miércoles, 14 de marzo de 2018

Angie IV


Merkel, doce años en el poder y seis meses de férrea negociación

Gemma Casadevall

Berlín, 14 mar (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, logró hoy la reelección para un cuarto mandato, tras doce años en el poder y seis meses de férrea negociación en busca de un Gobierno estable en los que se revalidó como exponente de perseverancia y sangre fría. 
La líder alemana ha tenido que salvar más obstáculos que ninguno de sus antecesores hasta conseguir la investidura, tras decidir en 2016 que iba a luchar por la reelección, de acuerdo a la norma alemana de que un canciller no rehuye voluntariamente las urnas. 
En ese momento parecía relanzada como modelo de estabilidad entre líderes de comportamiento imprevisible -como el presidente de EEUU, Donald Trump-, pero la situación que se encontró tras las elecciones generales del 24 de septiembre de 2017 fue de debilidad. 
Su bloque conservador obtuvo un 33 % de los votos, el segundo resultado más bajo desde 1949; los socialdemócratas se hundieron en su mínimo histórico, un 20,5 %, y la ultraderecha entró en el Bundestag, por primera vez desde los años 50, con un 12,6 %. 
A la "mutti" ("mamá") de la nación, como se había apodado a la mujer más poderosa del mundo, parecía haberla abandonado su proverbial popularidad, tras una campaña electoral salpicada por los abucheos furiosos de la ultraderecha en cada uno de sus mítines. 
Su principal rival en los comicios de septiembre, Martin Schulz, tiró la toalla en febrero, una vez logrado el pacto de coalición, al renunciar tanto a seguir al frente del Partido Socialdemócrata (SPD) como a ser el nuevo ministro de Exteriores. 
Merkel, en cambio, superó uno tras otro todos los obstáculos, con su estilo característico de imponerse sin estridencias, pero convencida de que nada la apartará de su camino. 
Primero encajó sin mayores reproches el fracaso de un primer intento de coalición con los verdes y los liberales, y finalmente superó la consulta convocada entre el casi medio millón de militantes del SPD, pese al fuerte rechazo interno a otra gran coalición. 
Los últimos seis meses han demostrado de nuevo su personalidad, evidenciada ya a lo largo de una atípica carrera política que la llevó en 2005 a convertirse en la primera mujer y el primer político crecido en el este alemán al frente de la Cancillería. 
Angela Dorothea Kasner, el nombre con el que vino al mundo en 1954, en Hamburgo, creció en una parroquia de pueblo de la ahora extinta República Democrática Alemana (RDA), donde su padre ejercía como pastor protestante. 
Su padre era un izquierdista convencido que eligió ese destino en el este, mientras que ella -quien fue secretaria de propaganda de las juventudes comunistas en la Academia de Ciencias de Berlín- no hizo carrera política hasta después de la caída del muro, en 1989. 
Debe el apellido Merkel a un matrimonio fugaz con un compañero de estudios, Ulrich Merkel, con quien se casó a los 23 años. 
Unos años después conoció a quien sigue siendo su marido, Joachim Sauer -por entonces casado y con dos hijos-, asesor de su tesis doctoral en Física e inmerso como ella en el ámbito científico, con quien convivió unos años hasta casarse, ya entrados los 90. 
Poco antes de la caída del muro de Berlín empezó a contactar con grupos disidentes y en febrero de 1990 ingresó en la Unión Cristianodemócrata (CDU). 
Dos años después, tras las primeras elecciones de la Alemania reunificada, el entonces canciller Helmut Kohl convirtió a quien para él era "la muchachita del este" en ministra de la Mujer y la Juventud, ansioso de incluir en su equipo a talentos del este. 
Alcanzó la secretaría general del partido, pero el impulso definitivo a su carrera le llegó en 1999, poco después de la derrota electoral de Kohl, cuando éste se vio envuelto en el escándalo de la financiación irregular del partido. 
Llamó a sus filas a "emanciparse" de Kohl con un artículo publicado en el diario conservador "Frankfurter Allgemeine" y tomó las riendas de la CDU en el 2000, en un momento en que sus barones prefirieron esperar a que se calmaran las aguas. 
En 2005 alcanzó la Cancillería, tras imponerse en las urnas por la mínima ventaja al animal político teóricamente superior que era el entonces canciller, el socialdemócrata Gerhard Schröder. 
Derrotó a otros tres rivales socialdemócratas: Frank-Walter Steinmeier, en 2009; Peer Steinbrück, en 2013, y Schulz, en 2017. 
En dos de esas legislaturas gobernó en gran coalición -la primera y la tercera-, mientras que en la segunda lo hizo con los liberales. 
En el camino hacia la reelección ha encarrilado su sucesión al frente de la CDU con la elección como secretaria general de Annegret Kramp-Karrenbauer, la "mini-Merkel", como se la apoda en Alemania. 
De culminar la actual legislatura, habrá igualado el récord de permanencia en el poder en Alemania de Kohl, quien estuvo 16 años en la Cancillería (1982-1998). EFE 
gc/nl/ah



La nueva coalición de Merkel promete cohesión en medio de las disidencias

Gemma Casadevall

Berlín, 14 mar (EFE).- El nuevo Gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel, empezó a funcionar hoy con promesas de cohesión, tras los casi seis meses que ha tardado en materializarse y pese a que en la votación de investidura hubo numerosos votos disidentes.
"El SPD ha tenido que luchar mucho consigo mismo hasta dar el sí a otra gran coalición. Estoy segura de que están tan determinados como nosotros a llevar esta gran coalición al éxito", apuntó a Efe, en un aparte de la sesión, Julia Klöckner, vicepresidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y titular de Agricultura.
Klöckner se estrenará como ministra en esta gran coalición, en la que solo hay una titular que repite en la misma posición que en la anterior legislatura -Ursula von der Leyen en Defensa-, mientras que el resto o bien cambiaron de cartera o son rostros nuevos.
"Nos han fallado unos cuantos votos. Pero no creo que eso tenga mayor relevancia. Algo parecido ocurrió en la anterior elección y no afectó a la legislatura", sostuvo Andreas Scheuert, de la Unión Socialcristiana (CSU) bávara y también nuevo en el Ejecutivo, en su caso en Transportes.
Entre la CDU, su hermanada CSU de Baviera y el Partido Socialdemócrata (SPD) suman 399 diputados, pero la canciller obtuvo el apoyo de 364, en votación secreta.
En la anterior sesión de investidura de Merkel se registraron 39 votos disidentes en las filas de la gran coalición, que sumaba entonces 504 diputados del total de 631 escaños que tuvo el Bundestag (cámara baja) en esa legislatura.
"Por supuesto habríamos deseado una coalición con un signo claro hacia el futuro", comentó a Efe Annalena Baerbock, líder de los Verdes, en relación al propósito inicial de Merkel de formar una alianza inédita, a escala federal, con esta formación ecopacifista y los liberales.
Ese intento fracasó tras cinco semanas de negociación, al dar el Partido Liberal (FDP) por inviable esa constelación, tras lo que se abrieron las negociaciones entre el bloque conservador y el SPD, "una fórmula desgastada que no resolverá los problemas reales de Alemania", en opinión de Baerbock.
"La gran coalición aguantará toda la legislatura. El SPD teme demasiado a las urnas como para romperla", opinó por su parte el líder del FDP, Christian Lindner, quien no se considera "culpable" del fracaso de una alianza alternativa, ya que "habría sido un mal Gobierno".
Tanto Baerbock como Lindner coincidieron en que la tarea ahora consistirá en una "oposición decidida", no solo contra la gran coalición, sino frente a la ultraderecha.
"Alemania no puede absorber el peso de la inmigración ilegal a la que Merkel abrió las puertas. La gran coalición ni se plantea luchar contra los abusos de quienes acuden aquí para aprovecharse de nuestro sistema social", sostuvo la líder parlamentaria de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel.
La AfD se convirtió en las pasadas elecciones en la primera formación de ese espectro que accedió al Bundestag desde los años 50 y, con la gran coalición, liderará la oposición parlamentaria.
"En esos seis meses de Gobierno en funciones hemos marcado ya unas cuantas pautas. Ahora que teóricamente gobernará de verdad, o lo que Merkel entiende por eso, cumpliremos nuestra promesa de practicar la oposición frontal", aseguró Weidel.
También a la oposición frontal, pero desde las antípodas a la AfD, se comprometió asimismo La Izquierda, para cuya líder, Katja Kipping, es importante "no olvidar quién es el enemigo común de las fuerzas democráticas": la ultraderecha. EFE gc/nl

martes, 13 de marzo de 2018

Tempo


Merkel insta el nou govern  a “no perdre més temps”


sábado, 10 de marzo de 2018

Heiko y Olaf


L’SPD posa cares noves al govern de Merkel


viernes, 9 de marzo de 2018

Colección de cromos

El nuevo gobierno de Merkel, entre la continuidad y los nuevos rostros

Gemma Casadevall


Berlín, 9 mar (EFE).- El próximo Gobierno de la canciller Angela Merkel estará bajo el signo de la continuidad, al repetir en su cuarta legislatura la fórmula de la gran coalición, aunque cambian los titulares de los ministerios de mayor peso e incluye rostros nuevos.
Al frente de Exteriores estará el hasta ahora titular de Justicia, Heiko Maas, socialdemócrata y poco conocido en la esfera internacional, mientras que el puesto de Finanzas, con rango de vicecanciller, lo ocupará su correligionario Olaf Scholz.
Son los más destacados de la lista de seis ministros que presentó hoy en público el Partido Socialdemócrata (SPD), después de que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) bávara designaran a los suyos en días previos.
Scholz, presidente en funciones del SPD, y la jefa de su grupo parlamentario y previsiblemente la próxima líder del partido, Andrea Nahles, oficializaron esos nombres a pocos días de la sesión de investidura del canciller, el próximo miércoles 14 de marzo.
Scholz, hasta ahora primer ministro de Hamburgo, representa la línea más centrista del SPD; fue titular de Trabajo en la primera legislatura de Merkel y el hecho de que ahora ocupe Finanzas, un ministerio que habitualmente corresponde al bloque conservador, fue una concesión a los socialdemócratas en la dura negociación del pacto de Gobierno.
La designación de Maas para Exteriores se daba por hecha desde hace semanas, pero hasta ayer no saltó a los medios su nombre como nuevo jefe de la diplomacia alemana.
La asignación de Exteriores había derivado en un duro pulso interno, ya que tanto el ministro saliente, Sigmar Gabriel, como el expresidente y candidato del SPD a la Cancillería, Martin Schulz, habían aspiraban a ocupar el puesto en el próximo Gobierno.
Gabriel, quien en la anterior legislatura fue ministro de Economía y luego de Exteriores, además de vicecanciller, anunció ayer que no formará parte del nuevo Ejecutivo ni tendrá puestos relevantes en el SPD, partido que presidió desde 2009 a 2017.
Schulz, por su parte, renunció a seguir presidiendo el partido y a ser ministro de Exteriores pocos días después de alcanzarse un pacto de coalición, entre fuertes tensiones internas.
La pugna por Exteriores se ha saldado así a favor de un tercero, Maas, un político que, como titular de Justicia, se ha destacado por el endurecimiento de las leyes contra los mensajes de odio en internet, contra el racismo y la ultraderecha.
El más relevante entre los restantes cuatro ministerios del SPD es Trabajo, que ocupará su exsecretario general del partido Hubertus Heil.
Tanto el SPD como la CDU -con seis ministros cada uno- han respetado la paridad de género en su reparto, mientras que los tres ministerios de la CSU bávara serán ocupados por hombres.
Siete miembros del Ejecutivo -incluida la canciller- serán mujeres, frente a nueve hombres, y su media de edad será de 51 años.
Será la tercera gran coalición que lidera Merkel, ya que únicamente en su segunda legislatura gobernó apoyada en otro socio -el Partido Liberal (FDP)-, pero al menos en la asignación de cargos se aprecia cierta voluntad renovadora.
Entre los ministerios de la CDU de Merkel, solo dos serán ocupados por políticos con experiencia como ministros: Ursula von der Leyen, que repetirá en Defensa, y Peter Altmaier, quien pasará de ministro de la Cancillería a ocupar Economía.
El resto son nuevas incorporaciones y la más destacada será la de Jens Spahn, próximo ministro de Sanidad, de 37 años, reconocido homosexual y representante del ala más derechista y crítica del partido hacia la canciller.
También se estrenará, en Agricultura, la vicepresidenta de la CDU Julia Klöckner, a quien se consideró durante cierto tiempo eterna aspirante a suceder a Merkel.
La CDU no tendrá ningún ministro originario del este alemán -el territorio donde creció la canciller-, algo que ha levantado ya críticas en sus filas.
La única ministra procedente de esa mitad del país será la socialdemócrata Franziska Giffey, quien con 39 años saltará del puesto de alcaldesa de un barrio problemático de Berlín, Neuköln, al Ministerio de la Familia.
Entre los ministerios de la CSU destaca el de Interior, que será para el hasta ahora líder de la formación bávara y primer ministro regional, Horst Seehofer, defensor de la línea dura en política de inmigración y de las restricciones a los refugiados. EFE
gc/nl/jac


Heiko Maas, ministro de Exteriores accidental del Merkel


Berlín, 9 mar (EFE).- El socialdemócrata Heiko Maas será el próximo ministro alemán de Asuntos Exteriores, cargo al que accede casi de modo accidental y después de haber ocupado la cartera de Justicia en la anterior gran coalición de Angela Merkel. 

Gabriel aspiraba a mantenerse en el cargo, al que llegó en 2017 desde la posición de vicecanciller y ministro de Economía, pero finalmente ayer anunció que no seguirá en el Ejecutivo ni tendrá puestos relevantes en el SPD, partido que presidió de 2009 a 2017. 
Schulz renunció a seguir presidiendo el partido y a ser ministro de Exteriores entre presiones de sus filas, pocos días después de lograrse el pacto de coalición con el bloque conservador de Merkel. 
La designación de Maas para el puesto de jefe de la diplomacia alemana se filtró ayer en los medios alemanes y hoy fue oficializada por el SPD, junto con los restantes cinco ministerios que corresponden a ese partido en la próxima gran coalición. 
Maas asumirá un puesto muy codiciado, que en Alemania suele ir acompañado de la máxima valoración ciudadana, aunque las pautas de la política exterior no las marca el ministro, sino la Cancillería. 

El puesto suele recaer en el líder o personalidad de peso dentro del partido al que le corresponde designarlo, lo que no es el caso de Maas, miembro de la presidencia del SPD desde 2001, pero con un perfil más bien discreto en sus estructuras de poder. 
No suele destacarse por discursos vibrantes en los congresos del partido ni está identificado con ninguna de sus corrientes internas. 
Su carrera en el SPD empezó en el Sarre, a la sombra de quien fue líder regional y luego federal, Oskar Lafontaine, hasta que en 1999 éste dimitió como jefe del partido y ministro, en protesta contra la línea centrista de su correligionario y canciller, Gerhard Schröder. 
Lafontaine no sólo rompió con Schröder, sino que fundó su propio partido, La Izquierda, escisión nunca superada por el partido. 

En 2013 llegó al ámbito federal, convertido en ministro de Justicia de la segunda gran coalición bajo liderazgo de la canciller, a propuesta de Gabriel, entonces líder del SPD. 
Desde este ministerio ha impulsado la equiparación de los derechos de los homosexuales y el endurecimiento de las leyes contra la ultraderecha y los mensajes de odio en internet, incluidas las sanciones a las redes sociales que no borren contenidos delictivos. 
Sus iniciativas contra el ultraderechismo le han convertido en objetivo de amenazas presuntamente desde las filas radicales, como cuando encontró una bala de 9 milímetros en el buzón de su casa. 
Maas reacciona a estas situaciones sin perder la compostura, una actitud que parece predestinarle a ganarse el aprecio de la canciller, poco amiga de las salidas de tono, máxime por parte de su jefe de la diplomacia. 

Es usuario muy activo de Twitter, su habitual vía para reaccionar o pronunciarse sobre cualquier tema que considere de su ámbito. 
Hasta ahora, su presencia a escala internacional se limita a sus intervenciones entre sus colegas de la Unión Europea. 
Será el cuarto ministro de Exteriores de Merkel, tras su correligionario Frank-Walter Steinmeier -en la primera y tercera legislatura de la canciller-, el liberal Guido Westerwelle -en el segundo mandato- y, finalmente, Gabriel. 
Su presencia en los medios es frecuente, no sólo como ministro sino también acompañando a la actriz Natalia Wörmer, su pareja desde 2016. EFE gc/rz/si


lunes, 5 de marzo de 2018

Habemus

Merkel se surt amb la seva i governarà de nou amb l’SPD




“Dono l’enhorabona a l’SPD per aquest clar resultat i m’alegro de poder mantenir la col·laboració per al bé del nostre país.” Era el missatge d’Angela Merkel, a través del compte a Twitter de la seva Unió Cristianodemòcrata (CDU), poc després de donar-se a conèixer el resultat de la consulta vinculant entre els 463.722 militants socialdemòcrates. Un 66% va dir que sí, amb una participació del 78 % de les bases, a què s’havien afegit, des del gener, 25.000 nous afiliats, davant aquesta segona oportunitat –després de les eleccions generals del setembre– de decidir sobre el futur govern.

Hi haurà una nova gran coalició –després de les que ha liderat Merkel en la seva primera i en la tercera legislatura– i la cancellera es podrà sotmetre a la investidura per a un quart mandat, el 13 o 14 de març. Hauran passat gairebé sis mesos des dels comicis, en què els conservadors de Merkel van guanyar però amb el pitjor resultat des del 1949 –un 33%–, mentre que el Partit Socialdemòcrata (SPD) es va enfonsar en el seu mínim històric –un 20,5%. És difícil calcular si en el 66% de sí a la gran coalició hi ha hagut molt vot de la por –de caure en un resultat pitjor, si hi havia noves eleccions– o el sentit de responsabilitat per treure Alemanya del forat de la ingovernabilitat.


Merkel respira, l’SPD guanya temps i Europa no ha d’esperar sorpreses de Berlín. La gran coalició entre Merkel i els socialdemòcrates és un boig conegut, amb un SPD concentrat en la tasca de revitalitzar l’eix amb París. És a dir, a empènyer el programa del president francès, Emmanuel Macron, malgrat que la mateixa cancellera té certs recels en alguns punts.

L’abanderat dins l’SPD de la via macroniana, Martin Schulz, ja no hi és. Va llançar la tovallola com a líder de l’SPD després de tancar el pacte de govern amb Merkel, afeblit per les contínues picabaralles internes. La seva herència per al partit són els sis ministeris que tindran en la nova gran coalició –entre què, els d’Afers Estrangers, Finances i Treball. Amb això es rehabilita davant el partit, immers en una greu crisi de credibilitat.

L’SPD té una ultimíssima oportunitat per encetar el camí de la renovació, en el congrés del proper 22 d’abril, en què s’ha d’escollir una nova presidència. El càrrec està teòricament assignat a una exrepresentant de l’ala esquerrana, Andrea Nahles. Fora d’aquest relleu, el partit ha de demostrar que la nova gran coalició no serà una repetició de les anteriors, sinó que ha entès el missatge de l’oposició interna per continuar per aquest camí.

Merkel, per la seva banda, ha donat una de les seves lliçons de resistència i sang freda. Des que va guanyar les eleccions, però afeblida, ha superat molts obstacles. Primer, se li va enfonsar l’intent d’aliar-se, com volia, amb els verds i els liberals. Després, va haver de convèncer Schulz, que rebutjava una nova gran coalició, que s’assegués a parlar. Van començar les negociacions maratonianes amb l’SPD fins aconseguir un pacte de govern que va coure en el seu bloc conservador, per les concessions als socialdemòcrates. I, després, va venir la renúncia intempestiva de Schulz, que afegia dramatisme al conjunt.

Pot ser que la retirada d’aquest hagi afavorit el sí dels militants. Schulz va arribar a la presidència del partit fa un any com a gran esperança, però es va desinflar aviat. Merkel, en canvi, ha donat la volta a les crítiques internes, en repartir alguns dels futurs ministeris que li toquen entre cares noves i un dels grans rivals dins la CDU –Jens Spahn, designat per a Sanitat. Al damunt, ha preparat el camí cap a la successió amb l’elecció com a secretària general del partit d’Annegret Kramp-Karrenbauer, anomenada Mini Merkel, lleial a la cancellera.

Si Nahles és elegida líder de l’SPD, a Alemanya els principals partits tindran lideratge femení. No només els conservadors i els socialdemòcrates, sinó també els Verds i l’Esquerra –tots dos amb presidència bicèfala, home i dona– i també la ultradretana Alternativa per Alemanya (AfD), liderada al Parlament per Alice Weidel. Els únics partits en què continuen manant els homes són el Partit Liberal (FDP) i la Unió Socialcristiana de Baviera (CSU), agermanat amb la CDU de Merkel i, per tant, indirectament comandat també per una dona.

domingo, 4 de marzo de 2018

Del 24 de septiembre al domingo del SPD


Las siete pruebas de Merkel hasta su cuarta legislatura

Gemma Casadevall


Berlín, 4 mar (EFE).- El "sí" de las bases socialdemócratas a otra gran coalición de Gobierno despeja el camino para un cuarto mandato a la canciller alemana, Angela Merkel, quien tras ganar los comicios generales tuvo que superar en los últimos meses siete obstáculos a su reelección. 
Merkel, con 12 años en el poder en Alemania y las más veterana entre los líderes europeos, vio marcada su victoria electoral, el 25 de septiembre pasado, por el signo de la incertidumbre política. 
El primer escollo surgió ya esa misma jornada electoral, a las seis de la tarde, cuando cerraron los colegios y saltaron los primeros sondeos a pie de urna. 
A la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que preside, y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) se le otorgaba la victoria con el 33,5 % de los votos, doce puntos por encima del Partido Socialdemócrata (SPD) de su principal rival, Martin Schulz. 
El escrutinio final dejó a la CDU/CSU en un 33 %, una clara ventaja frente al 20,5 % del SPD, pero el segundo peor resultado desde 1949 para el bloque de Merkel. 
La ultraderecha celebró en cambio su acceso al Parlamento, con Alternativa para Alemania (AfD) convertida en tercera fuerza con el 12,6 % de los votos. 
Los comicios evidenciaron la debilidad de las grandes formaciones tradicionales y, ante el rechazo de Schulz a reeditar una gran coalición -tras las lideradas por Merkel en su primera y tercera legislatura-, la canciller tanteó una alianza inédita a nivel federal con verdes y liberales. 
Le sobrevino un segundo revés con la ruptura de las negociaciones tras cinco semanas de intensas conversaciones, un golpe para la canciller, pues fueron los liberales, sus tradicionales socios, quienes dieron por inviable el tripartito. 
Empezó la tercera gran prueba para la canciller: convencer a Schulz de la necesidad de reconsiderar su rechazo a otra gran coalición, única posibilidad de formar un Gobierno estable. 
Contó para ello con un aliado procedente de las filas socialdemócratas, el presidente Franz-Walter Steinmeier, quien había sido ministro de Exteriores de Merkel antes de acceder al máximo cargo representativo del país por consenso entre la gran coalición. 
Steinmeier convenció a Schulz de abrir la puerta a un Ejecutivo bajo esa constelación, lo que logró el visto bueno del SPD pese a la férrea campaña en contra dirigida por el líder de sus juventudes -"Jusos"-, Kevin Kühnert, erigido en figura emergente del partido. 
El siguiente desafío para Merkel fue sentarse a negociar con quien había asegurado tanto en campaña como en la noche electoral que nunca apoyaría otra coalición liderada por la canciller. 
Fueron muchas sesiones de negociación hasta que se alcanzó un preacuerdo que logró la aprobación de un congreso extraordinario del SPD por un ajustadísimo 56 %, con la cúpula en pleno apoyando el "sí" y los "Jusos" de Kühnert reforzado y clamando por su bloqueo. 
De la perseverancia negociadora de Merkel surgió por fin un pacto de coalición, su quinta prueba superada, que fue criticado en sus filas conservadoras porque adjudicaba al SPD seis ministerios -el mismo número que a la CDU-, entre ellos las carteras clave de Exteriores, Finanzas y Trabajo. 
Schulz, quien un año atrás había tomado las riendas del SPD como rival a la altura de Merkel, tiró la toalla en febrero y renunció al liderazgo del partido y a ser el futuro titular de Exteriores. 
Merkel superó su siguiente prueba al acallar las críticas internas en un congreso de la CDU de apenas seis horas de duración, donde además marcó el camino de su sucesión al frente del partido que preside desde 2000. 
A calmar las aguas entre quienes reclamaban un giro más conservador contribuyó la designación como ministro de Jens Spahn, representante del ala derechista de la CDU. 
Combinó esa designación con la elección como secretaria general del partido de Annegret Kramp-Karrenbauer, apodada por sus compatriotas la "Mini Merkel", por su alto grado de afinidad personal y política con la canciller. 
Cinco meses largos después de las elecciones generales, a Merkel le quedaba aún por superar un último escollo, la consulta vinculante entre los 463.722 militantes de un partido rival, el SPD, que se decantó con el 66 % por el "sí". EFE 
gc/jpm/ah


viernes, 2 de marzo de 2018

Se cierran las urnas


La consulta a la militancia, la hora de la verdad para el SPD y para Merkel

Gemma Casadevall


Berlín, 2 mar (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) alemán cierra hoy la consulta entre sus 463.723 militantes que debe dar luz verde o no a otra gran coalición, una votación vinculante y decisiva, tanto para esa formación como para la canciller Angela Merkel. 
Esta medianoche termina formalmente la consulta, ya que a partir de entonces no se contabilizarán las papeletas que lleguen al partido, mientras que el sábado se dará paso al escrutinio, tarea que llevarán a cabo 120 voluntarios. 
Su tarea se prolongará la noche del sábado al domingo, en condiciones de estricto hermetismo (los voluntarios habrán debido entregar sus teléfonos móviles para evitar filtraciones) y la espera de que a partir de las 09.00 hora local (08.00 GMT) se den a conocer los resultados. 
El desenlace es imprevisible, teniendo en cuenta, además, que desde enero el SPD recibió 24.339 nuevas afiliaciones, incluidos ciudadanos no necesariamente afines al partido, sino atraídos por la posibilidad de tener una segunda opción de decidir sobre el futuro Gobierno. 
Se trata de un colectivo de comportamiento mucho más difícil de calibrar que el de los 600 delegados del partido, que en el congreso federal del pasado enero dieron luz verde a negociar otra gran coalición con el bloque conservador por un ajustado 56 %. 
La cúpula apoya en pleno la reedición de la alianza de Gobierno y defiende el pacto alcanzado con el bloque conservador de Merkel, según el cual corresponderá al SPD seis ministerios, entre ellos tres de gran peso (Exteriores, Finanzas y Trabajo). 
Sus juventudes (los llamados "Jusos") han hecho una intensa campaña por el no, convencidas de que el SPD debe regenerarse en la oposición tras dos legislaturas gobernando bajo Merkel -la primera y la tercera de la canciller- y de haber caído en las generales a su mínimo histórico, un 20,5 %. 
El líder de los "Jusos", Kevin Kühnert, es el rostro más mediático de la campaña "No Groko" -como se denomina a la gran coalición-, mientras que la cúpula del SPD está en fase de reorganización, tras la renuncia como jefe del partido y futuro ministro de Exteriores de Martin Schulz. 
La doble retirada se produjo unos días después de presentarse el pacto de gobierno y en medio de fuertes presiones sobre quien había sido el candidato del SPD en las generales. 
La cúpula socialdemócrata ha tratado de dar imagen de cohesión ante una consulta para la cual, de imponerse el no, no hay "plan B", según la jefa del grupo parlamentario, Andrea Nahles, quien aspira -con el respaldo de la dirección- a ser elegida líder del partido en el siguiente congreso del SPD, el 22 de abril. 
"Si los militantes rechazan el pacto de coalición no habrá ni un gobierno de minoría ni se reabrirá la negociación de otra coalición", insistió hoy el vicepresidente del SPD, Thorsten Schäfer-Gümbel. 
En una línea similar se pronunció el ministro de Exteriores y antecesor de Schulz al frente del SPD, Sigmar Gabriel, quien apeló al "sentido de responsabilidad" de la militancia para posibilitar una salida al actual estancamiento político. 
A la incertidumbre en torno al desenlace de la consulta se suman los negros augurios para el SPD en caso de ir a nuevas elecciones. 
Un sondeo difundido este jueves estimaba que, en caso de nuevos comicios, el SPD obtendría un 18 %, aunque otra encuesta reciente le situaba en un 15,5 %, por debajo de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que se convertiría así en segunda fuerza del país. 
Los 45 miembros de la cúpula del SPD permanecerán reunidos todo el domingo, desde antes de darse a conocer los resultados de la consulta como tras ese anuncio, ya que sea cual sea el desenlace deberán abordar los pasos a seguir, incluida la designación de sus ministros, en caso de ganar el sí. 
El bloque conservador -integrado por la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU)- esperará igualmente en vilo el anuncio, ya que de él depende la investidura de Merkel. 
En caso de que la militancia socialdemócrata dé luz verde a una gran coalición, se estima que Merkel se someterá al voto del Parlamento (Bundestag) para un cuarto mandato el próximo 14 de marzo, casi seis meses después de las elecciones generales. EFE 
gc/jpm/emm
(foto) (audio)

jueves, 1 de marzo de 2018

Rodeados e invadidos

http://www.dw.com/es/cuadriga-crisis-pol%C3%ADtica-ultraderecha-imparable/av-42791726


Cuadriga - ¿Ultraderecha imparable?

En las últimas elecciones alemanas, los partidos tradicionalmente grandes SPD y CDU perdieron 3.6 millones de votos. Un fenómeno que se repite en Europa y que coincide con el auge de movimientos populistas de derechas, que ofrecen soluciones sencillas a problemas complejos. ¿Lograrán los grandes partidos dar una respuesta adecuada a este desafío contra los valores liberales y democráticos?
Quadriga Spezial Sendung 20.11.2017 Befeldt Maria (DW)
Maria Befeldt, politóloga de la Universidad Libre de Berlín y es consultora política del partido socialdemócrata SPD en varias áreas. Maria cree que "la ultraderecha se puede frenar con una mezcla de soluciones políticas y fortalecimiento de valores democráticos".
DW Quadriga spanisch - Juan Carlos Barrena (DW)
Juan Carlos Barrena, es corresponsal de Grupo Vocento en Berlín y trabaja como periodista para DW. Para Juan Carlos "se puede hacer frente a la ultraderecha combatiendo y demostrando la falsedad de sus argumentos e ideología".

Quadriga Spezial Sendung 20.11.2017 Casadevall Gemma (DW)
Gemma Casadevall, es una periodista española. Desde 1999 forma parte del equipo de la Agencia EFE en Berlín. Según Gemma, "a la ultraderecha solo se la puede frenar con políticas correctas. El desafío del SPD, de volver a una gran coalición, es romper el dogma de la austeridad".

lunes, 26 de febrero de 2018

Jens, el enemigo en casa


Merkel integra la crítica interna al govern



La cancellera Angela Merkel va fer ahir un dels seus girs estratègics, destinats a calmar les aigües dins la seva Unió Cristianodemòcrata (CDU). Entre els sis ministres que correspon designar al seu partit en la propera gran coalició, hi haurà quatre cares noves, entre les quals, la de Jens Spahn, de 37 anys, representant de l’ala més clarament dretana del partit i la veu més crítica cap a les concessions fetes al Partit Socialdemòcrata (SPD). Spahn serà el nou ministre de Sanitat, des de la seva posició contrària al concepte d’un model sanitari més equitatiu que reclama l’SPD. Repetirà, en canvi, Ursula von der Leyen com a ministra de Defensa, mentre que un altre lleial a Merkel, Peter Altmaier, fins ara ministre de la Cancelleria, anirà a Economia. La resta es repartirà entre un dels rostres emergents dins la CDU, la vicepresidenta Julia Klöckner, per a Agricultura, i dos desconeguts per al ciutadà comú, Helge Braun i Anja Karliczek, ministres de la Cancelleria i d’Educació, respectivament.

Amb aquest joc de mans, Merkel pretén aconseguir una combinació equilibrada entre nouvinguts i experimentats, en un equip de govern en què, de tota manera, els principals ministeris correspondran a l’SPD: Afers Estrangers, Finances i Treball, a més de Justícia, Medi Ambient i Família. La llista dels potencials ministres de la CDU, així com el pacte de coalició, ha de superar avui l’aprovació del congrés del partit. Al vot dels delegats se sotmetrà també l’elecció com a nova secretària general del partit d’Annegret Kramp-Karrenbauer, ja anomenada “Merkel II”, per l’afinitat personal entre totes dues i perquè, teòricament, amb aquesta designació es prepara el camí cap a la successió de la cancellera. Els canvis dins la CDU, però, podrien quedar en paper mullat si finalment la consulta entre els 463.000 militants de l’SPD acabés en rebuig a la gran coalició. La cúpula socialdemòcrata en ple ha multiplicat les trobades aquests dies amb les bases. El líder de les seves Joventuts –els Jusos–, Kevin Kühnert, ha accelerat la seva ofensiva en sentit contrari, perquè considera que el partit s’ha de regenerar a l’oposició. El sí no té la victòria assegurada, en una consulta vinculant els resultats de la qual es faran públics diumenge. Si guanya l’aposta dels Jusos, Merkel no podrà disposar d’un govern amb prou suport per a una majoria estable al Parlament. Dissabte va complir cinc mesos al capdavant d’un executiu en funcions i no es descarten noves eleccions en cas que la militància de l’SPD respongui amb un no. L’SPD no ha remuntat en els sondejos d’opinió després de la doble renúncia de Martin Schulz com a cap del partit i futur ministre d’Afers Estrangers, a principis de febrer. Merkel necessita el sí de les bases de l’SPD per assegurar-se la investidura de cara a un quart mandat. La cúpula de l’SPD, en procés de reestructuració després de la sortida de Schulz, tremola pel que pugui passar en cas d’anar a les urnes.

Cap lloc per a l’est en el nou equip


Merkel, la “noieta de l’est”, com l’anomenava Helmut Kohl el 1991, quan la va descobrir entre el planter de nous talents crescuts a l’antic territori comunista, no ha trobat cap designable dins la CDU per cobrir aquest espai en el nou govern. És clar que l’SPD encara podria omplir aquest espai. Però Merkel haurà de sentir fortes crítiques per l’oblit, perquè ja té prou problemes al seu land originari, Mecklenburg-Pomerània Occidental, on la ultradretana Alternativa per a Alemanya (AfD) és una força emergent. Merkel renuncia a Thomas de Maizière, ministre d’Interior i soldat lleial, amb qui ha compartit pràcticament tota la seva carrera política. Interior correspondrà a la Unió Socialcristiana de Baviera (CSU), el partit agermanat a la CDU. Tot fa pensar que l’ocuparà Horst Seehofer, representant de l’ala dura contra la immigració.

Jugada maestra

Merkel cohesiona a sus filas para un cuarto mandato y encarrila su sucesión

Gemma Casadevall

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Berlín, 26 feb (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, logró hoy el apoyo cerrado de su Unión Cristianodemócrata (CDU) para otra gran coalición con los socialdemócratas y encarriló su sucesión con la elección como secretaria general del partido de Annegret Kramp-Karrenbauer, leal a su línea. 
Un día después de designar como miembro de su futuro ejecutivo al más destacado representante de la crítica interna -Jens Spahn-, Merkel obtuvo el claro respaldo del congreso federal de la CDU a una nueva alianza de Gobierno para el que será su cuarto mandato. 
Apenas 27 de los 975 delegados reunidos en Berlín se expresaron en contra de reeditar la gran coalición -en una votación a mano alzada-, a lo que siguió la elección -en voto secreto- de la secretaria general, con el 98,8 % a favor de la propuesta de Merkel. 
La candidatura de Kramp-Karrenbauer, conocida entre sus compatriotas como "AKK" o la "Mini-Merkel", por el alto grado de afinidad entre ambas, la lanzó una semana atrás la propia canciller, aparentemente ansiosa de marcar la vía de su sucesión al frente de la CDU, cuyas riendas tomó en el año 2000. 
Iniciar el camino del relevo era, además, una forma de atender las llamadas internas a la renovación, cuestión en la que coinciden tanto el ala leal a la canciller como quienes vienen reclamándole un perfil más conservador. 
El congreso arrancó con un discurso de Merkel defendiendo el pacto de coalición consensuado entre su bloque conservador y el Partido Socialdemócrata (SPD), en el que ratificó su compromiso con el relanzamiento de Europa y para lograr un Gobierno estable. 
Fue un discurso cargado de autocrítica, donde admitió sin reservas los decepcionantes resultados obtenidos en las elecciones generales del pasado septiembre -un 33 %- el segundo más bajo para su bloque desde 1949. 
"No podemos quedarnos en la decepción ante esos resultados, sino que debemos pensar en por qué ocurrió eso", añadió, tras aludir a la paradoja que ello supone en un país que es modelo de solidez económica. 
Merkel subrayó la necesidad de recuperar la confianza del ciudadano y lanzó una llamada a favor de la renovación del partido, tarea que corresponderá a AKK. 
Kramp-Karrenbauer asumió como propio ese mensaje y, en un encendido discurso reiteradamente interrumpido por las ovaciones de los delegados y de la misma canciller, llamó al partido a la cohesión y a tomar la iniciativa. 
"Tenemos que dar respuestas al ciudadano, al empresario, al trabajador, a las madres y a los padres", afirmó la nueva número dos del partido, para quien corresponde a la CDU ese cometido, en lugar de "resignarse a ceder terreno a la ultraderecha". 
Merkel había aludido ya al millón de votos que se estima cedió el bloque conservador a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), y su secretaria general siguió con esa argumentación. 
"Os invito a todos a contribuir a recuperar la confianza", prosiguió AKK, quien tocó la fibra de los presentes como ninguno de los oradores que anteriormente habían tomado la palabra, incluido el designado futuro ministro de Sanidad, Spahn. 
Merkel incluyó a este ambicioso político, de 37 años, el más destacado crítico hacia su línea, entre los seis ministros que corresponde designar a la CDU en el próximo Gobierno, de los cuales solo dos -Ursula von der Leyen, en Defensa, y Peter Altmaier, en Economía- han estado en anteriores Ejecutivos federales. 
El resto son rostros nuevos, lo que es otro claro gesto de Merkel hacia quienes reclaman renovación, en el partido y en el Gobierno, en lugar de mero continuismo. 
El congreso despidió entre aclamaciones a dos miembros del Gobierno aún en funciones que cederán sus puestos pese a que habrían deseado seguir: el titular de Interior, Thomas de Maizière, y el de Sanidad, Hermann Gröhe. 
Ambos representan las "renuncias dolorosas" a las que Merkel ha aludido repetidamente, necesarias para lograr el ansiado consenso que posibilite un nuevo Gobierno con el SPD. 
El congreso de hoy se cerró con éxito para Merkel, cuya nueva coalición queda pendiente de la consulta vinculante entre los 463.723 afiliados al SPD. 
Su futuro político y la consecución de su cuarto mandato están condicionados por los resultados de la consulta, que se conocerán el próximo domingo. EFE gc/nl/si

domingo, 25 de febrero de 2018

Jens, ese hombre

Merkel integrará a los críticos en su equipo en busca de la paz interna

Gemma Casadevall

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Berlín, 25 feb (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, tratará de rejuvenecer a su próximo gobierno e incorporará en ese equipo a la crítica interna a su línea, en un intento por calmar las voces del bloque conservador que le exigen un giro derechista.
Jens Spahn, de 37 años y el menos dócil entre quienes reclaman a la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) un perfil más conservador, será previsiblemente el nuevo ministro de Sanidad, de acuerdo a la lista de futuros ministros designados presentada hoy por Merkel, tras la reunión de la ejecutiva de su partido.
Sólo dos de los ministros actuales de la CDU repetirán -la de Defensa, Ursula von der Leyen, que seguirá en ese cargo, mientras que otro leal a Merkel, Peter Altmaier, dejará su puesto en el Ministerio de la Cancillería para ocupar Economía.
Los restantes ministerios de la CDU -seis en total- serán para rostros nuevos, como la vicepresidenta del partido, Julia Klöckner, al frente de Agricultura, así como Helge Braun, en el Ministerio de la Cancillería, y Anja Karliczek, en Educación e Investigación, éstos dos últimos prácticos desconocidos para el ciudadano común.
"Elegir significa a veces hacer renuncias dolorosas", admitió la líder de la CDU, para extenderse en el caso de Thomas de Maizière, hasta ahora titular de Interior y persona de máxima confianza para Merkel, con una larga trayectoria política compartida.
Interior no corresponderá ya a la CDU, sino a su hermanada Unión Socialcristiana bávara (CSU), que pretende dar un sello propio al departamento e impulsar una política migratoria más restrictiva.
No habrá, por parte de la CDU, ningún ministro originario del este alemán, territorio donde creció la canciller, un vacío que puede acarrearle problemas en medio de la efervescencia en esa mitad del país de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
Merkel había avanzado que en la designación de los nuevos ministros iba a buscar una combinación entre personas con experiencia y nuevas incorporaciones, así como un equilibrio entre las distintas corrientes de su formación.
Lograr esa composición "no ha sido fácil", admitió la líder de la CDU, partido que deberá aprobar mañana en un congreso extraordinario el pacto de Gobierno con el Partido Socialdemócrata (SPD).
A los delegados de la CDU se someterá asimismo la elección como secretaria general de Annegret Kramp-Karrenbauer, jefa del gobierno del "Land" del Sarre (oeste), considerada la posible sucesora de Merkel al frente de la CDU.
A Kramp-Karrenbauer se la apoda la "Mini Merkel" o la "Merkel II" por el alto grado de afinidad personal y política entre ambas y porque su elección se interpreta como un paso para marcar la sucesión de la líder, al frente de la CDU desde 2000.
Mientras la CDU prepara su congreso, la cúpula del SPD ha redoblado estos días su campaña entre la militancia a favor del sí a otra gran coalición para posibilitar la formación de un nuevo gobierno, cinco meses después de las últimas elecciones generales.
Tanto la jefa de su grupo parlamentario, Andrea Nahles, quien se someterá a su elección como líder del SPD en abril, como su presidente en funciones, Olaf Scholz, han mantenido varias reuniones con los militantes para pedir la aprobación al pacto de gobierno.
Los 463.723 afiliados del SPD están convocados a una consulta sobre el pacto de Gobierno, de carácter vinculante, cuyo resultado se dará a conocer el próximo domingo, día 4.
De esa consulta depende tanto el futuro político de Nahles como el de Merkel, que precisa el sí de las bases socialdemócrata para asegurarse una mayoría sólida para un cuarto mandato.
A la campaña por el sí de la cúpula del SPD se enfrenta el líder de sus juventudes (los "Jusos"), Kevin Kühnert, que considera que el partido debe regenerarse en la oposición.
Según una encuesta del pasado viernes, de celebrarse ahora nuevas elecciones el bloque conservador de Merkel obtendría un 34 % de los votos -un punto más que en las generales del 24 de septiembre.
Al SPD se le pronostica un 17 %, tras haberse hundido en su mínimo histórico en los pasados comicios -un 20,5 %-.
Ese porcentaje le dejaría apenas tres puntos por encima de la ultraderechista AfD, a la que ahora se pronostica un 14 %, frente al 12,6 % obtenido en las generales.
El SPD no anunciará el nombre de sus ministros -seis, entre ellos Exteriores, Finanzas y Trabajo- hasta pasada la consulta, lo mismo que la CSU, a la que corresponderán tres ministros. EFE gc/nl

sábado, 24 de febrero de 2018

Palmarés sin complejos y Latam triunfando (again)

La Berlinale impactó con el Oro a Rumanía y convenció con las Platas a Latinoamérica

Gemma Casadevall
Berlín, 24 feb (EFE).- El jurado de la Berlinale, presidido por el director alemán Tom Tykwer, optó por el riesgo al dar su Oso de Oro a la rumana "Touch me not" y demostró su firme apuesta por los nuevos talentos de América Latina con dos platas para Paraguay, que debutó con "Las Herederas", y otra para la mexicana "Museo".
El premio a "Touch me not", de Adina Pintilie, está destinado a sembrar polémica, ya que su estreno desató deserciones del público ante las largas escenas de sexo y sadomasoquismo o los monólogos de seres incapacitados para el tacto humano, pese a no faltarles nada, o impedidos que viven en plenitud su sexualidad.
Al equipo de Tykwer habrá que reconocerle coraje por una decisión difícil, pero que, de alguna manera, encaja en su apuesta por el cine nuevo que llega tanto del este de Europa como de América Latina.
"Las herederas", dirigida por el debutante Marcelo Martinessi y el primer filme de Paraguay a competición en una Berlinale, ganó el premio Alfred Bauer, en memoria del fundador del festival, y una merecidísima plata para su protagonista femenina, Ana Brun, quien dedicó el premio a las mujeres de su país.
Es un filme valiente, acorde con la declarada defensa de la diversidad de ese festival, donde Brun brilla interpretando a una mujer que, tras años en pareja con su dominante compañera debe aprender a manejarse sola.
La película del mexicano Alonso Ruizpalacios, interpretada por Gael García Bernal y basada en el robo real de 143 piezas del Museo Nacional de Antropología, en 1985, obtuvo la Plata al mejor guión, segundo premio para ese director en la Berlinale, tras el que recibió en 2014 a la mejor ópera prima por "Güeros".
El Gran Premio del Jurado fue para "Twarz" (Mug), de la polaca Malgorzata Szumowska, otro joven talento con experiencia en el palmarés, ya que en 2015 ganó la Plata a la dirección por "Body".
Solo hubo un Oso para un consagrado, el del estadounidense Wes Anderson por su dirección en el filme de animación "Isle of Dogs".
Alemania, que tenía cuatro películas a concurso, se fue de vacío, lo mismo que "Ang panahon ng halimaw" (Season of the Devil), del filipino Lav Diaz, un director acostumbrado a irse de los festivales con premio con sus películas de, al menos, cuatro horas de duración.
Los premios a las interpretaciones están fuera de toda discusión tanto en el caso de Brun, como de Anthony Bajon, Plata al mejor actor por "La Prière", en el papel de joven drogadicto que se redime por la vía de la oración.
El Oro a Pintilie, que también obtuvo el premio a la mejor ópera prima, era la apuesta de un jurado determinado a no dejarse influir por las preferencias de críticas o público.
Ese máximo premio, unido a la sequía de Osos para el cine anfitrión -las mejor valoradas fueron "Transit", de Christian Petzold, y "In der Gängen", de Thomas Stuber- están destinados a incrementar la presión sobre el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, tras 17 años en el cargo.
España logró un par de premios paralelos al festival para "El silencio de los otros", dirigida por Almudena Carracedo y Robert Bahar. Cinta protagonizado por un grupo de querellantes del proceso que investiga en Argentina crímenes de lesa humanidad durante la dictadura franquista.
La película recibió el premio de la Paz de la Fundación Heinrich Böll entre los filmes incluidos en la Berlinale y el de la audiencia entre los documentales de la sección Panorama de ese festival.
La 68 edición de la Berlinale se había abierto con al aire enrarecido por la polémica en torno al futuro del festival, después de que un colectivo de destacados cineastas alemanes apremiara a buscar una sucesión transparente para Kosslick.
A esa situación siguieron las primeras decepciones por algunas de los 19 filmes incluidos a competición, por debajo del nivel que se espera de un festival de primera categoría internacional.
Por si fuera poco, hubo aún menos presencia de estrellas sobre su alfombra roja que otros años, uno de los déficits recurrentes del evento berlinés respecto a Cannes y Venecia, este año más evidente que nunca.
El sello de identidad de la Berlinale y lo que la diferencia de la elitista Cannes, es su condición de festival para el público, ya que se ponen a la venta -y se agotan- 300.000 entradas entre todas sus secciones, incluidas las galas de estreno.
La presente edición del festival cumplió un año más con este requisito, pero ello no ha aliviado las presiones sobre Kosslick, cuyo contrato expira en mayo de 2019, por lo que se supone que la transición hacia su sucesor empezó ya con este palmarés. EFE gc/cr



Ana Brun se sumó a la nómina de mujeres fuertes de la Berlinale
Gemma Casadevall
Berlín, 24 feb (EFE).- Paraguay debutó en la Berlinale con un éxito fulminante, al ganar "Las Herederas", de Marcelo Martinessi, dos Osos de Plata y un premio de la crítica internacional, en un filme que ha catapultado a la actriz Ana Brun al olimpo de heroínas que tanto aprecia este festival.
Brun, quien había emocionado ya a los medios de la Berlinale en el estreno del filme, al reconocer entre lágrimas que el papel que interpreta es "arrancado" de su propia vida, dedicó hoy su Oso de Plata a la mejor actriz a "todas las mujeres" de su país.
Fue uno de los galardones del filme de Martinessi, quien recogió el premio Alfred Bauer, en memoria al fundador del festival, y que el viernes había recibido ya el de la Federación Internacional de la Crítica de Cine -FIPRESCI-.
"Ser premiado en Berlín es abrirnos posibilidades inmensas para que esta película viaje y se estrene, más allá de Paraguay", indicó el cineasta a Efe, entre premio y premio.
"Paraguay lleva décadas de oscuridad, en lo que al cine se refiere. No hay apenas producciones independientes y, lo poco que se ha hecho en los últimos años, suele verse solo en Paraguay, no fuera. La Berlinale es una grandiosa pantalla para nosotros", añadió el realizador.
"Las herederas" es el primer largometraje que dirige Martinessi (Asunción, 1973) y prácticamente el primer papel de Brun en el cine, tras años de trayectoria en el teatro.
La actriz paraguaya tenía ante sí como potenciales aspirantes a la Plata entre las 19 películas a concurso a la francesa Isabelle Huppert, con la gélida "Eva" de Benoit Jacquot, así como a la alemana Marie Bäumer, quien resucita a Romy Schneider en la película "3 Tage in Quiberon".
Ana Brun se impuso, custodiada por el resto de mujeres poderosas de la película de Martinessi -Margarita Irún y Ana Ivanova-.
Cautivó en su papel de Chela, la mujer que tras años de relación de pareja con la dominante Chiquita -el papel de Irún- debe emanciparse como consecuencia del ingreso de esta en la cárcel y mientras vende pieza a pieza los enseres de la casa que heredaron.
Es una película de encierros y liberaciones, en la que Chela encuentra su puerta de salida como taxista oficiosa de un grupo de señoronas de clase alta o de la atractiva hija de una de ellas.
La Plata a su interpretación la sitúa en la nómina de grandes papeles femeninos procedentes de América Latina a las que la Berlinale reconoció anteriormente y catapultó a su palmarés.
En esa lista estaban ya Magaly Solier, la indígena peruana de "La teta asustada", el Oso de Oro que ganó para Perú Claudia Llosa.
Le siguió el premio a la mejor actriz logrado en 2013 por la chilena Paulina García con "Gloria", dirigida por Sebastián Lelio, quien en 2017 regresó a la Berlinale para llevarse su siguiente Oso de Plata al mejor guión con "La mujer fantástica", la transgénero interpretada por Daniela Vega.
La Berlinale sabe reconocer a las mujeres fuertes y rompedoras procedentes de América Latina, capaces de imponerse a entornos dominados por el machismo, como la que interpreta Brun.
Junto a la Plata de Brun y el premio FIPRESCI, "Las herederas" obtuvo el galardón de los lectores en la gala de los Teddy, orientados a los filmes con especial sensibilidad para la comunidad LGTB. EFE gc/cr

viernes, 23 de febrero de 2018

En la recta de llegada

El humor negro polaco y la Alemania pobre cierran una Berlinale sin favoritos
Gemma Casadevall
Berlín, 23 feb (EFE).- Un exponente del humor negro polaco y una historia de amor en la Alemania empobrecida pusieron hoy punto final a la competición de la 68 edición de la Berlinale, integrada por 19 aspirantes, cuyo desfile se cerró sin un claro favorito al Oso.
"In der Gängen" ("In the Aisles"), dirigida por Thomas Stuber e interpretada por dos rostros emergentes del cine alemán -Sandra Hüller y Franz Rogowski- dejó en buena posición al anfitrión, con una película sencilla, que dice mucho de la Alemania real de hoy.
Todo discurre en un macro-centro comercial de la desangelada zona este post-reunificación, entre bailes de grúas hidráulicas, donde la jerarquía entre los empleados como Christian (Rogowski) la marca la destreza en el manejo de la carretilla elevadora.
En los tatuajes de Christian se intuye que el joven, cumplidor y silencioso empleado tiene un pasado convulso; en el personaje de Hüller se adivina a la esposa de un maltratador; el tercer puntal, el veterano colega que instruye al nuevo (Peter Kurth), es un antiguo camionero degradado por la deslocalización de su empresa a ser "conductor" de una elevadora.
"Es la Alemania de la precariedad, del ciudadano que siente que la prosperidad macroeconómica no le alcanzó a él", defendió Stuber, el cuarto director alemán a concurso en esta Berlinale -tras Christian Petzold, Emily Atef y Philip Gröning-, que hace circular sus carretillas de hipermercado al son del "Danubio Azul".
Alemania cerró así con solidez su abultada presencia en Berlín, mientras que Polonia presentó otra historia convincente, "Twarz" ("Mug"), dirigida por Malgorata Szumowska y que, casualidad o no, también arranca de un centro comercial.
Szumowska, Oso de Plata en 2015 a la mejor dirección por "Body", transporta al espectador a la Polonia donde conviven catolicismo acérrimo con consumismo desbordado y nacionalismo xenófobo.
Todo empieza entre clientes en bragas y sujetador o calzoncillos, a codazos por hacerse con uno de los televisores de plasma que ofrece un comercio a quien se presente en ropa interior.
De ahí se pasa a la construcción del enorme Jesucristo con el que la población de Swiebodzin pretende emular a Río de Janeiro y al accidente de uno de sus obreros, amante del heavy y enamorado, que salvará su vida, pero con el rostro trasplantado.
El trasplante de cara es un éxito quirúrgico y un acontecimiento mediático, tras el cual el chico guapo y "cool" pasa a ser un ser penoso, al que ni su madre, ni menos aún su novia, reconocen.
Con esos dos filmes sencillos, filmados por cineastas jóvenes del este de Alemania y de la Polonia rural se cerró una Berlinale cuya sección oficial ha sido de las más flojas que se recuerdan desde que Dieter Kosslick asumió la dirección del festival, hace 17 años.
No hay un claro favorito para el Oso de Oro que entregará mañana el jurado presidido por el director alemán Tom Tykwer, aunque hay coincidencia entre la crítica en que lo mejor llegó de la mano de cineastas jóvenes.
Paraguay se estrenó en lucha por el Oso con "Las herederas", del debutante Marcelo Martinessi, que se ganó el favor de la Berlinale, mientras que también tuvo buena acogida "Museo", del mexicano Alonso Ruizpalacios, ganador en 2014 del premio a la mejor opera prima con "Güeros".
La máxima puntuación de "Screen", la revista del festival, es para "Isle of Dogs" ("Isla de perros"), la película de animación de Wes Anderson, empatada a puntos con "Dovlatov", del ruso Alexey German, así como "Transit", de Petzold.
Este ránking no incluye, sin embargo, las películas de las últimas jornadas, en la que se proyectaron las celebradas "Season of the Devil", del filipino Lav Diaz, o "Don't worry, he wont't get far on foot", de Gus van Sant.
Otra candidata a premio es el noruega "Utoya", sobre el doble atentado del ultraderechista Anders Breivik, mientras que del cine francés destacó "La Prière", de Cédric Kahn, e Italia impactó con "Figlia mia", de Laura Bispuri.
El jurado de Tykwer no tiene por qué guiarse por los ránking de favoritos, sino que puede entender que su misión es buscar su propia película. No se descarta un honor para la rumana "Touch me not", que provocó deserciones tanto en su pase para los medios como en la gala de su estreno, atribuidas a cierto exceso de escenas de sexo y sadomasoquismo. EFE gc/agf
Alemania mostró sus mejores rostros en una Berlinale de transición
Gemma Casadevall
Berlín, 23 feb (EFE).- El cine alemán mostró este año sus mejores rostros en la Berlinale, con cuatro filmes entre los diecinueve aspirantes al Oso, en una edición marcada por los apremios a acelerar el traspaso de poderes del festival, tras diecisiete años con Dieter Kosslick como director.
Sandra Hüller, protagonista de "In der Gängen" ("In the Aisles"), la película de Thomas Stuber con que se cerró hoy la lucha por el Oso, acudió a la Berlinale apuntalada en el éxito alcanzado por "Toni Erdmann", cinta que compitió en 2016 en la competencia, Cannes.
Su compañero de reparto, Franz Rogowski, estuvo por partida doble en la competición berlinesa, ya que, además de coprotagonista en la película de Stuber, lo fue también en "Transit", dirigida por Christian Petzold y estrenada en la primera mitad del festival.
Si en "In der Gängen" interpreta a un empleado de un hipermercado del económicamente deprimido este de Alemania, en "Transit" era el "usurpador" de la identidad de un escritor, cuya esposa trata de escapar en Marsella del acoso de la ocupación, en una cinta que traslada el nazismo de los años 40 al mundo actual, entre tropas de elite antiterroristas y perseguidos.
La protagonista de Petzold no era esta vez Nina Hoss, como en "Yella" y "Barbara", sino Paula Beer, aunque su interpretación parece calcada de las de la anterior musa del cineasta.
Otro rostro poderoso fue el de Marie Bäumer, quien "resucitó" para el espectador a una Romy Schneider bipolar, de la depresión a la euforia, en el filme de Emily Atef "3 Tage in Quiberon" ("3 Days in Quiberon").
Completó la presencia alemana "Mein Bruder heisst Robert und ist ein Idiot" ("My brother's name is Robert and he is an idiot"), de Philip Gröning, una película que aportó otros dos rostros jóvenes, Josef Mattes y Julia Zange, en el papel de unos adolescentes gemelos de mente maligna.
El cine alemán llevaba años sin una presencia tan notable en un festival al que se le habían escapado varios exitosos títulos a escala internacional: "Das Leben der Anderen" ("The lives of others"), Oscar en 2007, o el mencionado "Toni Erdmann".
A Kosslick, director de la Berlinale desde 2001, se le ha reprochado no tener buen olfato para el cine de su país, lo que pesa sobre su gestión al frente de un festival fuertemente apoyado por la ciudad-estado de Berlín y el Gobierno federal alemán.
Por si ello fuera poco, la presente edición estuvo precedida por la publicación de una carta firmada por cineastas como Akin y Ade, además de Doris Dörrie y Volker Schlöndorff, reclamando un "relevo transparente" en la dirección del certamen.
El festival alemán ha perdido terreno respecto a sus directas competidoras europeas, Cannes y Venecia, apuntaban los firmantes, algunos de ellos invitados habituales de esta cita.
El argumento de que, a diferencia del elitista Cannes, la Berlinale es un festival orientado al público en el que se ponen a la venta 300.000 entradas para todas sus categorías y secciones, no sirvieron para acallar esas críticas.
En Berlín, con más de tres millones de habitantes, suele ser un éxito de taquilla cualquier evento cultural de relevancia y un festival de rango internacional no puede alimentarse solo de su ciudadanía, por preciada que esta sea.
El nivel de la competición en la presente edición ha sido bajo, a juicio de quienes siguen el festival, y además ha sido escasa la presencia de estrellas de relevancia sobre su alfombra roja, lo que ha hecho más audibles aún estas críticas.
El jurado internacional, presidido por el director alemán Tom Tykwer, quien no se unió a ese manifiesto, entregará así mañana sus premios, en medio de las muy audibles exigencias de renovación.
El contrato de Kosslick expira en mayo de 2019, de modo que aún tiene ante sí una edición del festival. EFE gc/acm