU.
"Estoy dispuesta y, para mí, disposición implica voluntad", afirmó ante la pregunta de si realmente piensa que podrá continuar como canciller una vez haya dejado la presidencia de la CDU.
Con parecida determinación se dijo segura de poder mantener "una buena relación" con su sucesor si la elección recae en Friedrich Merz, exjefe del grupo parlamentario conservador y representante del ala derechista del partido.
"Hemos discutido apasionadamente sobre política. Siempre encontramos soluciones. Aunque no siempre compartimos la misma opinión", afirmó respecto a sus conocidas diferencias con este aspirante a sucederla.
Merz se presentó la semana pasada ante los medios, dos días después de que la canciller anunciara que no optará a su reelección como líder de la CDU ni tampoco a un nuevo mandato como canciller al fin de la presente legislatura.
Poco después empezaron a surgir teorías sobre una trama entre él y el presidente del Parlamento y exministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, antecesor de Merkel al frente de la CDU, para dar un giro derechista a la formación.
El semanario "Der Spiegel" recuperó así la idea del llamado "Pacto Andino", surgido al final de la llamada "era Helmut Kohl" entre varios hombres fuertes del partido -entre ellos Merz y Schäuble- que pretendían arreglar entre ellos la sucesión del patriarca, pero que se vieron rebasados por Merkel.
Una sucesión ahora a favor de Merz sería una revancha de ese grupo masculino sobre la mujer que durante 18 años dirigió el partido.
Esta supuesta trama ha eclipsado la figura del otro aspirante derechista, el ministro de Sanidad Jens Spahn, que asimismo formuló su candidatura la semana pasada, mientras se espera que la secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, leal a la línea de Merkel, explique sus propósitos esta semana.
Parece que estas tres candidaturas no serán las únicas, ya que en los medios alemanes se apunta a que hay otros nueve aspirantes, algunos de los cuales podrían formalizar su candidatura en los próximos días.
La CDU recordó hoy que cualquier militante del partido -unos 417.000 en todo el país- puede postularse, aunque para ello debe contar con el respaldo de alguno de los gremios federales de la formación, agrupaciones regionales, municipales, de distrito o incluso en el exterior del país.
La otra vía para postularse es durante el propio congreso federal, aunque esa fórmula está reservada a los delegados de la formación: 1.001, de acuerdo a la práctica del partido.
La incógnita de si Merkel logrará mantenerse en la Cancillería una vez elegido su sucesor, o si la gran coalición con los socialdemócratas "resistirá" un giro más hacia la derecha de la CDU planea sobre la alianza de Gobierno desde que Merkel comunicó su decisión.
La líder del SPD, Andrea Nahles, afirmó también hoy que en las reuniones mantenidas por su cúpula -asimismo el pasado fin de semana- no se planteó tampoco abandonar la gran coalición: "No, ahora no".
La coalición de Merkel -debilitada por los disensos internos y en caída libre en intención de voto- resolvió por fin este lunes uno de sus focos de tensiones de los últimos meses, con el envío a la jubilación del jefe de los servicios secretos, Hans-Georg Maassen.
"Algunas de sus formulaciones son inaceptable", afirmó el ministro del Interior y líder de los conservadores de Baviera, Horst Seehofer, quien optó por jubilarlo a raíz de unas declaraciones suyas asegurando que en el SPD hay "sectores ultraizquierdistas".
El SPD venía reclamando el cese de Maassen desde que éste negó las acciones de acoso por parte de neonazis contra extranjeros, pero Seehofer hasta hoy le mantuvo su respaldo, lo que había colocado a la coalición al borde de la ruptura. EFE
gc/jam/si
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martes, 30 de octubre de 2018

Fin de la sumisión

Merkel anuncia un adeu gradual per calmar ànims 

La echaremos de menos, dice la taz

La retirada de Merkel abre un pulso sucesorio entre el continuismo y el giro derechista

Gemma Casadevall

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Berlín, 30 oct (EFE).- La próxima retirada de la canciller alemana, Angela Merkel, como jefa de la Unión Cristianodemócrata (CDU) abrió hoy el pulso por su sucesión entre los leales a su línea y el ala más derechista, que achaca a la aún líder haber "socialdemocratizado" el partido en sus 18 años de presidencia.
El exjefe del grupo conservador en el Parlamento alemán Friedrich Merz, rival interno declarado de Merkel y actualmente sin cargos en sus estructuras, declaró hoy que presentará su candidatura en el congreso de la CDU que se celebrará del 7 al 8 de diciembre en Hamburgo y que deberá elegir al nuevo presidente o presidenta.
Merz, de 62 años, lideró el grupo parlamentario entre 2000 y 2002, entonces desde la posición de jefe de la oposición, pero quedó relegado a un segundo plano cuando Merkel asumió ese puesto, lo que cimentó su rivalidad personal y política.
En cuanto ayer la canciller comunicó su decisión de no optar a la reelección como presidenta del partido -y de retirarse de la Cancillería y de la vida política al término de la actual legislatura, en 2021- se desataron los rumores de un regreso de Merz a la palestra, lo que formalizó hoy el político, a través de un comunicado.
Merz dejó claro que no ha abandonado su hostilidad hacia Merkel en marzo pasado, cuando calificó de "humillación", desde el tabloide "Bild", las concesiones hechas por la canciller a los socialdemócratas -como la adjudicación a sus socios del Ministerio de Finanzas- a cambio de lograr el sí al pacto de coalición con el que accedió a su cuarto mandato.
El ala más conservadora de la CDU no digirió estos compromisos y lo que parecían meros conatos de rebelión derivaron en una evidencia de la pérdida de control de Merkel sobre sus filas, al ser derrotado el pasado septiembre quien durante trece años fue el jefe del grupo conservador, Volker Kauder, por el derechista Ralph Brinkhaus.
La candidatura de Merz se suma a las ya anunciadas ayer de la secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, en el cargo desde principios de este año y apodada la "mini Merkel" por su afinidad con esta, así como el ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien como Merz reclama un sello más conservador para el partido.
En medios alemanes se apunta asimismo a la posibilidad de que opte al puesto el jefe del Gobierno regional en Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, persona de confianza de Merkel.
La canciller afirmó ayer que no piensa influir en la elección del nuevo presidente o presidenta e insistió hoy en ello, en una comparecencia ante los medios, en la que recordó que los intentos por definir a un sucesor suelen fracasar.
"Lo sé por experiencia", dijo, en lo que parece una alusión a su propio ascenso a la jefatura del partido, en 2000.
Presidía entonces el partido Wolfgang Schäuble, quien había sido durante años el delfín del canciller Helmut Kohl, hasta que con el paso a la oposición del partido salió a la luz un escándalo de financiación irregular que salpicó al sucesor del patriarca y precipitó su renuncia.
Merkel tomó las riendas del partido, tras abandonar Kohl su presidencia honorífica, y empezó a partir de ahí a imponerse lentamente sobre sus rivales internos, incluido Merz.
El pulso de entonces es recordado ahora por los medios alemanes, donde se ha recibido con respeto la decisión de Merkel de iniciar su retirada y se considera que eligió el momento oportuno para hacerlo, tras el desgaste en su liderazgo y las reiteradas caídas de votos sufridas por su gran coalición.
A las muestras de respeto ha seguido una primera oleada de nostalgia hacia la canciller de medios no afines a su línea, como el izquierdista "Die Tageszeitung", que colocó hoy en su portada una foto de una joven Merkel, en una invernal playa del Báltico, con la frase "La echaremos de menos", en alusión a los derechistas Spahn y Merz. EFE   gc/acm

lunes, 29 de octubre de 2018

Dämmerung


Merkel anuncia una retirada progresiva en medio de una fuerte crisis de liderazgo

Gemma Casadevall

Berlín, 29 oct (EFE).- La canciller de Alemania, Angela Merkel, sorprendió hoy a la clase política de su país y de Europa al anunciar, tras los malos resultados de su partido en el estado de Hesse, que ya no optará a su reelección como líder de la conservadora CDU ni será candidata a la Cancillería en 2021. 
"Siempre quise llevar con dignidad mis cargos y dejarlos con dignidad", dijo la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y jefa del Gobierno alemán, tras calificar de "inaceptable" la imagen que da su alianza de gobierno y de "amargos" los resultados obtenidos en las elecciones regionales celebradas ayer, en el "Land" (estado federado) de Hesse. 
Tras 18 años al frente de la CDU y "casi 13" -precisó Merkel-, en la Cancillería, la líder alemana no presentará otra candidatura a presidir el partido en su próximo congreso, del 6 al 8 de diciembre, no buscará su reelección para una quinta legislatura ni ejercerá otro cargo, siquiera como diputada del Bundestag (cámara baja). 
La retirada gradual de la vida política de Merkel es fruto de "largas reflexiones", como lo fueron las que la llevaron, en 2016, a la decisión de presentarse de nuevo como candidata del bloque conservador a la Cancillería, en las elecciones generales de 2017. 
Los resultados de esos comicios reflejaron ya un fuerte desgaste de su bloque conservador, a lo que siguió un "trabajoso proceso negociador" hasta lograr cerrar un pacto de coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) y finalmente un escenario de "persistentes tensiones" dentro de ese Gobierno. 
Los resultados obtenidos en Hesse -en que la CDU defendió su posición de primera fuerza pero cayó más de once puntos- son "amargos" y no pueden atribuirse "ni al elector" ni al "buen trabajo de nuestros amigos" en ese "Land", sino a la "inaceptable" imagen ofrecida por su alianza de gobierno, admitió. 
A lo largo de todo este tiempo al frente del partido y del Gobierno "asumí mi responsabilidad sobre lo que salió bien y lo que salió mal", añadió Merkel, para confesar que su decisión de iniciar la retirada la adoptó el pasado verano. 
La comunicó hoy, tras los golpes electorales sufridos en la próspera Baviera, el 14 de octubre, donde su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) quedó apeada de su tradicional mayoría absoluta, y los malos resultados también en Hesse, el "Land" de la capital banquera y financiera, Fráncfort. 
Su retirada significa, a efectos estadísticos, que no romperá el récord de permanencia de quien fue su padrino político -Helmut Kohl, con 16 años en el poder-, pero tal vez calme las aguas y le permita completar la actual legislatura. 
La canciller dijo hace unos días que no pretendería designar a su sucesor, ya que estos intentos desde el poder suelen "terminar muy mal", pero su decisión de hoy precipita la lucha interna entre los aspirantes a presidir la CDU. 
Merkel asumió en 2000 las riendas de la CDU, entonces sacudida por un escándalo de financiación irregular durante la "era Kohl", que derivó en la renuncia a la presidencia de quien haber sido el delfín del patriarca, Wolfgang Schäuble, salpicado por ese asunto. 
Como potenciales sucesores al frente de la CDU se han postulado ya la secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, leal a la línea de Merkel, y el ministro de Sanidad y representante del ala más derechista de la CDU, Jens Spahn. 
Asimismo se perfila una candidatura del exjefe del grupo parlamentario conservador Friedrich Merz, uno de los grandes enemigos internos de la canciller. 
La elección del próximo líder de la CDU tendrá lugar en el congreso del partido que se celebrará en Hamburgo, la ciudad en que nació Merkel en 1954 y que ésta abandonó poco después con su familia, al ser asignado su padre, un pastor protestante, a la parroquia de la Alemania comunista donde ella pasó su infancia y juventud. 
En 2005 Merkel hizo historia por partida doble. al convertirse en la primera mujer y primera persona crecida en territorio comunista que accedió a la Cancillería de la Alemania reunificada, imponiéndose en las urnas al socialdemócrata Gerhard Schröder. EFE 
gc/jam/ja 
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Adiós a un liderazgo, alemán y europeo, basado en la sangre fría

Gemma Casadevall

Berlín, 29 oct (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, anunció hoy su retirada gradual de la vanguardia política, tras trece años de liderazgo en la primera potencia europea gracias a sus dotes para la búsqueda de consensos y su sangre fría. 
Un año después de las elecciones generales que dejaron debilitado a su bloque conservador, la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) abrió la puerta a lo que pretende sea una sucesión ordenada al frente de su partido y de Alemania. 
"Es hora de abrir un nuevo capítulo", afirmó la canciller, un día después de recibir su formación un nuevo revés electoral, esta vez a escala regional, en el estado de Hesse (centro). 
Su retirada empezará a materializarse en el congreso federal de su CDU, en diciembre, donde no optará a la reelección como jefa del partido, y se consumará, si logra mantener su hoja de ruta, al fin de la presente legislatura, ya que no presentará una nueva candidatura como canciller. 
El anuncio se produce pocos meses después de lograr su investidura para un cuarto mandato, para lo que tuvo que salvar más obstáculos que ninguno de sus antecesores hasta lograr una mayoría sólida, obtenida a fuerza de tenaz negociación con los socialdemócratas. 
A la "mutti" ("mamá") de la nación, la mujer sin hijos propios que parecía haber adoptado al conjunto de sus conciudadanos, la abandonó la fortaleza. 
La canciller de hierro se convirtió en una líder perseguida por los abucheos de la ultraderecha alemana, mientras en la UE se extendieron corrientes hostiles a Merkel, que impuso el dogma de la austeridad durante la crisis del euro pero no logró que siguieran su línea en la crisis de los refugiados. 
Los últimos meses han estado marcados por la vulnerabilidad, una faceta inédita para una líder atípica que en 2005 se convirtió en la primera mujer y el primer político crecido en el antiguo territorio comunista al frente de la Cancillería de la Alemania reunificada. 
Angela Dorothea Kasner, el nombre con el que vino al mundo en 1954, en Hamburgo, creció en una parroquia de pueblo de la ahora extinta República Democrática Alemana (RDA), donde su padre ejercía como pastor protestante. 
Su padre era un izquierdista convencido que eligió ese puesto, mientras que ella -quien fue secretaria de propaganda de las juventudes comunistas en la Academia de Ciencias de Berlín- se mantuvo al margen de la política activa hasta después de la caída del muro, en 1989. 
Debe el apellido Merkel a un matrimonio fugaz con un compañero de estudios, Ulrich Merkel, con quien se casó a los 23 años. 
Unos años después conoció a Joachim Sauer -por entonces casado y con dos hijos-, asesor de su tesis doctoral en Física e inmerso como ella en el ámbito científico, con quien convivió unos años hasta casarse, en la década de 1990. 
Poco antes de la caída del muro de Berlín empezó a contactar con grupos disidentes y en febrero de 1990 ingresó en la Unión Cristianodemócrata (CDU). 
Dos años después, tras las primeras elecciones libres de la Alemania reunificada, el canciller Helmut Kohl convirtió a su "muchachita del este" en ministra de la Mujer y la Juventud, ansioso por incluir en su equipo a talentos de la Alemania oriental. 
El impulso definitivo a su carrera le llegó en 1999, poco después de la derrota electoral de Kohl, cuando éste se vio envuelto en el escándalo de la financiación irregular del partido. 
Desde su posición de secretaria general llamó a la CDU a "emanciparse" de Kohl con un artículo publicado en el diario conservador "Frankfurter Allgemeine" y tomó las riendas del partido en el 2000, en un momento en que sus barones prefirieron esperar a que se calmaran las aguas. 
En 2005 alcanzó la Cancillería, tras imponerse en las urnas por la mínima ventaja al animal político teóricamente superior que era el entonces canciller, el socialdemócrata Gerhard Schröder. 
Derrotó luego a otros tres rivales socialdemócratas: Frank-Walter Steinmeier, en 2009; Peer Steinbrück, en 2013, y Martin Schulz, en 2017. 
De completar su cuarta legislatura, habrá igualado el récord de permanencia en el poder en Alemania de Kohl, quien estuvo 16 años en la Cancillería (1982-1998). EFE 
gc/jam/ja