martes, 9 de octubre de 2007

La hora de los escritores



Los medios alemanes presentan a los autores catalanes, entre el descubrimiento y la polémica sobre las „ausencias“


G.C. Serra

Los grandes semanarios alemanes, „Die Zeit“ y „Der Spiegel“, pasaron de puntillas sobre ausencia de autores en castellano y se centraron en presentar algunos nombres de la cultura catalana, una „gran desconocida“, en palabras del director de la Feria de Fránkfurt, Jürgen Boos. Jaume Cabré, Salvador Espriu, Víctor Català y Maria Barbal son algunos de esos nombres a los que estas publicaciones dedican amplias recenciones y críticas en sus especiales sobre la Feria.
Paralelamente, otros medios, como la televisión pública, abundaban estos días en lo que denominan el „separatismo linguístico“, abanderado a su juicio por el máximo líder de un independentismo revanchista: Josep Lluís Carod-Rovira, vicepresidente de la Generalitat.
Doce páginas dedica el suplemento de „Die Zeit“, el más serio entre los semanarios alemanes, presenta a una selección entre la cincuentena de nuevas traducciones del catalán a ese idioma que se presentan en Fránfkurt. Arranca con Espriu, sigue con un artículo de Julià Guillamon sobre la perspectiva europea de la cultura catalana y se extiende luego al „Solitud“ de Català –„un satisfactorio redescubrimiento de 1905“-, tres títulos de Josep Pla –„extraordinario autor de diarios“-, „Pedra de Tartera“ de Barbal –„un clásico enorme“-, el „Pandora en Congo“ de Albert Sánchez Piñol –„inteligente juego de engaños“-, „Bearn“ de Llorenç Villalonga y „Quanta, quanta guerra“, de Mercè Rodoreda. „Der Spiegel“, por su parte, presenta al Cabré de „Les veus de Pamano“ como un „excelente autor“, capaz de describir „desde distintos niveles de narración“ el trauma de la guerra civil española.
En las antípodas de este panorama se situó „Aspekte“, el programa cultural de la ZDF, segunda cadena de la televisión pública. Emitido desde Valencia –„no todo va a ser Barcelona“, en palabras de su moderador, Wolfgang Herler- y centrado en la cultura catalana en tanto que invitada de honor de la Feria, abrió con un reportaje en que saltaba de la horchata, la paella y la Copa América de Vela a Ferran Adrià, para ofrecer luego unas pinceladas de Miró, Dalí y Pau Casals. El espacio propiamente literario se dedicó en exclusiva a Carles Porta y „Tor“, la novela de corte periodístico sobre el crimen nunca aclarado en las profundidades de los Pirineos. Un aperitivo al que siguió el reportaje central, centrado en el „nacionalismo lingüístico“. De la Barcelona moderna y vanguardista se saltó a Carod-Rovira –incluir a autores en castellano habría sido „como si Alemania, país invitado, hubiese tenido que incluir a autores alemanes que escriben en turco“, decía-. De ahí, a imágenes de la dictadura franquista, la batalla del Ebro y la Cataluña de hoy, donde en la Universidad se enseña „casi exclusivamente en catalán“, „para indignación de algunos padres“. Sigue Juan Marsé, exponente de los que quedaron fuera de la Feria, quien compara ese „error“ con el de los „fascistas de Franco“ que quisieron imponer una lengua. „En pocas palabras: quien escribe en español se convierte en Cataluña en un Kanake“, concluye el reportaje, utilizando el término despectivo en alemán para extranjero.
Menos ecuánime aún fue el artículo publicado la semana anterior por el diario „Kölner Stadt Anzeiger“, firmado por Ralph Schulze y titulado „No somos España“, en que se traza un paralelismo entre los jóvenes independendistas que queman carteles del rey Juan Carlos y el „afán de provocación con que se presenta el invitado de honor a la Feria del Libro“. También Schulze repasa la represión durante el franquismo, como explicación al conjunto y junto a otros lugares comunes. Finalmente, se detiene en el „secuestro“ denunciado por el presidente del gremio de Editores, Antoni Comas, para recordar que un tercio de las editoriales españolas están en Cataluña y que la gran mayoría de libros que se escriben y exportan a Latinoamérica y EEUU son en castellano.
La cultura catalana no es tan „desconocida“ como decía Boos –ahí quedan los éxitos de ventas de Quim Monzó o, la pasada primavera, de Barbal-, pero sí ha causado desconcierto la ausencia de autores como Carlos Ruiz Zafón, Eduardo Mendoza o el propio Marsé. La Alemania actual es muy sensible a todo cuanto suene a separatismos o nacionalismos y la problemática saltó al seminario internacional „Für ein offenes Europa. Europäische Gesellschaften auf dem Weg zu neuen Identitäten“ –„Por una Europa abierta. Sociedades europeas en camino hacia nuevas identidades“-, en Fránkfurt. Dos ex-presidentes de la Generalitat, Jordi Pujol i Pasqual Maragall, defendieron ahí la posición del invitado de honor de la Feria, mientras intelectuales, mayoritamente alemanes, hablaban de provincianismo.
La cuestión planea sobre la invitada de honor y ha merecido críticas no sólo de corrillos o algunos medios, sino también de personalidades de los ambientes literarios como Sigrid Löffler, la gran dama de la crítica, quien ha descalificado lo que considera una „exclusión“. Por no hablar del propio Boos, que ha admitido que hubiera „preferido“ que ver en su Feria a los grandes nombres de escritores catalanes, como Mendoza o Ruiz Zafón.
Desde el „Süddeustche Zeitung“, Merten Worthmann trataba ayer de poner las cosas en su sitio. El catalán es una „lengua rescatada“, una lengua que ha sobrevivido a los intentos de represión. „Se puede debatir acerca de si llegó el momento de dar por terminado el proceso de rehabilitación o no“, escribía. También de preguntarse si, en el camino de esa reconstrucción, no se ha „animado“ en exceso la producción editorial con un sistema de subvenciones que ha cuidado más la cantidad que la calidad. Y también si este sistema no ha acabado provocando cierta „desconfianza“ hacia la joven literatura catalana, seguía Worthman. Sería, en definitiva, „una amarga ironía“, que la creciente literatura moderna catalana solo pudiese existir mientras sea el „nacionalismo superviviente“ el que marque las pautas.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Del lago Constanza a Xiva de Morella



Aus eigener Kraft“

Gemma Casadevall

Su nombre aparece en letra menuda en algún lugar de las páginas interiores y su reto es „desaparecer“ en la misión de trasladar la literatura catalana a un mercado potencial de 82 millones de lectores, el alemán. Que su presencia no estorbe, traicione ni malverse el original. Son traductores, hispanistas y catalanófilos como Fritz Vogelsang, Angelika Maass o Eberhard Geisler, entre los históricos, o Kirsten Brandt, Monica Lübcke, Theres Moser, Alex Schönberger o Heike Nottebaum, por citar algunos nombres. De las primeras traducciones al alemán, del XVI al XVII, al cómputo de unas 50 nuevas edicions de autores catalanes en alemán que se presentan en la Feria de Fránkfurt han pasado unos siglos y muchos más avatares históricos. Para bastantes de esos profesionales la tarea no empezó con el tradicional contrato de un editor. Fue una iniciativa aus eigener Kraft, por fuerza propia, surgida de la facinación por difundir esa piedra preciosa descubierta en una lengua comparativamente minoritaria.






Suplemento "Culturas", La Vanguardia, "Ante el reto de Fránkfurt", octubre de 2007

Heike, la primeriza


La rudeza piranaica de Barbal desde el lago Constanza

Gemma Casadevall

Heike Nottebaum (Bochum, Alemania, 1961) se sabe una primeriza en el microcosmos de los traductores. En nómina tiene un sólo libro, „Pedra de Tartera“, de Maria Barbal, publicado por una editorial modesta berlinesa, Transit –„Wie ein Stein im Geröll“-. „Una pequeña maravilla“, dice, que la pasada primavera se convirtió en aperitivo del impulso que Frankfurt debe dar a los autores catalanes. Durante unas diez semanas, esta novela de algo más de cien páginas estuvo en la lista de los veinte títulos más vendidos de „Der Spiegel“.
„Como tantas cosas de la vida, empezó por una serie de coincidencias, amistades“, explica, desde su casa en Constanza y junto a su esposo y tándem en la aventura, Pere Joan Tous. Un mallorquín llegado a Alemania en 1973 –„un día después del atentado contra Carrera Blanco“, recuerda- y entretanto profesor de Literaturas Románicas, especialidad Hispánicas, en la Universidad de esa ciudad.
Licenciada en Bochum y profesora de literatura española, su relación con el catalán es a través de su esposo y colega, con quien preparó un seminario sobre el antisemitismo español, luego convertido en el libro „El olivo y la espada“. El contrato para trasladar al alemán el mundo pirenaico de Barbal le vino también, indirectamente, a través de él.
„Cossima, su hija, hacía unas prácticas en Transit y me dijo que buscaban algo nuevo, fuera de lo común. Yo había leído a Barbal, quería traducirla, había buscado un editor. Sin éxito. Empecé a traducirla, mandé unos capítulos y les gustó“.
Una „feroz recomendación“, en palabras de Heike en el programa „Lesen!“ –„Lean“- de Elke Heidenreich, en la televisión pública alemana, fue su catapulta. „Algo así como lo que pasó con el libro de Zafón (Carlos Ruiz), que se convirtió en éxito gracias a Joschka Fischer…“.
„Pedra de Tartera“ no alcanzó el carácter de best-seller de „La sombra del viento“ y Heidenreich no tiene el magnetismo del entonces ministro alemán de Exteriores, durante años el político más popular del país. Pero el libro de Barbal, con edición y prólogo de Tous, fue el pequeño milagro editorial de la temporada. „Necesitaba ese arranque. Si no, un libro así desaparece“, resume Tous.
Nottebaum empleó en su traducción un año. „Aparentemente es un mundo muy lejano, luego ves que no lo es tanto. Refleja los grandes temas de la humanidad. Amor, vida, muerte“. El gran reto era trasladar el dialecto del Pallars que usa Barbal al alemán. „No busqué equivalencias. Lo importante era dar con el tono, transferir la voz narrativa de Conxa, esa mujer tan sencilla del Pallars, tan poco acostumbrada a verbalizar sus sentimientos“.
Nottebaum se confiesa novata y reconoce que su catalán es „pasivo“ –no se lanza a hablarlo ni en familia, en Mallorca-. También admite lo que otros traductores rechazan: cuando todo falla recurre a la versión en castellano o francés –„aunque sea para decir: no, eso no lo veo así“-. Está trabajando en otro Barbal, „País íntim“ que le llevará otro año. „Yo necesito mi tiempo“, defiende.
 

La gran dama



Rodoreda, en pijama y entre dinosaurios

Gemma Casadevall

 
En su casa de Romanyà sólo había una cama, pero me preparó un gran sofá. Nos pusimos a mirar la tele. Era una película de dinosaurios. Me dijo: ponte la camisa de dormir y te traigo algo de fruta. Acabamos riéndonos como bobas, en pijama, entre dinosaurios, volcanes y terremotos“. Angelika Maass (Sonneberg, Alemania, 1952) recuerda su noche con Mercé Rodoreda en un paisaje distinto del lugar donde la autora escribió sus últimas obras. Orquídeas, una sala de estar forrada de estaterías blancas –„sólo de Goethe tengo 12 metros de estantería“, dice- y una espléndida vista sobre el lago dominan su entorno en Kilchberg, en las afueras de Zúrich.
Hasta hace cinco años vivía como una estudiante, en un piso del centro. Un palacio sin calefacción, pero con un gran terrado para mis flores“, cuenta. Tiene en sus manos las galeradas de „Quanta, quanta guerra“ –„Weil Krieg ist“-. Uno de los libros de Rodoreda que Suhrkamp ha preparado para Frankfurt. „Por supuesto iré encantada. Si encuentro quien me cuide al gato“.
Doctorada en 1981 con una tesis sobre Azorín, Maass acumula premios por sus traducciones de Rodoreda –„Viatges i Flors“, „Mirall trencat“, „La meva Cristina“, „Aloma“, „La mort i la primavera“, todas en Suhrkamp-, el más reciente el Batista i Roca de 2004. Es la gran dama de la traducción, una afición vocacional en ella, paralela a sus actividades como redactora de cultura del diario „Landbote“ –Winterthur-, poeta, conferenciante y prolonguista.
Su relación con el catalán empezó a finales de los 70 con Antoni Pous, poeta, colaborador de otro entusiasta hispanista, Johannes Hösle, y traductor de Walter Benjamin y Paul Celan. Pous impartía entonces clases de catalán en Tubingia, sur de Alemania.
A una amiga mía le gustaba Pous, quería traérselo a Zúrich, pero necesitaba cómplices para completar el mínimo de estudiantes necesarios para una hora semanal de catalán“. Ella estudiaba entonces Hispanísticas no quería hacer francés antiguo y aceptó. Se formó el „grupito exótico“ de „una docena de estudiantes fascinados, todos y todas, por Pous“, cuenta. Cada clase de catalán, los miércoles por la tarde, acababa en cena. Un día cayó en sus manos „Mirall trencat“. „Me entusiasmé y sentí que yo tenía que hacer llegar ese libro al lector en alemán“.
Terminada su carrera entre Zúrich y Madrid, donde completó asignaturas de literatura castellana, catalana, alemana y persa, además de filosofía, fue en busca de un editor. Había visto que Suhrkamp tenía en catálogo „La plaça del Diamant“ y escribió a Siegfried Unseld. „Le preguntaba si tenía intención de traducir otros libros de Rodoreda y le decía que a Rodoreda debía traducirla una mujer. O sea, yo. Qué osadía, entonces“. La primera respuesta fue un cortés no. Unas semanas después le llegó un gran sobre con un manuscrito, „Viatges i flors“.
Por entonces no había aún un diccionario catalán-alemán, había muchas palabras que no entendía y escribí a Rodoreda. Me contestó: haz lo que te dé la gana. Algunas palabras están mal escritas, otras son nombres de plantas de aquí“. Así lo hizo. „Viatges i flors“ apareció en Suhrkamp en 1981 como „Reise ins Land der verlorenen Mädchen“ –“Viaje al país de las muchachas perdidas“-. Luego vino el resto y también la visita a la autora. „Era una mujer adusta. Primero me habló en francés. Quería mantener las distancias, el catalán era algo demasiado íntimo para compartir conmigo“. Del francés se pasó luego al catalán y los dinosaurios desataron las risas en Romanyà.

La profesional


Del Hitler que vió Xammar a la inmensidad de Jaume Cabré

Gemma Casadevall

Kirsten Brandt (Friedberg, Alemania, 1963) recuerda desde su oficina en Offenbach, junto a Frankfurt, los tiempos nada remotos en que „vendía“ autores catalanes en la Feria del Libro. “Te presentabas, decías, mira qué libro, represento a Quaderns Crema y además soy traductora del catalán. Ni caso.“. Ahora tiene sobre la mesa cinco títulos –Josep Pla, Carme Riera, Emili Rosales, Jaume Cabré y Eugeni Xammar-, cinco traducciones hechas en los últimos dos años y a punto para el gran escaparate del mundo editorial.
„El que me hace más ilusión es Xammar. Es mi apuesta personal. Llevaba años buscándole un editor, tratando de convencerles de que es un libro que tienen que leer los alemanes. Y aquí está incluida la entrevista que hizo con Pla a Hitler de 1923. Impresionante, pone los pelos de punta. En la primera frase te das cuenta del delirio nazi. Está todo ahí“, explica.
Xammar era entonces corresponsal de medios españoles en Alemania. En „L’ou de la serp“ estan contenidas las crónicas que ahora se publican en alemán –„Das Schlangenei“, Berenberg. Brandt ha tenido que  „retraducir al alemán la voz de Hitler captada por Xammar“.
De otro escritor y periodista, Josep Pla, tiene traducido „El carrer estret“ –„Enge Straße, Amman-. „Es un caso muy distinto, no se trata ya de hechos reales, sino de puro lenguaje, como siempre es Pla, en novela o fuera de ella“.
Cinco autores, en cinco editoriales distintas sintetiza para ella el „boom“ de las traducciones  al alemán disparado en Frankfurt. Completan la lista „L’estiu de l’anglès“, de Carme Riera  –„Der englische Sommer“, Ullstein- „un libro ligero, con el que me divertí y me desangrasé mucho“; „La ciutat invisible“, de Emili Rosales –„Tiepolo und die Unsichtbare Stadt“, Piper–donde „lo más complejo fue trasladar su tono histórico, marcar la dualidad del lenguaje entre los siglos XVIII y XIX-. Y, finalmente „Les veus del Panamo“, de Jaume Cabré –„Die Stimmen des Flusses“, Insel.
„Tienen que estar muy convencidos de que va a funcionar para lanzarse con un libro de 700 páginas, como si fuera un Günter Grass“, explica. Traducir esa novela „inmensa, no sólo en número de páginas“, fue agotador, hasta un punto que „no llegué a calibrar“. „Es una novela sinfónica, con muchas voces, que deben trasladarse diferenciadas al alemán“.
Brandt vive de su oficio de traductora. Su primera opción fue el portugués y para ello se fue a Lisboa, en 1989. „Estaba en una cena, con estudiantes chinos y de repente me enteré que había caído el Muro de Berlín. No podía creerlo, no entendía nada… Y esa noche conocí a Jordi, un catalán, a quien le conté que necesitaba un billete para volver a casa. Me dijo: voy contigo“.
Jordi no le dijo sólo eso. También le explicó que lo mejor era estudiar primero catalán, porque el español ya lo aprendería solo. „Tenía razón, aunque tan fácil no fue. El español no vino, sino que lo estudié en la Escuela de Idiomas“.
Con Jordi pasaron cuatro años en Hamburgo, siguieron otros siete en Barcelona y el regreso a Alemania, a Offenbach, donde además de la oficina tiene a Jordi y a sus hijos, Anna, de cuatro años, y Marc, de tres.
„Vamos a ver qué nos dejará esta Feria. Como dice mi colega Petra Zickmann, sólo con los encargos que hemos rechazado estos dos años, por falta de tiempo, habríamos vivido otros tres… Veremos si se mantendrá un ritmo o si tendremos que recurrir a otro idioma. En 2010 el país invitado es Argentina…“. 

Fritz, punto y aparte

Depredador por amor a la poesía

Gemma Casadevall

Soy como un depredador. Traduzco para apropiarme de lo que me fascina, lo descifro y lo hago mío“. Fritz Vogelgsang (Stuttgart, 1930) se plantea desde su balcón de Xiva de Morella (Castellón) traducir ahora a Ausias March, recién editados sus tres tomos del „Tirant lo Blanc“ y otros tres de la obra poética de Salvador Espriu. Le gusta sentarse en su balcón para dar descanso a sus retinas „agotadas de lírica“ y para controlar a los cuervos que anidan en los acantilados de un pueblo „de menos de 20 habitantes estables“, dice. Ahí relee a Ausias, consciente de que le faltará tiempo para culminar su propósito. „El Tirant me llevó tres años, Espriu ni lo sé…“
Xiva de Morella es su paisaje de elección –reside medio año ahí, el resto en Markgröningen, entre la Selva Negra y Stuttgart -, como lo son cada uno de los poetas que ha traducido del español, del catalán o incluso el japonés. Iba para maestro, pero lo dejó ya en los años 50, más tarde dejó asimismo su puesto de redactor, en Stuttgart, para convertirse en lector de editoriales y traductor.
Empecé a traducir fascinado por la gran lírica española que encontré en la Biblioteca Nacional de Madrid. He ido aprendiendo el idioma de aquellos poetas de quienes quería apropiarme“. Una poco común trayectoria profesional, que le llevó a aprender japonés –„en clases privadísimas, unos cuantos años“- hasta que llegó a traducir a Ogai Mori. Modestamente admite que su relación con ese idioma fue „episódica“. El catalán en cambio se convirtió en algo de por vida, ya que al leer a Espriu le vino la „necesidad“ de descrifrar „el catalán más maravilloso que existe“.
La nómina de autores de cuya fuerza poética se ha apropiado impacta. Arranca en 1953 de Pedro Salinas, luego vinieron Juan Ramón Jiménez, Gustavo Adolfo Béquer, Octavio Paz, Pablo Neruda, Rafael Alberti, Antonio Machado, Luis de Góngora y Fernando de Rojas. Entre las distinciones recibidas está el Premio Nacional de la Traducción de Autores Españoles, en 1984, y el Premi de Literatura Catalana de la Generalitat, en 1985.
Espriu le hizo acreedor de ese galardón con un tomo que incluía „El caminant i el mur“, „Final del laberint“ y „La pell de brau“, para Piper. Cinco años después, en 1990 se editó en alemán su primer tomo del „Tirant“. Ahora, diecisiete años más tarde, sigue la versión completa de la obra de Joanot Martorell, en tres tomos de Fischer Verlag de lujo „como no los hay en ninguna edición catalana“. A riesgo de dejarse la retina, completó asimismo sus tres tomos de la obra poética de Espriu, editada por Ammann.
Individualista, autodidacta y „paleolítico radical“, se define Vogelgsang, quien por no querer no quiere ni que se grabe la conversación –„el bolígrafo basta“-. Escribe a mano lo que traduce, pasa luego a máquina los textos –„tacho del contratos la palabra ‚entrega a disquette’ y pongo ‚mecanografiado’“- y, para desesperación de sus editores en la casa donde vive, duerme y escribe tampoco hay teléfono. „Tenemos uno en la casa vieja de Xiva, la primera que compramos cuando descubrimos este lugar. A veces vamos a ver qué hay en el contestador“, explica Gudrum, su esposa desde 1959, con la que tiene cinco hijos, entre ellos Tillman, alfarero y uno de los veinte habitantes fijos de Xiva, a ocho kilómetros de enrevesada carretera hasta Morella.
Dar con él no es fácil, porque cuando está enfrascado en el trabajo no se deja interrumpir. Pero cuando se consigue compensa la dificultad inicial con una amabilidad que desborda. Su regalo al visitante es recitar en catalán y luego en su alemán de depredador de poemas sus versos preferidos de Espriu, con la voz profunda de un Günter Grass de la traducción.
Dice que no le gusta ser fotografiado. Pero si se le toca la fibra asegurándole que es fotogénico posa cortesmente en su balcón con vistas a los cuervos.

martes, 2 de octubre de 2007

Catalunya, enésima polémica en Frankfurt


Jürgen Boos, gestor voluntari de polèmiques polítiques

Gemma C. Serra

A Jürgen Boos, de 46 anys i director de la Fira de Fránkfurt des d’abril de 2005, no li espanten les polèmiques polítiques. „La Fira ha de ser política, no només un aparador del món editorial“, explicava fa uns dies, en una trobada amb medis estrangers. El „cas català“ l’ha deixat una mica sorprés, confessava, perquè des que la cultura catalana va ser escollida com a „convidada“ per a aquesta Fira de 2007 ha hagut de treballar amb tres consellers de la Generalitat successius i també amb tres directors de l’Institut Ramon Llull, fins trobar-se amb el format que li va donar l’actual titular, Josep Barballó. Es a dir, una presència d’escritors només en català, no pas d’altres que per a ell també entrarien en el concepte inicial, el que es va presentar encara amb el seu antecessor en el càrrec,  Volker Neumann. Es a dir, amb escritors tant en català com en castellà.
„M’hauria agradat més que les coses haguessin anat d’una altra manera“, deia. Que autors que ell sempre ha vist com a „catalans“ –Eduardo Mendoza, per exemple- també hi fossin. Un dels objectius de la Fira és servir de plataforma per a autors nous i introduir-los en el mercat alemany o d’altres mercats europeus. Però també de repassar els grans noms d’aquesta cultura ja prou coneguts de l’editor i lector fora de les seves fronteres, com serien els casos de Mendoza o Ruiz Zafón.
Al marge d’això, de les absències d’escriptors en castellà –„sigui per no treure protagonisme a la cultura catalana, sigui perquè se sentien instrumentalitzats“, afegeix Boos-, el director està aparentment feliç amb la polèmica i les ingerències de la política a la seva Fira.
„Miri, cada any n’hi ha. Així ha estat i així probablement ha de ser. Així entenc jo que ha de ser la Fira de Frànkfurt i així espero que sigui la dels anys vinents“. Motius no n’hi han de faltar: la convidada de l’any 2008 serà Turquia, amb tot el seu component de confrontacions polítiques, culturals i religioses. Més complexa encara es perfila la del 2009, amb Xina. „M’han assegurat els seus organitzadors que entenen que hi haurà molt de llibre crític, que així ho accepten i que el país té una clara voluntat d’obrir-se a l’exterior“. A Turquia i Xina els seguirà Argentina, el 2010, presència que Boos vol que serveixi per restituir la literatura d’aquest país llatinoamericà al primer pla, després d’uns anys de certa indiferència en el context mundial.
Les explicacions del director sonen lògiques i fins i tot sinceres. La voluntat de fer una Fira „política“ no és una tasca exclusiva del país o cultura convidat, sinó que s’extén a la resta del programa. La Fira de Fràncfort que obrirà, per part catalana, el discurs de Quim Monzó, el dia 9, portarà presències de polítics com Joschka Fischer, ex-ministre d’Exteriors dels Vers alemanys retirat de la vida pública des que va pujar al poder Angela Merkel. També hi haurà un dels seus antecessors històrics, el lliberal Hans Dietrich Genscher i el titular actual del càrrec, el socialdemòcrata Frank Steinmeier. Boos vol, a més, que la Fira escalfi motors de cara a les properes presències turca i xinesa. En tots dos casos, la component política escapa als marges regionals o nacionals per entrar en la multilateralitat internacional. 
Catalunya és comparativament un convidat „petit“, però això no vol dir que passi desapercebuda la polèmica entorn a les seves presències i absències. L’edició digital de „Der Spiegel“ es demanava la setmana passada fins a quin punt té un sentit, avui dia, mantenir aquesta tradició del „país convidat“ –en aquest cas, cultura- quan generalment s’aprofita la plataforma que dóna la Fira per a un aparador que va de l’exposició „turística“ a la autopresentació „sense sentit crític“.
Aquest medi recollia tot seguit una mena de panoràmica resumida del que era i és Catalunya, de la repressió de la seva cultura durant el franquisme i la situació actual. Apuntava, alhora, que 32 anys després de la mort de Franco sembla llunyana encara la distensió en la coexistència entre el català i l’espanyol.
„Singular i universal“, és l’eslògan triat per a presentar la cultura catalana a Fránkfurt. Serà la segona vegada en aquest any que Catalunya té dimensió de presència „protagonista“ en un esdeveniment multitudinari a Alemanya. El passat mes de juny, la fira de l’art contemporani Documenta, a Kassel, portava com a plat fort l’assistència de Ferran Adrià entre els seus artistes, en tant que revolucionari dels fogons. La seva intervenció es va quedar en simbòlica, almenys dins de Kassel, ja que la contribució artística d’Adrià va consistir en considerar „ElBulli“ com a part de la Documenta, malgrat els gairebé 2.000 quilòmetres que separen Kassel de la Costa Brava. Aquest cop, però, l’Institut Ramon Llull s’ha assegurat que la presència catalana no sigui precisament una cosa llunyana, elitista ni difícil de trobar, ja que de fa mesos ha dut a terme un programa d’actes, presentacions i estrenes teatrals a tota Alemanya, que arribarà el seu clímax en els dies de la Fira.

Fránkfurt, ball de xifres rècord

La Fira de Fránkfurt, en la seva globalitat, es presenta a sí mateixa com un nou ball de xifres rècord. Tindrà 7.300 expositors procedents de 110 paỉsos, els seus sis pavellons estaran en situació de „oberbooking“ i, com es ve dient de fa anys, té com a principal enemic la seva desmesura. Els editors i professionals del sector acaben extenuats i molts dels 2.500 actes paral.lels, repartits majoritàriament en els seus poquets cinc dies de vida –de la inauguració, el dia 9, a la cloenda, el 14 d’octubre- es queden en presència anòmina per manca de possibilitats materials de guanyar-se una mínima parcel.la de protagonisme.
La cultura catalana és un convidat „petit“ –efecte òptic agrandit pel fet de haver quedat encaixonada entre predecessors com l’India i els propers Turquia o la macropotència xinesa-, però sembla que ha quedat „contaminada“ per aquesta tendència a la sobredimensió.
Els dotze milions d’euros que s’ha invertit en els seus estands i actes paral.les -140, segons el Ramon Llull- signifiquen un dels pressupostos més alts que es recorden a la Fira. El món àrab, el 2004, es va gastar cinc milions, com va fer Rússia un any enrera, mentre que quan els ha tocat el torn a paỉsos petits, com Lituània, el 2002, el cost es va reduir a 1,5 milions.
Un dels grans factors de creixement és precisament la indústria editorial xinesa, que tindrà 160 expositors, el que suposa un 30 per cent més que en l’edició anterior. Boos s’ha pres seriosament la polèmica entorn la presència catalana i diu haver-ne „aprés molt“, d’aquesta experiència. Sap que la millor manera de fer front a una crisi és treballar en la seva prevenció. La Fira vol ser més i més política, en els propers anys, i haurà de saber afrontar controvèrsies de gran impacte en el àmbit internacional, com és el cas de la censura, a Xina, i de la presència d’un país islàmic que truca a la porta de la UE, en el de Turquia. Seran, a més, dos convidats que complicaran una mica la vida a la Fira, per qüestions de seguretat. La Fira ja va viure un cas semblant en ocasió de la presència dels paỉsos àrabs i la qüestió de la seguretat torna intermitentment a la taula des del 11 de setembre de 2001. Però Boos ho assumeix amb determinació, fidel al seu principi de director d’un aparador editorial compromés amb la política.

martes, 11 de septiembre de 2007

El vecino Fritz

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L’islamista Fritz

Gemma C. Serra
 
Si una cosa ha quedat marcada al cap al ciutadà alemany aquests dies ha estat el nom de Fritz, aplicat al terror islàmic. Si els atemptats de l’11 de setembre de 2001 portaven un segell encara „identificable“ com a sospitós –Mohamed Atta, el coordinador dels atacs suỉcides, estudiant a Hamburg-, ara es veu que qui tenia pensat provocar una masacre, potser en el dia de l’aniversari d’aquells atacs, potser contra una base dels EEUU o potser contra l’aeroport de Frànkfurt, era un tal Fritz, de 28 anys i ciutadà d’Ulm, a Bavièra.
Fritz va ser detingut juntament amb un altre alemany, de nom Daniel, i un turc. Tots tres tenian guardats 730 kilos de material explosiu i estaven preparats per passar a l’acció de manera imminent.
Els experts parlen d’una „nova dimensió del terror“. El perill islàmic ha depassat els límits dels noms i els cognoms que, d’entrada, identificables com d’individus que potser caldria observar. El teòric nou coordinador dels atemptats que podrien haver inclós Alemanya en el llistats del terror, després de Nova York, Madrid o Londres, era Fritz, convertit a l’Islam als anys 90 i entrenat a un camp de Al Qaeda de Paquistà.
La troballa dels més de 700 kilos d’explosius en una caseta adosada de Renània del Nord Westfàlia, dimarts passat, va evitar que Fritz i els seus –fins a deu persones, sembla ser- arribéssin a provocar una nova catàstrofe. „Això ens demostra que el perill no és abstracte, sinó real“, va dir la canceller Angela Merkel.
Fritz i els seus dos companys van ser detinguts aquell dia, en una operació coordinada amb els serveis secrets dels EEUU, i el país va respirar més o menys tranquil. Més o menys, perquè a ningú no escapa que no es pot estar del cert segur que no hagin quedat fora els més llestos i només hagin caigut els inexperts.
Mentrestant, però, la classe política alemanya busca remeis. El ministre de l’Interior, Wolfgang Schäuble, va trobar nous arguments en favor del seu apostolat per una observació efectiva de les xarxes d’internet, vehicle de comunicació de la xarxa de Fritz. El seu col.lega de Bavièra, el també conservador Günter Beckstein,  va sortir amb la proposta de „vigilar“ els qui es converteixin a l’Islam.  Canviar de religió, sobretot si és cap a la islàmica, esdevindria així en fi de la presumpció d’innocència, advertien juristes, representants de la comunitat musulmana i de l’oposició. Per a Beckstein, però, és important esbrinar si qui es converteix a l’Islam es decanta per la via moderada o per la radical. I això només es pot saber si s’observa el convers.


martes, 4 de septiembre de 2007

La sinagoga, degradada a establo


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La millor venjança contra Hitler


Gemma C. Serra

„La millor venjança contra Hitler és reconstruir la vida jueva a Alemanya“, deia aquests dies Yehuda Teichtal, el rabí responsable del Centre Cultural de l’organització ortodoxa Chabad Lubawitsch obert aquest cap de setmana a Berlín. No tots els jueus comparteixen amb Teichtal la pràctica estricta de la religió, però probablement la majoria dels 100.000 membres d’aquesta confesió que viuen ara a Alemanya subscriurien la frase.
Un 80 per cent d’aquests jueus han tornat al país de l’Holocaust en les últimes dècades, principalment després de la caiguda del Teló d’Acer i procedents de l’est d’Europa.  A Berlín, on abans de l’arribada de Hitler al poder hi vivien 177.000 jueus, n’hi ha ara 12.000. Es la més gran comunitat d’aquesta religió a Alemanya.
Els jueus i no jueus berlinesos van tenir ocasió aquesta setmana de reflexionar sobre la frase de Teichtal gràcies a dues inauguracions: la del centre ortodoxe, al barri de Wilmersdorf, a l’antic sector occidental; la de la sinagoga de la Rykestrasse, a Prenzlauerberg, el barri de la modernor al que va ser sector oriental.
Es tracta de la sinagoga més gran d’Alemanya, restaurada ara i inaugurada divendres, amb ample representació institucional. Construỉda l’any 1904, va ser un dels temples jueus que no va ser cremat la „nit dels miralls trencats“, el 9 de novembre de 1938, quan van cremar les sinagogues de tot el país. Es van limitar a saquejar-la i destrossar-ne l’interior, per por que el foc pogués afectar també les cases del cantó, propietats „àries“.
La sinagoga de la Rykestrasse va quedar en peu, però degradada a magatzem. La reconstrucció ha costat cinc milions d’euros i ha estat feta a partir d’un parell de fotografies que se’n van conservar.  Berlín torna a tenir així la sinagoga més gran del país.
A l’altre cantó de la ciutat, el minoritari col.lectiu ortodoxe va celebrar diumenge l’apertura del seu propi centre, que inclou una rèplica de 30 metres del Mur de les Lamentacions feta de pedra transportada des de Jerusalem.
Tots dos edificis representen d’alguna manera la venjança a la „solució final“ planejada pels ideòlegs de Hitler. A la Rykestrasse, el temple obert a tota la comunitat; a Wilmersdorf un centre destinat als ortodoxes. Un punt deixa clar, però, que encara no es pot parlar de normalització de la vida jueva: com la resta dels centres, temples, cementeris jueus o representacions d’Israel a Alemanya, estaran sota vigilància policial nit i dia.

De Stammheim a Somalia


"Otoño de 1977", herida sin cerrar para la fiscalía y las víctimas de la RAF
 
Gemma Casadevall

Berlín, 4 sep (EFE).- El denominado "otoño alemán" de 1977, la etapa más mortífera de la Fracción del Ejército Rojo (RAF) de la que se cumplen ahora 30 años, es una herida sin cerrar tanto para la Justicia como para las víctimas de la extinta banda terrorista.
"Nunca asumí que el Estado sacrificase a mi marido", afirmaba estos días Waltrude Schleyer, viuda del presidente de la patronal alemana, Hanns Martin Schleyer, secuestrado el 5 de septiembre de 1977 por la RAF y asesinado cinco semanas más tarde.
Schleyer fue hallado el 19 de octubre en el maletero de un coche con varios disparos en la cabeza, después de que un comando de elite asaltase el avión de Lufthansa "Landshut", secuestrado por un grupo palestino afín a la RAF para forzar la liberación de sus presos.
Pocas horas después del asalto del avión en Somalia, habían aparecido muertos en sus celdas de la cárcel de alta seguridad de Stammheim dos de los fundadores de la banda, Andreas Baader y Gudrun Ensslin, junto a un tercer miembro de su generación, Jan Carl-Raspe.
Fue el capítulo más duro de los ocho años en la Cancillería del socialdemócrata Helmut Schmidt, quien a su vez admitía hace unos días, en una entrevista con el semanario "Die Zeit", que se sentía "hundido en la culpa" ante la viuda de esa víctima de la RAF.
El Estado no cede ante el chantaje terrorista, fue entonces el principio rector de Schmidt. Para la viuda del presidente de la patronal se trató de una decisión que "debí aceptar, pero que nunca llegaré a entender", explica ahora, a sus 91 años.
Más allá del respeto a la razón de Estado, para la viuda Schleyer hay aún otra herida abierta: los asesinos de su esposo jamás pidieron perdón.
"Hasta hoy, los asesinos no se dirigieron ni a mi, ni a mi hijo con una palabra de perdón. No dejéis en libertad a los asesinos de su marido", reclamó la viuda Schleyer.
La banda fundada en 1970 por Ulricke Meinhof, Andreas Baader y la novia de éste, Gudrun Ensslin, se disolvió en 1998 con un lacónico comunicado tras dejar un cómputo de 34 víctimas mortales en dos décadas y media de actividad.
Este año fueron puestas en libertad dos de sus últimas presas, la primera de ellas la cabecilla en el "otoño de 1977", Brigitte Mohnhaupt, de 57 años, condenada a cadena perpetua quíntuple por su participación en el caso de Schleyer y otras acciones de la RAF.
A su liberación, en marzo, siguió este verano la de Eva Sybille Haule, de 53 años, quien tomó el relevo generacional a Mohnhaupt hasta que cayó detenida y fue condenada en 1988 a 15 años de cárcel por un frustrado atentado con bomba en 1984 contra el centro de formación de la OTAN en Oberammergau.
Sigue en prisión Christian Klar, de 54 años, compañero generacional de Mohnhaupt a quien el presidente del país, Horst Koehler, negó la petición de indulto.
También cumple condena Birgit Hogefeld, de 51 años, detenida en 1993 en la localidad germano oriental de Bad Kleinen, tras un tiroteo en la estación de ferrocarril en el que fallecieron su compañero Wolfgang Grams y un agente de la fuerza antiterrorista GSG-9, la última víctima mortal de la RAF.
El agente del GSG-9 cerró la lista de los 34 muertos por la banda Baader-Meinhof, pero el sumario sobre algunos de los casos, incluidos algunos asesinatos que precedieron al "otoño de 1977", no se ha cerrado aún para la justicia.
El pasado abril la fiscalía federal reabrió el caso del fiscal Siegfried Buback, asesinado treinta años atrás, por sospechar que su autor material está en libertad.
Un ex miembro de la RAF, Peter Jürgen Boock, desmanteló ante la revista "Der Spiegel" la teoría de que su ex compañero de armas Stefan Wisniewski fue quien asesinó a Buback.
Wisniewski cumplió ya veinte años de prisión por su participación en el secuestro de Schleyer, pero hasta entonces no se le había implicado en el caso de Buback.
Este lunes mismo, la Justicia amplió el nuevo sumario contra este ex miembro de la RAF, de 54 años, por sospecha de participación en un atentado fallido contra la fiscalía federal, también en el mortífero año de 1977, un asunto que desveló en su último numero el semanario "Der Spiegel".
La historia de la banda terrorista sigue abierta para las víctimas, para la Justicia y, más intermitentemente, para los medios. EFE gc/jcb/mcd

viernes, 31 de agosto de 2007

La ortodoxia hace pie en Berlín


Comunidad judía recupera mayor sinagoga de Alemania y abrirá centro ortodoxo

 
Gemma Casadevall

Berlín, 31 ago (EFE).- La comunidad judía de Alemania recuperó hoy uno de los símbolos arrebatados durante el Holocausto con la inauguración de la sinagoga de la Rykestrasse de Berlín, la mayor de Alemania, a la que seguirá la apertura del primer gran centro del colectivo ortodoxo hebreo en la capital alemana.
La Torá (libro de ley de los judíos) entró de nuevo en el templo, convertido por los nazis en establo para caballos, entre salmos y en presencia de Leo Trepp, el último rabino de esa misma sinagoga antes de la "shoa" (desastre en hebreo), de 94 años y en silla de ruedas.
La presencia de Trepp, superviviente del Holocausto, realzaba la solemnidad y dimensión simbólica del acto, en el que el gobierno alemán estuvo representado por el ministro del Interior, Wolfgang Schäuble.
El templo de la Rykestrasse, abierto en 1904 en el corazón de lo que es hoy el barrio de la modernidad, Prenzlauerberg, recuperó su esplendor tras tres años de trabajos de restauración que costaron 5 millones de euros.
Dos arquitectos, Kay Zareh y Ruth Golan, han reconstruido el interior a través de unas cuantas fotos en blanco en negro tomadas antes de que en la denominada "Noche de los Cristales Rotos", el 9 de noviembre de 1938, ardiesen la mayoría de las sinagogas del país.
La de la Rykestrasse no quedó reducida a cenizas, como otras, puesto que quedaba encorsetada entre viviendas "arias" y se temía que el fuego pudiese dañarlas.
Pero sí se destrozó toda la parte interior, reabierta ahora buscando la máxima similitud con la imagen que tuvo hace más de cien años, salvo alguna licencia arquitectónica para posibilitarle un aforo de 1.200 plazas.
"Berlín vuelve a tener la mayor comunidad judía de Alemania, es lógico que tengamos también el mayor centro", explicó Hermann Simon, director del Centrum Judaicum.
De los 173.000 miembros de esa confesión que vivían en Berlín antes de la llegada de Hitler al poder quedaron apenas 6.000 al fin de la Segunda Guerra Mundial.
En los últimos años este colectivo ha aumentado hasta los 12.000 miembros, con la llegada de judíos procedentes del Este de Europa tras la caída del Telón de Acero.
La inauguración de la sinagoga, emplazada entre cafés y locales de moda que se concentran en la vecina Kollwitzplatz, es un paso hacia la normalización de la presencia del colectivo de Berlín y el inicio además de las Jornadas Culturales Judías.
Hasta el 9 de septiembre, se celebrarán en distintos escenarios y centros judíos desde conciertos con la superestrella israelí David Broza -en el templo de la Rykestrasse- hasta la denominada "larga noche de las sinagogas", abierta a todos los berlineses.
También habrá ciclos de cine y una exposición alrededor de Arthur Schnitzler, considerado en sus tiempos un transgresor moral con sus obras de contenido sexual.
Las Jornadas Culturales se entroncan así en el talante abierto y liberal que tradicionalmente dominó el colectivo berlinés.
Algo alejado de este carácter se presenta la apertura, en el barrio de Wilmersdorf, al otro extremo de la ciudad, del centro ortodoxo del movimiento Chabad Lubawitsch.
Se trata del mayor centro-escuela de ese grupo en Europa y su cometido es formar a niños, jóvenes y familias en las estrictas tradiciones de ese movimiento.
Para su director, el rabino Yehuda Teichtal, "la mejor venganza para los planes de Hitler es la reconstrucción del colectivo judío en Alemania", explicaba estos días al diario "Berliner Zeitung".
La frase del rabino ortodoxo es probablemente compartida por el núcleo de todo el colectivo y también por sucesivos gobiernos alemanes, que favorecieron la llegada del flujo de judíos procedentes del Este de Europa para revitalizar esa comunidad.
Ese objetivo se logró, pero a cambio se sacrificó algo del espíritu liberal y abierto que tradicionalmente tuvo el colectivo berlinés a favor del movimiento ortodoxo.
Los propios responsables del centro quieren romper algo su imagen de cerrazón con una fiesta, el domingo, coincidiendo con la apertura, a la que está invitado el ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier. EFE gc/jcb/jac

martes, 28 de agosto de 2007

Angie, en la grada



Merkel creix, el SPD s’apaga

Gemma C. Serra

Merkel Fussball
La canceller Angela Merkel va tornar de vacances, va enclaustrar-se amb els seus socis socialdemòcrates i va sortir-ne amb un missatge al país i al seu propi govern: „Ho estem fent molt bé, però no ens adormim, que queda mitja legislatura“.
La cap del govern va ficar-se a la reunió de clausura acabada d’arribar de Londres, on havia disfrutat com una nena petita veient com a l’estadi de Wembley la selecció alemanya, feta de suplents per lesions de les estrelles, humiliava l’anglesa de David Beckham per 2:1. Mentre ella reia i aplaudia, el premier Gordon Brown volia que se’l mengés la grada.
El fútbol va bé, l’atur baixa i baixa, l’economia creix i a sobre som capdavanters en el que ara per ara més preocupa el planeta: la lluita contra el canvi climàtic. De la reunio a Meseberg va sortir-ne el repte de reduir fins 2020 les emissions de CO2 en un 40 per cent respecte als nivells de 1990. Merkel vol demostrar que el seu compromís climàtic no són només paraules boniques per a les grans fites internacionals. De Meseberg van sortir-ne altres resolucions, com el compromís de defensar el lideratge mundial d’Alemanya com a motor exportador  i d’endurir la lluita contra l’ultradreta. L’enrenou desfermat uns dies abans per la cacera a un poblet de Saxònia, a l’Est, de vuit indis assetjats per cinquanta alemanys suposadament „no neonazis“ ha activat d’alarma. „Es intolerable que als carrers d’Alemanya es pugui produir una situació així“, va dir Merkel, mentre els medis repetien les imatges dels indis ferits, acusant la policia d’haver-los tractat com a gossos i no haver actuar a temps.
Merkel va incluore el tema de la integració dels estrangers en l’agenda de Meseberg i es va deixar mimar de nou com a líder cada cop més popular, mentre el Partit Socialdemòcrata s’enfonsa enquesta rera enquesta.
Kurt Beck, el líder socialdemòcrata, obtindria ara un 16 per cent, en cas d’elecció directa, davant el 55 per cent que dónen els sondeigs a Merkel. A Alemanya no hi ha elecció directa, pero la correlació de forces dels partits és també prou eloqüent: 40 per cent, per als conservadors, per 24 per cent per als socialdemòcrates.
Ningú, ni dins del SPD, no veu Beck com a candidat creỉble per a les generals següents, teòricament d’aquí dos anys. Els socialdemòcrates no tenen altre remei que aguantar a la gran coalició. Merkel ha imposat als seus una línea tan „social“ que més d’un es demana quin terreny li queda al SPD. I, a sobre, des de l’esquerra pressiona el ex-socialdemòcrata Oskar Lafontaine, amb el seu Partit de l’Esquerra. El SPD de Beck s’encongeix, els altres creixen.  


martes, 14 de agosto de 2007

Abierto en agosto





Els Kaczynski no tanquen per vacances

Vollbild anzeigenGemma C. Serra

Els bessons Kaczynski no tanquen per vacances. El president polonès, Lech Kaczynski, i el seu germà Jaroslaw, el primer ministre, tenen l’estiu més mogut de tot Europa. Mentre la majoria dels líders europeus fan el seu estiueig, a Varsòvia l’activitat política no s’atura i fins i tot es preparen eleccions anticipades. Una barreja d’intrigues i destitucions han posat els Kaczynski contra les cordes i, segons els sondeigs, tot apunta a que Europa aviat dirà adéu a la complicada etapa dels bessons al poder.
Primer va ser la destitució del vice-primer ministre i líder del partit camperol Andrzej Lepper, per sospites de corrupció. Uns dies després, Jaroslaw es va desprende del titular d’Interior, Janusz Kaczmarek. L’acusava d’haver advertit l’anterior que hi havia una l’operació de la fiscalia contra ell.
Lepper va retirar els dos ministres que tenia del govern, cosa que equival a trencar la coalición. Després, va amenaçar els Kaczynski de treure a la llum uns vídeos comprometedors.
Els periodistes de Varsòvia no es poden queixar de sequera de notícies. La convocatòria de generals anticipades era més i més inevitable.
Lech, el president, voldria deixar-ho per la primavera de 2008. Però sembla que fins i tot ella ha entés finalment que, ara per ara, el país no és governable i s’ha mostrat d’acord a fer-les per la tardor.
Un altre Lech, el mític Lech Walesa, ex-líder sindicat i ex-president, va advertir, a més,  considera també que no es pot esperar fins l’any vinent. No només per qüestions de governabilitat i d’estabilitat interna, sinó també per la imatge exterior dels Kaczynski. “A fora, se’ls veu com una font permanent de tensió”, deia Walesa. Certament, els bessons no s’han guanyat precisament amics a la UE amb les seves proclames anti-europees o ofensives dubtosament democràtiques. Sigui contra els homosexuals, sigui amb la cacera de bruixes contra antics comunistas.
La pregunta és, però, qui els substituirà. Els sondeigs col.loquen ara el Partit Llei i Justícia dels bessons deu punts per sota de l’oposició lliberal Plataforma Cívica, que guanyaria amb un 33 per cent. No hi ha una majoria clara, qüestió que fa pensar en aliances una mica per tremolar. Sobretot si es continua havent de comptar amb gent com Lepper o els mateixos Kaczynski.    

lunes, 13 de agosto de 2007

Dean Read, revolucionario, nómada y suicida


El "Elvis Rojo", en las antípodas de Memphis

 
Gemma Casadevall

 Berlín, 13 ago (EFE).- Mientras medio mundo recuerda a Elvis Presley, en Alemania se recupera la figura de Dean Reed, el "Elvis Rojo", un cantante estadounidense que eligió vivir bajo el régimen comunista, que fue amigo de Yaser Arafat y Salvador Allende y que un día apareció muerto en un lago de Berlín.
Coincidiendo con el 30 aniversario de la muerte del cantante de Memphis se ha estrenado en Alemania "Der rote Elvis" -"El Elvis Rojo"-, un documental de Leopold Grün en el que testigos como la diputada chilena Isabel Allende, el actor Armin Müller-Stahl y algunas de las esposas y amantes de este personaje singular recrean su vida.
Cowboy al servicio del cine de propaganda germano-oriental, colaborador en la campaña electoral de Salvador Allende o apasionado miliciano en el Líbano, Reed se ganó el apodo del Presley "rojo" por la voz y el estilo de sus inicios como cantante, en los que no pasó de ser uno de tantos imitadores del de Memphis.
Su trayectoria vital, del apasionamiento militante algo ingenuo a la catástrofe sentimental, le convierten en personaje idóneo para un documental como el de Grün, que estos días se ha estrenado en siete cines de Berlín.
"Es un personaje ambivalente. Fue aclamado en toda la órbita comunista, porque representaba al americano que quemaba banderas de EEUU, y era un perfecto desconocido en el mundo del que procedía", explicó a Efe Grün, originario de Dresde (este de Alemania).
Nacido en Colorado, en 1938, este hermoso estadounidense de sonrisa inmaculada y cabellera rubia cambió lo que habría sido un destino en Hollywood por el comunismo.
"Primero probó suerte en su país. No la tuvo. Luego fue a Chile, entró en contacto con la gente de Allende, trabajó en su campaña y tras su asesinato ya no hubo vuelta atrás para él: se convirtió en activista en múltiples frentes", cuenta el director.
En Chile aprendió español -"increíble sus dotes para los idiomas", dice el director-, luego estuvo en Argentina, de ahí fue a la Unión Soviética y luego a la República Democrática Alemana (RDA), que lo incluyó entre sus "artistas protegidos".
Isabel Allende recuerda en el film a este atípico estadounidense que apoyó a su padre y que despertó en ella la pasión adolescente ante el guapo héroe que, además, era compañero de lucha.
Ahí está también un grupo de ex mineros chilenos que evocan su apasionado "Venceremos", en 1983, con Pinochet ya en el poder, mientras que su compatriota y locutor Chucho Fernández lo retrata como una mala imitación de Presley.
Müller-Stahl, actor crecido en el este de Alemania y hoy uno de los grandes nombres del cine germano, insinúa que su pasión comunista le vino de su falta de resonancia entre el público occidental.
Recuerda, asimismo, cómo se negó a estampar su firma en una carta abierta al régimen del Berlín este, en contra de la expulsión del cantautor crítico y disidente Wolf Biermann.
Grün combina en su film estos testimonios con imágenes de Reed besando a Arafat, enarbolando un arma y una guitarra en el Líbano y rodando en la Plaza Roja de Moscú, así como con escenas de algunas de sus peores películas al servicio de la RDA.
Egon Krenz, sucesor de Erich Honecker en los últimos tiempos de la RDA, no duda en admitir como malos estos filmes que él mismo impulsó para el aparato comunista.
Con la caída de la popularidad de Reed como actor y cantante, en la propia RDA empezó también su declive personal.
Fue fiel al comunismo, pero no a las mujeres que lo amaron, como recuerdan su primera esposa, Wiebke Reed, o una de sus "amigovias", Maren Zeidler, una especie de amiga-amante durante años.
Deprimido por su crepúsculo como artista y también por sus altibajos sentimentales, Reed se dio su último baño en un lago de las afueras de Berlín el 17 de junio de 1986, con 48 años. Ahí lo encontraron muerto.
Según su última esposa, Renate, por entonces sufría de algo que años atrás no hubiese creído posible: añoranza de su casa, en EEUU. EFE gc/nvm/ibr (










martes, 7 de agosto de 2007

El BND nos espía


Periodistes sota sospita


Gemma C. Serra

L’elit periodística alemanya està sota sospita. La Justícia té obertes investigacions contra disset periodistes de la televisió pública, el setmanari „Der Spiegel“ i el diari „Süddeutsche Zeitung“, entre d’altres, per presumpte traỉció d’informació secreta de la comissió que investiga les activitats del Serveis Federals d’Informació, el BND. Es a dir, el servei d’espionatge, encarregat de la lluita contra el terrorisme internacional.
El cas va ser revelat per la ARD, la primera cadena de la televisió. Després es va saber que entre els investigats hi ha el director de „Der Spiegel“, Stefan Aust.
No són periodistes qualsevol ni tampoc no és cosa de broma el que suposamente haurien traỉt.
El detonant del cas va ser una queixa del president de la comissió investigadora del BND, Siegfried Kauder, de la Unió Cristianodemòcrata Alemanya (CDU).
„De cop sembla que això té més forats que un formatge suís. Surten més actes a la premsa que les que nosaltres mateixos tenim sobre la taula“, va dir Kauder, segons la ARD.
El cas és, en realitat, un „continuarà“ de les investigacions obertes uns mesos enrera contra tres redactors de un altre setmanari, „Stern“, per informacions difoses sobre el cas de Jaled Al Masri, el ciutadà alemany-libanés que va romandre durant mesos segrestat per la CIA a Afganistán. Un cas relacionat amb les presumptes presons secretes de EEUU i que ha ocupat durante mesos a aquesta comissió investigadora encarregada d’aclarir, fins ara sense èxit, si el BND i el ministeri d’Exteriors n’estaven al corrent.
Aust, un dels afectats, ho considera un atac a la llibertat de premsa. L’oposició també ho ha criticat. Pel diputat  verd Christian Ströbele és una clara acció contra el periodisme d’investigació; el lliberal Max Stadler ha expressat la seva indignació i dit que la culpa de tot és del Partit Socialdemòcrata, que ha filtrat informació interessada fins que la qüestió se li ha escapat de les mans.
L’Associació de Periodistes Alemanys no només ho va titllar d’atac contra el periodisme d’investigació, sinó que va recordar fins quin punt aquestes accions poden acabar malament per qui les inicia.
Ara fa dos anys, el Tribunal Constitucional va donar una bufetada bastant sorollosa a la Justícia, en declarar anticonstitucional el registres fets en un setmanari, „Cicero“, que havia revelat informacions „perilloses“ sobre un dels terroristes internacionals més buscats, Abu Musab Al Sarkawi.